Mostrando las entradas con la etiqueta Teatro. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Teatro. Mostrar todas las entradas

martes, septiembre 09, 2025

Monólogo de «Ansia», de Sarah Kane

Traducción de Sonia Jasmin




Quiero dormir a tu lado
y comprar por ti, y cargarte las bolsas
y decirte cuánto me gusta estar contigo
pero me siguen obligando a hacer estupideces (…)
Y quiero jugar al escondite y regalarte mi ropa
y decirte cuánto me gustan tus zapatos
y sentarme en el borde de la bañera mientras te bañas
y hacerte masajes en el cuello y darte besos en los pies
y llevarte de la mano e irme contigo a cenar
y que no me importe que comas de mi plato
y encontrarme contigo en el Rudy’s y hablar del día
y teclear tus cartas y llevar tus cajas y reírme de tus paranoias
y regalarte discos que nunca escucharás
y ver películas buenísimas y ver películas malas
y quejarme del programa de radio
y hacerte fotos mientras duermes
y levantarme para prepararte café con tostadas y pancitos
y salir contigo a tomar un café al Florent en medio de la noche
y dejar que me robes los cigarrillos y que nunca tengas fuego
y contarte lo que vi en la tele la otra noche y acompañarte al oculista
y no reírme de tus chistes
y desearte por la mañana pero dejarte dormir un poco más
y mientras darte besos en la espalda y acariciar tu piel
y decirte cuánto me gusta tu pelo tus ojos tus labios tu cuello 
          tu pecho tu c... derrirere
y sentarme a fumar en la escalera hasta que vuelva tu vecina
y sentarme a fumar en la escalera hasta que vuelvas
y preocuparme cuando te atrases y asombrarme cuando te adelantas
y regalarte girasoles e ir a tu fiesta y bailar hasta quedar negro
y estar triste cuando me equivoque y feliz cuando me perdones
y mirar tus fotos y desear haberte conocido desde siempre
y sentir tu voz en mis oídos y sentir tu piel contra mi piel
y tener mucho miedo cuando te enojes y se te ponga un ojo negro
y otro azul y tu pelo hacia la izquierda y una cara de oriental
y decirte estás preciosa y abrazarte cuando estés ansiosa
y abrazarte más cuando sufras
y desearte sólo con olerte y abusarme al tocarte
y gemir cuando esté a tu lado y gemir cuando no esté a tu lado
y babear sobre tu pecho
y envolverte toda la noche
y sentir frío cuando me quites la manta y sentir calor cuando no lo hagas
y derretirme cuando sonrías y desintegrarme cuando rías y no entender
y preguntarte por qué crees que te estoy rechazando cuando no te estoy 
          rechazando
y preguntarme cómo puedes pensar que yo sería capaz de rechazarte a ti
y preguntarme quién eres pero aceptarte igual
y contarte acerca del ángel del niño del bosque encantado que voló sobre 
          el océano porque te amaba
y escribirte poemas y preguntarme por qué no me crees
y tener un sentimiento tan profundo que no encuentra palabras
y querer compartirte un gatito y sentir celos de él cuando reciba 
          más atención que yo
y retenerte en la cama cuando te tengas que ir y llorar como un bebé 
          cuando finalmente te vayas
y vaciar los ceniceros y comprarte regalos que no quieras y llevármelos 
          otra vez
y pedirte que te cases conmigo y que tú me digas que no otra vez 
          pero siempre fue en serio desde la primera vez
y deambular por toda la ciudad pensando que sin ti está vacía y querer 
          todo lo que quieres
y pensar que me estoy perdiendo a mí mismo
y saber que contigo estoy a salvo
y contarte de mí mismo lo peor e intentar darte lo mejor porque tú 
          lo mereces
y contestar tus preguntas cuando prefiera no hacerlo
y decirte la verdad cuando en realidad no quiera e intentar ser honesto 
          porque sé que tú lo prefieres
y pensar que todo se acabó pero aferrarme allí durante diez minutos 
          más hasta que me eches de tu vida y te olvides de quién soy
e intentar acercarme a ti porque es hermoso aprender a conocerte 
          y el esfuerzo vale la pena
y hablarte mal en alemán y peor en hebreo
y hacer el amor contigo a las tres de la madrugada
y de alguna de alguna manera comunicarte ese amor
abrumador
arrasador
incondicional
omnipresente
y sempiterno que enriquece el corazón
y libera la mente ese amor eterno y presente que siento por ti.



1998













martes, agosto 26, 2025

«Noche de reyes», de William Shakespeare

Fragmento / Traducción de Jaime Clark



 
La casa de Olivia.
MARÍA y el BUFON.

MARÍA
Si no me dices dónde estuviste, no despegaré mis labios para disculparte, ni áun lo suficiente para que pueda pasar por ellos una cerda: el ama te mandará ahorcar por tu ausencia.

BUFÓN
Que me ahorque: quien fuere bien ahorcado en este mundo, no tiene que temer á enemigo alguno.

MARÍA
¿Se puede saber por qué?

BUFÓN
Porque ya no le es posible ver á ninguno.

MARÍA
La respuesta es ingenua. Yo te puedo decir de dónde trae su origen ese dicho de no temer á enemigo alguno.

BUFÓN
¿De dónde, ilustre señora María?

MARÍA
De las guerras; y así lo puedes afirmar entre tus demas bufonadas.

BUFÓN
Pues talento le dé Dios al que no le hiciere falta, y válgale al necio su discrecion

MARÍA
Con todo, no os librareis de la horca por haber estado ausente tanto tiempo; ó por lo ménos, os pondrán en la calle, que es lo mismo que si os dejaran colgado.

BUFÓN
Más vale ser bien ahorcado que mal casado y en cuanto á ponerme en la calle, poco importa, miéntras dure el verano.

MARÍA
¿Es decir, que estais resuelto?

BUFÓN
No precisamente resuelto, aunque lo estoy tocante á dos puntos.

MARÍA
Para que si falta el uno te puedas acoger al otro; y si dan de sí ambos a la vez, te se caerán las bragas.

BUFÓN
Bien dicho, á fe mia, muy bien dicho. En fin, véte con Dios; si don Tobias renunciase á la bebida, no habria en toda Iliria hija de Eva más discreta que tú.

MARÍA
(Váse) Calla, bribon; no me toques esa tecla. Aquí viene mi señora. Harías bien en disculparte lo mejor que pudieres.

BUFÓN
Ingenio mío, si te place, no me desampares en tan duro trance. Muchos sabios que creen poseerte, no pocas veces hacen papel de tontos; y yo que sé seguramente que no te tengo, podré pasar por sabio. ¿Pues qué dice Quinapalo? «Más vale ser bobo discreto que discreto bobo.» Salen OLIVIA y MALVOLIO.
Dios te guarde, señora.

OLIVIA
Echad de aquí á este necio.

BUFÓN
¿No lo oís, bellacos? Echad de aquí á esta señora.

OLIVIA
¡Quita allá! bufon insípido; no te quiero ver; te vas volviendo deshonesto además.

BUFÓN
Dos faltas, madonna, que se pueden enmendar con buen vino y buenos consejos; pues dad al bufon insípido vino sabroso y sabrá á néctar; mandad al deshonesto que se enmiende, y si lo hace, ya no es deshonesto; si no logra enmendarse, que le remiende un sastre. Cualquiera cosa compuesta y enmendada no es sino un remiendo: la virtud que peca, no es sino un remiendo de pecados; y el pecado que se enmienda no es sino un remiendo de virtudes. Si os basta este simple silogismo, bien; si no, ¿qué le vamos á hacer? Y así como el único cornudo verdadero es la desdicha, así es la belleza una flor. La señora mandó que echasen al necio bufon; por eso repito que echen á la señora.

OLIVIA
Mandé que os echasen á vos.

BUFÓN
¡Fué un error garrafal! Señora, cuculus non facit monacum; quiero decir que mi seso no es tan abigarrado como mi sayo. Buena madonna, permitid que os demuestre vuestra necedad.

OLIVIA
¿Podrás hacerlo?

BUFÓN
Con la mayor sencillez, buena madonna.

OLIVIA
Oigamos tu demostracion.

BUFÓN
Para ello es menester que os catequice, madonna. Contéstame, dechado de virtud.

OLIVIA
Sea; á falta de otro pasatiempo, quiero someterme á tu exámen.

BUFÓN
¿Buena madonna, por qué llorais?

OLIVIA
Buen bufon, por la muerte de mi hermano.

BUFÓN
Sospechome que su alma está en los infiernos.

OLIVIA
Yo sé que su alma está en la gloria.

BUFÓN
Tanto mayor es vuestra necedad, madonna, si llorais á un hermano cuya alma está en la gloria. Echad á esa necia, caballeros.

OLIVIA
¿Qué os parece este bufon, Malvolio? ¿No va siendo cada dia mejor?

MALVOLIO
Si, señora, é irá siendo cada vez mejor, hasta que le sacudan las ánsias de la muerte. La decrepitud que postra las facultades del cuerdo, aumenta la simpleza del necio.

BUFÓN
¡Dios os depare, hidalgo, una decrepitud precoz, para que aumente vuestra simpleza! Don Tobías no tendrá reparo alguno en jurar que no soy zorro; pero no apostará una blanca á que no sois necio.

OLIVIA
¿Qué contestais á eso, Malvolio?

MALVOLIO
Me asombra que guste vuesamerced de las frialdades de un bellaco tan insípido. Le ví sufrir un revolcon el otro dia á manos de un bufon vulgar, que no tiene más seso que una piedra. ¿No lo veis? Ya está desconcertado: si no os reís y no le dais pié para sus pullas, enmudece como un poste. Juro por mi honor que tengo á esos sabios que revientan de gozo oyendo á estos bufones privilegiados, por algo ménos que payasos de los mismos bufones.

OLIVIA
¡Oh! el amor propio, Malvolio, os pudre la sangre y gustais de todo con paladar estragado. El que es generoso, ingenuo y de índole franca, toma por saetillas estas cosas que vos juzgais balas de cañón. El bufon privilegiado, áun cuando no haga otra cosa que mofarse de todo, no injuria jamás, como tampoco se mofa jamás el hombre de reconocida discreción, áun cuando no haga otra cosa que censurar.

BUFÓN
¡Válgate Mercurio por embustera, ya que hablas tan bien de los bufones!



1602





Traducción publicada c. 1873-1874

















jueves, enero 23, 2025

«Ángeles. Una fantasía gay a través de temas nacionales para Estados Unidos», de Tony Kushner

Fragmento / Traducción de Juan Carlos Villavicencio




Acto I, Escena 2

Mismo día. Roy y Joe en la oficina de Roy. Roy en un escritorio impresionante, vacío excepto por un sistema telefónico muy elaborado, filas y filas de botones parpadeantes que suenan y pitan y silban incesantemente, haciendo música caótica bajo las conversaciones de Roy. Joe está sentado, esperando. Roy hace negocios con gran energía, impaciencia y sensual abandono: gesticula, grita, engatusa, canta, toca el auricular del teléfono, el botón de espera y los botones de sus numerosas líneas con virtuosismo y amor.

ROY (Presionando el botón de espera): Espera. (A Joe) Ojalá fuera un pulpo, un puto pulpo. Ocho brazos llenos de amor y todos ellos buenos para chupar. ¿Sabes a lo que me refiero?

JOE: No, yo...

ROY (Señalando una bandeja de delicias con pequeños sándwiches en su escritorio): ¿Quieres almorzar?

JOE: No, está bien de verdad yo sólo…

ROY (Presionando un botón): ¿Ailene? Roy Cohn. ¿Hey qué clase de saludo es… pensé que éramos amigos, Ai… Mire Sra. Soffer no tiene por qué ponerse… Está enojada. Me está gritando. Va a empeorar su estado, no debería gritar, se le reventarán sus pequeños vasos sanguíneos en la cara si grita… No, fue una broma, Sra. Soffer, estaba bromeando… Ya me disculpé dieciséis veces por eso, Sra. Soffer, usted… (Mientras ella explota, Roy tapa el micrófono con la mano y le habla a Joe) Esto tomará un minuto, come no más, de qué es este sabroso sándwich… (Le da un mordisco a un sándwich) Mmmmm, es paté o algo así… Toma. (Le lanza el sándwich a Joe, quien lo agarra y lo devuelve a la bandeja. Vuelve a la Sra. Soffer) A-já, a-já… No, ya le dije que no fueron vacaciones sino por negocios, Sra. Soffer, tengo clientes en Haití, Sra. Soffer, yo… Oiga, Ailene, ¡¿CREE QUE SOY EL ÚNICO PUTO ABOGADO DE LA HISTORIA QUE SE OLVIDÓ DE UNA CITA EN LA CORTE?! No agrande tanto esta weá… Espere. (Presiona el botón de espera) ¡VIEJA HISTÉRICA!

JOE: Si este es un mal momento…

ROY: ¿Mal momento? ¡Este es el mejor momento! (Botón) Cosita, consígueme… Mierda, espera. (Botón) ¿Hola? Bah. Siento que siga esperando, Juez Hollins, yo… Oh Sra. Hollins, lo siento querida, usted tiene una voz grave. ¿Disfruta su visita? (Tapa el micrófono de nuevo; a Joe) Ella suena como un camionero y él suena como Kate Smith, todo muy confuso. Nixon lo nombró, todos los nerds fueron designados por Nixon. (A la Sra. Hollins) Sí, todo bien, ¿cuántas entradas querida? ¿Siete? Para qué, Cats, la 42, ¿qué? No no le va a gustar La Jaula, créame, lo sé. Oh, por el amor de Dios. Espere. (Mantiene pulsado el botón, otro botón) Cosita, siete para Cats o a lo que sea, cualquier cosa difícil de conseguir, me importa una mierda y a ellos también. (Botón; a Joe) ¿Viste La Jaula?

JOE: No, yo…

ROY: Fabuloso. Lo mejor de Broadway. Quizás alguna vez. (Botón) ¿Quién? Ah, Jesús H. Cristo, Harry, no, Harry, Juez John Francis Grimes, Tribunal de Familia de Manhattan. ¿Tengo que hacer todas las putas weás yo mismo? Pégale un llamado al imbécil, Harry, y no me vuelvas a llamar por esta línea, te dije que no lo hicieras.

JOE (Comenzando a levantarse): Roy, eh, debería esperar afuera o...

ROY (A Joe): Bah, siéntate. (A Harry) Espera. Te pago para que esperes ándate a la mierda Harry imbécil. Tarado subnormal. (Presiona el botón, luego mira a Joe. Un tiempo, luego): Veo el universo, Joe, como una especie de tormenta de arena en el espacio exterior con vientos de la velocidad de un mega huracán, pero en lugar de granos de arena son esquirlas y astillas de vidrio. ¿Alguna vez te sentiste así? ¿Alguna vez has tenido uno de esos días?

JOE: No estoy seguro de...

ROY: ¿Cómo va la vida en Apelaciones? ¿Cómo está el juez?

JOE: Manda cariños.

ROY: Es un buen hombre. Leal. No es el hombre más brillante del magisterio, pero tiene modales. Y una bonita cabellera plateada.

JOE: Me da mucha responsabilidad.

ROY: Sí, como escribir sus decisiones y firmar con su nombre.

JOE: Bueno...

ROY: Es un buen tipo. Y lo cubres de manera admirable.

JOE: Bueno, gracias, Roy, yo…

ROY (Botón): ¿Bah? ¿Quién es? Que quién cresta eres. Espera. (Mantiene pulsado el botón) ¿Harry? Ochenta y siete guatones, algo así. Que se pudra. Chúpamela. New Jersey, una cadena de tiendas porno en Weehawken. Esa es... Harry, esa es la belleza de la ley. (Mantiene pulsado el botón, el botón) ¿Entonces, Cosita? ¿Cats? Puaj. (Botón) ¡Cats! Se trata de gatos. Gatos que cantan, la amará. A las ocho, el teatro siempre a las ocho. (Botón) Malditos turistas. (Pone su dedo en el botón de la línea en la que Harry está esperando; antes de presionarlo, a Joe) Ah, vive un poco, Joe, come algo por el amor de Dios.

JOE: Mmm, Roy, podrías…

ROY: ¿Qué? (Presionando el botón; a Harry) Espera un minuto. (Mantiene presionado el botón, otro botón) ¿Sra. Soffer? Señora… (Botón, a Cosita) La puta que la parió, ¿dónde está… (continúa abajo):

JOE: Roy, te agradecería mucho que...

ROY (Continua desde arriba): Bueno, ella estuvo aquí hace un minuto, cosita, fíjate...

(El teléfono comienza a emitir tres pitidos distintos, todos a la vez)

ROY (Destrozando los botones): ¡Maldito Dios y la mierda que es esta weá! (Continúa abajo):

JOE: Realmente desearía que no...

ROY (Continua desde arriba): ¿Cosita? Llama al Post pásame a Suzy a ver si...

(El teléfono comienza a silbar con fuerza).

ROY: ¡CRISTO!

JOE: Roy.

ROY (Al teléfono): Espera. (Mantiene pulsado el botón; a Joe) ¿Qué?

JOE: ¿Podrías por favor no tomar el nombre del Señor en vano?

(Pausa)

JOE: Perdona. Pero por favor. Al menos mientras yo esté…

ROY (Se ríe, entonces): Ok. Lo siento. Mierda. Sólo en Estados Unidos. (Aprieta un botón) Cosita, diles a todos que se vayan a la mierda. Diles que morí. Arréglatelas con la Sra. Soffer. Dile que todo está encaminado. Dile que se la estoy metiendo al juez. Le devolveré la llamada. La llamaré. Sé cuánto pedí prestado. Ella tiene cuatrocientas veces eso… Sí, dile que dije eso. (Botón. El teléfono está en silencio) Entonces Joe.

JOE: Perdona Roy, yo sólo…

ROY: No, no, no, no, los principios cuentan, respeto los principios, no soy religioso pero me agrada Dios y Dios me quiere. ¿Bautista, católico?

JOE: Mormón.

ROY: Mormón. Encantador. Absolutamente. Sólo en Estados Unidos. Entonces, Joe. ¿Qué pensái?

JOE: Está… bien…

ROY: Es loca la vida.

JOE: Caótica.

ROY: Bueno, pero Dios bendice el caos. ¿No?

JOE: Mmmm…

ROY: Eh. Mormones. Conocí a mormones en, eh, Nevada.

JOE: En Utah, sobre todo.

ROY: No, estos mormones estaban en Las Vegas.
Entonces. ¿Entonces te gustaría partir a Washington y trabajar para el Departamento de Justicia?

JOE: ¿Perdón?

ROY: ¿Te gustaría ir a Washington y trabajar para el Departamento de Justicia? Todo lo que tengo que hacer es levantar el teléfono, hablar con Ed y estás listo.

JOE: ¿En… qué exactamente?

ROY: Asistente asociado a Algo Grande. Asuntos Internos, el corazón del bosque, algo agradable con influencia.

JOE: ¿Ed…?

ROY: Meese. El Fiscal General.

JOE: Oh.

ROY: Sólo tengo que levantar el teléfono…

JOE: Tengo que pensarlo.

ROY: Por supuesto. (Pausa) Es un gran momento para estar en Washington, Joe.

JOE: Roy, se oye increíblemente emocionante.

ROY: Y tendría sentido para mí. ¿Lo entiendes?

(Pequeña pausa)

JOE: Yo… No puedo decirte cuánto aprecio esto Roy, en cierto modo… bueno, estoy aturdido, quiero decir… Gracias, Roy. Pero tengo que pensarlo un poco. Tengo que preguntarle a mi esposa.

ROY: Tu esposa. Por supuesto.

JOE: Pero realmente lo aprecio…

ROY: Por supuesto. Habla con tu esposa.




1991







La escena de Angels in America (2003) protagonizada 
por Al Pacino (Roy Cohn) y Patrick Wilson (Joe Pitt)









jueves, agosto 01, 2024

«La luna en harapos», de Susana Villalba

Fragmento del inicio


Fotografía original de Sebastián Freire

Hernán Cortés: Tres días la sed fue tan intensa que hasta pensamos en volver. Tres días pensé en la Catalina, su olor a nuez moscada y a tomillo, su pelo arrebatado, piel de lima y su jadeo, me tapaba los oídos y no había ron ni agua. Al fin una tormenta nos vino a ocupar en cosas de hombres. Los navíos resistieron el viento pero no el encabritar de los caballos, los hubo que atar como a los hombres que escucharon relatos de huracanes. Almacenamos agua pero la sed dejó su huella para siempre, los hombres ya no tienen corazón. Lo van perdiendo en fiebres, en la falta de paisaje, de mujer y taberna, la falta de todo lo que hace que lo tengan. Ya no hablan, el mar no necesita explicación. Y en su siempre sonar van olvidando que es posible escuchar. Sonámbulos, los tiene fascinados el naufragio como algo que al menos sucediera, como una concreción en este mundo de real espejismo. Por qué no habré venido con marinos de verdad, con los aventureros el riesgo es esta lentitud.


Malinche: La noche de otra boda, marido como un hijo, perfumes ahuyentaban lo que no era posible ventilar. Un arco tensión era la casa, Abuela sentía algo funesto, una madre alejando el tiempo de su cuerpo. Pero ya no era virgen que domarle demonios. Sus hermanas cuidaban con la furia de ordenar lo que traiciona fuerza, madre junco, los vinos y su amor de falsa mitad sin hombre. Y falso era el más suave que padre. Negociando tierras yo estaba parte pero sentía un rumor que me apartaba. Parteras de otro mundo sentí, me desgarraban. Madre era una mujer, yo no era la hija, era mujer. Puñal sus ojos, lo miraba por ver si él me miraba. Me alejaba con pedidos inútiles. Después cambió la casa.


Templario: Por el agua fue mi cuna y fue mi vida, Juan Sin Tierra y una sola quietud que fue la Orden templando el corazón. Por el agua fui cristiano y por el fuego caballero, por la cruz donde se cruzan en la tierra. Por los siglos de los siglos en el agua. La ciudad de cristal está muy cerca. Lo sé por los tifones que la guardan, por los monstruos que suben a cubierta devorando marineros con su abrazo fatal y sus silbidos de náufraga artimaña. Qué frágiles navíos, qué juncos por espadas, qué inconstancia. Llegamos a la tierra del verano donde aguardan los grifos, los perros lobizones gimiendo ante las puertas, atrayendo a las estériles que sueñan con un llanto en el umbral.


Malinche: De pronto la madre se hizo madre por el hijo. La hija nació cuando era niña de madre. El padre fue a la muerte y yo tras él como sus mantas, su cuchillo y las ofrendas al guardián del pasadizo. Fui tras él como su perro que lo guía entre montañas, por el frío, por el agua y las arenas de la muerte. Se fue el padre y ya no tuvo la madre que ser madre de la hija. Fue mujer y no fue madre de mujeres. Fue nueva de hombre nuevo, hijo nuevo, lo viejo hasta la hija fue arrojado.


Soñador: No el agua del segundo doblez, que se camina, agua de mundo, volver a ser, después del frío, una saeta agua. Vendrá de sal de vientre, los sueños de la tierra, una copulación en disolverse. Por agua que brama, por entraña de agua que ruge, por el revés del cielo. Vendrá animal que corre cuando no huye, o de su sombra. De los tiempos atrás del tiempo cuando empezó a correr. Una embriaguez animalada a lo venado. Baba de espuma de sal cuando salía de la boca del mundo de atrás. En el segundo doblez. De la tercera generación de lunas. Un fuego hecho venado con su jaguar en corazón. Una flecha con patas de animal y cuerpo de dos brazos, como hombre de la novena casa, del círculo de estrellas que nos toca. Peligrosa conjunción. El tercer fuego el que debía ser, sacerdote guerrero. Vendrá prestado. Vendrá torcido, dividido. De la madera que frotó la mala piedra. La piedra piedra. Venado tras venado tras venado. De la profundidad del corazón de agua. Brujo de los brujos de los peces, una memoria hacia adelante. Y hacia atrás. Agua que quema como agua. Salir de madre. Cabeza ya fue. Jaguar tendido. Ubre del sueño. Así vendrá, la mala leche, salada y fuego. Que no apagó en el tiempo de apagar. Vendrá. Mucha madera para nada.


Hernán Cortés: Agua y joyas, Grijalba no pedía otra cosa. Sin ver lo que no quiso detrás de cada orilla. Por eso vengo yo por toda la agua del mundo. Y detrás siempre hay agua. La calderilla se la dejo a Velázquez, no vine de tan lejos a hacerle de patán y contador sino a mis cuentas propias con la vida, no vengo en cualquier busca como andan ganapanes. Estamos para altos menesteres sobre estos sarracenos. Venir a pedir agua y unas joyas que no ahorran la costa de la armada, no debieran admitir a los cobardes, no debieran permitir a los vulgares mercachifles. Si les faltan esclavos descubren por azar y le fabulan intención, efímeras conquistas necesarias. Perros del bastimento.


Malinche: Aquella noche hubo tormenta, venía como un rayo el que nacía. Algunos árboles cayeron, el padre vendaval golpeó la casa. Me soñaba entre parteras, con la madre esperando a ese rey de tempestades, ese oscuro como el clan del axolote, llegado intempestivo a llevárseme la madre como al padre se lo llevó el olvido. Pero no estaba allí, me vinieron a buscar las comadres al alba. Lejos el hermano había nacido en esa puja con los cielos, por la noche, con la luna de tormenta. Lo dejamos una noche en las cenizas, por saber qué animal lo protegía. Por la mañana hubo huella de ocelote, el que limita territorio. Bautismo de cacao, lo llevamos al oráculo. Lo llamaron ese día ni aciago ni a favor, un solo obstáculo dijeron y todos me miraron.




Publicada por Salta el Pez Ediciones, Buenos Aires, 2021



Publicada por Descontexto Editores, Santiago, 2024







Puedes comprar este libro escribiendo 
o en las mejores librerías de Chile








martes, julio 23, 2024

«El golpe. Un relato de memoria», de Roberto Parra

Inicio de la adaptación dramática de la obra en décimas, por Florencia Martínez




 
Roberto: Un relato de memoria, un once por la mañana. Masacre má inhumana no ha registrado la historia. Avione sin paz ni gloria volaron a La Moneda. La desploman como greda, con bombas y metralleta, se pusieron má jinetas los pacos en La Moneda.

(Pausa)

Los tanque con sus cañone, atacan las cuatro punta. La cagá dejó la junta con sus maldito avione. Se enlutan los arrebole con el humo de metralla. Jugaron a la payaya con el pueblo los bribone. Tiritan los corazone al ver a estos canalla.

(Pausa)

Caen las cuatro punta, el pueblo no se defiende, en La Moneda está Allende, bombardeando está la junta. Con los cañone de punta hacen fuego los maldito. No se salvan los má listos, los paisano, ni los curas, la sangre es la basura que dejaron los concripto.

(Pausa)

Hacen tira la Moneda, los tanque tan disparando! Mendoza, Leigh, bombardeando al solitario que queda. Es Allende que da prueba, que recuerden los obrero, Mendoza es un rastrero, es un pobre monigote con la mierda hasta el cogote, te verán perro faldero!

(Pausa)

A la diez de la mañana arde por las cuatro punta. Ardió Troya con la junta, al repique de campana. Esa maldita mañana la tenemo muy presente. Llegan a picar los diente, los pelo están como cerda, Chile ya se fue a la mierda, se lo llevó la corriente.





Parte II
La calle


Vecina: ¡En la Nueva Matucana hay operación peineta!

Roberto: ¿Están tocando retreta a las tres de la mañana Los sacan desde la cama, con las lluvia torrenciale. Los tratan como animale a todos los pobladore. Estos caimane traidore, ratone de los zorzale.

El dina: ¡Al hombre las escopeta! Los rifle están de reserva. Que se vayan a la mierda, infelice comunistas! Si todo son extremista, pasémoslos por las arma. Vaya teniente con carga a matar a los indigente. Brille el sol de oriente a la sei de la mañana.

Roberto: En la población la Victoria matan todo mis hermano. Niños, jóvene, ancianos, los sepultan en las noria. Estoy perdiendo la memoria, se me rompen los cristale. Son las primera señale de milicos y marinos, guiados por mal camino, corazones de chacale.

(Pausa)

El cielo está llorando al ver tanta injusticia que comete la milicia, los corazone sangrando; niños, viejos tiritando, imploran en los altare, tengan piedad militare ¿no saben que son hermano?

Milico: ¡Somo rey y soberano cantare de los cantare!

Roberto: Los grito parten el alma, al cielo los ojos fijo.



Publicado por las Ediciones de la Biblioteca Nacional, 2021










Contribución a DscnTxt de Tomás Harris, 
director de Ediciones de la Biblioteca Nacional

































jueves, julio 04, 2024

«Podrías llamarte Antígona», de Gabriela Ynclán

Fragmento inicial




Lugar: El fondo de la mina. La oficina del tirano

En la escena dos niveles, una rampa que baja.

En la parte de arriba sucederá la acción de los vivos en el segundo nivel los mineros muertos. Ellos aparecen como espectro, ropa desgarrada y quemada.


Primera escena: Los mineros, Analía y Jimena

Minero 1: La luz y el sol relucen afuera, y nosotros aquí.

Minero 2: Bajo esta noche que de piedra hace estrellas. Sin ojos, sin voz entre los muertos. Muertos y sin morir del todo.

Minero 3: Quién pudiera mirar de nuevo algún humano, alguien con vida, respirar ese aire que se torna esperanza y aquí, en este encierro, sólo es carbón. (Pausa) Recuerdos de lo que fuimos, lo que no somos, lo que no seremos.

Minero 4: Vivimos y morimos aspirando estos gases, la vida se nos fue día a día bajo la noche que de piedra hace lunas. (Pausa) No volveremos nunca a mirar a los nuestros.

Minero 5: Tampoco podremos descansar, caminar tranquilos tras la temible muerte que quisiera llevarnos y pasea por la mina sin entender, muy bien, por qué estamos aquí, por qué de pie nos encontramos si es que muertos vivimos.

Minero 1: Yo tenía una esposa, unos hijos, una casa pequeña ¿Qué será de mi gente si no encuentra mi cuerpo?

Minero 2: Un cadáver no es nada si no tiene una lápida, un nombre sobre ella, una oración, una caja pequeña en que llore la hermana o la novia o la madre.

Todos: ¡Silencio, alguien viene!

Minero 3: Puedo escuchar sus pasos. (Pausa) Es una joven. (Pausa) Es la hermana de alguno.

Minero 1: ¿Ha bajado a la mina?

Minero 4: No, permanece en la entrada.

Minero 3: ¿Llora?

Todos 5: No, parece que reclama, que no suplica, exige. (Pausa) Ya está aquí. Se detiene.

(Entra Analía por el nivel de arriba, tras ella Jimena)

Analía: Varios son, como yo, los que piensan que se puede rehabilitar el tiro de carbón y volver a la búsqueda de los cuerpos, (Pausa) Que los restos se encuentran en…

Jimena: ¿Quién dijo eso, Analía? Hermana de firme corazón y cabeza de loca. ¿Quién en verdad lo sabe? ¿Los restos… que serán para hoy? ¿Lo imaginas siquiera? Jamás encontraremos eso que fue un hermano. ¿Y para qué quererlo así?

Analía: Lo quiero así, o como sea. Lo quiero aquí, arriba, no debajo del monstruo que escupe gases. (Transición) Lo quiero bajo un árbol que de sombra a sus restos, bajo la tierra blanda que remoja la lluvia y que el sol endurece. (Transición) Las viudas que bajaron hace ya casi un año ¿Las recuerdas, Jimena? Piensan, que contrario a lo dicho, existen condiciones para seguir buscando. (Transición) Lo quiero para tenerlo, llorarlo como se llora a ese que siempre estuvo ahí, como padre y amigo, como un todo al que admiras desde niña, del que dependes pero que cada día te enseña a ser más fuerte.

Jimena: También era mi hermano y también lo quería, pero no pienso igual, creo que hay que llorarlo si es que no lo tenemos y olvidarnos de todo esto. ¡Que nada ganamos con este absurdo y necio recatar a los muertos! Si es que muertos existen allá abajo. ¿No entiendes? ¡Bajar ahí, es pisar el infierno!

Analía: El infierno está aquí: en tu alma, en la mía, en esta espera angustia, en la tristeza olvido de los seres ansiados. Si el infierno es lo que abajo se encuentra, voy a emprender el viaje, no seré la primera que visita el lugar de los muertos estando viva y que regresa luego. ¿No sé si tú me entiendes, Jimena? (Pausa) No es necedad ni orgullo. Siento una voz interna: ¡Algo debo de hacer! No puedo dejarlo ahí, sin sepultura alguna.



2009









domingo, junio 30, 2024

«Usted esta aquí», de Bárbara Colio

Fragmento





En el centro comercial. Isaura abraza contra sí, un frasco grande, lleno de botones. A su espalda, un enorme mapa de localización del centro comercial. Una gran flecha roja indica un punto del mapa seguido de la leyenda: «Usted está aquí». El Hombre Mayor llega a consultar el mapa. Isaura se dirige a él:  

Isaura:  

No se apure si no entiende nada, yo tampoco pude. Sección verde. Pasillo F. Punto 35. Dice perfectamente dónde estamos y aún así, estamos perdidos. Já.

Los electrónicos están por ahí, si es lo que busca, he pasado por ahí tres veces creo, o más. Esa cosa dice que la salida está por ahí pero no es cierto, por ahí está lo de electrónica, un pasillo lleno de televisores encendidos. En oferta.

No sabría decirle cual es la salida. Perdone.

Es increíble que toda esta gente necesitara comprar algo el día de hoy ¿no? Dicen que la crisis ya no nos deja comprar ni tomates, pero aquí… todos van con más de un par de bolsas de… cosas. Yo, dos botones era lo que necesitaba nada más, pero no podían venderme dos sueltos. Parece que las mercerías se extinguieron, había una todavía en el centro, contra esquina del cine, pero ya ninguno de los dos está. Tengo que remendar varias cosas. Camisas, uniformes, un disfraz para la más pequeña. Remendar. Tengo una familia ¿sabe? Tengo que… remendar, cuidarla. Seguir. Una ya no puede tomar riesgos. La crisis.

¿Va a venir alguien por usted?

El hombre mayor niega.

Espere entonces, no se preocupe, siéntese. Quizá sea mejor quedarse por acá. Por ahí sólo hay televisores y todos con la misma noticia. Pero qué gentío ¿no? Tantas caras metidas, aquí. Y, aunque una vea sus caras, de cerca, nunca puedes llegar a imaginarte bien, quiénes son realmente. Somos tantos, que uno podría llegar a pensar que si faltan algunas caras, nadie lo notaria; llegar a pensar que si nadie más volviera a repetir el nombre de esas caras, se podrían olvidar, o fingir que se olvidan, y seguir. Sin problema.

Venir de compras ayuda a eso, ¿no lo cree? A seguir sin problemas. Las ofertas no terminan nunca. ¿Gusta un caramelo?

El hombre mayor niega.

En los televisores –traté de salir por ese pasillo pero no pude, sentía que ella me–… La mujer que aparece en las noticias, es mi hermana. ¿La vio?

El hombre mayor asiente.

¿Nos parecemos? En los ojos, dicen, que los ojos los tenemos muy  parecidos. Pero vemos tan distinto. Ahí está ella, su cara, en todo ese pasillo lleno de televisiones. Le mentí, discúlpeme, si quiere irse… realmente no sé si la salida está por allá o no, lo que pasa es que no puedo pasar por ahí, me da vergüenza. La dejé sola. La olvidé. ¿Sabe? no es que yo sea cobarde, no es eso. Es, es que a mí no me pasó lo que a ella, punto. Gracias a Dios. Suena horrible. Pero es así. Y porque además, bueno, no es para todos eso de inventar los juegos, unos lo hacen, como ella; otros sólo somos… dos botones rotos.




2009














 

viernes, abril 19, 2024

“Antígona en el espejo”, de Juan Carlos Villavicencio





Fragmento

 

Antígona (nuevamente sin convicción): «No quiero rogarte que compartas mi obra pues, ni aunque quisieras, me harías cosa grata. Quédate donde quieras, yo»... «enterraré a mi hermano. Bella será la muerte, sí»... «amada yaceré junto al hermano amado». (Con fuerza) «¡Mucho más tiempo debo ser grata a los de abajo que a los que arriba viven!» (Desesperanzada) «A su lado allá abajo yaceré eternamente: desprecia si prefieres las leyes de los dioses».

 

 

 

en Antígona en el espejo (Acto primero), 2021

 

 

 

“Antígona en el espejo”, de Juan Carlos Villavicencio (ID: 340 en el Catálogo de Selección de Libros 2024 para Bibliotecas Escolares, CRA) reescribe la tragedia griega clásica de Sófocles (“Antígona”). El texto comienza con la negación de Antígona de aceptar la ley impuesta por el rey Creonte de dejar insepulto el cuerpo de Polinices, considerándolo un traidor en la lucha armada que entabló con Etéocles, ambos hermanos de la protagonista. Durante el desarrollo de la obra se aborda el tema de la resistencia de la mujer a los dictámenes de los hombres y el castigo que esto conlleva. Además, se reflexiona sobre el sentido de la fatalidad cuando un gobernante no escucha el sentido común propuesto por sus conciudadanos.

 

 




















domingo, noviembre 19, 2023

“Salgo de mi caverna...”, de Berta Quiero





Salgo de mi caverna

donde en recogimiento

se miraba la aurora

el blanco rostro.

Hacia la turbulenta

noche

que me espera

en la esquina

del mundo.

De frente

de perfil

y en primavera

sube y desciende

en vacilante paso

y me es ausente

el verbo de la tierra.

 

 

 

en “Treinta años de poesía en Concepción”,

selección de Jaime Giordano y Luis Antonio Faúndez,

Revista Atenea, Nº 409, julio-septiembre de 1965




















lunes, agosto 07, 2023

Entrevista a Luis Alarcón, de Gabriela González



(1929-2023)


¿Usted es el actor que ha hecho más películas en Chile, me imagino que siente un cariño especial por el cine?
Sí porque yo en Puerto Natales pasé toda mi infancia viendo películas en el Cine Palace. Iba todos los días, entraba a todas las películas y en gran medida lo que se de cine lo aprendí ahí. A Natales llegaban las películas con años de diferencia, yo me acuerdo de cintas de Chaplin como La Quimera de Oro que llegaron como estreno. También recuerdo cómo llegó el sonido, como llegó el technicolor, todo lo sé porque lo vi. A mí me gusta el cine más que cualquiera de las otras aéreas, más que el teatro, más que la televisión.

¿Usted se formó en el Teatro Experimental de la Chile?
Yo me formé en un teatro de aficionado. El teatro se llamaba CADIP (Centro de Arte Dramático del Instituto Pedagógico) de la Universidad de Chile, y ahí empecé mi formación. Soy totalmente autodidacta, no he estudiado en ninguna escuela, no tengo ningún titulo, no tengo nada de esas cosas.

¿Entonces su carrera se ha ido desarrollando de manera intuitiva y probando todos los formatos?
Haciendo todo, todo lo que haya que hacer, además conozco el teatro desde el foso que se usa para la acústica hasta la última trama de arriba de la parrilla de los teatros. Por un interés personal aprendí a hacer todo lo que se hay que hacer en el teatro.

¿Cuál fue la primera película?
Tres miradas a la calle en 1957 del director Naum Kramarenco. Yo ahí hacía un rol que era cortito, porque estaba empezando mi carrera en el cine, pero hace unos días volví a ver la película en el marco del homenaje de mis 50 años de cine que hizo la Cineteca Nacional y era mucho más tiempo del que yo recordaba. La película se compone de tres cuentos y yo trabajé en uno que se llama «Ojos de Gato», y mi personaje es un delincuente que tiene un sólo parlamento, sólo dice «No me gusta nada que me ande metiendo en estas cuestiones, porque son cosas que tarde o temprano se pagan», luego cruzaba [la calle] y me mataban. Sin embargo, mi participación eran mucho más larga y tenía mucha más imagen de lo que recordaba, así que quede muy contento. (Risas)

¿Esa curiosidad que lo hizo aprender todos los oficios del teatro no ha generado en usted la curiosidad de probar en distintos roles en el cine, siendo director quizás?
No, he sido productor ejecutivo de cine de El Chacal de Nahueltoro, pero por necesidad, no por interés. Yo sabía que era ser productor y me daba cuenta todo los errores que estaban cometiendo con la producción, entonces cuando el productor que tenían que no pudo seguir por motivos de salud, yo dije: «Si hubiese sido productor de esto lo hubiese hecho de otra forma», y me dijeron «¿Y te atreverías a seguir tu con la producción ejecutiva?», y ahí me cazaron. (Risas)

¿Y qué tal fue esa experiencia?
Muy buena. Generalmente uno tiende a relacionar que el trabajo del productor como un trabajo no grato, pero para mí fue muy bueno. Yo conseguí todo y no había ningún peso para pagar nada. Conseguí armas, municiones, gente para manejar las armas, milicos de extras, las señoras de la poblaciones como extras, helicópteros con la Marina… incluso conseguí los fusileros verdaderos del Chacal de Nahueltoro, los verdaderos. Fue una linda pega, entretenida, sin embargo yo no quiero ser productor.

¿Cómo recuerda el proceso de esa película, una de las más importantes del cine chileno, y que tuvo un equipo que quizás es el mejor de todos los tiempos, pero que jamás volvió a trabajar de manera conjunta?
Fue una experiencia excelente, por supuesto, de mucho trabajo, pero también lo pasamos muy bien. Estábamos en Chillán y éramos los habitantes preferidos de la ciudad… y nos trataban muy bien, nos invitaban a todas partes. Pero también trabajamos mucho, la filmación dentro de la cárcel fue larga y después seguimos en el campo. Además yo como productor instalé un estilo de trabajo que no había tenido la producción, y que significaba que ya no era el director el que decía qué día se filmaba cada escena, era yo el que hacía los planes de trabajo, y Miguel [Littin] aceptó.

¿Se ordenó un poco el asunto para optimizar los recursos, me imagino?
Claro, pero fue bueno, fue grato, lo hicimos bien y en equipo, totalmente en equipo, o sea, un equipo humano, con ganas de hacer las cosas, no de hacerlo por obligación, con ganas de hacer las cosas, de forma seria.

¿Cómo era hacer películas en esa época? En esos años las oportunidades no eran tantas como hoy, hacer una película era un gran logro. ¿Pensaban en el público?
Absolutamente no, en esos años se hacia la película porque habíamos decidido hacerla. El espíritu era diferente, era muy cálido, éramos todos amigos, compartíamos todos juntos. Yo creo que en el cine se da bastante eso, en esto había una pasión, no solamente en El Chacal de Nahueltoro, en todas las películas había una pasión por realizar la cinta, porque era una cosa muy importante hacer una película. Creo que hoy es igualmente importante, pero no existe esa pasión que existía en esa época, la pasión por hacer las cosas se notaba, se notaba en cosas como solucionar los problemas sin dinero.

Usted ha trabajado con muchos directores entre ellos Raúl Ruíz. ¿Cómo ha sido para usted trabajar con él?
Maravilloso. Yo trabajo con Raúl como si estuviera de vacaciones, vamos inventando ahí mismo las cosas, no es que no haya guion, lo que pasa es que no está escrito, tiene en su cabeza, si no resulta una improvisación saca su papel, escribe unas líneas y ahí está. Ese es el método de Raúl que tiene que ver con la no actuación, usar la situación, echarla a correr. Yo me entiendo muy bien con él, tengo una serie de claves, comprendo lo que quiere decir y él entiende lo que yo hago y le propongo. Se trabaja con mucho humor un tanto surrealista pero un humor muy bueno y muy circunstancial y las cosas le resultan. Él es un genio pero hay cosa que no le resultan, como cualquier ser humano.

También ha tenido la oportunidad de trabajar con las nuevas generaciones de directores que son gente que se forma en las universidades. ¿Cómo ha sido esa experiencia? ¿Es demasiado diferente el proceso de rodaje?
Mmm… sí. Yo de repente echo de menos la presencia del director. En algunos trabajos que hecho con jóvenes directores a veces no me he dado cuenta quién es el director, porque todo lo mandan a decir… el director está lejos. A mi juicio, el director es el que tiene que cortar el queque, finalmente. Por supuesto que el director tiene que estar junto al actor dándole indicaciones y escuchando las sugerencias. Muchas veces el actor tiene su aparato bien preparado, y es capaz de hacer muy buenas insinuaciones y descubrimientos que le van a servir a la película. Eso es lo que no me gusta, no te digo que sea común, pero pasa. También encuentro que es un poco impersonal el asunto, y eso tampoco me gusta, pienso que el trabajo debe ser bien personal y que exista un trato de equipo.

¿Y no tendrá que ver con que usted es un destacado personaje de la televisión, del teatro y del cine, que quizás existe un excesivo respeto hacía usted para hacerle sugerencias?
Yo creo que hay una división del trabajo que no la han entendido muy bien, y da la impresión que el director está al margen, aunque repito que no siempre es así. Evidentemente que esa especia de divorcio de funciones no ayuda al trabajo.

¿Qué opina usted del cine chileno de hoy? Desde 1995 aproximadamente a la fecha han aumentado el número de películas que se realizan y se ha incursionado en nuevos géneros.
A mí me parece que se ha avanzado muchísimo en cuanto a la temática, en cuanto a diversidad de género. Sin embargo, creo que todavía nos queda mucho por hacer, porque considero que en general los guiones son precarios. Me refiero a que a veces no queda muy claro el objetivo de lo que se está haciendo, o bien son demasiados ambiciosos y no están las condiciones para hacer cosas tan ambiciosas. El Chacal de Nahueltoro, si bien es cierto trata la temática de la pena de muerte, que es un tema ambicioso… sin embargo, la película está hecha sin ambiciones desmedidas, está hecha casi como un documental, y mira los resultados que ha tenido… [es] una película que ha pasado todas las fronteras hasta el día de hoy. Si comparas un poco el cine argentino con el chileno, uno se da cuenta de que los argentinos hacen unas cosas que son estremecedoras en temáticas, a veces con nada, con temas profundos, fuertes, o de comedia también, pero son macizos. Hay películas como Tony Manero, que es una película interesante, pero yo creo que tiene problemas, no te podría decir qué problemas de guion tiene, pero para mi gusto [los] tiene… algo faltó en alguna parte.

A su juicio, ¿por qué el público no ha crecido en concordancia con el aumento de las películas chilenas? En el Festival de Valdivia se realizó una mesa sobre distribución y producción, y se señaló que desde 1995 a la fecha se han hecho el triple de películas, pero se sigue repartiendo en la misma cantidad de espectadores.
Creo que hemos pasado por muchos episodios en el cine chileno, que siempre está renaciendo, pero todavía no renace con fuerza .Todavía existe el prejuicio de que las películas chilenas son malas, porque hubo una época en que eran malas, aunque de esas películas malas también hay películas rescatables, y de las películas que se están haciendo ahora hay mucho muy rescatable.

¿Cuán importante es la publicidad en la respuesta del público?
Evidentemente que la publicidad es importante, pero como por ejemplo El Chacal de Nahueltoro es una película dura, donde hay un drama, no hay ninguna concesión a la comedia, y fue una película muy taquillera; la gente la fue a ver por montones… ¿cómo te explicas eso? Una película que no tenía mucho apoyo, pero le interesó el caso a la gente y les gustó cómo estaba hecha. Sin embargo, creo que el cine de repente empieza a repetir las temáticas o las formas de hacer, entonces te vas encontrando con cosas que se parecen a Rashomon otras que se parecen al cine de Littin.

Quizás la gente sigue esperando que las películas respondan a ciertas realidades, como pasó con El Chacal de Nahueltoro, pero ahora la tendencia es otra, a poner el ojo en temas mínimos y ahí tratar temas más universales…
Claro, uno dice la película de Che Kopete,…dicen que tuvo mucho público, y yo no sé si es cierto eso, y si tuvo mucho público, tiene una explicación y es porque es el chiste barato, el chiste más subido de tono, y a la gente eso le llama la atención, pero yo no creo que haya tenido tanto público. Por ejemplo, yo no he visto Súper [(2009)], pero me parece una película hecha de una manera elementalmente comercial, [por lo que] ahora va a ser comercial, ¿o no?

Lo está siendo, hasta el día del cine llevaba 40 mil espectadores…
A mí me parece que el error está en pensar que una película liviana como esa, de sketch, va a ser comercial. Yo creo que no es así, yo creo que el hecho de que el elenco sea de puros artistas conocidos, no es sinónimo de que la gente la va ir a ver. No es fácil dar un veredicto y decir: «La gente no va a ver películas chilenas, porque son muy malas». Tampoco sé si la temática es el motivo, ya que hay películas muy buenas, como por ejemplo Secretos (2008), que no fue nadie a verlas, que no tienen apoyo publicitario, que es algo importantísimo. Es un gran misterio para mí, pero yo creo que el cine chileno tendría que ponerse un poquito a pensar sobre qué estamos haciendo. Durante un tiempo se dijo que ya estaba bueno con las películas de autor, que ya estaba bueno con las películas que trataban de la dictadura, pero aquí no se ha hecho nada sobre eso todavía. Después de cincuenta años de que terminó la Segunda Guerra Mundial, se hace La Lista de Schindler, y tiene un éxito loco en todo el mundo, porque un tema que está tratado doscientas mil veces, porque todavía está vigente, o sea, nosotros todavía no hemos hecho ni la mitad de lo que tenemos que hacer.

Al parecer el cine chileno avanza en términos de calidad técnica. El establecimiento de universidades ha significado que las películas chilenas mejoren. Sin embargo, el tema del guion parece seguir siendo el gran problema.
Yo también opino lo mismo, es el gran tema. Yo tengo un ejemplo del cortometraje que hice con Pamela Espinoza que se llama Estación de Invierno, y me quedé pasmado con el guion, que en diecisiete minutos cuenta una historia completa, entretenida, además con una profundidad tremenda… y es un guion redondito donde se cuenta toda una historia con antecedentes, y todo en diecisiete minutos. Eso es lo que debería hacerse, hacer una historia en una hora y media, pero una historia completa, o sea una historia, no una narración. Hasta Dawson, Isla 10, que es una buena película, tiene problemas de guion, [pues] no tiene un hilo conductor… son varias las aristas de un problema, pero no tiene una historia que tú sigas, que es la forma tradicional de contar. Si tú quieres contar eso entrecortadamente, sí lo puedes hacer sin necesidad de que sea lineal, pero tienes que contar la historia.

Me imagino que a usted le llegan muchas propuestas para trabajar en películas ¿Qué elementos son los que ha usted lo hacen decidirse a tomarlo? ¿Tiene que ver con un guion, con temáticas, con los roles que le ofrecen?
Tiene que ver un poco con todo eso. Yo soy capaz de darme cuenta, por supuesto, si es un buen guion o si a algún personaje se le puede sacar trote o no. Todas esas cosas las puedo ver por una cierta capacidad intuitiva que tengo, y por los conocimientos y la experiencia que me han dado cincuenta años de trabajo en el cine.

¿Le ha pasado eso de leer un guion y enamorarse del personaje? ¿Decir «Sí, yo voy, este es mi personaje»?
Sí me pasó en Tres Triste Tigres. También con el personaje de El Chacal de Nahueltoro, el juez… me gustó mucho hacerlo. En esa ocasión, además, tuvimos algunos momentos mágicos con una improvisación que hicimos con Nelson Villagra del interrogatorio. Cuando habíamos terminado de hacer la escena escuchamos el interrogatorio, el real, y era casi igual al que habíamos improvisado. Eso fue muy impresionante.

Estaban tan metidos con los personajes y en la historia…
Sí, pero tuvo mucho que ver con la intuición, también. Otra cosa del cine que me gustó mucho hacer –y que creo que es el que más me ha gustado– es el de Julio comienza en Julio. Ese personaje no lo iba hacer yo, yo iba hacer otro, y no lo quise porque era un payador, y yo no toco guitarra. Entonces le dije a Silvio (Caiozzi) que había un actor muy bueno para ese papel, que es Jorge Yáñez, y lo hizo él. Yo hice el tío Alberto, aunque Silvio Caiozzi pensaba que yo no era capaz de hacerlo, pero resultó un personaje bastante bueno, con escenas increíbles.

¿Y en el cine actual existe algún director joven cuyo trabajo a usted le guste especialmente?
Yo tengo a mi preferida, que es la Pamela Espinoza. Encuentro que esa niña [es] tan dulce, y lo más rigurosa del mundo. En una ocasión nos dijo que ella preferiría que en sus películas no existieran los garabatos, pero en una escenas, de repente, a Hugo Medina se le sale «conchet…», y ella interrumpió la escena y le recordó a Hugo que habían acordado no decir ningún garabato. Hugo intentó convencerla diciendo que le daba más fuerza al personaje, y ella le contestó que confiaba en que la fuerza no se perdería sin el garabato, y punto y se acabó, no se dijo ningún garabato, y la película resultó igual así igual con una enorme fuerza. Ella hasta el momento es mi preferida… desgraciadamente, parece que se retiró de las pistas, pero me habría encantado que siguiera, porque esa película yo la encontré totalmente conseguida. Ah, bueno, sí, hay otros dos: Ernesto Díaz es uno, y el otro se llama Jorge Mella, que hace un cine de terror bien impresionante.

Después de tantas películas sigue reencantándose con nuevos proyectos. ¿Está inmerso en algún proyecto en la actualidad?
Sí, en un par, pero que están en fase de proyectos. Uno se llama Jardín de margaritas y es una historia de amor de la tercera edad, de una mujer que está con Alzheimer y un jardinero, que soy yo, que se fugan de los hijos de ella y se van a Cartagena a pasar su luna de miel. La película es un drama pero ellos se realizan como pareja. Es una linda historia. También me ofrecieron participar de una comedia que ocurre en la Patagonia… y trata de un tipo que vive en la frontera, y no sabe si es chileno o argentino, y vive una doble vida… tiene una mujer acá y la otra allá. Este proyecto es un poco grueso, pero está en etapa de guion… yo lo afinaría, porque la idea no es mala.

Además usted es el organizador de la muestra de cine de la Patagonia. ¿Cómo surge esa iniciativa?
La idea surge debido a que yo crecí viendo películas en el Cine Palace, y la gente ahora no tiene esa posibilidad, entonces yo pensé en darles esa oportunidad. Primero hablé con el alcalde, y con el paso del tiempo se transformó en una muestra binacional que ya cumple ocho años [N. del E.: el 2009]. El 2010 la muestra se realizará entre el 6 y el 15 de febrero, primero en Puerto Natales, luego en Río Turbio y Punta Arenas.





en CineChile, 2 de noviembre, 2009