viernes, octubre 30, 2020

«Ironía», de Giuseppe Ungaretti

Traducción de Juan Carlos Villavicencio





Oigo la primavera en las indolentes ramas negras. 
Uno puede seguir solo a esta hora, pasando entre las casas a solas 
            con sus propios pensamientos. 
Es la hora de las ventanas cerradas, pero me ha quitado el sueño 
            esta tristeza de retornos. 
Mañana por la mañana un velo verde enternecerá estos árboles,  
            que hace poco, cuando sobrevino la noche, aún estaban secos. 
Dios no da paz. 
Sólo a esta hora le ha dado, a algún extraño soñador, el martirio 
            de continuar su obra. 
Esta noche, si bien es abril, nieva en la ciudad. *
Ninguna forma de violencia supera a aquella que tiene aspectos 
            silenciosos y fríos. 




en L'allegria, 1931 






* Nota del traductor: en abril, plena primavera, como si fuera octubre en el hemisferio Sur.









 Ironia 

Odo la primavera nei rami neri indolenziti. / Si può seguire solo a quest’ora, passando tra le case soli con i propri pensieri. / È l’ora delle finestre chiuse, ma questa tristezza di ritorni m’ha tolto il sonno. / Un velo di verde intenerirà domattina da questi alberi, poco fa quando è sopraggiunta la notte, ancora secchi. / Iddio non si dà pace. / Solo a quest’ora è dato, a qualche raro sognatore, il martirio di seguirne l’opera. / Stanotte, benché sia d’aprile, nevica sulla città. / Nessuna violenza supera quella che ha aspetti silenziosi e freddi.









jueves, octubre 29, 2020

“El crepúsculo”, de Jean Cocteau





En el instante donde el atardecer, viejo brujo, inocula
Con disimulo el tedio, áspero y convencido veneno,
Sentí que alguien entraba en la casa,
Y que ese alguien era el crepúsculo.
Con lentitud, sobre los tapices negros y mudos,
Acariciando todos los objetos con su hálito húmedo,
Avanzaba, los pies envueltos en algodón...
Se hubiera dicho que los muertos en la sombra se agitaban.
Y, brusca calma, hizo, con un aire de romance
Anticuado, con la voz enjuta de las abuelas,
En un retorno miedoso de formas de pensar emigrantes,
Susurrar en mi corazón los recuerdos de infancia.
 
 
 
en La mentira que siempre dice la verdad (Antología), 2015
Traducción: Jordi Corominas i Julián











miércoles, octubre 28, 2020

«Me destripé», de Maha Vial



(1955-2020)


me destripé— lo dije una vez y me destripé 
surtió efecto: más de alguien acudió en mi 
ayuda algo le pasa a esta enfermita— dijeron 
(sus voces eran categóricas: somos sanos) 
y me socorrieron 
llegaron hasta mí con sus plegarias 
sus fundamentos      sus gracias verbales 
sus payasadas de más vale reír que llorar 
o el show debe continuar 
yo sólo quería destriparme 
esto es: vomitar tripas 
bilis     jugos diversos 
deformaciones del intestino grueso 
y, claro, algunas avernosas palabras 
que x ahí se colaban 
está poseída— murmuraron 
y me sentaron en el escenario 
habla sobre tu experiencia— dijeron 
      vomité tripas 
como serpientes enceguecidas 
fueron llenando el auditórium 
voraces imágenes 
nauseabundos olores 
precarias condiciones 
(ciertas mujeres de pueblo corrieron 
en pos del agua bendita) 
mis tripas se repartían y ensanchaban 
se hacían universo 
la locura era grande 
esto es el acabóse— dijo uno 
y comenzó la batahola: 
sangre x sangre 
sexo x sexo— gritaban 
los otrora conspicuos 
se daban x el ano x la boca 
x donde cupiera el deseo 
saltaban pezones      viriles miembros 
lenguas ardientes 
se restregaban unas a otras 
pero les vino la culpa 
la refriega tormentosa 
cierto asco sideral 
un odio parido hacia lo corpóreo 
y les bajó la criminal: 
golpes      hachazos      corazones partidos 
rebencazos      roturas de huesos 
cabezas colgando 
dientes dispersos 
cual gotas de nieve sobre el piso del salón 
y sólo cuando la sangre se hizo río 
me fui calleabajo en busca de 
          –––––––>     BACON / el concepto BACON 




en El asado de Bacon, 2007







 Fotografía original de Víctor Ruiz Santiago




















martes, octubre 27, 2020

“Libertad, rebeldía y amor”, de Frank Stanford





Los atraparon.
Estaban sentados a la mesa en la cocina.
Era temprano.
Vestían batas.
Estaban tomando café y sonriendo.
Ella tenía uno de sus cigarritos entre los dedos.
Tenía las piernas dobladas por debajo de la silla.
Los vieron por la ventana.
Ella pensó en ellos saliendo del baño
Y en él, que la envolvía en una tela.
Él pensó en ella despertando en un pequeño edificio blanco.
Pensó en piedras asentadas en el suelo.
Después ellos ya no estaban;
entonces entraron por la parte de atrás.
Su gato salió corriendo.
La casa estaba cerca del camino.
A ella no le gustaba que el gato saliera.
Ellos se sentaron a la mesa.
Los otros estaban sin aliento.
El hombre y la mujer se inclinaron sobre la mesa.
Tenían miedo, sonrieron.
Los otros se sirvieron el resto de café
Quemándose la lengua.
El hombre y la mujer los miraron.
No dijeron nada.
El hombre y la mujer se apegaron.
La mesa redonda estaba entre ellos.
La estufa, todavía encendida,
Había quemado la olla vacía.
Ella empezó a levantarse.
Uno de ellos le disparó.
Se inclinó sobre la mesa como una colegiala que hace la tarea.
Pensó en estar a su lado, en quedarse dormida.
Tomaron sus largas calcetas grises,
Las pusieron sobre el cañón de un rifle
Y le disparó.
Él volvió a su silla, afirmándose.
Ella le dijo que su herida no le dolía mucho
Como en otoño cuando de todo lo que tocas
Sale una chispa.
Él  la imaginó levantándose en la oscuridad
Envolviéndose en una manta
De pie, en la puerta.
Ella les pidió a los hombres que, en caso de volver a disparar,
No lastimaran sus rostros.
Uno de ellos le encendió un cigarrillo.
Él pensó en cómo sería
Haber sido niños juntos.
Él estaba muerto antes de que lo rematara.
Ella les preguntó si podía sacárselo de la boca
Para no quemarse los labios.
Ella se acercó y le tocó el cabello.
Pensó en él caminando por la oscuridad, cantando.
Ella murió así sobre la mesa.
Le salía humo de la boca.
 
 
 
en You, 1979
Traducción: Carlos Almonte
 
 
 
Freedom, Revolt, and Love
They caught them. / They were sitting at a table in the kitchen. / It was early. / They had on bathrobes. / They were drinking coffee and smiling. / She had one of his cigarillos in her fingers. / She had her legs tucked up under her in the chair. / They saw them through the window. / She thought of them stepping out of a bath / And him wrapping cloth around her. / He thought of her waking up in a small white building, / He thought of stones settling into the ground. / Then they were gone. / Then they came in through the back. / Her cat ran out. / The house was near the road. / She didn’t like the cat going out. / They stayed at the table. / The others were out of breath. / The man and the woman reached across the table. / They were afraid, they smiled. / The others poured themselves the last of the coffee / Burning their tongues. / The man and the woman looked at them. / They didn’t say anything. / The man and the woman moved closer to each other, / The round table between them. / The stove was still on and burned the empty pot. / She started to get up. / One of them shot her. / She leaned over the table like a schoolgirl doing her lessons. / She thought about being beside him, being asleep. / They took her long grey socks / Put them over the barrel of a rifle / And shot him. / He went back in his chair, holding himself. / She told him hers didn’t hurt much, / Like in the fall when everything you touch / Makes a spark. / He thought about her getting up in the dark / Wrapping a quilt around herself / And standing in the doorway. / She asked the men if they shot them again / Not to hurt their faces. / One of them lit him one of his cigarettes. / He thought what it would be like / Being children together. / He was dead before he finished it. / She asked them could she take it out of his mouth. / So it wouldn’t burn his lips. / She reached over and touched his hair. / She thought about him walking through the dark singing. / She died on the table like that, / Smoke coming out of his mouth.











lunes, octubre 26, 2020

“Debemos amarnos”, de Paul Fort





Debemos amarnos los unos a los otros
            en la tierra.
Pero debemos amarnos vivos.
 
No esperemos al cementerio.
Tenemos que amarnos antes.
 
Mi polvo y tu polvo
se convertirán en juguete de los vientos.
 
 
 
en Fantasmas con guirnaldas, 1923
Traducción de Philip Kundera
 
 
 
Il faut nous aimer, Paul Fort
Il faut nous aimer sur terre. / Il faut nous aimer vivants. // Ne crois pas au cimetière. / Il faut nous aimer avant. // Ma poussière et ta poussière / deviendront le jouet des vents. // (Fantomes au Guirlandes, 1923)