lunes, febrero 23, 2026

«Tristeza privada», de Bob Kaufman

Traducción de Ramón Hondal



 
Sentado aquí solo, en paz
con mi tristeza privada
desnudo de las adquisiciones
del ojo de la mente
visión invertida, al revés,
viendo solo las pertenencias
dentro de las paredes de mí,
sintiendo las raíces que me atan,
a este mero árbol humano
golpeando para liberarme,
conociendo que el éxito
de estos estallidos
se medirá
por la furia
de la caída
a la paz eterna
del fin de Todo.




en The Ancient Rain: Poems 1956-1978, 1981












Contribución a DscnTxt de Bruno Montané













domingo, febrero 22, 2026

«El control del universo», de Jean-Luc Godard

Traducido por Tola Pizarro

 


a media voz
con una voz suave
y débil
diciendo grandes cosas

importantes
asombrosas
profundas
y justas cosas

con una voz
suave y débil
la amenaza del trueno
la presencia de absolutos
con el canto de un petirrojo
en el fino detalle
de una flauta
y la delicadeza del sonido puro
todo el sol sugerido
en el esbozo
de una sonrisa
oh media voz
y una suerte de murmullo
en un francés infinitamente puro

quien no hubiese captado las palabras
quien lo hubiese oído a cierta distancia
habría creído que decía naderías
y eran banalidades
para el oído
reconfortado
pero ese contraste y esa música
esa voz
que apenas riza el aire
esa potencia susurrada
esas perspectivas, esos descubrimientos
esos abismos
y esas maniobras adivinadas
esa sonrisa prescindiendo del universo

evoco también para terminar
el susurro sedoso
solo y discreto
de un fuego que se consume
dibujando todo el cuarto
y que se habla
o que me habla
casi para sí

el espíritu sólo es verdadero
cuando manifiesta su presencia
y en la palabra manifestar
se insinúa «mano»[1]

el amor es la cumbre
del espíritu
y el amor por el prójimo
es un acto

es decir una mano tendida

y no
un sentimiento velado
un ideal
que pasa por el camino de Jericó
delante del hombre
despojado por los bandidos
policía, propaganda
estado
esa es la mano
ese es el nombre del dios tirano
que la orgullosa razón de los hombres
supo crear a su imagen

cuando la palabra
se destruye
cuando ya no es
el don
que uno hace al otro
y que compromete algo
de su ser
es la humana amistad
la que se destruye

tal es la inquietud de los pueblos
no es material
ante todo
es ante todo esa inquietud
del corazón y del espíritu
que nace de la muerte de las amistades
no creo
en las voces misteriosas
pero creo en el llamado de los hechos
consideremos los tiempos
los lugares en los que vivimos
la situación precisa
que nos es dada
y el llamado de ellos
y después
juzguemos

en la Europa de hoy
en esta Europa
dos clases
de naciones

las que se consideran
viejas
y las que se consideran
rejuvenecidas

las que conservaron
cierto número de posibilidades
pero que no saben bien qué hacer
con esa libertad de la que se jactan
y las que
hicieron o padecieron desde las guerras
una revolución de masas
y que
tienen libertad de opinión
es decir
libertad de quejarse
pero sin profunda pasión
y donde la miseria está por llegar
pero se diría que ya no hay nada
que hacer más que esperarla

la miseria
último argumento
último fundamento de la comunidad moderna
es el telón de fondo
de todos nuestros dramas
de nuestros pensamientos
de nuestras acciones
e incluso de nuestras utopías
está bien claro
que lo esencial no es
lo que piensa un dictador
no es la urgencia material
sino una verdad más alta
que es la verdad
a la altura del hombre
y yo agregaría
al alcance de la mano

ya es hora de que el pensamiento
vuelva a ser lo que es
en realidad
peligroso para el pensador
y transformador de lo real
allí donde creo
soy verdadero
escribía Rilke

unos piensan, se dice
otros actúan
pero la verdadera condición del hombre
es pensar con sus manos

yo no hablaría mal
de nuestras herramientas
pero las querría utilizables
si bien es cierto, en general
que el peligro no está en nuestras herramientas
sino en la debilidad
de nuestras manos
no por eso es menos urgente
precisar
que un pensamiento que se abandona
al ritmo de sus mecanismos
en verdad
se proletariza

quiero decir
que un pensamiento semejante
ya no se nutre de su creación
los otros forman al hombre
yo lo recito
quiénes son esos otros
ahora lo sabemos
son esas leyes
nacidas
del abandono del pensamiento
dónde están los responsables
no son partidos
no son clases
ni gobiernos

son hombres
uno por uno
sí, soy uno de ellos
hasta en la ira
desgarrado
por la insuperable ironía

y si no, yo no gritaría
pero el silencio
no es dado al hombre
por su esfuerzo
el silencio y la inteligencia miserable
sólo son obra del perdón

es asunto vuestro
y no mío
reinar sobre la ausencia
dice un poeta

la verdadera violencia
es la acción del espíritu
todo acto creador contiene una amenaza
real
para el hombre que se atreve
es por eso que una obra
sensibiliza al espectador o al lector
si el pensamiento se rehúsa a ponderar
a violentar
se expone a padecer infructuosamente
todas las brutalidades
que su ausencia liberó

a veces uno estaría tentado
de desear que en Francia
la actividad del espíritu
volviera a ser

pasible de cárcel
eso devolvería
un poco de seriedad
a los espíritus libres

en cualquier decisión
creadora
está la persona
de lo que se deduce
que toda la agitación del mundo
no es nada más
que una pregunta
que me es dirigida
pero que sólo
se precisa en mí
en el instante
en que me obliga a actuar

los partidarios del nosotros
se equivocaron
acerca de la persona
las contradicciones del mundo
figuran en la ecuación
fundamental
de cualquier existencia
x es una persona
un elemento creador
una libertad incalculable

el hombre
en tanto que hombre
es realmente un creador
pero un creador creado
es en la esperanza
en la que estamos salvados
pero esta esperanza es verdadera
porque el tiempo destruye el acto
pero
el acto es juez del tiempo

mientras que el acróbata
es presa

del equilibrio más inestable
pedimos un deseo

y ese deseo es
extrañamente doble
y nulo
anhelamos

que se caiga
y anhelamos
que resista
pero ese deseo es necesario

no podemos
no formularlo
con toda contradicción
y sinceridad
porque pinta ingenuamente
nuestra alma
en el instante mismo
ella siente que el hombre caerá
debe caer, va a caer
y en sí
consuma la caída
y se defiende de su emoción
deseando lo que presagia
él ya cayó
para ella
que no da crédito a sus ojos
su mirada no lo seguiría
sobre la cuerda
no lo empujaría más abajo
a cada instante
si ya no hubiera caído

pero el alma ve
que él resiste aún
y ella debe consentir
que hay razones
que hacen que resista
e invoca esas razones

les suplica que perduren
a veces, la existencia
de todas las cosas
y de nosotros mismos
se nos aparece
de esta forma

en primer lugar imágenes
pero de las
que habla San Pablo
que son una muerte
y una resurrección
olvidamos
por qué Joan Fontaine
se inclina
en el borde del acantilado

y qué iba
a hacer
Joel Me Crea
en Holanda

olvidamos
por qué razón
Montgomery Clift guarda
un silencio eterno
y por qué Janet Leigh
se aloja en el Bates Motel
y por qué Teresa Wright
todavía sigue enamorada
del tío Charlie
olvidamos
de qué Henry Fonda
no es
del todo culpable
y por qué
el gobierno estadounidense
contrató exactamente a Ingrid Bergman[2]


pero
nos acordamos
de un bolso de mano
pero
nos acordamos de un autocar
en el desierto
pero, nos acordamos
de un vaso de leche
de las aspas de un molino
de un cepillo para cabello
pero
nos acordamos
de una hilera de botellas
de un par de anteojos
de una partitura de música
de un manojo de llaves

porque con ellos
y a través de ellos
Alfred Hitchcock logró
allí donde fracasaron
Alejandro, Julio Cesar
Napoleón
tomar el control
del universo

quizás
diez mil personas
no olvidaron
la manzana de Cézanne
pero serán miles y miles
de espectadores
que se acordarán
del encendedor
del desconocido del Expreso del Norte

y si Alfred Hitchcock
fue el único
poeta maldito
que conoció el éxito
es porque fue
el más grande
creador de formas
del siglo veinte
y porque son las formas
las que nos dicen
finalmente
qué hay en el fondo
de las cosas
ahora bien, qué es el arte
sino aquello por lo cual
las formas devienen estilo
y qué es el estilo
sino el hombre

entonces es una rubia
sin sostén
seguida por un detective
que tiene pánico al vacío[3]
los que nos aportarán
la prueba
de que todo eso
no es más que cine
dicho de otra manera
la infancia del arte

en sus comienzos
sólo sentía
poca cosa
y creía
saberlo todo
más tarde
habitado únicamente
por la duda, el dolor
el espanto
ante el misterio
de la vida
todo comenzó a flotar
y ahora
que lo sentía todo
creía
no saber nada

y sin embargo
del descuido
a la inquietud
del registro amoroso
de los comienzos
a la forma vacilante
pero esencial
del final
es
la misma fuerza central
que gobernó
al cine

la seguimos desde adentro
de forma en forma
con la sombra
y el rayo de luz
que merodean
iluminando esto
ocultando aquello
haciendo surgir un hombro
un rostro
un dedo levantado
una ventana abierta
una frente
un pequeño niño
en un pesebre[4]

lo que se hunde
en la luz
es la resonancia
de lo que sumerge la noche
lo que sumerge
la noche
prolonga en lo invisible
lo que se hunde
en la luz
el pensamiento, la mirada
la palabra
la acción
enlazan esa frente
ese ojo, esa boca
esa mano
con los volúmenes
apenas percibidos
en la sombra
de las cabezas y de los cuerpos
inclinados en torno
a un nacimiento
a una agonía
o a una muerte

también
y quizás sobre todo
cuando sólo tiene
como instrumento
de trabajo
el blanco y el negro
incluso
él maneja el mundo
como un drama constante
que el día
y la oscuridad
modelan
cavan, convulsionan
calman
y hacen nacer
y morir
al capricho de su pasión
de su tristeza
las ganas desesperadas
de eternidad
y de absoluto
que conmueven
a su corazón

el farol de un auto
un rostro dormido
tinieblas que se animan
seres inclinados
sobre una cuna
donde cae toda la luz
un fusilado
contra un sucio muro
un camino fangoso
bordeando el mar
la esquina de una calle
un cielo oscuro
un rayo de luz sobre una pradera
el imperio del viento
descubierto en una nube
que vuela
hay sólo trazos negros
cruzados
sobre una tela rubia[5]
y la tragedia del espacio
y la tragedia de la vida
deforman la pantalla
con su fuego

sólo el cine
vio
que si cada uno
hace su tarea
las masas se organizan
solas
siguiendo un irreprochable
equilibrio
que la luz cae
donde debe
y soslaya
lo necesario
porque es útil
que ilumine un punto
de la escena
y porque la sombra
puede reinar en el resto
es el único
que siempre estuvo
presente
en todo
lo que miraba
el único que pudo
permitirse mezclar
el lodo
con el fulgor de los ojos
introducir fuego
en la ceniza
hacer brillar
en una mortaja
una rosa
o un azul pálido
tan lozano
como una rosa
su humanidad
es realmente formidable
es fatal
como la queja
devastadora
como el amor
dramático
como el intercambio
indiferente y continuo
entre todo lo que nace
y todo
lo que muere

mientras seguimos
nuestra marcha hacia la muerte
por los rastros de sangre
que la marcan
el cine no llora
sobre nosotros
no nos reconforta
ya que está
con nosotros
ya que él es
nosotros mismos
está allí
cuando la cuna se ilumina
está allí
cuando la joven se nos aparece
asomada a la ventana
con sus ojos
que no saben
y una perla
entre los senos
está allí
cuando la hemos desvestido
cuando su torso firme
tiembla
al latido
de nuestro ardor

está allí más tarde
cuando envejeció
cuando su rostro
se agrietó
y cuando sus manos resecas
nos dicen
que ella nada tiene en contra
de la vida
por haberla
lastimado
está ahí
cuando la mujer
nos abre sus piernas
con
la misma emoción maternal
que siente
al abrir sus brazos
al niño
está allí
cuando el fruto
cae de ella
una, dos, tres
oh cuántas veces
en su vida

está aún ahí
cuando somos viejos
cuando miramos fijamente
hacia la noche
que llega
y está allí
cuando morimos

y cuando nuestro cadáver
tiende el sudario
a los brazos de nuestros hijos
así es
soy de ustedes
soy
soy[5]

quien quiere
recordar
debe confiarse
al olvido
a ese riesgo que es

el olvido absoluto
y a
ese bello azar
que deviene
el recuerdo



en Historia(s) del cine, Caja Negra Editora, 2007








[1] Manifestér contiene en francés el término main. Godard dice en el texto «il y a mairi»: está (la palabra) mano. En español se optó por el empleo de «se insinúa» mano.

[2] Godard sostiene una novena serie en el nombre del «poeta maldito» Alfred Hitchcock. En nuestro recuerdo sólo queda el vaso de leche que Cary Grant le lleva a Joan Fontaine en La sospecha (Suspicion, 1941), y no los problemas económicos que piensa solucionar el personaje cobrando el seguro de vida de su esposa; el cepillo esgrimido por Vera Miles, quien interpreta en El hombre equivocado (The Wrong Man, 1956) a la esposa víctima de la locura, y no la confesión que motiva el arresto de su marido, interpretado por Henry Fonda; la caída en primer plano de las botellas de Pommard en Notorius (1946) o las aspas del molino girando a contraviento en Corresponsal extranjero (Foreign Correspondent, 1940) y no las historias de espionaje antialemán en las que se ven implicados los personajes interpretados por Cary Grant e Ingrid Bergman o Joel McCrea. Godard juega con la pregnancia de las imágenes en nuestra memoria más allá de las historias en las que estarían insertas. Montgomery Clift interpreta en M i secreto me condena (J Confess, 1953) el pape! de un sacerdote acusado de un crimen cuyo verdadero culpable conoce pero no puede revelar a causa del secreto de confesión. El bolso de mano es el que, en Psicosis (Psycho, 1960), contiene el dinero robado por Marian (Janet Leight), quien para su desgracia se detendrá en el Motel Bates, donde será asesinada por Norman Bates (Anthony Perkins). En La sombra de una duda (The Shadow of a Doubt, 1942), Teresa Wright interpreta el papel de la joven Charlie, enamorada de su tío y homónimo, el asesino de damas encarnado por Joseph Cotten. El autobús en el desierto es el que espera a Roger Thornhill (Cary Grant), a quien sus enemigos conducen a una trampa en Intriga internacional (North by Northwest, 1959). En Extraños en un tren (Strangers on a Train, 1951), el asesinato de Miriam Haines, perpetrado por Bruno (Robert Walker), aparece reflejado en los cristales de sus gafas. Por último, la partitura pertenece al suspense de El hombre que sabía demasiado / En manos del destino (The Man Who Knew Too Much, 1956), donde se ha planeado asesinar a un diplomático durante un concierto en el Albert Hall.

[3] Godard hace referencia a Vértigo (Vértigo, 1958) en la que la rubia (Kim Novak) es seguida por el detective (James Stewart). Sabemos que el detective tiene pánico al vacío después de haber visto morir en un accidente a un colega. A pedido de su marido el detective la sigue porque esta hermosa rubia tiene tendencias suicidas.

[4] Creche: en sentido familiar la palabra remite a habitación, pero en sentido religioso se trata, en la tradición navideña, del pesebre en el que el niño Jesús fue ubicado en el establo de Belén.

[5] Godard alude con el término toile blonde a un juego entre el adjetivo «blonde», que indica rubio, y el sustantivo «blonde» que indica puntilla. Alude, entonces, a un rubio o rubia o a una puntilla de seda cruda. O mejor aún, tal vez Godard esté pensando en la pantalla como una filigrana o tejido ligero. El fragmento citado corresponde a la imagen intervenida de una rubia en el filme Historia(s) del cine.





























sábado, febrero 21, 2026

«Un regalo de la nueva concubina del Emperador», de Lady P'an

Versión de Juan Carlos Villavicencio de la traducción de Kenneth Rexroth




Tomé un trozo de la excepcional tela de Ch'i,
de blanca seda pura y radiante como la escarcha sobre la nieve,
y te hice un abanico de júbilo y armonía,
tan impecablemente redondo como la luna llena.
Llévalo contigo siempre, guárdalo en tu manga.
Agítalo y creará una brisa refrescante.
Espero que, cuando vuelva el otoño
y el viento del norte aleje el calor,
no lo guardes entre los regalos viejos
ni lo olvides mucho antes de que se haya cansado.





en One hundred more poems from the Chinese:
Love and the turning year, 1970
















viernes, febrero 20, 2026

«Amor muy platónico», de Ida Vitale





Ama el sol. No puede vivir sin sol. Huye de él. Sabe que en la otra acera, donde está la casa abrumadoramente blanca, está también el oasis bajo la encina, por un tiempo medido, mientras no llegue el otoño a salvarlo de la desintegración con que el verano lo amenaza. Parcelas de grajos, pese a su negror que parece a prueba de todo, de pronto ya no resisten. Cristalizadas, se fracturan, libran a su suerte la materia verde, que se organiza bajo distintos nombres, menos perecederos que ella. Sucesivos espejismos centellean y se apagan, quebrando las variables distancias en el camino que Byobu se hubiera propuesto recorrer, sí, de no estar obligado a detenerse en el cobijo de la sombra dulcísima, para desde allí espiar ese sol, ante el cual se siente abrumado, sin el cual no sabría vivir.



en El abc de Byobu, 2004






Fotografía original de Daniel Mordzinski















miércoles, febrero 18, 2026

Carta abierta a la Berlinale a propósito de Palestina





Escribimos como trabajadores del cine, todos participantes pasados y actuales de la Berlinale, que esperamos que las instituciones de nuestra industria se nieguen a ser cómplices de la terrible violencia que continúa ejerciéndose contra el pueblo palestino. Nos alarma la participación de la Berlinale en la censura de artistas que se oponen al genocidio en curso de Israel contra los palestinos en Gaza y al papel clave del Estado alemán en facilitarlo. Como ha declarado el Palestine Film Institute, el festival ha estado «vigilando a cineastas mientras mantiene su compromiso de colaborar con la Policía Federal en sus investigaciones».

El año pasado, cineastas que se pronunciaron en defensa de la vida y la libertad palestinas desde el escenario de la Berlinale informaron haber sido reprendidos de manera agresiva por importantes programadores del festival. Según se informó, un cineasta fue investigado por la policía, y la dirección de la Berlinale insinuó falsamente que su conmovedor discurso —fundamentado en el derecho internacional y en la solidaridad— era «discriminatorio». Como otro cineasta le dijo a Film Workers for Palestine sobre el festival del año pasado: «había una sensación de paranoia en el aire, de no estar protegidos y de ser perseguidos, algo que nunca antes había sentido en un festival de cine». Nos solidarizamos con nuestros colegas al rechazar esta represión institucional y el racismo antipalestino.

Discrepamos enfáticamente con la declaración del presidente del jurado de la Berlinale 2026, Wim Wenders, de que hacer cine es «lo opuesto a la política». No se puede separar una cosa de la otra. Nos preocupa profundamente que la Berlinale, financiada por el Estado alemán, esté ayudando a poner en práctica lo que Irene Khan, Relatora Especial de la ONU sobre la libertad de expresión y de opinión, condenó recientemente como el uso por parte de Alemania de una legislación draconiana «para restringir la defensa de los derechos palestinos, enfriando la participación pública y reduciendo el debate en la academia y las artes». Esto es también lo que Ai Weiwei describió recientemente como que Alemania «está haciendo lo que hizo en los años treinta» (coincidiendo con su entrevistador, quien sugirió que «es el mismo impulso fascista, sólo que con un objetivo diferente»). Todo esto en un momento en que conocemos nuevos y horripilantes detalles sobre los 2.842 palestinos «evaporados» por fuerzas israelíes utilizando armas térmicas y termobáricas de fabricación estadounidense, prohibidas internacionalmente. A pesar de la abundante evidencia sobre la intención genocida de Israel, crímenes atroces sistemáticos y limpieza étnica, Alemania continúa suministrando a Israel armas utilizadas para exterminar a palestinos en Gaza.

La marea está cambiando en el mundo cinematográfico internacional. Muchos festivales internacionales de cine han respaldado el boicot cultural al Israel del apartheid, incluido el Festival Internacional de Cine Documental de Ámsterdam, el más grande del mundo, así como el BlackStar Film Festival en Estados Unidos y el Film Fest Gent, el mayor de Bélgica. Más de 5.000 trabajadores del cine, incluidas destacadas figuras de Hollywood y del ámbito internacional, también han anunciado su negativa a trabajar con compañías e instituciones cinematográficas israelíes cómplices.

Sin embargo, la Berlinale hasta ahora ni siquiera ha atendido las demandas de su comunidad de emitir una declaración que afirme el derecho palestino a la vida, la dignidad y la libertad; que condene el genocidio israelí en curso contra los palestinos; y que se comprometa a defender el derecho de los artistas a expresarse sin restricciones en apoyo de los derechos humanos palestinos. Es lo mínimo que puede —y debería— hacer.

Como ha dicho el Palestine Film Institute, «estamos consternados por el silencio institucional de la Berlinale ante el genocidio de los palestinos y por su falta de voluntad para defender las libertades de expresión y de opinión de los cineastas». Así como el festival ha hecho declaraciones claras en el pasado sobre atrocidades cometidas contra personas en Irán y Ucrania, instamos a la Berlinale a cumplir con su deber moral y declarar claramente su oposición al genocidio de Israel, a los crímenes de lesa humanidad y a los crímenes de guerra contra el pueblo palestino, y a poner fin por completo a su implicación en proteger a Israel de las críticas y de los reclamos de rendición de cuentas.

Firmantes:

Adam McKay
Adèle Haenel
Alan O’Gorman
Alexandra Juhasz
Alexandre Koberidze
Alia Shawkat
Alison Oliver
Alkis Papastathopoulos
Ana Naomi de Sousa
Angeliki Papoulia
Antigoni Rota
Ariane Labed
Artemis Anastasiadou
Ashley McKenzie
Avi Mograbi
Bahija Essoussi
Ben Russell
Bingham Bryant
Blake Williams
Blanche Gardin
Brett Story
Brian Cox
Camilo Restrepo
Carice Van Houten
Charlie Shackleton
Cherien Dabis
Christopher Young
Dali Benssalah
David Osit
Deragh Campbell
Dustin Defa
Eleni Alexandrakis
Elhum Shakerifar
Emilie Deleuze
Eyal Sivan
Fernando Meirelles
Fil Ieropoulos
Geoff Arbourne
Hany Abu Assad
Hind Meddeb
James Benning
Javier Bardem
John Greyson
Jon Jost
Khalid Abdalla
Leah Borromeo
Lukas Dhont
Mahdi Fleifel
Mai Masri
Malika Zouhali-Worrall
Manuel Embalse
Marina Gioti
Marion Schmidt
Merawi Gerima
Miguel Gomes
Mike Leigh
Miranda Pennell
Namir Abdel Messeeh
Nan Goldin
Narimane Mari
Nina Menkes
Pascale Ramonda
Patricia Mazuy
Paul Laverty
Pedro Pimenta
Peter Mullan
Phaedra Vokali
Robert Greene
Saeed Taji Farouky
Saleh Bakri
Samaher Alqadi
Sarah Friedland
Sepideh Farsi
Shirin Neshat
Smaro Papaevangelou
Sofia Georgovassili
Tatiana Maslany
Thodoris Dimitropoulos
Tilda Swinton
Tobias Menzies
Tyler Taormina
















 

martes, febrero 17, 2026

«El póstumo», de Bertolt Brecht

Traducción de Juan Carlos Villavicencio




Lo confieso: yo 
no tengo esperanza. 
Los ciegos hablan de una salida. Yo 
veo. 
Cuando los errores se hayan agotado 
la Nada se sentará frente a nosotros
como última compañera.









Der Nachgeborene


Ich gestehe es: ich / Habe keine Hoffnung. / Die Blinden reden von einem Ausweg. Ich / Sehe. / Wenn die Irrtumer verbraucht sind / Sitzt als letzter Gesellschafter / Uns das Nichts gegenuber.







lunes, febrero 16, 2026

«Con dignidad», de Yevgueni Yevtushenko

Sin datos del traductor



 
Con dignidad. Lo principal es recibir
con dignidad los tiempos que sean,
cuando la época se estanque
o se enturbie hasta el fondo.
Con dignidad, lo principal, con dignidad
para que los distribuidores de dádivas
no te conduzcan hasta el establo
y no te atasquen con heno la boca.
El miedo de los tiempos es la caída.
No malgastes tu alma en cobardía,
sino prepárate para la pérdida
de todo lo que te espanta perder.
Si ya todo está hecho trizas
hasta un extremo imposible de prever
recuérdate a ti mismo esta pequeñez:
«También esto hay que sufrir».













domingo, febrero 15, 2026

«Cantares», de Antonio Machado y Joan Manuel Serrat





«Todo pasa y todo queda,
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre la mar.

Nunca perseguí la gloria,
ni dejar en la memoria
de los hombres mi canción;
yo amo los mundos sutiles,
ingrávidos y gentiles,
como pompas de jabón.

Me gusta verlos pintarse
de sol y grana, volar
bajo el cielo azul, temblar
súbitamente y quebrarse…»
«Nunca perseguí la gloria…»

«Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.

Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.

Caminante no hay camino
sino estelas en la mar…»

Hace algún tiempo en ese lugar
donde hoy los bosques se visten de espinos
se oyó la voz de un poeta gritar:
«Caminante no hay camino,
se hace camino al andar…»

Golpe a golpe, verso a verso…

Murió el poeta lejos del hogar.
Le cubre el polvo de un país vecino.
Al alejarse le vieron llorar.
«Caminante no hay camino,
se hace camino al andar…»

Golpe a golpe, verso a verso…

Cuando el jilguero no puede cantar,
cuando el poeta es un peregrino,
cuando de nada nos sirve rezar.
«Caminante no hay camino,
se hace camino al andar…»

Golpe a golpe, verso a verso.



en Dedicado a Antonio Machado, poeta, 1969













Canción dedicada a mi hermano Marcel Young, «a quien tanto quería…»























 

sábado, febrero 14, 2026

«Hospital», de Yao Feng

Traducción de Miguel Ángel Petrecca




Cama desvencijada, flores de plástico 
sobre la mesa, no marchitas, llenas de polvo, 
los familiares rodeando con su llanto 
al muerto como con una pared

Detrás de la ventana se abren las flores del algodón, 
se reflejan en la ventana, como escupitajos de sangre

Comenzamos a ordenar sus pocas cosas: 
un cuaderno y un celular, un espejo, peine y sobretodo, 
zapatos y medicamentos: entre ellas un reloj Seiko 
que sigue haciendo sin pausa tictac





en Un país mental. 150 poemas chinos contemporáneos
Gog y Magog, 2023


















viernes, febrero 13, 2026

«Levantando el puño», de Naomi Shihab Nye

Traducción de Juan Carlos Villavicencio




El hombre olvida que es un muerto que conversa con muertos.
JORGE LUIS BORGES


Por primera vez, en la ruta al norte de Tampico,
sentí que la vida se deslizaba fuera de mí,
como un tambor en el desierto, más fuerte y difícil de escuchar.
Tenía siete años y estaba en el auto viendo 
cómo las palmeras dibujaban un patrón repugnante más allá de la ventana.
Mi estómago era un melón partido dentro de mi piel.

«¿Cómo sabes si vas a morir?»,
le supliqué a mi madre.
Habíamos estado viajando por días.
Con extraña confianza ella respondió:
«Cuando ya no puedas levantar tu puño».

Años más tarde sonrío al pensar en ese viaje,
las fronteras que tuvimos que cruzar por separado,
estampadas con nuestras desgracias sin respuesta.
Yo, que no he muerto, que todavía estoy viva,
todavía yazgo en el asiento trasero con todas mis preguntas,
apretando y abriendo una pequeña mano.


















jueves, febrero 12, 2026

«El desvío a Santiago», de Cees Nooteboom

Fragmento / Traducción de Julio Grande


(1933-2026)


No se puede demostrar y, sin embargo, lo creo; en algunos lugares del mundo tu llegada o salida se amplían de un modo misterioso por las emociones de todos aquellos que han salido o llegado antes que tú. Quien tenga un alma lo suficientemente visionaria sentirá una suave resistencia en el aire alrededor de la Schreiertoren* de Amsterdam que tiene que ver con el cúmulo de pena de los hombres que se despiden, un tipo de pena que ya no conocemos. Nuestros viajes ya no duran años, sabemos exactamente adónde vamos y nuestra probabilidad de regreso es mucho mayor. A la entrada de la catedral de Santiago hay una columna de mármol en el pórtico con profundas impresiones digitales, una garra emocional y expresionista realizada por millones de manos, entre ellas la mía. Pero al decir «entre ellas la mía» no estoy expresando toda la verdad, porque yo nunca agarré con tanta emoción esa columna al final de un viaje de más de un año de duración. Yo no era un hombre medieval, no era creyente y llegué en coche. Si se prescindiera allí de mi mano, si yo no hubiera estado nunca allí, esa garra seguiría estando allí, desgastada por los dedos de todos esos muertos en el duro mármol. Sin embargo, al poner mi mano en esa mano en negativo, yo estaba implicado de una manera misteriosa en una obra de arte colectiva. Un pensamiento se materializa, esto es siempre sorprendente. La fuerza de una idea llevó a príncipes, campesinos y monjes a posar su mano justamente en ese lugar, en esa columna; cada mano individual extirpaba una insignificante cantidad de durísimo mármol (inquebrantable), gracias a lo cual –precisamente porque ese mármol ya no estaba allí– se hacía visible una mano. 




Inicio de «Por Aragón a Soria», 1981, 
en El desvío de Santiago, Siruela, 1991











* «Torre de las lamentaciones», desde donde las esposas de los marinos despedían a estos cuando partían hacia las Indias. (N. del T.)















miércoles, febrero 11, 2026

«Carta Revolucionaria #95», de Diane di Prima

Traducción de Juan Carlos Villavicencio




para kurt cobain


lo que tenemos aquí, EEUU 1994 —
es la libertad para autodestruirse

no la libertad para arder
para realizarse de una forma compleja




en Cartas Revolucionarias, Descontexto Editores, 2026



















martes, febrero 10, 2026

«Gracias sean dadas…», de Bruno Cuneo




 
Gracias sean dadas 
por la existencia del espino 
por la hierba quemada por el sol 
por la quietud de la roca en el cerro.

Mi ojo ciñe este paisaje 
y pienso que sí, que sería bello
dejarse acunar por esta ruta muerta 
y contemplar un minuto largo 
tu futuro sin miedo, en blanco 
y todo tu pasado, sin remordimiento

sólo estar allí, no ahí 
clavado a un presente eterno 
la mano desasida de todo 
la dura tregua del deseo.



Publicado en el poemario En fin, Lecturas Ediciones, 2024



























lunes, febrero 09, 2026

«Calas», de Germán Carrasco

Dos poemas


(1971-2026)



KERMESSE 



¡pero si es casi prosa! no hay claridad conceptual
 ¿a qué explicar absolutamente todo? es más insípido que comida 
                                                                                                        de enfermo
  truquea traducciones y las sirve en platos frescos
   no se la puede con los metros no se la puede con el verso libre
    nada que decir a quién le interesan sus amoríos
     muy académico muy marginal
      una pálida copia de______________.
       hispanizante no ha leído a los clásicos hispanos
        ha leído demasiados clásicos muy provinciano
         nada bueno puede salir de las cloacas santiaguinas sus endecasílabos 
                                                                                                            machacan
          demasiada métrica no tiene prosodia mucho adjetivo
           un feminismo trasnochado oracular, pretenciosa
            bueno, reconozco un par de versos notables que he leído en una poeta 
                                                                                                             mexicana
             muy católico su rupturismo aburre se le secó el pozo
              no hay profundidad no hay trasfondo religioso
              dicen que es antisemita demasiada lectura de poetas 
                                                                                                judío-americanos
               se acostó con el jurado le prometió caviar al jurado
                fumó hierba con el jurado
                 lo vieron en provincia con el jurado en un bar de dudoso gusto 
                                                                                                         y reputación
                  esa barba hippie esa pinta de milico pobre un punk de 
                                                                                                  Nueva Quillahue
                   ese terno de tinterillo el tono de maricón rasca
 
                     Pura mierda. 







CALAS BLANCAS



Sin gula, con la angustia y la tensión
que ha de postrarme a mirar las estrellas
en la oscuridad -gimnasio del instinto-
abro la sábana blanca de una cala.

Sábana, túnica improvisada tras el baño,
gotas sobre la cala tras el riego
cuando, bajo una luna hecha de tus huesos
abres la ventana esperando
aire, una lechuza. Calas -verbo-
la transparencia del aire cubriendo
la circunstancial blusa, al volverte,
       un botón.

En la oscuridad la lengua saborea y desmenuza
calas, para empujarlas y deglutirlas
con el vino negro de la bilis.




2001



















domingo, febrero 08, 2026

«No me gustas, muerte…», de Samer Abu Hawash

Versión de Juan Carlos Villavicencio




No me gustas, muerte
pero tampoco te tengo miedo 
y sé que mi cuerpo es tu cama
y mi espíritu tu cobertor
sé que tus orillas son estrechas para mí
yo no te quiero, muerte
pero tampoco te tengo miedo.