jueves, septiembre 16, 2021

«Mi Emily Dickinson», de Susan Howe

Fragmento / Traducción de Juan Carlos Villavicencio






     Cuando amo una cosa la quiero y trato de tenerla. La abstracción de lo particular de lo universal es la entrada al mal. El amor, una fuerza vinculante, es a la vez imitación y envidia. ÉL (el Dios Puritano) es un reino de misterio y siempre permanecerá incognoscible, autoritario, impredecible. Entre la voluntad revelada y la voluntad secreta el Amor ha sido partido en dos.

     DUALISMO: Pitágoras dijo que todas las cosas eran divisibles en dos 
     géneros, bien y mal; en el género de las cosas buenas clasificó todas 
     las cosas perfectas como la luz, el hombre, el reposo, etc., mientras que 
     en el género del mal clasificó a la oscuridad, las mujeres, etc.
                                        (Tomás de Aquino, Sobre el poder de Dios, p. 84)

     La aspiración prometeica: ser mujer y pitagórica. Cuál es la visión comunitaria de la poesía si eres curva, extraña, indefinida, irregular, femenina. Yo me disfrazo. El alma bajo stress, un hilo de conexión rota, fusión de amor y conocimiento rotos, energía visionaria perdida, Dickinson quiere decir ser un verso horrible. Primero me descubro esclava, luego entiendo mi esclavitud, finalmente me re-descubro a mí misma en libertad dentro de los confines de la necesidad conocida. Un arma sigue pensando en la violencia ejercida sobre el sentido. El arma se mira a sí misma mirando.


1985










My Emily Dickinson

When I love a thing I want it and I try to get it. Abstraction of the particular from the universal is the entrance into evil. Love, a binding force, is both envy and emulation. HE (the Puritan God) is a realm of mystery and will always remain unknowable, authoritarian, unpredictable. Between revealed will and secret will Love has been torn in two. // DUALISM: Pythagoras said that all things were divisible into two genera, good and evil; in the genus of good things he classified all perfect things such as light, males, repose, and so forth, whereas in the genus of evil he classified darkness, females, and so forth. / (Thomas Aquinas, “On the Power of God,” p. 84) // Promethean aspiration: To be a woman and a Pythagorean. What is the communal vision of poetry if you are curved, odd, indefinite, irregular, feminine. I go in disguise. Soul under stress, thread of connection broken, fusion of love and knowledge broken, visionary energy lost, Dickinson means this to be an ugly verse. First I find myself a Slave, next I understand my slavery, finally I re-discover myself at liberty inside the confines of known necessity. Gun goes on thinking of the violence done to meaning. Gun watches herself watching.













miércoles, septiembre 15, 2021

“Era la vida”, de Leila Guerriero





Debería, por ejemplo, empezar por viajar más, por viajar menos, por no viajar en absoluto. Debería hacer las paces con mi padre, debería depender menos de mi padre, debería ver a mi padre más seguido. Debería salir de esta casa en la que paso tanto tiempo sola, debería quedarme en casa y no salir a aturdirme con gente que no me importa en absoluto. Debería terminar mi novela. Debería renunciar a este trabajo que detesto. Debería ir a bailar antes de ser el más viejo de la discoteca. Debería divorciarme. Debería empezar a usar toda esa ropa que hace años que no uso. Debería ir a recitales. Debería invitarla a cenar, invitarlo a un bar, decirles que soy gay. Debería parar con la cocaína. Debería probar alguna vez un trago, debería beber menos, debería dejar de beber. Debería aprender a tocar la guitarra. Debería ir a África mientras todavía puedo caminar. Debería cambiar de analista, conseguir un analista, dejar de ir al analista. Abandonar las pastillas. Ceder. No ceder. Arrojarme en paracaídas, tomar un curso de buceo, poner un hotel en la montaña, un bar en una playa de Brasil. Ir más despacio, ponerme en marcha, no mirar atrás. A fin de año, más que nunca, la vida no es la vida sino una patética declamación de buenas intenciones, una renovación del permiso de postergarlo todo, una fe idiota en que nunca será demasiado tarde para nada. «Toda la inmortalidad que puedes desear está presente / aquí y ahora», escribió el poeta chileno Gonzalo Millán en Veneno de escorpión azul, su diario de vida y de muerte, y esa bestia terrible de la poesía, la uruguaya Idea Vilariño, dijo, mejor que nadie, peor que nunca: «Alguno de estos días / se acabarán las bromas y todo eso esa farsa esa juguetería las marionetas sucias los payasos / habrán sido la vida».



en Teoría de la Gravedad, 2019















martes, septiembre 14, 2021

«La palabra», de Stella Díaz Varín





            Una sola será mi lucha 
Y mi triunfo;
Encontrar la palabra escondida 
Aquella vez de nuestro pacto secreto 
A pocos días de terminar la infancia.
            Debes recordar 
Dónde la guardaste,
Debiste pronunciarla siquiera una vez... 
Ya la habría encontrado
Pero tienes razón ese era el pacto.
            Mira cómo está mi casa, desarmada. 
Hoja por hoja mi casa, de pies a cabeza.
Y mi huerto, forado permanente
Y mis libros como mi huerto,
Hojeado hasta el deshilache
Sin dar con la palabra.
            Se termina la búsqueda y el tiempo.
            Vencida y condenada
Por no hallar la palabra que escondiste.



en Los dones previsibles, 1992





















A eso de 1998, 99 o 2000, Stella me dedicó este poema y me lo leyó para siempre.
Acá está tu palabra Stella. Te la debía hace demasiado tiempo.














lunes, septiembre 13, 2021

“Astilla”, de Gladys González





todas
las cosas que he dicho
quisiera
que fueran verdad
 
deseos de mejorar
un trabajo seguro
una vida tranquila
y sensata
 
pero
algo me arrastra
a huir
a ser un trozo más
de carretera
 
ocultando el miedo
de mirarse
frente al espejo empañado
cada mañana
 
de envejecer
aislarse
dejar atrás
las viejas
malas costumbres
 
los sonidos
y olores familiares
el riesgo de las calles
la música de los barrios
 
las caídas
las luces difusas
de las golpizas nocturnas
los hematomas en el cuerpo
 
la astilla a la deriva
que fui
 
pero que aún
secretamente
 
sigo siendo



en Hospicio, 2011















domingo, septiembre 12, 2021

«Como quien acecha», de Ana Becciú

Tres poemas





Como quien acecha
los descampados instantes
agazapado
en cada entraña del aire,
así  yo,
fibra minúscula
donde la nada
se inventa,
recorro
la muralla de los nombres.
Como quien acecha
en el límite
de los bordes tanteándolos
para un salto
mortal,
así yo,
invocando la sombra
de los cuerpos
soy en vilo
un abismo
expectante.







Quien reconozca
la noche
que aún no ha presentido
en su voz la locura;
quien reconozca,
al promediar la fiebre,
la angostura del aire;
el nacimiento
de todo lo que es miedo
y a solas late,
sabrá
qué es lo que se adueña
de los bordes.







Ah, rostro mío,
cómo te amaba el tiempo
cuando eras
antes del gesto
un niño breve,
ungido
en la rara melodía
de los ecos.

Y ahora,
después del gesto,
el esfuerzo
de ser
la voz
de un largo silencio
para alcanzar,
vacío,
tu forma
de miedo.




en Ediciones de la flor, 1972




















sábado, septiembre 11, 2021

“Encender la luz en la oscuridad”, de Li Cheng-En





Cuánta oscuridad hay en el mundo
cuánta luz quiero encender
 
Cuántos templos hay en la altiplanicie
cuántas veces me voy a arrodillar
            y a tocar el suelo con la frente*
 
El hombre
aprenderá
a arrodillarse ante la altiplanicie
y a sacar el corazón
empapado de aceite
para encender la luz



         * Homenaje chino, de origen budista, para brindar admiración.
 
 
 
en Poesía China Contemporánea, 2019
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