domingo, marzo 03, 2024

«Amor a los treinta», de Jihad Hudaib

Versión de Juan Carlos Villavicencio

 


       Continuando con lo que Ylisuf Abd al-Aziz
       ha estado diciendo durante los últimos diez años.

Tu voz decepcionada
su voz ronca trae recuerdos
como el sonido del agua distante
goteando entre guijarros.
El color avellana de tus ojos
no combina bien con el blanco;
se mezcla con deseos ausentes.

Eres como un pino en una colina:
demasiado alto.

Un pájaro que picoteó más de una rama ha
partido hacia un otoño lejano, llevando sólo la
astilla de tu silencio y una pluma caída
llevada por la brisa.

Me he hecho un hogar alrededor del árbol.
Abrirás la puerta. Aquello era más dulce cuando
Llovía: era fruta lavada para mi bien.

En el pasillo hay un jazmín cuya
fragancia delata la confusión que se siente ante el
sonido de pasos bajando las escaleras.

El árbol estaba completamente desnudo
cuando llegó la noche abruptamente
se cubrió sobre el árbol
y luego borró los pasos y las escaleras.

El árbol permanece en la colina
alcanzarlo es un sueño
nacido de un anhelo fácil de traicionar













sábado, marzo 02, 2024

“El mundo ilustrado”, de César Moro





Igual que tu ventana que no existe

 

Como una sombra de mano en un instrumento fantasma

 

Igual que las venas y el recorrido intenso de tu sangre

 

Con la misma igualdad con la continuidad preciosa 

que me asegura idealmente tu existencia

 

A una distancia

 

A la distancia

 

A pesar de la distancia

 

Con tu frente y tu rostro

 

Y toda tu presencia sin cerrar los ojos

 

Y el paisaje que brota de tu presencia cuando la ciudad no era 

no podía ser sino el reflejo inútil 

de tu presencia de hecatombe

 

Para mejor mojar las plumas de las aves

 

Cae esta lluvia de muy alto

 

Y me encierra dentro de ti a mí solo

 

Dentro y lejos de ti

 

Como un camino que se pierde en otro continente

 

 

 

en La tortuga ecuestre y otros poemas, 2022

Descontexto Editores





Puede adquirir el libro este fin de semana en el

Festival Internacional del Libro y la Lectura de Ñuñoa (FILL 24),

a desarrollarse en la Plaza Ñuñoa,

desde el jueves 29/02 hasta el domingo 03/03

(en horario extendido de 11 am a 9 pm).

 

O en las mejores librerías de Chile y Argentina, gracias a Big Sur;

o escribiendo a descontextoeditores@gmail.com
















jueves, febrero 29, 2024

“El extranjero [I]”, de Pedro Prado





Comparándote, tú, con los humanos,

¿puedes concebir otro tú igual entre todos tus hermanos?

¿Sentirán lo mismo? Las nubes, el silencio

¿vibrarán para todos en el mismo sitio?

¿Vibrarán o se harán manifiestos en otro sentido?

Cuando tú dices «esto siento y esto pienso»

y contestan «eso pienso y eso siento»,

¿habrá igualdad en el fondo de ambos pensamientos?

Si cruzo por las calles, soy para todos una cosa vacía

que ayuda a formar la impresión de la vida;

soy simple detalle en tu propia existencia,

nueva sensación en la cual hace presa

tu alma que vive pasajera…

 

 

 

en Entrever el cielo (Antología), 2023

Descontexto Editores





Puede adquirir el libro este fin de semana en el

Festival Internacional del Libro y la Lectura de Ñuñoa (FILL 24),

a desarrollarse en la Plaza Ñuñoa,

desde hoy jueves 29/02 hasta el domingo 03/03

(en horario extendido de 11 am a 9 pm).

 

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miércoles, febrero 28, 2024

«El hombre hermoso», de Samer Abu Hawash

Versión de Juan Carlos Villavicencio





a mi Padre


Lo encontraron de este modo:
un cuerpo
desnudo
una planta verde
había atado su sombra
al suelo y dijo:
así que no duerme sin darse cuenta
entonces lloró
así lo encontraron
al mediodía
al hombre hermoso
codo a codo
con los peces.












martes, febrero 27, 2024

“Felicidad”, de Carl Sandburg





Pregunté a profesores que enseñan el sentido de la vida qué es la felicidad.

Y visité a famosos gerentes que dirigen a millares de trabajadores.

Todos meneaban la cabeza y sonreían como si yo tratara de burlarme de ellos.

Y después, una tarde de domingo, me iba paseando por la orilla del río Desplaines

y vi un gran grupo de húngaros bajo los árboles con sus mujeres y sus hijos

      y un sifón de cerveza y acordeón.

 

 

 

en Antología de la poesía norteamericana, 2018

Edición de Ernesto Cardenal y José Coronel Urtecho

 

Descontexto Editores

 

 

 

Happiness

I asked the professors who teach the meaning of life to tell me what is happiness. / And I went to famous executives who boss the work of thousands of men. / They all shook their heads and gave me a smile as though I was trying to fool with them / And then one Sunday afternoon I wandered out along the Desplaines river / And I saw a crowd of Hungarians under the trees with their women and children and a keg of beer and an accordion.





Puede adquirir el libro este fin de semana en el

Festival Internacional del Libro y la Lectura de Ñuñoa (FILL 24),

a desarrollarse en la Plaza Ñuñoa,

desde este jueves 29/02 hasta el domingo 03/03

(en horario extendido de 11 am a 9 pm).

 

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lunes, febrero 26, 2024

«Shalom», de Samih al-Qasim

Versión de Juan Carlos Villavicencio





Dejen que otro cante sobre la paz,
Sobre la amistad, la fraternidad y la armonía.
Dejen que otro cante sobre los cuervos.
            Alguien va a aullar las ruinas de mis versos
            Al oscuro búho acechando los restos de las torres de palomas.
Dejen que otro cante sobre la paz,
            Mientras rebuzna el grano en el campo,
            Anhelando el eco de la canción de los segadores.
Dejen que otro cante sobre la paz,
            Mientras allá, detrás de las cercas de púas,
            En el corazón de las tinieblas,
            Los campamentos se acobardan.
Sus habitantes
Se refugian en la tristeza y en la ira
Y en la tuberculosis de la memoria.
Mientras allá, la vida se apaga
Para nuestro pueblo,
Para los inocentes que nunca hicieron daño en la vida.
Y mientras tanto, aquí,
Tanto ha llovido… con tanta abundancia.
Sus antepasados plantaron tanto para ellos,
            Y también, por desgracia, para los demás.
Esta herencia –los dolores de tantos años– les pertenece ahora.
Así que dejen que los hambrientos coman hasta hartarse.
Y dejen que los huérfanos coman las sobras del banquete del mal.
Dejen que otro cante sobre la paz.
Porque en mi país, en sus valles y colinas 
La paz ya ha sido asesinada.














domingo, febrero 25, 2024

“Las cantáridas”, de Horacio Olivos y Carrasco





Porque ellas hacen de cada otoño mil primaveras,

mientras se encienden de los amores las rosas áridas,

en la afrodisia de mis ardientes locas quimeras

amo el divino símbolo augusto de las cantáridas.

 

Al sol irradian sus capacetes multicolores

que luego fingen irises vagos en la enramada,

claros rocíos en el engaste de muchas flores,

rojos rubíes en el estuche de la granada.

 

En las sombrías y claudicantes frondas espesas

brillan sus petos con la elegancia de un simulacro,

como carbunclos, como esmeraldas, como turquesas,

como encendidos negros carbones de un fuego sacro.

 

Entre las lilas y los citisos del viejo monte

donde Afrodita tuvo su templo grande y austero,

acaso sueñan con la vendimia de Anacreonte,

con la belleza del paganismo que cantó Homero.

 

Bajo la doble coraza de iris que las guarnece

hay del alegre fauno lascivo la chispa grata

que es en las venas de los Vinicios: ola que crece;

y es en las bocas de las Popeas: beso que mata!

 

Acaso sueñan con Berenice. Sueñan acaso

con la cohorte de las bacantes de Alejandría;

tal vez lamentan de Cleopatra su último paso,

magas venustas que sólo fueron flores de un día!

 

Porque fue Safo sacerdotisa de cultos fálicos

Safo las quiso; y en sus jardines plenos de lilas

reverberaban cual diminutos soles metálicos,

reverberaban como curiosas raras pupilas.

 

Porque ellas hacen de cada otoño mil primaveras,

mientras se encienden de los amores las rosas áridas,

en la afrodisia de mis ardientes locas quimeras

amo al divino símbolo augusto de las cantáridas.

 

 

 

en Selva Lírica. Estudios sobre los poetas chilenos

(de Julio Molina Núñez y Juan Agustín Araya), 1917

 




















sábado, febrero 24, 2024

«De improviso», de Wu Pen

Versión de Juan Carlos Villavicencio






Medianoche, corazón
                                          sorprendido.
Me levanto
para tomar el camino hacia Cascada Grande:
la arboleda tragada por el rocío blanco, 
un cazo de estrellas en el nítido y oscuro cielo.






Pintura: Académico contemplando una cascada, 
atribuida a Yi Jeong  (c. XVI)






viernes, febrero 23, 2024

“Siete puertas tiene tu cuerpo”, de Santiago Elordi





Siete puertas tiene tu cuerpo,

Y todas las abriré,

Cultivaré una orquídea entre tus piernas,

Salvaje si tú quieres.

Alguien golpea la puerta esta noche;

No vayas a abrir.

Escucha música, bebe vino,

Quizá mis palabras no sean suficientemente para ti

Ni las de ningún hombre sobre esta tierra,

Pero siete puertas tiene tu cuerpo

Y todas las abriré.

Flor empapada por la lluvia:

Mi última gota te será inyectada

Como una leyenda

Para que tus enloquecidos ojos miren

Como una santa poseída.

Como un adicto dependiente

A una imagen sagrada

Esta noche ocuparé todas tus entradas.

Alguien golpea

No vayas a abrir.

 

 

 

en Vine a sacudir las montañas con tu nombre, 2002





















jueves, febrero 22, 2024

«Un palestino podría decir», de Naomi Shihab Nye

Traducción de Juan Carlos Villavicencio




¿Qué?
¿Casi de la noche a la mañana,
Ya no se sienten en casa en su país?
Todas las cosas simples
que les importaban,
las que tal vez daban por sentado…
¿Se sienten
insultados, invisibles?
¿Casi como si no estuvieran ahí?
Pero ahí están ustedes.
Donde antes se mezclaban libremente…
donde apreciaban a las personas que no eran
como ustedes…
Ahora se hacen más fuertes las divisiones.
Eso es lo que harán los 'elegidos' y los 'no elegidos'.
(Sólo mantengan sus ojos en sus casas y jardines.
Mantengan sus ojos en ese árbol en flor).
Sí, un muro. Lo nuestro vino más tarde pero…
¿quién habla de lo triste que se ve la tierra,
marcada por este enorme muro?
Esa no es una sombra normal.
Es algo más que se cierne sobre sus vidas.










A Palestinian Might Say

What? / You don’t feel at home in your country, / almost overnight? / All the simple things / you cared about, / maybe took for granted… / you feel / insulted, invisible? / Almost as if you’re not there? / But you’re there. / Where before you mingled freely… / appreciated people who weren’t / just like you… / divisions grow stronger. / That’s what “chosen” and “unchosen” will do. / (Just keep your eyes on your houses and gardens. / Keep your eyes on that tree in bloom.) / Yes, a wall. Ours came later but… / who talks about how sad the land looks, / marked by a massive wall? / That’s not a normal shadow. / It’s something else looming over your lives.










 

miércoles, febrero 21, 2024

“Heredero”, de Gonzalo Millán





Las palabras se agrupan como cromosomas,

determinando el procedimiento.

Marianne Moore

 

 

Hijo de un hombre de letras

y de una mujer de número,

heredo nombres y apellidos

programados como si fueran genes.

Un plazo. Dos fechas.

Conocida una, y la otra

una cifra que ahora conjeturo.

 

 

 

en Virus, 1987

 




















martes, febrero 20, 2024

«Visitante del amanecer», de Izzidin al-Manasrah

Versión de Juan Carlos Villavicencio




En las entradas a las ciudades capitales lo encontré,
Distraído y triste,
Un hombre con líneas marcadas en el rostro
Le pesaban
Como un ciprés, caído y silencioso,
A pesar de los vientos que lo alborotaban
Al susurrar por las tardes –
Pero él no respondería al viento. A las puertas de las ciudades capitales
            –no puedo nombrarlas
Pero canto sus nombres árabes cuando reinan los problemas–
Hago un llamado a las capitales cuando las bombas masacran a los niños
De mi pueblo. Los llamo, grito, pero nadie
Responde.
Todos han viajado hacia el oeste y el norte. Ojalá
Se hubieran ido al este, ojalá
Se hubieran convertido en estrellas en el exilio, en sirvientes de extraños.
En época de cosecha cantaron bajo los pinos,
Pero ninguna de las cosechas fue de ellos…
Es para esos hombres de corazón duro
Dueños de la tierra en nuestro exilio.
No me entierren en ninguna capital árabe, todas me han torturado
Por tanto tiempo,
Al no darme nada más que muerte y sufrimiento y pobreza
Y mártires vecinos de mi tumba,
Esos nuevos parientes, porque cada extraño es pariente del extraño.
¡No, no me entierren en ninguna capital árabe
A merced de esta terrible experiencia! A la puerta de las capitales lo encontré
Siempre con su cabeza inclinada,
Inmortal como la tierra de Hebrón,
Orgulloso como las montañas de Safad.
Era suave como el vino añejo cuando se remoja dentro del cuerpo. Habría
            tentado a las estrellas
Para acompañar su hermosa partida, una estrella que lo proteja y una hermosa
            doncella para cuidarlo por siempre.
















lunes, febrero 19, 2024

“Halcón peregrino (Falco peregrinus)”, de Juan Manuel Silva





Muere el pichón en el tocado asesino

la leve tensión de las tripas, el gratuito alimento.

 

El ala de la madre a veces se acopla a la suya

cuando cae a trescientos kilómetros por hora

en su peregrinaje

al momento en que Brahma nos sueña y despierta.

 

 

 

en Ornitomancia, 2017





















domingo, febrero 18, 2024

«Nombres», de Zakaria Mohammed

Versión de Juan Carlos Villavicencio






Mi nombre es pesado
Se desmorona como pan mientras camino

*

Desearía
tener cien nombres
y que como el león
cada nombre tenga pelaje grueso
y una tribu que llamara así a sus hijos
y que estas tribus nunca supieran el nombre de las otras

















sábado, febrero 17, 2024

“Alojándome con el viejo del río”, de Po Chü-I





El corazón del hombre

   codicia el oro y el jade.

La boca del hombre

   apetece el vino y la carne.

No ocurre así

   con el viejo del río.

Bebe en su calabacino

   y no pide más.

Al sur del río hachea la leña

   y arranca las cizañas del campo.

Al norte construyó

   cuatro paredes y un techo.

Una vez al año siembra sólo

   un acre de tierra.

En primavera arrea una yunta

   de becerros amarillos.

En estos menesteres siente él

   un gran contento.

Esto aparte, carece de inquietudes

   y deseos.

Caminando lo encontré por azar

   a orillas del río;

Me condujo a su hogar

   y me alojó en su cabaña.

Cuando me separé de él

   camino del mercado y la corte,

El anciano me indagó

   respecto a mi rango y paga.

Dudando de lo que le decía

   se rio mucho, respondiéndome:

“Los Consejeros Reales

   jamás duermen en los pajares”.

 

 

 

en Poetas chinos de la dinastía T’ang, 1977