jueves, marzo 04, 2021

“Yo quería un poema que comenzara con cierto pasaje del Quijote”, de Víctor Quezada





Y el poema comienza con la sobrina, cuando esta
le espeta a Alonso Quijano, Quijada o Quesada:
apostaré que si fuera albañil construiría una casa
como una jaula.
 
El poema transitaría por la identidad entre casa y
cárcel: con el Quijote en la jaula escoltado por el
canónigo, como Pound, pero ya basa de Pound,
la usura o la insidia.
 
O con Yorick burlándose de su propio cautiverio
en la Bastilla: pues este no es más que el nombre
con el que se designa una torre, y una torre
es una casa de la que no se puede salir, así de simple.
 
El poema rondaría aquella reclusión, se
esforzaría en manifestar que el viaje demora,
regodeado en describir la trayectoria del sol:
signo del tiempo y la contienda, la odiosidad de
la luz, el absurdo de la existencia.
 
Por ahora, el poema se abre con la imagen de una
casa cercada, de una casa a la que es tan difícil
entrar como salir, y se estanca allí, en la vana
descripción de la pieza en la que alguien escribe,
mientras contempla el calzado vacante.



en Marón americano, 2016
Libros La Calabaza del Diablo











miércoles, marzo 03, 2021

«Las noches de Cabiria», de Claudia Masin





De noche salimos como lobas a comernos
las calles, pero somos más bien como un perfume, ese
que trae el viento norte en los primeros
días del verano: el que anuncia con su aliento
pesado y cálido todo lo que habíamos
olvidado en los meses de frío,
interminables. Que hay una gracia, que hay
una elegancia en esas fiestas del pueblo
que parecen ordinarias y paganas, que hay
que mirar más de cerca para verla. En la alegría
feroz, inmotivada de los que nacimos para ser
bestia de carga está esa gracia. Es fácil
despreciarla. Nace y crece igual que los incendios,
a partir de una chispa insignificante. No se necesita
gran cosa y ya está ahí, imponente, la fogata que somos
cuando nos desatamos las que hemos nacido
con las patas apretadas por la soga, listas
para convertirnos en la comida de los otros. Ya es un milagro
que andemos sueltas. Da espanto
a las buenas conciencias que no se pueda confiar
en que las gentes permanezcan en el lugar al que han sido
destinadas. A qué esa terquedad, esa vehemencia,
si es más fácil agachar la cabeza y hacer
lo que se espera de nosotras: esconderse, salir
cuando somos llamadas, desaparecer si ya
no resultamos necesarias. Y sin embargo,
qué hermoso es mostrarnos, las plumas
multicolores agitándose en el aire, el baile
que festeja todo lo que no debe
festejarse: el verdadero milagro,
que es tener un cuerpo capaz de sentir
lo mismo que el cuerpo de las santas, pero no
ante un dios o ante el regalo
del dolor sino ante el áspero
contacto de otras manos: el sexo
es más intenso y poderoso que una plegaria, no lo saben
los que creen que es un anzuelo a clavar en las agallas
del pez hasta extenuarlo, hasta sacarlo
del agua boqueando
desesperado, capaz de cualquier cosa
por oxígeno. Ah, la más
maravillosa música es la que nace
de la pobreza y la fealdad, no lo saben
los que nunca la han bailado: es como un halo
bajo el cual todo se convierte en su contrario, la muerte
misma retrocede y se le entrega, mansa. Cuidado
con los que no tenemos nada: cuando no queda
nada que perder se pierde el miedo y ay, yo te aseguro
que no quisieras encontrarte
con alguien que no teme, no quisieras
mirarlo a los ojos, sostenerle la mirada.





(Basado en el film de Federico Fellini)











martes, marzo 02, 2021

“Al lector”, de Denise Levertov





Mientras lees, un oso blanco mea
con tranquilidad, tiñendo la nieve
de azafrán,
 
y mientras lees, muchos dioses
yacen entre lianas: ojos de obsidiana
que miran a las generaciones de hojas,
 
y mientras lees
el mar da vuelta sus oscuras páginas,
da vuelta
sus oscuras páginas.
 
 
 
en Figuras del original (Antología), 2006
Traducción de Marcelo Pellegrini



To the reader
As you read, a white bear leisurely / pees, dyeing the snow / saffron, // and as you read, many gods / lie among lianas: eyes of obsidian / are watching the generations of leaves, // and as you read / the sea is turning its dark pages, // turning / its dark pages.











lunes, marzo 01, 2021

«El viático en la sombra», de David Huerta





Escucho en el reverso de la palabra fiebre
un rumor de inscripciones, la lenta bocanada
de una luz desasida, las Dieciséis Imágenes
de un trayecto puntual como la santa orilla
del fuego o de la tierra o la luz fecundada
en un sello magnético o el transparente óvalo
de un viento suspendido por la aguja del tiempo:

las olas inflamadas del alba en el Caribe,
el camino hacia el Arno, la vista de Estambul
antes de amanecer, la dormida Cisterna,
la lluvia en Venezuela, el ovillo de Roma
–monumental, caótica–, la íntima piscina
de votos renovados, Saint-Michael en el mar,
las calles de La Habana, el puente milenario
descubierto en Wiesbaden la primera jornada,
los caballos de bronce robados por los Dogos,
los acuarios, los parques, los templos, los zoológicos
y en la mañana unánime el fulgor de tu cara.

Acaso no en los viajes ni en las arduas ciudades
ni en los hondos paisajes ni en las voces queridas
ni en los ávidos libros ni en las conversaciones
está el tiempo cifrado del amor y su llama.
Está en la noche antigua y en la diáfana sílaba
nunca dicha o soñada, sobrenaturaleza:
escúchala, recógela. Es casi nada y todo
de su forma y sonido secreto se desprende.
Es el viático doble en la sombra del mundo
para la vida inerme: su arcilla, su memoria.





















domingo, febrero 28, 2021

«Uno se va a morir a solas», de Gloria Gervitz





Uno se va a morir a solas
lejos de lo que uno fue
            o creyó ser
 
Uno se muere entre los sentimientos más simples
en la sorpresa enorme de estarse muriendo
 
Uno se hace un hueco en la oscuridad
y se echa ahí
            como un animal
 
 
 
de Leteo (fragmento)
en Casa de Luciérnagas (Antología), 2007