Mostrando las entradas con la etiqueta Poesía mapuche. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Poesía mapuche. Mostrar todas las entradas

jueves, diciembre 18, 2025

«Usted sabe muy bien…», de Jaime Huenún





Usted sabe muy bien
que un mundo viejo
desaparecerá conmigo.
Una oblicua manera de fumar
sin que el humo ofrezca sombra a las paredes;
una lenta manera de chocar con el sol
sin que sangren las fuentes de la plaza.
Usted sabe muy bien
que conmigo en la rodada
perderán intensidad y altura
las palabras y canciones de mi madre,
los bárbaros insultos de los cantineros,
los chismes de putas y beatas
unidas por el fuego y el invierno
en los cenicientos conventillos del sur.
Ciertos sueños tormentosos
se esfumarán para siempre
en la faz cambiante de la noche.
Ciertos vagos animales nocturnos
-horrendos y felices-
se fugarán transparentes
de mis secretas guaridas personales.
Los impuestos pagados a los árboles
consumidos serán por la sevicia.
Caerán los gobiernos de mi vida
–sin disparos ni bandos ni proclamas–
en un hoyo sin fondo ni virtud.




en Crónicas de la Nueva Esperanza, LOM, 2024















 

lunes, mayo 26, 2025

«Külla marri purra», de Jaime Huenún





Hay ausencias que viajan por los sueños
como vientos marinos,
Gregoria Carilaf.
Hay palabras que la poderosa muerte
no entiende ni pronuncia,
Bernardo Nahuelcoy.
Hay canciones que florecen en secreto
de los muertos sin tumbas,
Juan Segundo Tralcal.
Hay mujeres que buscan silenciosas
tu corazón perdido,
Ceferino Yaufulem.
Aún te esperan los trigales alados
y tu caballo blanco,
Gervacio Héctor Huaiquil.
Aún te llora el Cautín de los patitos
y de las aguas nieve,
Juanito Cheuquepán.
Todavía te cantan los laureles
de San Juan de la Costa,
José Panguinamún.
Todavía sangran los matorrales
que acunaron tu cuerpo,
José Avelino Runca.
¿Sigues solo mirando frente al río
veloces golondrinas,
Mateo Panguilef?
¿Aún escuchas el golpe de las olas
y el canto de las hualas,
Alejo Nahuelhual?
Se te ha visto feliz en Nehuentúe
buscando piedras de oro,
Francisco Curamil.
Se te ha visto pelear contra tu sombra
en playas de Pelluco,
Carlitos Coñoecar.
¿Tienes hambre y sed de vino rojo
en los bares de Rahue,
Juan Neicul Maripán?
¿Todavía esperas luz y leche
frente al fuego de marzo,
Marina Painemún?
No hay silencio que no tiemble y abrace
el sonido boscoso
de los nombres caídos.
No hay amor ni herencia ni combate
que no deje mil huellas
en la tierra y el sol.



en Ceremonia de los nombres, 2021







 









domingo, enero 26, 2025

«Ritual de la ausencia y sus sombras», de Roxana Miranda Rupailaf





Quemaré el laurel en los rincones de la casa
en que nos consumimos.

Ahora sé que no volverá el movimiento
a los olores.

Recogeré los pelos de la alfombra.

No volveré a dormir sobre las sábanas
en que nos hicimos aguas
y salivas blancas de lamernos.

Quemaré el laurel en esta casa.

Con azúcar andaré quemando
las pieles y la carne.

Quemaré el laurel en los latidos.






en Pu llimeñ ñi rulpázuamelkaken / Seducción de los venenos, LOM Ediciones, 2008
 














lunes, agosto 12, 2024

«El buque de arte (II)», de Paulo Huirimilla




 
El que navegue en el buque del arte
Deberá percatar que las estrías estén
Bien atadas a la boya de las palabras
Aquí ya no se puede hacer nada de comer
Ni hay un señor K
A la espera de su muralla China
Para picarse las venas
Todo es amanecer y comienzo
Una sola línea en el puente
Maqroll disfrazado de mercader
Tartamudo por un poema frágil
Como el puerto y el mundo a la vez.



en El canto luminoso de la tierra, 2018













Contribución indirecta a DscnTxt de Jessica Sequeira









martes, enero 30, 2024

“No puedes escribir poemas malos, teniendo entre tus libros a William Blake”, de Bernardo Colipán Filgueira





No se habita la memoria sin su órgano.

En el cuadrado del olvido

las formas vacías se ponen duras 

y el corazón perdido busca

su cáscara de sal.

Entre el humo y la niebla bajo mi puerta.

Cinco reinos vacíos me llevan a ti,

a una mano sin anillos, a mis sueños

donde siempre me interrumpes 

y llegas con tus manos heladas

y me hablas de la muerte del tabernero.

De la mujer que lo amó, 

sin esperar nada más que un caballo

que la lleve de vuelta al umbral,

donde siempre se ve amada,

revolcada,

bajo el polvo de una tarde de domingo.

 

 

 

en Comarcas, 2013





















lunes, noviembre 27, 2023

“Recuerdo”, de Leonel Lienlaf





Aquí

cuando la lluvia cae

a ritmo de galope sobre el tejado.

Aquí

cuando el fuego despierta

en palabras de cantos antiguos

llegas tú

cabalgando sobre el canto del viento.

 

 

 

en La luz cae vertical (Antología), 2018

 

 

 

Famu / Wirafkawellunreke / Nagmawvnpay wente ruka / Famu / Trepewvli kvtral / Kuifikemogennvtrammew / Eimi ga / Aiwinkechi konpay mi vl / Kvrf aukinmu letilupaenew

 

 



















viernes, octubre 20, 2023

«Nadie más murió conmigo, mis hermanos», de Jaime Luis Huenún





en la inmunda taberna Machu Picchu,

propiedad de unos gordos gamonales

que hacen tratos con la banda de Escobar.

 

Yo era chasqui, yanacona de Pizarro,

un espía de reserva, un carroñero

que buscaba la droga sustraída

al Palacio de Conquista del marqués.

 

De tres tiros me tumbaron los conchudos,

justo cuando los turistas japoneses

se largaban borrachos en sus hummer

al dorado y polvoriento amanecer.

 

 

 

en Fanon City Meu, 2015

Das Kapital Ediciones





















martes, febrero 22, 2022

“Visión gitana”, de Graciela Huinao





Una gitana me dijo un día al verme la suerte:
“No tienes líneas en tus manos, tienes versos”.
Sus ojos ancianos volvieron a mi mano y me dijo:
“Algún día te acordarás de mí”.
No he olvidado esa profecía.
En ese entonces yo era una chiquilla recién llegada del sur.

En 1989 publiqué mi primer poema “La loika” y como un
pájaro volaron mis versos en diarios, revistas y antologías
nacionales, llegando a los EE.UU.

Rahue es mi lugar de origen y el río me vio
atravesar llorando la tarde que dejé
mi hogar, como toda mujer mapuche obligada a emigrar.

Ahora he de volver con un libro bajo el brazo,
sin olvidar cómo llegué, con un cuaderno de hojas
amarillas donde encerraba mis primeros malos versos.
Ahora no son mejores, solo más viejos.

Agradecida de la naturaleza, desde el vientre de
mi madre que me dio el poder de escribir.



en Poesía chilena viva (Antología), 2016

























martes, diciembre 14, 2021

“Sentado, contemplando el día”, de Víctor Cifuentes Palacios





Sentado, contemplando el día,
el sol comienza a colarse tras su arpillera.
Dentro de la casa se sienten bailar las piedras
y alguien cierra los ojos para recibir
la savia ardiente de la tierra.
Sigilosamente se susurran los pájaros
caracteres que solo ellos descifran.
En el viento que ondula a campo abierto
se levanta el aliento de los bichos
color fuego tostado brillante.



en Antología de Poesía Indígena Latinoamericana, 2008
Jaime Huenún, compilador