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viernes, julio 24, 2026

«Si se bloquean hasta los rápidos del río», de Mibu no Tadamine

Traducción de Torquil Duthie






Si se bloquean
hasta los rápidos del río
se tornan estanques,
pero no hay presa alguna
que detenga a la muerte.



en Poesía clásica japonesa, 2005













martes, julio 21, 2026

«Dejen que se sepa», de Harun Hashim al Rashid

Versión de Juan Carlos Villavicencio




Dejen que se sepa:
no habrá paz.
porque los huéspedes en la carpa
se hartaron de la humillación de vivir ahí,
se han cansado del sufrimiento, de la miseria, la enfermedad,
aburridos de la muerte que se arrastra por sus huesos,
padeciendo la vida misma,
porque les robaron su hogar
y siguen caminando en las tinieblas.


 













martes, julio 07, 2026

«Salmo 9», de Mahmoud Darwish

Versión de Juan Carlos Villavicencio



 
Rosa más allá del tiempo y los sentidos,
eres un beso traído por las bufandas del viento,
mi locura me aparta de ti,
sáname con un sueño.

Me alejé de ti
para acercarme
− y encontré al tiempo.

Me acerqué a ti
para estar más lejos
− y me encontré con los sentidos.

Entre lo lejano y la cercanía
hay una piedra del tamaño de un sueño,
que no se acerca,
ni se aleja. 
Tú eres mi país.

No soy una piedra,
no puedo alcanzar el cielo,
no alcanzo a abrazar la tierra.
Sigo siendo un extraño, siempre un extraño.
















lunes, julio 06, 2026

«Elogio al comunismo», de Bertolt Brecht

Traducción de Juan Carlos Villavicencio



 
Es sensato, todos lo entiendes. Es fácil.
No eres ningún explotador, puedes entenderlo.
Es bueno para ti, pregunta cómo es.
Los tontos lo llaman tonto y los sucios lo llaman sucio.
Está contra la suciedad y la tontería.
Los explotadores lo llaman crimen.
Pero nosotros sabemos:
es el fin de todo crimen.
No es una locura, sino 
el fin de la locura.
No es el caos, 
sino el orden.
Es lo sencillo, 
que es lo difícil de lograr.



en Die Mutter, 1932














Lob des Kommunismus

Er ist vernünftig, jeder versteht ihn. Er ist leicht. / Du bist doch kein Ausbeuter, du kannst ihn begreifen. / Er ist gut für dich, erkundige dich nach ihm. / Die Dummköpfe nennen ihn dumm, und die Schmutzigen nennen ihn schmutzig. / Er ist gegen den Schmutz und gegen die Dummheit. / Die Ausbeuter nennen ihn ein Verbrechen. / Aber wir wissen: / Er ist das Ende der Verbrechen. / Er ist keine Tollheit, sondern / Das Ende der Tollheit. / Er ist nicht das Chaos / Sondern die Ordnung. / Er ist das Einfache / Das schwer zu machen ist.








domingo, julio 05, 2026

«Canción de amor», de Jaroslav Seifert

Traducción de Clara Janés





Oigo lo que no oyen los demás,
pies descalzos pisando terciopelo.

Suspiros bajo el sello de una carta,
el estremecimiento de las cuerdas, cuando no vibran.

A veces, huyendo de la gente,
veo lo que no ven los demás.

El amor, vestido con la risa
que se oculta en las pestañas, cubriendo los ojos.

Cuando aún tiene copos de nieve en los bucles,
veo florecer la rosa en el rosal.

Oí al amor partir
cuando unos labios por primera vez rozaron los míos.

Quién, sin embargo, detendrá mi esperanza:
ni siquiera el miedo al desengaño,

para que a tus rodillas no se ponga.
La más hermosa suele estar loca.



en Primavera, adiós, 1937
















viernes, julio 03, 2026

«Cuadro», de Mario Quintana





Escribo junto a la ventana abierta.
Mi pluma es del color de las persianas,
verde… Y qué leves, lindas filigranas
deja el sol en la página desierta.
No sé qué paisajista tarambana
mezcla tonos…, y acierta…, y desacierta…,
y busca así una novedad que vierta
colores en las horas cotidianas…
¡Juegos de luz danzando en el follaje!
De lo que iba a escribir voy y me olvido…
¿Por qué pensar? También yo soy paisaje…
Y, soluble en el aire, estoy soñando,
transformado, irisado, estremecido,
entre los dedos que me van pintando.



en La calle de las veletas, 1940


en Intenta olvidarme, Ediciones Rialp, 2018




Fotografía original de Dulce Helfer











I

Escrevo diante da janela aberta.  / Minha caneta é cor das venezianas: / Verde!… E que leves, lindas filigranas / Desenha o sol na página deserta! / Não sei que paisagista doidivanas / Mistura os tons… acerta… desacerta… / Sempre em busca de nova descoberta, / Vai colorindo as horas quotidianas… / Jogos da luz dançando na folhagem! / Do que eu ia escrever até me esqueço… / Pra que pensar? Também sou da paisagem… / Vago, solúvel no ar, fico sonhando… / E me transmuto… iriso-me… estremeço… / Nos leves dedos que me vão pintando!












lunes, junio 29, 2026

«Un humano colgado / 1964», de Salem Jubran

Versión de Juan Carlos Villavicencio




Uno de los juguetes que apareció en el mercado israelí
fue el de un «árabe ahorcado».

¡Un cuerpo humano colgado
es el juguete más llamativo
la más dulce diversión expuesta 
para los niños en el mercado!
No, ya no quedan
se agotó hace días
no lo busquen, ¡dile a tu hijo
que hace días se agotó! 

Oh, espíritus de aquellos
muertos en los campos de concentración nazi –
el ahorcado
no es un judío en Berlín.
El ahorcado es un árabe
como yo, uno de mi pueblo
ahorcado ahora por tus hermanos,
¡ahorcado por los nazis camuflados
de Sión!

Espíritus de las víctimas
de los campos nazis –
¡Si sólo supieran!
¡Si sólo supieran!
















martes, junio 16, 2026

«Alguien me contó tu muerte, Heráclito…», de Calímaco




 
Alguien me contó tu muerte, Heráclito, y me brotaron lágrimas. Recordé cuántas veces vimos juntos la caída del sol charlando. Y ahora tú, huésped de Halicarnaso, ya no eres sino vieja ceniza. Pero vivirán los ruiseñores de tus cantos y nunca su mano pondrá en ellos Hades, que todo lo arrebata.



en Antología palatina (Epigramas helenísticos), Editorial Gredos, 1978




















lunes, junio 15, 2026

«Te llamo», de Tawfiq Zayyad

Versión de Juan Carlos Villavicencio




Te llamo 
tomo tus manos y las sostengo con firmeza
beso la tierra bajo tus pies
sé que daría mi vida por ti.

Te ofrezco la luz de mis ojos,
el fuego de mi corazón:
porque esta tragedia que sufro
es sólo una mínima parte de tu dolor.

No me he guardado nada por mi patria
ni subestimado el poder de mis manos 
para enfrentar con coraje al invasor. 
Un huérfano dispuesto a morir.

Llevo sobre mis hombros la sangre de mi pueblo
me verás levantar mi bandera en alto
y proteger una montaña vestida con el verde de los olivos
que guarda las tumbas de mis antepasados.
Te llamo. No dejaré de llamarte.

















miércoles, junio 10, 2026

«Lección», de Noémia de Sousa

Sin datos del traductor




Le enseñaron en la misión, 
cuando era pequeñito:
«Somos todos hijos de Dios; cada hombre 
es hermano de otro hombre».

Le dijeron esto en la misión, 
cuando era pequeñito.
Naturalmente, 
no se quedó siempre niño:
creció, aprendió a contar y a leer 
y comenzó a conocer 
mejor a esta mujer vendida 
que es la vida 
de todos los desgraciados.

Y entonces, una vez, inocentemente, 
vio y a un hombre y le dijo: «Hermano»,
pero el hombre pálido le fulminó duramente 
con sus ojos llenos de odio 
y le respondió: «Negro».



en Sangre negro, 2001










martes, junio 09, 2026

«El cazador de cabezas», de Michel Leiris

Traducción de Aldo Pellegrini


Fetiche de la sombra
el sol vestido con pieles de bestias y plumas de colores
se detiene medroso en el borde de tu oscuridad
respetuoso del tabú de las noches a las que sólo atraviesa
la hermosa cierva lunar en busca de sus cervatos

Largos tubos rígidos conducen el soplo de las gravitaciones
con disparos de cerbatanas doradas
lanza él sus varas sus puntas venenosas
a través de la selva virgen de la tierra
cuyas apretadas espinas dejan apenas traslucir
el esplendor de carbunclo del venado
ojo de la joya que los rayos solares querrían desarraigar



en Antología de la poesía surrealista, 1981





Fotografía original de Martina Franck













domingo, junio 07, 2026

«Bala perdida», de Mazen Maarouf

Versión de Juan Carlos Villavicencio




Luego de cruzar el living,
la biblioteca,
el pasillo
y la foto que nos une
en un viaje a Nahr al-Kalb
y luego de pasar frente a la lavadora
y a mi madre (exhausta
a pesar de la lavadora),
una bala perdida 
se desvió levemente de su rumbo 
—por la fuerza 
de gravedad— 
para instalarse finalmente
en mi cabeza 
hasta matarte.






Fotografía original de Raphael Lucas
























viernes, junio 05, 2026

«El títere de las manos», de Endre Ady

Traducción de Román Antopolsky




Por todas partes veo manos,
en un enjambre negro – manos.
Que arden, frías, manos
lentas, piadosas, que roban,
llagadas, contentas, tiesas.
 
Soy sólo un triste títere de sueño
sacudido por manos que juegan.
Ellas danzando su danza conmigo,
lanzándome hacia las estrellas
o hundiéndome en la espuma.
 
Es de ellas mi sueño, mi vino,
mi mujer, mi ímpetu.
De ellas mi infortunada fortuna,
que satisfaga solamente
haciendo cuanto hagan ellas.
 
Yo soy el gran inmolador,
el híbrido hijo que incinera.
Yo recibo los tormentos.
En mi mano, un cigarro no más
y su humo que asciende.
 
Mi cigarro humo salpicando
en la olorosa pólvora – el cenizo fogón.
Aguarda un poco, apenas, otras manos
aguarda: mi cigarro arde,
pronto se disipa, en seguida.



en Nyugat, 1913















jueves, mayo 28, 2026

«El sendero en la oscuridad», de Ghassan Zaqtan

Versión de Juan Carlos Villavicencio




Están gritando —
pero la noche es demasiado oscura para mirar
una mano apuntando al Sur

una tierra que se ha hundido en las sombras,
una procesión de mortajas blancas,
un sendero de alfombras azules para orar.

Padre, padre, ¡despierta a tus hijos!
¡Deja de asomarte a la ventana!
¡Líbrate de esa tristeza!

Mira —
por fin puedes caminar a través de
una tierra colmada de verano.

¡Despierta a tus hijos!
Déjalos volar a través de este sueño
mientras una pandereta marca las diez en punto

Luego observa
cómo nos escabullimos de nuestras cuevas en las colinas —
una manada de lobos hambrientos



















martes, mayo 26, 2026

«Envoi (1919)», de Ezra Pound

Traducción de Armando Roa Vial




Anda, libro que naciste mudo,
y dile a quien me cantara una vez la balada de Lawes:
de ostentar tanta música
como historias,
entonces tendrías razones para perdonar
incluso esas faltas que se agolpan pesadamente sobre mí
y construir una gloria perdurable.
A esa que siembra
semejante tesoro en el aire
dile que nada le impaciente, salvo el que su gracia brinde
vida al presente.
Me gustaría demandarle un pasar
como el que las rosas buscan, recostadas en ámbar mágico,
rojo recargado con naranja, siendo todo
una misma sustancia y un mismo color
en pugna contra el tiempo.
Dile a esa que marcha
con una canción en los labios
pero que no puede cantarla ni conoce
a su autor, que otra boca
ojalá tan deliciosa como la suya
podrá, en tiempos futuros, conseguir nuevos devotos,
cuando nuestros polvos yazgan junto a Waller
escudriñando y escudriñado en el olvido,
hasta que el cambio haya derribado
todas las cosas, salvo la belleza.





en Cántico del sol, edición y traducción de Armando Roa Vial. 
Descontexto Editores, 2025


















lunes, mayo 25, 2026

«Como la huidiza estela de los remos…», de Nikolái Tíjonov

Traducción de José Santacreu




Como la huidiza estela de los remos,
como el rumor del cable de telégrafos,
como el ansioso grito de las aves
que se despiden hasta primavera

como esas radios que ninguno capta,
como ruta de palomas mensajeras,
como estos versos que respiran lasos,
igual que yo, pensando en ti por siempre.

Todo ello no es sino una viva angustia
de la que ya no puedo separarme.
Tal vez me pidas: Habla más sencillo.
Y yo hablaré según lo pidas.

Si digo que es de estoicos separarse
lo hago para reprimir las lágrimas.
No caigas en la cama, atribulada,
más blanca que la tiza.

Pero tú, mi zozobra deliciosa,
dirás alguna vez mirando al cielo:
¡El ve la misma senda de la luna
y las mismas estrellas como hechas de hielo!



1922













jueves, mayo 21, 2026

«Más cerca de ti 2», de Kim Hyesoon

Versión de Juan Carlos Villavicencio



 
Me sigo parando en puntillas. 
Pero sigo sin verte.

A veces cuando la espera se hace más larga 
no puedo evitar guardarte rencor.

Cirrus flotan a través del cielo oscuro. 
¿Qué canción tendré que cantar 
para que llegue a tus oídos?

Nunca nos conocimos, por lo que nunca nos separaremos. 
Pero no podemos tomarnos las manos, aunque nunca nos separemos.

Así que a medida que la espera se hace más larga
no puedo evitar guardarte todavía más rencor.




Sin datos editoriales




Fotografía original de Jung Melmel
















miércoles, mayo 20, 2026

«Una historia», de Salma Khadra Jayyusi

Versión de Juan Carlos Villavicencio




Mi suegro se va a la cama
duerme con su esposa, se levanta,
se baña y reza a Dios en busca del Paraíso.

Esa es la ley de Dios y del Profeta:
un insaciable río de besos,
sueños con huríes como serpientes
retorciéndose entre sus muslos,
su idea de fiesta en la cama 
con una verga exhausta
labrando en su mujer, sembrando niños.

También mi marido adora a la pulga lasciva,
normalmente pueden encontrarlo
metiendo dinares en cajas
para comprar una segunda esposa.

En cuanto a mí llevo una cicatriz
en mi ceño de bucanera
mientras navego con el viento a todas partes,
esposa del exilio,
con mi pueblo muerto o moribundo,
con mis hijos lámparas en las ventanas
de mi casa sacudida por la tormenta.
¿Y mi país? Mi país 
es una luna de tristeza ausente
y el cadáver de mi madre
vaga por las colinas,
mientras congelado el viento vela su tumba.
















domingo, mayo 10, 2026

«Excepción», de Mourid Barghouti

Versión de Juan Carlos Villavicencio




Han llegado todos:
río y tren
sonido y barcos
cartas y luz
los telegramas de consuelo
la invitación a cenar
la valija diplomática
la nave espacial
han llegado todos
todos salvo este paso mío
que no puedo dar en mi país.















martes, mayo 05, 2026

«Mapa para la escucha», de Chandra Livia Candiani

Versión de Juan Carlos Villavicencio




Por eso, para escuchar
acerca al oído
la concha de la mano
que te transmita las líneas sonoras
del pasado, las suaves voces 
y las heladas,
y la audaz columna del futuro
hasta la lenta arena
del presente; entonces prefiere
el silencio que sigue a la nota
y la vuelve desconocida
y veloz para escapar
de todo camino familiar del significado.

Acerca a tu oído el vacío
fértil de la mano,
vacío con vacío.
Pliega los pensamientos
hasta recibirlos en pleno
pecho resonante
las palabras que brotan.

Para escuchar necesitas tener hambre
y también sed,
sed que sea una con el desierto,
hambre que sea pedazo de pan en el bolsillo
y migajas para atraer a las bandadas,
porque es volando donde llega el significado
y no deshaciendo el camino recorrido,
ya que el sendero,
incluso cuando es igual,
nunca es el mismo
que el de ida.

Por eso, abraza las palabras
como las golondrinas lo hacen con el cielo,
zambulléndose, abiertas al infinito,
al abismo del significado.


en La bambina pugile, 2014













Mappa per l’ascolto

Dunque, per ascoltare / avvicina all’orecchio / la conchiglia della mano / che ti trasmetta le linee sonore / del passato, le morbide voci / e quelle ghiacciate, / e la colonna audace del futuro, / fino alla sabbia lenta / del presente, allora prediligi / il silenzio che segue la nota / e la rende sconosciuta / e lesta nello sfuggire / ogni via domestica del senso. // Accosta all’orecchio il vuoto / fecondo della mano, / vuoto con vuoto. / Ripiega i pensieri / fino a riceverle in pieno / petto risonante / le parole in boccio. // Per ascoltare bisogna aver fame / e anche sete, / sete che sia tutt’uno col deserto, / fame che è pezzetto di pane in tasca / e briciole per chiamare i voli, / perché è in volo che arriva il senso / e non rifacendo il cammino a ritroso, / visto che il sentiero, / anche quando è il medesimo, / non è mai lo stesso / dell’andata. // Dunque, abbraccia le parole / come fanno le rondini col cielo, / tuffandosi, aperte all’infinito, / abisso del senso.