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lunes, junio 29, 2026

«Un humano colgado / 1964», de Salem Jubran

Versión de Juan Carlos Villavicencio




Uno de los juguetes que apareció en el mercado israelí
fue el de un «árabe ahorcado».

¡Un cuerpo humano colgado
es el juguete más llamativo
la más dulce diversión expuesta 
para los niños en el mercado!
No, ya no quedan
se agotó hace días
no lo busquen, ¡dile a tu hijo
que hace días se agotó! 

Oh, espíritus de aquellos
muertos en los campos de concentración nazi –
el ahorcado
no es un judío en Berlín.
El ahorcado es un árabe
como yo, uno de mi pueblo
ahorcado ahora por tus hermanos,
¡ahorcado por los nazis camuflados
de Sión!

Espíritus de las víctimas
de los campos nazis –
¡Si sólo supieran!
¡Si sólo supieran!
















lunes, junio 15, 2026

«Te llamo», de Tawfiq Zayyad

Versión de Juan Carlos Villavicencio




Te llamo 
tomo tus manos y las sostengo con firmeza
beso la tierra bajo tus pies
sé que daría mi vida por ti.

Te ofrezco la luz de mis ojos,
el fuego de mi corazón:
porque esta tragedia que sufro
es sólo una mínima parte de tu dolor.

No me he guardado nada por mi patria
ni subestimado el poder de mis manos 
para enfrentar con coraje al invasor. 
Un huérfano dispuesto a morir.

Llevo sobre mis hombros la sangre de mi pueblo
me verás levantar mi bandera en alto
y proteger una montaña vestida con el verde de los olivos
que guarda las tumbas de mis antepasados.
Te llamo. No dejaré de llamarte.

















jueves, junio 11, 2026

«Segunda cuarentena con abdel hamil hafez», de Safia Elhillo

Traducción de Helena Mariño





la letra no puede                      traducirse
el árabe      es todo verbos      para lo que
permanece quieto          en otros idiomas
تصبح             amanecerse             lo que la
traducción        despertarse        no puede
honrar     no puede contener    es la rima
con la que           تسبح nadar            hacer
de la noche                 un cuerpo de agua

estoy aquí ahora          y no estoy pletórica
tengo veinticuatro años      y estoy siempre
enferma    pequeña para mi edad y siempre
traduciendo                     no puedo dormir
a través de la noche

ningún idioma                        me ha dado
la rima                  entre               océano y
herida                  que sé             que existe
a veces                         cuando los médicos
me sacan sangre                                siento
la palabra en el borde               de la lengua

halim canta             أغرق                aghraq
me estoy ahogando          me estoy ahogando
la única palabra              para toda el agua
en su garganta                  no es traducible

halim canta                    enséñame a matar
la lágrima antes de que caiga    halim canta
no tengo experiencia                   en el amor
ni tengo una barca                 y yo sé que él
no puede descansar            no puede nadar
a través de la noche

estoy buscando           una voz            con
una herida en ella      un hombre que solo
podría haber muerto     por algún tipo de
ahogamiento   deja que la canción se tome
su tiempo       deja que el océano se vuelva
a cerrar



en Los hijos de enero, Visor, 2022





Fotografía original de Ahmed Aladdin Abushakeema


















domingo, junio 07, 2026

«Bala perdida», de Mazen Maarouf

Versión de Juan Carlos Villavicencio




Luego de cruzar el living,
la biblioteca,
el pasillo
y la foto que nos une
en un viaje a Nahr al-Kalb
y luego de pasar frente a la lavadora
y a mi madre (exhausta
a pesar de la lavadora),
una bala perdida 
se desvió levemente de su rumbo 
—por la fuerza 
de gravedad— 
para instalarse finalmente
en mi cabeza 
hasta matarte.






Fotografía original de Raphael Lucas
























jueves, mayo 28, 2026

«El sendero en la oscuridad», de Ghassan Zaqtan

Versión de Juan Carlos Villavicencio




Están gritando —
pero la noche es demasiado oscura para mirar
una mano apuntando al Sur

una tierra que se ha hundido en las sombras,
una procesión de mortajas blancas,
un sendero de alfombras azules para orar.

Padre, padre, ¡despierta a tus hijos!
¡Deja de asomarte a la ventana!
¡Líbrate de esa tristeza!

Mira —
por fin puedes caminar a través de
una tierra colmada de verano.

¡Despierta a tus hijos!
Déjalos volar a través de este sueño
mientras una pandereta marca las diez en punto

Luego observa
cómo nos escabullimos de nuestras cuevas en las colinas —
una manada de lobos hambrientos



















miércoles, mayo 20, 2026

«Una historia», de Salma Khadra Jayyusi

Versión de Juan Carlos Villavicencio




Mi suegro se va a la cama
duerme con su esposa, se levanta,
se baña y reza a Dios en busca del Paraíso.

Esa es la ley de Dios y del Profeta:
un insaciable río de besos,
sueños con huríes como serpientes
retorciéndose entre sus muslos,
su idea de fiesta en la cama 
con una verga exhausta
labrando en su mujer, sembrando niños.

También mi marido adora a la pulga lasciva,
normalmente pueden encontrarlo
metiendo dinares en cajas
para comprar una segunda esposa.

En cuanto a mí llevo una cicatriz
en mi ceño de bucanera
mientras navego con el viento a todas partes,
esposa del exilio,
con mi pueblo muerto o moribundo,
con mis hijos lámparas en las ventanas
de mi casa sacudida por la tormenta.
¿Y mi país? Mi país 
es una luna de tristeza ausente
y el cadáver de mi madre
vaga por las colinas,
mientras congelado el viento vela su tumba.
















domingo, mayo 10, 2026

«Excepción», de Mourid Barghouti

Versión de Juan Carlos Villavicencio




Han llegado todos:
río y tren
sonido y barcos
cartas y luz
los telegramas de consuelo
la invitación a cenar
la valija diplomática
la nave espacial
han llegado todos
todos salvo este paso mío
que no puedo dar en mi país.















domingo, mayo 03, 2026

«Un día», de Khairi Mansour

Versión de Juan Carlos Villavicencio



 
¿De qué arco brotó este día
flecha de plata
que se hundió profunda en nuestras cinturas
que nos inclina hasta el atardecer
esperando que caiga la noche… desde el otro lado?
















martes, abril 21, 2026

«Semillas volando», de Khaled Abdallah

Versión de Juan Carlos Villavicencio




Una anciana, que ha vivido todas las estaciones,
vaga por la tierra recogiendo manzanilla.
 
Cada flor en su delantal es una estrella,
su delantal es el cielo. Cuando llega a casa,
 
las esparce para que se sequen como conchas en la playa –
para traer buena suerte, para susurrarnos el futuro.
 
Brilla su tatuaje al sol, resplandece una estrella
dentro de sus pendientes de oro, seca la manzanilla.
 
Su mano, cubierta de henna tatuada con los nombres de Dios,
hilaba la lana del rebaño, bordaba
 
los vestidos de boda, aún recoge las flores secas.
Pero a la siguiente estación, cuando el futuro se asomó,
 
los susurros quedaron en silencio. Fue enterrada con sus antepasados.
Y sin embargo, como por casualidad, arte de magia o por milagro
 
la manzanilla crece cada temporada detrás de casa.
Muchas semillas han volado lejos. Estas permanecen aquí.





















 

martes, abril 14, 2026

«Advertencia», de Taha Muhammad Ali

Versión de Juan Carlos Villavicencio


 

Amantes de la caza 
y novatos en busca de su presa:
No apunten sus rifles 
contra mi felicidad, 
que no vale 
el precio de una bala 
(lo que gastarían en ella).
Lo que les parece 
tan lindo y ágil, 
como un cervatillo, 
y que escapa 
hacia todas partes, 
como una perdiz,
no es felicidad.
Confíen en mí: 
mi felicidad no tiene 
nada que ver con la felicidad.



12.IX.1988





en New & Selected Poems 1971-2005, Copper Canyon Press, 2006










Traducción dedicada a Matilde Llambí Campbell, que nos regaló este libro


















viernes, abril 10, 2026

«La guerra no ha terminado», de Pepe Escobar




 
Esto siempre tuvo que ver con la civilización.

Esta noche morirá toda una civilización, para no volver jamás. La historia lo registrará con una mirada tan implacable como la del Sol. Un asombroso sello de aprobación bárbaro, cortesía del Presidente de los Estados Unidos, a través de una publicación en redes sociales.

En resumen, se trataba de una «civilización» de baja calidad que le dio al mundo el Big Mac, amenazando con aniquilar una civilización antigua que le había dado al mundo el álgebra; influyó en el arte, la ciencia y la gobernanza de maneras sin precedentes; produjo estrellas desde Ciro el Grande hasta Avicena, desde Omar Khayyam hasta el poeta supremo Jalaladdin Rumi; y desarrolló jardines, alfombras, maravillas arquitectónicas y marcos filosóficos y éticos sublimes y en serie.

Fundamentalmente, no se oyó ni una sola palabra sobre este estallido de barbarie por parte de la dirigencia política de todo el Occidente «civilizado», ni siquiera fingiendo indignación, demostrando una vez más su absoluta e irreversible bancarrota moral y política.

Los iraníes respondieron a la barbarie con la misma moneda. Más de 14 millones de personas se registraron para formar muros humanos alrededor de sus centrales eléctricas en todo el país, protegiendo así sus medios de subsistencia y enfrentándose directamente al poderío militar del sindicato Epstein.

Cuando se acercaba un final de infarto, el Babuino de Barbaria dio un giro hacia, cómo no, TACO: los chicos de LEGO lo inmortalizaron.

No hay absolutamente ninguna posibilidad de que Pakistán pudiera haber ofrecido «garantías» a Irán de que un alto el fuego era la vía para poner fin a la guerra. Como confirman fuentes diplomáticas, lo que realmente sucedió es que Pekín, en el último momento, se erigió como garante, asegurando a Teherán que Estados Unidos aceptaría al menos algunas de las demandas iraníes incluidas en su plan de 10 puntos.

Así lo confirmó el embajador iraní en China, Abdolreza Rhamani Fazili. Las negociaciones comienzan este viernes en Islamabad.

El presidente de Estados Unidos, el babuino baboso de Berbería, ante las inevitables y nefastas consecuencias de su propio error estratégico, utilizó a Pakistán como vía de escape. Esto quedó confirmado por otro error garrafal del propio primer ministro pakistaní: olvidó eliminar el encabezado del tuit/publicación X que la Casa Blanca había redactado para que él lo publicara.

El actual régimen pakistaní, liderado de facto por el mariscal de campo Asim Munir, que tiene a Trump en su lista de contactos frecuentes, puede haberse beneficiado, y seguirá beneficiándose geopolíticamente, de una situación única: una nación nuclear musulmana con una importante minoría chiíta; buenas relaciones con el Consejo de Cooperación del Golfo; vecino de Irán, con quien mantiene buenas relaciones; firmó un pacto de defensa con Arabia Saudita; socio estratégico de China; y sin bases estadounidenses en su territorio.

Pero Islamabad siempre fue un mero intermediario, nunca el artífice de ninguna «mediación». Independientemente de las maniobras de la Casa Blanca, era China quien debía dar forma a una posible distensión.

El sindicato Epstein suplica un respiro.

Habíamos llegado a un punto en el que el culto a la muerte en Asia Occidental estaba siendo aplastado simultáneamente por Irán y Hezbolá en el sur del Líbano; sin importar la avalancha de propaganda, sus gritos pidiendo ayuda desempeñaron un papel importante en el giro de Trump hacia un alto el fuego.

El sindicato Epstein en su conjunto lo suplicaba. Nada que ver con la geopolítica, sino con el caos operativo: el Imperio del Caos se ha quedado sin recursos militares.

La señal definitiva fue cuando el USS Tripoli se retiró —bajo fuego enemigo— a las profundidades del sur del Océano Índico, con sus 2500 infantes de marina a bordo. Esto significó la retirada de la Armada estadounidense del teatro de operaciones, a excepción de los submarinos equipados con misiles Tomahawk, de los cuales aproximadamente la mitad fallan estrepitosamente.

Y los problemas están lejos de haber terminado. Se avecina un infierno financiero, independientemente de lo que se decida en Islamabad y en otros lugares, con 10 billones de dólares en bonos del Tesoro que vencerán en 2026. Y el petrodólar se encamina rápidamente al basurero de la historia.

Aparece, una vez más, el demente culto a la muerte.

Nadie debería olvidarlo jamás. El sindicato Epstein es capaz de no llegar a ningún acuerdo. Y esta secta de la muerte no hace treguas: en el mejor de los casos, crea resquicios legales que le permiten seguir matando a todo aquel que se cruza en su camino.

Las señales son claras. Si el grupo extremista rompe el alto el fuego —lo cual ya está sucediendo— Irán y Hezbolá contraatacarán con fuerza, sin atacar objetivos estadounidenses.

Sin embargo, es demasiado pronto para afirmar que el Babuino de Barbaria perdió la guerra según todos los parámetros posibles: moral, legal, político, económico y estratégico.

Después de todo, el Imperio del Caos siempre será, intrínsecamente, capaz de no llegar a un acuerdo, especialmente cuando el historial demuestra que en dos ocasiones atacó a Irán consecutivamente durante negociaciones diplomáticas, matando a todos, desde el líder ayatolá Khamenei hasta decenas de posibles negociadores.

La idea principal sigue siendo la misma (¡cántala!): esta es una guerra hasta el final contra los tres principales defensores de un mundo multipolar: Irán, China y Rusia.

El juego de poder de China, además de algunos hechos comprobados.

Antes del alto el fuego, China recibía 1,2 millones de barriles de petróleo iraní al día, básicamente a través de 26 buques cisterna clandestinos con transpondedores que operaban en la oscuridad, y el pago se realizaba en yuanes en el peaje del estrecho de Ormuz mediante el sistema CIPS. Todo esto eludía SWIFT, las sanciones, el control del petróleo y los seguros occidentales.

Se trata de un nuevo sistema alternativo de liquidación de pagos implementado de facto en el punto más crítico del planeta.

Esta compleja estructura energética paralela permanece intacta bajo el alto el fuego, siempre y cuando se mantenga. Pero lo fundamental es que China obtiene un respiro adicional: la ominosa amenaza de acabar con cada exportación de petróleo iraní, tras el tenso final del Día de la Central Eléctrica declarado por Barbaria, parece haber desaparecido. Esto explica la lógica detrás de la garantía de última hora que China le ofreció a Irán.

Ahora compárenlo con los objetivos declarados del Imperio del Caos: provocar un cambio de régimen; obtener el uranio enriquecido; destruir el programa de misiles; destruir la capacidad de Irán para proyectar poder. Todo ello se convirtió en un error estratégico épico, que culminó con el nuevo estatus del Estrecho de Ormuz.

Irán y Omán coordinarán el cobro de peaje a todos los barcos que crucen el estrecho durante el alto el fuego —y sin duda después—, dentro de un marco jurídico detallado. Barcos estadounidenses cruzando el estrecho de Ormuz tras pagar su peaje en yuanes: difícilmente hay algo más poéticamente embriagador, en el sentido de la ironía de la historia.

Aun así, es evidente que el Imperio del Caos está ganando tiempo, incluso mientras Irán mantiene la iniciativa. Esta es la principal conclusión del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán:

Se ha decidido al más alto nivel que Irán llevará a cabo dos semanas de negociaciones en Islamabad basándose exclusivamente en estos principios [los 10 puntos iraníes]. Esto no significa que la guerra haya terminado; Irán solo aceptará el fin de la guerra una vez que estos principios se confirmen en detalle.

Repasemos brevemente los 10 puntos que, en teoría, fueron «aceptados» por Trump:

1.  Compromiso con la no agresión;
2.  Preservación del control de Irán sobre el estrecho de Ormuz;
3.  Acuerdo sobre el enriquecimiento de uranio;
4.  Cancelación de todas las sanciones primarias;
5.  Cancelación de todas las sanciones secundarias;
6.  Derogación de todas las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU;
7.  Revocación de todas las resoluciones de la Junta de Gobernadores del OIEA;
8.  Pago de indemnización a Irán;
9.  Retirada de las fuerzas de combate estadounidenses de la región;
10. Cese de la guerra en todos los frentes, incluida la guerra contra Hezbolá en el Líbano.

Es imposible que Irán ceda en casi todos estos puntos. El pago de compensaciones podría transformarse en ingresos provenientes del peaje del estrecho de Ormuz. Pero el levantamiento de las sanciones es impensable; el Congreso estadounidense jamás lo permitirá. La garantía de Estados Unidos de que no volverán a atacar a Irán es una auténtica barbaridad. Además, el Imperio del Caos simplemente no puede garantizar nada para Gaza ni para el Líbano.

Sin embargo, se trata de una jugada extremadamente arriesgada para Irán y una prueba de fuego para China como principal garante. Irán ha sufrido daños terribles, especialmente en su industria petroquímica. Incluso con una gran inversión china, tardará años en recuperarse.

Los Tres Chiflados podrían ir a Islamabad este viernes. Curly: Vance. Shifty: Witkoff. Mo: Kushner. Pero Irán, a través del ministro de Asuntos Exteriores Araghchi, solo hablará seriamente con uno de ellos: Curly.

Así que la civilización sobrevive, por ahora. Algunos datos también. Dato uno: Estados Unidos ya no es una superpotencia. Dato dos: Irán ha recuperado su posición como una de las principales potencias mundiales. Dato tres: La mayoría de las cobardes petromonarquías del Golfo acabarán expulsando definitivamente las bases militares estadounidenses. Dato cuatro: Catar y Omán llegarán a un acuerdo de seguridad con Irán.

El imperativo principal sigue vigente —y concierne a todo el planeta—: cómo encontrar una cura para ese cáncer en Asia Occidental.




en Observatorio de la crisis, 8 de abril, 2026


















martes, abril 07, 2026

«La destrucción de Palestina es la destrucción de la tierra», de Andreas Malm

Prefacio / Traducción de Vicente Lane



Sin límites

Las páginas de este libro corresponden al manuscrito de una conferencia realizada medio año después del comienzo del genocidio en Gaza, el 4 de abril de 2024, en la Universidad Americana de Beirut. A medida que se acerca el aniversario de Tufan al-Aqsa –comúnmente traducido como «la inundación de al-Aqsa», aunque «tufan» también puede significar diluvio o tormenta (es raíz de la palabra tifón)– una cosa queda clara: no existen límites para lo que el Estado de Israel puede cometer impunemente. Los datos más recientes al momento de escribir, el 17 de julio de 2024, indican un total de 38.794 personas asesinadas; pero estos son sólo los cuerpos que han llegado a los hospitales. Se estima que otros 10.000 se encuentran enterrados bajo escombros. De los muertos identificados, 16.172 son niños y niñas; otros 34 más han muerto de hambre, ante la impotencia de los médicos. La ocupación ha cavado siete fosas comunes dentro de los recintos hospitalarios que han tomado por asalto. De estas fosas se han recuperado 520 cadáveres tras la retirada de los soldados. Dos millones de personas han tenido que abandonar sus hogares. Casi todos ellas –1.737.524– han padecido al menos una enfermedad contagiosa en su paso por campamentos o escuelas inimaginablemente hacinadas; 162 de aquellos refugios para personas desplazadas han sido bombardeados. Un total de 150.000 unidades de vivienda han sido completamente destruidas, al igual que 115 escuelas y universidades, 610 mezquitas, 3 iglesias, 206 sitios arqueológicos y patrimoniales, y tierras agrícolas cuya extensión no se registra en este conteo particular. A esto debe añadirse todas las estructuras dañadas más allá de cualquier posibilidad de reparación.[1] Pero, por supuesto, estas cifras ya pertenecen al pasado, mientras el trabajo de destrucción continúa incansable e implacable, día tras día. Una vez más, no hay límites para lo que el Estado de Israel puede cometer impunemente. 

En efecto, gran parte de este genocidio se ha desplegado por medio de una flagrante y estridente transgresión de límites: al principio, los recintos hospitalarios eran considerados zonas inmunes y protegidas de los ataques del ejército de ocupación (al menos a ojos de algunos). Los repetidos ataques al Hospital al-Ahli en la Ciudad de Gaza a finales de 2023 suscitaron alegato y clamor (aunque débil). La ocupación respondió avanzando hacia el Hospital al-Shifa, sitiándolo y destruyéndolo varias veces. Luego hizo lo mismo con el Hospital Indonesio, el Hospital al-Quds, el Hospital al-Amal y otros, hasta que la destrucción sistemática de hospitales y las masacres de sus pacientes y personal se han convertido en una característica completamente normalizada de la muerte en Gaza. La primera masacre de un grupo de palestinos hambrientos en espera de camiones cargados de harina generó indignación (al menos en algunos sectores). La ocupación reaccionó rápidamente llevando a cabo más masacres contra exactamente el mismo grupo de gente, hasta que ese límite también fue borrado; lo mismo ocurrió con las bombas que cayeron sobre familias refugiadas en tiendas de campaña, los videos publicados de soldados jactándose de hacer estallar hogares de civiles y las imágenes de los mismos jugando con la ropa interior de mujeres palestinas. Por cada atrocidad, por cada ultraje, cualquier tipo de reprimenda o censura ha sido contrarrestada con la repetición del acto, hasta el punto en que el Estado de Israel ha prevalecido una vez más: nadie tiene la capacidad de imponerle límites a sus acciones sobre el pueblo palestino. Por supuesto, esta no es la primera vez que el Estado se comporta de esta manera. Tampoco es la primera vez que una entidad colonial actúa así. «El colono es un exhibicionista. Su deseo de seguridad lo lleva a recordar en alta voz al colonizado que: 'Aquí el amo soy yo'», escribe Frantz Fanon en Los condenados de la tierra.[2] Cada límite propuesto frente al poder destructivo del Estado colonial de asentamiento es recibido como un cuestionamiento a su dominio ilimitado, y por ende, responde con una reincidencia desbocada. El libre despliegue de esta dinámica sólo puede terminar con la devastación de la tierra en Gaza y más allá. 

Hubo un momento en la primavera de 2024 en el que el amo del amo, los Estados Unidos de América, impuso la demarcación de un límite. El ejército de ocupación aún no había entrado en Rafah. Más de un millón de palestinos habían sido empujados a este estrecho laberinto de campos de refugiados que datan de 1948, en el extremo sur del enclave, y todos sabían que una invasión cambiaría el orden de magnitud de la catástrofe: todas estas personas, que ya habían sido convertidas en refugiados tres, seis o incluso diez veces antes, tendrían que huir una vez más; habría una masacre masiva de niñas y niños; se detendría el escaso flujo de alimentos y asistencia. El presidente Joe Biden declaró: «Dejé claro que si entran en Rafah –todavía no han entrado en Rafah–, si entran en Rafah, no les proporcionaré el armamento», sin el cual una operación de este tipo, como el genocidio en su conjunto, no podría ejecutarse.[3] Rafah era la «línea roja».[4] Rafah no debía ser pulverizada como el resto de Gaza. «Incluso el apoyo inquebrantable del presidente Joe Biden tiene límites», comentó CNN bajo el titular: «La advertencia de Biden sobre Rafah hace remecer la política global y doméstica».[5] Pero luego, por supuesto, la ocupación efectivamente avanzó sobre Rafah, con sus tanques, bulldozers y aviones de combate, expulsando a la población, llevando a cabo la serie habitual de masacres y arrasando sistemáticamente con los campamentos. Al momento de escribir esto, más del 70% de la infraestructura del distrito –pozos de agua, carreteras, alcantarillado, mercados – ha sido destruida.[6] Y, por supuesto, el armamento proporcionado por Estados Unidos continuó fluyendo tan naturalmente como agua por un acueducto. Benjamin Netanyahu acaba de dar un discurso frente al Congreso de dicho país, interrumpido por cuarenta y cuatro ovaciones de pie ante declaraciones como:

       «Esto no es un conflicto entre civilizaciones. Es un conflicto entre la barbarie y la civilización. Es un conflicto entre quienes glorifican la muerte y quienes santifican la vida. Para que las fuerzas de la civilización triunfen, Estados Unidos e Israel deben mantenerse unidos [...] Nuestros enemigos son sus enemigos, nuestra lucha es su lucha y nuestra victoria será su victoria».[7]

Él y Biden se han vuelto a reunir en persona para discutir los detalles de cooperación y coordinación: el amo de la tierra jamás frenará al amo de Palestina. 

Por exasperante e indignante que sea –o debiese ser –, aquello se encuentra en perfecta consonancia con los desarrollos en otro frente también abordado por el presente manuscrito: el clima. No hay límites en la cantidad de combustibles fósiles que se pueda extraer. Todavía no se ha impuesto ninguno al despojo de este planeta. Un nuevo informe demuestra que el frenesí por los combustibles fósiles de la década de 2020 sigue en aceleración. Las empresas están invirtiendo más dinero en la producción de petróleo y gas hoy que en cualquier momento desde la firma del Acuerdo de París, un documento en el que el mundo se comprometió a limitar el calentamiento global a 1,5°C. En 2023, la temperatura mundial alcanzó justamente ese límite. Estados Unidos respondió emitiendo un récord de 758 nuevas licencias de proyectos petrolíferos y gasíferos para tan sólo ese año, casi tantas como durante la totalidad de los tres años anteriores, y 2024 podría terminar con aún más. Estados Unidos ahora extrae más petróleo y gas que cualquier otro país en la historia, y las curvas en las proyecciones siguen apuntando hacia arriba. Durante los cuatro años de la administración Biden, Estados Unidos otorgó 1.453 nuevas licencias, una quinta parte más que durante el primer mandato de Trump, y la mitad del total global hasta ahora en la década de 2020. Este frenesí lo encabeza el mundo angloamericano con sus petroestados colonos: el Reino Unido, Australia, Canadá, pero sobre todo Estados Unidos, además de Noruega. Cinco países acaudalados concentran más de dos tercios de las licencias otorgadas en el curso de esta década.[8] Mientras tanto, huracanes sin precedentes arrasan el Caribe, las inundaciones devastan a Brasil, olas de calor han puesto a Asia sobre un brasero, y la marea de sufrimiento climático en el Sur Global no deja de crecer. Todo el mundo sabe que la extracción sostenida y descontrolada llevará la catástrofe a nuevas magnitudes, y sin embargo, las licencias siguen emitiéndose con el mismo afán compulsivo e ilimitado que el respaldo otorgado a la ocupación, el mismo afán destructivo completamente desbocado. 

¿De qué forma podemos reflexionar sobre la relación entre estos dos procesos? Las siguientes páginas se vuelcan sobre esa pregunta, aunque apenas logran rozar su superficie. No hay aquí una investigación exhaustiva. El texto busca abordar Palestina como un microcosmos de procesos más amplios, centrándose en un momento histórico acontecido en 1840 que, en mi opinión, tiene una importancia particular. Sin embargo, la historia de aquellos eventos sólo se relata de manera breve. Existen abundantes fuentes primarias y secundarias –en especial en árabe– que habría que explorar para que surja un panorama más acabado. El trabajo en otros proyectos me ha impedido ofrecer algo más que un relato aproximado (y ligeramente referenciado). El texto se publicó por primera vez en el blog de Verso –a la presente edición se le aplicaron tan sólo cambios mínimos – y provocó algunas objeciones, no sobre la narrativa histórica, sino sobre las posiciones expuestas en torno a la resistencia palestina y el lobby israelí. Al texto principal le siguen mis réplicas a dichas objeciones. La primera, sobre la resistencia, también se publicó en el blog de Verso y ha sido ligeramente ampliada; la segunda, sobre el lobby, aparece aquí por primera vez.

….

París, 25 de julio de 2024





Publicado por LOM Ediciones, 2025


Fotografía original de Sergi Alcàzar 






[1] Oficina de Prensa de Gobierno, Franja de Gaza, actualización estadística, 17 de Julio de 2024, Middle East Observer.

[2] Frantz Fanon, The Wretched of the Earth (Broadway: Grove, 2004 [1963]), 17.

[3] Kevin Liptak, «Biden Says He Will Stop Sending Bombs and Artillery Shells to Israel if it Launches Major Invasion of Rafah», CNN, 9 de mayo de 2024.     

[4] Carlo Martuscelli, «Biden Warns of “Red Line” for Israel over Gaza», Político, 10 de marzo de 2024.

[5] Stephen Collinson, «Biden’s Rafah Warning SendsImmediate Shockwaves through US and Global Politics», CNN, 9 de mayo de 2024.

[6] The Mayor of Rafah, Dr Ahmed Al-Sufi, 24 de julio de 2024, Middle East Observer.

[7] «We’re Protecting You: Full Text of Netanyahu’s Address to Congress», Times of Israel, 25 de julio de 2024; Jacob Magid, «Netanyahu Checked All the Boxes on His US Trip – Except One», Times of Israel, 28 de julio de 2024.

[8] Oliver Milman y Nina Lakhani, «Revealed: Wealthy Western Countries Lead in Global Oil and Gas Expansion», Guardian, 24 de julio de 2024.















martes, marzo 31, 2026

«La máquina de una escalada infernal», de Pepe Escobar




 
Línea roja tras línea roja rota en secuencia. La arquitectura de una máquina de escalada infernal, sin salida posible, es implacable.

El grupo terrorista de Asia Occidental ataca South Pars, parte del yacimiento de gas más grande del mundo, compartido con el North Dome de Qatar. Luego ataca la central nuclear de Natanz.

Irán ataca Dimona y Arad, en el sur de Israel, a tan solo 10 km del centro de investigación nuclear del Néguev.

Israel continúa bombardeando Teherán y ataca nuevamente Isfahán. El ministro de Energía de Irán confirma que «la infraestructura vital de agua y electricidad del país ha sufrido graves daños», incluyendo «decenas de instalaciones de transmisión y tratamiento de agua» y «redes críticas de suministro de agua».

Neo-Calígula, en pleno ataque de histeria, amenaza con un ultimátum de 48 horas: reabrir el estrecho de Ormuz antes del lunes por la noche o EEUU «atacará y aniquilará» las centrales eléctricas iraníes, «empezando por la más grande».

Irán responde que el estrecho de Ormuz quedará «completamente cerrado» si las centrales eléctricas son atacadas. El presidente del Parlamento, Ghalibaf, subraya que toda la infraestructura energética y petrolera del Golfo Pérsico se convertirá en «objetivos legítimos» y será «destruida irreversiblemente». Énfasis: «irreversiblemente».

Esta columna fue escrita mientras el reloj avanzaba: al anochecer en Asia.

Las previsiones de Goldman Sachs de que el petróleo alcance entre 110 y 125 dólares en abril ya no son válidas. Lo más probable es que llegue a los 200 dólares.

Mientras el tiempo corre, Irán vuelve a recalcar: ¡No nos rendiremos!

En cambio, Teherán publica las cinco condiciones principales, que forman parte de una nueva ecuación jurídica estratégica.

Las garantías legales buscan asegurar que no habrá otra guerra. No más bases militares estadounidenses en Asia Occidental, en un plazo de 30 días. Reparaciones: 500 mil millones de dólares. No más guerras con el Eje de la Resistencia. Un nuevo régimen jurídico para el estrecho de Ormuz.

Ahora bien, compárese con el objetivo de Barbaria de poner fin a la guerra «en unas pocas semanas»: Desmantelamiento del programa nuclear de Irán. Restricciones severas a los misiles. No más apoyo a los «intermediarios» en Asia Occidental.

Traducción: rendirse.

Un decreto del Babuino de Barbaria

Se dice que el Imperio del Caos, bajo el mando del desorientado babuino, busca una salida al estilo TACO (Trump always chickens out, Trump siempre se caga). Su inexistencia es un imperativo categórico (el especialista en Kant, Larijani, podría explicarlo).

Si el Imperio cancela el acuerdo, el petrodólar se desplomará –algo que ya está ocurriendo– y los chihuahuas del Golfo Pérsico se convertirán en clientes de Irán. Sin mencionar que el propio Imperio del Caos y el Saqueo, endeudado en 39 billones de dólares, se hundirá en un colapso económico declarado.

Irán no puede permitirse debilitar la capacidad de disuasión que ha establecido de forma concluyente. Si la red eléctrica civil es atacada, como ya lo fue incluso antes del ultimátum, la respuesta a este crimen de guerra y castigo colectivo debe ser ejemplar.

Zugzwang está en vigor. Si la armada del neo-Calígula intenta capturar la isla de Kharg, los yemeníes bloquean el estrecho de Bab al-Mandeb. Si el neo-Calígula bombardea las centrales eléctricas de Irán, según su ultimátum, Irán destruye la energía del Golfo Pérsico.

Si se descubren estos dos faroles en secuencia, el camino está libre para Shah Mat. Jaque mate.

Tal como están las cosas, la amenaza de Neo-Calígula podría estar a punto de convertirse en el ejemplo definitivo del nuevo paradigma: caos internacional sin reglas de ningún tipo. Si no me caes bien, te bombardearé y te mataré.

Todo esto, legitimado por el sistema político y jurídico estadounidense: un crimen de guerra proclamado de antemano en una publicación en redes sociales, unilateralmente, eludiendo cualquier control, supervisión del Congreso, revisión judicial o debate de la sociedad civil. Un decreto del Babuino de Berbería.

Irán tiene todo lo necesario para calibrar su respuesta a esta locura diseñada como una inmersión simultánea en el oscuro abismo para el suministro energético mundial, los mercados financieros y las cadenas de suministro de prácticamente todo lo que la gente compra.

El presidente del Parlamento iraní, Ghalibaf, ya lanzó una advertencia contundente: los compradores de bonos del Tesoro estadounidense son ahora objetivos legítimos. «Supervisamos su cartera». En esencia, está incitando a las cobardes petromonarquías del Consejo de Cooperación del Golfo a deshacerse de sus bonos para poder salir de la lista de objetivos, lo que equivale a una bomba nuclear financiera.

Irán ya bombardeó tres centros de datos de Amazon en el Golfo. Los siguientes en la lista serán Google, Microsoft, Nvidia, Oracle y Palantir. Los fondos soberanos saudíes y emiratíes tendrán que considerar seriamente el alto riesgo de poseer deuda estadounidense. El Imperio del Caos necesita endeudarse fuertemente para financiar esta guerra interminable. Si los rendimientos se descontrolan, la situación se vuelve insostenible.

Y entonces, como por arte de magia, el ultimátum expiró por obra del mismísimo neo-Calígula. ¡Menudo TACO real!

Su diatriba en Truth Social parece una farsa total. Contiene perlas como «conversaciones muy buenas y productivas sobre una resolución completa y definitiva de nuestras hostilidades». El Ministerio de Asuntos Exteriores iraní fue categórico: no hubo conversaciones. «Irán rechaza cualquier diálogo hasta que se alcancen los objetivos de la guerra».

En apariencia, el neo-Calígula decidió «posponer todos y cada uno de los ataques militares contra las centrales eléctricas y la infraestructura energética iraníes durante un período de cinco días».

Lo que realmente pudo haber sucedido es que Irán, a través de Omán, le comunicó a Neo-Calígula que tenían todas las de ganar y que, si cumplía su amenaza, sería el único responsable del colapso de la economía mundial.

Así, cundió el caos en el universo de Mar-a-Lago, ya que los bonos del Tesoro estadounidense y las acciones ya estaban en pánico, los ataques a las centrales eléctricas iraníes se produjeron a primera hora del lunes, e Irán estaba destinado a tomar represalias contundentes en plena noche.

Sin embargo, la infernal maquinaria de escalada está lejos de estar controlada. Nos vemos en cinco días.




en lahaine.org, 26 de marzo, 2026













Contribución a DscnTxt de Rafael Bielsa


























viernes, marzo 27, 2026

«La fragua», de Theodoro Elssaca





En el fondo del bosque en los olivos, 
veo cruzar muy lenta la luna sorprendida 
sobre el áureo ramaje de copas emergentes.  

A lo lejos el mar airado ruge y se alza 
mientras en la atalaya de la azul cetrería   
el halcón enigmático en su grito se anuncia.  

Me fundo en el abismo de la noche. 
El viento del oriente se consume en las rocas. 
La luna y los olivos van hacia Palestina.  

Y descubro el pasado de toda mi existencia. 
Peregrino, me encuentro en los ancestros, 
                                                  son huellas indelebles.  

Su anacarada luna, oracular espejo, 
insinúa los milenios junto al sensual laúd 
besando las leyendas de héroes y de genios.  

Soy río, laberinto, ojos, danza, 
la exuberante atmósfera de aromas vegetales, 
las arenas, los dátiles, los mármoles, la cítara 
y sus poetas claros en la insondable noche de la noche 
atizando el recuerdo de su sangre
                                             en la fragua.  




en Orígenes, 2015












martes, marzo 17, 2026

«Habermas y lo imperdonable», de Javier Agüero Águila




 
¿Se puede tachar una obra monumental, cadena transmisora de una rigurosidad impresionante en la historia de la filosofía de posguerra, a propósito de una toma de posición en la que no se reconocía un genocidio –en curso– como tal? Si Habermas fue el último de los grandes defensores de la modernidad entendida esta como el gran momento filosófico y, entonces, del mundo inteligido desde el corazón de la Europa posilustración, ¿le es perdonable a un intelectual de tal nivel e influencia ser y estar a favor del Estado de Israel? Porque decir públicamente que «[…] se pierden todos los parámetros cuando se le atribuye a Israel una intención genocida», es apoyar sin permutas a un Estado criminal. Lo anterior, más allá de que la vergüenza alemana por su propio genocidio contra el pueblo judío (que no es el que representa Israel como potencia geopolítica) pudiera, en parte, dar un asomo de comprensión sobre esta falta inmensurable.

¿Es una suerte de «acto fallido» del considerado como el más brillante exponente de la segunda generación de la Escuela de Frankfurt, o es que destila en su tejido subjetivo esa vergüenza que no puede sino ser un argumento total y un acto comunicativo absoluto? Cuánto de los principios de su filosofía, de su cosmopolitismo kantiano, de su hegelianismo inmutable –que insistía en que la Modernidad no había cumplido todas sus promesas dando soporte al filosofema del proyecto inconcluso–, del ser un heredero infiel de la teoría crítica a la que progresivamente va abandonando para adherir a posiciones más normativas y sistémicas, en fin, ¿puede todo esto ser motivo de cancelación en un cierto ámbito intelectual a la luz de un pensador excluyente? Se culpa de eurocéntrico a un filósofo europeo, y aún más lejos, defensor de los valores occidentales propios de esa modernidad interminable. Y me pregunto si Marx no fue eurocéntrico, si Lenin no fue un intelectual occidental; o si Derrida, Said, Fanon o Spivak dejan de ser un «producto postcolonial» por más que hayan sido formados en universidades europeas, generando desde ahí una crítica feroz a ese mismo europeísmo imperial.

La pregunta va, al fin, si una obra de esta magnitud puede convivir con el negacionismo y la ceguera de cara a una tragedia humana, y si esto sutura su filosofía y sentencia su herencia. 

En este sentido, y habrá que «ser justos», pienso, la obra de Habermas será leída para siempre y sus aportes sobre la construcción del espacio público en Occidente, la idea de democracia deliberativa, los enormes textos relativos a una ética de la comunicación y las posiciones del habla en la configuración del proceso de validación democrática, no es que sean solo relevantes, sino que ineludibles.

Mas no es posible, por un asunto de ética y de responsabilidad, desde quienes nos oponemos al sometimiento de un pueblo por parte de una máquina expansionista, pasar por alto, dar por terminado, hacer como que si no importara o, peor, incendiarnos en elogios y alabanzas; no se puede bizquear la mirada y evitar ser densos respecto al «episodio Habermas» y su apoyo a Israel. No, no es perdonable, porque ahí donde se le perdona, siguiendo a Derrida, el perdón mismo desaparece, por lo tanto, en relación al pensador alemán, todo queda suspendido en el ámbito de un perdón imposible, en la órbita de lo imperdonable. 

Si la vergüenza es autorreferente y se pliega sólo a mi vergüenza, pues esta corre el riesgo de no desplazar los velos y deja de ser una operación «justa»; deviene opaca y cómplice frente a la terrible evidencia de los hechos. Habermas, en tanto atalaya desde donde la Modernidad y sus principios fundantes (razón, autonomía, secularización, libertad) fueron defendidos con una obra gruesa no tuvo la, precisamente, autonomía para resolver el «dilema» del genocidio en Gaza y, se cree, de manera irreflexiva escrutó su propia vergüenza por el holocausto judío transformándola en metáfora irreductible y al pueblo judío propiamente tal –ciertamente perseguido para ser exterminado– como la víctima sin parámetros, la víctima de las víctimas, la supravíctima que no tendría repetición en la historia, no reparando en que esto alimentaba la sed de sangre de Netanyahu, Trump, y todo el circuito sionista global. 

Entonces el genocidio palestino le enrostró que esto no era cierto, que nunca podría ser cierto; que Auschwitz es Gaza y Gaza es Auschwitz, pero no, se cubrió con la membrana de la vergüenza alemana y su error no es un error, se insiste, es lo que no tiene perdón.

La de Habermas no es mi escuela, nunca lo fue, no me representa su idea de democracia y la forma en que es pensada solo para Europa sin reparar en las múltiples orgánicas que adquiere este sistema en otros continentes, América Latina, por ejemplo. Más bien debería despreciarlo por haber ridiculizado a la deconstrucción y a Derrida (sino lo mismo) en los últimos capítulos de El Discurso filosófico de la modernidad

Sin embargo, más que desprecio, hay una distancia insalvable, reconociendo que su herencia es –independiente de que no sea ni será nunca la mía– irrefrenable, sin medida y abre a un devenir de umbrales hermenéuticos ilimitados, a favor o en contra; seguro será uno de esos que pasará sin escalas al Parnaso de la inmortalidad filosófica. A pesar de…, no obstante… Así como Heidegger y su militancia macabra, o Paul de Man y su más que probable colaboracionismo, o Sartre, que cenaba con Stalin mientras exterminaban a millones, o Borges, que no perdía tiempo en admirar a dictadores brutales.

El gran pensador alemán, con sus declaraciones intempestivas y negacionistas, asintió el asesinato de cientos de miles; hambrunas, violaciones, torturas y vejaciones que se desplegaron en la obscenidad fóbica de un racismo metafísico al ser palestino y esto, insisto, si bien no esterilizará nunca la potencia de un pensamiento y legado impresionante, resta, se resiente y habita como lo imperdonable mismo. 

Y esto, también, es parte de la herencia.




en La voz de los que sobran, 15 de marzo 2026



















lunes, marzo 16, 2026

«La prisión», de Aḥmad Daḥbūr

Versión de Juan Carlos Villavicencio




a Abu Faris… quien ha estado ahí


La prisión enseña que el corazón es un desierto,
que la luz es un desierto.
Maldice el fuego y el cemento que pisan los soldados.
La prisión enseña que el agua es un camaleón,
que el paisaje es una serpiente,
que el eco es traicionero y el viento otro enemigo.
La prisión enseña que la vista se va atenuando,
y que la patria no deja de alejarse.
La prisión es un reino negro sobre la arena;
la prisión es una espada que protege los párpados;
la prisión… no la patria.
A esta última pregunto: ¿cómo sobrevivirán nuestros 
            seres queridos?

Aquí estamos, sin quejas ni arrepentimientos,
sin nunca decir: de esto se trata vagar sin rumbo.
La sangre brota de lo más profundo de nuestro amor.
La prisión embiste pero no da en el blanco;
      nuestras heridas devuelven el golpe,
y se extienden como agua… como el desierto
prometiendo la luz con una nueva luz,
desde lo más profundo de nosotros. 
Esta nueva vida
     y el fuego de la salvación.
Lo vemos, sí lo vemos.
No estamos soñando,
casi entramos en su paisaje alegre
casi lo logramos.
     Este es el momento de nuestra difícil labor,
     abrazamos al recién nacido – 
aquel que surge de nuestro propio éxtasis,
del que sentimos patadas en las entrañas,
que entrega al hambriento lo que sabe
y declara con palabras bien claras:
Revolución, revolución… hasta encontrar la vida.

El recluso no ha perdido sus facciones en la arena,
la prisión no lo convirtió en un desierto.
De su hambre, brotan vegetación y agua.
Cuando el silencio lo hiere
puede romperlo con un suspiro,
si bien él lo soporta.
Su testimonio:
     Cerca de la muerte, hubo fatiga y desgaste,
su verdugo lo presionó para que prometiera
una palabra… un gemido, algo para divulgar su secreto,
pero todo fue en vano.
Su rostro se reflejaba en la arena 
como si fuera un oasis,
porque la prisión no pudo convertirlo en un desierto.



















martes, febrero 24, 2026

«Raíces», de Sharif Elmusa

Versión de Juan Carlos Villavicencio




Hogar es donde la gente puede leer de forma 
correcta tu nombre en una lápida
ATILA JÓZSEF

Al nacer mis padres me llamaron
Sharif Said Hussein Elmusa
y así sucesivamente – una caravana de nombres
rezagados quedaron atrás
como si evitaran que me extravié
por rutas que sabemos más tortuosas.

Pero una noche, en un balcón alto
bajo una citadina luna llena,
una mujer
de las Rocallosas me abrazó
en el claro estanque de sus ojos,
como si yo fuera el primer Adán.
Y sólo seguí al amor.

El Tío Sam,
así como casual y eficiente,
inventor de la camiseta 
que simplifica la raza, 
encontró mi nombre demasiado barroco,
demasiado rebosante de importancia para mí,
por lo que arrancó al abuelo 
y al reducido padre 
incluso antes de su vejez
a una inicial: S.
Luego los editores terminaron el trabajo,
extirparon la atávica S.
y me dejaron soñar 
–como alguien que perdió su paraíso–
que camino con sigilo
por las calles de la ciudad, descalzo,
apenas en ropa interior.

Mira, mis incurables ganas
de seguir yendo y viniendo
de Damasco y Rabat
Cairo y Ammán
no es sólo poner la otra mejilla.
Ahí las fuerzas de seguridad en la frontera
mantienen sus toscos nombres y mostachos,
examinan mi pasaporte de izquierda-a-derecha
y se burlan de mí por volver a casa
a Washington. Nunca dejan
de preguntarme sobre el nombre de mi padre;
y disfruto enunciarlo:
Said Hussein.

Más gratificantes, todavía,
son los porteros de Israel.
Cómo se deleitan con la información.
No me dejan ir
hasta que han desenterrado,
entre otras cosas,
los nombres de mi lugar de nacimiento
el pueblo que sus padres
y abuelos han tomado
re-configurando sus viviendas y nombres;
hasta que desentierran mi conocido linaje 
hasta llegar a mi clan.

        Ustedes llámenme    
                                  Sharif.


















miércoles, febrero 18, 2026

Carta abierta a la Berlinale a propósito de Palestina





Escribimos como trabajadores del cine, todos participantes pasados y actuales de la Berlinale, que esperamos que las instituciones de nuestra industria se nieguen a ser cómplices de la terrible violencia que continúa ejerciéndose contra el pueblo palestino. Nos alarma la participación de la Berlinale en la censura de artistas que se oponen al genocidio en curso de Israel contra los palestinos en Gaza y al papel clave del Estado alemán en facilitarlo. Como ha declarado el Palestine Film Institute, el festival ha estado «vigilando a cineastas mientras mantiene su compromiso de colaborar con la Policía Federal en sus investigaciones».

El año pasado, cineastas que se pronunciaron en defensa de la vida y la libertad palestinas desde el escenario de la Berlinale informaron haber sido reprendidos de manera agresiva por importantes programadores del festival. Según se informó, un cineasta fue investigado por la policía, y la dirección de la Berlinale insinuó falsamente que su conmovedor discurso —fundamentado en el derecho internacional y en la solidaridad— era «discriminatorio». Como otro cineasta le dijo a Film Workers for Palestine sobre el festival del año pasado: «había una sensación de paranoia en el aire, de no estar protegidos y de ser perseguidos, algo que nunca antes había sentido en un festival de cine». Nos solidarizamos con nuestros colegas al rechazar esta represión institucional y el racismo antipalestino.

Discrepamos enfáticamente con la declaración del presidente del jurado de la Berlinale 2026, Wim Wenders, de que hacer cine es «lo opuesto a la política». No se puede separar una cosa de la otra. Nos preocupa profundamente que la Berlinale, financiada por el Estado alemán, esté ayudando a poner en práctica lo que Irene Khan, Relatora Especial de la ONU sobre la libertad de expresión y de opinión, condenó recientemente como el uso por parte de Alemania de una legislación draconiana «para restringir la defensa de los derechos palestinos, enfriando la participación pública y reduciendo el debate en la academia y las artes». Esto es también lo que Ai Weiwei describió recientemente como que Alemania «está haciendo lo que hizo en los años treinta» (coincidiendo con su entrevistador, quien sugirió que «es el mismo impulso fascista, sólo que con un objetivo diferente»). Todo esto en un momento en que conocemos nuevos y horripilantes detalles sobre los 2.842 palestinos «evaporados» por fuerzas israelíes utilizando armas térmicas y termobáricas de fabricación estadounidense, prohibidas internacionalmente. A pesar de la abundante evidencia sobre la intención genocida de Israel, crímenes atroces sistemáticos y limpieza étnica, Alemania continúa suministrando a Israel armas utilizadas para exterminar a palestinos en Gaza.

La marea está cambiando en el mundo cinematográfico internacional. Muchos festivales internacionales de cine han respaldado el boicot cultural al Israel del apartheid, incluido el Festival Internacional de Cine Documental de Ámsterdam, el más grande del mundo, así como el BlackStar Film Festival en Estados Unidos y el Film Fest Gent, el mayor de Bélgica. Más de 5.000 trabajadores del cine, incluidas destacadas figuras de Hollywood y del ámbito internacional, también han anunciado su negativa a trabajar con compañías e instituciones cinematográficas israelíes cómplices.

Sin embargo, la Berlinale hasta ahora ni siquiera ha atendido las demandas de su comunidad de emitir una declaración que afirme el derecho palestino a la vida, la dignidad y la libertad; que condene el genocidio israelí en curso contra los palestinos; y que se comprometa a defender el derecho de los artistas a expresarse sin restricciones en apoyo de los derechos humanos palestinos. Es lo mínimo que puede —y debería— hacer.

Como ha dicho el Palestine Film Institute, «estamos consternados por el silencio institucional de la Berlinale ante el genocidio de los palestinos y por su falta de voluntad para defender las libertades de expresión y de opinión de los cineastas». Así como el festival ha hecho declaraciones claras en el pasado sobre atrocidades cometidas contra personas en Irán y Ucrania, instamos a la Berlinale a cumplir con su deber moral y declarar claramente su oposición al genocidio de Israel, a los crímenes de lesa humanidad y a los crímenes de guerra contra el pueblo palestino, y a poner fin por completo a su implicación en proteger a Israel de las críticas y de los reclamos de rendición de cuentas.

Firmantes:

Adam McKay
Adèle Haenel
Alan O’Gorman
Alexandra Juhasz
Alexandre Koberidze
Alia Shawkat
Alison Oliver
Alkis Papastathopoulos
Ana Naomi de Sousa
Angeliki Papoulia
Antigoni Rota
Ariane Labed
Artemis Anastasiadou
Ashley McKenzie
Avi Mograbi
Bahija Essoussi
Ben Russell
Bingham Bryant
Blake Williams
Blanche Gardin
Brett Story
Brian Cox
Camilo Restrepo
Carice Van Houten
Charlie Shackleton
Cherien Dabis
Christopher Young
Dali Benssalah
David Osit
Deragh Campbell
Dustin Defa
Eleni Alexandrakis
Elhum Shakerifar
Emilie Deleuze
Eyal Sivan
Fernando Meirelles
Fil Ieropoulos
Geoff Arbourne
Hany Abu Assad
Hind Meddeb
James Benning
Javier Bardem
John Greyson
Jon Jost
Khalid Abdalla
Leah Borromeo
Lukas Dhont
Mahdi Fleifel
Mai Masri
Malika Zouhali-Worrall
Manuel Embalse
Marina Gioti
Marion Schmidt
Merawi Gerima
Miguel Gomes
Mike Leigh
Miranda Pennell
Namir Abdel Messeeh
Nan Goldin
Narimane Mari
Nina Menkes
Pascale Ramonda
Patricia Mazuy
Paul Laverty
Pedro Pimenta
Peter Mullan
Phaedra Vokali
Robert Greene
Saeed Taji Farouky
Saleh Bakri
Samaher Alqadi
Sarah Friedland
Sepideh Farsi
Shirin Neshat
Smaro Papaevangelou
Sofia Georgovassili
Tatiana Maslany
Thodoris Dimitropoulos
Tilda Swinton
Tobias Menzies
Tyler Taormina
















 

viernes, febrero 13, 2026

«Levantando el puño», de Naomi Shihab Nye

Traducción de Juan Carlos Villavicencio




El hombre olvida que es un muerto que conversa con muertos.
JORGE LUIS BORGES


Por primera vez, en la ruta al norte de Tampico,
sentí que la vida se deslizaba fuera de mí,
como un tambor en el desierto, más fuerte y difícil de escuchar.
Tenía siete años y estaba en el auto viendo 
cómo las palmeras dibujaban un patrón repugnante más allá de la ventana.
Mi estómago era un melón partido dentro de mi piel.

«¿Cómo sabes si vas a morir?»,
le supliqué a mi madre.
Habíamos estado viajando por días.
Con extraña confianza ella respondió:
«Cuando ya no puedas levantar tu puño».

Años más tarde sonrío al pensar en ese viaje,
las fronteras que tuvimos que cruzar por separado,
estampadas con nuestras desgracias sin respuesta.
Yo, que no he muerto, que todavía estoy viva,
todavía yazgo en el asiento trasero con todas mis preguntas,
apretando y abriendo una pequeña mano.