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miércoles, julio 01, 2026

«El pueblo de los monos», de Antonio Gramsci

Traducción de Ana María Palos




El fascismo ha sido la última «representación» ofrecida por la pequeña burguesía urbana en el teatro de la vida política nacional. El miserable fin de la aventura fiumiana[1] es la última escena de la representación. Puede considerarse como el episodio más importante del proceso de disolución interna de esta clase de la población italiana.

El proceso de descomposición de la pequeña burguesía se inicia en la última década del siglo pasado. La pequeña burguesía pierde toda importancia y decaen todas sus funciones vitales en el campo de la producción, con el desarrollo de la gran industria y del capital financiero: se convierte en pura clase política y se especializa en el «cretinismo parlamentario». Este fenómeno, que ocupa gran parte de la historia contemporánea italiana, toma diversos nombres en sus distintas fases: se llama originalmente «advenimiento de la izquierda al poder», se vuelve giolittismo, lucha contra los intentos kaiserísticos de Umberto I, se extiende en el reformismo socialista. La pequeña burguesía se incrusta en la institución parlamentaria: de organismo de control de la burguesía capitalista sobre la Corona y sobre la administración pública, el Parlamento se convierte en nido de charlatanería y de escándalos, se vuelve en un medio para el parasitismo. Corrompido hasta la médula, sometido completamente al poder gubernamental, el Parlamento pierde todo prestigio ante las masas populares. Las masas populares se convencen de que el único instrumento de control y de oposición a los arbitrios del poder administrativo es la acción directa, es la presión desde el exterior. La semana roja[2] de junio de 1914, contra la destrucción, es la primera y grandiosa intervención de las masas populares en la escena política, para oponerse directamente a los arbitrios del poder, para ejercer realmente la soberanía popular, que ya no encuentra ninguna expresión en la cámara representativa: puede decirse que en junio de 1914 el parlamentarismo entró, en Italia, en la vía de su disolución orgánica y, con el parlamentarismo, la función política de la pequeña burguesía.

La pequeña burguesía, que definitivamente ha perdido toda esperanza de recobrar una función productiva (sólo hoy vuelve a vislumbrarse una esperanza de este tipo, con los intentos del partido popular por volver a dar importancia a la pequeña propiedad agrícola y con los intentos de los funcionarios de la Confederación General del Trabajo por galvanizar el mortecino control sindical), trata en todas las formas de conservar una posición de iniciativa histórica: imita a la clase obrera, sale a las calles. Esta nueva táctica se lleva a cabo de los modos y formas permitidos a una clase de charlatanes, de escépticos, de corruptos: el desarrollo de los hechos que han tomado el nombre de «radiantes jornadas de mayo», con todos sus reflejos periodísticos, oradores, teatrales, callejeros durante la guerra, es como la proyección en la realidad de un relato de la jungla de Kipling: el relato de Bandar-Log, del pueblo de los monos, el cual cree ser superior a todos los demás pueblos de la jungla, poseer toda la inteligencia, toda la intuición histórica, todo el espíritu revolucionario, toda la sabiduría de gobierno, etcétera, etcétera. Esto fue lo que sucedió: la pequeña burguesía, que se sometió al poder gubernamental a través de la corrupción parlamentaria, cambia la forma de su prestación de servicios, se vuelve antiparlamentaria y trata de corromper la calle.

En el período de la guerra el Parlamento decae completamente: la pequeña burguesía intenta consolidar su nueva posición y piensa equivocadamente que ya ha alcanzado este objetivo, cree erróneamente que ha acabado con la lucha de clases, que ha tomado la dirección de la clase obrera y campesina, que ha sustituido la idea socialista, inmanente en las masas, con una extraña y fantástica mezcolanza ideológica de imperialismo nacionalista, de «verdadero revolucionarismo», de «sindicalismo nacional». La acción directa de las masas en los días 2 y 3 de diciembre, después de las violencias ejercidas en Roma por parte de los oficiales contra los diputados socialistas, pone un freno a la actividad política de la pequeña burguesía, que desde aquel momento trata de organizarse y agruparse en torno a patronos más ricos y más seguros que el poder estatal oficial, debilitado y exhausto por la guerra.

La aventura fiumiana es el motivo sentimental y el mecanismo práctico de esta organización sistemática, pero resulta inmediatamente evidente que la base sólida de la organización es la defensa directa de la propiedad industrial y agrícola de los asaltos de la clase revolucionaria de los obreros y los campesinos pobres. Esta actividad de la pequeña burguesía, convertida oficialmente en «el fascismo», no deja de tener consecuencias para la estabilidad del Estado. Después de corromper y arruinar la institución parlamentaria, la pequeña burguesía corrompe y arruina también las otras instituciones, los sostenes fundamentales del Estado: el ejército, la policía, la magistratura. Corrupción y ruina que tienen como resultado pura pérdida, que no tienen ningún fin preciso (el único fin preciso habría debido ser la creación de un nuevo Estado: pero el «pueblo de los monos» se caracteriza precisamente por la incapacidad orgánica para darse una ley y fundar un Estado): el propietario, para defenderse, financia y sostiene una organización privada, la cual, para enmascarar su naturaleza real, debe asumir actitudes políticas «revolucionarias» y disgregar la defensa más poderosa de la propiedad, el Estado. La clase propietaria repite, con respecto al poder ejecutivo, el mismo error que cometió con respecto al Parlamento: cree poderse defender mejor de los asaltos de la clase revolucionaria, abandonando las instituciones de su Estado a los caprichos histéricos del «pueblo de los monos» de la pequeña burguesía.

Desarrollándose, el fascismo se endurece en torno a su núcleo primordial, no logra ya disimular su verdadera naturaleza. Conduce una campaña feroz contra el presidente del consejo contra el presidente del consejo Nitti, campaña que llega hasta una invitación abierta a asesinar al primer ministro; deja en paz a Giolitti y le permite llevar «felizmente» a término la liquidación de la aventura fiumiana; la posición del fascismo con respecto a Giolitti marcó el destino de D'Annunzio y puso de relieve el verdadero fin histórico de la organización de la pequeña burguesía italiana. Cuando más fuertes se han vuelto los «fasci», cuanto mejor encuadrados están sus efectivos, cuanto más audaces y agresivos se muestran contra las cámaras del trabajo y los ayuntamientos socialistas, tanto más característicamente expresiva resulta su actitud con respecto a D'Annunzio, el cual invoca la insurrección y las barricadas. ¡Las pomposas declaraciones de «verdadero revolucionarismo» se han concretado en un petardo inofensivo hecho explotar bajo un pasillo de la Stampa!

La pequeña burguesía, incluso en ésta su última encarnación política del «fascismo», se ha mostrado definitivamente en su verdadera naturaleza de esclava del capitalismo y de la propiedad latifundista, de agente de la contrarrevolución. Pero también ha demostrado ser fundamentalmente incapaz de desempeñar una misión histórica cualquiera: el pueblo de los monos ocupa las páginas de sucesos, no crea historia, deja rastros en los periódicos, no ofrece material para escribir libros. La pequeña burguesía, después de arruinar el Parlamento, está arruinando al Estado burgués: sustituye, cada vez en mayor escala, la «autoridad» de la ley con la violencia privada, ejerce (¡y no puede hacer otra cosa!) esta violencia caóticamente, brutalmente, y subleva contra el Estado, contra el capitalismo, estratos cada vez mayores de la población.



en L'Ordine Nuovo, 2 de enero de 1921








[1] Después del tratado de Rapallo de noviembre de 1920, que hizo de Fiume un Estado independiente, el bloqueo naval obligó a D'Annunzio a capitular. A principios de enero comenzó el éxodo de los «legionarios» de la ciudad.

[2] En junio de 1914 estalló la última huelga general de protesta, antes de la guerra, contra los asesinatos de trabajadores, conocida con el nombre de «semana roja» por la violencia y duración de la lucha.













 

lunes, junio 29, 2026

«Un humano colgado / 1964», de Salem Jubran

Versión de Juan Carlos Villavicencio




Uno de los juguetes que apareció en el mercado israelí
fue el de un «árabe ahorcado».

¡Un cuerpo humano colgado
es el juguete más llamativo
la más dulce diversión expuesta 
para los niños en el mercado!
No, ya no quedan
se agotó hace días
no lo busquen, ¡dile a tu hijo
que hace días se agotó! 

Oh, espíritus de aquellos
muertos en los campos de concentración nazi –
el ahorcado
no es un judío en Berlín.
El ahorcado es un árabe
como yo, uno de mi pueblo
ahorcado ahora por tus hermanos,
¡ahorcado por los nazis camuflados
de Sión!

Espíritus de las víctimas
de los campos nazis –
¡Si sólo supieran!
¡Si sólo supieran!
















lunes, junio 22, 2026

Entrevista a Rufino, de Catalina May + Nota de Revista Hoy



(1949-2026)


Sus dibujos de personajes negros que representaban a los agentes de la CNI, en plena dictadura, son ya un clásico y hoy se les puede encontrar en las librerías bajo el título de Civiles No Identificados. Aquí, el dibujante detrás de los «monos» comenta las campañas presidenciales y explica por qué el humor político, que en dictadura fue fundamental, hoy se ha vuelto elitista.

Es de Los Andes y se vino a Santiago a estudiar Publicidad en la Universidad Técnica del Estado. Comenzó trabajando como diseñador e ilustrador en la revista Ercilla, a principio de los años 70. El 76, Montenegro era el diagramador e ilustrador de la revista Hoy, cuando el director de la revista, Emilio Filippi, viajó por América en busca de fondos y volvió contando que todas las revistas que valían la pena tenían dibujantes y lamentándose por no tener la plata para hacerlo. Entonces, Montenegro le dijo que él podía ser el dibujante. «Pero yo a usted no le he visto nada», le dijo Filippi. Al día siguiente Montenegro le llevó tres de sus «monos», que al director le parecieron más o menos. Al día siguiente le llevó tres más, los que fueron publicados. Desde entonces, dice Montenegro, no ha parado. Hoy publica en la revista Ercilla.

¿Por qué firma como Rufino?
En esos tiempos estaba de moda hacer acrósticos con el nombre. Hervi es Hernán Vidal, Vicar es Víctor Arriagada y así. A mí eso no me gustaba y me puse el nombre de mi abuelo.

¿Por qué decidió publicar ahora este libro con sus trabajos durante la dictadura?
Un día me llamó Gilberto Villarroel –el editor– y me lo propuso. Yo les dije que si les parecía interesante probáramos. Ellos tuvieron un trabajo horroroso, porque hicieron la selección y yo nunca guardo originales, así que tuvieron que buscar recortes. Un trabajo de egipcios. El resultado me parece bien, pero tengo una distancia. Creo que esos monos, en su contexto, tenían un sentido, pero ahora sólo algunos se salvan: otros parecen medio inocentones.

Aunque es humor, no son precisamente chistes, es otro el tono.
Bueno, era una dictadura, entonces es humor, pero no tan directo. Fueron los primeros monos que aparecieron agarrando pa'l hueveo a la CNI, al gobierno, pero además es mi modo de enfrentar el humor.

¿Tuvo algún problema es esos años por sus «monos»?
Hubo comentarios de algunos ministros. La Mónica Madariaga dijo: «Bien simpático el jovencito Rufino». Era como para tomarse unas vacaciones eso (risas).

¿Quiénes son sus personajes hoy?
Todos, le hacen re fácil la vida a uno: hacen ellos mismos el chiste, uno sólo tiene que parar la oreja y dibujarlo. ¿O no te hai fijado en la campaña?

¿Le parece chistosa la campaña?
Yo la encuentro aburrida, pero creo que para la gente debe ser entretenida, porque por primera vez la Concertación está cercana a perder, nadie sabe quién va a ganar, pelea la DC contra la DC, RN contra la UDI. Es cosa de parar la oreja.

Ya, pero las campañas propiamente tales…
Siempre son lateras. Invadir las calles con las palometas y poner cuatro mil porquerías de esas en la plaza de Maipú, o sea… Creo que las elecciones ya no tienen la carga de otra época, no tienen la épica del plebiscito del SÍ y el NO, o de los primeros gobiernos de la Concerta.

¿Pero le parece que en las campañas se aprovecha el humor?
Lo manejan muy mal, no creo que haya muchos especialistas. Es como parejito.

La teleserie de Arrate se ha llevado hartos aplausos. ¿Qué le parece a usted?
Es inteligente, pero no encuentro que sea divertida.

¿Y los sketchs de MEO con el «científico» que le hace experimentos?
Son simpáticas las cuestiones, pero no encuentro algo que sobresalga de los demás y que sea realmente bueno. Encuentro parejo fome todo.

No se me ocurre qué es lo chistoso en la campaña de Frei, para preguntarle, o de Piñera.
(Risas) Es que ellos no son chistosos, a mí tampoco se me ocurre nada.

¿Qué rasgos característicos de cada candidato utiliza usted para dibujarlos?
Yo no hago caricatura en el sentido clásico, me baso más en los textos que en lo físico. Ocupo la complicidad del lector, en el sentido que ellos saben de quién y qué estoy hablando. Eso me ha servido desde los monos de la CNI hasta ahora. Por eso la gente que lee mis monos es gente que está enterada de lo que pasa.

¿Cómo ve el humor gráfico hoy?
Mal, porque hay muy pocos medios que acojan a los humoristas gráficos. Además, ideológicamente son todos muy parecidos, excepto La Nación. Pero si gana Piñera van a quedar todos parejitos.

¿Le interesa algún dibujante?
Hay muchos y muy buenos, pero están más bien en la publicidad, el cómic o internet. Me gusta Rodrigo Salinas, el Topo. La gente joven es buena técnicamente, pero en los textos los noto flojillos. Van más al chiste fácil.

¿Por qué será?
Porque ya a nadie le importa nada lo que pase en política, nadie se gasta mucho en pelear por nada, falta épica. En dictadura estábamos peleando contra alguien potente y uno se esforzaba. Pero ahora lo que importa es tener pega, comprarse el plasma, pagar la tarjeta de crédito. La realidad repercute en nuestro trabajo, entonces hoy al común de la gente le importa un pucho la política y así, nuestro trabajo se hace más elitista.

¿Qué temas le interesa plantear hoy?
Los líos de los profes, de los pingüinos, de la salud, las farmacias, los problemas de Andha Chile.*




en The Clinic, 20 de diciembre, 2009






* Nota DscnTxt: Asociación Nacional de Deudores Habitacionales.







HUMOR
Lo mejor de Rufino

Una de las más gratas noticias recibidas por HOY en estos diez años ocurrió recientemente: la nominación del jefe de su Departamento de Arte, Alejandro Montenegro, Rufino, como ganador del Premio 1987 de la Sociedad Interamericana de Prensa, SIP, en mención caricaturas. Efectivamente, Rufino es pionero en el renacimiento del humorismo político en Chile. Lo atestiguan esos seres vestidos de negro y lentes oscuros que pueblan la página 1 de cada edición.

Esto es, según él, lo mejor suyo en diez años.

Edición extraordinaria, mayo de 1987








Hermano querido, el club de cacho te saluda.












lunes, junio 15, 2026

«Te llamo», de Tawfiq Zayyad

Versión de Juan Carlos Villavicencio




Te llamo 
tomo tus manos y las sostengo con firmeza
beso la tierra bajo tus pies
sé que daría mi vida por ti.

Te ofrezco la luz de mis ojos,
el fuego de mi corazón:
porque esta tragedia que sufro
es sólo una mínima parte de tu dolor.

No me he guardado nada por mi patria
ni subestimado el poder de mis manos 
para enfrentar con coraje al invasor. 
Un huérfano dispuesto a morir.

Llevo sobre mis hombros la sangre de mi pueblo
me verás levantar mi bandera en alto
y proteger una montaña vestida con el verde de los olivos
que guarda las tumbas de mis antepasados.
Te llamo. No dejaré de llamarte.

















domingo, junio 07, 2026

«Bala perdida», de Mazen Maarouf

Versión de Juan Carlos Villavicencio




Luego de cruzar el living,
la biblioteca,
el pasillo
y la foto que nos une
en un viaje a Nahr al-Kalb
y luego de pasar frente a la lavadora
y a mi madre (exhausta
a pesar de la lavadora),
una bala perdida 
se desvió levemente de su rumbo 
—por la fuerza 
de gravedad— 
para instalarse finalmente
en mi cabeza 
hasta matarte.






Fotografía original de Raphael Lucas
























jueves, mayo 28, 2026

«El sendero en la oscuridad», de Ghassan Zaqtan

Versión de Juan Carlos Villavicencio




Están gritando —
pero la noche es demasiado oscura para mirar
una mano apuntando al Sur

una tierra que se ha hundido en las sombras,
una procesión de mortajas blancas,
un sendero de alfombras azules para orar.

Padre, padre, ¡despierta a tus hijos!
¡Deja de asomarte a la ventana!
¡Líbrate de esa tristeza!

Mira —
por fin puedes caminar a través de
una tierra colmada de verano.

¡Despierta a tus hijos!
Déjalos volar a través de este sueño
mientras una pandereta marca las diez en punto

Luego observa
cómo nos escabullimos de nuestras cuevas en las colinas —
una manada de lobos hambrientos



















domingo, mayo 24, 2026

«Los gangsters de Stalin», de León Trotsky

Traducción de Andrés Nin






El asalto del 24 de mayo

La noche del asalto


El asalto se perpetró alrededor de las 4 de la madrugada. Dormía profundamente, ya que después de un trabajo intenso, había tomado un hipnótico. Habiendo despertado al estallido de los disparos, con la cabeza pesada, me imaginé primero que detrás del muro se celebraba alguna fiesta popular con cohetes. Pero las explosiones sonaban demasiado próximas; en la pieza, alrededor y encima de mí. El olor de la pólvora se tornaba denso y penetrante. Era claro, había sucedido lo que esperábamos desde hacía tiempo: nos asaltaban. ¿Dónde está la policía? ¿Dónde la guardia? Amarrados, secuestrados o asesinados. Mi esposa había saltado ya de su cama. Los disparos seguían sin interrupción. Después me refirió cómo me había empujado hacia el suelo, en el lugar entre mi cama y la pared: y aquello era lo acertado. Ella misma se quedó de pie, durante algunos segundos, adosada a la pared y como protegiéndome con su cuerpo. Con gestos y palabras a media voz, conseguí que se agachara. Los disparos llegaban de todas partes; pero era difícil averiguar de dónde exactamente. Según me dijo más tarde, en ciertos momentos mi esposa pudo ver con claridad los fogonazos: por lo tanto, se disparaba ahí mismo, en la pieza, aunque nosotros no conseguimos ver a nadie. La impresión fue que hubo aproximadamente 200 disparos en total; de ellos, un centenar en nuestro rededor. Astillas y partículas de los marcos de las puertas y de los ángulos de las paredes caían en distintas direcciones. Poco después, noté que mi pierna derecha había sufrido contusiones ligeras en dos lugares.

Cuando cesaron los disparos, sonó la voz de mi nieto que dormía en la pieza próxima: ¡Abuelito! Esta voz infantil en la oscuridad, entre los disparos, quedó como la reminiscencia más trágica de esa noche. Después del primer disparo, que cruzó diagonalmente su cama, como lo prueban los impactos de la puerta y la pared, el muchacho se deslizó debajo de la cama. Uno de los asaltantes, evidentemente en estado de pánico, disparó sobre la cama: la bala atravesó el colchón e hirió a mi nieto en el pulgar del pie, incrustándose en el suelo. Los asaltantes, después de arrojar los artefactos incendiarios, abandonaron la pieza. Mi nieto saltó con el grito: ¡Abuelito! Siguiéndolos hasta el patio y dejando una huella sangrienta, corrió bajo el fuego a la habitación de un miembro de la guardia, Harold Robins.

Al oír el grito del nieto, mi esposa corrió hacia la pieza de él, que ya estaba vacía y en la cual ardían el piso, la puerta y un pequeño armario. Secuestraron a Seva —dije yo a mi mujer—. Este fue el minuto más angustioso. Los disparos seguían todavía, aunque ya más distantes de nuestro dormitorio; bien en el patio o tal vez al otro lado del muro: al parecer los terroristas cubrían su retirada. Apresuradamente, mi mujer trató de extinguir el fuego arrojando sobre las llamas una alfombra. Durante una semana tuvo que curarse de sus quemaduras. 

Se presentaron dos miembros de la guardia, Otto Shuessler y Charles Cornell, que en los momentos del asalto estaban aislados de nosotros por el fuego de ametralladoras. Estos corroboraron que los asaltantes habían ya desaparecido, puesto que nadie se encontraba en el patio. Con ellos, desapareció también el guardia de noche, Robert Sheldon, así como nuestros coches. ¿Por qué no actuaron los policías de la guardia exterior? Al grito de ¡Viva Almazán! habían sido amarrados por los asaltantes. Esta fue su declaración.

Tanto yo como mi esposa estuvimos convencidos, el primer día, de que los asaltantes habían disparado únicamente a través de las puertas y ventanas, y de que nadie había penetrado en el dormitorio. Sin embargo, el examen de las trayectorias demuestra, sin duda alguna, que aquellos ocho disparos cuyos impactos figuran próximos a la cabecera de ambas camas y que atravesando en cuatro lugares ambos colchones, dejan en el piso, debajo de las camas, señales, han tenido que ser hechos únicamente desde dentro de la pieza. Los casquillos encontrados en el piso y los dos impactos con quemaduras en la ropa de la cama aseguran lo mismo.

¿Cuándo penetró el terrorista al dormitorio? ¿En los primeros instantes del asalto, cuando todavía no despertábamos o, al contrario, en el último momento, cuando estábamos acostados en el piso? Me inclino hacia la segunda hipótesis. Habiendo disparado a través de las puertas y ventanas algunas decenas de balas, en dirección de la cama, sin oír gritos ni gemidos, los asaltantes tuvieron toda razón para creer que ya habían cumplido con éxito su misión. Uno de ellos pudo haber entrado a la pieza para convencerse. Es muy posible que las mantas y almohadas guardaran la forma de los cuerpos humanos. A las cuatro de la madrugada reinaba oscuridad en la pieza. Nosotros estábamos inmóviles y silenciosos en el suelo. Antes de salir del dormitorio, el terrorista que entró para convencerse pudo haber hecho algunos disparos, a fin de «descargar su conciencia», sobre las camas, creyendo que, por lo demás, el asunto estaba ya concluido.

Resultaría demasiado pesado analizar aquí diferentes leyendas, elaboradas por la mala inteligencia o la mala voluntad, que directa o indirectamente han constituido la base de la teoría del «autoasalto». En la prensa se dijo que yo, con mi mujer, estaba fuera de nuestro dormitorio la noche del asalto. El Popular habló de mis «contradicciones»: según una versión, me puse en el rincón del dormitorio, según otra, me tiré al suelo, etc. No hay ni una palabra de verdad en todo esto. Todos los cuartos de nuestra casa están ocupados durante la noche por determinadas personas, excepción hecha de la biblioteca, del comedor y de mi despacho. Sin embargo, los asaltantes pasaron por estas tres piezas y no nos encontraron en ellas. Nosotros dormimos en donde siempre: en nuestro dormitorio. Yo, como ya he dicho, me tiré al suelo en un rincón de la pieza; poco después, hizo lo mismo mi mujer.

¿Cómo nos hemos salvado? Evidentemente, gracias a una feliz circunstancia. Las camas fueron sometidas a un fuego cruzado. Es posible que los asaltantes temieran matarse entre sí, e instintivamente dispararan más alto o más bajo de lo necesario. Pero esto no es sino una suposición psicológica. Es posible también que nosotros hayamos ayudado a la feliz circunstancia, al no perder la cabeza, ya que ni corrimos en la pieza, ni gritamos, ni pedimos socorro —que no podía venir—; ni disparamos —que habría sido fatal—, sino que permanecimos en el piso, como si estuviéramos muertos.

A todo eso es preciso añadir que la GPU* tiene, en casos semejantes, una regla inquebrantable: no dejar a ninguno de los suyos en el campo de batalla, para no comprometer a Moscú. Los terroristas obraron con tal precipitación que no consiguieron llevar el asunto hasta su fin. 








* Nota DscnTxt: GPU = Gosudarstvennoe Politicheskoe Upravlenie (Dirección Política Estatal)

















miércoles, mayo 20, 2026

«Una historia», de Salma Khadra Jayyusi

Versión de Juan Carlos Villavicencio




Mi suegro se va a la cama
duerme con su esposa, se levanta,
se baña y reza a Dios en busca del Paraíso.

Esa es la ley de Dios y del Profeta:
un insaciable río de besos,
sueños con huríes como serpientes
retorciéndose entre sus muslos,
su idea de fiesta en la cama 
con una verga exhausta
labrando en su mujer, sembrando niños.

También mi marido adora a la pulga lasciva,
normalmente pueden encontrarlo
metiendo dinares en cajas
para comprar una segunda esposa.

En cuanto a mí llevo una cicatriz
en mi ceño de bucanera
mientras navego con el viento a todas partes,
esposa del exilio,
con mi pueblo muerto o moribundo,
con mis hijos lámparas en las ventanas
de mi casa sacudida por la tormenta.
¿Y mi país? Mi país 
es una luna de tristeza ausente
y el cadáver de mi madre
vaga por las colinas,
mientras congelado el viento vela su tumba.
















domingo, mayo 10, 2026

«Excepción», de Mourid Barghouti

Versión de Juan Carlos Villavicencio




Han llegado todos:
río y tren
sonido y barcos
cartas y luz
los telegramas de consuelo
la invitación a cenar
la valija diplomática
la nave espacial
han llegado todos
todos salvo este paso mío
que no puedo dar en mi país.















martes, abril 21, 2026

«Semillas volando», de Khaled Abdallah

Versión de Juan Carlos Villavicencio




Una anciana, que ha vivido todas las estaciones,
vaga por la tierra recogiendo manzanilla.
 
Cada flor en su delantal es una estrella,
su delantal es el cielo. Cuando llega a casa,
 
las esparce para que se sequen como conchas en la playa –
para traer buena suerte, para susurrarnos el futuro.
 
Brilla su tatuaje al sol, resplandece una estrella
dentro de sus pendientes de oro, seca la manzanilla.
 
Su mano, cubierta de henna tatuada con los nombres de Dios,
hilaba la lana del rebaño, bordaba
 
los vestidos de boda, aún recoge las flores secas.
Pero a la siguiente estación, cuando el futuro se asomó,
 
los susurros quedaron en silencio. Fue enterrada con sus antepasados.
Y sin embargo, como por casualidad, arte de magia o por milagro
 
la manzanilla crece cada temporada detrás de casa.
Muchas semillas han volado lejos. Estas permanecen aquí.





















 

martes, abril 14, 2026

«Advertencia», de Taha Muhammad Ali

Versión de Juan Carlos Villavicencio


 

Amantes de la caza 
y novatos en busca de su presa:
No apunten sus rifles 
contra mi felicidad, 
que no vale 
el precio de una bala 
(lo que gastarían en ella).
Lo que les parece 
tan lindo y ágil, 
como un cervatillo, 
y que escapa 
hacia todas partes, 
como una perdiz,
no es felicidad.
Confíen en mí: 
mi felicidad no tiene 
nada que ver con la felicidad.



12.IX.1988





en New & Selected Poems 1971-2005, Copper Canyon Press, 2006










Traducción dedicada a Matilde Llambí Campbell, que nos regaló este libro


















viernes, abril 10, 2026

«La guerra no ha terminado», de Pepe Escobar




 
Esto siempre tuvo que ver con la civilización.

Esta noche morirá toda una civilización, para no volver jamás. La historia lo registrará con una mirada tan implacable como la del Sol. Un asombroso sello de aprobación bárbaro, cortesía del Presidente de los Estados Unidos, a través de una publicación en redes sociales.

En resumen, se trataba de una «civilización» de baja calidad que le dio al mundo el Big Mac, amenazando con aniquilar una civilización antigua que le había dado al mundo el álgebra; influyó en el arte, la ciencia y la gobernanza de maneras sin precedentes; produjo estrellas desde Ciro el Grande hasta Avicena, desde Omar Khayyam hasta el poeta supremo Jalaladdin Rumi; y desarrolló jardines, alfombras, maravillas arquitectónicas y marcos filosóficos y éticos sublimes y en serie.

Fundamentalmente, no se oyó ni una sola palabra sobre este estallido de barbarie por parte de la dirigencia política de todo el Occidente «civilizado», ni siquiera fingiendo indignación, demostrando una vez más su absoluta e irreversible bancarrota moral y política.

Los iraníes respondieron a la barbarie con la misma moneda. Más de 14 millones de personas se registraron para formar muros humanos alrededor de sus centrales eléctricas en todo el país, protegiendo así sus medios de subsistencia y enfrentándose directamente al poderío militar del sindicato Epstein.

Cuando se acercaba un final de infarto, el Babuino de Barbaria dio un giro hacia, cómo no, TACO: los chicos de LEGO lo inmortalizaron.

No hay absolutamente ninguna posibilidad de que Pakistán pudiera haber ofrecido «garantías» a Irán de que un alto el fuego era la vía para poner fin a la guerra. Como confirman fuentes diplomáticas, lo que realmente sucedió es que Pekín, en el último momento, se erigió como garante, asegurando a Teherán que Estados Unidos aceptaría al menos algunas de las demandas iraníes incluidas en su plan de 10 puntos.

Así lo confirmó el embajador iraní en China, Abdolreza Rhamani Fazili. Las negociaciones comienzan este viernes en Islamabad.

El presidente de Estados Unidos, el babuino baboso de Berbería, ante las inevitables y nefastas consecuencias de su propio error estratégico, utilizó a Pakistán como vía de escape. Esto quedó confirmado por otro error garrafal del propio primer ministro pakistaní: olvidó eliminar el encabezado del tuit/publicación X que la Casa Blanca había redactado para que él lo publicara.

El actual régimen pakistaní, liderado de facto por el mariscal de campo Asim Munir, que tiene a Trump en su lista de contactos frecuentes, puede haberse beneficiado, y seguirá beneficiándose geopolíticamente, de una situación única: una nación nuclear musulmana con una importante minoría chiíta; buenas relaciones con el Consejo de Cooperación del Golfo; vecino de Irán, con quien mantiene buenas relaciones; firmó un pacto de defensa con Arabia Saudita; socio estratégico de China; y sin bases estadounidenses en su territorio.

Pero Islamabad siempre fue un mero intermediario, nunca el artífice de ninguna «mediación». Independientemente de las maniobras de la Casa Blanca, era China quien debía dar forma a una posible distensión.

El sindicato Epstein suplica un respiro.

Habíamos llegado a un punto en el que el culto a la muerte en Asia Occidental estaba siendo aplastado simultáneamente por Irán y Hezbolá en el sur del Líbano; sin importar la avalancha de propaganda, sus gritos pidiendo ayuda desempeñaron un papel importante en el giro de Trump hacia un alto el fuego.

El sindicato Epstein en su conjunto lo suplicaba. Nada que ver con la geopolítica, sino con el caos operativo: el Imperio del Caos se ha quedado sin recursos militares.

La señal definitiva fue cuando el USS Tripoli se retiró —bajo fuego enemigo— a las profundidades del sur del Océano Índico, con sus 2500 infantes de marina a bordo. Esto significó la retirada de la Armada estadounidense del teatro de operaciones, a excepción de los submarinos equipados con misiles Tomahawk, de los cuales aproximadamente la mitad fallan estrepitosamente.

Y los problemas están lejos de haber terminado. Se avecina un infierno financiero, independientemente de lo que se decida en Islamabad y en otros lugares, con 10 billones de dólares en bonos del Tesoro que vencerán en 2026. Y el petrodólar se encamina rápidamente al basurero de la historia.

Aparece, una vez más, el demente culto a la muerte.

Nadie debería olvidarlo jamás. El sindicato Epstein es capaz de no llegar a ningún acuerdo. Y esta secta de la muerte no hace treguas: en el mejor de los casos, crea resquicios legales que le permiten seguir matando a todo aquel que se cruza en su camino.

Las señales son claras. Si el grupo extremista rompe el alto el fuego —lo cual ya está sucediendo— Irán y Hezbolá contraatacarán con fuerza, sin atacar objetivos estadounidenses.

Sin embargo, es demasiado pronto para afirmar que el Babuino de Barbaria perdió la guerra según todos los parámetros posibles: moral, legal, político, económico y estratégico.

Después de todo, el Imperio del Caos siempre será, intrínsecamente, capaz de no llegar a un acuerdo, especialmente cuando el historial demuestra que en dos ocasiones atacó a Irán consecutivamente durante negociaciones diplomáticas, matando a todos, desde el líder ayatolá Khamenei hasta decenas de posibles negociadores.

La idea principal sigue siendo la misma (¡cántala!): esta es una guerra hasta el final contra los tres principales defensores de un mundo multipolar: Irán, China y Rusia.

El juego de poder de China, además de algunos hechos comprobados.

Antes del alto el fuego, China recibía 1,2 millones de barriles de petróleo iraní al día, básicamente a través de 26 buques cisterna clandestinos con transpondedores que operaban en la oscuridad, y el pago se realizaba en yuanes en el peaje del estrecho de Ormuz mediante el sistema CIPS. Todo esto eludía SWIFT, las sanciones, el control del petróleo y los seguros occidentales.

Se trata de un nuevo sistema alternativo de liquidación de pagos implementado de facto en el punto más crítico del planeta.

Esta compleja estructura energética paralela permanece intacta bajo el alto el fuego, siempre y cuando se mantenga. Pero lo fundamental es que China obtiene un respiro adicional: la ominosa amenaza de acabar con cada exportación de petróleo iraní, tras el tenso final del Día de la Central Eléctrica declarado por Barbaria, parece haber desaparecido. Esto explica la lógica detrás de la garantía de última hora que China le ofreció a Irán.

Ahora compárenlo con los objetivos declarados del Imperio del Caos: provocar un cambio de régimen; obtener el uranio enriquecido; destruir el programa de misiles; destruir la capacidad de Irán para proyectar poder. Todo ello se convirtió en un error estratégico épico, que culminó con el nuevo estatus del Estrecho de Ormuz.

Irán y Omán coordinarán el cobro de peaje a todos los barcos que crucen el estrecho durante el alto el fuego —y sin duda después—, dentro de un marco jurídico detallado. Barcos estadounidenses cruzando el estrecho de Ormuz tras pagar su peaje en yuanes: difícilmente hay algo más poéticamente embriagador, en el sentido de la ironía de la historia.

Aun así, es evidente que el Imperio del Caos está ganando tiempo, incluso mientras Irán mantiene la iniciativa. Esta es la principal conclusión del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán:

Se ha decidido al más alto nivel que Irán llevará a cabo dos semanas de negociaciones en Islamabad basándose exclusivamente en estos principios [los 10 puntos iraníes]. Esto no significa que la guerra haya terminado; Irán solo aceptará el fin de la guerra una vez que estos principios se confirmen en detalle.

Repasemos brevemente los 10 puntos que, en teoría, fueron «aceptados» por Trump:

1.  Compromiso con la no agresión;
2.  Preservación del control de Irán sobre el estrecho de Ormuz;
3.  Acuerdo sobre el enriquecimiento de uranio;
4.  Cancelación de todas las sanciones primarias;
5.  Cancelación de todas las sanciones secundarias;
6.  Derogación de todas las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU;
7.  Revocación de todas las resoluciones de la Junta de Gobernadores del OIEA;
8.  Pago de indemnización a Irán;
9.  Retirada de las fuerzas de combate estadounidenses de la región;
10. Cese de la guerra en todos los frentes, incluida la guerra contra Hezbolá en el Líbano.

Es imposible que Irán ceda en casi todos estos puntos. El pago de compensaciones podría transformarse en ingresos provenientes del peaje del estrecho de Ormuz. Pero el levantamiento de las sanciones es impensable; el Congreso estadounidense jamás lo permitirá. La garantía de Estados Unidos de que no volverán a atacar a Irán es una auténtica barbaridad. Además, el Imperio del Caos simplemente no puede garantizar nada para Gaza ni para el Líbano.

Sin embargo, se trata de una jugada extremadamente arriesgada para Irán y una prueba de fuego para China como principal garante. Irán ha sufrido daños terribles, especialmente en su industria petroquímica. Incluso con una gran inversión china, tardará años en recuperarse.

Los Tres Chiflados podrían ir a Islamabad este viernes. Curly: Vance. Shifty: Witkoff. Mo: Kushner. Pero Irán, a través del ministro de Asuntos Exteriores Araghchi, solo hablará seriamente con uno de ellos: Curly.

Así que la civilización sobrevive, por ahora. Algunos datos también. Dato uno: Estados Unidos ya no es una superpotencia. Dato dos: Irán ha recuperado su posición como una de las principales potencias mundiales. Dato tres: La mayoría de las cobardes petromonarquías del Golfo acabarán expulsando definitivamente las bases militares estadounidenses. Dato cuatro: Catar y Omán llegarán a un acuerdo de seguridad con Irán.

El imperativo principal sigue vigente —y concierne a todo el planeta—: cómo encontrar una cura para ese cáncer en Asia Occidental.




en Observatorio de la crisis, 8 de abril, 2026


















martes, abril 07, 2026

«La destrucción de Palestina es la destrucción de la tierra», de Andreas Malm

Prefacio / Traducción de Vicente Lane



Sin límites

Las páginas de este libro corresponden al manuscrito de una conferencia realizada medio año después del comienzo del genocidio en Gaza, el 4 de abril de 2024, en la Universidad Americana de Beirut. A medida que se acerca el aniversario de Tufan al-Aqsa –comúnmente traducido como «la inundación de al-Aqsa», aunque «tufan» también puede significar diluvio o tormenta (es raíz de la palabra tifón)– una cosa queda clara: no existen límites para lo que el Estado de Israel puede cometer impunemente. Los datos más recientes al momento de escribir, el 17 de julio de 2024, indican un total de 38.794 personas asesinadas; pero estos son sólo los cuerpos que han llegado a los hospitales. Se estima que otros 10.000 se encuentran enterrados bajo escombros. De los muertos identificados, 16.172 son niños y niñas; otros 34 más han muerto de hambre, ante la impotencia de los médicos. La ocupación ha cavado siete fosas comunes dentro de los recintos hospitalarios que han tomado por asalto. De estas fosas se han recuperado 520 cadáveres tras la retirada de los soldados. Dos millones de personas han tenido que abandonar sus hogares. Casi todos ellas –1.737.524– han padecido al menos una enfermedad contagiosa en su paso por campamentos o escuelas inimaginablemente hacinadas; 162 de aquellos refugios para personas desplazadas han sido bombardeados. Un total de 150.000 unidades de vivienda han sido completamente destruidas, al igual que 115 escuelas y universidades, 610 mezquitas, 3 iglesias, 206 sitios arqueológicos y patrimoniales, y tierras agrícolas cuya extensión no se registra en este conteo particular. A esto debe añadirse todas las estructuras dañadas más allá de cualquier posibilidad de reparación.[1] Pero, por supuesto, estas cifras ya pertenecen al pasado, mientras el trabajo de destrucción continúa incansable e implacable, día tras día. Una vez más, no hay límites para lo que el Estado de Israel puede cometer impunemente. 

En efecto, gran parte de este genocidio se ha desplegado por medio de una flagrante y estridente transgresión de límites: al principio, los recintos hospitalarios eran considerados zonas inmunes y protegidas de los ataques del ejército de ocupación (al menos a ojos de algunos). Los repetidos ataques al Hospital al-Ahli en la Ciudad de Gaza a finales de 2023 suscitaron alegato y clamor (aunque débil). La ocupación respondió avanzando hacia el Hospital al-Shifa, sitiándolo y destruyéndolo varias veces. Luego hizo lo mismo con el Hospital Indonesio, el Hospital al-Quds, el Hospital al-Amal y otros, hasta que la destrucción sistemática de hospitales y las masacres de sus pacientes y personal se han convertido en una característica completamente normalizada de la muerte en Gaza. La primera masacre de un grupo de palestinos hambrientos en espera de camiones cargados de harina generó indignación (al menos en algunos sectores). La ocupación reaccionó rápidamente llevando a cabo más masacres contra exactamente el mismo grupo de gente, hasta que ese límite también fue borrado; lo mismo ocurrió con las bombas que cayeron sobre familias refugiadas en tiendas de campaña, los videos publicados de soldados jactándose de hacer estallar hogares de civiles y las imágenes de los mismos jugando con la ropa interior de mujeres palestinas. Por cada atrocidad, por cada ultraje, cualquier tipo de reprimenda o censura ha sido contrarrestada con la repetición del acto, hasta el punto en que el Estado de Israel ha prevalecido una vez más: nadie tiene la capacidad de imponerle límites a sus acciones sobre el pueblo palestino. Por supuesto, esta no es la primera vez que el Estado se comporta de esta manera. Tampoco es la primera vez que una entidad colonial actúa así. «El colono es un exhibicionista. Su deseo de seguridad lo lleva a recordar en alta voz al colonizado que: 'Aquí el amo soy yo'», escribe Frantz Fanon en Los condenados de la tierra.[2] Cada límite propuesto frente al poder destructivo del Estado colonial de asentamiento es recibido como un cuestionamiento a su dominio ilimitado, y por ende, responde con una reincidencia desbocada. El libre despliegue de esta dinámica sólo puede terminar con la devastación de la tierra en Gaza y más allá. 

Hubo un momento en la primavera de 2024 en el que el amo del amo, los Estados Unidos de América, impuso la demarcación de un límite. El ejército de ocupación aún no había entrado en Rafah. Más de un millón de palestinos habían sido empujados a este estrecho laberinto de campos de refugiados que datan de 1948, en el extremo sur del enclave, y todos sabían que una invasión cambiaría el orden de magnitud de la catástrofe: todas estas personas, que ya habían sido convertidas en refugiados tres, seis o incluso diez veces antes, tendrían que huir una vez más; habría una masacre masiva de niñas y niños; se detendría el escaso flujo de alimentos y asistencia. El presidente Joe Biden declaró: «Dejé claro que si entran en Rafah –todavía no han entrado en Rafah–, si entran en Rafah, no les proporcionaré el armamento», sin el cual una operación de este tipo, como el genocidio en su conjunto, no podría ejecutarse.[3] Rafah era la «línea roja».[4] Rafah no debía ser pulverizada como el resto de Gaza. «Incluso el apoyo inquebrantable del presidente Joe Biden tiene límites», comentó CNN bajo el titular: «La advertencia de Biden sobre Rafah hace remecer la política global y doméstica».[5] Pero luego, por supuesto, la ocupación efectivamente avanzó sobre Rafah, con sus tanques, bulldozers y aviones de combate, expulsando a la población, llevando a cabo la serie habitual de masacres y arrasando sistemáticamente con los campamentos. Al momento de escribir esto, más del 70% de la infraestructura del distrito –pozos de agua, carreteras, alcantarillado, mercados – ha sido destruida.[6] Y, por supuesto, el armamento proporcionado por Estados Unidos continuó fluyendo tan naturalmente como agua por un acueducto. Benjamin Netanyahu acaba de dar un discurso frente al Congreso de dicho país, interrumpido por cuarenta y cuatro ovaciones de pie ante declaraciones como:

       «Esto no es un conflicto entre civilizaciones. Es un conflicto entre la barbarie y la civilización. Es un conflicto entre quienes glorifican la muerte y quienes santifican la vida. Para que las fuerzas de la civilización triunfen, Estados Unidos e Israel deben mantenerse unidos [...] Nuestros enemigos son sus enemigos, nuestra lucha es su lucha y nuestra victoria será su victoria».[7]

Él y Biden se han vuelto a reunir en persona para discutir los detalles de cooperación y coordinación: el amo de la tierra jamás frenará al amo de Palestina. 

Por exasperante e indignante que sea –o debiese ser –, aquello se encuentra en perfecta consonancia con los desarrollos en otro frente también abordado por el presente manuscrito: el clima. No hay límites en la cantidad de combustibles fósiles que se pueda extraer. Todavía no se ha impuesto ninguno al despojo de este planeta. Un nuevo informe demuestra que el frenesí por los combustibles fósiles de la década de 2020 sigue en aceleración. Las empresas están invirtiendo más dinero en la producción de petróleo y gas hoy que en cualquier momento desde la firma del Acuerdo de París, un documento en el que el mundo se comprometió a limitar el calentamiento global a 1,5°C. En 2023, la temperatura mundial alcanzó justamente ese límite. Estados Unidos respondió emitiendo un récord de 758 nuevas licencias de proyectos petrolíferos y gasíferos para tan sólo ese año, casi tantas como durante la totalidad de los tres años anteriores, y 2024 podría terminar con aún más. Estados Unidos ahora extrae más petróleo y gas que cualquier otro país en la historia, y las curvas en las proyecciones siguen apuntando hacia arriba. Durante los cuatro años de la administración Biden, Estados Unidos otorgó 1.453 nuevas licencias, una quinta parte más que durante el primer mandato de Trump, y la mitad del total global hasta ahora en la década de 2020. Este frenesí lo encabeza el mundo angloamericano con sus petroestados colonos: el Reino Unido, Australia, Canadá, pero sobre todo Estados Unidos, además de Noruega. Cinco países acaudalados concentran más de dos tercios de las licencias otorgadas en el curso de esta década.[8] Mientras tanto, huracanes sin precedentes arrasan el Caribe, las inundaciones devastan a Brasil, olas de calor han puesto a Asia sobre un brasero, y la marea de sufrimiento climático en el Sur Global no deja de crecer. Todo el mundo sabe que la extracción sostenida y descontrolada llevará la catástrofe a nuevas magnitudes, y sin embargo, las licencias siguen emitiéndose con el mismo afán compulsivo e ilimitado que el respaldo otorgado a la ocupación, el mismo afán destructivo completamente desbocado. 

¿De qué forma podemos reflexionar sobre la relación entre estos dos procesos? Las siguientes páginas se vuelcan sobre esa pregunta, aunque apenas logran rozar su superficie. No hay aquí una investigación exhaustiva. El texto busca abordar Palestina como un microcosmos de procesos más amplios, centrándose en un momento histórico acontecido en 1840 que, en mi opinión, tiene una importancia particular. Sin embargo, la historia de aquellos eventos sólo se relata de manera breve. Existen abundantes fuentes primarias y secundarias –en especial en árabe– que habría que explorar para que surja un panorama más acabado. El trabajo en otros proyectos me ha impedido ofrecer algo más que un relato aproximado (y ligeramente referenciado). El texto se publicó por primera vez en el blog de Verso –a la presente edición se le aplicaron tan sólo cambios mínimos – y provocó algunas objeciones, no sobre la narrativa histórica, sino sobre las posiciones expuestas en torno a la resistencia palestina y el lobby israelí. Al texto principal le siguen mis réplicas a dichas objeciones. La primera, sobre la resistencia, también se publicó en el blog de Verso y ha sido ligeramente ampliada; la segunda, sobre el lobby, aparece aquí por primera vez.

….

París, 25 de julio de 2024





Publicado por LOM Ediciones, 2025


Fotografía original de Sergi Alcàzar 






[1] Oficina de Prensa de Gobierno, Franja de Gaza, actualización estadística, 17 de Julio de 2024, Middle East Observer.

[2] Frantz Fanon, The Wretched of the Earth (Broadway: Grove, 2004 [1963]), 17.

[3] Kevin Liptak, «Biden Says He Will Stop Sending Bombs and Artillery Shells to Israel if it Launches Major Invasion of Rafah», CNN, 9 de mayo de 2024.     

[4] Carlo Martuscelli, «Biden Warns of “Red Line” for Israel over Gaza», Político, 10 de marzo de 2024.

[5] Stephen Collinson, «Biden’s Rafah Warning SendsImmediate Shockwaves through US and Global Politics», CNN, 9 de mayo de 2024.

[6] The Mayor of Rafah, Dr Ahmed Al-Sufi, 24 de julio de 2024, Middle East Observer.

[7] «We’re Protecting You: Full Text of Netanyahu’s Address to Congress», Times of Israel, 25 de julio de 2024; Jacob Magid, «Netanyahu Checked All the Boxes on His US Trip – Except One», Times of Israel, 28 de julio de 2024.

[8] Oliver Milman y Nina Lakhani, «Revealed: Wealthy Western Countries Lead in Global Oil and Gas Expansion», Guardian, 24 de julio de 2024.















martes, marzo 31, 2026

«La máquina de una escalada infernal», de Pepe Escobar




 
Línea roja tras línea roja rota en secuencia. La arquitectura de una máquina de escalada infernal, sin salida posible, es implacable.

El grupo terrorista de Asia Occidental ataca South Pars, parte del yacimiento de gas más grande del mundo, compartido con el North Dome de Qatar. Luego ataca la central nuclear de Natanz.

Irán ataca Dimona y Arad, en el sur de Israel, a tan solo 10 km del centro de investigación nuclear del Néguev.

Israel continúa bombardeando Teherán y ataca nuevamente Isfahán. El ministro de Energía de Irán confirma que «la infraestructura vital de agua y electricidad del país ha sufrido graves daños», incluyendo «decenas de instalaciones de transmisión y tratamiento de agua» y «redes críticas de suministro de agua».

Neo-Calígula, en pleno ataque de histeria, amenaza con un ultimátum de 48 horas: reabrir el estrecho de Ormuz antes del lunes por la noche o EEUU «atacará y aniquilará» las centrales eléctricas iraníes, «empezando por la más grande».

Irán responde que el estrecho de Ormuz quedará «completamente cerrado» si las centrales eléctricas son atacadas. El presidente del Parlamento, Ghalibaf, subraya que toda la infraestructura energética y petrolera del Golfo Pérsico se convertirá en «objetivos legítimos» y será «destruida irreversiblemente». Énfasis: «irreversiblemente».

Esta columna fue escrita mientras el reloj avanzaba: al anochecer en Asia.

Las previsiones de Goldman Sachs de que el petróleo alcance entre 110 y 125 dólares en abril ya no son válidas. Lo más probable es que llegue a los 200 dólares.

Mientras el tiempo corre, Irán vuelve a recalcar: ¡No nos rendiremos!

En cambio, Teherán publica las cinco condiciones principales, que forman parte de una nueva ecuación jurídica estratégica.

Las garantías legales buscan asegurar que no habrá otra guerra. No más bases militares estadounidenses en Asia Occidental, en un plazo de 30 días. Reparaciones: 500 mil millones de dólares. No más guerras con el Eje de la Resistencia. Un nuevo régimen jurídico para el estrecho de Ormuz.

Ahora bien, compárese con el objetivo de Barbaria de poner fin a la guerra «en unas pocas semanas»: Desmantelamiento del programa nuclear de Irán. Restricciones severas a los misiles. No más apoyo a los «intermediarios» en Asia Occidental.

Traducción: rendirse.

Un decreto del Babuino de Barbaria

Se dice que el Imperio del Caos, bajo el mando del desorientado babuino, busca una salida al estilo TACO (Trump always chickens out, Trump siempre se caga). Su inexistencia es un imperativo categórico (el especialista en Kant, Larijani, podría explicarlo).

Si el Imperio cancela el acuerdo, el petrodólar se desplomará –algo que ya está ocurriendo– y los chihuahuas del Golfo Pérsico se convertirán en clientes de Irán. Sin mencionar que el propio Imperio del Caos y el Saqueo, endeudado en 39 billones de dólares, se hundirá en un colapso económico declarado.

Irán no puede permitirse debilitar la capacidad de disuasión que ha establecido de forma concluyente. Si la red eléctrica civil es atacada, como ya lo fue incluso antes del ultimátum, la respuesta a este crimen de guerra y castigo colectivo debe ser ejemplar.

Zugzwang está en vigor. Si la armada del neo-Calígula intenta capturar la isla de Kharg, los yemeníes bloquean el estrecho de Bab al-Mandeb. Si el neo-Calígula bombardea las centrales eléctricas de Irán, según su ultimátum, Irán destruye la energía del Golfo Pérsico.

Si se descubren estos dos faroles en secuencia, el camino está libre para Shah Mat. Jaque mate.

Tal como están las cosas, la amenaza de Neo-Calígula podría estar a punto de convertirse en el ejemplo definitivo del nuevo paradigma: caos internacional sin reglas de ningún tipo. Si no me caes bien, te bombardearé y te mataré.

Todo esto, legitimado por el sistema político y jurídico estadounidense: un crimen de guerra proclamado de antemano en una publicación en redes sociales, unilateralmente, eludiendo cualquier control, supervisión del Congreso, revisión judicial o debate de la sociedad civil. Un decreto del Babuino de Berbería.

Irán tiene todo lo necesario para calibrar su respuesta a esta locura diseñada como una inmersión simultánea en el oscuro abismo para el suministro energético mundial, los mercados financieros y las cadenas de suministro de prácticamente todo lo que la gente compra.

El presidente del Parlamento iraní, Ghalibaf, ya lanzó una advertencia contundente: los compradores de bonos del Tesoro estadounidense son ahora objetivos legítimos. «Supervisamos su cartera». En esencia, está incitando a las cobardes petromonarquías del Consejo de Cooperación del Golfo a deshacerse de sus bonos para poder salir de la lista de objetivos, lo que equivale a una bomba nuclear financiera.

Irán ya bombardeó tres centros de datos de Amazon en el Golfo. Los siguientes en la lista serán Google, Microsoft, Nvidia, Oracle y Palantir. Los fondos soberanos saudíes y emiratíes tendrán que considerar seriamente el alto riesgo de poseer deuda estadounidense. El Imperio del Caos necesita endeudarse fuertemente para financiar esta guerra interminable. Si los rendimientos se descontrolan, la situación se vuelve insostenible.

Y entonces, como por arte de magia, el ultimátum expiró por obra del mismísimo neo-Calígula. ¡Menudo TACO real!

Su diatriba en Truth Social parece una farsa total. Contiene perlas como «conversaciones muy buenas y productivas sobre una resolución completa y definitiva de nuestras hostilidades». El Ministerio de Asuntos Exteriores iraní fue categórico: no hubo conversaciones. «Irán rechaza cualquier diálogo hasta que se alcancen los objetivos de la guerra».

En apariencia, el neo-Calígula decidió «posponer todos y cada uno de los ataques militares contra las centrales eléctricas y la infraestructura energética iraníes durante un período de cinco días».

Lo que realmente pudo haber sucedido es que Irán, a través de Omán, le comunicó a Neo-Calígula que tenían todas las de ganar y que, si cumplía su amenaza, sería el único responsable del colapso de la economía mundial.

Así, cundió el caos en el universo de Mar-a-Lago, ya que los bonos del Tesoro estadounidense y las acciones ya estaban en pánico, los ataques a las centrales eléctricas iraníes se produjeron a primera hora del lunes, e Irán estaba destinado a tomar represalias contundentes en plena noche.

Sin embargo, la infernal maquinaria de escalada está lejos de estar controlada. Nos vemos en cinco días.




en lahaine.org, 26 de marzo, 2026













Contribución a DscnTxt de Rafael Bielsa