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miércoles, febrero 04, 2026

«Qué átomos producen cambios», de Margaret Cavendish

Traducción de Lucas Margarit




Son varias figuras de átomos las que producen cambios,
cuando varios cuerpos se encuentran mientras se expanden.
Pues si tienen afinidad o coinciden
se conectan como si fueran un solo cuerpo.
Pero si se juntan como una turba en retirada,
sin ningún orden, corriendo por todas partes,
entonces forjarán cosas desproporcionadas
porque no toman sus lugares correctos.










What Atomes make Change

Tis severall Figur’d Atomes that make Change, / When severall Bodies meet as they do range. / For if they sympathise, and do agree, / They joyne together, as one Body bee. / But if they joyne like to a Rabble-rout, / Without all order running in and out; / Then disproportionable things they make, / Because they did not their right places take.












domingo, diciembre 21, 2025

HOY domingo último día de Descontexto Editores en La Furia del Libro en el GAM




 
HOY domingo
nuestro último día en el stand 30
de La Furia del Libro
en el GAM
(Metro Universidad Católica – Barrio Lastarria)
hasta las 21 hrs.







sábado, diciembre 20, 2025

«Cantico del sole», de Ezra Pound

Traducción de Armando Roa Vial





El pensamiento de lo que este país llegaría a ser
si los clásicos contaran con una amplia circulación
                           inquieta mi sueño.
El pensamiento de lo que este país
El pensamiento de lo que este país
El pensamiento de lo que este país llegaría a ser
si los clásicos contaran con una amplia circulación
                           inquieta mi sueño.
Nunc dimittis, ahora permite a tu servidor,
ahora permite a tu servidor
                           irse en paz.
El pensamiento de lo que este país
El pensamiento de lo que este país
El pensamiento de lo que este país llegaría a ser
si los clásicos contaran con una amplia circulación…
                           ¡oh, sí!,
                           inquieta mi sueño.



Publicado por Descontexto Editores, 2025










Cantico del sole

The thought of what America would be like / If the Classics had a wide circulation / Troubles my sleep, / The thought of what America, / The thought of what America, / The thought of what America would be like / If the Classics had a wide circulation / Troubles my sleep. / Nunc dimittis, now lettest thou thy servant, / Now lettest thou thy servant / Depart in peace. / The thought of what America, / The thought of what America, / The thought of what America would be like / If the Classics had a wide circulation / Oh well! / It troubles my sleep.








viernes, diciembre 19, 2025

«Monteverdi: Venecia / 29 —XI— 1643», de Lucas Margarit





 

V E N E C I A
2 9          — X I —       1 6 4 3




en el lecho inanimado
del canal
un cangrejo se desplaza 
entre arena y huesos,
entre la basura y las imágenes:

lo oscuro se vuelve oscuridad
y lo claro, sangre

flota un ataúd entre dos barcas
el cajón va hacia la otra orilla
de un canal aislado del aire y del dolor

la lengua del viento que no habla
cubre el cuerpo del río que no habita

vas Claudio sin ropaje ni velos
sin mortaja y sin tinta en tus manos ahora quietas

¿será la fábula del mar y de la peste?

flota el cajón 
y también papeles guardados en tus bolsillos,
se derrumba el invierno frente a la iglesia de los alucinados

Claudio, yaces detrás de un espejo
para cerrar los ojos ante un atardecer velado




Publicado por Descontexto Editores, 2025


















domingo, diciembre 07, 2025

«Carta abierta a 'La Púa'», de Oliverio Girondo

Fragmento


Oliverio Girondo y Norah Lange en El Tigre, década de 1940



Lo cotidiano, sin embargo, ¿no es una manifestación admirable y modesta de lo absurdo? Y cortar las amarras lógicas, ¿no implica la única y verdadera posibilidad de aventura? ¿Por qué no ser pueriles, ya que sentimos el cansancio de repetir los gestos de los que hace 70 siglos están bajo la tierra? Y ¿cuál sería la razón de no admitir cualquier probabilidad de rejuvenecimiento? ¿No podríamos atribuirle, por ejemplo, todas las responsabilidades a un fetiche perfecto y omnisciente, y tener fe en la plegaria o en la blasfemia, en el albur de un aburrimiento paradisíaco o en la voluptuosidad de condenarnos? ¿Qué nos impediría usar de las virtudes y de los vicios como si fueran ropa limpia, convenir en que el amor no es un narcótico para el uso exclusivo de los imbéciles y ser capaces de pasar junto a la felicidad haciéndonos los distraídos?




París, diciembre, 1922




en Irreductible. Una antología, Descontexto Editores, 2023
(Originalmente en Veinte poemas para ser leídos en un tranvía, 1922)








 

Puede comprar el libro escribiendo 
o en las mejores librerías de Chile y Argentina gracias a BigSur















viernes, octubre 03, 2025

«Escrito en un reflejo», de Hugo Mujica

Tres poemas



 
8.

de tantos desgarros
voy a coserme otro cuerpo
para dar de comer
                        a mi sombra.

también fuera de las venas hace sangre



12.

ángel de arena
internándose en la marejada,

o frente al espejo
donde la ilusión de vernos mira
la ilusión de ver

—un vidrio es transparente
                                  cuando no transparenta nada—



19.

y como los que no tienen ojos
estiramos las manos hasta leer con las yemas
sobre la piel de los mudos

o todo o nada:

como quien baja los párpados
hasta mirar a los ojos
                              el amor de los ciegos



Publicado originalmente por Editorial El imaginero, 1987





También en Umbral de la palabra, Descontexto Editores, 2025









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este fin de semana en La Primavera del Libro en el Estadio Nacional
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viernes, septiembre 26, 2025

«Desnudo en barro», de César Vallejo





Como horribles batracios a la atmósfera,
suben visajes lúgubres al labio.
Por el Sahara azul de la Sustancia
camina un verso gris, un dromedario.

Fosforece un mohín de sueños crueles.
Y el ciego que murió lleno de voces
de nieve. Y madrugar, poeta, nómada,
al crudísimo día de ser hombre.

Las Horas van febriles, y en los ángulos
abortan rubios siglos de ventura.
¡Quién tira tanto el hilo: quién descuelga
sin piedad nuestros nervios,
cordeles ya gastados, a la tumba!

¡Amor! Y tú también. Pedradas negras
se engendran en tu máscara y la rompen.
¡La tumba es todavía
un sexo de mujer que atrae al hombre!
 


en Los heraldos negros, 1919








miércoles, junio 25, 2025

«Edad de oro», de Jorge Teillier


 
Jorge Teillier junto a Sybila Arredondo y León Ocqueteaux 
en la casa de Hernán Cortés #2839, Santiago de Chile
Noviembre de 1959. Sin datos del autor.


Un día u otro
todos seremos felices.
Yo estaré libre
de mi sombra y mi nombre.
El que tuvo temor
escuchará junto a los suyos
los pasos de su madre,
el rostro de la amada será siempre joven
al reflejo de la luz antigua en la ventana,
y el padre hallará en la despensa la linterna 
para buscar en el patio
la navaja extraviada.

No sabremos
si la caja de música
suena durante horas o un minuto;
tú hallarás —sin sorpresa—
el atlas sobre el cual soñaste con extraños países, 
tendrás en tus manos
un pez venido del río de tu pueblo,
y Ella alzará sus párpados
y será de nuevo pura y grave
como las piedras lavadas por la lluvia.

Todos nos reuniremos
bajo la solemne y aburrida mirada 
de personas que nunca han existido, 
y nos saludaremos sonriendo apenas 
pues todavía creeremos estar vivos.




en El cielo cae con las hojas, 1958
Versión definitiva en Descontexto Editores, 2025












Pueden comprarlo escribiendo a descontextoeditores@gmail.com
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martes, junio 24, 2025

HOY a 90 años de su nacimiento / Presentación de El Cielo cae con las Hojas de Jorge Teillier






Descontexto Editores
& Bar Liguria
los invitan a la presentación 
de 
El Cielo cae con las Hojas
del poeta lautarino
Jorge Teilier
a 90 años de su nacimiento

Edición de Juan Carlos Villavicencio


con la participación de las poetas
Elvira Hernández
Macarena Urzúa
y el poeta
Cristián Gómez Olivares

Música de Lux Violeta
(Jessica Sequeira & Carlos Mejía)


Martes 24 de junio · Bar-Restaurant Liguria 
Merced #298 · Barrio Lastarria · 19:00 (Chile)

         















lunes, junio 23, 2025

«El cielo cae con las hojas (poemas de Jorge Teillier)», de Jaime Valdivieso




 
Siempre hemos pensado que el arte es una especie de mediana, vasta o diminuta región, por la cual atravesamos unos cortos o largos momentos, y cuya huella, muchas veces, perdura largamente en nosotros.

En pocas oportunidades hemos tenido la impresión más auténtica de vivir esta singular experiencia en que consiste el arte, como a través de los libros de Jorge Teillier: Para Ángeles y Gorriones y El Cielo Cae con las Hojas, recientemente publicado.

Este ultimo libro, aunque menos fresco, tal vez menos luminoso que el primero, tiene no obstante la misma línea temática, mayor madurez espiritual. Se hace en estos poemas más evidente, más definitiva, su visión de la realidad, de la vida, en la que juega un papel importantísimo el factor tiempo, como categoría de la existencia, y que se expresa a través de una nostalgia por las cosas idas y a la vez como ansiedad de un mundo distinto, ideal, más justo, más puro, más bello.

Poesía fuera del tiempo: de ahora, de ayer, de mañana, de muchos años más, pues, aunque hecha con elementos más cerca del ensueño y de la magia que de la realidad, se afirma, sin embargo, en ideales que pertenecen a la esencia del hombre y que son de siempre. Tal vez, única en nuestra literatura, la poesía de Jorge Teillier nos introduce en un universo como aquel que descubrió el Grand Moulnes, plagado de duendes, de seres misteriosos, que se mueven en silencio, vagamente, o no se mueven y que a veces desaparecen dejando tras de sí sólo una leve estela: «Una sombra se sienta junto al telar roto; / Frente a la puerta / nos estrechamos las manos / y partimos sin mirar atrás; / Hemos llegado cerca de un pueblo / la niebla rodea casas que apenas existen».

Si diéramos la oportunidad a este poeta de organizar un mundo a su imagen, de seguro que nos encontraríamos en una región particularísima, un tanto eglógica, en donde veríamos algunas ovejas, bajo unos sauces, niños, junto a un estero; mirando absortos las ondas de un agua transparente; y más allá, en una casa con palomas y gallinas, una hermosa muchacha triste, pálida; vestida de otra época.

Si examinamos su estructura formal veremos que ella coincide exactamente con su espíritu. Su sintaxis es lenta, entrecortada, sin ligazón gramatical muchas veces, sino simplemente unida por el clima psicológico que hace además que cada rasgo concreto, regional, propio del sur de nuestro país, deje de ser dato meramente ilustrativo para elevarse, en su conjunto, al plano de la mejor poesía universal.

No obstante, todo lo anterior, cabría señalar al poeta cierta insistencia en el uso de algunas palabras como «antiguo», «olvidado», «viejo», «extraño», «gastado», que al repetirse en ciertos giros con demasiada frecuencia, pierden persuasión poética y caen en el mero recurso mecánico.




en Las Últimas Noticias, martes 7 de abril, 1959











Contribución a DscnTxt de Tomás Harris



















viernes, mayo 30, 2025

«Twilight», de Jorge Teillier





Todavía yace bajo el manzano
el tílburi cansado de los abuelos. 
¿Quién recogerá esas manzanas 
donde aún brilla un sol de otra época? 
El cerco se pudre.
La ortiga invade al jardín.
Alguien mira al tílburi
y apenas lo distingue
en la luz oscilante
entre la tarde y la noche.

Bodas y entierros.
Una tarde entera luchando contra el barro 
cuando íbamos al pueblo recién fundado.
Un viaje de ebrios entre la susurrante penumbra 
esquivando las ramas enloquecidas.
Viajamos y viajamos
aún sabiendo que todo no puede sino terminar 
en una casa miserable desde donde se mira
esa luz obstinada en pelear contra la noche.

¿Quién recogerá las manzanas
donde aún puede vivir un sol de otra época?
La ortiga invade el jardín.
El día no alcanza a refugiarse en la casa.
Para huir de la oscuridad sólo hay un tílburi cansado 
que no se cansa de luchar contra la noche.




en El cielo cae con las hojas, 1958
Edición definitiva por Descontexto Editores, 2025















domingo, mayo 18, 2025

«El ahora», de Robert Browning

Traducción de Armando Roa Vial



De la totalidad de tu vida dame sólo un momento. 
De todo tu pasado
y de todo tu futuro, aunque lo ignores,
para que transformes tu presente en algo perfecto 
bríndame un rapto de ira
entrelazado por pensamiento, emoción, alma y sentido, 
fundidos en un momento que me abre,
contigo a mi alrededor, tú debajo o arriba de mí:
de espaldas al pretérito o al porvenir,
este ahora en el que asoma tu amor.
¿Cuánto ha de persistir? Ay,
la perpetuidad del instante —con eso es suficiente—
la suma del éxtasis que hermana nuestros corazones 
mientras arden las mejillas, los brazos se abren, se cierran
          los ojos y los labios se tocan.




en Poesía Escogida (Edición aumentada y corregida)
Descontexto Editores, 2025
















viernes, abril 11, 2025

«Dos palabras», de Alfonsina Storni




 
Esta noche al oído me has dicho dos palabras
Comunes. Dos palabras cansadas
De ser dichas. Palabras
Que de viejas son nuevas.

Dos palabras tan dulces que la luna que andaba
Filtrando entre las ramas
Se detuvo en mi boca. Tan dulces dos palabras
Que una hormiga pasea por mi cuello y no intento

Moverme para echarla.
Tan dulces dos palabras
¿Que digo sin quererlo? ¡oh, qué bella, la vida!?
Tan dulces y tan mansas

Que aceites olorosos sobre el cuerpo derraman.
Tan dulces y tan bellas
Que nerviosos, mis dedos,
Se mueven hacia el cielo imitando tijeras.
Oh, mis dedos quisieran
Cortar estrellas.




en El dulce daño, 1918














miércoles, abril 02, 2025

En la 49ª Feria del Libro Independiente de Valparaíso, la Antología de Poesía de la Resistencia Palestina

 


Este sábado 
5 de abril del 2025
a las 17 hrs.
presentaremos nuestra
Antología de poesía de la resistencia palestina
junto a Ismael Rivera 
y Juan Carlos Villavicencio
en la Feria del Libro Independiente de Valparaíso
para que nos acompañen
y difundan
y leamos a los poetas palestinos
cómo se lo merecen.

¡Nos vemos en Valparaíso este fin de semana!









martes, abril 01, 2025

«Dos geshray / Al-Ṣayḥah / El grito», de Jerome Rothenberg intervenido por Juan Carlos Villavicencio




¡Oh tierra! no cubras mi sangre,
y que no haya lugar para mi clamor. 
 JOB 16:18

«practiquen tu grito» les dije
(¿por qué lo dije?)
porque eran sus gritos & no el mío
los que planearon entre nosotros       brillantes
siempre brillantes para nuestros sentidos ocuparon 
el lugar central el silencio
entonces alguien más se acercó & miró de manera fija
& profunda en sus ojos ahí encontró un recuerdo
de caballos galopando más rápido las ruedas teñidas de rojo 
tras ellos          los polacos e ingleses habían reservado
un día de fiesta pero el judío i el palestino
encerrados en su armario gritaron
hacia el interior de su chaleco un grito
que por lo tanto no tenía sonido alguno
girando en espiral alrededor del planeta
tan salvaje que destrozó piedras i cántaros
hicieron una pila de zapatos en el umbral
esparcieron sus uñas         las cosas testifican
—la ley lo declara—
maletas, naranjas & aquellos objetos más amados
como el pelo & los dientes & las llaves que hablan
por sí mismos
no puedo decir que compartan el dolor
ni siquiera que lo muestren las fotos 
en las que las expresiones de los muertos alumbran a lo lejos 
las muletas por su masa corporal las prótesis por las suyas 
la ausencia de piernas dan testimonio las gafas dan testimonio
los escombros las muñecas de las niñas los turistas, sí, alemanes 
en el escenario oshvietsim i palestina se habían convertido
en las letras sobre sus puertas i las ruinas aún resplandecen
aún el gran mandato
ARBEIT MACHT FREI / ESTE ES SÓLO EL COMIENZO
& al lado del         HOTEL
y el BAR GASTRONÓMICO soñado frente al mar
el espíritu de los lugares se disuelve
indiferente ante su presencia
ahí con los otros fantasmas
el tío i el tío       afligidos
sus párpados se tornan pardos un ojo
les sale por sus traseros
este hombre doble cuyo cuerpo
es el de un cangrejo 
tiene sus entrañas afuera
la carne rosada de sus hijos
cuelga de ellos
carne que se deslizan por sus rodillas
no hay holocausto
para estos       sino sólo khurbn / nakba
la palabra todavía hablada por los muertos
que dicen          mi khurbn / mi nakba
& el khurbn / la nakba de nuestros hijos
son las únicas palabras que el poema permite 
porque le son propias
cada palabra como preludio al grito
entra
a través del hoyo en cada corazón
da vueltas a lo largo de la tripa
hasta la garganta
& estalla
en un grito en un alarido contra el tiempo
es su alarido lo que me sacude
llorando en oshvietsim / en palestina
& eso permite llegar a este poema 



1989 / 2025









Nota: este poema fue reescrito y leído a propósito del coloquio en homenaje a Jerome Rothenberg en Glasgow el 21 de marzo del presente año, organizado por Jeffrey y Rachel Robinson, a los que agradezco todo el cariño.








viernes, febrero 21, 2025

«Si has llorado», de Jorge Teillier




 
Si has llorado
llora con la reja de fierro
sombreada de árboles
que han perdido sus nombres
con los árboles
cuya sombra busca en vano
un caballo perdido
con el caballo
del emisario muerto en una zanja
con la zanja
donde el vagabundo sueña con el embarcadero 
con el embarcadero
donde un anciano da la espalda al mar
con el mar
que no lleva a ningún camino
con el camino
donde vas a llegar
a recoger las últimas hojas
de los árboles que perdieron sus nombres
y después ríe
ríe sin sentido
frente a una reja que no se volverá a abrir.




en Para un pueblo fantasma, 1978




Fotografía original de Rakar


















jueves, febrero 13, 2025

«En la piel», de Hugo Mujica





A lo lejos, afuera,

              cae
              una lluvia
              que tan sólo huelo, una lluvia
                                                 que aún no ha llegado.

Aquí
en la piel, como en una página
en blanco,
espero que el agua, la lluvia,
                                             lo que vive y tiembla,
                                                                       me sea alguna vez revelado.



en Y siempre después el viento, 2011




en Umbral de la palabra, Descontexto Editores, 2025
(de próxima aparición)














lunes, febrero 10, 2025

«Habla primigenia», de Denise Levertov

Traducción de Juan Carlos Villavicencio




Si todavía existe un lenguaje original entre nosotros,
oculto como un pterodáctilo pigmeo
entre los bosques, a veces divisado al amanecer,
posando sobre un cable de teléfono, o como 
un pez prehistórico descubierto en las grutas 
más profundas del océano, de ahí entonces la exclamación,
universal sea cual sea el sonido, la expresión 
triunfante, maravillada, infantil de «¡Eso es! ¡Eso es!»,
mostrando y presentando la cosa, cualquier cosa,
como afirmación previa incluso al acto de nombrar.



en The Sands of the Well, 1996





Fotografía original de LaVerne Harrell Clark






Primal Speech

If there’s an Ur-language still among us, /hiding out like a pygmy pterodactyl / in the woods, sighted at daybreak sometimes, / perched on a telephone wire, or like / prehistoric fish discovered in ocean’s / deepest grottoes, then it’s the exclamation, / universal whatever the sound, the triumphant, / wondering, infant utterance, ‘This! This!’, / showing and proffering the thing, anything, / the affirmation even before the naming.












domingo, febrero 09, 2025

«A Jerusalén», de Yūsuf ḨaMdān

Versión de Juan Carlos Villavicencio y Carlos Almonte




Viniste a mí, encadenada,
conducida a la fuerza.
Viniste
fluyendo, como las lágrimas de un corazón herido. 
Y, sin embargo, no voy a verte.
Perdóname,
porque hoy vives invadida.

¿De verdad has venido a mí?
En mi pasión, oraba a menudo
sin una «Roca»,
y cuando no encontraba agua, 
simulaba el rito de ablución;
y cuando finalmente viniste a mí, juré: 
¡No te aceptaré invadida!

Quiero que seas una Kaaba para los pueblos de la Tierra,* 
una casa espaciosa,
sin guardias;
te amo... eres la voz de un minarete,
el sonido de los cornos
mezclados con campanas de la iglesia. 
Te amo, eres un jazmín al aire libre, 
pero lo he jurado, sí lo he hecho:
No te aceptaré invadida.


en Antología de Poesía de la Resistencia Palestina
Descontexto Editores, 2024






* La Kaaba es el lugar sagrado y de peregrinación más importante del islam; una construcción en forma de prisma rectangular, que está ubicada en La Meca, Arabia Saudita. Hacia este lugar orientan su rezo los musulmanes de todo el mundo.







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martes, enero 28, 2025

«Uno dice soy artista, y lo es. El título es automático». Entrevista a Juan Castillo, de María José Rojas



(1952-2025)

Juan Castillo es uno de esos artistas que trabajan incansablemente. Dice no conocer otra forma de vida y que desde niño supo que esto era lo que quería hacer. Habla de las imágenes como fuerzas que se le imponen y que se transforman en ideas recurrentes que van modelando sus trabajos en el tiempo. Estos trabajos los ve como obras abiertas, no sólo porque son ideas que le permiten trabajar bajo el mismo título varias formas y contextos distintos, sino porque están abiertas al espectador. De esta forma, Castillo plantea su relación con su público, que muchas veces es el mismo sujeto de su obra, como una relación de colaboración, admiración y comunicación.

Su actual muestra Huacherías, en Galería Panam, constituye la segunda entrega de la serie del mismo nombre, cuyo antecedente fue expuesto en el Museo Nacional de Bellas Artes de Chile durante el 2015. En esta ocasión, Castillo expone obra en video, objetos y dibujos, además de una experiencia que incluye video-entrevistas de inmigrantes residentes del Barrio Brasil. Los distintos objetos que conforman esta exposición se conciben como estaciones de un recorrido que recoge materialidades base de dos lugares donde fueron realizados, en Bolivia, La Paz, y en Svedje, Suecia. Estos materiales base se relacionan con reflexiones y objetos de diferentes partes del planeta constituyéndose en una metáfora del intercambio cultural y las migraciones. Se incluye, además, una serie nueva e inédita de dibujos en grafito y pigmento de té sobre papel. Cada una de las obras que conforman este sistema de estaciones cargan con el lenguaje originario de su tribu y al relacionarlos invitan al público a generar nuevas e individuales lecturas.

Lo entrevistamos a propósito de esta muestra, que estará abierta en Panam (Guardamarina Ernesto Riquelme 586, Santiago) hasta el 23 de abril [2016].

Juan, ¿cómo te definirías como artista?
Creo que cada artista inventa o modela sus estrategias para autodenominarse artista; en mi caso es la obsesión por imágenes que se me van imponiendo desde siempre y que son el motor de partida para establecer una serie de relaciones e ideas-fuerzas que generan a su vez una serie de emociones-ideas y objetos que van construyendo este eterno trabajo que llamamos la obra.

Puede ser cualquier imagen, algunas vuelven después de mucho tiempo. Por ejemplo, yo empecé a trabajar con video en relación al aparato de TV que se instaló en el living de mi casa a mediados de los 60. Ese era un objeto que se llenaba de cosas: de mantelitos, de figuritas. Era en sí un objeto instalativo y después, esa manera de ver televisión no es como ver cine, se parece a la relación del público con los videos en las galerías y museos, donde entras, miras y te vas… vuelves, miras… Esa es una imagen que me quedó grabada de la niñez y regresa muchos años después cuando empiezo a trabajar con video y me doy cuenta que son esas imágenes las que impulsan mi forma de trabajar. Por eso hablo de una eterna obra abierta y bajo una misma idea-fuerza he desarrollado trabajos muy distintos, que según mi sentir, conforman una constelación de relaciones. Muchas veces pasa el tiempo y lo retomo. Con Te devuelvo tu imagen pasó eso, trabajé entre el 79 al 82, retomé el 97 y hace poco volví a trabajar en ese proyecto.


Hay imágenes que retornan porque se te pegan en la retina, pero no todo queda, ¿no? Por eso tu las llamas obsesiones…
Si, pero quisiera recalcar que no sólo trabaja la retina, sino también el cuerpo entero: quedan olores, sensaciones, sensación de espacio…

Sí, y en tu caso eso pareciera que tiene que ver con dos ejes: uno, aquello que tiene que ver con las raíces, que te recuerda tu infancia y que define cierta pertenencia, y por otra parte, la observación de los detalles de las casas, los objetos de la vida cotidiana y contexto popular; lo que describes: encima de la tele… había mantelitos y figuritas… Esa es una forma que tiene cada persona de definir su propio espacio…
Creo que hay gente que venimos con una determinada predisposición a observar ese tipo de cosas. Y eso pasa a ser materia prima para la escritura, el arte o la ciencia. Depende de tus genes…

A mí lo que me llama la atención es que a pesar de esa observación no hay una categorización, no hay un desarrollo analítico de eso, sino es simplemente la vivencia, como un arqueólogo que excava y dispone los objetos encontrados, sin hacer un escrito teórico acerca de la significancia del hallazgo.
Tengo una relación extraña con la teoría, tengo amigos teóricos que me fascinan, pero en general son gente que está jugando con sus ideas. Están tratando de imponer una forma de ver, y en general, a lo que se llama la crítica de arte, los encuentro lateros, tanto como los discursos de artistas. Uno ve eso con el paso del tiempo. En un momento si tú no hablabas del postmodernismo estabas fuera de onda y resulta que ahora a nadie se le ocurre hablar de eso. Te das cuenta que son cosas que tocan la superficialidad de la realidad y no son cosas que aporten sustancialmente a la realidad.

Es como subirse a una ola del pensamiento común, pero no hablar desde tu subjetividad, desde tu propia mirada…
Claro. Me gusta esa imagen que mencionaste del arqueólogo que va sacando objetos y va haciendo relaciones. Pero al exponerlos fuera del suelo, quedan ubicados de tal manera que da la libertad de que cada uno haga sus relaciones, su lectura. Eso debería pasar en las exposiciones. Es pretencioso, falso y tonto cuando un artista dice: «El mensaje que yo quiero transmitir es…». Es el espectador quien hace las relaciones, uno lo que más puede hacer, cuando realmente te iluminas, es crear visualidades que le abran a las personas muchísimas más posibilidades de lectura.

Bueno, uno comprueba eso cuando se le pregunta al público qué es lo que les pasa frente a cierta obra. Las respuestas van a ser muy diversas y sobre todo distintas al propósito teórico original del artista. Las interpretaciones se disparan para lugares distintos, entonces no tiene sentido hacer arte así, con la expectativa de transmitir un mensaje…
Todo el mundo sabe que la obra de arte la completa el espectador. Además, hay una cosa que es radical: si hay algo importante, de verdad profundo, que haya pasado desde el Renacimiento hasta acá, es que entonces se instala el objeto y el artista como consecuencia del objeto de arte, pero actualmente el objeto ha sido desplazado como centro de gravedad de la experiencia artística y ahora es la mirada la que importa. Al final, es el que mira quien le da sentido y completa el trabajo.

¿Por qué crees que decides ser artista y desde cuándo tienes la certeza de que eso es lo que quieres hacer?
Yo provengo del norte de Chile, me crié en Pedro de Valdivia, una oficina salitrera, y desde niño tengo una fascinación por las imágenes y los libros. Además, está la influencia de mi abuelo favorito, don Luis, que pintaba, realizaba fotografías e inventaba curiosas maneras para sobrevivir. Todo esto se sumó para construir esta certeza de ser artista, desde siempre. Esa creencia, más ímpetu que otra cosa, dio un vuelco tremendo cuando trabajé con el director de teatro Alexander Manlay, invitado a Chile y que por raras circunstancias terminó trabajando con él a los 15 años, realizando escenografías para obras de Chejov y el mundo intelectual antofagastino en esa época: Guillermo Deisler, Juan León, Pedro de la Barra, Guillermo Ross Murray, Rene Dávila, etc. Ahí entendí lo que era esta forma de relacionarse con el mundo que llamamos arte, ahí tomé esa ética con la que todavía me relaciono con las ideas-fuerzas que alimentan mi trabajo. Todo esto maduró y terminó mi formación según mi punto de vista con los dos años que pase en la Escuela de Arquitectura de la Universidad Católica de Valparaíso.

¿Después de eso, cómo sigue tu carrera artística, como nace tu participación en el CADA?
Durante la dictadura trabajé en agencias de publicidad al principio y después como freelance para ganarme los billetes. En  paralelo realizaba mi trabajo artístico. En esa época fue importante la experiencia de obra colectiva con Eduardo Vilches y otros artistas jóvenes de la época. De las diferentes muestras rescato los trabajos realizados con Lotty Rosenfeld: en la galería Espacio Siglo XX, en Santiago, en el Claustro San Francisco, en la muestra por los derechos humanos donde creamos una obra en tensión con una intervención en el Parque Forestal, y el 79 en la muestra realizada en el Instituto Goethe, donde además conocimos a Raúl Zurita y Diamela Eltit, formando el CADA inmediatamente. El 79 es la primera vez que trabajo con la obra Te devuelvo tu imagen, idea-fuerza con la que sigo trabajando esporádicamente. En ese momento hice una intervención de vitrinas del centro comercial de Santiago, junto a una ocupación realizada en la Galería Imagen. Por otro lado, con Lotty veníamos desarrollando una investigación visual por nuestro lado, en tensión con lo que pasaba en Chile y su relación con el territorio del arte. En el momento en que nos conocemos con Raúl y Diamela nuestros intereses y afinidades calzaban perfectamente. Eso facilitó y le dio la fuerza al grupo, nos interesaba el tema interdisciplinario pero sentimos la necesidad de ampliarlo a alguien que proviniera de las ciencias sociales y justo había llegado Fernando Balcells de París y se incorpora al colectivo. El título del primer trabajo creo que es elocuente: Para no morir de hambre en el arte. Nos preocupaba hacer arte desde el lugar en que vivíamos, y ese lugar, en el Chile de la dictadura, era el hambre, definitivamente. Trabajamos juntos por un buen tiempo y así los trabajos, según mi punto de vista, fueron creando un cuerpo y articulándose unos con otros; trabajos que crearon una fuerte polémica en la época. Cuando realizábamos algo venía mucha gente y teníamos nuestros amigos que dialogaban, pero había en general una gran resistencia del medio artístico y teórico a lo que desarrollábamos.

¿Cómo se desarrolla tu trabajo después del CADA, cuando el contexto ha cambiado y ya no existen las mismas necesidades a las que respondía el colectivo?
Desde fines de los 70 y principios de los 80, documento acciones en diferentes partes de Chile para después ampliar estas fotografías y multiplicarlas con serigrafía e intervenir diferentes sitios eriazos. Posteriormente, sigo usando la fotografía, el video y he recurrido frecuentemente a elementos de la pintura para estructurar las ocupaciones de espacio que realizo en diferentes lugares, casas, fabricas, galerías, museos, casi siempre en tensión a una intervención realizada en un espacio público. Aquí yo veo muy claro el arrastre de ideas del CADA que me parecen muy bien, pero también de Amereida y las travesías de la U. Católica de Valparaíso. Quizás el centro de gravedad de estas acciones más que los espacios sean los discursos de sus habitantes, lo que es fundamental en mi vida: la lengua, el habla y la poesía.

Me mencionabas el uso del televisor, o el video, como algo importante en tu trabajo y que se relaciona con tu biografía. ¿Cuáles otros hitos personales o imágenes sientes que cumplen este mismo rol en tu obra?
Mmm… las animitas han sido otra cosa súper importante en todo mi trabajo y siempre lo he revindicado. El año 81 hice intervenciones en las animitas desde Santiago a Taltal. Me fascinan, porque creo que son el pop Latinoamericano, pop antes del pop, donde se reciclan objetos; por ejemplo, una botella de Coca Cola pasa a ser una flor… y además son objetos en permanente construcción… tienen el sentido de obra abierta.

También hay una recurrencia a un tipo de materiales en tu obra, ¿no? Son materiales elementales, materias primas… con un toque un poco beuyciano…
Sí, y después también materiales que están cargados históricamente, por ejemplo los gobelinos. Ahí nuevamente aparece una imagen de infancia. En Pedro de Valdivia, la salitrera, lo que más me fascinaba que había en la casa era un gobelino inmenso con unos cisnes y un bosque. Eso en el desierto de Atacama era raro, en mi vida había visto cisnes y menos un bosque. Era la imagen de otro plantea, y de hecho, en la muestra en Panam hay tres gobelinos. Esos gobelinos son rascas, o sea, muchos de ellos están basados en obras de arte de museos y eran reproducidos para las masas. Esa es otra cosa que me gusta… son objetos que han recorrido el mundo adornando el hábitat de la gente. Como el proyecto que hice con una comunidad en Estocolmo donde les pedí un objeto preciado para ellos para exponerlo en el museo y a cambio les daba una obra mía para que expusieran en su living. Uno exhibe sus valores y sus tesoros en el living, es el espacio público de la casa.

¿Cómo se relaciona ese ejercicio con la idea fuerza de Te devuelvo tu imagen, una de tus obras en continuo desarrollo?
Te devuelvo tu imagen tiene muchas connotaciones; es la mirada la que hace la obra. Cuando presento algo le estoy devolviendo al público la imagen que ellos tienen, son ellos los que miran y ellos proyectan cosas sobre esa imagen. Además, son proyecciones momentáneas, porque cuando leo un libro, lo entiendo de cierta forma, pero si lo leo cinco años después la lectura cambia.


En términos del trabajo con los rostros que estás haciendo, ¿también podría entenderse como una lectura postcolonial? ¿Te devuelvo la imagen que ha sido relatada y retratada por un otro dominante?
En ese caso no sé mucho, pero para mí el rostro es algo fascinante. Estoy haciendo un proyecto con muchos retratos de rostros en fotografía y que tiene un nombre que he utilizado antes: El rostro es el paisaje. Cada rostro es un paisaje, es una geografía, en cada rostro ves las influencias, todas las mezclas de historia que llegan a conformar esa imagen que es única. Con las comidas nos pasa lo mismo; la cazuela chilena viene de los españoles, de los árabes y de cuanto más hay… es una historia infinita.

En términos personales, me hizo mucho sentido, la primera vez que vi Te devuelvo tu imagen, la lectura que tiene que ver con los pueblos indígenas y la creencia que al fotografiarlos se les roba el alma. Es como que la obra les devolviera su imagen, o su retrato, y les diera de nuevo la capacidad de retratarse como son…
Me interesa que se hagan ese tipo de lecturas. ¿Sabes qué pasó la primera vez que hice una muestra en la Gabriela Mistral llamada Te devuelvo tu imagen, donde estaban escrito muchos nombres en el piso de la galería? Llegó una delegación de las mujeres de la Agrupación de Detenidos Desaparecidos con ramos de flores a felicitarme por la muestra. Les dije: «Me encanta la lectura que ustedes han hecho, pero la verdad es que los nombres escritos en el piso están sacados de la guía telefónica. Igual, la lectura que ustedes han hecho es correcta». Es increíble como se despiertan lecturas.

¿Qué cosas de ser artista te hacen feliz? ¿Cuál es tu mayor satisfacción en tu vida artística?
En primer lugar, no conozco otra vida y en esta vida he sido feliz y triste, de todo. Parece que con los años hay una mayor tendencia a la felicidad, soy más feliz que antes. Muchas veces me han preguntado qué se hace para ser artista y yo respondo: «¡Es la operación más simple del mundo!».  Uno se dice: «Soy artista», y lo es. Después hay que empezar a trabajar como artista, eso es un detalle, pero el título es automático. Siempre lo sentí así, nunca tuve referencia de otro tipo de vida que esta. En todo caso, me encanta.

¿Cómo es tu proceso de trabajo, como empiezas y terminas un proyecto?
No tengo un proceso fijo. A veces me ha resultado dibujar de una manera y después hacer el video, de esta forma y cuando trato de repetir mecánicas no resulta para nada, entonces eso ya lo aprendí. Estoy abierto. Como dice una frase cursi: «La obra te va diciendo por dónde hay que ir». Sólo hay que estar atento a escuchar como se va desarrollando este proceso en específico y no meterle ideas preconcebidas. Como verás, muy budista.

¡Totalmente! En el fondo requiere que estés en un ánimo sutil…
De percepción, de vivir ese presente. En la serie de dibujos que te mostré terminados el proceso material de hacerlos es muy rápido pero el problema es llegar a la solución. Los hice en un mes de trabajo, más o menos, pero siempre les faltaba algo… estaba listo para exhibirlos y me arrepentía. Hace poco, rayando un cuaderno encontré la solución, resultó. Además, voy con cuidado. Cada vez que hago uno me limito a lo que estoy haciendo, a esa experiencia. No es pescar un timbre y reproducir las imágenes, aunque eso es otro tipo de obra que yo también he hecho. En definitiva, no hay una fórmula.

Me recuerda las entrevistas que he leído a Alfredo Jaar, por ponerte un ejemplo, donde se le pregunta esto mismo, acerca de cómo él hace su obra, cuál es el procedimiento. Él siempre contesta que tiene una rutina muy estructurada la cual comienza con una lectura, de aproximadamente dos horas, de periódicos de todo el mundo. A partir de esa lectura aparecen las obras. Es la cara opuesta de la moneda de lo que tú haces.
Si, los periódicos me interesan muchísimo, pero a veces compro periódicos en Suecia por una cosa meramente visual. O compro un periódico chino, aunque no entiendo nada, ¡por la visualidad! Después, la otra cosa es que, en general, coinciden las fotos. El mundo está tan conectado que cuando Bush se mandaba sus cagaditas salía en todo el mundo, en chino, en árabe, etc. Eso de los idiomas me fascina.

¿Cuál es tu relación con la escritura? Aparece tanto en tu obra…
Es una fascinación también. Una letra la encuentro increíble y formular una palabra, fascinante. Por eso los títulos son muy importantes para mí.


¿Ves las palabras como imagen? ¿Por eso la importancia de la poesía y la caligrafía?
Claro, eso pasa con Huacherías, por ejemplo. En Panam estoy presentando la segunda versión de Huacherías. Hace tiempo venía dándole vueltas a esto. Es una palabra inventada a partir de Huacho, uno, solo, sin padre. A pesar de que tiene connotaciones negativas yo lo veo como algo positivo porque ¡la realidad es que somos huachos! Eso no significa que yo sea un ermitaño, ni que no me relacione con los demás, pero es muy importante saber que somos únicos. En el sentido de que cada uno tiene una historia y, por qué es así, es un misterio. Menos mal, en todo caso, porque lo único que hace que la vida siga es la diferencia.

Claro, a partir de ese reconocimiento, de ser un individuo, separado, también uno reconoce y puede mirar su conexión con los demás. Ya no es la cosa pegada del cordón umbilical donde uno no sabe cuál es el límite entre uno y otro y eso se ve gráficamente en tu obra de Huacherías, donde está el gobelino que es como un universo y lleva insertas estas unidades interconectadas. Incluso con un recorrido dibujado entre ellas.
Sí, claro.

¿Y los dibujos que estás haciendo también están en el universo de Huacherías?
Sí, entra en el sentido de que es parte de la desmitificación del choclón. Cuando uno etiqueta: «Asiático»… por eso la obra dice: «Ni asiático, ni africano». He tratado de dibujar un asiático, un arquetipo de un asiático. ¿Qué es un asiático? Muchas veces en los trabajos incluyo cosas que no podría explicar 100% por qué están ahí, pero creo que tienen que estar.




en Artishock, 14 de abril 2016