miércoles, abril 01, 2015

“Difícil de contentar”, de Ibn Abd Rabbih








Kardan cayó enfermo. Su tío le dijo:

-¿Qué deseas comer? La cabeza de dos corderos.
-No hay.
-Entonces, las dos cabezas de un cordero.
-No hay.
-Entonces no quiero nada.



en Cuentos breves y extraordinarios
(Borges y Bioy, compiladores), 1953







martes, marzo 31, 2015

"Breaking Glass o la grieta en el espejo", de Andrés Morales

Prólogo a Breaking Glass, poemario dual de Carlos Almonte y Juan Carlos Villavicencio




“Tengo miedo de perder la maravilla” dijo alguna vez el poeta Federico García Lorca. Este espejo roto es la sustancia de dos espejos y de esa maravilla que se miran. Como en “Las Meninas” de Velásquez, el artista está en su momento extremo, se hace ver, y es el indolente, el suspicaz, el protagonista. En Breaking Glass los artistas, los poetas, han sido aquellos que, de verdad, están hablando y cantando en este mundo de silencio que nunca ha dado frutos.

Estos son los acordes y las pausas de Villavicencio y Almonte, un mundo dodecafónico en contrapunto de armonía, síntesis y cacofonía: un mundo al fin. ¿Acaso no es eso lo que busca el poeta cuando quiere hablar? ¿Hablar o mantener el silencio cómplice de la nada? Almonte y Villavicencio han devuelto la música a la música. Son dos ejecutores de lo que los dioses alguna vez quisieron hacer: ¿Apolo?, ¿las musas?, ¿Orfeo? Ahí está el espejo roto que Juan Carlos Villavicencio y Carlos Almonte nos entregan hoy, como si fuera Éfeso, Pompeya o Atenas. Un ágora de voces que rompen las columnas y abiertamente son un destello de luz en la oscura realidad del sol negro que nos cubre en la poesía chilena.

¿Y cuál es el ejercicio aquí? Mallarmé y Verlaine decían que la música está antes que todo. Este libro es el diálogo en la infinita pregunta y respuesta de las partituras viejas y modernas que arrebatan al oyente y al lector. Arrebato digo yo y lo digo pensando en estos versos. Nada más difícil. Ver en este espejo roto sin mirarnos en la difícil composición y en la deformación atroz de la realidad que nadie podrá recuperar: sólo el músico y el poeta, desde siempre juntos tras Érato que dicta y que, hoy, como nunca escucha estas voces, no en canon, sino en la disidencia asociativa.

Lo que sí debo decir es que aquí Almonte y Villavicencio han demostrado su oficio. Pero más que eso, han desafiado a los dioses que nunca serán débiles: “Canta, Oh musa, la cólera del pélida Aquiles”. En estos poemas la ira es poesía y la poesía es ira.






Octubre 2013






















lunes, marzo 30, 2015

“Estética”, de Charles Tomlinson








La realidad ha de ser buscada, no en lo concreto,
sino en el espacio articulado:
La costa, por ejemplo,
Expandiéndose de muro a muro;
La voz del mar
Rompiendo el silencio desde el silencio.



Traducción de Marcelo Pellegrini

en Figuras del original, 2006









domingo, marzo 29, 2015

"La travesía", de Waldo Rojas





(Mediodía de domingo en el cementerio Père Lachaise)


“No sé quién seas, pero no apartes todavía tus manos
de mis ojos,
prolonga mi ceguera imprevista y la vacilación de mi pie
sobre el empedrado inconcluso.
Por entre el laberinto de las criptas
bajo la fronda y el señuelo o la licencia de los trinos,
escucha conmigo el tribunal bullicioso y tajante de los mirlos
por encima del respiro en suspenso de estos nombres de cuerpos
ya improbables disueltos en la cifra de una brevedad estanca:
                                        signos tallados sobre las lápidas prolijas
                                        cual enseñas de un comercio inútil.
Quienquiera que seas, guía mi deriva por un atajo tácito
a través de la Ciudadela de encrucijadas recíprocas,
la del sabor de erosión de los encomios, de las divisas desvalidas
ganadas por el musgo.
Advierte en la profusión de las ofrendas un tributo magro.
Desatiende el temblor recluido en mi silencio
y adiestra aún mis párpados a rehuir una vez más el hallazgo de
tu rostro, la llaga de tu soplo”.







en Deber de urbanidad, 2001


















sábado, marzo 28, 2015

“Impresiones de Shangai”, de Guo Moruo








¡Salgo de mi sueño! ¡Tristeza de mi desilusión! Cadáveres abandonados. Desorden y orgía de la carne, trajes largos de los hombres, mangas cortas de las mujeres, esqueletos llamando a mis ojos, tumbas por toda la calle, desordenados, se chocan, desordenados, pasan. Corren mis lágrimas. Angustiosamente.

¡Salgo de mi sueño! ¡Tristeza de mi desilusión!



en Poetas chinos, 1958









viernes, marzo 27, 2015

"De marzo del 79", de Tomas Tranströmer



1931-2015


Cansado de todos los que llegan con palabras, palabras, pero no lenguaje,
parto hacia la isla cubierta de nieve.
Lo salvaje no tiene palabras.
¡Las páginas no escritas se ensanchan en todas direcciones!
Me encuentro con huellas de pezuñas de corzo en la nieve.
Lenguaje, pero no palabras.




en La plaza salvaje, 1983






Versión de Roberto Mascaró










jueves, marzo 26, 2015

“Tierra”, de Alejandra Llanquipichún







Tenía los ojos de plata y le mentiste
miles de lunas como espejos cayeron sin fondo
sus labios se hicieron pequeños,
la perdimos.

Tenías que talar la sangre en sus mejillas
arañar el infinito que fueron sus latidos,
temblores eternos de mi cuerpo mojado.
Hasta que vomitó la Patagonia de su fauna
en una cama pequeña
y te marchaste.


en Antología poética de mujeres mapuches, 2010







miércoles, marzo 25, 2015

"Carta de lluvia", de Jorge Teillier




Si atraviesas las estaciones
conservando en tus manos
la lluvia de la infancia que debimos compartir
nos reuniremos en el lugar
donde los sueños corren jubilosos
como ovejas liberadas del corral
y en donde brillará sobre nosotros
la estrella que nos fuera prometida.

          Pero ahora te envío esta carta de lluvia
          que te lleva un jinete de lluvia
          por caminos acostumbrados a la lluvia.

Ruega por mí, reloj,
en estas horas monótonas como ronroneos de gatos.
He vuelto al lugar que hace renacer
la ceniza de los fantasmas que odio.
Alguna vez salí al patio
a decirle a los conejos
que el amor había muerto.
Aquí no debo recordar a nadie.
Aquí debo olvidar los aromos
porque la mano que cortó aromos
ahora cava una fosa.

El pasto ha crecido demasiado.
En el techo de la casa vecina
se pudre una pelota de trapo
dejada por un niño muerto.
Entre las tablas del cerco
me vienen a mirar rostros que creía olvidados.
Mi amigo espera en vano que en el río
centellee su buena estrella.

Tú, como en mis sueños vienes
atravesando las estaciones,
con las lluvias de la infancia
en tus manos hechas cántaro.
En el invierno nos reunirá el fuego
que encenderemos juntos.
Nuestros cuerpos harán las noches tibias
como el aliento de los bueyes
y al despertar veré que el pan sobre la mesa
tiene un resplandor más grande que el de los planetas enemigos
cuando lo partan tus manos de adolescente.

          Pero ahora te envío una carta de lluvia
          que te lleva un jinete de lluvia
          por caminos acostumbrados a la lluvia.






en Poemas del País de Nunca Jamás, 1963



















martes, marzo 24, 2015

“Origen”, de Yenny Mastoraki








El mosaico de tu origen racial
surgió de profundos
matices del mar Egeo.
Los momentos de la transparencia
un blanco enceguecedor de la isla de Sifnos
y todo el bosque de palmeras cretense
para elevación de un instante.
Cosechamos aún los colores
en esta cepa helénica.



en Peaje, 1972