viernes, febrero 15, 2019

«Pero no estoy amargada», de Sarah Palin

Traducción de Juan Carlos Villavicencio






Es perfecta la luz del sol.
Qué fuerte que la estemos mirando
a través de las ventanas de la sala de reuniones
toda esta tarde.


en I Hope Like Heck, 2011










But I’m Not Bitter

The sunshine is perfect— / Too bad we’ll be looking at it / Through conference windows / This afternoon.










jueves, febrero 14, 2019

«La estructura del iki (Reflexiones sobre el gusto japonés)», de Kuki Shūzō

Traducción de Lil Sclavo





Los ojos expresan atracción a través de una mirada de reojo. Por lo tanto, cuando se lanza una mirada sesgada en dirección a alguien del otro sexo, la coquetería se transparenta en el movimiento de la pupila. Existen diferentes formas de mirar: la mirada oblicua, la mirada hacia arriba y la mirada hacia abajo. Cuando se lanza una mirada oblicua o cuando se mira hacia abajo para enseguida elevar la vista, lo que entra en juego es la coquetería. De igual modo, la mirada baja es una manera de seducir que sugiere turbación erótica. El punto en común de todas estas miradas radica en el movimiento en dirección al otro sexo, que quiebra el equilibrio de la mirada y rompe con la normalidad. Pero una mirada animada solo por la pasión no es todavía iki. Para ser iki, la mirada debe poseer un destello tal que haga que el encanto parezca a punto de resurgir, al tiempo que la pupila debe traslucir, sigilosamente pero con fuerza, la idea de una dulce resignación y un coraje inflexible.





1930






Contribución indirecta a DscnTxt de Victoria Odekerken











miércoles, febrero 13, 2019

«Fahrenheit 451», de Ray Bradbury

Fragmento





La lluvia era ahora muy fina y la muchacha caminaba por el centro de la acera con la cabeza levantada y unas pocas gotas sobre el rostro. Cuando vio a Montag sonrió.
–Hola!
Montag dijo hola y añadió:
–¿Qué haces hoy?
–Todavía estoy loca. La lluvia sabe bien. Me gusta caminar bajo la lluvia.
–No creo que eso me gustase –dijo Montag.
–Le gustaría si lo prueba.
–Nunca lo he hecho.

Clarisse se pasó la lengua por los labios.

–La lluvia tiene buen sabor.
–¿Pero te pasas la vida probándolo todo una vez? –preguntó Montag.
–A veces dos.




1953










Contribución indirecta a DscnTxt de Laura Fiori











martes, febrero 12, 2019

«Roma, poesía del tiempo», de Rodrigo Vergara Tampe







Roma es una película de contrastes. Y no solamente por el hecho de ser en blanco y negro, sino por los mundos emocionales y narrativos opuestos que describe en su relato. Ya en la primera escena, a través de un plano cenital hermoso, somos testigos de la aparición de un cielo que se refleja en el suelo, gracias al agua que escurre. Cielo y tierra, amor y desamor, pobreza y riqueza, padres ausentes y madres presentes, vida y muerte. Éstos son algunos contrastes que Alfonso Cuarón nos muestra, a través de una fotografía virtuosa.

La historia transcurre en el barrio de Roma, en Ciudad de México y narra el desmoronamiento de una familia acomodada, a través de los ojos de Cleo, la empleada de la familia. Desde los primeros minutos, Cuarón nos retrata el mundo solitario de Cleo, usando toda la capacidad artística que el cine permite: planos secuencias, el fuera de cuadro, planos generales, las acciones en segundo plano, la música diegética, el sonido y la fotografía. Cleo es una mujer de raíces indígenas que da todo por la familia donde trabaja. Es la que acuesta a los niños de la casa y la que los despierta, la que limpia las cacas del perro, la que les da de comer a toda la familia y lleva a los niños al cine.

Pero el relato de Cuarón no conlleva un juicio moral ni ideológico, frente a una situación que a todas luces es parte de la desigualdad presente en todo el continente americano. No. La narrativa es objetiva y le permite al espectador hacerse su propio juicio, ejercicio necesario que se ve pocas veces en el cine contemporáneo. Aquí no hay primeros planos para enfatizar el sufrimiento de Cleo ni escenas para juzgar a sus empleadores. Tampoco hay música incidental, que generalmente se usa para manipular emociones. Por el contrario, toda la música presente es diegética, está incorporada dentro de la escena de forma narrativa. Esto se complementa con otro recurso valioso que nos propone el director mexicano: el sonido. El ruido de la ciudad, sus vendedores, autos, manifestaciones, bullicios y retazos de conversaciones urbanas, nos cuentan historias no sólo de un lugar, sino del momento social y político que vive Ciudad de México en los 70.

Y en esa neutralidad y objetividad en el lenguaje cinematográfico, radica la riqueza de Roma, que irónicamente nos recuerda a las obras maestras del neorrealismo italiano. La historia transita por muchos estados emocionales y a diferencia de algunas voces que la han descrito como “plana”, la película construye un arco dramático pronunciado, donde cada personaje va experimentando un cambio interior que se ve reflejado hacia al final de la historia. Cleo vive su propio camino al infierno, enfrentada a la dualidad de ser pobre, pero pertenecer a una familia rica. Ella es mexicana, pero su travesía existencial podría ocurrir perfectamente en Chile, Perú o Argentina. Lo mismo con la historia, cuyo epicentro podría haber sucedido en cualquier parte del mundo.

Roma nos entrega escenas que probablemente tendrán una buena vejez: un parto como pocas veces lo hemos visto en el cine, una secuencia de acción en el mar que no escatima en angustia para el espectador, un incendio en el bosque con tintes surrealistas, un enfrentamiento entre represores y manifestantes al estilo de las grandes producciones y personajes psicopáticos escritos con la complejidad de lo mejor de la literatura y el cine: por momentos, el novio de Cleo nos recuerda a Travis Bickle.

Ésta es una película pequeña y gigante, una experiencia visual y sensorial, que quizá requiere de un segundo o tercer visionado para absorber la cantidad de detalles que están presente en todos sus mundos narrativos. Una obra maestra que no cuenta una, sino muchas historias a la vez. No entrega juicios ni lecciones, sino algo mucho más importante: poesía, algo que los artistas de la Novelle Vague y neorrealistas italianos tenían muy presente. Roma es un homenaje al cine, a la mujer, al arte, a los niños, a la nostalgia, a las ciudades latinoamericanas, a las cosas simples de la vida y al tiempo, ése que se resiste a morir y que está empeñado en conservar retazos de nuestra infancia.




en The Clinic, 22 de enero, 2019
















lunes, febrero 11, 2019

"18 de julio de 1936 - 18 de julio de 1938", de Miguel Hernández







Es sangre, no granizo, lo que azota mis sienes.
Son dos años de sangre: son dos inundaciones.
Sangre de acción solar, devoradora vienes,
hasta dejar sin nadie y ahogados los balcones.

Sangre que es el mejor de los mejores bienes.
Sangre que atesoraba para el amor sus dones.
Vedla enturbiando mares, sobrecogiendo trenes,
desalentando toros donde alentó leones.

El tiempo es sangre. El tiempo circula por mis venas.
Y ante el reloj y el alba me siento más que herido,
y oigo un chocar de sangres de todos los tamaños.

Sangre donde se puede bañar la muerte apenas:
fulgor emocionante que no ha palidecido,
porque lo recogieron mis ojos de mil años.




en El hombre acecha, 1937-1938























domingo, febrero 10, 2019

"La palabra", de Nikolai Gumiliov

Versión de José Mateo (según la traducción de Xenia Dyakonova)






En aquel tiempo, cuando Dios giraba
su rostro sobre el mundo nuevo, entonces,
detenían el sol con la palabra
y con ella se arrasaban torreones.

El águila no osaba alzar las alas
y los astros se anclaban a la luna,
si la palabra alguna vez volaba
como una llama roja en las alturas.

Y el número se usaba en lo mundano,
como un buey que trabaja uncido al yugo;
pues los matices del significado,
los transmiten los números fecundos.

El patriarca canoso, en tiempo antiguo,
que del bien y del mal sacó riqueza,
con su vara, por miedo a los sonidos,
el número trazó sobre la arena.

Pero olvidamos que, de lo terreno,
tan sólo en la palabra hay salvación,
y que en algún lugar del Evangelio
está escrito que la palabra es Dios.

Le impusimos los límites estrechos
que nos dictaba la naturaleza;
y como abejas de un panal desierto,
así se pudren las palabras muertas.




1921














sábado, febrero 09, 2019

«Mariposas enamoradas de las flores», de Ouyang Xiu

Versión de Juan Carlos Villavicencio






Profundo, profundo en el patio donde él se encuentra, tan profundo
que está velado por sauces que parecen humo por montones,
como cortinas que no cesan o como una pantalla sobre otra pantalla.
Ha dejado su silla de montar y su brida, ahí donde ha estado
siendo más feliz. Desde mi torre no puedo ver su rastro.

Es la tercera luna ahora, y el viento y la lluvia no han llegando;
bloqueo la puerta al anochecer,
pero no puedo impedir la primavera.
Mis ojos con lágrimas preguntan a las flores, pero no pueden darme
una respuesta. Veo pétalos rojos volando por sobre el columpio.












viernes, febrero 08, 2019

«Gasolinera», de Elizabeth Bishop







¡Ah, pero es sucia!
—esta pequeña gasolinera,
empapada de aceite, impregnada
de aceite, de una negrura
traslúcida, perturbadora.
¡Cuidado con ese fósforo!

El padre con un overol
sucio empapado de aceite
que lo corta bajo los brazos,
y varios hijos malcriados
y grasientos le ayudan
(es una gasolinera familiar),
todos completamente sucios.

¿Vivirán en la gasolinera?
Hay un porche de cemento
detrás de las bombas y en él
un juego de mimbre aplastado
e impregnado de grasa;
en el sofá de mimbre
un perro sucio, muy cómodo.

Algunas tiras cómicas dan
la única nota de color—
de cierto color. Puestas
sobre un tapete oscuro
cubriendo un taburete
(parte del juego), junto
a una gran begonia hirsuta.

¿Por qué la extraña planta?
¿Por qué el taburete?
¿Por qué, oh por qué, el tapete?
(Bordado con puntadas
formando margaritas, creo,
y grueso por el crochet gris).

Alguien bordó el tapete.
Alguien riega la planta,
o la engrasa, tal vez. Alguien
arregla las filas de latas
de modo que digan suavemente:
ESSO-SO-SO-SO
a los tan excitables automóviles.
Alguien nos ama a todos.




en Antología de la Poesía Norteamericana, 2018
Edición a cargo de José Coronel Urtecho y Ernesto Cardenal
Descontexto Editores




















jueves, febrero 07, 2019

"Biophilia Barroca", de Gabriel Soriano

Tres poemas




Vida


I

La nada eleva las impecables
sábanas del multiverso.



II

Un alma en bruto
es fecundada
con una explosión muda.

Sus ojos son círculos áureos,
son nebulosas
donde abismos destellan.

Un cuerpo de luz binaria
se estrella contra el campo de Higgs
dándole masa a los órganos
y vacío a los pulmones.

Supernova de células:
la carne germina
sobre los brazos de una madre.



III

Estaciones maduran.

El viento roba un manojo de notas
del bolso de esa niña islandesa.

Con los nervios expuestos,
árboles palpitan
sobre partituras del siglo XVII
hasta que su alma se envuelve con un todo.





Singularidad


Los números vacíos languidecen:
en el universo de carga opuesta,
las estrellas se cristalizan;
la luz de galaxias se endurece
y el tiempo se desconecta.

El cosmos implosiona al copular.





La creación de la Tierra


Una gota de magma
se escurre del sol.

Océanos de rubíes
lavan el vientre de Tea,
fecundan su piel
y elevan las nubes áridas
donde nacerá Selene.

Lluvia fósil
de zafiros inmundos
sobre un planeta apagado.

El ADN se encadena
a una atmósfera inmaculada.



2016
















miércoles, febrero 06, 2019

«Título del capítulo», de Ernest Hemingway

Traducción de Juan Carlos Villavicencio




Porque hemos pensado los más grandes pensamientos
      y nos hemos ido por el camino más corto.
Y hemos bailado las canciones del diablo,
      estremeciendo la casa para orar;
para servir a un amo en la noche,
      a otro durante el día.


Paris, 1923



en Three stories & Ten poems, 1923










Chapter Heading

For we have thought the larger thoughts / And gone the shorter way. / And we have danced to devil's tunes, / Shivering home to pray; / To serve one master in the night, / Another in the day.








martes, febrero 05, 2019

"El guardador de rebaños", de Alberto Caeiro

XIV / Traducción de Juan Carlos Villavicencio




No me importan las rimas. Raras veces
hay dos árboles iguales, uno junto al otro.
Pienso y escribo como las flores tienen color
pero con menos perfección en la forma en que me expreso
porque me falta la simpleza divina
de ser todo sólo mi exterior.

Miro y me conmuevo,
me conmuevo como el agua fluye cuando el suelo está inclinado
y mi poesía es natural como cuando el viento se levanta...





en El guardador de rebaños,
Descontexto Editores, 2018























lunes, febrero 04, 2019

“Visita”, de Rodolfo Hinostroza





El tema es cualquier cosa
            Que emerja entre las líneas del poema
No es un problema el tema
            Problema es el poema
El hábito perdido de desmadejar la esfera por un punto
            A partir de una sospecha concebida en el tacto
Y volverla a enrollar de otra manera
            Para que todo quede igual y diferente
Como si apenas un soplo hubiera discurrido
            Por sus íntimas curvas
Restableciendo las ondas enseguida
            Su aleteo tornasolado
Apenas una línea imperceptible
            Que es lo que queda luego de la visita
Una espina de tuna impertinente
            Clavada en este dedo
Y es extraño que alguien pueda dedicar toda su vida a eso
            Alimentándose de infelicidad
El cráneo reventando por llegar a sus límites
            El espíritu yugulado por la angustia
Como cuando se pugna por La Revelación
            Que casi nunca llega
Y cuando lo hace desciende como Júpiter en su carro de fuego
            Y nos quema por siempre
Y uno puede casi tocar las cicatrices cóncavas
            Ya demasiado suaves entretanto
Un muñón hembra queda como recuerdo de su última visita
            Un desconcierto grande como cuando el mundo
Vuelve a desordenarse por las noches
            Y ya notoria
Se hace otra vez la ausencia
            Del poema.



en Nudo Borromeo y otros poemas, 2008











domingo, febrero 03, 2019

"La casa sólo estaba brillando a la luz de la luna...", de Gertrude Stein

Traducción de Juan Carlos Villavicencio






La casa sólo estaba brillando a la luz de la luna,
Y en su interior brillando de alegría,
Está brillando mi bebé.
Brillando de alegría en la casa que brillaba
con la luz de la luna,
Bendice a mi bebé bendice a mi bebé brillante,
Bendice a mi bebé brillando de alegría,
En la casa brillando a la luz de la luna,
Su querido maridito ama aclamar cuando piensa
y siempre piensa cuando sabe y él siempre
sabe que su bendita bebé mujercita está aquí y él
es todo de ella, y se adhiere a ella como una lapa, bendita bebé.












The house was just twinkling in the moon light...

The house was just twinkling in the moon light, / And inside it twinkling with delight, / Is my baby bright. / Twinkling with delight in the house twinkling / with the moonlight, / Bless my baby bless my baby bright, / Bless my baby twinkling with delight, / In the house twinkling in the moon light, / Her hubby dear loves to cheer when he thinks / and he always thinks when he knows and he always / knows that his blessed baby wifey is all here and he / is all hers, and sticks to her like burrs, blessed baby.












sábado, febrero 02, 2019

“El cielo azul”, de Tchan Tsi





El cielo azul es vacío e inmenso,
el claro sol alumbra sin raíces ni apoyo,
su fulgor luminoso sale de la tierra
y entra de nuevo en ella.
Su curso hace que nuestra juventud
dure solo un instante.
Nos hemos encontrado los dos y, de pronto,
quedamos silenciosos,
entristecidos con la edad que avanza.
Jamás tendremos más alegría que hoy.
Una copa de oro está ante ti, llena de vino.
Saludándote, te deseo que vivas mil años.



en Poesía china, 1960

Antologadores: Rafael Alberti y María Teresa León











viernes, febrero 01, 2019

«Para siempre», de Raymond Carver

Traducción de Juan Carlos Villavicencio






A la deriva en un manto de humo,
sigo el sendero rayado por un caracol
en el jardín hasta el muro de piedra del jardín.
Solitario al fin me pongo en cuclillas, veo

lo que hay que hacer, y de repente
me adhiero a la piedra húmeda.
Lentamente empiezo a mirar a mi alrededor
y escucho, valiéndome

de todo mi cuerpo como el caracol
se vale de su cuerpo, relajado, pero alerta.
¡Increíble! Esta noche es un hito
en mi vida. Después de esta noche

¿cómo podría volver a esa
otra vida? Mantengo mis ojos
en las estrellas, y con mis antenas
las saludo. Espero

durante horas, sólo descansando.
Más tarde, el dolor comienza a asentarse
en minúsculas gotas alrededor de mi corazón.
Recuerdo que mi padre ha muerto

y que pronto me iré de
este pueblo. Para siempre.
Adiós, hijo, dice mi padre.
Por la mañana desciendo

y deambulo de vuelta a casa.
Todavía están esperando,
con el miedo cortando sus rostros,
mientras se encuentran con mis nuevos ojos por primera vez.




en Fires, 1983











Forever

Drifting outside in a pall of smoke, / I follow a snail’s streaked path down / the garden to the garden’s stone wall. / Alone at last I squat on my heels, see // what needs to be done, and suddenly / affix myself to the damp stone. / I begin to look around me slowly / and listen, employing // my entire body as the snail / employs its body, relaxed, but alert. / Amazing! Tonight is a milestone / in my life. After tonight // how can I ever go back to that / other life? I keep my eyes / on the stars, wave to them / with my feelers. I hold on // for hours, just resting. / Still later, grief begins to settle / around my heart in tiny drops. / I remember my father is dead, // And I am going away from this / town soon. Forever. / Goodbye son, my father says. / Towards morning, I climb down // and wander back into the house. / They are still waiting, / fright slashed on their faces, / as they meet my new eyes for the first time.