sábado, enero 03, 2009

Cinco declaraciones sobre el conflicto en Gaza






Declaración ante el bombardeo a Gaza
Partido Comunista de Chile


Ante las nuevas informaciones sobre el criminal bombardeo del gobierno sionista de Israel en contra del pueblo palestino en la franja de Gaza, el Partido Comunista de Chile declara:

Una vez más, con el apoyo del gobierno de EE. UU. y contraviniendo todas las convenciones, acuerdos y tratados internacionales con respecto a la guerra, Israel bombardea impunemente al pueblo palestino llevando esta masacre al grado de genocidio y de limpieza étnica. Ya van más de 320 muertos, muchos de los cuales son niños, mujeres y ancianos, lo que en la práctica desmiente los dichos del gobierno israelí en el sentido de que esta es una “Operación dirigida al aparato militar de Hamas”.

El Partido Comunista de Chile se suma a las voces que se comienzan a levantar en todo el mundo que piden poner fin a tan criminal agresión y a los gobiernos y parlamentos que han declarado su total apoyo y solidaridad al pueblo palestino y su condena al gobierno sionista de Israel. Elevamos aún más nuestra preocupación ante los nuevos criminales anuncios israelíes, que hablan de una invasión militar terrestre de mayor escala, el cual no sería otra cosa que el agravamiento de este genocidio.

Exigimos al gobierno y a la Presidenta de Chile, hacer efectiva la declaración de rechazo expresada oportunamente, llamando de regreso al país a informar a nuestra Embajadora en Israel, señora Irene Bronfman, y a sumarse a las peticiones de la necesidad de reunión urgente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas con el fin de detener esta escalada de violencia y así mismo, exigirle al gobierno de Israel, a través de su Embajada en Chile, el respeto a los tratados de tregua y, en definitiva, un alto al fuego.

Llamamos también a todas las organizaciones sociales y políticas de nuestro país a expresar el repudio del pueblo de Chile ante esta criminal agresión, la más grave en cuarenta años, en contra de Palestina y solidarizar activamente con el legítimo derecho a la autodeterminación y al establecimiento de un Estado independiente por parte del pueblo palestino.




Guillermo Teillier, Juan Andrés Lagos
Presidente y Encargado de Relaciones internacionales








Declaración pública. Denuncia masacre en Gaza
Federación Palestina de Chile

Cuando los gobiernos mundiales miran, una vez más, de forma pasiva y cómplice, como el estado de Israel está desarrollando una nueva masacre en Gaza, violando el derecho internacional y humanitario; y desarrollando una nueva faceta de su histórica y permanente política de exterminio físico y político del pueblo palestino, los chilenos de origen palestino, indignados por tanta injusticia y cansados de tanta hipocresía mundial que nuevamente pretende instalar la idea del empate entre agresor y agredido, venimos a declarar públicamente lo siguiente:

Considerando:

· Que la causa de toda la violencia en medio oriente es la ocupación israelí de los territorios palestinos y la política de exterminio físico y político del pueblo palestino que acompaña la ocupación.

· Que dicha ocupación lleva más de 40 años sin que la comunidad internacional haya jamás desarrollado acciones concretas para aislar de la misma a la potencia ocupante.

· Que durante dicha ocupación se han violado sistemática y permanentemente todos y cada uno de los derechos humanos de los palestinos, el derecho internacional, el derecho humanitario y los valores universales que occidente dice defender.

· Que el resultado de la actual ofensiva ya suma más de 300 palestinos muertos y miles de heridos, incluidos niños y ancianos, y toda la infraestructura de seguridad pública, educación, salud y comunicaciones, destruidas, además de los edificios y casas civiles dañadas.

Declaramos:

1. Condenamos enérgicamente estos nuevos crímenes contra la humanidad que Israel, una vez más, lleva a cabo en la más completa impunidad. Estas acciones son solamente comparables con los crímenes de lesa humanidad, que otrora cometiera el ejercito nazi y las fuerzas de orden y seguridad del Apartheid Sudafricano contra civiles inocentes en diversas partes del mundo.

2. Deploramos los ataques indiscriminados a civiles inocentes, así como los castigos colectivos aplicados por Israel en contra de la población civil, como la destrucción de casas y edificios, así como de toda la infraestructura básica de sustento de la población civil.

3. Demandamos a la comunidad internacional presionar a Israel para detener las acciones militares y poner fin al cerco israelí a Gaza que se mantiene ya por más de un año, sometiendo a la población civil a una crisis humanitaria de proporciones jamás antes vista y que es la causa primera de la situación actual en Gaza.

4. Llamamos a los hombres y mujeres de buena voluntad, a los partidos políticos, a las organizaciones de sociales y, en especial a los judíos antisionistas del mundo, a romper el silencio y denunciar en todas partes esta nueva masacre. Del mismo modo, lo invitamos a desarrollar y participar en acciones concretas de solidaridad con el pueblo palestino y de rechazo a la política de exterminio y desprecio por los derechos humanos y el derecho internacional que lleva adelante el Estado de Israel.

5. Llamamos también a los países del mundo, a abandonar su silencio cómplice, a poner término a la cooperación con la potencia ocupante, aplicar el Capitulo VII de la Carta de Naciones Unidas y a desarrollar acciones concretas para detener a Israel y aislarlo de la comunidad internacional hasta que no someta sus actuaciones al derecho internacional y humanitario y observe adecuadamente el respeto a los derechos humanos en Palestina Ocupada.

6. Saludamos, al Gobierno de Chile y muy especialmente a nuestra Presidenta, Dra. Michelle Bachelet, por la firme y clara posición del gobierno chileno ante este crimen de lesa humanidad e insistimos en la necesidad de que nuestro país juegue un rol de liderazgo internacional solicitando que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas apruebe sanciones inmediatas contra Israel y el envío de tropas internacionales (Cascos Azules) que pongan fin al genocidio y violación de todos los derechos humanos que esta sufriendo el pueblo palestino. Finalmente, le solicitamos al Gobierno de Chile que cite de inmediato a informar a la Embajadora en Israel.




Santiago, 30 de Diciembre de 2008






Declaración a la comunidad universitaria
Centro de Estudios Árabes, Universidad de Chile

El Centro de Estudios Árabes de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile compartiendo los principios de la Declaración de los Derechos Humanos, cuyo artículo 1° plantea que todos los seres humanos nacen libres en igualdad, dignidad y derechos, solidariza con el pueblo palestino y hace un llamado a la Comunidad Académica Nacional a condenar y rechazar las acciones militares emprendidas por el Estado de Israel en la Franja de Gaza.

La gravedad de estos acontecimientos debe posibilitar una reflexión sobre el grado de compromiso de la Comunidad Universitaria con el más fundamental de los Derechos Humanos que es el Derecho a la Vida, fundado jurídicamente por el Derecho Internacional y refrendado por las Naciones Unidas.

Es preciso considerar que la situación vivida por los palestinos hoy, no tiene un carácter puntual, sino que obedece a una política sistemática de represión, destrucción y exterminio al pueblo palestino que ha venido sucediendo desde hace 60 años, y que ha sido condenada por las Naciones Unidas reiteradamente.

Consternados frente al ataque militar contra el pueblo palestino, a sus centros académicos y en particular a la Universidad Islámica de Gaza, que acoge a 22.000 estudiantes, en su mayoría mujeres, hacemos un llamado a condenar la agresión israelí y solidarizar con la comunidad académica palestina y su pueblo.



Santiago, diciembre 30 de 2008







Criminal bombardeo en Palestina
Partido Socialista, PS

Ante la extrema gravedad que revisten los últimos acontecimientos en la Franja de Gaza, un territorio palestino de 360 km2 donde habita 1,5 millones de personas, y que dicen relación con el masivo y criminal bombardeo israelí sobre esos territorios que hasta el momento ha cobrado la vida de más de 200 ciudadanos palestinos y dejado un saldo de cientos de heridos, los socialistas allendistas manifestamos:

1. Nuestro más categórico repudio al criminal ataque por parte del gobierno israelita del que es víctima en este momento la población palestina en Gaza.

2. Nuestro más categórico rechazo al uso de la violencia institucionalizada para resolver este tipo de conflicto.

3. Hacemos un llamado urgente al gobierno de la presidenta Michelle Bachelet a condenar enérgicamente esta salvaje agresión que contradice expresamente todas las resoluciones de la ONU referidas al conflicto palestino-israelí. Al mismo tiempo, mientras duren los bombardeos a poblaciones civiles palestinas solicitamos al gobierno retirar a la actual embajadora de Chile en Israel en señal de protesta.

4. Llamamos todas las fuerzas políticas y sociales de nuestro país a expresar su repudio a estos hechos y a los gobiernos Latinoamericanos agrupados en UNASUR y en el Grupo de Río a tomar medidas activas para rechazar el grave e inaceptable ataque israelí y presionar por una solución justa a ese conflicto, basada en el derecho internacional y en todas las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU.

5. Exigimos al Estado de Israel cesar toda agresión hacia el pueblo palestino y respetar el derecho humanitario y las convenciones internacionales sobre las poblaciones civiles bajo ocupación militar.

6. Nuestra irrestricta solidaridad con el pueblo palestino y con su derecho inalienable a constituir un estado propio e independiente en Palestina, con Jerusalén Oriental como su capital.

7. Llamamos a la comunidad chilena de origen palestino y a todos los y las chilenas a movilizarse y repudiar activamente los bombardeos y la grave y condenable conducta del gobierno israelí.




Jorge Arrate, ex Presidente del PS, candidato presidencial socialista. Sergio Aguiló, diputado socialista. Rubén Andino, miembro de la Comisión Política del PS de Chile. Carlos Moya, miembro del Comité Central del Partido Socialista de Chile. Esteban Silva, miembro del Comité Central del Partido Socialista de Chile. Paddy Ahumada, Presidente Regional Valparaíso, miembro del CC del PS. Rafael Araya Masry, Presidente Regional América, miembro del CC del PS.


Santiago, 27 de diciembre de 2008






Gobierno de Israel convierte a Gaza en campo de concentración
Partido por la Democracia, PPD

La Secretaría Internacional del PPD denuncia que con el visto bueno de la Casa Blanca se permite al gobierno sionista de Israel convertir a Gaza en un inmenso campo de concentración, convertir a Palestina en la mayor prisión a cielo abierto conocida en el mundo y tolerada por muchos de los supuestos países defensores de los Derechos Humanos", ante los recientes ataques de Israel contra el pueblo palestino en la Franja de Gaza.

"Con esta acción genocida, Israel quiere cerrar todas las puertas para un posible diálogo que permita la solución pacífica al conflicto. Hay que recordar que ha sido la intransigencia de Israel lo que ha impedido una y otra vez una solución pacífica, primero con Arafat y la OLP, y en la actualidad tanto con Abú Abbas como con Hamas".

"Es indignante la pasividad de los gobiernos de la comunidad internacional que permiten a Israel la imposición de estos y otros castigos colectivos, claramente prohibidos por el derecho internacional, mientras que la maquinaria de guerra de ocupación sigue actuando sin compasión sobre la población civil Palestina".

"En nombre de la Secretaría Internacional del PPD, condenamos enérgicamente el ataque del gobierno ilegal y genocida de Israel contra el pueblo palestino en la Franja de Gaza, como un acto de terrorismo de Estado perpetrado ante una población civil indefensa con consecuencia de centenares de víctimas mortales y más de mil heridos".

Hacemos un llamado al gobierno de la Presidenta Bachelet, para que condene al estado de Israel y respete los Derechos Humanos, de pueblo Palestino, las Resoluciones de la ONU y el Dictamen del Tribunal Internacional de La Haya que condena el Muro del Apartheid".

"Expresamos nuestra solidaridad al pueblo Palestino, ante el sufrimiento del millón y medio de personas que permanecen prisioneras en Gaza sin que se permita que hasta ellas llegue la ayuda humanitaria de alimentos, agua, medicinas o suministro de energía.




Edison Barría, Ricardo Cappelety, Mikael Marsuqa
Secretaría Internacional del PPD










viernes, enero 02, 2009

"Texto surrealista", de Antonin Artaud

Traducción de Aldo Pellegrini





El mundo físico todavía está allí. Es el parapeto del yo el que mira y sobre el cual ha quedado un pez color ocre rojizo, un pez hecho de aire seco, de una coagulación de agua que refluye. 

Pero algo sucedió de golpe. 

Nació una aborrecencia quebradiza, con reflejos de frentes, gastados, y algo como un ombligo perfecto, pero vago y que tenía color de sangre aguada y por delante era una granada que derramaba también sangre mezclada con agua, que derramaba sangre cuyas líneas colgaban; y en esas líneas, círculos de senos trazados en la sangre del cerebro. Pero el aire era como un vacío aspirante en el cual ese busto de mujer venía en el temblor general, en las sacudidas de ese mundo vítreo, que giraba en añicos de frentes, y sacudía su vegetación de columnas, sus nidadas de huevos, sus nudos en espiras, sus montañas mentales, sus frontones estupefactos. Y, en los frontones de las columnas, soles habían quedado aprisionados al azar, soles sostenidos por chorros de aire como si fueran huevos, y mi frente separaba esas columnas, y el aire en copos y los espejos de soles y las espiras nacientes, hacia la línea preciosa de los senos, y el hueco del ombligo, y el vientre que faltaba. 

Pero todas las columnas pierden sus huevos, y en la ruptura de la línea de las columnas nacen huevos en ovarios, huevos en sexos invertidos. 

La montaña está muerta, el aire está eternamente muerto. En esta ruptura decisiva de un mundo, todos los ruidos están aprisionados en el hielo; y el esfuerzo de mi frente se ha congelado. 

Pero bajo el hielo un ruido espantoso atravesado por capullos de fuego rodea el silencio del vientre desnudo y privado de hielo, y ascienden soles dados vuelta y que se miran, lunas negras, fuegos terrestres, trombas de leche. 

La fría agitación de las columnas divide en dos mi espíritu, y yo toco el sexo mío, el sexo de lo bajo de mi alma, que surge como un triángulo en llamas.




en La Révolution Surréaliste, Nº 2, 1925






















jueves, enero 01, 2009

"Sueño de la mariposa", de Chuang Tzu






Chuang Tzu soñó que era una mariposa. Al despertar ignoraba si era Tzu que había soñado que era una mariposa o si era una mariposa y estaba soñando que era Tzu.








miércoles, diciembre 31, 2008

"Salvador Allende", de Carlos Altamirano





El 11 de septiembre fue el día de la infamia. Pero también el día de la dignidad revolucionaria. Mientras los cuatro generales traidores emporcaban la historia de Chile, Allende la ennoblecía.

Aquel día pertenece a Salvador Allende. Durante su vida entera había predicado y practicado el respeto a la ley y a la Constitución. Había abrazado con pasión la alternativa de una vía al socialismo, liberada de la violencia, consustancial a otras experiencias. Sin embargo, en el instante definitivo coge las armas y combate. Las balas fascistas encontraron sus balas. Durante horas resiste junto a un reducido grupo de combatientes. Contra esa defensa frágil el adversario cobarde y sorprendido sólo atina a utilizar su inmenso poder destructor: el ataque de la artillería, el fuego de los tanques y el bombardeo implacable de los aviones. El coraje de Allende hace vacilar a los junteros asesinos. Más de una vez retroceden, intiman la rendición, le ofrecen respetar su vida. La respuesta fue invariable: “Los generales traidores desconocen lo que es un hombre de honor” enfrenta la muerte sereno. Con frialdad profética anticipa el significado de su sacrificio: “Así se escribe la primera página de esta historia. Mi pueblo y América escribirán el resto.”

La muerte de Allende cierra un ciclo en la historia nacional y abre las puertas de una nueva etapa en el proceso revolucionario. La evolución política y social de Chile ha sido dramáticamente rota. El hilo conductor que entrelazaba el acontecer nacional desde los inicios de la República hasta hoy, fue sangrientamente cortado por los generales mercenarios, coluditos con el gobierno norteamericano. La historia de Chile se rescribirá a partir de septiembre de 1973, considerando la honda brecha de odio abierta por el terror fascista.

El sacrificio proyecta a Allende violentamente en la historia y le selecciona como uno de sus más relevantes protagonistas, transformándolo en la más alta voz moral y revolucionaria de nuestra patria. Su personalidad política centrará el debate de los años venideros.

Aun mirando desde un punto de vista tradicional y conservador, ninguna figura nacional en este siglo, alcanza perfiles tan fuertes y profundos.

Gabriel García Márquez, con la pasión de su pluma extraordinaria, afirma que Allende murió “defendiendo toda esa parafernalia apolillada de un sistema de mierda que se había propuesto aniquilar sin disparar un tiro”[1]. Creemos que se equivoca. Su sacrificio tiene un sentido más profundo e históricamente más trascendente. No es la democracia burguesa la engalanada con su muerte. Por el contrario, son sus miserias y lacras las puestas al desnudo cuando los militares traidores deciden ultimarlo. No empuñó las armas ni entregó su vida por un sistema político y social en descomposición. Lo hizo para defender la legitimidad moral y revolucionaria de lo que alguna vez denominó “el segundo modelo de transición a la sociedad socialista”. Es su última contribución, honesta e inconmovible, a una vía de transformación concebida como factible, en la singular realidad de Chile. Su muerte tiene además el contenido de una notable demostración histórica. Ante su pueblo y los pueblos del mundo, Allende pone en evidencia los harapos principistas de la burguesía. El desenlace trágico reivindica la vigencia de una ley, a veces cuestionada desde perspectivas abstractas y teóricas: las clases dominantes jamás respetarán un proceso revolucionario, aun cuando esté legitimado en la voluntad del sufragio universal; nunca aceptarán pacíficamente cambios que cuestionen sus privilegios de clase.

Allende había empeñado su palabra de respetar la Constitución y la ley. Así lo hizo, y al hacerlo no dejó de ser revolucionario. Aquel respeto era condición básica del camino que entendía correcto y defendió apasionadamente.

Pocas veces en los anales de las luchas populares un sacrificio fue históricamente más útil. La verdadera humanidad ha recogido su nombre, su vida y su palabra. Las grandes corrientes del pensamiento humano han convergido en una formidable y ecuménica expresión solidaria. Antagonismos hondos y prolongados salvan brechas aparentemente insuperables para protestar por el dolor de Chile. La muerte de Allende sacude la conciencia universal y su nombre se transforma en una insólita bandera de lucha y unidad. Raro privilegio que el fascismo no llegó a imaginar. Privilegio del revolucionario caído; extraordinaria herramienta de combate para el futuro de nuestro pueblo.










en Dialéctica de una derrota, S.XXI, Ciudad de México, 1977.












[1] Gabriel García Márquez, “Cómo mataron a Allente”, Harper’s, 1974.











lunes, diciembre 29, 2008

"Víctor Sarmiento comprende el tedio", de Marcelo Guajardo Thomas






To say: I have lost the consolation of faith
though not the ambition to worship,
to stand where the crossing happens.

Forrest Gander

De esta forma, en mi clavícula y mi lengua
la obstinada voluntad de la vigilia


Víctor Sarmiento comprende el tedio
aun cuando este se confunde con el sueño,
en el cruce hambriento de la costumbre y la horca de los días.

Amanece           el roce de los labios sobre la espalda
el resplandor ilumina las ciruelas maduras

En la primera luz, los ojos le parecen órganos inservibles,
los precursores de una manía terca, un hecho aterrador y detenido.

En la cálida matriz del semejante, el hartazgo cede su lugar al sueño

Migra el silencio desde una casa en llamas hasta el vacío de
          la semejanza
el aguijón que busca una coordenada, en donde el hueso se precipita
          y desaparece

todo es hueso y coordenadas, repite, y en la memoria un griterío
          interminable
acercándose como un pedazo de pan que marcha sobre las brasas

Cava la raíz del geranio más allá de la vista
reconoce el gesto familiar del placer, con el hombro ahuecado
en donde el pelo húmedo y recogido deja caer el agua sobre su pecho

Víctor Sarmiento comprende el tedio
le es normal como las evidencias de su cuerpo al tacto
o el silbido del aire que sale irremediable por su garganta

Una celda aun mayor que la rabia, es la prisión cálida del tedio

En la proximidad del cuerpo, un instante
la carne blanda de la ira, cuyos gajos cuelga, oblicuos y estáticos,
antes de los preciosos segundos que preceden a su mano acariciando
el inicio de una espalda inmóvil sobre la cama

El grito de las yemas, el placer sosegado avanza
desde el cuello hasta la cervical como un lento mamífero

El abrevadero que de noche tiembla con la proximidad de
          los caballos

Con el miedo entrelazado           un rostro
así, el retorno de esta plaga
la horca que mece los segundos
en el borde donde el agua golpea

en su lengua
otra lengua afilada

siguió con los labios
la línea del abdomen

sedado


Víctor Sarmiento comprende el tedio
al punto de oír, cortando la transparencia
una pequeña voz rugiendo
como si de pronto el cardo encendido tuviera su propia lengua
y el animal hubiese comprendido la simetría del fango

La quemadura de la silueta aparece en fragmentos
la repetición del instante rompe la piel del sueño
                       éste, sin embargo, prevalece

Los martillos repartidos entre los geranios
la sangre mancha la piel del oso polar               engulle

Aquí la soga y la máscara
en la gruta deshabitada
en donde el agua escurre
como un animal devastado

Veía el redoble de las hojas
urdidas al tallo, contemplaba el prolijo recurso
de las orugas, en su capullo colgadas,           esperando
que sus cuerpos cambiaran hasta la cima de la esperanza

Sin embargo, le era imposible comprender la fe

La fe eclipsa el paso congelado de los segundos
mezclada con la esperanza, suele ser un mortífero tipo de explosivo

Era, desde luego, un retorno a la atroz semejanza
con la mano extendida sobre su faz,       en cuclillas y en silencio
frente a la conmovedora persistencia de los objetos

Aquello que habla de sí con las manos atadas
una lengua súbita que recoge el aire de la aversión
con el sol fulminado, los rostros dentro de los espejos
semejantes al estallido arrancado de la vigilia

¿Qué queda entonces?

La suma de los fragmentos que cambian de forma
la insistencia de los geranios que encuentran agua en la materia
          revuelta

Víctor Sarmiento comprende el tedio
como si fuera un escenario cuya fortaleza radica en la silueta de
          los objetos,
un marsupial que suspendido por los hilos de un titiritero flota
          sobre el agua negra

Pegado al sueño de los cuerpos
la imagen         el desperfecto               la aversión
una clase de tacto pronunciado y bélico
un cráneo que el silencio esculpe pegado a la certeza

El sol aparece entre los árboles
la mantis caza en el follaje del jazmín

Así, el intervalo, en medio del azar y las partículas,
en donde el aspa le corta la garganta al sonido
cuatro veintiséis         la proximidad de un cuerpo
la rebelión del agua en el hueco de la piscina
otra respiración que lo alimenta saciando un hambre tan distinta

el clavo del hartazgo       su boca cortada
sobre el prado y rozando el cuerpo estático del mirlo

Del otro lado, el tapiz del oído, y las puntas de los dedos
sobre la piel húmeda sucede el cruce del líquido y la desesperación
en las direcciones que dibujan las trizaduras del cemento
inundado de agua clorada, donde la oreja cautiva
emite un insoportable chillido, en aquella profundidad
                    la rótula ha perdido el habla

Víctor Sarmiento comprende el tedio
de la misma forma que comprende la hilera militar de las hormigas
que llevan los trozos del mirlo hasta una profundidad austera

Perplejo y desnudo el hueso se hunde en el jardín

Sumergido           ciego       inmóvil
escucha el chillido metálico de los codos que se estrellan en el fondo

Los cuerpos ovillados de los niños rompen la superficie
sobre el agua los redondos caballos de hule esperan el abandono


El oxígeno horada con una cuchara el interior de los caballos de hule
el sol atraviesa el follaje de los helechos y se dispersa en millones
          de nervaduras
La boca hacia arriba             la comisura
una gota de sangre que se desliza hasta la clavícula

Bajo la piel y cavando la marcha del hastío
pronuncia una vacuidad que no se repele

El animal levanta la cabeza
perplejo por la ausencia de depredadores

Se queda inmóvil sobre el agua, suspendido en el tráfago
las manos empuñadas             la mandíbula empuñada
mientras el espasmo atrapado en el diluido sol
impulsa un pequeño iceberg que tiembla en el reflejo

La extravagancia del miedo es un vestigio,
el trozo de una colmena abandonada bajo los árboles

el intervalo y su aguja             la oreja prisionera en el follaje

Abre la boca
el aire entra de una vez
recoge los trozos del mirlo antes de su desaparición
y los reparte en la tierra mojada

Una manilla circular, donde la cuerda aprieta y levanta
la sombrilla      el resplandor metálico del pica hielo hundido
en la cubeta pulida y la copa de un lado de la sombra del tendedero
que corta la superficie dejando los objetos simétricamente
          organizados

Recuerda la claridad de aquel día. Las secretas flores de los cactus.
Su padre subía una colina polvorienta             marzo
se había secado la hiedra que poblaba las rocas
en el Pucara de la cima el viento roía los cardos dejándolos desnudos

En la vasija de madera donde las ciruelas forman un montón oscuro
          y húmedo
la enorme mosca azul dibuja un trazo incomprensible
tan diferente a las rigurosas figuras anaranjadas de los vasos
          del verano

Primero el estupor como un bien estético             corrosivo
de la otra orilla             la perplejidad
como quién suelta a la tormenta
la vaina de un grano de trigo y la sigue con los ojos
          suena el teléfono del comedor
se inicia el cosquilleo del riego automático que cubre el jardín
          alguien contesta y habla
un cuerpo compacto rompe otra vez la superficie del agua

Avanza hasta la sección política

-Se han quebrado los preciosos equilibrios del gobierno
se espera un cambio de gabinete para los próximos días-

adentro         quebrado         el tallo de la semejanza
un trozo de acero en la pupila que impide al ojo ver su gemelo

Víctor Sarmiento comprende el tedio
acaso su veneno más mortífero y seguro,
que con la aguja del cartílago
destruye mas allá de la aversión

Un cuerpo flota como los manatíes
en medio de los hígados y el miedo
giran los engranajes concéntricos
los tallos de los juncos cruzan la superficie del agua

Escucha el repentino estallido del aspa
las ramas viejas comprimidas en vasijas
arrojados sobre la hierba         martillos
y el agua aproximándose en trazos cortados sobre el aire
el cuerpo dormido en la superficie de hule
las palmas de las manos vueltas hacia el agua
el antebrazo estático           las pulsaciones
de pronto         el golpe metálico de la podredumbre
se arrastra hacia el fuego y la desaparición

Toma una ciruela madura y la lleva hasta su boca
la sombra de las grúas cae en el vértice del jardín
                    un pie desciende a la ceguera

La casa está en silencio
y este silencio es una obstinada brasa

El mecanismo funciona por simple succión,
entre el respiradero y la hoja de metal, el aire escasea
y los trozos salen disparados por el conducto de los desechos

el rugido                la respiración entrecortada

Hubo un tiempo en que la fatiga precedía al descubrimiento
un tiempo en que sus rasgos le daban una extraña tranquilidad
como la frágil cubierta de una larva en simbiosis con la raíz del nogal

El jardinero pasa la cortadora de pasto
donde la hierba crece con más fuerza

La luz se debilita. Anochece.

Víctor Sarmiento en posición fetal sobre su cama
el ligero hundimiento    el arco de la espalda      la luz lateral encendida
su cuerpo encorvado y tibio frente al destello

Un paso y otro más      saciado
ya no espera la quemadura de la vigilia

Los ciervos escarban en los junquillos de los muros
en donde la pesadilla se multiplica

Cruza su rostro el látigo de luz desde la curvatura
donde el tronco hinchado de un animal
encalla en la ribera del río luego de la inundación

             el hambre es la próxima catástrofe


Víctor Sarmiento comprende el tedio

Con la frágil brutalidad del oso polar
flotando en la espesura del pozo transparente            cautivo

Los rayos del sol cayéndole por la espalda
el grito del otro lado del reflejo

No existe nada más tedioso que el hambre
el continuo mecanismo que lleva al oso polar más allá de la superficie
donde una mano sostiene un trozo de carne sobre su mandíbula

Comprende además la combustión del desengaño
como si fuera la brutal persistencia de un espejismo
a tientas en el hueco del sueño          desprovisto

un ojo cortado flota entre los juncos


Víctor Sarmiento comprende el tedio

Dejándolo paralítico en un lugar
en donde los surcos del hastío, inverosímiles
profundos sobre la roca, como una plaga
encuentran un acantilado sin tiempo.

Luego de la saciedad
el bulto cartilaginoso cae
a través de la garganta

Con la piel quemada por el clavo de la persistencia
el sueño y la desaparición emergen en las mismas coordenadas

La quijada de la oscuridad traga los redondos caballos de hule
y el agua contenida que aún tiembla en el gigantesco cántaro

abierta sobre la cama, la edición en inglés de Latin American Trade

-Carlos Slim, el hombre más rico de Latinoamérica,
ha acumulado la mayor colección de Rodin fuera de Europa-
La lenta extremidad del vapor se desplaza por el cielo raso
convierte la luz en un extraño vestigio
                    el agua escurre por la tuberías

En la celda del hastío el oído es un prisionero desnudo

He aquí las horas del rencor

Víctor Sarmiento comprende el tedio
Deseando la resignación de la ceguera
del cuerpo que tropieza en una casa en llamas
a punto de caer y en la boca
una lengua confusa y atónita

La cáscara trizada desde adentro por la inconfundible voluntad

En la humedad de los helechos, la persistencia
con las manos enterradas en el fango una pupila empuña los segundos
del otro lado del sueño un contorno se aproxima y le besa los labios

una caída entonces        la repentina brasa
las pulsaciones             una plaga que se alimenta de la memoria

El agua está en calma
el dispersor corta el grito estático del trazo
ruge el aspa y levanta las partículas del hueso pulverizado



Mas, contiene el aliento, mientras el vapor oculta los objetos
la simetría de la clavícula      el cuello desprendido
las caderas húmedas           el abdomen

Esa silueta basta
para desprender un desgarro y darle nueva vida al silencio

Urdido al vacío el tambor del desamparo

Su amor hambriento en la celda

Recobrada. La podredumbre habló como lo haría la carne

Recuerda, una alegría conmovedora,
la risa             tardes en que había amado tanto

ahora, la aparición de las palabras es una aguja
y el silencio un huésped, que imita su rostro para hablarle de sí mismo

En la niebla, convertidos en fragmentos, los rasgos inmóviles
          de la certeza;

las vasijas y los utensilios de fierro forjado   el abismo
de los aparatos de la cocina, el estudio, los dormitorios
el hueco de la chimenea, los libros de Munch y de Hopper
las piedras de la terraza, el jardín rigurosamente organizado

en el corredor se asoma un ciervo
cegado de pronto por el destello

Llamó a esto el desvergonzado hastío

a menudo el volumen y el silencio
en el humus donde la lombriz           persiste
un asno se pudre entre los geranios

la lluvia, el vapor de las piedras trizadas

           noviembre         el tórax hundido          la oreja

Luego del habla

el grito vencido del interior de la carroña











2006





domingo, diciembre 28, 2008

“El doctor Dekker se marcha”, de Azorín







El doctor Dekker se marcha de Madrid: el doctor ha terminado ya de recoger las notas para su libro The time they lose in Spain; es decir, El tiempo que se pierde en España. ¿Y adónde encamina sus pasos el ilustre miembro del Real Colegio de Cirujanos de Londres? El doctor Dekker va a Levante. The best in the world!, he gritado yo, como él en días pasados, pensando en el país sereno y claro de las palmeras, los Granados y los naranjos. Y el ilustre doctor ha gritado, también, henchido de entusiasmo, con voz más estruendosa que la mía: The best in the World. Después hemos trabado nuestras manos estrechamente y hemos dado una sacudida seca y violenta; luego, tras una breve pausa, otra; después, tras otro minuto de silencio, una tercera. Nos hemos quedado frente a frente, con los bustos erguidos, mirándonos de hito en hito; y al cabo, los dos hemos gritado a un mismo tiempo, como muñecos mecánicos:

-Good bye!
-Good bye!


Nuestras espaldas se han vuelto al mismo tiempo y nuestros pies han marcado –uno, dos, tres- los mismos pasos sincrónicos y rítmicos. Ha transcurrido un breve minuto trágico. ¿Era posible separarnos de este modo? Estábamos solos. ¿No podía el insigne miembro del Real Colegio de Cirujanos de Londres abdicar, sin desdoro, de su impasibilidad británica? ¿No podía yo, insignificante periodista hispano, dar salida sin afrenta a mis efusiones meridionales?

Hemos vuelto nuestras caras a un mismo tiempo y hemos desandado los mismos pasos rítmicos y sincrónicos –uno, dos, tres- que antes hemos andado. Y otra vez hemos vuelto a sacudir violentamente nuestras manos y hemos convenido en que era imposible el separarnos. Yo, que amo la tierra levantina, ¿podré dejar abandonado al insigne humorista, descendiente de aquel otro humorista, Tomás Dekker, que pintó en sus comedias, allá en el siglo XVI, los vagabundos, los maridos benévolos y las mujeres frívolas? No, yo no podía dejar abandonado a este hombre afable, sensual, irónico, cínico y sonriente. El doctor Dekker lleva una misión trascendental en su excursión a las provincias: el pensamiento de un nuevo libro ha apuntado ya en su cerebro. El doctor Dekker va a estudiar las ideas que los labriegos españoles se forman en sus sencillos cerebros sobre el Estado y sobre los políticos que en Madrid mangonean.

-Go ahead, doctor! –he exclamado yo, entusiasmado, cuando ha concluido de comunicarme la noticia.
-Go ahead, mister! –ha gritado él con voz más formidable que la mía.

Y esta es la causa de que, cuando el lector pase la vista por estas líneas, acaso estén ya, el doctor Dekker y el que suscribe, en la tierra clara y serena de las palmeras, los granados y los naranjos, discurriendo por la campiña como dos sabios peripatéticos, o sentados sobre el follaje, charlando mano a mano con los hombres ingenuos que cultivan la tierra…







en Tiempos y cosas, 1949










sábado, diciembre 27, 2008

"El fin es gemelo del comienzo", de Carlos Germán Belli





Hoy echado del mundo de improviso y otra vez como ayer estimado de uno y otro elemento natural, nada menos que casi en los finales cuando según parece que de fijo el curso de la vida es incambiable.

En verdad por su mente no pasó ni como conjetura ayer ni hoy, que el remoto comienzo del vivir y estas postrimerías palpitantes repartidos hubieran sido aquí en porciones de penas por igual. Irremediablemente arrinconado sin compañía alguna deliciosa, y tal un hongo en tan desierta isla mañana, tarde, noche fijamente, en donde todo el aire, fuego y agua cómo le van volviendo las espaldas.








viernes, diciembre 26, 2008

"Para Andrea", de Enrique Lihn







La oruga es una trabajadora infatigable, mata
con su apetito sin boca algunos centenares de hojas
que el árbol le tiende compasivo de su ceguera
para ayudarla a cruzar la calle.
No deja más que huecos a su paso tal como lo pinta
esa tarjeta postal.
La mariposa, en cambio, salta del capullo
en el instante mismo de su transfiguración
en que como una flecha de nacimiento
abre los ocelos de sus alas a la luz
pero quizá no los ojos, porque también está ciega.
Ella baila con sus alas de artista
como una gitana al son de violines húngaros
y no se detiene dos veces en la misma flor.

La mariposa no puede recordar que ha sido oruga
así como la oruga no puede adivinar que será mariposa,
porque los extremos del mismo ser no se tocan.





en A partir de Manhattan, 1979










jueves, diciembre 25, 2008

"La pesadilla antes de Navidad", de Tim Burton

Poema original de El extraño mundo de Jack / Traducción de Juan Carlos Villavicencio





Era tarde un otoño en la tierra de Halloween
y el aire era bastante escalofriante.
Enfrente de la luna un esqueleto se sentó,
Solo sobre un cerro.
Él era alto y delgado y tenía una corbata con forma de murciélago;
Jack Skellington era su nombre.
Estaba aburrido y cansado en la tierra de Halloween.

“Estoy harto del susto, del terror y del miedo.
Estoy cansado de ser algo que anda violento en la noche.
Estoy aburrido de mirar con lascivia mis horribles miradas
Y duelen mis pies de bailar aquellas danzas de esqueletos.
No me gustan los cementerios y necesito algo nuevo para mí.
Debe haber más vida que sólo dar alaridos como '¡Bu!'”

Entonces desde una tumba, con un rizo y un giro,
Apareció una neblina gimoteando, quejumbrosa y espectral.
Era un pequeño perro fantasma, con un débil y pequeño ladrido,
y una linterna-nariz con cara de calabaza brillando en la oscuridad.
Era el perro de Jack, Zero, el mejor amigo que tenía,
Pero Jack apenas lo notó, lo que puso triste a Zero.

Toda esa noche y durante el próximo día,
Jack vagó y caminó.
Él estaba completamente consternado.
Entonces en lo profundo del bosque, justo antes de la noche,
Jack encontró inesperadamente una asombrosa vista.
No a más de veinte pies del punto donde se encontraba
Habían tres macizas puertas talladas en el bosque.
Él se paró ante ellas, completamente atemorizado,
Fija su mirada quedó atónita por una puerta en especial.
Encantado y emocionado, con una leve sensación de inquietud,
Jack abrió la puerta a una nevisca blanca, ventosa.

Jack no lo sabía, pero había caído
en el centro de un lugar llamado Pueblo de Navidad.
Inmerso en la luz, Jack ya no estaba angustiado.
Finalmente había encontrado el sentimiento que quería.
Y para que sus amigos no pensaran que era un mentiroso,
Tomó las medias llenas de regalos que colgaban junto al fuego.
Tomó dulces y juguetes que estaban apilados en las repisas
Y una imagen de Santa con todos sus duendes.
Él tomó luces y ornamentos y la estrella del árbol,
Y del letrero del Pueblo de Navidad, tomó la gran letra N.

Agarró todo lo que burbujeaba o brillaba.
Tomó incluso un puñado de nieve.
Cogió todo y, sin ser visto,
Se llevó todo a Halloween.

De regreso en Halloween un grupo de pares de Jack
Miraron con asombro los recuerdos navideños.
Para esta maravillosa visión ninguno estuvo preparado.
La mayoría se emocionó, ¡aunque algunos quedaron
            bastante aterrados!

Durante los próximos días, mientras fulguraba y relampagueaba,
Jack se sentó solo y se preguntó obsesivamente.
“¿Por qué ellos esparcen risas y alegría
Mientras nosotros acechamos cementerios, esparciendo pánico
            y miedo?
Bueno, ¡yo podría ser Santa y podría esparcir alegría!
¿Por qué él tiene que hacerlo año a año?”
Ofendido por la injusticia, Jack pensó y pensó.
Luego él tuvo una idea: “Sí... sí... ¡por qué no!”

En el Pueblo de Navidad, Santa estaba haciendo algunos juguetes
Cuando entre el estruendo oyó un suave sonido.
Abrió la puerta y, para su sorpresa,
Vio extrañas pequeñas criaturas en raros disfraces,
Eran completamente feos y más bien pequeños.
Mientras abrían sus sacos, gritaban “¡Truco o trato!”
Luego un confundido Santa fue empujado dentro de un saco
Y llevado a Halloween para ver a Jack el adalid.

En Halloween se reunieron todos una vez más,
Nunca antes habían visto a Santa
Y mientras cautelosamente miraban al extraño viejo
Jack relató a Santa su plan maestro:
“Mi querido Sr. Claus, ¡pienso que es un crimen
Que tú tengas que ser Santa todo el tiempo!
Pero ahora yo daré regalos y esparciré alegría.
Estamos cambiando lugares, yo seré Santa este año.
Seré yo quien diga ¡Feliz navidad para ti!
Así podrás tenderte en mi ataúd , rechinar puertas y gritar: ‘¡Bu!’
Y por favor, Sr. Claus, no piense mal de mi plan,
Porque haré el mejor trabajo de Santa que yo pueda.”

Y aunque Jack y sus amigos pensaban que harían un buen trabajo,
Su idea de Navidad era bastante macabra aún.
Estaban preparados y listos en vísperas de Navidad
Cuando Jack amarró sus renos a su lustroso trineo-ataúd,
Pero en vísperas de Navidad cuando estaban a punto de empezar,
Una niebla de Halloween lentamente llegó.
Jack dijo, “No podemos irnos; esta niebla es demasiado espesa.
No habrá Navidad y no podré ser San Nicolás.”
Después una pequeña luz incandescente atravesó la niebla.
¿Qué podría ser?... ¡Era Zero, el perro de Jack!

Jack dijo, “Zero, con tu nariz tan brillante,
no guiarías esta noche mi trineo?”

Y era el gran sueño de Zero ser tan necesitado,
Así es que voló alegremente a la cabeza del equipo.
Y conforme el esquelético trineo comenzaba su viaje fantasmal
Jack carcajeaba, “Feliz Navidad a todos y a todos una buena noche!”

Ésa fue la pesadilla antes de Navidad y, por toda la casa,
Ni una criatura tuvo paz, ni siquiera un ratón.
Colgadas todas las medias en la chimenea con cuidado,
¡Cuando se abriesen esa mañana causarían un pánico total!
Los niños, todos abrigados tan cómodos en sus camas,
Tendrían pesadillas de monstruos y cráneos.
La luna que colgaba sobre la nieve recién caída
Arrojó un fantasmagórico velo mortuorio allá abajo sobre la ciudad
Y la risa de Santa Claus ahora sonó como gemidos,
Y las campanas tintinearon como huesos charlatanes.
Y qué aparecería ante sus ojos pensativos,
Si no un ataúd como trineo con el esqueleto de un ciervo.
Y un esquelético conductor tan feo y macabro
Que ellos supieron enseguida, ¡ése no puede ser San Nicolás!
De casa en casa, con una sincera alegría,
Jack felizmente repartía cada juguete y regalo.
De tejado en tejado él saltaba y brincaba,
¡Dejando regalos que parecían traídos de una cripta!
Ignorando que el mundo estaba en pánico y aterrado,
Jack felizmente desplegaba su estilo propio de alegría.

Visitó la casa de Susie y Dave;
Obtuvieron un “Gumby y Pokey” de la tumba.
Luego en el hogar de la pequeña Jane Neeman;
Obtuvo una muñeca por un demonio poseída.
Un monstruoso tren con tentáculos como vías,
Una morbosa marioneta empuñando un hacha,
Una planta come hombres disfrazada de guirnalda
Y un oso/vampiro de peluche con dientes del todo afilados.

Había gritos de terror, pero Jack no los escuchó
¡Estaba demasiado comprometido con su propio espíritu Navideño!
Jack finalmente miró hacia abajo desde sus oscuros y
            estrellados miedos
Y vio el alboroto, el ruido y la luz.
“Por esta razón están celebrando, ¡se ve tan divertido!
Están agradeciéndome por el buen trabajo que he hecho.”
Pero lo que pensó eran fuegos artificiales significando bondad
Eran balas y misiles que intentaban matar.
Luego en medio de la cortina de fuego de artillería,
Jack instó a Zero a ir más y más alto.
Y volaron lejos todos ellos como tormenta de un cardo
hasta que fueron golpeados por un bien teledirigido misil.
Y mientras caían en el cementerio, fuera de cualquier vista,
Fue escuchado: “Feliz Navidad a todos, y a todos una buena noche.”

Jack se subió a una gran cruz de piedra
Y desde ahí revisó su increíble pérdida.
“Pensé que podía ser Santa, tenía tanta fe”.
Jack estaba confundido y lleno de una gran pena.
No sabiendo hacia donde voltear, miró hacia el cielo
Y luego se desplomó sobre la tumba y comenzó a llorar.

Y mientras Zero y Jack permanecían deshechos en el suelo
De pronto oyeron un sonido familiar.

“Mi querido Jack,” dijo Santa, “aplaudo tu intento.
Sé que haber causado tales estragos no era lo que querías
Y por eso estás triste y sintiéndote bastante deprimido,
Pero arrebatar Navidad fue algo equivocado.
Espero que te des cuenta que Halloween es el lugar adecuado para ti.
Hay mucho más, Jack, que me gustaría decir,
Pero ahora debo apurarme, porque ya casi es Navidad.”
Después saltó dentro de su trineo y con el guiño de un ojo,
Dijo: “Feliz Navidad,” y les ofreció un buen adiós.

De vuelta a casa, Jack estuvo triste, pero luego, como en un sueño,
Santa trajo la Navidad a la tierra de Halloween.





1993






Traducción dedicada a Ignacia Viñes







The Nightmare before Christmas

It was late one fall in Halloweenland,/ and the air had quite a chill./ Against the moon a skeleton sat,/ alone upon a hill./ He was tall and thin with a bat bow tie;/ Jack Skellington was his name./ He was tired and bored in Halloweenland.// “I'm sick of the scaring, the terror, the fright./ I'm tired of being something that goes bump in the night./ I'm bored with leering my horrible glances,/ And my feet hurt from dancing those skeleton dances./ I don't like graveyards, and I need something new./ There must be more to life than just yelling, 'Boo!'"// Then out from a grave, with a curl and a twist,/ Came a whimpering, whining, spectral mist./ It was a little ghost dog, with a faint little bark,/ And a jack-o'-lantern nose that glowed in the dark./ It was Jack's dog, Zero, the best friend he had,/ But Jack hardly noticed, which made Zero sad.// All that night and through the next day,/ Jack wandered and walked./ He was filled with dismay./ Then deep in the forest, just before night,/ Jack came upon an amazing sight./ Not twenty feet from the spot where he stood/ Were three massive doorways carved in wood./ He stood before them, completely in awe,/ His gaze transfixed by one special door./ Entranced and excited, with a slight sense of worry,/ Jack opened the door to a white, windy flurry.// Jack didn't know it, but he'd fallen down/ In the middle of a place called Christmas Town!/ Immersed in the light, Jack was no longer haunted./ He had finally found the feeling he wanted./ And so that his friends wouldn't think him a liar,/ He took the present filled stockings that hung by the fire./ He took candy and toys that were stacked on the shelves/ And a picture of Santa with all of his elves./ He took lights and ornaments and the star from the tree,/ And from the Christmas Town sign, he took the big letter C.// He picked up everything that sparkled or glowed./ He even picked up a handful of snow./ He grabbed it all, and without being seen,/ He took it all back to Halloween.// Back in Halloween a group of Jack's peers/ Stared in amazement at his Christmas souvenires./ For this wondrous vision none were prepared./ Most were excited, though a few were quite scared!// For the next few days, while it lightninged and thundered,/ Jack sat alone and obsessively wondered./ “Why is it they get to spread laughter and cheer/ While we stalk the graveyards, spreading panic and fear?/ Well, I could be Santa, and I could spread cheer!/ Why does he get to do it year after year?”/ Outraged by injustice, Jack thought and he thought./ Then he got an idea. “Yes. . .yes. . .why not!”// In Christmas Town, Santa was making some toys/ When through the din he heard a soft noise./ He answered the door, and to his surprise,/ He saw weird little creatures in strange disguise./ They were altogether ugly and rather petite./ As they opened their sacks, they yelled, “Trick or treat!”/ Then a confused Santa was shoved into a sack/ And taken to Halloween to see mastermind Jack.// In Halloween everyone gathered once more,/ For they'd never seen a Santa before/ And as they cautiously gazed at this strange old man,/ Jack related to Santa his masterful plan:/ “My dear Mr. Claus, I think it's a crime/ That you've got to be Santa all of the time!/ But now I will give presents, and I will spread cheer./ We're changing places I'm Santa this year./ It is I who will say Merry Christmas to you!/ So you may lie in my coffin, creak doors, and yell, 'Boo!'/ And please, Mr. Claus, don't think ill of my plan./ For I'll do the best Santa job that I can.”// And though Jack and his friends thought they'd do a good job,/ Their idea of Christmas was still quite macabre./ They were packed up and ready on Christmas Eve day/ When Jack hitched his reindeer to his sleek coffin sleigh,/ But on Christmas Eve as they were about to begin,/ A Halloween fog slowly rolled in./ Jack said, “We can't leave; this fog's just too thick./ There will be no Christmas, and I can't be St. Nick.”/ Then a small glowing light pierced through the fog./ What could it be?. . .It was Zero, Jack's dog!// Jack said, “Zero, with your nose so bright,/ Won't you guide my sleigh tonight?”// And to be so needed was Zero's great dream,/ So he joyously flew to the head of the team./ And as the skeletal sleigh started its ghostly flight,/ Jack cackled, “Merry Christmas to all, and to all a good night!”// 'Twas the nightmare before Christmas, and all though the house,/ Not a creature was peaceful, not even a mouse./ The stockings all hung by the chimney with care,/ When opened that morning would cause quite a scare!/ The children, all nestled so snug in their beds,/ Would have nightmares of monsters and skeleton heads./ The moon that hung over the new-fallen snow/ Cast an eerie pall over the city below,/ And Santa Claus's laughter now sounded like groans,/ And the jingling bells like chattering bones./ And what to their wondering eyes should appear,/ But a coffin sleigh with skeleton deer./ And a skeletal driver so ugly and sick/ They knew in a moment, this can't be St. Nick!/ From house to house, with a true sense of joy,/ Jack happily issued each present and toy./ From rooftop to rooftop he jumped and he skipped,/ Leaving presents that seemed to be straight from a crypt!/ Unaware that the world was in panic and fear,/ Jack merrily spread his own brand of cheer.// He visited the house of Susie and Dave;/ They got a Gumby and Pokey from the grave./ Then on to the home of little Jane Neeman;/ She got a baby doll possessed by a demon./ A monstrous train with tentacle tracks,/ A ghoulish puppet wielding an ax,/ A man eating plant disguised as a wreath,/ And a vampire teddy bear with very sharp teeth.// There were screams of terror, but Jack didn't hear it,/ He was much too involved with his own Christmas spirit!/ Jack finally looked down from his dark, starry frights/ And saw the commotion, the noise, and the light./ “Why, they're celebrating, it looks like such fun!/ They're thanking me for the good job that I've done.”/ But what he thought were fireworks meant as goodwill/ Were bullets and missiles intended to kill./ Then amidst the barrage of artillery fire,/ Jack urged Zero to go higher and higher./ And away they all flew like the storm of a thistle,/ Until they were hit by a well guided missile./ And as they fell on the cemetery, way out of sight,/ Was heard, “Merry Christmas to all, and to all a good night.”// Jack pulled himself up on a large stone cross,/ And from there he reviewed his incredible loss./ “I thought I could be Santa, I had such belief”/ Jack was confused and filled with great grief./ Not knowing where to turn, he looked toward the sky,/ Then he slumped on the grave and he started to cry.// And as Zero and Jack lay crumpled on the ground,/ They suddenly heard a familiar sound.// “My dear Jack,” said Santa, “I applaud your intent./ I know wreaking such havoc was not what you meant./ And so you are sad and feeling quite blue,/ But taking over Christmas was the wrong thing to do./ I hope you realize Halloween's the right place for you./ There's a lot more, Jack, that I'd like to say,/ But now I must hurry, for it's almost Christmas day.”/ Then he jumped in his sleigh, and with a wink of an eye,/ He said, “Merry Christmas,” and he bid them good bye.// Back home, Jack was sad, but then, like a dream,/ Santa brought Christmas to the land of Halloween.//









miércoles, diciembre 24, 2008

"El paseo repentino", de Franz Kafka





Cuando por la noche uno parece haberse decidido terminantemente a quedarse en casa; se ha puesto una bata; después de la cena se ha sentado a la mesa iluminada, dispuesto a hacer aquel trabajo o a jugar aquel juego luego de terminado el cual habitualmente uno se va a dormir; cuando afuera el tiempo es tan malo que lo más natural es quedarse en casa; cuando uno ya ha pasado tan largo rato sentado tranquilo a la mesa que irse provocaría el asombro de todos; cuando ya la escalera está oscura y la puerta de calle trancada; y cuando entonces uno, a pesar de todo esto, presa de una repentina desazón, se cambia la bata; aparece en seguida vestido de calle; explica que tiene que salir, y además lo hace después de despedirse rápidamente; cuando uno cree haber dado a entender mayor o menor disgusto de acuerdo con la celeridad con que ha cerrado la casa dando un portazo; cuando en la calle uno se reencuentra, dueño de miembros que responden con una especial movilidad a esta libertad ya inesperada que uno les ha conseguido; cuando mediante esta sola decisión uno siente concentrada en sí toda la capacidad determinativa; cuando uno, otorgando al hecho una mayor importancia que la habitual, se da cuenta de que tiene más fuerza para provocar y soportar el más rápido cambio que necesidad de hacerlo, y cuando uno va así corriendo por las largas calles, entonces uno, por esa noche, se ha separado completamente de su familia, que se va escurriendo hacia la insustancialidad, mientras uno, completamente denso, negro de tan preciso, golpeándose los muslos por detrás, se yergue en su verdadera estatura.

Todo esto se intensifica aún más si a estas altas horas de la noche uno se dirige a casa de un amigo para saber cómo le va.











martes, diciembre 23, 2008

"Shangai baby", de Zhou Wei Hui

Capítulo III: "Tuve un sueño"




Las chicas buenas van al paraíso, las malas se convierten en almas errantes.
Jim Steiman

Cuando una mujer elige la profesión de escribir la mayoría de las veces es para ocupar un lugar en una sociedad regida por hombres.
Erica Jong




¿Qué tipo de persona soy yo? Para mis padres soy odiosa, mal agradecida (a los cinco años ya me aventuraba a la calle con un chupetín dulce en la mano); para mis maestros, el jefe editorial de la revista o mis colegas soy una mujer inexplicablemente inteligente (experta en la profesión, de carácter inestable, que con sólo ver el inicio de una novela o un cuento ya sabe el final); para los hombres soy una hermosa flor primaveral (tengo un par de ojos grandes como las mujeres de las caricaturas japonesas y un cuello largo como el de Cocó Chanel). Y ante mí misma, soy una chica bastante corriente que tal vez un día se convierta en una famosa mujer difícil de destronar.

Mi bisabuela cuando vivía siempre decía: "El destino del hombre es como la cola de un barrilete, un extremo está en el suelo y el otro en el cielo, así que en el cielo o en el suelo nadie escapa de su destino". También decía: "El hombre es como el pasto de tres temporadas, nunca sabes cuál temporada fue mejor".

Era una anciana diminuta de cabellos blancos como la nieve, todo el día sentada en una mecedora, parecía una bola de hilo blanco. Se decía que ella tenía habilidades extraordinarias. En una ocasión adivinó con mucha exactitud un temblor de tierra de tres grados en 1987 en Shangai y también con exactitud tres días antes de morir les informó a todos en la casa su fecha de muerte. Hasta hoy, su fotografía cuelga en la pared de la casa de mis padres, ellos piensan que ella aún protege a toda la familia. También fue mi abuela quien predijo que yo me convertiría en una escritora talentosa, que la estrella de las artes y las letras brillaba sobre mi cabeza, que la tinta negra llenaba mi vientre y que yo finalmente iba a sobresalir.

En la universidad constantemente escribía cartas para mis amores secretos, era tanta la pasión con que escribía esas cartas que yo estaba casi segura de que tendría éxito. Los relatos que escribía en la editorial parecían novelas por sus tramas enredadas y hermoso lenguaje, la verdad se confundía con la mentira y la mentira parecía verdad.

Cuando finalmente me di cuenta de que todo lo que había hecho no era más que desperdiciar mi talento literario, renuncié a ese trabajo bien remunerado, y en consecuencia mis padres se decepcionaron de mí. En aquel entonces mi padre había movido cielo y tierra para encontrarme ese trabajo.

—¿Realmente eres esa pequeña niña que yo parí? ¿Por qué siempre te crecen cuernos en la cabeza y espinas en los pies? Dime, ¿para qué todos estos esfuerzos inútiles? —decía mi madre. Ella es una mujer dulce y frágil, se pasó toda su vida remendando las camisas de su marido y buscando la felicidad para su hija. Ella no puede aceptar las relaciones sexuales antes del matrimonio y de ninguna manera puede tolerar que las niñas usen remeras ajustadas sin sostén y se les marquen los pezones.
—Un día te darás cuenta de que lo más importante en la vida es la estabilidad y la tranquilidad. Zhang Ailing también solía decir que la estabilidad es la base de la vida —decía mi padre. Sabía que me gustaba Zhang Ailing. Mi padre es un gordito profesor de historia en la universidad, le gusta fumar puros y también disfruta conversar con los jóvenes. Él es de modales refinados y mostró debilidad por mí desde que yo era pequeña. Ya a mis tres años cultivaba mis gustos musicales con óperas como La Bohème. Siempre se preocupaba de que cuando creciera un hombre malo me iba a engañar y me iba a atrapar, decía que yo era el tesoro más apreciado en su vida, que yo tenía que tratar a los hombres con seriedad y prudencia, que no debía verter lágrimas por ellos.
—Nosotros pensamos muy diferente, una brecha enorme nos separa, vamos a respetarnos mutuamente, no hay que pelear, no vale la pena discutir. Tengo veinticinco años y quiero ser escritora. Aunque esta profesión ya pasó de moda haré que recupere su brillo —decía yo.

Cuando conocí a Tiantian decidí irme de casa. En la familia hubo una tormenta capaz de remover al Océano Pacífico.

—Contigo no hay remedio. Si haces bien o mal, el tiempo te lo dirá, parece como si yo nunca te hubiera criado —decía mi madre sumida en la confusión, con el rostro desencajado como si hubiera sido golpeada.
—Hieres a tu madre —decía mi padre—, yo también estoy desolado, una niña como tú al final va a sufrir, según tus propias palabras la familia de ese joven es rara, su padre murió en circunstancias inexplicables, ¿quién sabe si él es normal, si es una persona de fiar?
—Créanme, sé lo que hago —decía yo. Rápidamente agarré mi cepillo de dientes, algo de ropa, una caja de libros, unos discos y me fui.

En el piso frente al equipo de música los rayos del sol como ámbar se esparcían, como whisky regado. Después de que un grupo de norteamericanos impecablemente vestidos salieron, la cafetería recuperó su tranquilidad. El viejo Yang hacía llamadas telefónicas en su dormitorio. La Araña, recostado perezosamente contra la ventana, comía los restos de una galleta de chocolate que había dejado algún cliente (siempre hacía eso, así expresaba su capacidad animal de supervivencia). Fuera de la ventana estaba la calle sembrada de árboles fénix, la ciudad en verano era verde y luminosa como en las películas europeas.

—Cocó, ¿qué haces cuando estás aburrida? —preguntó la Araña.
—Cuando estoy aburrida naturalmente no hago nada, ¿qué podría hacer? —dije yo—. Como ahora, por ejemplo.
—Ayer por la noche estaba aburrido y me metí a chatear en la red, chateé con diez personas a la vez. —Noté sus ojos negros semiovalados como dos cucharas pegadas en la cara. —Conocí a una persona de nombre Mei, me dio la impresión de que no era uno de esos hombres que se hacen pasar por mujer. Dijo que era muy bonita y además virgen.
—En estos tiempos hasta las vírgenes son avispadas, ¿acaso no lo sabes? —Me reí, una chica que diga eso no tiene mucho pudor.
—Siento que esa Mei es muy cool. —Él no reía. —Ahora me doy cuenta de que nuestros ideales son terriblemente parecidos. Los dos queremos a toda costa ganar mucho dinero de una sola vez y luego rodar por el mundo.

Al oír eso me parecieron la pareja de actores de Asesinos por naturaleza. Curiosa, pregunté:

—¿Y cómo ganarían el dinero?
—Asaltando tiendas, robando Bancos, haciendo de puta o de gigoló, como sea —decía él mitad en broma y mitad en serio.
—Tengo una idea —se acercó y susurró algo en mi oído.

Me espanté mucho.

—No, eso no, estás loco —yo movía sin parar la cabeza. Este bastardo quería que robáramos juntos el dinero del negocio. Había observado que el viejo Yang todas las noches guardaba el dinero en una pequeña caja de seguridad, allí juntaba el dinero que llevaba una vez al mes al Banco. El tenía un amigo experto en abrir todo tipo de cajas de seguridad. Su plan consistía en traerlo, tomar el dinero y luego escurrirnos; claro, después había que hacer parecer que fueron unos ladrones desconocidos los que se habían llevado el dinero.

Ya había escogido la fecha. El siguiente martes iba a ser su cumpleaños, justo ese día a los dos nos tocaba el turno de la noche. Con el pretexto de festejar su cumpleaños, invitaría al viejo Yang a beber, lo emborracharía hasta desmayarlo y listo.

Las palabras de la Araña me pusieron nerviosa hasta el punto de darme gastritis:

—Ni lo sueñes, olvídalo, sácate eso de la cabeza, oye, ¿no será idea de la Mei esa?
—¡Shh! —Me indicó que el viejo Yang ya había terminado de hablar por teléfono y se dirigía hacia nosotros. Cerré bien fuerte la boca por temor a que se me escapara algo sobre el asunto.

La puerta se abrió y vi entrar a Tiantian. Sentí el estómago calentito. Vestía una camisa gris y pantalón de pana negro, en la mano llevaba un libro, su cabello un poco largo y un poco desordenado, sus ojos un poco miopes y un poco húmedos, sus labios un poco fríos y un poco sonrientes, ésa era la apariencia típica de mi dulce amado.

—Llegó el esposo, llegó la felicidad —dijo el viejo Yang, en su dialecto de Shangai con acento pingtan, aprovechando la oportunidad para bromear. Él en realidad era un hombre bueno, amable y sencillo.

Tiantian se cohibió por ese comentario. Le llevé un capuchino y suavemente apreté su mano.

—Aún faltan cuarenta y cinco minutos, te esperaré —dijo en voz baja mientras miraba el reloj.

"La Araña seguramente se ha vuelto loco de tanto pensaren el dinero...", me dije enojada. En la pared de enfrente se proyectaba la sombra de mis brazos bastante agitados. Una vela se consumía encima de la mesita redonda en la que Tiantian y yo nos sentamos a jugar.

"Una persona brillante que empieza a cultivar la idea de un crimen es peor que un perro rabioso. Puede robar Bancos con una computadora, destruir aviones y barcos con una bomba, matar con un cuchillo invisible, provocar pestes y tragedias. Si en 1999 llega el fin del mundo estoy segura de que será por culpa de esos especimenes raros".

—Perdiste, yo tengo tres y voy por cuatro —me dijo Tiantian con seriedad señalando el tablero.
—La inteligencia es un tipo de don, la locura es un tipo de habilidad, pero si no se usan bien traen problemas. —Mi deseo por decir discursos apenas calentaba motores. —Al final el inteligente puede caer en dificultades mucho más graves que el tonto. Últimamente siento que el Lüdi tiene una atmósfera demasiado tranquila, hasta se oye el sonido de un parpadeo, es porque se trama algo oscuro. Tengo malos presentimientos.
—Entonces sal de allí, dedícate a escribir en casa —dijo Tiantian con sencillez.

Siempre que me decía que "regrese a casa", lo hacía con tanta naturalidad. Ese espacio de tres dormitorios y una sala, oloroso a fruta pasada, a colillas de cigarro, a perfume francés, a alcohol, lleno de libros y música, repleto de ilusiones inalcanzables, estaba adherido a mi cuerpo como una niebla de bosque encantado, que la sacudes y no se va, flota y ondea. Era en realidad más predestinado que un hogar, era el espacio más verdadero. No tenía nada que ver con los lazos sanguíneos, pero sí tenía una íntima relación con el amor, el alma, el goce, el sexto sentido, las reglas de la seducción, el vuelo sin meta y cosas por el estilo.

Regresa a casa, llegó la hora de la verdad. Empieza a escribir, es el final de las fantasías y el viaje del deseo. Utiliza la técnica correcta para describir y escribe una bella novela, el comienzo, el desarrollo, el clímax y el final del relato, aplica tu ingenio, deja que exploten tus sentimientos tal como cuando el mejor cantante del mundo canta a toda voz en la cima del mundo.

Un par de manos dibujaban estas ideas en mi mente. Tiantian quería que le prometiera que al día siguiente iba a llamar por teléfono al viejo Yang para renunciar.

—Está bien —dije. Renunciar a un trabajo, separarme de alguien, perder algo, estas sensaciones de abandono, para una chica como yo, son casi habilidades innatas, tan fáciles como dar vuelta la palma de la mano. Volar de un objetivo a otro, estar siempre en movimiento, mantener la vitalidad.
—Desde que te vi por primera vez en el Lüdi, sentí que tenías madera de escritora —Tiantian incitaba mi vanidad—, la expresión de tus ojos es compleja, hablas con mucho sentimiento, siempre observas a los clientes de la cafetería, una vez te oí hablar con la Araña sobre el existencialismo y la brujería.

Lo abracé con cariño, sus palabras eran un apoyo que ningún otro hombre me podía dar. Siempre era así. Al oír su voz, al ver sus ojos y sus labios sentía una ola cálida en la parte inferior de mi cuerpo, inmediatamente me humedecí.

—¿Qué más? Dime más, quiero oírte —besaba el lóbulo de su oreja mientras le suplicaba.
—Bueno... eres totalmente insondable, tal vez todos los que tienen madera de escritores tienen doble personalidad, es decir, no son muy de fiar.
—¿Qué te preocupa? —dije sorprendida mientras apartaba mis labios de su oreja. Tiantian movió la cabeza.
—Te amo —decía mientras me abrazaba y ponía la cabeza en mi hombro. Podía sentir que sus pestañas temblaban ligeramente en mi cuello y se apropió de mí una ternura aterciopelada. Sus manos se posaron sobre mi cintura, las mías sobre sus nalgas, estábamos parados uno frente al otro, viendo el espejo de nuestra propia imagen, el reflejo en la superficie del agua.

La sombra de la noche desvanecía los colores de nuestra piel. Él dormía, sobre la cama su cuerpo formaba una S, yo lo abrazaba por la espalda, aturdida. Sí, su calor y su fragilidad me atrapaban incomprensiblemente. Sentía cierto grado de responsabilidad hacía él, pero también me sentía perdida, como en un sueño.

En realidad, cuando llegó el día del cumpleaños de la Araña no pasó nada en el Lüdi, no llegó el ladrón profesional, la caja fuerte no desapareció, no hubo complot y ni siquiera una mosca llegó a molestar.

El viejo Yang, como siempre, con su corazón ancho y su cuerpo gordito contaba el dinero, supervisaba el trabajo, hablaba por teléfono y dormía la siesta. La nueva moza en el trabajo era tan buena como yo, y la Araña al poco tiempo también se fue con sus malas intenciones, sin dejar huella, como una burbuja de aire que se evapora.

Desde entonces me dediqué a la escritura. El largo y tortuoso camino de una escritora estaba ante mí y no tenía tiempo para otra cosa. La tarea esencial era establecer la sintonía con mi alma y, en una tranquilidad de hospital psiquiátrico, esperar pacientemente que llegaran las historias y los personajes. Tiantian, como un capataz, me miraba durante todo el día, me incitaba a usar los poderes de los magos para escribir un libro mágico. A su vez, eso se convirtió en el centro de su vida.

De pronto descubrió que le encantaba ir de compras. Nos parecíamos a los de la generación de nuestros padres, empujando un carrito y eligiendo con sumo cuidado los alimentos y los artículos de uso diario. Los nutricionistas dicen: "no hay que comer chocolate ni pochoclo", pero era justo el tipo de cosas que a nosotros nos gustaba.

En la casa yo mantenía las hojas de papel blancas como la nieve y de vez en cuando me miraba en el espejo para ver si mi cara reflejaba la sabiduría y la categoría de una escritora. Tiantian caminaba sigiloso por la casa, me servía refresco de la marca Sandeli, me preparaba ensalada de frutas con aderezo Selección de Mamá y me revitalizaba con chocolate negro de la marca Dove, ponía música que estimulaba un poco sin dispersar la concentración, ajustaba la temperatura y la humedad en el aire acondicionado; en el enorme escritorio había más de diez paquetes de cigarrillos Siete Estrellas apilados en orden como una pared, además había libros y montañas de hojas. No sabía usar la computadora y no pensaba aprender.

Ya he pensado en una sucesión de títulos, la obra debe ser profunda en su interior y en el exterior tener la atracción de un best-seller.

Mi intuición me decía que debía escribir sobre la Shangai de este fin de siglo, sobre esta ciudad de placeres, que despide olor a gozos, que engendra nuevos seres humanos, que llena las calles y los puertos de los sentimientos vulgares, tristes y los secretos que ella exuda. Ésta es una ciudad única en el Oriente, desde los años treinta es el punto del encuentro entre Oriente y Occidente, es la cultura en evolución. Ahora entró en la segunda ola de occidentalización. Tiantian siempre usa la palabra en inglés "post colonial" para describir ese proceso. Los clientes de Lüdi, cuando hablan diferentes idiomas, me hacen recordar aquellos elegantes y hermosos salones de lectura, espacios de intercambio que súbitamente te llevan a un viaje transnacional.

Cuando escribía un párrafo que me gustaba, llena de emoción se lo leía a Tiantian.

—Cocó querida, ya decía yo que tú puedes, no eres como los demás, tu puedes construir otro mundo con la pluma, aún más verdadero que el que vivimos... —Tomaba mi mano y la ponía sobre el lado izquierdo de su pecho, yo sentía el ritmo de su corazón. —Te aseguro que esto te va a dar inspiración ilimitada. —Cada vez que llegaba me traía regalos sorpresa, como si gastar el dinero en cositas bellas e inútiles le proporcionara gran satisfacción. Pero yo sólo lo quería a él, ¿cuándo llegaría el día en el que me diera su cuerpo como regalo?

Mientras más profundos son los sentimientos, más duele la carne.

Una noche tuve un sueño erótico. Yo estaba desnuda abrazada con un hombre con los ojos vendados, nuestros miembros estaban entrelazados como los tentáculos suaves de un pulpo, abrazados bailábamos. Los vellos sedosos con reflejos dorados del hombre me hacían sentir un hormigueo por todo el cuerpo. Justo después que mi canción preferida de acidjazz se terminó me desperté.

Me avergoncé de haber tenido ese sueño y luego me pregunté: "¿Qué presentimientos tendrá Tiantian? Él está más preocupado que yo sobre mi escritura. Casi me inclino a pensar que la escritura es como un potente afrodisíaco que alimenta nuestro amor inexplicable y sin lugar a duda limitado. ¿Acaso tiene una misión o es portador de una bendición divina? O tal vez es al contrario, quién sabe. El hombre siempre tiene que optar, para bien o para mal".

Pensando en eso me di vuelta y abracé a Tiantian. Despertó de inmediato. Sintió la humedad de mi cara y sin preguntar ni decir nada, con una mano comenzó a acariciar mi cuerpo. Nadie le enseñó cómo, él simplemente sabía cómo hacerme volar como espada que corta el espacio, como alma que vuela y espíritu que se dispersa, sin llanto, sin decir adiós, sólo pensé en volar, volar hasta el otro extremo de la noche. La vida es como un corto sueño primaveral, no hay razón para no entregarse a la embriaguez.










lunes, diciembre 22, 2008

"Azathoth", de H.P. Lovecraft








Cuando el mundo se sumió en la vejez, y la maravilla rehuyó la muerte de los hombres; cuando ciudades grises elevaron hacia cielos velados por el humo torres altas, temibles y feas, a cuya sombra nadie podía soñar sobre el sol ni las praderas floridas de la primavera; cuando el conocimiento despojó a la tierra de su manto de belleza, y los poetas no cantaron sino a distorsionados fantasmas, vistos a través de ojos cansados e introspectivos; cuando tales cosas tuvieron lugar y los anhelos infantiles se hubieron esfumado para siempre, hubo un hombre que empleó su vida en la búsqueda de los espacios hacia los que habían huido los sueños del mundo.

Poco hay consignado sobre el nombre y procedencia de este hombre, ya que eso correspondía exclusivamente al mundo despierto, aunque se dice que ambos eran oscuros. Baste saber que vivía en una ciudad de altos muros donde reinaba un estéril crepúsculo; y que se afanaba todo el día entre sombras y alborotos, volviendo a casa por la tarde, a una habitación cuya ventana no daba a campos y arboledas, sino a un penumbroso patio hacia el que muchas otras ventanas se abrían en lúgubre desesperación. Desde ese alféizar no se divisaba sino muros y ventanas, a no ser que uno se inclinara mucho para escudriñar hacia lo alto, hacia las pequeñas estrellas que pasaban. Y dado que los muros desnudos y las ventanas conducen pronto a la locura al hombre que sueña y lee demasiado, el inquilino de este cuarto solía asomarse noche tras noche, escrutando a lo alto para vislumbrar alguna fracción de cosas que estaban más allá del mundo despierto y de la grisura de la elevada ciudad. Con el paso de los años, fue conociendo a las estrellas de curso lento por su nombre, y a seguirlas con la fantasía cuando, con pesar, se deslizaban fuera de su vista; hasta que al fin su mirada se abrió a la multitud de paisajes secretos cuya existencia no llega a sospechar el ojo mundano. Y una noche salvó un tremendo abismo, y los cielos repletos de sueños se abalanzaron hacia la ventana del solitario observador para mezclarse con el aire viciado de su alcoba y hacerle partícipe de sus fabulosa maravilla.

A ese cuarto llegaron extrañas corrientes de medianoches violetas, resplandeciendo con polvo de oro; torbellinos de oro y fuego arremolinándose desde los más lejanos espacios, cuajados con perfumes de más allá de los mundos. Océanos opiáceos se derramaron allí, alumbrados por soles que los ojos jamás han contemplado, albergando entre sus remolinos extraños delfines y ninfas marinas, de profundidades olvidadas. La infinitud silenciosa giraba en torno al soñador, arrebatándolo sin tocar siquiera el cuerpo que se asomaba con rigidez a la solitaria ventana; y durante días no consignados por los calendarios del hombre, las mareas de las lejanas esferas lo transportaron gentiles a reunirse con los sueños por los que tanto había porfiado, los sueños que el hombre había perdido. Y en el transcurso de multitud de ciclos, tiernamente, lo dejaron durmiendo sobre una verde playa al amanecer; una ribera de verdor, fragante por los capullos de lotos y sembrado de rojas calamitas...