domingo, octubre 10, 2010

"Conversación en la catedral", de Mario Vargas Llosa

Fragmento






Huele a sudor, ají y cebolla, a orines y basura acumulada, y la música de la radiola se mezcla a la voz plural, a rugidos de motores y bocinazos, y llega a los oídos deformada y espesa. Rostros chamuscados, pómulos salientes, ojos adormecidos por la rutina o la indolencia vagabundean entre las mesas, forman racimos junto al mostrador, obstruyen la entrada. Ambrosio acepta el cigarrillo que Santiago le ofrece, fuma, arroja el pucho al suelo y lo entierra con el pie.

Sorbe la sopa ruidosamente, mordisquea los trozos de pescado, coge los huesos y los chupa y deja brillantes escuchando o respondiendo o preguntando, y engulle pedacitos de pan, apura largos tragos de cerveza y se limpia con la mano el sudor: el tiempo se lo tragaba a uno sin darse cuenta, niño. Piensa: ¿por qué no me voy? Piensa: tengo que irme y pide más cerveza: Llena los vasos, atrapa el suyo y mientras habla, recuerda, sueña ó piensa, observa el círculo de espuma salpicado de cráteres, bocas que silenciosamente se abren vomitando burbujas rubias y desaparecen en el líquido amarillo que su mano calienta.

Bebe sin cerrar los ojos, eructa, saca y enciende cigarrillos, se inclina para acariciar al Batuque: cosas pasadas, qué carajo. Habla y Ambrosio habla, las bolsas de sus párpados son azuladas, las ventanillas de su nariz laten como si hubiera corrido, como si se ahogara, y después de cada trago escupe, mira nostálgico las moscas, escucha, sonríe o se entristece o confunde y sus ojos, a ratos, parecen enfurecerse o asustarse o irse; a ratos tiene accesos de tos. Hay canas entre sus pelos crespos, lleva sobre el overol un saco que debió ser también azul y tener botones, y una camisa de cuello alto que se enrosca en su garganta como una cuerda. Santiago ve sus zapatones enormes: enfangados, retorcidos, jodidos por el tiempo. Su voz le llega titubeante, temerosa, se pierde, cautelosa, implorante, vuelve, respetuosa o ansiosa o compungida, siempre vencida: no treinta, cuarenta, cien más. No sólo se había desmoronado, envejecido, embrutecido; a lo mejor andaba tísico también. Mil veces más jodido que Carlitos o que tú, Zavalita. Se iba, tenía que irse y pide más cerveza. Estás borracho, Zavalita, ahorita ibas a llorar. La vida no trataba bien a la gente en este país, niño, desde que salió de su casa había vivido unas aventuras de película. A él tampoco lo había tratado bien la vida, Ambrosio, y pide más cerveza. ¿Iba a vomitar? El olor a fritura, pies y axilas revolotea, picante y envolvente, sobre las cabezas lacias o hirsutas; sobre las crestas engomadas y las chatas nucas con caspa y brillantina, la música de la radiola calla y regresa, calla y regresa, y ahora, más intensas e irrevocables que los rostros saciados y las bocas cuadradas y las pardas mejillas lampiñas, las abyectas imágenes de la memoria están también allí: más cerveza. ¿No era una olla de grillos este país, niño, no era un rompecabezas macanudo el Perú? ¿No era increíble que los odriístas y los apristas que tanto se odiaban ahora fueran uña y carne, niño? ¿Qué diría su papá de esto, niño? Hablan y a ratos oye tímidamente, respetuosamente a Ambrosio que se atreve a protestar: tenía que irse, niño.

Está chiquito e inofensivo, allá lejos, detrás de la mesa larguísima que rebalsa de botellas y tiene los ojos ebrios y aterrados. El Batuque ladra una vez, ladra cien veces. Un remolino interior, una efervescencia en el corazón del corazón, una sensación de tiempo suspendido y tufo. ¿Hablan? La radiola deja de tronar, truena de nuevo. El corpulento río de olores parece fragmentarse en ramales de tabaco, cerveza, piel humana y restos de comida que circulan tibiamente por el aire macizo de "La Catedral", y de pronto son absorbidos por una invencible pestilencia superior: ni tú ni yo teníamos razón papá, es el olor de la derrota papá. Gentes que entran, comen, ríen, rugen, gentes que se van, y el eterno perfil pálido de los chinos del mostrador. Hablan, callan, beben, fuman, y cuando el serranito aparece allí, inclinado sobre el tablero erizado de botellas las otras mesas están vacías y ya no se escucha la radiola ni el crujido del fogón, sólo al Batuque ladrando, Saturnina. El serranito cuenta con sus dedos tiznados y ve la cara urgente de Ambrosio adelantándose hacia él: ¿se sentía mal, niño? Un poquito de dolor de cabeza, ya estaba pasando. Estás haciendo un papelón, piensa, he tomado mucho, Huxley, aquí lo tienes al Batuque sano y salvo, me demoré porque encontré a un amigo. Piensa: amor. Piensa: párate, Zavalita, ya basta. Ambrosio mete la mano al bolsillo y Santiago estira los brazos: ¿estaba cojudo, hombre?, él pagaba. Trastabillea y Ambrosio y el serranito lo sujetan: suéltenme, podía solo, se sentía bien. Pa su diablo, niño, no era para menos, si había tomado tanto. Avanza paso a paso entre las mesas vacías y las sillas cojas de "La Catedral", mirando fijamente el suelo chancroso: ya está, ya pasó. El cerebro se va despejando, va huyendo la modorra de las piernas, van aclarándose los ojos. Pero las imágenes están siempre ahí. Entreverándose en sus pies, el Batuque ladra, impaciente.

—Menos mal que le alcanzó la plata, niño. ¿De veras se siente mejor?
—Estoy un poco mareado, pero no borracho, el trago no me hace nada. La cabeza me da vueltas de tanto pensar.
—Cuatro horas, niño, no sé qué voy a inventar ahora. Puedo perder mi trabajo, usted no se da cuenta. En fin, se lo agradezco. Las cervecitas, el almuerzo, la conversación. Ojalá pueda corresponderle alguna vez, niño.

Están en la vereda, el serranito acaba de cerrar el portón de madera, el camión que ocultaba la entrada ha partido, la neblina borronea las fachadas y en la luz colar acero de la tarde fluye, opresivo e idéntico, el chorro de autos, camiones y ómnibus por el Puente del Ejército. No hay nadie cerca, los lejanos transeúntes son siluetas sin cara que se deslizan entre velos humosos. Nos despedimos y ya está, piensa, no lo verás más. Piensa: no lo he visto nunca, nunca he hablado con él, un duchazo, una siesta y ya está.

—¿De veras se siente bien, niño? ¿No quiere que lo acompañe?
—El que se siente mal eres tú —dice, sin mover los labios—. Toda la tarde, las cuatro horas te has sentido mal.
—Ni crea, tengo muy buena cabeza para el trago —dice Ambrosio, y, un instante, ríe. Queda con la boca entreabierta, la mano petrificada en el mentón. Está inmóvil, a un metro de Santiago, con las solapas levantadas, y el Batuque, las orejas tiesas, los colmillos fuera, mira a Santiago, mira a Ambrosio, y escarba el suelo, sorprendido o inquieta o asustado. En el interior de "La Catedral" arrastran sillas y parece que baldearan el piso.
—Sabes de sobra de qué estoy hablando —dice Santiago—. Por favor, deja de hacerte el cojudo.

No quiere o no puede entender, Zavalita: no se ha movido y en sus pupilas hay siempre la misma porfiada ceguera, esa atroz oscuridad tenaz.

—Por si quería que lo acompañe, niño —tartamudea y baja los ojos, la voz—. ¿Quiere que le busque un taxi, es decir?
—En "La Crónica" necesitan un portero —y él también baja la voz—. Es un trabajo menos fregado que la perrera. Yo haré que te tomen sin papeles. Estarías mucho mejor. Pero, por favor, deja un ratito de hacerte el cojudo.
—Está bien, está bien —hay un malestar creciente en sus ojos, parece que su voz fuera a rasgarse en chillidos—. Qué le pasa, niño, por qué se pone así.
—Te daré todo mi sueldo de este mes —y su voz se entorpece bruscamente, pero no solloza; está rígido, los ojos muy abiertos—. Tres mil quinientos soles. ¿No es cierto que con esa plata puedes?

Calla, baja la cabeza y automáticamente, como si el silencio hubiera desatado un inflexible mecanismo, el cuerpo de Ambrosio da un paso atrás y se encoge y sus manos se adelantan a la altura del estómago, como para defenderse o atacar. El Batuque gruñe.

—¿Se le ha subido el trago? —ronca, la voz descompuesta—. Qué le pasa, qué es lo que quiere.
—Que dejes de hacerte el cojudo —cierra los ojos y toma aire—. Que hablemos con franqueza de la Musa, de mi papá. ¿él te mandó? Ya no importa, quiero saber. ¿Fue mi papá?

Se le corta la voz y Ambrosio da otro paso atrás y Santiago lo divisa, agazapado y tenso, los ojos desorbitados por el espanto o la cólera: no te vayas, ven.

No se ha embrutecido, no eres un cojudo, piensa, ven, ven. Ambrosio ladea el cuerpo, agita un puño, como amenazando o despidiéndose.

—Me voy para que no se arrepienta de lo que está diciendo —ronca, la voz lastimada—. No necesito trabajo, sépase que no le acepto ningún favor, ni menos su plata. Sépase que no se merecía el padre que tuvo, sépasela. Váyase a la mierda, niño.
—Ya está, ya está, no me importa —dice Santiago—. Ven, no te vayas, ven.

Hay un rugido breve a sus pies, el Batuque mira también: la figurilla oscura se aleja pegada a las paredes de los corralones, destaca contra los ventanales lucientes del garaje de la Ford, se hunde en la escalerilla del Puente.

—Ya está —solloza Santiago, inclinándose, acariciando la rolita tiesa, el hocico ansioso—. Ya nos vamos, Batuquito.

Se incorpora, solloza de nuevo, saca un pañuelo y se limpia los ojos. Unos segundos permanece inmóvil, su espalda apoyada contra el portón de "La Catedral", recibiendo la garúa en la cara llena de lágrimas de nuevo. El Batuque se frota contra sus tobillos, le lame los zapatos, gruñe bajito mirándolo. Echa a andar, despacio, las manos en los bolsillos, hacia la Plaza Dos de Mayo, y el Batuque trota a su lado. Hay hombres tumbados al pie del monumento y a su alrededor un muladar de colillas, cáscaras y papeles; en las esquinas la gente toma por asalto los ómnibus maltrechos que se pierden envueltos en terrales en dirección a la barriada; un policía discute con un vendedor ambulante y las caras de ambos son odiosas y desalentadas y sus voces están como crispadas por una exasperación vacía. Da la vuelta a la Plaza, al entrar a la Colmena detiene un taxi: ¿su perrito no iría a ensuciar el asiento? No, maestro, no lo iba a ensuciar: a Miraflores, a la calle Porta. Entra, pone al Batuque en sus rodillas, esa hinchazón en el saco. Jugar tenis, nadar, hacer pesas, aturdirse, alcoholizarse como Carlitos. Cierra los ojos, tiene la cabeza contra el espaldar, su mano acaricia el lomo, las orejas, el hocico frío, el vientre tembloroso. Te salvaste de la perrera, Batuquito, pero a ti nadie vendrá a sacarte nunca de la perrera, Zavalita, mañana iría a visitar a Carlitos a la Clínica y le llevaría un libro, no Huxley. El taxi avanza por ciegas calles ruidosas, en la oscuridad oye motores, silbatos, voces fugitivas. Lástima no haberle aceptado a Norwin el almuerzo, Zavalita. Piensa: él los mata a palos y tú a editoriales. El era mejor que tú, Zavalita. Había pagado más, se había jodido más.

Piensa: pobre papá. El taxi disminuye la velocidad y él abre los ojos: la Diagonal está ahí, atrapada en los cristales delanteros del taxi, oblicua, plateada, hirviendo de autos, sus avisos luminosos titilando ya. La neblina blanquea los árboles del Parque, las torres de la iglesia se desvanecen en la grisura, las copas de los ficus oscilan: pare aquí. Paga la carrera y el Batuque comienza a ladrar. Lo suelta, lo ve cruzar la entrada de la Quinta como un bólido. Oye adentro los ladridos, se acomoda el saco, la corbata, oye el grito de Ana, imagina su cara. Entra al patio, las casitas de duende tienen iluminadas las ventanas, la silueta de Ana que abraza al Batuque y viene hacia él, por qué te demoraste tanto amor, qué nerviosa había estado, qué asustada amor.

—Entremos, este animal va a enloquecer a toda la Quinta —y la besa apenas—. Calla, Batuque.

Va al baño y mientras orina y se lava la cara oye a Ana, qué había pasado corazón, por qué se había tardado así, jugando con el Batuque, menos mal que lo encontraste amor, y oye los dichosos ladridos. Sale y Ana está sentada en la salita, el Batuque en sus brazos. Se sienta a su lado, la besa en la sien.

—Has estado tomando —lo tiene cogido del saco, lo mira medio risueña, medio enojada—. Hueles a cerveza, amor. No me digas que no, has estado tomando ¿no?
—Me encontré con un tipo que no veía hacía siglos. Fuimos a tomarnos un trago. No pude librarme, amor.
—Y yo aquí, medio loca de angustia —oye su voz quejumbrosa, mimosa, cariñosa—. Y tú tomando cerveza con tus amigotes. ¿Por qué al menos no me llamaste donde la alemana, amor?
—No había teléfono, nos metimos a una cantina de mala muerte —bostezando, desperezándose, sonriendo—. Y además no me gusta molestar a la loca de la alemana todo el tiempo. Me siento pésimo, me duele una barbaridad la cabeza.

Bien hecho, por haberla tenido con los nervios rotos toda la tarde, y le pasa la mano por la frente y lo mira y le sonríe y le habla bajito y le pellizca una oreja: bien hecho que duela cabecita, amor, y él la besa. ¿Quería dormir un ratito, le cerraba la cortina, corazón? Sí, se pone de pie, un ratito, se tumba en la cama, y las sombras de Ana y del Batuque trajinan a su alrededor, buscándose.

—Lo peor es que me gasté toda la plata, amor. No sé cómo vamos a llegar hasta el lunes.
—Bah, qué importa. Menos mal que el chino de San Martín me fía siempre, menos mal que es el chino más bueno que hay.
—Lo peor es que nos quedamos sin cine. ¿Daban algo bueno, hoy?
—Una con Marlon Brando, en el Colina —y la voz de Ana, lejanísima, llega como a través del agua—. Una policial de ésas que te gustan, amor. Si quieres, me prestó plata de la alemana.

Está contenta, Zavalita, te perdona todo porque le trajiste al Batuque. Piensa: en este momento es feliz.

—Me prestó y vamos al cine, pero me prometes que nunca más te vas a tomar cerveza con tus amigotes sin avisarme —se ríe Ana, cada vez más lejos. Piensa: te prometo. La cortina tiene una esquina plegada y Santiago puede ver un retazo de cielo casi oscuro, y adivinar, afuera, encima, cayendo sobre la Quinta de los duendes, Miraflores, Lima, la miserable garúa de siempre.





1969














sábado, octubre 09, 2010

"Hydrogen Jukebox". Notas de Philip Glass & Allen Ginsberg

A Music / Theater Piece / © Traducción de Juan Carlos Villavicencio



En 1988, acepté una invitación de Tom Bird del Teatro de Veteranos de Vietnam para actuar a beneficio de la empresa. Se me ocurrió correr donde Allen Ginsberg en la librería de San Marcos en Nueva York y le pregunté si se presentaría conmigo. Estábamos en la sección de poesía y él cogió un libro de la estantería y apuntó a Wichita Vortex Sutra. El poema -escrito en 1966, refleja el ánimo anti-bélico de aquellos tiempos- parecía muy apropiado para la ocasión. Compuse una pieza para piano para acompañar la lectura de Allen, que tuvo lugar en el Teatro Schubert en Broadway.

Allen y yo disfrutamos tanto haber colaborado juntos, que pronto empezamos a hablar acerca de ampliar nuestra performance en una obra en una velada extensa de música y teatro. Fue justo después de la elección presidencial de 1988, y ni Bush ni Dukakis parecían hablar de nada de lo que estaba pasando. Recuerdo que le dije a Allen, que si estos tipos no iban a hablar de las cosas importantes, entonces nosotros deberíamos.

Para la primavera de 1989 habíamos invitado al diseñador Jerome Sirlin a unirse a nosotros en una serie de reuniones, principalmente en el apartamento de Allen de East Village, en el que rebuscamos entre sus obras completas para encontrar un “libreto” coherente. Jerome comenzó una serie de dibujos que eventualmente formarían los escenarios. Más tarde se nos unió el director y coreógrafo Ann Carlson, quien comenzó a discutir con nosotros la puesta en escena de la obra.

En ese momento habíamos llegado a un escenario basado en dieciocho poemas. Juntos formaron un "retrato" de EEUU, al menos para nuestros ojos, que cubría los años 50, 60, 70 y 80. También se extendía en contenido desde poemas muy personales de Allen hasta su reflexión sobre cuestiones sociales: el movimiento contra la guerra, la revolución sexual, las drogas, la filosofía oriental, la conciencia ambiental -todas las cuestiones que parecían "contra-cultura" en su día. Ahora, a fines de los ’80s, parece haberse vuelto más "mainstream" y, sin embargo, debido al poder de la poesía de Allen, aún con su energía juvenil intacta. Ann decidió montar la obra usando las seis partes vocales para representar seis personajes arquetípicos de EEUU- una camarera, una mujer policía, un hombre de negocios, un sacerdote, un mecánico y una cheerleader.

En el pasado cuando me dediqué a las cuestiones sociales en obras musicales para teatro, a menudo utilizaba desconocido - incluso oscuros- lenguajes: sánscrito para Satyagraha, egipcio antiguo para Akhnaten, latín para CIVIL warS, o sólo números y sílabas en Einstein on the Beach. Con Jukebox estaba trabajando con una lengua vernácula que todos conocemos. Para este propósito nada pudo ser mejor que la poesía de Allen, porque él está inventando un lenguaje poético de los sonidos y ritmos que nos rodean -una lengua americana que es lógica, sensual, a ratos abstracta y siempre expresiva. Reunir música y lenguaje puede tener un efecto mucho más potente, literalmente uniendo los sentidos de una manera que sólo la ópera puede hacer.

Para mí hay dos consideraciones en la fijación del texto a la música. Están las palabras en sí mismas, las que necesitan ser fijadas de la manera más natural. Con la poesía de Allen lo que más intenté fue respetar la música que ya estaba en las palabras. Luego está el ambiente musical en el que las palabras se establecen. En el poema Tía Rose, por ejemplo, he usado un ritmo de 5/8 -una especie de ritmo desigual-, 1-2, 1-2-3. Oí el ritmo del tipo de su “sonido”: es una imagen de alguien que camina cojeando. Ésa es la única relación específica de la música con las palabras. Un retrato en la música no necesita ser un retrato completo. Si tienes alguna indicación, nosotros como oyentes deberemos rellenar el resto.

El American Music Theater de Filadelfia organizó una serie de performances a principios de la primavera de 1990, y el estreno de la obra terminada se llevó a cabo en el Festival de Spoleto en Charleston, Carolina del Sur, en junio del mismo año. El breve ensemble de música de teclados, vientos y percusión con los seis cantantes hecho para un ensemble de música para teatro que, junto con Martin Goldray, el director de música original, fue capaz de recorrer EEUU en la temporada siguiente.

Tomando este fragmento de gira se completa algo importante. Allen y yo hemos viajado mucho por este país. La pieza se trata de eso, y teniendo esto en el camino fue una manera de llevarlo de nuevo a los lugares donde nació. Lo hemos llevado a muchas ciudades diferentes, y la gente lo reconoce -tal vez se ven a sí mismos en el retrato.

— Philip Glass





Philip Glass y yo visitamos la India en momentos distintos y fuimos influenciados por la música india, la filosofía y las formas de meditación –particularmente budista, ya que los dos somos practicantes budistas. Así que nos movimos a hacer una obra que penetrara muchos mundos psicológicos a la vez, toda una gran audiencia.

En última instancia, el motivo de Hydrogean Jukebox, el fundamento, el mensaje secreto, la actividad secreta, es aliviar el sufrimiento humano mediante la comunicación de algún tipo de conciencia iluminada de diversos temas, tópicos, obsesiones, neurosis, dificultades, problemas, perplejidades que nos encontramos cuando terminamos el milenio.

Así que este "melodrama" es un sondeo milenario de lo que está arriba-de lo que está en nuestras mentes, cuáles son las pertinentes American y Planet News. Construyendo el drama, tuvimos la idea de la decadencia del imperio, o la caída de EEUU como "imperio", y tal vez incluso la pérdida del planeta en los próximos cien años. Hicimos una lista de las cosas que queríamos cubrir - Philip y yo y Jerome Serlin el escenógrafo- preguntas comunes. Fueron por supuesto Budismo, meditación, sexo, revolución sexual -en mi caso conciencia de la homosexualidad y liberación gay. Ahí estaba la noción de corrupción en la política, la corrupción del imperio en la parte alta. Son los temas del arte, los viajes, el Este-se-encuentra-con-el-Oeste y la ecología, que están en la mente de todos. Y la guerra, por supuesto, la Paz, el Pacifismo.

El título Hydrogean Jukebox proviene de un verso en el poema “Aullido”: “...escuchando el crujir del Apocalipsis en el jukebox de hidrógeno...” Significa un estado de alta tecnología hipertrófica, un estado psicológico en que las personas están en el límite de su entrada sensorial con jukebox militares de la civilización, un rugido industrial fuerte, o una música que empieza a agitar los huesos y penetra el sistema nervioso como una bomba de hidrógeno puede hacerlo algún día, un recordatorio del apocalipsis.

Habiendo decidido los temas, a continuación encontramos los textos que los cubrían, y pusimos un mosaico o un tapiz juntos. Así que el drama está interrelacionado, conectado entre sí temáticamente, aunque no es una historia “lineal”. Tal vez más como un video en cámara lenta. Comenzamos con la profecía de corazón de la Caída de EEUU en un tren, introduciendo el concepto de Viaje, y Guerra, canté a “Quién es el enemigo, año tras año,” qué está pasando, cómo vienen todas las bombas, “cuál es la imagen década tras década” -ya sea de Vietnam o Granada o Panamá, Irak o cuál va a ser el próximo, ¿Perú? ¿Nicaragua? tome su opción. Luego nos enfocamos en una gran guerra central -la batalla de Yahvé y Alá-, el Oriente Medio.

Siguiendo eso, un interruptor a la ensoñación interior, volviendo a lo subjetivo, nos encontramos a nosotros mismos en la India, un tema de subjetividad meditativa, aquí un fragmento de Calcuta, una pequeña escena personal, el cumpleaños de Peter Orlovsky en 1962 los 29 años. Luego viajando de Este a Oeste, de regreso a EEUU, sondeando los daños ecológicos planetarios desde un avión, o lo que podrían ser ruinas postnucleares. Nos movemos desde San Francisco a través de Denver a través de Chicago, de regreso a la Costa Este. Nos movimos al centro de EEUU -Wichita Vortex Sutra- hicimos una declaración unilateral del final de la guerra, un dueto entre mi persona y Philip que termina la Primera Parte. Usamos el pasaje central del poema: estoy conduciendo por el centro de Kansas hablándome a mí mismo, diciendo, Si el Presidente puede enviar tropas allí y declarar la guerra en Indochina, puedo “indeclararla”. Él no tiene ningún derecho legal -el Congreso nunca aprobó una declaración formal de guerra- y no tengo ningún derecho legal. Es simplemente que nos corresponde a nosotros hacer valer nuestra diferente dirección de voluntad, o diferentes visiones del universo. Mi visión poética le sobrevivirá, pensé, así que " declaro aquí el final de la guerra."

La Segunda Parte comienza centrada en el Moloch, la Parte II de “Aullido”: el hiper-industrializado, hiper-tecnológico Moloch consume el planeta, todos frustrados desensibilizados o robotizados por la máquina de acondicionamiento de la hipnosis inanimada que hemos construido a nuestro alrededor. A continuación algunas estadísticas: la edad del universo, la edad de la tierra, y unos cuantos números más cursis.

Habiendo presentado el problema, presentamos la medicina -varios haikus, escritos en un retiro de meditación en las Montañas Rocosas sucedió. La percepción del haiku en calma y paz con un aria muy dulce, con un cantante sentado en un zafu y zabutan Zen, en postura de meditación.

Volvemos a la familia, a la “Tía Rosa”, puesta en escena con fotografías de mi familia, la Tía Rosa, la Tía Honey, mi madre y mi padre y yo en Woodstock 1936. Luego el tema de liberación Gay, el Automóvil Verde, de vuelta a través de América, en busca de amor, el amante detrás de la poesía -en este caso, en realidad, Neal Cassady, ahora bastante bien conocido como la inspiración del Héroe del On the road de Jack Kerouac, así como el conductor del autobús psicodélico de Ken Kesey.

El clímax de la Segunda Parte, Agencia de Seguridad Nacional Dope Calypso intercalado con el poema “Violencia”, los nombres de los co-agentes de inteligencia del gobierno de EEUU “de las operaciones de plataforma ahogadas en contrabando de cocaína y marihuana para financiar las armas de los Contras. Toda la información es “real”, tomada directamente desde los registros y el Subcomité del Senador Kerry que está investigando la participación del gobierno con la droga empujando simultáneamente a la guerra fraudulentamente llamada contra la Droga. Durante esa escena una bandera se proyecta detrás del escenario con humo saliendo de ella, mientras que todos estos políticos dummy celestiales bailan locamente.

Después de todo el ruido y la sabiduría salvaje y la declaración política llega el momento post-nuclear -una serie de codas que termina la ópera. En primer lugar, la Fantasía de Todo el Mundo: los esqueletos de las manos tratando de cruzar a través del escenario después de la explosión nuclear. Luego un retorno a la civilización primordial en el Desierto Central de Australia, usando la única forma de versículo de los cantores Aborígenes, cantando durante un invierno nuclear, la nieve cayendo. La última canción, un lamento Budista-Yankee o Himno, Padre Blues de la Muerte, escrito para la muerte de mi padre, reconciliación filosófica y paz, emocionalmente muy tranquilo, en armonía en seis partes a capella, muy sublime en realidad, como el final. Así que eso es el melodrama.

— Allen Ginsberg











PRIMERA PARTE
1. from Iron Horse
2. Jahweh and Allah Battle
3. from Iron Horse
4. To P. O.
5. from Crossing Nation; Over Denver Again; Going to Chicago and To Poe: Over the Planet, Air Albany-Baltimore
6. from Wichita Vortex Sutra

SEGUNDA PARTE
7. from Howl Part II
8. from Cabin in the Rockies
9. from Nagasaki Days (Numbers in Red Notebook)
10. Aunt Rose
11. from The Green Automobile
12. from N. S. A. Dope Calypso
13. from Nagasaki Days (Everybody's Fantasy)
14. Ayers Rock/Uluru Song and "Throw out the Yellow Journalists..."
15. Father Death Blues (from Don't Grow Old)






CREDITS:
Music by Phillip Glass. Libretto by Allen Ginsberg. Production Design by Jerome Sirlin. Martin Goldray, conductor.

Martin Goldray, keyboards. Carol Wincenc, flute. Frank Cassara, percussion. James Pugliese, percussion. Richard Beck, tenor saxophone on "Song #7".

Vocal Ensemble: Elizabeth Futral, soprano; Michele Eaton, soprano; Mary Ann Hart, mezzo-soprano; Richard Fracker, tenor; Gregory Purnhagen, baritone; Nathiel Watson, baritone; Allen Ginsberg, narrator. Phillip Glass, piano.

Song #1: Purnhagen, Ginsberg. Song #2: Vocal ensemble, Ginsberg. Song #3: Futral, Hart, Fracker, Purnhagen, Watson, Ginsberg. Song #4: Fracker, Futral. Song #5: Vocal ensemble. Song #6: Ginsberg; Philip Glass, piano. Song #7: Vocal ensemble, Watson, Ginsberg. Song #8: Futral. Song #9: Ginsberg. Song #10: Fracker, Vocal ensemble (women). Song #11: Vocal ensemble. Song #12: Vocal ensemble. Song #13: Vocal ensemble. Song #14: Vocal ensemble, Futral, Fracker, Hart, Watson, Ginsberg. Song #15: Vocal ensemble.

Produced by Kurt Munkacsi and Michael Riesman for Euphoria Productions. Ltd., NYC. Recorded 1992-1993 at The Looking Glass Studios, NYC. Engineers: Laura Fried, Anne Pope. Assistants: Dante de Sole, Skoti Elliott, James Law. Mixed at The Looking Glass Studios by Michael Riesman. Synthesizer programming by Miles Green and Martin Goldray.

Design by James Victore Design Works. Cover photograph: Sante Fe, New Mexico 1955/56, © Robert Frank.

Music commissioned by Mr. and Mrs. William J. Gilliam in memory of Jeffrey E. Gilliam. Hydrogen Jukebox was commissioned by Spoleto Festival USA and the American Music Theater Festival. Stage Production by Top Shows, Inc.— Jedediah Wheeler, Producer.

All works contained in the libretto are from Allen Ginsberg Collected Poems, 1947-1980. Copyright © 1984 by Allen Ginsberg. Reprinted by permission of Harper & Row, Publishers, Inc. Except: Song #12, N.S.A. Dope Calypso. Copyright © 1990 by Allen Ginsberg. Reprinted with permission. Song #14, final verse, from White Shroud: Poems 198o-1985 by Allen Ginsberg. Copyright © 1986 by Allen Ginsberg. Reprinted by permission of Harper & Row, Publishers, Inc.



viernes, octubre 08, 2010

“El precursor de Cervantes”, de Marco Denevi







Vivía en El Toboso una moza llamada Aldonza Lorenzo, hija de Lorenzo Corchelo, sastre, y de su mujer Francisca Nogales. Como hubiese leído numerosísimas novelas de estas de caballería, acabó perdiendo la razón. Se hacía llamar doña Dulcinea del Toboso, mandaba que en su presencia las gentes se arrodillasen, la tratasen de Su Grandeza y le besasen la mano. Se creía joven y hermosa, aunque tenía no menos de treinta años y las señales de la viruela en la cara. También inventó un galán, al que dio el nombre de don Quijote de la Mancha. Decía que don Quijote había partido hacia lejanos reinos en busca de aventuras, lances y peligros, al modo de Amadís de Gaula y Tirante el Blanco. Se pasaba todo el día asomada a la ventana de su casa, esperando la vuelta de su enamorado. Un hidalgüelo de los alrededores, que la amaba, pensó hacerse pasar por don Quijote. Vistió una vieja armadura, montó en un rocín y salió a los caminos a repetir las hazañas del imaginario caballero. Cuando, seguro del éxito de su ardid, volvió al Toboso, Aldonza Lorenzo había muerto de tercianas [1].



[1] Tercianas: Fiebre intermitente cuyos accesos se repiten cada tres días.






en Falsificaciones, 1966














jueves, octubre 07, 2010

"Batalla de Puerto de Piedras", de Enrique Volpe





Siempre se me viene a la memoria la antigua batalla
de Puerto de Piedras. Aquellos feroces guerreros indianos
cubrían sus cuerpos con túnicas fabricadas con pieles de zorro,
y sus lanzas, de aguzadas puntas de cobre,
las adornaban con las colas de los pumas
y con las cabezas disecadas de las serpientes venenosas.
Tenían largos collares hechos con los dientes
y las garras de los jaguares. Dieron inicio al combate
con un extraño sonido que parecía el trino agónico de un pájaro:
un grito que se extendió por montañas, ríos y selvas;
entonces, el tiempo veloz se fue poblando con las desordenadas
sombras de la muerte. Con el nombre cristiano
de Pueblo Quemado, o Puerto de Piedras, habíamos bautizado
ese lugar del combate. Desde la mar un navío de guerra
disparaba sus cañones, y ya los botes con los refuerzos
navegaban hacia la playa. Era aún fuerte el brazo
que blandía la espada, y una manada de toros de granito
y cuernos de relámpagos parecía embestir mis venas;
y yo era el primero entre los primeros: el capitán solo
entre un círculo de lanzas, y esos flautines de la ira
que no cesaban de sonar en esa atmósfera, donde, entre
marchitos racimos de soles, parecía revivir
una monstruosa serpiente de siete cabezas, que era el símbolo
del odio. Muerte en la muerte: el relincho de la muerte
y los botes acercándose a la orilla; y las cruces
y los estandartes de bronce entre los lamentos de los heridos;
y el estampido de los arcabuces y el derrumbe
de los caballos herrados por la muerte; y yo, cada vez
más solo entre los muros de la sangre, y ya con un ojo
herido por una lanza y sintiendo cómo mis fuerzas decaían
por el cansancio: y un cuchillo de duro cobre,
con su hoja con la forma de una hoja de acacia, cercenándome
los dedos de una mano; y el soldado Juan Roldán
y mi sirviente de raza negra, que también era soldado,
trataban de romper ese círculo con una dura luz
sembradora de sangre, rescatándome de mi muerte,
mientras los soldados, que ya habían llegado en los botes,
daban inicio al ataque final con una feroz siembra
de muertos, mientras clamaban por España y por Nuestro Señor;
y luego de finalizado ese combate, tendido en el jergón
de la intemperie, tuve que someterme al suplicio
de la curación del fierro caliente, del aceite
y de los ungüentos fabricados con hierbas medicinales...
En la memoria, cultivada con armas rotas y tumbas anónimas,
siempre recuerdo esa batalla de Puerto de Piedras.











en Crónicas del adelantado, 1990














miércoles, octubre 06, 2010

"Isabel la caótica", de Severo Sarduy






El coro de sopranos pintarrajeados
entona tu loa:
            "Te comiste un zohar,
             te comiste un Corán".
Y de tu mano de azogue
bendijiste las cabezas cortadas con tu mano de azufre
y plantaste jazmines en ellas.

Te goteaba la rodilla de San Ignacio,
diste el zapatazo de Santa Teresa.

Te retorciste toda, te rompiste los huesos,
pintada de oro, incrustada tu piel de joyas diminutas
para formar la inicial de un evangelio.

Saltaban a tu alrededor
-cofias de ojillos verdosos-
tus hidrocéfalos, tus mongoles,
tus negros y eunucos:
            "Te comiste un zohar,
             te comiste un Corán".
Que ardas por secula seculorum,
con tus biblias y tus brújulas.




en Big Bang, 1974














martes, octubre 05, 2010

"¡Las derechas conspiran!", de Salvador Allende Gossens

El Partido Socialista se dirige a todos los chilenos en 1939




El Partido Socialista ha denunciado ya, en repetidas ocasiones, la conspiración oligárquica urdida contra el Gobierno del pueblo. Esa conspiración no ha cesado jamás desde el 25 de octubre, día en que la clase media y popular expresaron su voluntad soberana de darse un nuevo destino, designando como Presidente de la República a un ciudadano de izquierda, para un Gobierno de izquierda.

Esa conspiración continúa en máxima actividad.

Sabemos que no sólo se encubre tras el misterio de reuniones clandestinas, sino que adopta actitudes cada vez más audaces. Se ha empeñado en una obcecada campaña de desprestigio en contra de S.E. el Presidente de la República, don Pedro Aguirre Cerda, sus ministros, los partidos políticos de izquierda y de las organizaciones genuinamente populares.

Ha pretendido sembrar la confusión y el pánico en los círculos bursátiles; en la industria y el comercio; ha fomentado el descrédito en el extranjero para debilitar el intercambio económico y aislar a nuestro país; ha recurrido al sabotaje financiero por intermedio de organismos bancarios, desde los cuales aun sigue controlando el poder económico nacional; ha provocado la restricción de los créditos, con el objeto de sembrar la desconfianza en nuestros círculos industriales y comerciales, tratando de paralizar la vida económica del país y crear la consiguiente cesantía en las clases trabajadoras.

La reacción ha vuelto a sus viejas prácticas tratando de estrangular financieramente al Gobierno, para empujarlo al fracaso y promover la duda de la masa hacia los gobernantes que ella misma se ha dado, como personeros de su liberación.

La derecha está empeñada en provocar la crisis del actual Gobierno.

Para cumplir este objetivo, no se detiene en los medios, por delictuosos que sean, ni mide las consecuencias y responsabilidades de su acción. Así se explica su actitud de tenaz oposición al Proyecto Financiero del Gobierno, destinado a prestar auxilios a los damnificados del Sur, reconstruir las ciudades arrasadas por la catástrofe y a crear, con el fomento de nuestra producción, una era de prosperidad y progreso para todos los chilenos.

Es así que esa misma derecha, en sesión de la Comisión de Hacienda, de ayer -en la que tiene una ocasional y espúrea mayoría- ha rechazado sin discusión el Plan de Fomento elaborado por el Gobierno autorizando, sólo para la reconstrucción de la zona devastada, una cantidad insuficiente. Pretende con ello hacer creer a la opinión pública que quiere ir en auxilio de las víctimas del terremoto del 24 de enero.

La derecha bien sabe que eliminando el Plan de Fomento hace gravitar todo el peso de las obras de reconstrucción sobre las espaldas de la masa modesta y consumidora del país porque pone al Gobierno del Frente Popular en la necesidad de financiar la reconstrucción y los auxilios con un empréstito que ha de pesar sobre el pueblo. La eliminación del Plan de Fomento que significa creación de nuevas fuentes de riqueza, elevación del estándar de vida de la clase trabajadora, mejoramiento de sus salarios y resurgimiento de la economía nacional, frustra todas estas posibilidades, lanzando a toda la nación a una aguda crisis económica, cuya repercusión han de sentirla especialmente el obrero, el pequeño comerciante y agricultor, y la clase media en general.

Con el espejismo de la ayuda que ha autorizado, la derecha engaña al país y oculta el caos económico a que pretende conducirnos.

Además, la supresión de los ministerios técnicos de Fomento, Agricultura y Salubridad, así como el rechazo de los consejeros designados por el Presidente de la República en el Plan de Reconstrucción, son una demostración evidente de los nefastos propósitos de la oligarquía, son una nueva acción de guerra contra el pueblo.

La actitud observada por la derecha frente al Proyecto Financiero no es un caso aislado; es un nuevo eslabón de la cadena, una aplicación del plan puesto en práctica contra el Gobierno de izquierda y las clases populares. En todas partes se respira ese ambiente; la burocracia rossista permanece en pie, persiguiendo a los trabajadores y entorpeciendo la labor del Gobierno; los campesinos son arrojados de su trabajo por el solo hecho de organizarse o de reclamar un pequeño alivio para sus miserias. La explotación de los terratenientes continúa en la misma forma implacable y brutal, sin admitir una petición, ni siquiera una justa protesta. Sabemos de muchas injusticias que el Gobierno actual no ha podido reparar porque la oligarquía ha ido estrechando un círculo de hierro, que es necesario romper con mano inflexible.

El Partido Socialista llama a sus militantes y al pueblo de Chile a movilizarse sin demora en defensa del Gobierno y de su Proyecto, del triunfo de octubre, amenazado de destrucción por la reacción y el fascismo. Declara que ninguna consideración lo detendrá en la lucha, que reaviva con más energía que nunca, y que con igual vigor combatirá a los oligarcas, enemigos del pueblo como a los elementos emboscados que puedan servirles de instrumento y que sólo aguardan el momento propicio para entrar en acción.

Reafirma su posición de sincera unidad y lealtad con las demás fuerzas de izquierda, seguro de que con su actitud está defendiendo el patrimonio nacional y el porvenir de la clase media y popular de Chile.

Hoy, como ayer, el Partido Socialista moviliza sus cuadros en defensa de la Cultura, la Democracia, la Libertad.





Salvador Allende, Secretario General Interino.
Luis Zúñiga, Secretario del Comité Político.










en Consigna, 25 de febrero, 1939.













lunes, octubre 04, 2010

“Es tan profundo”, de Sergio Hernández







Es tan profundo el sueño de la muerte
que ni clavos ardiendo
ni pétalos de nieve
pueden ya despertarlo

Es tan azul el sueño de la muerte
que ni mares ni cielos
se pueden comparar a esa oquedad celeste

Es tan plácido el sueño de la muerte
que ni un niño dormido
se iguala en su quietud
en su ausente sosiego
a esa implacable ausencia
a ese sueño morado
a ese silencio largo
al más definitivo de todos los silencios




1931-2010














domingo, octubre 03, 2010

"Cielo de serpientes", de Antonio Gil

Extracto del Primer Nudo



2. Purucalla

Awichu dijo que iría donde van las mariposas pilpintu cuando dejamos de verlas. Quédate tranquilo añuritay, susurró, mientras sus largos dedos tentaban una y otra vez los nudos del quipu, sin mirarlo, que es como hacen los quipucamayoc que saben leer hasta las más pequeñas señales adheridas en ellos. Luego comenzó a recitar los trozos medidos, aprendidos allá en la vieja ciudad mazorca de Ollantaitambo, su pacarina, donde se había nacido y florecido al quipu cantar. Teniéndolo en la mano buscaba y rebuscaba en el quipu todos los recuerdos que pudieran despertar en él las distintas anudaduras y objetos minúsculos, piedrecillas, carbones, astillas y espinas memorizadas que añadían noticia y detalle a toda aquella endechadera que sus yemas desgranaban del silencio. Una lágrima recorría brillando, muy despacio su mejilla, mientras los dedos volvían incansables al comienzo, como esperando que algo cambiara de pronto en el nudaje. Apoyado en el umbral el chasqui que trajo los cordones resollaba, doblado a la mitad por la fatiga de una jornada completa de carrera, vacía de coca la chuspa. Huaina Capac el Inka había muerto, apagando su resplandor de Ayar Amca maíz tostado, y eso los dedos de mi awichu abuelo, por más que estrujaran el quipu hasta sangrarse, ya no podían remediarlo.

Jatvn mama empezó entonces a trenzar mis cabellos. A donde se esconde el colibrí, a donde se va el sonido cuando cae el silencio, dijo, trenzando muy despacio. Irás como cuando vas jugando al pakepake, Tanitani, hasta donde nadie, ni la luz de la mama quilla podrán encontrarte, dijo abuela con una voz terrosa, lejana, que no le conocía.

Alguien mandó venir al hahuaricuc, el contador de fábulas, pero awichu lo despidió con un gesto invisible. La purucalla del duelo sopló entonces como un viento y apagó los fuegos mientras abuela, apoyando mi cabeza en sus rodillas, me trenzaba muy lentamente hasta dormirme en la tibieza muda de su cuerpo.

De noche yo soñaba el maizal, en la wacsz azul, su porte, le soñaba sus hojas y sus cañas, yo lo crecía con mi sueño, awichu, y lo frutaba y lo mecía, pero de día era el maizal quien a mí me soñaba, la caña de los huesos, la yawar roja, abuelo, y sus pequeños ríos bajando y subiendo por mí, la dentición y los cabellos. ¿Si me voy, awichu, quién soñará los plantíos que yo sueño? ¿Quién me soñará a mí allá tan lejos? Tú los seguirás soñando dijo abuelo muy ronco con el rostro cubierto de ceniza. Todas las plantas y los árboles seguirán soñándote. Y las estrellas y las piedras y los cabellos cuando crecen y las uñas de los que vendrán te seguirán soñando añuritay, agregó, bajando la cara hacia el quipu que ahora ondulaba igual que una culebra cansada en la oscuridad de su mano.

Despacio entró el guardador de la miel y entregó a abuela una pequeña calabaza pintada. Y vino luego el mirador de la sombra con un paño doblado de alpaca que puso entre nosotros. El aire vuelto agua se llenó de peces silenciosos que iban y venían con encomiendas y haceres, tan pequeños todos, tanto, que la hebra negra, la del tiempo, no alcanzaría a atarlas en el quipu aunque awichu, diestro como era, pudiera verlos entre sus lágrimas. Purucalla, purucalla, musitaban los peces que entraban y salían por ese aire de agua, por ese aire verde que empoza como qurwara de moho cuando se han apagado de noche todas las fogatas y el valle huele a leche ya bebida, como es el aroma ácido de las wawas. Como es el olor de esperar, en la piel de awichu y jatvn mama mi abuela.












2008











sábado, octubre 02, 2010

“El debate indirecto entre Ahmadinejad y Obama”, de Thierry Meyssan







Los presidentes de Irán y de Estados Unidos acaban de librar un desacostumbrado combate verbal que les agencias occidentales de prensa han reflejado sólo de forma fragmentaria y tergiversada. En la tarde del 23 de septiembre de 2010, Mahmud Ahmadinejad hizo uso de la palabra desde la tribuna de la Asamblea General de la ONU [1].

Barack Obama le respondió, en la mañana del día siguiente, ante las cámaras de la televisión de la BBC en lengua persa [2]. Ambas intervenciones conforman un conjunto que ilustra el cambio de estrategia de las dos partes. Ya no se trata de presentarse como líderes de dos bandos opuestos, de dos visiones del mundo, sino de llamar al pueblo del adversario a emprender una revolución.

Hace un año, Washington esperaba derrocar a la administración Ahmadinejad manipulando a las multitudes en una enésima edición de las llamadas revoluciones de colores [3]. Emprendida en ocasión de la elección presidencial iraní de 2009, la operación fue un fracaso. Permitió, sin embargo, inculcar en la imaginación de los occidentales una representación fantasmagórica de Irán presentando a ese país como una dictadura. Pero tuvo en Irán un efecto contrario al esperado.

Los electores de la oposición quedaron masivamente sorprendidos e indignados al comprobar la mala fe de su propio candidato y su evidente intención de apoderarse del poder a través de la calle, a falta de haber logrado obtenerlo en las urnas. Por su parte, el ganador de la elección perdió su tendencia al compromiso y decidió reavivar el radicalismo de la Revolución islámica. Se acentuó la separación entre las clases populares y la alta burguesía. La CIA y la NED planifican ahora nuevas acciones, pero su objetivo inmediato ya no es el derrocamiento del régimen sino sólo desestabilizarlo como medio de debilitarlo en el plano internacional.

Por su parte, nunca antes Teherán había parecido interesado en introducir el debate en Estados Unidos, país que consideró durante mucho tiempo como un bloque, una potencia colonial aliada y sucesora del Imperio británico, un Gran Satán protector de los crímenes israelíes. La administración Ahmadinejad ha establecido ahora relaciones con intelectuales y artistas disidentes.

Estima que los estadounidenses son gente de buena voluntad que lentamente está tomando conciencia de que está siendo gobernada por tiranos; que es posible incluso que se produzcan revueltas –las cuales pueden tener un carácter revolucionario o secesionista. La Revolución Islámica debe aliarse con los actuales disidentes para combatir junto ellos contra el sistema dominante.

Es aquí donde interviene el discurso de Mahmud Ahmadinejad. El presidente iraní comenzó rechazando la teoría del choque de civilizaciones, enunciada por Bernard Lewis y popularizada por Samuel Huntington [4]. Para esos autores, el choque es inevitable. Los occidentales no tienen más remedio que prepararse militarmente para ello con el objetivo de matar antes de que los maten. Esto es absurdo para el presidente iraní. En estos tiempos de globalización, el desarrollo de los intercambios comerciales y culturales permite a los pueblos conocerse entre sí y apreciarse mutuamente. En cuanto a judíos, cristianos y musulmanes, su fe común en el Dios único debe llevarlos a establecer relaciones armoniosas.

Sin embargo, para el señor Ahmadinejad, si bien el choque de civilizaciones es una ideología artificialmente promovida por el movimiento sionista para dividir el mundo y dominarlo, sí existe un conflicto en el seno de la humanidad: el conflicto que opone los valores materiales del capitalismo y de la sociedad de consumo a los valores espirituales de la Revolución, que son la justicia y el heroísmo. Dicho esto, el enemigo no es Occidente sino el materialismo del que padecen los occidentales y que contamina el resto del mundo.

El actual sistema de dominación se inscribe en la prolongación del esclavismo, del colonialismo y del imperialismo. Está siendo implementado por un grupo transnacional que se apoya principalmente en el Reino Unido, Estados Unidos e Israel para lograr sus fines. Debido a la superioridad militar de esos Estados en relación con todos los demás Estados del mundo en su conjunto, habría que ser iluso para abrigar esperanzas de vencer por las armas [a ese sistema de dominación]. Sin embargo, dado que utiliza a los británicos, a los estadounidenses y los israelíes, a menudo en detrimento de ellos mismos, es posible aliarse con esos pueblos en contra de ese sistema de dominación.

Al igual que Marx cuando imaginaba que es posible unir a los proletarios de todos los países en contra de la explotación capitalista, Ahmadinejad piensa que es posible unir a los oprimidos en contra del sionismo. Conforme a ese enfoque, es necesario demostrarles a los estadounidenses que ellos también son víctimas de un sistema que erróneamente creen benéfico para ellos. Dirigiéndose a la Asamblea General de la ONU, el presidente Ahmadinejad reclamó la creación de una comisión investigadora internacional sobre los atentados del 11 de septiembre.

Para los Estados miembros de la ONU, desarrolló el argumento de la competencia. La respuesta que Estados Unidos aportó unilateralmente a aquellos atentados fue arremeter a sangre y fuego contra el Medio Oriente sin resolver el problema del terrorismo. Para ser eficaz habría sido necesario, hace 9 años, crear una comisión investigadora, analizar sus resultados en el seno de la ONU y adoptar en el plano internacional una estrategia antiterrorista. Como nunca es demasiado tarde para hacer bien las cosas, las Naciones Unidas deben recuperar sus prerrogativas para vencer el terrorismo y alcanzar la paz.

Para el público estadounidense, el señor Ahmadinejad mencionó, basándose en un reciente sondeo, las tres hipótesis más frecuentemente citadas.

- Hipótesis 1, los atentados fueron cometidos por un poderoso grupo extranjero;
- Hipótesis 2, los atentados fueron preparados por elementos internos;
- Hipótesis 3, los atentados fueron realizados por un grupo extranjero que contó con la pasiva complicidad de elementos internos.

Contrariamente al discurso de moda, no se refirió a que Osama Bin Laden se haya presentado como islamista sino que Osama Bin Laden y su familia tienen negocios comunes con los Bush, informaciones que yo mismo había revelado en octubre de 2001 en el principal semanario político de América del Norte, Proceso, y que fueron retomadas en el Congreso [estadounidense] por la representante Cynthia McKiney.

El objetivo de esa presentación es reubicar el debate: el problema no reside en el choque entre el Islam y Occidente sino en la dominación del mundo por parte de una pandilla que incluye a los Bush y a Osama Bin Laden.

Durante el transcurso de esa exposición, el embajador de Estados Unidos se levantó y abandonó la Asamblea General. Obedeciendo a su solicitud, o a su orden, los embajadores de varios Estados aliados hicieron lo mismo. La acostumbrada maquinaria de propaganda se dio a la tarea de deformar las palabras de Ahmadinejad y de restarles importancia.

Los medios atlantistas de difusión se esforzaron por hacer creer que el presidente iraní insultó a las víctimas del 11 de septiembre, en la misma Nueva York, afirmando que los estadounidenses no son víctimas sino culpables. Basta con consultar el texto de su discurso para comprobar la manipulación. Lo cierto es que, en ese documento, el señor Ahmadinejad expresa su tristeza por las víctimas. Inmediatamente las pone en un plano de igualdad con los cientos de miles de muertos, heridos y desplazados de la guerra contra el terrorismo.

Señala que los sufrimientos de las víctimas de los atentados del 11 de septiembre son similares a los de las víctimas de la guerra contra el terrorismo. Lo cual equivale a afirmar nuevamente que el choque de civilizaciones es un engaño y todos estamos siendo víctimas del mismo sistema.

El Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos se reunió de urgencia y se decidió que Barack Obama tenía que dirigirse lo más pronto posible a los iraníes y que los exhortara a la insurrección para disuadir a Teherán de continuar su ofensiva.

Se organizó una entrevista con el canal de televisión de la BBC en lengua persa, que tiene más audiencia en Irán que los propios canales estadounidenses en esa lengua. Técnicamente, esa tarea compete al consejero adjunto de Seguridad Nacional a cargo de las comunicaciones estratégicas, Ben Rhodes.

Resulta que el señor Rhodes es precisamente la persona que redactó el informe de la Comisión Presidencial Kean-Hamilton sobre el 11 de septiembre. Así que fue él quien dio su forma definitiva a la teoría del complot islamista con sus 19 kamikazes y su malévolo Bin Laden escondido en una cueva afgana.

El presidente Obama respondió a las preguntas de Bahman Kalbasi, un periodista iraní que pretende haber huido de su país en 2001 para escapar a la dictadura, a pesar de que ha regresado después a Irán para realizar allí varios documentales.

El señor Kabalsi pidió de entrada al presidente Obama que comentara las palabras de su homólogo iraní sobre el 11 de septiembre. El presidente Obama respondió: «Fue chocante, lleno de odio. Y que haya hecho esas declaraciones aquí en Manhattan, precisamente al norte de Ground Zero, donde familias perdieron a sus seres queridos… gente de todas las religiones, de todos los orígenes ven esos atentados como la principal tragedia de esta generación. Que él haya hecho tales declaraciones fue inexcusable».

Por mucho que lean y relean el discurso del señor Ahmadinejad, nada podrán encontrar los iraníes que pueda resultar chocante. No contiene ninguna provocación, sólo preguntas legítimas. Pero no importa, el señor Obama prosigue estableciendo una diferencia entre la reacción de conmoción de los iraníes al día siguiente del 11 de septiembre y la del «régimen».

En el resto de la entrevista explica que la política de la administración Ahmadinejad es un callejón sin salida. Según el señor Obama, esa política no puede dar resultados y suscita sanciones que los iraníes están sufriendo y cuyas duras consecuencias sufrirán en su vida diaria. Desarrolla esa lógica en varios aspectos y concluye refiriéndose a la cuestión palestina. Asegura entonces nuevamente que el radicalismo no lleva a ninguna parte y que la paz en Palestina depende de un compromiso con Israel.

La entrevista constituye una clara advertencia destinada a Teherán: no se les ocurra sembrar la duda en la población estadounidense porque haremos lo mismo con ustedes. Se basa en la idea de que los iraníes rechazarán una política que les está costando caro sin recibir por el momento nada a cambio.

Anuncia una nueva operación de desestabilización en ocasión de las reformas económicas. Para evitar la asfixia, Irán –sometido a un embargo por parte de la ONU y a varios embargos unilaterales– se ve obligado a renunciar a sus precios subvencionados y a liberalizar su mercado interno.

Esa brusca adaptación no dejará de provocar descontento. Washington tiene intenciones de unir a los descontentos alrededor de Mir Hosein Musavi para utilizarlos en contra del gobierno.

Pero ese proyecto tendrá que enfrentar varios obstáculos. En primer lugar, los descontentos con la reforma económica pueden albergar dudas sobre la capacidad del señor Musavi para representarlos. Durante su campaña electoral, Musavi defendió en efecto el principio de una economía liberal a la americana. Por lo tanto, no parece por lo tanto ser la persona adecuada para oponerse de forma creíble a una liberalización del mercado interno. En segundo lugar, el argumento del precio demasiado caro de una política radical tiene pocas posibilidades de dar resultado en Irán, Estado revolucionario que viene cultivando el heroísmo desde hace 32 años. Muchos pueden incluso encontrarlo insultante.

Para terminar, la decisión de conceder esa entrevista a la BBC en lengua persa es una torpeza. Como invitado del señor Talebzadeh en Secretos, el principal programa político de Irán, en ocasión de las conmemoraciones por el 11 de septiembre, yo expuse la necesidad de crear una comisión investigadora de las Naciones Unidas y abordé la implicación de la BBC en el complot del 11 de septiembre. Hay que recordar que aquel día el Edificio 7 del World Trade Center, edificio también conocido como la Torre Salomón Brothers, se desplomó después del mediodía sin haber sido tocado por ningún avión.

Para evitar que ese hecho llevara a la gente a plantearse mayores interrogantes sobre el derrumbe de las Torres Gemelas, los conspiradores impusieron una explicación inmediata. El derrumbe de las Torres Gemelas supuestamente hizo retemblar el suelo y fragilizó los cimientos del Edificio 7. Para garantizar la difusión de esa versión, los conspiradores la hicieron pública a través de la BBC… antes de la caída del Edificio 7.

En el video de aquel día se ve a la reportera de la BBC decir que fue testigo del derrumbe del Edificio 7 mientras se ve, detrás de ella, el edificio aún intacto, que no caerá sino 12 minutos más tarde. La televisión pública británica es por lo tanto parte integrante del complot y realizó una típica operación de desinformación. Hay que señalar de paso que eso implica una responsabilidad del Reino Unido, como Estado, en los atentados perpetrados en Estados Unidos.

En resumen, el presidente de la República Islámica de Irán declaró, al mundo en general y a los estadounidenses en particular, que los muertos del 11 de septiembre no son víctimas del Islam. Se pronunció por la creación de una comisión investigadora internacional, cuyos resultados pudieran demostrar que tanto los muertos estadounidenses como los muertos en el Medio Oriente son víctimas del sistema de dominación mundial.

Por su parte, el presidente de Estados Unidos se dirigió a los iraníes, a través de un medio de difusión cuyos dirigentes participaron en la organización del 11 de septiembre, para sugerirles que no pregunten sobre los atentados o de lo contrario sufrirán nuevas sanciones.

La rápida reacción de Washington revela, en definitiva, la fragilidad de su posición. Si se tomó la decisión de sacar urgentemente a la palestra al presidente Obama es porque se sabía que la coyuntura es peligrosa. El 74% de los estadounidenses piensa que ciertos elementos de la administración perpetraron el 11 de septiembre o permitieron que se perpetrara. Pero no se rebelan contra las mismas autoridades a las que consideran responsables de la muerte de cerca de 3 000 conciudadanos.

Lo que sucede es que, hasta el momento, están convencidos de que los fanáticos de la seguridad nacional son capaces de cometer crímenes contra la población cuando se imaginan que pueden ser de utilidad para el engrandecimiento del país.

Lo que el presidente Ahmadinejad sugiere es, por el contrario, que los conspiradores actuaron a favor de los intereses de un grupo transnacional en detrimento de los intereses de los estadounidenses, considerados únicamente como carne de cañón destinada a morir en los campos de batalla del Medio Oriente ampliado.

Esa idea pone en peligro el sistema de dominación mundial ya que puede llegar a despertar la conciencia del pueblo estadounidense y llevarlo a la rebelión.




Notas

[1] «Discurso del presidente iraní ante la 65ª Asamblea General de la ONU», por Mahmud Ahmadinejad, Réseau Voltaire, 23 de septiembre de 2010.
[2] «Interview with Barack Obama by BBC Persian» (entrevista de Barack Obama en la BBC en el programa en lengua persa), Voltaire Network, 24 de septiembre de 2010.
[3] «La CIA y el laboratorio iraní», «La «revolución de color» fracasa en Irán», por Thierry Meyssan; «Las elecciones iraníes: el timo del robo electoral», por James Petras, Red Voltaire, 17, 19 y 24 de junio de 2009.
[4] «La "guerra de civilizaciones"», por Thierry Meyssan, Réseau Voltaire, 4 de junio de 2004.






en Red Voltaire, 29 septiembre 2010















viernes, octubre 01, 2010

"Estados Unidos es el mayor terrorista del mundo". Entrevista a Noam Chomsky, de Luis Ángel Murcia





Noam Abraham Chomsky, intelectual estadounidense padre de la lingüística y polémico activista por sus posturas contra el intervencionismo militar de Estados Unidos, visitó Colombia para ser homenajeado por las comunidades indígenas de Cauca.

El cerro El Bosque, un trozo de vida natural amenazado por la riqueza aurífera que esconde en sus entrañas, desde la semana pasada tiene una importancia de talla internacional. Esa reserva ubicada en el centro de Cauca, muy cerca del Macizo Colombiano, es el cordón umbilical que hoy tiene a los indígenas de la región conectados con uno de los intelectuales y activistas de la izquierda democrática más prestigiosos del planeta. Noam Abraham Chomsky. Quienes lo conocen aseguran que es el ser humano vivo cuyas obras, libros escritos o reflexiones, son las más leídas después de la Biblia. Sin duda el señor Chomsky, con 81 años de edad, es toda una autoridad en geopolítica y Derechos Humanos. Su condición de ciudadano americano le da autoridad moral para ser considerado uno de los más recalcitrantes críticos de la política expansionista y militar que Estados Unidos aplica en el hemisferio. En su país y Europa es escuchado y leído con mucho respeto, se ha ganado todos los premios y reconocimientos como activista político y sus obras tanto en lingüística como análisis político han sido premiadas.

Su paso discreto por Colombia no era para ofrecer las laureadas charlas, sino para recibir un particular homenaje de la comunidad indígena que vive en el Cauca. El cerro El Bosque fue rebautizado como Carolina, que es el mismo nombre de su esposa, la mujer que durante casi toda su vida lo acompañó. Ella murió en diciembre de 2008.

En medio de su agenda, coordinada por la CUT y la Defensoría del Pueblo del Valle, el señor Chomsky sacó unos minutos para atender en exclusiva a Semana.com y hablar de todo.

Luis Ángel Murcia: ¿Qué significado tiene para usted ese homenaje?
Noam Chomsky: Estoy muy conmovido; especialmente de ver que gente pobre que no tiene riquezas se presten a hacer ese tipo de elogios, mientras que la gente más rica no le presta atención a este tipo de cosas.

¿Sus tres hijos saben del homenaje?
Todos saben de esto y el bosque. Una hija que trabaja en Colombia contra las empresas internacionales de minería también está enterada.

En esta etapa de su vida qué le apasiona más: ¿la lingüística o su activismo político?
He estado completamente esquizofrénico desde que era joven y sigo así. Por eso tenemos dos hemisferios en la mente.

Por cuenta de ese activismo ha tenido problemas con algunos gobiernos, uno de ellos y el más reciente fue con Israel, que le impidió ingresar a tierra palestina a dar una conferencia.
Es cierto, no pude hacerlo pese a que fui invitado por una universidad palestina, pero me encontré con un bloqueo en toda la frontera. Si la charla fuera para Israel, me habrían dejado pasar.

¿Esa censura tiene que ver con uno de sus libros titulado Guerra o Paz en Medio Oriente?
Es por cuenta de mis 60 años de trabajo por la paz entre Israel y Palestina. Realmente yo he vivido en Israel.

¿Cómo califica lo que pasa en Oriente Medio?
Desde 1967 fue ocupado el territorio palestino y eso hizo de Gaza la prisión al aire libre más grande del mundo donde lo único que les queda por hacer es morir.

¿Llegó a ilusionarse con las nuevas posturas del presidente Barack Obama?
Es muy similar a George Bush, ya lo había escrito. Hizo más de lo que esperábamos en cuanto al expansionismo militar. Lo único que cambió con Obama fue la retórica.

Cuando Obama fue galardonado con el premio Nobel de Paz, ¿qué pensó?
Media hora después del nombramiento, la prensa noruega me preguntó qué pensaba del tema y respondí: 'Tomando en cuenta su récord, este no fue el peor nombramiento'. El Nobel de Paz es un chiste.

¿Estados Unidos sigue repitiendo sus errores de intervencionismo?
Ha sido muy exitoso. Por ejemplo, Colombia tiene el peor récord de violación de Derechos Humanos desde el intervencionismo militar de Estados Unidos.

¿Tiene alguna opinión sobre el concepto de guerra preventiva que pregonó Estados Unidos?
No existe ese concepto, es simplemente una forma de agresión. La guerra de Irak fue tan agresiva y terrible que se asemeja a lo que hicieron los nazis. Si aplicáramos esa misma regla Bush, Blair y Aznar estarían colgados, pero la fuerza se aplica a los más débiles.

¿Qué pasará con Irán?
Hoy existe una gran fuerza naval y aérea amenazando a Irán y sólo Europa y EE.UU. piensan que eso está bien. El resto del mundo cree que Irán tiene derecho a enriquecer uranio. En Oriente Medio tres países (Israel, Pakistán e India) desarrollaron armas nucleares con la asistencia de EE.UU. y no han firmado ningún tratado.

¿Cree en la guerra contra el terrorismo?
Estados Unidos es el mayor terrorista del mundo. No se puede pensar en algún país que haya causado más daño que él. Para EE.UU. terrorismo es lo que usted nos hace a nosotros y no lo que nosotros le hacemos a usted.

¿Hay alguna guerra justa de Estados Unidos?
La participación en la segunda guerra mundial fue legítima y además entraron demasiado tarde.

¿Esa guerra por recursos naturales en Medio Oriente se puede repetir en Latinoamérica?
Es diferente. Lo que Estados Unidos ha hecho en América Latina tradicionalmente es imponer brutales dictaduras militares que no se discuten por el poder de la propaganda.

¿Latinoamérica es realmente importante para Estados Unidos?
Nixon dijo: "Si no podemos controlar a América Latina cómo podremos controlar al mundo".

¿Colombia juega algún papel en esa geopolítica gringa?
Parte de Colombia fue robada por Teodoro Roosevelt con el canal de Panamá. Desde 1990 este país ha sido el mayor receptor de ayuda militar estadounidense y desde esa misma fecha tiene los mayores récords en violación de Derechos Humanos en el hemisferio. Antes el récord lo tenia El Salvador, que curiosamente también recibía ayuda militar.

¿Sugiere que esas violaciones tienen alguna relación con los Estados Unidos?
En el mundo académico se ha concluido que existe una correlación entre la ayuda militar que dan los EE.UU. y la violencia en los países que la reciben.

¿Qué opina de las bases militares gringas que hay en Colombia?
No es una sorpresa. Después de El Salvador, es el único país de la región dispuesto a dejar que se instalen. Mientras Colombia siga haciendo lo que EE.UU. le pide que haga, éstos nunca van a tumbar al Gobierno.

¿Está diciendo que EE.UU. derroca gobiernos en América Latina?
En esta década apoyó dos golpes. En el fallido golpe militar de Venezuela en 2002 y en 2004 secuestraron en Haití al presidente electo y lo mandaron para África. Pero ahora es más difícil hacerlo porque el mundo cambió. Colombia es el único país latinoamericano que apoyó el golpe en Honduras.

¿Tiene algo para decir de las tensiones actuales entre Colombia, Venezuela y Ecuador?
Colombia invadió a Ecuador y no conozco a ningún país que apoye eso, salvo Estados Unidos. Y respecto a Venezuela las relaciones son muy complicadas, pero abogo porque mejoren.

¿Latinoamérica sigue siendo una región de caudillos?
Ha sido una tradición muy mala, pero en ese sentido América Latina ha progresado y por primera vez el cono sur del continente se está movilizando hacia una integración para superar sus paradojas, como por ejemplo ser una región muy rica pero con una gran pobreza.

¿El narcotráfico es un problema exclusivo de Colombia?
Es un problema de los Estados Unidos. Imagínese que Colombia decida fumigar Carolina del Norte o Kentucky donde se cultiva tabaco, el cual ocasiona más muertes que la cocaína.










en semana.com, 25 de julio, 2010











jueves, septiembre 30, 2010

“Dios de las venganzas”, de Ernesto Cardenal

Salmo 93






Dios de las venganzas
Dios de las venganzas
                         muéstrate!
                         ¿Hasta cuándo Señor?
¿Hasta cuándo Señor triunfará su partido?
Sus palabras son pura propaganda
                         y no hablan sino slogans
Defiende Señor a los explotados
                         y a las clases oprimidas
Los ateos dicen que no existes
“Son las fuerzas ciegas de la Naturaleza”
                         dicen ellos
O: “Es el Inconsciente”
El que hizo las células del oído
                         ¿no va a oír?
El que inventó la cámara fotográfica del ojo
                         ¿no va a ver?
Todos nuestros pensamientos están en tus archivos
Todas nuestras palabras están grabadas
Bienaventurado el hombre al que tú le das clases Señor
y le das sabiduría
Sin necesidad de tranquilizantes
                         estará tranquilo

El Señor no abandona a su pueblo
no desampara a los explotados
Y volverá un día la justicia a los Tribunales de Justicia
y los jueces serán justos
¿Quiénes son los partidarios de nosotros?
Si tú no nos hubieras defendido ya nos habrían liquidado
En las grandes persecuciones
alegraban mi alma tus consuelos
¿Pueden ser aliados tuyos los tiranos?

Pero el Señor es mi defensa
Arrojará sobre ellos las balas de ellos mismos
y con su sistema político los aniquilará
los aniquilará el Señor





en Salmos, 1964













miércoles, septiembre 29, 2010

"Rayuela", de Julio Cortázar

Capítulo 68



Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sustalos exasperantes. Cada vez que él procuraba relamar las incopelusas, se enredaba en un grimado quejumbroso y tenía que envulsionarse de cara al nóvalo, sintiendo cómo poco a poco las arnillas se espejunaban, se iban apeltronando, reduplimiendo, hasta quedar tendido como el trimalciato de ergomanina al que se le han dejado caer unas fílulas de cariaconcia. Y sin embargo era apenas el principio, porque en un momento dado ella se tordulaba los hurgalios, consintiendo en que él aproximara suavemente sus orfelunios. Apenas se entreplumaban, algo como un ulucordio los encrestoriaba, los extrayuxtaba y paramovía, de pronto era el clinón, la esterfurosa convulcante de las mátricas, la jadehollante embocapluvia del orgumio, los esproemios del merpasmo en una sobrehumítica agopausa. ¡Evohé! ¡Evohé! Volposados en la cresta del murelio, se sentían balparamar, perlinos y márulos. Temblaba el troc, se vencían las marioplumas, y todo se resolviraba en un profundo pínice, en niolamas de argutendidas gasas, en carinias casi crueles que los ordopenaban hasta el límite de las gunfias.














1963

















martes, septiembre 28, 2010

“Copy-Paste: La técnica del Neoconceptualismo”, de Alan Meller






Si alguien cree en las relaciones causales. Si alguien cree que al observar un hielo derretirse bajo una llama de fuego, puede establecer una ley tal como: el agua pasa de estado sólido a líquido tras aplicarle calor. Si alguien cree en la ciencia y cree que pueden desplazarse dichas categorías a un estudio literario. Si alguien cree que la realidad es la simiente desde donde surge la literatura, esa persona, ese fiel creyente no podría menos que verse tentado a buscar la raíz del fenómeno llamado Neoconceptualismo en una particular herramienta tecnológica surgida hace muy poco tiempo.

Resulta seductor asociar como primera fuente del Neoconceptualismo aquellas cartas que los sicópatas de las películas de detectives dejaban en la escena del crimen como crucigramas de sus próximos asesinatos. Cartas jamás escritas por ellos. La letra del sicópata era una huella demasiado explícita. Eran cartas construidas con letras recortadas de un diario. La letra, ese mínimo reducto de la palabra escrita, no estaba hecha por el asesino. Con esa sutil estrategia, el sicópata intentaba ocultar su identidad.

Es quizás en este último punto desde donde pueda extraerse la idea de que el Neoconceptualismo tiene sus bases en este tipo de cartas, pues ambos procedimientos ocultan en algún plano la identidad del productor del texto. Sin embargo, todo parece anunciar que la técnica de los sicópatas no hubiese llegado más lejos si no nos hubiese invadido inexpugnablemente la tecnología de las computadoras, y en especial dos comandos específicos, simples y fundamentales: copiar y pegar.

Escribir con el lápiz sobre un papel, es en esencia, no muy diferente a hablar. Pensemos en una lapicera, de tinta. Pensemos en un pliego de papel con las líneas horizontales marcadas con delicadeza. El escriba (o escritor) comienza a dibujar letras, a ocupar el espacio, a llenar la superficie de la hoja con tinta negra. Cuando hablamos, desplazamos sonidos temporalmente. Las palabras ya dichas no pueden ser recuperadas (sí repetidas, pero la palabra exacta, la ya dicha no puede escucharse a menos, claro, de que dispongamos de alguna tecnología que nos permita grabar y reproducir lo antes dicho). Las palabras ya dichas no pueden ser modificadas, y, para el dolor de muchos, no pueden eliminarse como si nunca hubiesen sido pronunciadas. A nuestro escriba, rellenando hojas y hojas de tinta negra, le sucede algo parecido. Puede rayar una palabra, y hacer creer que nunca existió, desde luego. Pero no le resulta tan fácil desplazar trozos ya escritos, o anteponer extensos párrafos.

En la Baja Edad Media, por disputas políticas, el califa musulmán Omar suspendió el envío de papiros a Europa. Los escritores de la época reutilizaron los textos antiguos. Rasparon lo escrito y volvieron a escribir sobre el papiro. Pero ya no podían recuperar lo borrado. Hoy, a través de nuevas técnicas somos capaces de leer ambos textos, el escrito y el borrado, cohabitando en el mismo papiro. Pero salvo estas exiguas referencias, no es mucho más lo que se ha conocido en la historia acerca de la eliminación y recuperación de textos escritos sobre un mismo material.

Quienes se abocan a la técnica neoconceptual, tal como la conocemos hoy, trabajan exclusivamente en el computador. Esto permite una doble función. La pantalla, a diferencia del papel, admite tantas modificaciones como el autor desee. Permite guardar distintas versiones, ínfimamente mutadas, de un mismo texto. Y permite, como ya hemos adelantado más arriba, utilizar dos comandos: copiar y pegar.

El texto escrito, el libro en cuestión, aún es importante para el Neoconceptualismo, pero remontémonos a un futuro no tan distante. Imaginemos un momento histórico en el cual el hombre sea capaz de disponer, desde su computador, de cualquier texto escrito en el pasado. En esa época el neoconconceptualizador ya no necesitará copiar en la pantalla los textos escogidos para reutilizarlos en sus obras; ya no requerirá de la ayuda del teclado, aquel sutil remedo de la antigua imprenta china, sino que le bastará con el lúdico mouse y esos dos comandos: copiar y pegar, para producir sus obras.

Sin embargo, aunque no distemos mucho de esa época en la que todo lo escrito se encuentre digitalizado, un lector avezado no tardará en notar que esa época cabalmente no ha llegado, y aun así el Neoconceptualismo existe. Ese mismo lector, casi molesto se preguntará, ¿alguien podría considerar al Neoconceptualismo como una consecuencia de un fenómeno que aún no ocurre? Inteligente observación pero no muy rigurosa. No es producto de la textualidad digitalizada desde donde quien escribe este texto colige la aparición del Neoconceptualismo [1], sino que es producto de otro fenómeno: la invención de los comandos copiar y pegar [2].

La música electrónica es quizás la mejor analogía que existe para poder explicar la utilidad de estas dos herramientas. En ella el compositor, el deejay, realiza un montaje, un ensamblaje de diversas melodías, sin las antiguas distinciones entre música alta y baja, sin siquiera necesitar saber tocar un instrumento, limitándose (o atreviéndose) a copiar y pegar sonidos preexistentes y el resultado es una obra absolutamente nueva para la tradición y los auditores, modificada apenas para otorgarle coherencia rítmica al conjunto de la obra musical montada.

El copy-paste instaura una nueva lógica textual, donde cada trozo no sólo evoca un aire de intertextualidad sino que lleva más allá la noción de la teórica Julia Kristeva, quien afirma que todo texto es un intertexto, que todo texto es un mosaico de citas, noción que aludía metafóricamente a la dependencia original de la literatura, anclada en el lenguaje; y lleva mucho más allá esa noción pues elude su hálito metafórico transformando a la teoría en el innegable testimonio que otorga el Neoconceptualismo a la tradición, textos que realmente son mosaico de citas, donde no se ha hecho nada más que copiar y pegar. Sin duda, y nunca está de más volver a ello, tal como el deejay modifica sutilmente el ritmo del trozo musical que va a acoplar junto a otro, el neoconceptualizador debe modificar la morfosintaxis del texto utilizado para lograr la coherencia interna del nuevo texto. Nuevo texto ya preexistente en trozos sueltos del saber, y aglomerados en un nuevo orden que revitaliza la tradición y concede nuevas maneras de leer lo que ya se ha leído.

Entre las numerosas consecuencias que pueden derivar de una cultura inmersa en la infinita utilización del copy-paste, surgen, como las más inmediatas e irremediables: el eclecticismo y la confusión histórica. Nada impide que cohabiten en un mismo texto trozos escritos por un autor italiano del siglo XVI como Luigi Tansillo, junto a la violencia pulp del poeta indio Kunwar Narayan, junto al prolijo realismo de Chejov, junto al surrealismo cachondo de Anais Nin, junto al posmodernismo guatemalteco de Rodrigo Rey Rosa, ad eternum

¿Qué implica esta exuberante suma de eclecticismo textual? Sin duda, la inevitable pérdida de valoración de los discursos. Entre tanta cita será imposible discernir de dónde ha surgido éste o aquél párrafo, y por ello perderá el gravitante dominio que su autor poseía sobre él, y sólo quedará la calidad intrínseca del texto y sobre ello resaltará la destreza que el montajista, aquí llamado neoconceptualizador, posea sobre los textos.

Copiar y pegar puede parecer algo sencillo, un juego de niños, pero tras este tentador equívoco subyace otra realidad más señera: copiar y pegar es una técnica que cualquiera puede utilizar, pero cuyo resultado dependerá exclusivamente de la intuición estética que posea el neoconceptualizador.

Copiar y pegar es una técnica. Neoconceptualizar, un arte.






Notas

[1] Aquel fenómeno sólo facilitará la forma de producción de los textos neoconceptuales.
[2] Los más posmodernos pretenderán invertir la causalidad estableciendo dichos comandos como una consecuencia de la aparición del Neoconceptualismo.





2001

















lunes, septiembre 27, 2010

Carta de Diego Portales a Antonio Garfias

10 de Diciembre de 1831



Señor don Antonio Garfias.

Mi don Antonio:

Dígale Ud. a los culiados que creen que conmigo sólo puede haber Gobierno y orden, que yo estoy muy lejos de pensar así y que si un día me agarré los fundillos y tomé un palo para dar tranquilidad al país, fue sólo para que los jodidos y las putas de Santiago me dejaran trabajar en paz. Huevones y putas son los que joden al Gobierno y son ellos los que ponen piedras al buen camino de éste. Nadie quiere vivir sin el apoyo del elefante blanco del Gobierno y cuando los hijos de puta no son satisfechos en sus caprichos, los pipiolos son unos dignos caballeros al lado de estos cojudos. Las familias de rango de la capital, todas jodidas, beatas y malas, obran con un peso enorme para la buena marcha de la administración. Dígales que si en mala hora se me antoja volver al Gobierno, colgaré de un coco a los huevones y a las putas les sacaré la chucha ¡Hasta cuándo... estos mierdas! Y Ud., mi don Antonio, no vuelva a escribirme cartas de empeño, si no desea una frisca que no olvidará fácilmente.

No desea escribirle más su amigo.


D. Portales.












domingo, septiembre 26, 2010

"La conjura de los necios", de John Kennedy Toole

Fragmento





Apartó la vista de la ventanilla cuando el hombre de la barba pelirroja se alejaba corriendo, y abrió la revista Life que le había dado Darlene. En el Noche de Alegría, al menos Darlene había sido amable con él. Darlene estaba suscrita a Life porque quería cultivarse y, al darle a Jones la revista, había sugerido que quizás también pudiera serle útil. Jones intentó adentrarse por una editorial sobre la política norteamericana en Extremo Oriente, pero lo dejó hacia la mitad, preguntándose cómo aquello podría ayudar a Darlene a convertirse en una exótica, que era el objetivo al que ella había aludido una y otra vez. Pasó a los anuncios, pues eran las cosas que le interesaban de la revista. La selección de aquella revista era excelente. Le gustó mucho el anuncio de Seguros de Vida Etna, con la fotografía de la maravillosa casa que acababa de comprarse una pareja. El hombre de loción para el afeitado YARDLEY parecía un tipo rico y desenvuelto. En eso podía ayudarle la revista. Él quería tener el mismo aspecto que aquellos individuos.





1980