Montañas colmadas de cumbres,
acaso olas también llenas de furia…
el camino al Paso de Tung
serpentea entre ríos y colinas.
Mirando hacia el oeste, hacia la capital,
mi corazón se hunde en la tristeza.
Donde otrora pasaron mil ejércitos
de las dinastías Qin y Han,
siento dolor: diez mil palacios
reducidos a polvo en vano.
Se alzan dinastías, sufre el pueblo;
las dinastías caen, el pueblo muere.
Pintura original: Asedio de Pingyu, de Qingkuang (c. s. XIX)

No hay comentarios.:
Publicar un comentario