Versión de Juan Carlos Villavicencio
Un dolor infinito.
Otra vez mi espíritu fue rey al soñar anoche.
Al igual que en los días pasados
vagué por el Palacio de las Delicias,
y en mi sueño,
por los senderos del jardín cubiertos de hierba,
deslicé mi carruaje que fluía más que un arroyo en el verano;
bajo la luz de la luna
los árboles florecían
y un viento leve suavizó el aire de la noche,
porque ya era primavera.
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