domingo, junio 29, 2008

Grupo favorable a Israel busca reescribir la historia en Wikipedia. The Electronic Intifada







Un grupo de presión favorable a Israel está organizando una campaña secreta, a largo plazo, para infiltrar la popular enciclopedia en línea Wikipedia a fin de reescribir la historia palestina, hacer creer burda propaganda como si se tratara de hechos, y apoderarse de las estructuras administrativas de Wikipedia para asegurar que esos cambios no sean detectados o cuestionados.

Una serie de correos electrónicos de miembros y asociados del grupo favorable a Israel CAMERA [siglas en inglés de “Comité por la Exactitud en la Información sobre Oriente Próximo en EE.UU.”), suministrada a The Electronic Intifada (EI), indica que el grupo está involucrado en lo que un activista calificó de “guerra” contra Wikipedia.

Una acción de alerta del 13 de marzo firmada por Gilead Ini, “Analista Senior de Investigación” en CAMERA, pide “voluntarios que puedan trabajar como ‘editores’ para asegurar” que artículos relacionados con Israel en Wikipedia estén “libres de prejuicios y errores, e incluyan los hechos y el contexto necesarios”. Sin embargo, comunicaciones subsiguientes indican que el grupo no sólo quería mantener en secreto su empeño ante los medios, el público y los administradores de Wikipedia, sino que el material que deseaba introducir incluía afirmaciones desacreditadas que podrían calumniar a palestinos y musulmanes y ocultar la verdadera historia del estado de Israel.

Con más de dos millones de artículos en inglés sobre todos los tópicos imaginables, Wikipedia se ha convertido en una fuente de referencia primordial para los usuarios de Internet en todo el mundo y en un modelo de proyectos producidos mediante la colaboración. La apertura y la buena fe están entre los principios esenciales de Wikipedia. Cualquier persona en el mundo puede escribir o editar artículos, pero Wikipedia tiene pautas y procedimientos estrictos para la responsabilización con el propósito de asegurar control de calidad e impedir el vandalismo, plagios o distorsiones. Gracias a estos resguardos los artículos sobre el conflicto palestino-israelí han seguido teniendo, en general, buenas fuentes, y siendo útiles y objetivos. El plan de CAMERA, detallado en los correos obtenidos por EI, parece tener la intención de eludir esos controles.

En el pasado, CAMERA se ha hecho tristemente conspicuo por su táctica de acusar a cualquiera de tener prejuicios si no se ajusta a una línea derechista a favor de Israel. El grupo incluso ha llegado a acusar a editores y periodistas del diario israelí Haaretz de ser “extremos” y de participar en “actividad radical contra Israel”. Jeffrey Dvorkin, el ex defensor del pueblo de National Public Radio (NPR), frecuentemente criticado por CAMERA por un supuesto prejuicio pro-palestino, escribió en febrero de 2008 que “como consecuencia de su campaña contra NPR, CAMERA actuó como facilitador para alguna gente seriamente trastornada”, citando asiduas amenazas telefónicas que recibió después de campañas de CAMERA.


Necesidad de disimulo y secreto

En todos los documentos obtenidos por EI, agentes de CAMERA subrayan la necesidad de disimulo y secreto. En su acción de alerta inicial, Ini solicita que los destinatarios “no la envíen a los medios noticiosos”. En un correo de seguimiento del 17 de marzo enviado a voluntarios, Ini explica que quiere que parezca que el esfuerzo orquestado es la obra de individuos sin afiliación. Por lo tanto aconseja que “No hay necesidad de publicitar el hecho de que mantenemos estas discusiones del grupo”.

Anticipando posibles objeciones al plan, Ini especula que “editores contrarios a Israel aprovecharán cualquier cosa para tratar de desacreditar a gente que trata de cuestionar sus afirmaciones problemáticas, y estarían más que felices al pretender, y anunciar, que una cábala “sionista” (¿la misma que controla los bancos y Hollywood?) trata de secuestrar Wikipedia”.

Pero el disimulo y la impostura son presentados como claves del éxito. Ini sugiere que después de que voluntarios se registren como editores para Wikipedia deberían “evitar redactar artículos relacionados con Israel por un breve período”. Esta estrategia tiene el fin de “evitar la apariencia de ser editores de un solo tema”, atrayendo por ello una atención indeseada. Ini aconseja que los voluntarios “también debieran evitar, por razones obvias, el uso de un nombre de usuario que los identifique como pro-israelíes, o que permita que la gente conozca sus verdaderos nombres”. Para ocultar aún más la identidad de los editores organizados por CAMERA, advierte Ini, “no olvidéis de acceder siempre al sistema antes de producir [textos]. Si hacéis cambios mientras no estéis dentro del sistema, Wikipedia registrará la dirección IP de vuestra computadora”.

Un veterano editor de Wikipedia, conocido como "Zeq," quien según los correos coopera secretamente con CAMERA, también suministró consejos a voluntarios de CAMERA sobre cómo podían disimular su agenda. En un correo del 20 de marzo, a menudo en un inglés con mala ortografía, Zeq escribe: “No queréis que os perciban como ‘defensores’ de CAMERA en Wikipedia, eso es seguro”. Una estrategia para evitarlo es “editar artículos al azar, hacer amigos, no enemigos… los necesitaremos más adelante. Esto es una maratón no un sprint”.

Zeq también identifica, en un correo del 25 de marzo, a otro editor de Wikipedia, "Jayjg", a quien considera un propugnador efectivo e independiente a favor de Israel. Zeq instruye a agentes de CAMERA a que trabajen y aprendan de Jayjg, pero que no revelen la existencia de su grupo ni siquiera a él por temor a “ponerlo en aprietos” ya que “es muy leal al sistema de wikipedia [sic]” y podría objetar las tácticas clandestinas de CAMERA.


“Administradores no involucrados”

El énfasis en el secreto existe aparentemente no sólo para contribuir a la edición de artículos sin ser detectados, sino también para facilitar la ocupación por CAMERA de cruciales puestos de administrador en Wikipedia.

Para Zeq un objetivo esencial es que agentes de CAMERA sean elegidos como administradores –editores de alta categoría- que puedan invalidar las decisiones de otros cuando se presenten controversias. Cuando se presentan controversias sobre tópicos ardientemente disputados, como puede ser el de Palestina e Israel, a menudo sólo puede terciar un “administrador no involucrado” que pueda ser considerado neutral porque él o ella no ha editado o escrito artículos sobre el tema.

Por lo tanto, Zeq aconseja en un correo del 21 de marzo que “uno o más de vosotros que queráis tomar esa ruta deberíais manteneros lejos de todos los artículos relacionados con Israel durante un mes hasta que ellos interactúen de manera positiva con 100 editores de Wikipedia que serían utilizados posteriormente para elegiros administradores”. Una vez que estos agentes de CAMERA se hayan infiltrado con éxito como editores “neutrales,” podrían ejercer sus privilegios para imponer su propia agenda política.

Además, Zeq sugiere que se hagan correcciones deliberadamente provocadoras a artículos relacionados con Palestina. Espera que editores, que asume sean palestinos, eliminarán estos cambios, y entonces los agentes de CAMERA informarán a los administradores para que sean sancionados y se suspendan sus privilegios editoriales.


Pasar propaganda por hechos

El correo de Gilead Ini del 17 de marzo da consejos específicos sobre cómo hacer pasar por hechos propaganda u opiniones favorables a Israel, ajustándose a las estrictas pautas de Wikipedia:

“Así, por ejemplo, imaginad que elimináis o modificáis una frase problemática en un artículo que afirma que palestino [sic] se convierten en atacantes suicidas para reaccionar a las políticas opresoras de Israel. Deberíais, dejar paralelamente un comentario en la página de discusión de ese artículo (sea después o antes de hacer el cambio). Evitad la defensa de la corrección con la argumentación de que las políticas de Israel no son ‘opresión,’ son defensivas. Y en todo caso los palestinos obviamente se convierten en atacantes suicidas por otros motivos, por ejemplo, ‘¡la educación para el odio!’. En su lugar, describid como esa frase viola las políticas y pautas de Wikipedia. Uno de los principios cruciales es que las afirmaciones deberían adherir a un Punto de Vista Neutral, usualmente abreviado como NPOV. (Lo contrario a NPOV es POV, o sea Punto de Vista, que es básicamente otra manera de decir declaración subjetiva, u opinión). Así que sería mejor señalar en la página de discusión que ‘Esa frase viola la política de NPOV de Wikipedia, ya que la descripción de las políticas de Israel como opresoras constituye una opinión’. Además, expertos en Oriente Próximo señalan a menudo que uno de los motivos por los que los palestinos deciden convertirse en atacantes suicidas es la educación para el odio y la glorificación del martirologio en la sociedad palestina”.

En realidad ha habido numerosos estudios que ridiculizan las afirmaciones sobre la “educación para el odio,” o la “glorificación del martirologio” en Palestina (como “Dying to Win” [Muriendo para vencer] por el politólogo de la Universidad de Chicago Robert Pape), aunque esta afirmación sigue siendo un embuste favorito de activistas pro-Israel que tratan de distraer la atención de los efectos en incitar a la violencia de la ocupación de Israel y de otros abusos de los derechos humanos, documentados y sistemáticos.

Zeq nombra específicamente artículos identificados para este tipo de tratamiento, incluyendo aquellos sobre el Éxodo palestino de 1948, causas del éxodo palestino de 1948, Hamás, Hezbolá, ciudadanos árabes de Israel, el antisionismo, la Nakba, el pueblo palestino, y el derecho palestino al retorno.

Es interesante que los editores de CAMERA también identifiquen el artículo sobre el concepto de Dhimmi, del primer período islámico, un estatus protegido para no-musulmanes que históricamente permitió que judíos prosperaran en países gobernados por musulmanes mientras otros judíos eran perseguidos en la Europa cristiana. Activistas pro-Israel han tratado frecuentemente de representar el concepto de Dhimmi como similar a las leyes de Nuremberg a fin de denigrar la cultura musulmana y justificar las afirmaciones no históricas del sionismo de que los judíos nunca pudieron vivir en seguridad en la mayoría de los países musulmanes.

También hay en los correos una discusión sobre cómo alterar el artículo sobre la masacre por milicianos sionistas de civiles palestinos en la aldea de Deir Yassin el 9 de abril de 1948. Incapaces de desacreditar directamente los hechos de la masacre, los activistas de CAMERA buscan citas de “historiadores reputados” que puedan arrojar dudas al respecto. Su estrategia no difiere en mucho de aquellas que tratan de presentar la evolución, o el cambio climático global como “controvertidos” a pesar del peso de la evidencia científica, simplemente porque no concuerdan con su forma de pensar.

Zeq ya ha hecho amplias correcciones del artículo de Wikipedia sobre Rachel Corrie, la activista estadounidense por la paz asesinada por un soldado israelí en la Franja de Gaza ocupada el 16 de marzo de 2003. Como resultado de estas y otras correcciones el propio Zeq ha sido un personaje controvertido entre los editores de Wikipedia, lo que sugiere que sus propias tácticas de disimulo podrían no estar dando resultados.


“Iremos a la guerra”

Zeq, sin embargo, aconseja a los agentes de CAMERA que sean pacientes y que no asomen la cabeza hasta que aumenten su fuerza. “Iremos a la guerra después de edificar nuestro ejército, de haberlo equipado, entrenado”, escribió el 9 de abril. “De modo que, por favor, si queréis ganar esta guerra ayudadnos a construir nuestro ejército, no nos apresuremos y logremos nada, o un poco más que nada“.


Actualización – 22 de abril de 2008

Un plan del grupo de presión CAMERA favorable a Israel para sesgar a la enciclopedia en línea Wikipedia en una dirección pro-israelí parece haberse desmoronado después de la denuncia en EI.

El 21 de abril, EI publicó correos y alertas para la acción enviados por personal y colaboradores de CAMERA a una lista de correos cerrada instruyendo a potenciales editores sobre cómo manipular el sistema de Wikipedia para que puedan imponer, sin que sea detectada, su agenda de una línea dura favorable a Israel.

Después del informe de EI, Gilead Ini, miembro del personal de CAMERA y editor de Wikipedia, informó a miembros del grupo que: “Porque un miembro de este grupo afiliado con el sitio de propaganda anti-israelí, Electronic Intifada, decidió compartir el contenido de nuestras discusiones, cerraré temporaria o permanentemente el acceso al grupo, esperando que la información de contacto personal de los miembros no sea hecha pública”.

Mientras tanto, los administradores de Wikipedia publicaron una prohibición contra Zeq, el editor que estaba ayudando a CAMERA para que formaran a nuevos editores a fin de subvertir el proceso de control de calidad de Wikipedia. A Zeq se la ha prohibido que edite artículos relacionados con Israel-Palestina y los administradores estaban discutiendo su acción ulterior. Sobre la base de los correos publicados por EI, los administradores de Wikipedia acusaron a Zeq de violar principios y pautas fundamentales de Wikipedia. Como respuesta, Zeq afirmó que las acusaciones eran sólo el resultado de una “conspiración” que bautizó “Los protocolos por correo electrónico de los sabios de CAMERA”. Zeq incluso afirmó que la propia EI “puede haber creado la historia o creado el grupo o falsificado correos”.

Información obtenida por EI indica que aunque Gilead Ini afirmó que más de 50 voluntarios se habían presentado para participar en el plan de CAMERA, y que el grupo tenía la mira puesta en la creación de docenas de nuevos editores y administradores durante un largo período, había menos de una docena en el momento en que EI denunció el plan. Como el empeño aparentemente se encontraba en sus fases preliminares, sólo un puñado habían entrado en actividad como editores de Wikipedia.

















sábado, junio 28, 2008

"El arte como fiesta", de Hans-Georg Gadamer

Fragmento



Si hay algo asociado siempre a la experiencia de la fiesta, es que se rechaza todo el aislamiento de unos hacia otros. La fiesta es comunidad, es la presentación de la comunidad misma en su forma más completa. La fiesta es siempre fiesta para todos. Así, decimos que «alguien se excluye» si no toma parte. No resulta fácil clarificar la idea de este carácter de la fiesta y la experiencia del tiempo asociada a él. Los caminos andados hasta ahora por la investigación no nos ayudan mucho en ello. Hay, sin embargo, algunos investigadores de relieve que han dirigido su mirada en esta dirección. Recordaré al filólogo clásico Walter F. Otto [1], o el húngaro-alemán Karl Kerényi [2]. Y, por supuesto, la fiesta y el tiempo de fiesta han sido propiamente, desde siempre, un tema de la teología.

Tal vez podríamos comenzar por esta primera observación: se dice que «las fiestas se celebran; un día de fiesta es un día de celebración». Pero, ¿qué significa eso? ¿Qué quiere decir «celebrar una fiesta»? ¿Tiene «celebrar» tan sólo un significado negativo, «no trabajar»? Y, si es así, ¿por qué? La respuesta habrá de ser: porque evidentemente, el trabajo nos separa y divide. Con toda la cooperación que siempre han exigido la caza colectiva y la división social del trabajo, nos aislamos cuando nos orientamos a los fines de nuestra actividad. Por el contrario, la fiesta y la celebración se definen claramente porque, en ellas, no sólo no hay aislamiento, sino que todo está congregado. Lo cierto es que ya no somos capaces de advertir este carácter único de la celebración. Saber celebrar es un arte. Y en él nos superaban ampliamente los tiempos antiguos y las culturas primitivas. ¿En qué consiste propiamente ese arte?, se pregunta uno. Está claro que en una comunidad que no puede precisarse del todo, en un congregarse y reunirse por algo de lo cual nadie puede decir el porqué. Seguramente, no es por azar que todas estas expresiones se asemejen a la experiencia de la obra de arte. La celebración tiene unos modos de representación determinados. Existen formas fijas, que se llaman usos, usos antiguos; y todos son viejos, esto es, han llegado a ser costumbres fijas y ordenadas. Y hay una forma de discurso que corresponde a la fiesta y a la celebración que la acompaña. Se habla de un discurso solemne, pero, aún más que el discurso solemne, lo propio de la solemnidad de la fiesta es el silencio. Hablamos de un «silencio solemne». Del silencio podemos decir que se extiende, como le ocurre a alguien que, de improviso, se ve ante un monumento artístico o religioso que le deja «pasmado». Estoy pensando en el Museo Nacional de Atenas, donde casi cada diez años se vuelve a poner en pie una nueva maravilla de bronce rescatada de las profundidades del Egeo. Cuando uno entra por primera vez en esas salas, le sobrecoge la solemnidad de un silencio absoluto. Siente cómo todos están congregados por lo que allí sale al encuentro. De este modo, el que una fiesta se celebre nos dice también que la celebración es una actividad. Con una expresión técnica, podríamos llamarla actividad intencional. Celebramos al congregarnos por algo y esto se hace especialmente claro en el caso de la experiencia artística. No se trata sólo de estar uno junto a otro como tal, sino de la intención que une a todos y les impide desintegrarse en diálogos sueltos o dispersarse en vivencias individuales.

Preguntémonos por la estructura temporal de la fiesta y si, partiendo de ella, podemos abordar el carácter de fiesta del arte y la estructura temporal de la obra de arte. Una vez más, podemos seguir el método de la observación lingüística. Me parece que el único modo riguroso de hacer comunicables las ideas filosóficas es subordinarse a lo que ya sabe la lengua que nos une a todos. Y, así, de una fiesta decimos que se la celebra. La celebración de una fiesta es, claramente, un modo muy específico de nuestra conducta. «Celebración»*: si se quisiera pensar, hay que tener un oído muy fino para las palabras. Claramente, «celebración» es una palabra que explícitamente suprime toda representación de una meta hacia la que se estuviera caminando. La celebración no consiste en que haya que ir para después llegar. Al celebrar una fiesta, la fiesta está siempre y en todo momento ahí. Y en esto consiste precisamente el carácter temporal de una fiesta: se la «celebra», y no se distingue en la duración de una serie de momentos sucesivos. Desde luego que se hace un programa de fiestas, y que el servicio religioso se ordena de un modo articulado, e incluso se presenta un horario. Pero eso sucede sólo porque la fiesta se celebra. También se puede configurar la forma de su celebración del modo que podamos disponer mejor. Pero la estructura temporal de la celebración no es, ciertamente, la del disponer del tiempo.

Lo propio de la fiesta es una especie de retorno (no quiero decir que necesariamente sea así, ¿o, tal vez, en un sentido más profundo, sí?). Es cierto que, entre las fiestas del calendario, distinguimos entre las que retornan y las que tienen lugar una sola vez. La pregunta es si estas últimas no exigen siempre propiamente una repetición. Las fiestas que retornan no se llaman así porque se les asigne un lugar en el orden del tiempo; antes bien, ocurre lo contrario: el orden del tiempo se origina en la repetición de las fiestas. El año eclesiástico, el año litúrgico, pero también cuando, al contar abstractamente el tiempo, no decimos simplemente el número de meses o algo parecido, sino Navidad, Semana Santa, o cualquier otra cosa así. Todo ello representa, en realidad, la primacía de lo que llega a su tiempo, de lo que tiene su tiempo y no está sujeto a un cómputo abstracto o un empleo de tiempo.

Parece que aquí se trata de dos experiencias fundamentales del tiempo [3]. La experiencia práctica, normal, del tiempo es la del «tiempo para algo»; es decir, el tiempo de que se dispone, que se divide, el tiempo que se tiene o no se tiene, o que se cree no tener. Es, por su estructura, un tiempo vacío; algo que hay que tener para llenarlo con algo. El caso extremo de esta experiencia de la vaciedad del tiempo es el aburrimiento. En él, en su repetitivo ritmo sin rostro, se experimenta, en cierta medida, el tiempo como una presencia atormentadora. Y frente a la vaciedad del aburrimiento está la vaciedad del ajetreo, esto es, del no tener nunca tiempo, tener siempre algo previsto para hacer. Tener un plan aparece aquí como el modo en que el tiempo se experimenta como lo necesario para cumplir el plan, o en el que hay que esperar el momento oportuno. Los casos extremos del aburrimiento y el trajín enfocan el tiempo del mismo modo: como algo «empleado», «llenado» con nada o con alguna cosa. El tiempo se experimenta entonces como algo que se tiene que «pasar» o que ha pasado. El tiempo no se experimenta como tiempo. Por otro lado, existe otra experiencia del tiempo del todo diferente, y que me parece ser profundamente afín tanto a la fiesta como al arte. Frente al tiempo vacío, que debe ser «llenado», yo lo llamaría tiempo lleno, o también, tiempo propio. Todo el mundo sabe que, cuando hay fiesta, ese momento, ese rato, están llenos de ella. Ello no sucede porque alguien tuviera que llenar un tiempo vacío, sino a la inversa: al llenar el tiempo de la fiesta, el tiempo se ha vuelto festivo, y con ello está inmediatamente conectado el carácter de celebración de la fiesta. Esto es lo que puede llamarse tiempo propio, y lo que todos conocemos por nuestra propia experiencia vital. Formas fundamentales del tiempo propio son la infancia, la juventud, la madurez, la vejez y la muerte. Esto no se puede computar ni juntar pedazo a pedazo en una lenta serie de momentos vacíos hasta formar un tiempo total. Ese flujo continuo de tiempo que observamos y calculamos con el reloj no nos dice nada de la juventud y de la vejez. El tiempo que le hace a alguien joven o viejo no es el tiempo del reloj. Está claro que ahí hay una discontinuidad. De pronto, alguien se ha hecho viejo, o de pronto, se mira a alguien y se dice: «Ya no es un niño»; lo que ahí se percibe es el tiempo de uno, el tiempo propio. Pues bien, me parece que es también característico de la fiesta que por su propia cualidad de tal ofrece tiempo, lo detiene, nos invita a demorarnos. Esto es la celebración. En ella, por así decirlo, se paraliza el carácter calculador con el que normalmente dispone uno de su tiempo.






en La actualidad de lo bello, 1977.






Notas

[1] OTTO, Dionysos. Mythos und Kultus, Frankfurt, 1933.

[2] KERÉNYI, «Vom Wesen des Festes"», en Gesammelte Werke, vol. 7: Antike Religion, München, 1971.

* La palabra alemana para «celebración» sobre la que Gadamer reflexiona es Begehung. Su raíz, geh-, significa «andar», «ir». El verbo begehen, aparte de celebrar, significa más ordinariamente «caminar sobre algo». [Nota del Traductor]

[3] Véase del autor «Leere un erfüllte Zeit», en Kleine Schriften III, Tübingen, 1972.








viernes, junio 27, 2008

“Matadero cinco”, de Kurt Vonnegut

Fragmento




El papa Inocencio III también creía que aquellos niños iban a Palestina y se sentía conmovido: «¡Estos niños están despiertos mientras nosotros dormimos!», decía. Pero la mayoría de aquellos niños fueron embarcados en Marsella, y cerca de la mitad perdieron la vida en naufragios. La otra mitad llegaron al norte de África, donde fueron vendidos.

Sin embargo, resulta que, a causa de un malentendido, algunos niños fueron enviados a Génova, donde no había ningún barco de esclavos que los esperara. Allí, unas buenas gentes les dieron de comer y los alojaron para, después de charlar amablemente con ellos, darles un poco de dinero, muchos consejos y devolverlos a sus casas.

—¡Hurra por la buena gente de Génova! —exclamó Mary O'Hare.

Aquella noche dormí en uno de los dormitorios de los niños. O'Hare había dejado sobre la mesita de noche un libro para mí. Era Dresde: historia, arte y paisaje, de Mary Endell, publicado en 1908. La introducción empezaba así:

«Existe la esperanza de que este libro sea útil. Intenta dar a los lectores de habla inglesa una noción a vista de pájaro de cómo Dresde llegó a ser lo que es arquitectónicamente, y de cómo creció musicalmente a través del genio de unos pocos hombres, hasta su presente florecimiento. También pretende llamar la atención sobre ciertas obras de arte permanentes que hacen de su museo el refugio de quienes buscan impresiones duraderas».
Más adelante, leí algo de su historia:

«En 1760, Dresde fue sitiada por los prusianos. El 15 de julio empezaron a disparar los cañones. El museo pictórico se incendió, y a pesar de que muchas de las telas habían sido trasportadas al Königstein, algunas de ellas fueron gravemente dañadas por los cascos de metralla, sobre todo el "Bautismo de Cristo" de Francia. Además, la antigua torre de Kreuzkirche, desde la cual se habían estado vigilando los movimientos del enemigo de día y de noche, fue pasto de las llamas para derrumbarse poco después. En contraste con el doloroso destino de la Kreuzkirche, la Frauenkirche se mantuvo, con sus duras cúpulas de piedra que hacían rebotar las bombas prusianas como si de lluvia se tratara. Finalmente, Federico se vio obligado a abandonar el sitio, al enterarse de la caída de Glatz, el punto clave de sus nuevas conquistas. "Debemos correr hacia Silesia así no lo perderemos todo", dijo.
La devastación de Dresde no tuvo límites. Cuando Goethe visitó la ciudad, siendo un joven estudiante, encontró aún tristes ruinas y escribió: "Desde la cúpula de la iglesia de Nuestra Señora contemplé los montones de escombros esparcidos por toda la ciudad. El sacristán me ponderó el genio previsor del arquitecto que proyectó la cúpula y la iglesia construyéndolas a prueba de bombas y terremotos. El buen sacristán me señalaba ruinas por todas partes y, vacilando, exclamó lacónicamente: ¡Esto es lo que ha hecho el enemigo!».
A la mañana siguiente, las dos niñas y yo cruzamos el río Delaware por el mismo lugar en que lo había hecho George Washington, y fuimos a visitar la Feria Mundial de Nueva York. Allí vimos lo que había sido el pasado según la Ford Motor Company y Walt Disney, y también lo que sería el futuro según la General Motors.

Y yo me interrogué sobre el presente: ¡cuán amplio era, cuán profundo y cuán al alcance de mi mano estaba el conservarlo!

Después de eso estuve enseñando, durante un par de años, creación literaria en la famosa Escuela de Escritores de la Universidad de Iowa, donde me metí en maravillosas dificultades, de las que ya me he librado. Daba clase por las tardes, y por las mañanas escribía. No se me podía molestar. Estaba trabajando en mi famoso libro sobre Dresde.

Y fue allí donde un hombre excelente llamado Seymour Lawrence me ofreció un contrato por tres libros. Entonces le dije:

—Está bien; el primero de ellos será mi famoso libro sobre Dresde.

Ahora le he dicho (los amigos de Seymour Lawrence le llaman Sam):

—Sam, he aquí el libro.

Mira, Sam, si este libro es tan corto, confuso y discutible, es porque no hay nada inteligente que decir sobre una matanza. Después de una carnicería sólo queda gente muerta que nada dice ni nada desea; todo queda silencioso para siempre. Solamente los pájaros cantan.

¿Y qué dicen los pájaros? Todo lo que se puede decir sobre una matanza; algo así como «¿Pío-pío-pi?».











jueves, junio 26, 2008

Entrevista(s) a Frank Zappa

Fragmentos de las entrevistas hechas por David Sheff -para Playboy- y por Gianfranco Manfredi -para Re Nudo-.

 

I

“Yo soy una especie de periodista. Tengo derecho a decir lo que quiera sobre cualquier tema. Si no tienes sentido del humor, mala suerte.”

“Obviamente, tú no piensas que las canciones pueden hacer que la gente mate o viole o se suicide. Hay más canciones de amor que cualquier otra cosa. Si las canciones pudieran hacernos hacer algo, todos nos amaríamos.”

David Sheff– Suenas tan cínico como siempre.
Frank Zappa– Es difícil no serlo.
DS– Sin embargo te parece que vale la pena sublevarse.
FZ– El pesimismo y el instinto natural de sublevarse no se excluyen mutuamente. Sublevarme es algo que me sale naturalmente.”

“La cosa pasa por el tiempo. El tiempo es todo. Cómo pasar el tiempo. Todos queremos tener algo que hacer con nuestras mentes. El hecho de elegir es una de las mayores preocupaciones humanas. La gente que encuentra las soluciones más fáciles, como la cerveza y el fútbol, podría ser más feliz si su vida tuviera un poco más de dimensión. Pero la mayoría de la gente, una vez que logra un cierto grado de gratificación para disponer de su tiempo, no va más allá de eso. Ya sabe lo bien que se va a sentir en un partido de fútbol o cuando tome una cerveza. No quiere saber qué hay más allá. Construye su vida alrededor de eso. Yo tengo que mirar mucho más allá del partido de fútbol y la lata de cerveza. Una vez que estuve allá afuera y toqué ese límite, siento como si tuviera que traer de vuelta conmigo algunos artefactos, para ver si alguien más se interesa. Eso es lo que hago. Voy y vuelvo. ‘Toma. Esto es lo que pasa después del partido de fútbol’.”



II

Cuando Frank Zappa era niño quería ser farmaceuta, pero como no podía permitirse el lujo de tener un laboratorio en su casa, (esto lo dijo con un toque de nostalgia en sus ojos) tuvo que ingeniárselas para poder tener siempre a mano los materiales que necesitaba.

Claro, nosotros podríamos preguntarnos ¿Y si Frank Zappa hubiese podido conseguido al fin realizar su sueño de niño, que hubiese pasado?

Pero no creo que esto en verdad sea relevante: Frank Zappa es Frank Zappa.

Zappa no solamente hace lo posible por producir esas “bombas musicales” mezclando los diversos elementos provenientes de diferentes fuentes (como buen farmaceuta), si no que va mas allá de tener un blanco, higiénico y esterilizado laboratorio de científico, para entrar en su peludísimo mundo subterráneo, ese laboratorio propio de un mago alquimista, donde la materia prima él la transforma en oro puro.

Aunque a Zappa no le gustan las entrevistas, acepta ésta porque está conciente que tiene que recordarle a la gente que aún esta en plena gira musical aquí en Italia.

Gianfranco Manfredi– Hace diez años, tu primer álbum fue definido por muchísima gente, como un disco “freak” o como una cosa extraña.
Frank Zappa- ¿Qué entiendes tú por cosa extraña?

GM– EL contenido de las letras de las canciones de Freak Out de 1966 era de verdad injuriante. Ningún otro músico antes había presentado esa temática en un contexto de R&B. Pero ahora otros artistas como los Tubes o Alice Cooper te han comenzado a imitar. Parece que no vas a poder permanecer por mucho tiempo como el único y el más grande de los irreverentes del mundo de la música.
FZ– No comprendo que mierda hay de irreverente o injuriante en la plástica del “Bondage World” o en la coreografía de las bailarinas… (Pausa) ¿Te han ofendido algunas de mis canciones?

GM– Sí, hace algunos años “Dinah – Moe Hummm” me pareció muy ofensiva.
FZ– ¿Sabes que esa canción es la que más nos pide el público en nuestras giras?

GM– Yo pensaba que era antifeminista.
FZ– Pero no lo es, nada que ver con antifeminismos.

GM– … Si, me he dado cuenta porque he leído esta mañana la letra de esa canción y me he fijado que no lo es.
FZ– ¿Te has dado cuenta esta mañana? ¿Necesitaste tres años para poder entender lo que quería decir esa canción? ¿Cómo piensas poder entender una canción que he escrito hace tres años?

GM– Bob Dylan y Frank Zappa escriben canciones que son más para escuchar que para bailar, ¿Cual es la diferencia mayor que existe entre ustedes dos?
FZ– Dylan no tiene sentido del humor, a mí no me interesa escribir canciones que te produzcan un estado de fragilidad, para que vean la sensible y gran herida interna del artista. Cuando un compositor de canciones de este tipo hace esto lo que demuestra es un severo comportamiento neurótico.

GM– Tus canciones son bastante cínicas. ¿Te gusta la gente?
FZ– La gente siempre me pregunta si soy cínico, No se dan cuenta que el cinismo es la única auto valorización positiva y racional que se tiene. Los Estados Unidos de Norteamérica estarían mejor si pudieran tener más una onda de cinismo que de “Meditación Trascendental” como ésa del Maharishi.

GM– Pero, ¿te gusta la gente?
FZ– Tengo que escoger si me gusta la gente o no me gusta… Siempre les digo que los amo, los amo tanto que me atrevo a decirles la verdad de las cosas, ésas que ellos no quieren escuchar.

GM– ¿Has escrito alguna canción seria?
FZ– Todas son serias.

GM– Disculpa, reformulo la pregunta. ¿Has escrito alguna canción sin letras satíricas?
FZ– Claro que sí.

GM– ¿Cual?
FZ– Todas las que he hecho instrumentales.

GM– De acuerdo, de acuerdo, ¿Has escrito alguna canción seria con letras que no sean satíricas?
FZ– ¿Querrás decir sin letras divertidas?

GM– Sí.
FZ– NO.

GM– ¿Escribirás alguna vez una canción sin letras divertidas?
FZ– ¡¡¡Mira!!! Yo puedo hacer lo que me venga en gana, pero NO me interesa escribir canciones sin letras divertidas. Si yo no escribiera canciones con letras divertidas estaría muerto.
...
GM– ¿Cuales han sido los cambios más significativos por los que has atravesado en los últimos diez años?
FZ– He vivido una vida llena de diversidades, me encuentro en situaciones en donde hay muchas personas que quieren meterse en mi vida privada, ¿Cómo te puedes comportar con alguien que en la calle te pide un autógrafo y si no tienes un pedazo de papel entonces te insultan? Aparte de todo esto tengo una vida que comparto con una esposa y tres hijos.

GM– ¿Van a la escuela?
FZ– Sí.

GM– ¿Cómo puede conciliarse el hecho de que vayan a la escuela y esa idea de la cual hablas de educarse solos en el disco Freak Out?
FZ– Cada escuela necesita de buenos estudiantes. Yo estoy orgulloso de poder decir que mis hijos no se dejan meter mierda en la cabeza de ninguno, cosa que no he tenido ni siquiera que enseñársela.

GM– ¿No piensas que la escuela puede corromperlos?
FZ– (Zappa hace una negación moviendo su cabeza)

GM– ¿Qué es lo que te fastidia más?
FZ– La incompetencia, de verdad no la soporto, la injusticia, la estupidez también, aunque hay diversidades, digamos que la puedo tolerar.

GM– ¿Te consideras un moralista?
FZ– ¿Qué entiendes por moralista? Cuando hablo de incompetencia es sobre aquellas personas que dicen que pueden hacer algo y luego no pueden o no son capaces de hacerlo, en esta idea no hay nada de moralismo.
...
GM– ¿Qué piensas hacer cuando tengas 50 años?
FZ– ¿En qué mes?







1993, 1976









miércoles, junio 25, 2008

“Armas biológicas y Bioterrorismo”, de Amalia Pacheco






El bioterrorismo ha causado conmoción en los últimos años, sin embargo, muchos siglos atrás, estas armas biológicas ya habían sido utilizadas por el hombre para su propia destrucción en las antiguas guerras. Es el caso de los Tártaros, que en el siglo XIV lanzaron cadáveres infectados con la Peste (enfermedad causada por la bacteria Yersinia Pestis) por medio de catapultas hacia la ciudad de Kaffa. Algo parecido ocurrió en la guerra franco-india (1754-1763) por el dominio de lo que hoy conocemos como Canadá, en donde el ejército Británico obsequió a los indios frazadas con las que habían sido abrigados enfermos de viruela. Los romanos lanzaban animales muertos en las provisiones de agua de los enemigos, sin embargo esto significó sólo el comienzo de la utilización de armas biológicas con el objetivo de una “destrucción masiva”. Estos microorganismos, hoy en día, por medio de la tecnología existente, son capaces de provocar una epidemia de alcances alarmantes.

¿En qué consiste un arma biológica? Como su nombre lo indica, son microorganismos vivos, existentes normalmente en el medio ambiente, los cuáles pueden, o no, haber sido adaptados y alterados genéticamente para ser inmunes ante los antídotos o vacunas ya existentes contra ellos. Tales microorganismos, que pueden ser: virus, hongos, bacterias, o sus toxinas, tienen las características de ser altamente letales, con la particularidad de que bajas dosis dan lugar a la enfermedad (de fácil transmisión), ya sea por medio de agua (tularemia), aire (ántrax), alimentos (botulismo), o de persona a persona. La existencia de medidas profilácticas, o terapéuticas, también es muy importante (como en el caso de la viruela, que desde su erradicación no se contempla en el esquema de vacunación de ningún país occidental), y una característica fundamental es la módica cantidad de dinero que se necesita para producirlas, (aproximadamente 100 veces más baratas que una bomba atómica), además la sencilla pericia de su producción. Por lo tanto la elaboración de virus y bacterias se puede dar en un laboratorio barato y de baja tecnología, lo cuál es inverso en la producción de bombas atómicas, por ejemplo, donde la complejidad de las ciencias aplicadas a sus laboratorios permite la detección de los mismos por medio de satélites especializados. Por esto, cualquier nación es capaz de producir microorganismos capaces de ser fuente significativa de un arma biológica.

En fechas recientes cabe mencionar que el ántrax ha sido la bacteria más utilizada en almacenamiento biológico de destrucción masiva. Una prueba fue la explosión que accidentalmente liberó sólo unos miligramos de las esporas del Bacillus antracis en Sverdlovsk, en la ex Unión Soviética, el 2 de Abril de 1979, pocos días después, 96 personas enfermaron de ántrax y 69 murieron. En la Primera Guerra Mundial, Alemania la utilizó contra el ganado de las fuerzas aliadas: España, Noruega, Argentina y Rumania. Por otro lado, la bacteria causante de la Tularemia se utilizó contra Alemania en la Segunda Guerra Mundial, por los Estados Unidos. Sin embargo el auge de las armas biológicas se dio lugar durante la guerra fría, en las décadas de los años 50 y 60, sobre todo en países como Canadá, Unión soviética, Reino Unido y Estados Unidos.

El año 1972 surgió un tratado, durante la Convención de Armas Tóxicas y Biológicas, donde se prohíbe el uso y desarrollo de éstas. El tratado fue firmado por 140 naciones aproximadamente. Sin embargo, hoy se sospecha que algunos países como China, Vietnam, Laos, India, Bulgaria, Taiwán, Siria, Cuba, y sobre todo Corea del Norte, Japón, Estados Unidos e Irán además de algunos países que pertenecían a la Unión Soviética aún ejercen el proceso de elaboración de armamento biológico, con grandes cantidades almacenadas. En 1995, Irak declaró haber examinado el uso perjudicial del ántrax, con la posterior producción de sus esporas. De ésta manera se observa la debilidad de éste tratado, el cuál no cuenta con un elemento de control o verificación del cumplimiento de este acuerdo.

Prácticamente cualquier agente patógeno es capaz de ser manejado con el fin de dar lugar a un arma biológica, sin embargo, no todos cuentan con las características mencionadas anteriormente. Según la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte), son de 31 a 39 agentes los que han sido contabilizados como potencialmente útiles para crear un arma biológica, siendo algunos de ellos la peste, botulismo, tularemia, fiebre amarilla, el ébola (fiebre hemorrágica), la influenza, la viruela y el ántrax, siendo los dos últimos los más fácilmente alterables, o reproducibles.

Es necesario construir métodos eficaces de fiscalización y control (algo impensable en el caso de Estados Unidos, quien fiscaliza y controla a todos, pero nadie lo controla a él como productor de armamento terrorista). Sin este control, y considerando el bajo costo de producción y relativa facilidad de manejo e implante, la posibilidad de un desastre mayor (o de varios pequeños y medianos) es cercana y real. De alguna manera es imprescindible exigir, a los países productores, transparencia y honestidad en sus fases de experimentación, análisis y producción biológica. Aún pensando en la facilidad de implementación de una forma de control, nos encontramos, una y otra vez, con la tosudez, prepotencia y fascismo norteamericano, que al parecer no está dispuesto a reducir su dominación en el resto del planeta.

Incluso con medidas de prevención (fabricación e investigación de vacunas, estudio de la información e identificación genética de los microorganismos, etc.) y los miramientos que la OMS ha dispuesto para contrarrestar la elaboración de armas biológicas, las masas se encuentran sumamente vulnerables a éste tipo de agresión en caso de una guerra biológica. El terrorismo tiene en sus manos una poderosa arma para provocar una catástrofe masiva, donde el planeta entero corre peligro.





La forma de actuar de algunos agentes potenciales en guerras biológicas, medicina terrorista, o utilizados a través de la historia, son los siguientes:

Ántrax: Producido por la bacteria “bacillus antracis”. Es un bacilo gram positivo que produce esporas. Pertenece a la familia de agentes causales de tétanos, gangrena y botulismo. Es capaz de producir tres variedades de la enfermedad. Una de ellas, la cutánea, siendo muy común en algunos países, se adquiere al estar en contacto con esporas en los ojos o heridas. Raras veces es mortal. Otra variedad es la gastrointestinal. Al ingerir las esporas de ésta bacteria se produce una inflamación intestinal grave, con diarreas fuertes y vómitos sanguinolentos. Esta forma puede ser mortal hasta en un 60%. La forma pulmonar es la más rara, pero la más frecuentemente utilizada en bioterrorismo. Se adquiere al inhalar las esporas. Tiene una mortalidad de hasta el 95% de los casos en los primeros 1 a 3 días. La enfermedad se puede curar sólo con la administración de antibióticos dentro de las primeras 24 a 48 horas después del comienzo de los síntomas; siendo los más comunes la tos, dolor muscular, dolor de cabeza, de pecho, disnea, expectoración y otros síntomas prodrómicos. Por lo tanto es de difícil diagnóstico. El costo de devastar con ántrax un km cuadrado de territorio es aproximadamente de un dólar (en comparación de los 2000 dólares que costaría el hacerlo con armas convencionales). Éste ha sido el microorganismo más utilizado en la historia de las armas biológicas.

Viruela: Causada por un virión perteneciente a los “poxvirus”, es una enfermedad sumamente contagiosa (persona a persona), con una mortalidad cercana al 90%. Después de un periodo de incubación de alrededor de 9 días, surgen bruscamente síntomas como escalofríos, vómito y fiebre muy elevada, además de la aparición de lesiones hemorrágicas y pustulosas por toda la superficie corporal que se extienden hacia mucosas y órganos internos. Esta forma maligna (viruela negra), es la forma mayormente utilizada por los terroristas, y siempre es mortal. El último caso de viruela se presentó en Somalia, en 1977, y la OMS declaró a la viruela “erradicada” de la faz de la tierra en el año de 1980. Sin embargo aún existen dos laboratorios donde se encuentra una muestra letal del virus, uno de ellos, en Novosibirsk, Rusia, el otro, una vez nás, en el Centro de Control de Enfermedades (CDC), en Atlanta, Estados Unidos. Fue indicado a ésos países eliminarlas en 1999, sin embargo, tanto una como otra nación se negaron a hacerlo, debido a las sospechas de que uno de los dos continuaría almacenándolo como arma biológica. La población que se encuentra alrededor de los 20 años es particularmente susceptible a la viruela. Por otro lado, la vacuna no se encuentra en cantidades suficientes para enfrentar una epidemia. Además la vacunación por primera vez, en mayores de cuatro años, es capaz de producir una encefalitis postvaccinal con mortalidad del 40%. Como arma biológica supera al ántrax, es muy resistente y virulento, siendo capaz de permanecer incluso años en la ropa y otros objetos. Por lo tanto, un solo caso de viruela, sin tener averiguación de contagio, ya se considera como epidemia.

Ébola: Pertenece al género de los “filovirus”, siento uno de los más devastadores virus que existen. Se han descubierto tres subtipos que afectan a los humanos: ébola-Zaire, ébola-Sudán, y ébola-Ivony, además de otros subtipos que sólo afectan a los monos, (de ahí la teoría que su transmisión natural fue por zoonosis). El contagio se presenta de persona a persona, al inhalar gotitas aerotransportadoras del virus, o por medio de vectores (orina de roedores). Su mecanismo de acción no es del todo conocido, pero se cree que consiste en destrucción celular. Posterior al periodo de incubación (4 días a 2 semanas) comienzan lo síntomas, prodrómicos, como dolor muscular, de cabeza, fiebre, disminución del apetito; posteriormente se observa diarrea y vómitos graves, disminución de la coagulación, lo cuál está relacionado con hemorragias internas (de las mucosas y órganos, incluyendo cerebro), por lo tanto existen sangrados nasales y de los oídos. En las fases avanzadas, el vómito conjuntamente presenta sangre y contenido de órganos desintegrados. No existe tratamiento para el ébola, sólo el aislamiento de los infectados. La enorme virulencia, la veloz y amplia mortalidad, hacen a esta enfermedad especialmente llamativa para fines terroristas.

Peste (plaga): En la historia de la humanidad la Plaga ha tenido un impacto profundo, ya que fue una de las grandes epidemias de la historia, en el año 541, la pandemia comenzó en Egipto, con la posterior diseminación al resto del mundo, la cuál tuvo una duración de 4 años aproximadamente, dando lugar a una pérdida del 50-60% de la población existente. Ulteriormente, en el año de 1346, sobrevino otra Plaga (conocida como Muerte Negra) que mató a cerca de 13 millones de personas. Esta enfermedad se da a lugar por el bacilo “Yersinia Pestis”. Se transfiere naturalmente por contacto con roedores o sus pulgas infectadas (mordedura, o picadura), provocando la llamada enfermedad Peste bubónica (la palabra bubón, término griego que significa ingle), donde se forma una tumefacción dolorosa por la gran proliferación de bacterias en ganglios inguinales y axilares. Después de un periodo de incubación de 1 a 6 días, la bacteria sale de los ganglios y se propaga por los órganos y sangre, ésta se torna color negro, dejando manchas bajo la piel. Su alta mortalidad y la gran resistencia al calor convierten al bacilo de la peste en objeto de elección para la elaboración de un arma biológica. Incluso, durante los años 60’s, Estados unidos y la Unión Soviética crearon programas de armas biológicas con la fabricación en aerosol de las partículas de la Plaga (de ésta forma se provocarían neumonías). La forma pulmonar en la naturaleza es rara, 1% de los casos contra 80% de la forma ganglionar y 5% de la forma cutánea, la cual origina manchas hemorrágicas azulosas, colapso de las arterias y un curso mortal (Muerte Negra). Sin embargo, en un ataque terrorista la manera de acometer sería aérea, con la inhalación de las partículas, produciendo neumonía grave, acompañada de tos con sangre y cianosis; forma sumamente contagiosa y mortal. Si se diseminaran 50 Kg. de Yersinia Pestis en aerosol sobre una ciudad, daría lugar a 150.000 casos de neumonía aguda, con una mortandad del 25%. Existe una vacuna efectiva para prevenir la Peste bubónica, sin embargo no está disponible en suficiente cantidad ante un ataque terrorista de grandes dimensiones.

Botulismo: El mecanismo de daño de esta bacteria ocurre al ingerir su toxina, (la cuál se libera durante la autólisis de la bacteria); siendo probablemente la más peligrosa de todas, ya que se necesitan de 1 a 2 ug de la misma para causar la muerte. Al llegar el tóxico a su destino, la terminal nerviosa impide la salida de neurotrasmisores, dando como resultado parálisis flácida. La toxina es altamente resistente al calor, fácil de manipular, transportar y conservar. Después de un periodo de incubación de 18 a 24 horas, produce trastornos para hablar, ver o deglutir. En un periodo de horas la parálisis evoluciona hasta el centro controlador de la respiración y origina la muerte. En forma natural se encuentra en alimentos ahumados, al vacío, o enlatados sin cocinar. Aunque es enormemente baja la cantidad de toxina necesaria para producir los efectos citados anteriormente, para provocar una catástrofe masiva, son necesarias grandes cantidades del mismo, por lo tanto su selección como armamento biológico no adquiere el interés de la mayoría de los grupos terroristas.











martes, junio 24, 2008

"Muerte y resurrección", de Jorge Teillier

Jorge Teillier nació el 24 de junio de 1935. Feliz cumpleaños, don Jorge.



I

Antes que de nuevo floreciera
la sangre en la piedra de sacrificio
había un puerto de días tranquilos
como ruidos de remos en el agua.
Allí había tiempo de sobra
para escuchar horas y horas el griterío de las gaviotas,
o buscar una vertiente para beber tras las cacerías de otoño,
o dormir largas tardes escuchando entre sueños
a los pinos de cara arrugada
que enseñaban a hablar a los primeros brotes de la primavera.
Hasta que de pronto todo volvió a ser como en el principio:
sólo el frío y el chillido de un pájaro,
sólo el ruido de las olas
rompiendo un esqueleto lanzado al roquerío.

Antes de que otra vez las hechiceras de la tribu
sintieran que la tierra
pedía la sangre de un inocente para calmar al océano,
en los grandes días de 1900
cuando los vapores llegaban cargados de trigo por el río;
había un pueblo rodeado de bosques en incendio,
y de sementeras que conocían sólo pasos de pies desnudos.
Pueblo de curas y de cantinas,
de pescadores con hijos hambrientos,
de muchachas rubias
rodeadas de espinos blancos a la salida de la novena
y de prostitutas sarnosas en torno a braseros.
Pueblo en donde nadie tenía sueños
y se enterraba a los muertos en un cerro lejano
pero se los sentía respirar en el polvo y el barro,
hasta que todo volvió a su comienzo:
sólo el frío y el chillido de un pájaro,
sólo las olas rompiendo un esqueleto lanzado al roquerío.



II

La tierra devuelve a las aguas
lo que les pertenece desde antes del principio de los tiempos,
y en el pueblo no queda nadie para colocar una luz en la ventana
que guíe la llegada del alba
después que el mar se retira, cumplida su faena,
dejando a la oscuridad y la muerte
dueñas de todas las calles:
la calle del molino, la calle del aserradero,
la calle del muelle, la calle de las carretas.
En los cerros y bosques
yerran los hombres encendiendo fogatas como los antepasados
y llamándose con nombres confusos
que nunca conocieron antes.
La hojarasca de las madres se arrastra llorosa
y los hijos sólo hallan refugio en brazos de extraños.

La locura y el miedo
tañen sus campanas entre la oscuridad y las ruinas
y les contestan los perros
que buscan inútilmente a sus amos en los matorrales y pantanos
mientras en el roquerío las olas quiebran el esqueleto
del niño que les fuera entregado.



III

Una lluviosa primavera resucita como de costumbre
hablando con las mismas hojas
que rodearon el sueño de la Bella Durmiente
y restaña las heridas de la costa,
mientras el sol despreocupado pasea en mangas de camisa
y al pie del roquerío
las algas envuelven con dulzura
el esqueleto del inocente.

En el cementerio del cerro
la primavera se detiene para que florezcan amapolas
en los párpados de los muertos.
Los martillazos y los chillidos de las tablas
anuncian que el pueblo resucita
como el vaso quebrado en el cual pondremos
            las mismas luciérnagas
que los abuelos persiguieron en una primavera de 1900.

El pueblo nace de nuevo
de manos de los rústicos que fueron amenazados de fusilamiento
si reclamaban el pan que les pertenecía;
nace de nuevo de manos de aquellos
a quienes los poderosos condenan a pudrirse
como los jergones de paja en las cárceles.
Y la primavera que recorre las playas abandonadas
hace callar al oleaje
y escucha los lejanos cánticos de resurrección.





Puerto Saavedra, 1960.



lunes, junio 23, 2008

"Ciudad de cristal", de Paul Auster

Fragmento inicial





1

T
odo empezó por un número equivocado, el teléfono sonó tres veces en mitad de la noche y la voz al otro lado preguntó por alguien que no era él. Mucho más tarde, cuando pudo pensar en las cosas que le sucedieron, llegaría a la conclusión de que nada era real excepto el azar. Pero eso fue mucho más tarde. Al principio, no había más que el suceso y sus consecuencias. Si hubiera podido ser diferente o si todo estaba predeterminado desde que la primera palabra salió de la boca del desconocido, no es la cuestión. La cuestión es la historia misma, y si significa algo o no significa nada no es la historia quien ha de decirlo.

En cuanto a Quinn, no es preciso que nos detengamos mucho. Quién era, de dónde venía y qué hacía tienen poca importancia. Sabemos, por ejemplo, que tenía treinta y cinco años. Sabemos que había estado casado, que había sido padre y que tanto su esposa como su hijo habían muerto. También sabemos que escribía libros. Para ser exactos, sabemos que escribía novelas de misterio. Escribía estas obras con el nombre de William Wilson y las producía a razón de una al año aproximadamente, lo cual le proporcionaba suficiente dinero para vivir modestamente en un pequeño apartamento en Nueva York. Como no dedicaba más de cinco o seis meses a una novela, el resto del año estaba libre para hacer lo que quisiera. Leía muchos libros, miraba cuadros, iba al cine. En verano veía los partidos de béisbol en la televisión; en invierno iba a la ópera. Más que ninguna otra cosa, sin embargo, le gustaba caminar.

Casi todos los días, con lluvia o con sol, con frío o con calor, salía de su apartamento para caminar por la ciudad, sin dirigirse a ningún lugar concreto, sino simplemente a donde le llevaran sus piernas.

Nueva York era un espacio inagotable, un laberinto de interminables pasos, y por muy lejos que fuera, por muy bien que llegase a conocer sus barrios y calles, siempre le dejaba la sensación de estar perdido. Perdido no sólo en la ciudad, sino también dentro de sí mismo. Cada vez que daba un paseo se sentía como si se dejara a sí mismo atrás, y entregándose al movimiento de las calles, reduciéndose a un ojo que ve, lograba escapar a la obligación de pensar. Y eso, más que nada, le daba cierta de paz, un saludable vacío interior. El mundo estaba fuera de él, a su alrededor, delante de él, y la velocidad a la que cambiaba le hacía imposible fijar su atención en ninguna cosa por mucho tiempo. El movimiento era lo esencial, el acto de poner un pie delante del otro y permitirse seguir el rumbo de su propio cuerpo. Mientras vagaba sin propósito, todos los lugares se volvían iguales y daba igual dónde estuviese. En sus mejores paseos conseguía sentir que no estaba en ningún sitio. Y esto, en última instancia, era lo único que pedía a las cosas: no estar en ningún sitio. Nueva York era el ningún sitio que había construido a su alrededor y se daba cuenta de que no tenía la menor intención de dejarlo nunca más.

En el pasado Quinn había sido más ambicioso. De joven había publicado varios libros de poesía, había escrito obras de teatro y ensayos críticos y había trabajado en varias traducciones largas. Pero bruscamente había renunciado a todo eso. Una parte de él había muerto, dijo a sus amigos, y no quería que volviera a aparecérsele. Fue entonces cuando adoptó el nombre de William Wilson. Quinn ya no era la parte de él capaz de escribir libros, y aunque en muchos sentidos Quinn continuaba existiendo, ya no existía para nadie más que para él.

Había seguido escribiendo porque era lo único que se sentía capaz de hacer. Las novelas de misterio le parecieron una solución razonable. Le costaba poco inventar las intrincadas historias que requerían y escribía bien, a menudo a pesar de sí mismo, como sin hacer ningún esfuerzo. Dado que no se consideraba autor de lo que escribía, tampoco se sentía responsable de ello, y por lo tanto no estaba obligado a defenderlo en su corazón. William Wilson, después de todo, era una invención, y aunque había nacido dentro del propio Quinn, ahora llevaba una vida independiente. Quinn le trataba con deferencia, a veces incluso con admiración, pero nunca llegó al punto de creer que él y William Wilson fueran el mismo hombre. Por esta razón no asomaba por detrás de la máscara de su seudónimo. Tenía un agente, pero nunca le veía. Sus contactos se limitaban al correo, y con ese propósito Quinn había alquilado un apartado en la oficina de correos. Lo mismo ocurría con el editor, que le pagaba todos sus honorarios y derechos a través del agente. Ningún libro de William Wilson incluía una fotografía del autor o una nota biográfica. William Wilson no aparecía en ninguna guía de escritores, no concedía entrevistas y todas las cartas que recibía las contestaba la secretaria de su agente. Que Quinn supiera, nadie conocía su secreto. Al principio, cuando sus amigos se enteraron de que había dejado de escribir, le preguntaban de qué pensaba vivir. Él les contestaba a todos lo mismo: que había heredado un fondo fiduciario de su esposa. Pero la verdad era que su esposa nunca había tenido dinero. Y la verdad era que él ya no tenía amigos.

Hacía ya más de cinco años. Ya no pensaba mucho en su hijo y recientemente había quitado la fotografía de su mujer de la pared. De vez en cuando, sentía de repente lo mismo que cuando tenía al niño de tres años en sus brazos, pero eso no era exactamente pensar, ni siquiera era recordar. Era una sensación física, una impronta que el pasado había dejado en su cuerpo y sobre la cual él ya no tenía control. Estos momentos se producían cada vez con menos frecuencia y en general parecía que las cosas habían empezado a cambiar para él. Ya no deseaba estar muerto. Al mismo tiempo, no se puede decir que se alegrara de estar vivo. Pero por lo menos no le molestaba. Estaba vivo, y la persistencia de este hecho había empezado poco a poco a fascinarle, como si hubiera conseguido sobrevivirse, como si en cierto modo estuviera viviendo una vida póstuma. Ya no dormía con la lámpara encendida y desde hacía muchos meses no recordaba ninguno de sus sueños.

Era de noche. Quinn estaba tumbado en la cama fumando un cigarrillo y escuchando el repiqueteo de la lluvia en la ventana. Se preguntó cuándo dejaría de llover y si por la mañana le apetecería dar un paseo largo o corto. Un ejemplar de los Viajes de Marco Polo yacía abierto boca abajo en la almohada, a su lado. Desde que había terminado la última novela de William Wilson dos semanas antes había estado haciendo el vago. Su detective narrador, Max Work, había resuelto una serie de complicados crímenes, había sufrido un buen número de palizas y había escapado por un pelo varias veces, y Quinn se sentía algo agotado por sus esfuerzos. A lo largo de los años Work sé había hecho íntimo de Quinn. Mientras William Wilson seguía siendo una figura abstracta, Work había ido cobrando vida. En la tríada de personajes en que Quinn se había convertido, Wilson actuaba como una especie de ventrílocuo, el propio Quinn era el muñeco y Work la voz animada que daba sentido a la empresa. Aunque Wilson fuera una ilusión, justificaba las vidas de los otros dos. Aunque Wilson no existiera, era el puente que le permitía a Quinn pasar de sí mismo a Work. Y, poco a poco, Work se había convertido en una presencia en la vida de Quinn, su hermano interior, su camarada en la soledad.

Quinn cogió el libro de Marco Polo y empezó a leer de nuevo la primera página. «Pondremos por escrito lo que vimos tal y como lo vimos, lo que oímos tal y como lo oímos, de modo que nuestro libro pueda ser una crónica exacta, libre de cualquier clase de invención. Y todos los que lean este libro o lo oigan puedan hacerlo con plena confianza, porque no contiene nada más que la verdad.» Justo cuando Quinn estaba empezando a reflexionar sobre el significado de las frases, a dar vueltas en la cabeza a su tajante firmeza, sonó el teléfono. Mucho más tarde, cuando pudo reconstruir los sucesos de aquella noche, recordaría que miró el reloj, vio que eran más de las doce y se preguntó por qué alguien le llamaría a esas horas. Pensó que lo más probable era que fuesen malas noticias. Se levantó de la cama, fue desnudo hasta el teléfono y cogió el auricular al segundo timbrazo.

—¿Sí?

Hubo una larga pausa al otro extremo de la línea y por un momento Quinn pensó que la persona que llamaba había colgado. Luego, como si viniera de muy lejos, le llegó el sonido de una voz distinta de todas las que había oído. Era a la vez mecánica y llena de sentimiento, apenas más alta que un murmullo y sin embargo perfectamente audible, y tan uniforme en el tono que no pudo saber si pertenecía a un hombre o a una mujer.

—¿Oiga? —dijo la voz.
—¿Quién es? —preguntó Quinn.
—¿Oiga? —repitió la voz.
—Le estoy escuchando —dijo Quinn—. ¿Quién es?
—¿Es usted Paul Auster? —preguntó la voz—. Quisiera hablar con el señor Paul Auster.
—Aquí no hay nadie que se llame así.
—Paul Auster. De la Agencia de Detectives Auster.
—Lo siento —dijo Quinn—. Debe haberse equivocado de número.
—Es un asunto de la máxima urgencia —dijo la voz.
—Yo no puedo hacer nada por usted —contestó Quinn—. Aquí no hay ningún Paul Auster.
—Usted no lo entiende —dijo la voz—. El tiempo se acaba.
—Entonces le sugiero que marque de nuevo. Esto no es una agencia de detectives.

Quinn colgó el teléfono. Se quedó de pie en el frío suelo, mirándose los pies, las rodillas, el pene fláccido. Durante un segundo lamentó haber sido tan brusco con la persona que llamaba. Podría haber sido interesante, pensó, seguirle la corriente durante un rato. Quizá podría haber averiguado algo del caso, quizá incluso le habría ayudado de alguna manera. «Tengo que aprender a pensar más deprisa cuando estoy de pie», se dijo.

Como la mayoría de la gente, Quinn no sabía casi nada de delitos. Nunca había asesinado a nadie, nunca había robado nada y no conocía a nadie que lo hubiese hecho. Nunca había estado en una comisaría de policía, nunca había conocido a un detective privado, nunca había hablado con un delincuente. Lo poco que sabía de esas cosas lo había aprendido en los libros, las películas y los periódicos. Sin embargo, no consideraba que eso fuera un obstáculo. Lo que le interesaba de las historias que escribía no era su relación con el mundo, sino su relación con otras historias. Ya antes de convertirse en William Wilson, Quinn era un devoto lector de novelas de misterio. Sabía que la mayoría de ellas estaban mal escritas, que la mayoría no podían resistir ni el examen más superficial, pero era la forma lo que le atraía, y sólo se negaba a leerlas cuando se trataba de una novela indescriptiblemente mala. Mientras que su gusto en otro tipo de libros era riguroso, exigente hasta la intransigencia, con estas obras no mostraba casi ninguna discriminación. Cuando tenía el estado de ánimo adecuado, le costaba poco leer diez o doce seguidas. Era una especie de hambre que se apoderaba de él, un ansia de una comida especial, y no paraba hasta que se sentía lleno.

Lo que le gustaba de esos libros era la sensación de plenitud y economía. La buena novela de misterio no tiene desperdicio, no hay ninguna frase, ninguna palabra que no sea significativa. E incluso cuando no es significativa, lo es en potencia, lo cual viene a ser lo mismo. El mundo del libro toma vida, bulle de posibilidades, de secretos y contradicciones. Dado que todo lo visto o dicho, incluso la cosa más vaga, más trivial, puede estar relacionada con el desenlace de la historia, es preciso no pasar nada por alto. Todo se convierte en esencia; el centro del libro se desplaza con cada suceso que lo impulsa hacia adelante. El centro, por lo tanto, está en todas partes, y no se puede trazar ninguna circunferencia hasta que el libro ha terminado.

El detective es quien mira, quien escucha, quien se mueve por ese embrollo de objetos y sucesos en busca del pensamiento, la idea que una todo y le dé sentido. En efecto, el escritor y el detective son intercambiables. El lector ve el mundo a través de los ojos del detective, experimentando la proliferación de sus detalles como si fueran nuevos. Ha despertado a las cosas que le rodean, como si éstas pudieran hablarle, como si, debido a la atención que les presta ahora, empezaran a tener un sentido distinto del simple hecho de su existencia. Detective privado. El término tenía un triple sentido para Quinn. No sólo era la letra «i», inicial de «investigador», era «I», con mayúscula, el diminuto capullo de vida enterrado en el cuerpo del yo que respira.(1) Al mismo tiempo era también el ojo físico del escritor, el ojo del hombre que mira el mundo desde sí mismo y exige que el mundo se le revele. Desde hacía cinco años Quinn vivía presa de este juego de palabras.

Por supuesto, hacía mucho tiempo que había dejado de considerarse real. Si seguía viviendo en el mundo era únicamente a distancia, a través de la persona imaginaria de Max Work. Su detective necesariamente tenía que ser real. La naturaleza de los libros lo exigía así. Aunque Quinn se hubiera permitido desaparecer, retirarse a los confines de una vida extraña y hermética, Work continuaba viviendo en el mundo de los demás, y cuanto más se desvanecía Quinn, más persistente se volvía la presencia de Work en ese mundo. Mientras Quinn tendía a sentirse fuera de lugar en su propia piel, Work era agresivo, rápido en sus respuestas y ágil para adaptarse a cualquier lugar. Las mismas cosas que a Quinn le causaban problemas, Work las daba por sentadas y superaba sus complejas aventuras con una facilidad y una indiferencia que nunca dejaban de impresionar a su creador. No era precisamente que Quinn deseara ser Work, ni siquiera ser como él, pero le daba seguridad fingir que era Work mientras escribía sus libros, saber que tenía la capacidad de ser Work si alguna vez se decidía a ello, aunque sólo fuera en su mente.

Esa noche, mientras finalmente se iba quedando dormido, Quinn trató de imaginar qué le habría dicho Work al desconocido del teléfono. En su sueño, que más tarde olvidó, se encontraba solo en una habitación disparando con una pistola contra una pared blanca y desnuda.

A la noche siguiente le pilló desprevenido. Pensaba que el incidente había terminado y no esperaba que el desconocido volviera a llamar. Casualmente, estaba sentado en el retrete, en el acto de expulsar un cagallón, cuando sonó el teléfono. Era algo más tarde que la noche anterior, faltaban diez o doce minutos para la una. Quinn acababa de llegar al capítulo que cuenta el viaje de Marco Polo desde Pekín a Amoy y el libro estaba abierto sobre su regazo mientras él hacía sus necesidades en el diminuto cuarto de baño. Recibió el timbrazo del teléfono con clara irritación. Contestar rápidamente significaría levantarse sin limpiarse y detestaba cruzar el apartamento en ese estado. Por otra parte, si terminaba lo que estaba haciendo a la velocidad normal, no llegaría a tiempo al teléfono. A pesar de ello, Quinn se descubrió renuente a moverse. El teléfono no era su objeto favorito y más de una vez había considerado la posibilidad de deshacerse del suyo. Lo que más le desagradaba era su tiranía. No sólo tenía el poder de interrumpirle en contra de su voluntad, sino que inevitablemente obedecía sus órdenes. Esta vez decidió resistirse. Al tercer timbrazo, su intestino se había vaciado. Al cuarto timbrazo había conseguido limpiarse. Al quinto, se había subido los pantalones, había salido del cuarto de baño y estaba cruzando tranquilamente el apartamento. Contestó el teléfono después del sexto timbrazo, pero no había nadie al otro extremo de la línea. La persona que llamaba había colgado.

La noche siguiente estaba preparado. Tumbado en la cama, leyendo cuidadosamente las páginas del Sporting News, esperó a que el desconocido llamara por tercera vez. De vez en cuando, presa de los nervios, se levantaba y paseaba por el apartamento. Puso un disco —la ópera de Haydn El hombre en la luna— y la escuchó de principio a fin. Esperó y esperó. A las dos y media finalmente renunció y se fue a dormir.

Esperó la noche siguiente, y también la otra. Justo cuando estaba a punto de abandonar su plan, comprendiendo que se había equivocado en todas sus suposiciones, el teléfono sonó de nuevo. Era el diecinueve de mayo. Recordaría la fecha porque era el aniversario de boda de sus padres —o lo habría sido, si hubieran estado vivos— y su madre le había dicho una vez que él había sido concebido en su noche de bodas. Este hecho siempre le había atraído —poder conocer con precisión el primer momento de su existencia— y a lo largo de los años había celebrado privadamente su cumpleaños ese día. Esta vez era un poco más temprano que las otras dos noches —aún no eran las once— y cuando alargó la mano para coger el teléfono supuso que sería otra persona.

—¿Diga? —dijo.

De nuevo hubo un silencio al otro lado. Quinn supo inmediatamente que era el desconocido.

—¿Diga? —repitió—. ¿Qué desea?
—Sí —dijo la voz al fin. El mismo susurro mecánico, el mismo tono desesperado—. Sí. Es necesario ahora. Sin dilación.
—¿Qué es necesario?
—Hablar. Ahora mismo. Hablar ahora —mismo. Sí.
—¿Y con quién quiere usted hablar?
—Siempre el mismo hombre. Auster. El hombre que se hace llamar Paul Auster.

Esta vez Quinn no vaciló. Sabía lo que iba a hacer, y ahora que había llegado el momento, lo hizo.

—Al habla —dijo—. Yo soy Auster.
—Al fin. Al fin le encuentro.

Oyó el alivio en la voz, la calma tangible que repentinamente la inundó.

—Exactamente —dijo Quinn—. Al fin. —Hizo una pausa para dejar que las palabras penetraran, tanto en él como en el otro—. ¿Qué desea?
—Necesito ayuda —dijo la voz—. Hay gran peligro. Dicen que usted es el mejor para estas cosas.
—Depende de a qué cosas se refiera.
—Me refiero a la muerte. Me refiero a la muerte y el asesinato.
—Ésa no es exactamente mi especialidad —dijo Quinn—. No voy por ahí matando gente.
—No —dijo la voz, malhumorada—. Quiero decir lo contrario.
—¿Alguien va a matarle a usted?
—Sí, matarme. Eso es. Van a asesinarme.
—¿Y quiere usted que yo le proteja?
—Que me proteja, sí. Y que encuentre al hombre que va a hacerlo.
—¿No sabe usted quién es?
—Lo sé, sí. Claro que lo sé. Pero no sé dónde está.
—¿Puede usted explicarme el asunto?
—Ahora no. Por teléfono no. Hay gran peligro. Debe usted venir aquí.
—¿Qué le parece mañana?
—Bien. Mañana. Mañana temprano. Por la mañana.
—¿A las diez?
—Bien. A las diez. —La voz le dio una dirección en la calle Sesenta y nueve Este—. No lo olvide, señor Auster. Tiene que venir.
—No se preocupe —dijo Quinn—. Allí estaré.





Nota

(1) Este párrafo es intraducible. En argot al detective privado se le llama private eye, que significa «ojo privado». Además, la palabra eye se pronuncia igual que la letra i, que, escrita con mayúscula, significa «yo». (N. de la T.).










domingo, junio 22, 2008

"Grodek", de Georg Trakl

Traducción de Juan Carlos Villavicencio



Al atardecer resuenan los bosques otoñales
de mortíferas armas, las doradas llanuras
y lagos azules, arriba rueda
más lúgubre el sol; la noche abraza
a los guerreros moribundos, el salvaje lamento
de sus destrozadas bocas.
Pero silente se recoge en los prados
una nube roja, donde un furioso dios habita
la sangre derramada, frescura lunar;
todas las calles desembocan en una negra podredumbre.
Bajo el dorado ramaje de la noche y las estrellas
oscila la sombra de la hermana a través
            de la arboleda silenciosa,
para saludar al espíritu de los héroes,
            a las sangrantes cabezas;
y suaves resuenan en el junco las oscuras flautas
            del otoño.
¡Oh, el más soberbio luto! Ustedes altares de bronce,
la ardiente llama del espíritu se nutre hoy
            de un tremendo dolor,
aquellos nietos que no han nacido.







1914










Grodek

Am Abend tönen die herbstlichen Wälder/ Von tödlichen Waffen, die goldenen Ebenen/ Und blauen Seen, darüber die Sonne/ Düster hinrollt; umfängt die Nacht/ Sterbende Krieger, die wilde Klage/ Ihrer zerbrochenen Münder./ Doch Stille sammelt im Weidengrund/ Rotes Gewölk, darin ein zürnender Gott wohnt/ Das vergoßne Blut sich, mondne Kühle;/ Alle Straßen münden in schwarze Verwesung./ Unter goldenem Gezweig der Nacht und Sternen/ Es schwankt der Schwester Schatten durch den schweigenden Hain,/ Zu grüßen die Geister der Helden, die blutenden Häupter;/ Und leise tönen im Rohr die dunkeln Flöten des Herbstes./ O stolzere Trauer! ihr ehernen Altäre/ Die heiße Flamme der Geistes nährt heute ein gewaltiger Schmerz,/ Die ungeborenen Enkel.//








sábado, junio 21, 2008

“Las puertas”, de Andrés Morales






Una puerta
se cierra detrás de las palabras,
de las últimas palabras,
de los signos del sol,
de los bisontes.

Cuando se abre la noche
se están cerrando montañas,
cuando una paloma cae
se están cerrando en sus alas
las puertas de todos los días,
las últimas puertas del amigo,
las palabras.








en Por ínsulas extrañas, 1982











viernes, junio 20, 2008

"Canción sobre el fin del mundo", de Czeslaw Milosz

Versión de Juan Carlos Villavicencio




Durante el día en que acaba el mundo
Una abeja ronda un geranio,
Un pescador repara una red que brilla tenuemente.
Felices marsopas saltan en el mar,
Jóvenes gorriones están jugando sobre la canaleta
Y la serpiente tiene la piel de oro como siempre debería ser.

Durante el día en que acaba el mundo
Las mujeres caminan por los campos bajo sus sombrillas,
Un borracho se adormece a la orilla del césped,
Los verduleros gritan en la calle
Y un bote de vela amarilla se acerca a la isla,
La voz de un violín persiste en el aire
Y guía dentro de una estrellada noche.

Y aquellos que esperaban relámpagos y truenos
Se han decepcionado.
Y aquellos que esperaban señales y trompetas de arcángeles
No creen que esté sucediendo ahora.
Mientras el sol y la luna estén arriba,
Mientras el abejorro visite una rosa,
Mientras rosados niños nazcan
Nadie cree que esté sucediendo ahora.

Sólo un anciano canoso, que podría ser profeta
Pero que no es profeta, porque está demasiado ocupado,
Repite mientras lía sus tomates:
Ya no habrá otro fin del mundo,
Ya no habrá otro fin del mundo.







Varsovia, 1944










PIOSENKA O KOŃCU ŚWIATA

W dzień końca świata/ Pszczoła krąży nad kwiatem nasturcji,/ Rybak naprawia błyszczącą sieć./ Skaczą w morzu wesołe delfiny,/ Młode wróble czepiają się rynny/ I wąż ma złotą skórę, jak powinien mieć.// W dzień końca świata/ Kobiety idą polem pod parasolkami,/ Pijak zasypia na brzegu trawnika,/ Nawołują na ulicy sprzedawcy warzywa/ I łódka z żółtym żaglem do wyspy podpływa,/ Dźwięk skrzypiec w powietrzu trwa/ I noc gwiaździstą odmyka.// A którzy czekali błyskawic i gromów,/ Są zawiedzeni./ A którzy czekali znaków i archanielskich trąb,/ Nie wierzą, że staje się już./ Dopóki słońce i księżyc są w górze,/ Dopóki trzmiel nawiedza różę,/ Dopóki dzieci różowe się rodzą,/ Nikt nie wierzy, że staje się już.// Tylko siwy staruszek, który byłby prorokiem,/ Ale nie jest prorokiem, bo ma inne zajęcie,/ Powiada przewiązując pomidory:/ Innego końca świata nie będzie,/ Innego końca świata nie będzie.//








jueves, junio 19, 2008

“Después”, de Andrés Morales







Todas las sendas llevan
a la podredumbre oscura.

Georg Trakl



Después,
lacerados los muros,
vacía la última montaña,
no cortaron el aire,
no limaron el agua.

Abiertos caerán sobre sus manos
los mármoles de sal,
las manos de un Dios
temblando en océanos e infiernos,
perdido en los espejos y la niebla.







en Por ínsulas extrañas, 1982










miércoles, junio 18, 2008

"Esperando a Godot", de Samuel Beckett

2 fragmentos





I

VLADIMIR.- ¿Has leído la Biblia?
ESTRAGÓN.- La Biblia... (Reflexiona.) La he echado un vistazo, seguramente.
VLADIMIR.- (Sorprendido.) ¿En la escuela laica?
ESTRAGÓN.- Cualquiera sabe si lo era o no.
VLADIMIR.- Debes confundirla con la cárcel.
ESTRAGÓN.- Quizá. Recuerdo los mapas de Tierra Santa. En colores. Muy bonitos. El Mar Muerto era azul pálido. Nada más mirarlo, me entraba sed. Pensaba: «Ahí iremos a pasar nuestra luna de miel. Nos bañaremos. Seremos felices.»
VLADIMIR.- Tenías que haber sido poeta.
ESTRAGÓN.- Lo he sido. (Señalando sus harapos.) ¿Es que no se nota? (Silencio.)
VLADIMIR.- ¿Qué estaba diciendo?... ¿Cómo sigue tu pie?
ESTRAGÓN.- Se está hinchando.
VLADIMIR.- ¡Ah, sí, ya caigo!: la historia de los ladrones. ¿La recuerdas?
ESTRAGÓN.- No.
VLADIMIR.- ¿Quieres que te la cuente?
ESTRAGÓN.- No.
VLADIMIR.- Así matamos el tiempo. (Pausa.) Éranse dos ladrones crucificados al mismo tiempo que el Salvador. Se...
ESTRAGÓN.- ¿El qué?
VLADIMIR.- El Salvador. Dos ladrones. Se dice que uno de ellos fue salvado, y el otro... (Busca la expresión contraria.) .. condenado.
ESTRAGÓN.- Salvado, ¿de qué?
VLADIMIR.- Del infierno.
ESTRAGÓN.- Me voy. (Queda quieto.)
VLADIMIR.-Y, sin embargo... (Pausa.) ¿Cómo es posible que...? Supongo que no te aburro.
ESTRAGÓN.- No escucho.
VLADIMIR.- ¿Cómo es posible que, de los cuatro evangelistas, sólo uno cuente los hechos de esta forma? No obstante, los cuatro estaban allí; vamos..., no muy lejos. Y sólo uno habla de un ladrón salvado. (Pausa.) Bueno, Gogo: de vez en cuando podías meter baza.
ESTRAGÓN.- Escucho.
VLADIMIR.- De los cuatro, sólo uno. De los otros tres, dos ni siquiera lo mencionan, y el tercero dice que ambos lo insultaron.
ESTRAGÓN.- ¿A quién?
VLADIMIR.- ¿Cómo?
ESTRAGÓN.- No entiendo nada... (Pausa.) Insultar, ¿a quién?
VLADIMIR.- Al Salvador.
ESTRAGÓN.- ¿Por qué?
VLADIMIR.- Porque no quiso salvarlos.
ESTRAGÓN.- -¿Del infierno?
VLADIMIR.- ¡No, hombre, no! De la muerte.
ESTRAGÓN.- ¡Bueno!, ¿Y qué?
VLADIMIR.- Que los dos debieron ser condenados.
ESTRAGÓN.- ¡Ah!, ¿sí?
VLADIMIR.- Pero el otro dice que uno se salvó.
ESTRAGÓN.- Vaya, no están de acuerdo; nada más.
VLADIMIR.- Allí estaban los cuatro. Y sólo uno habla de un ladrón salvado. ¿Por qué creer a uno más que a los otros?
ESTRAGÓN.- ¿Quién lo cree?
VLADIMIR.- Pues todos. Sólo se conoce esa versión.
ESTRAGÓN.- La gente es tonta.



II

VLADIMIR.- Eres un hombre difícil, Gogo.
ESTRAGÓN.- Lo mejor sería separarnos.
VLADIMIR.- Siempre dices lo mismo. Y siempre vuelves. (Silencio.)
ESTRAGÓN.- El único remedio sería matarme, como el otro.
VLADIMIR.- ¿Qué otro? (Pausa.) ¿Qué otro?
ESTRAGÓN.- Como billones de otros.
VLADIMIR.- (Sentencioso.) A cada cual, su cruz. (Suspira.) Dure lo que dure, el final llega pronto.
ESTRAGÓN.- Mientras, intentemos hablar sin exaltarnos, ya que somos incapaces de estarnos callados.
VLADIMIR.- Es verdad, somos incansables.
ESTRAGÓN.- Es para no pensar.
VLADIMIR.- Está justificado.
ESTRAGÓN.- Es para no escuchar.
VLADIMIR.- Tenemos nuestras razones.
ESTRAGÓN.- Todas las voces muertas.
VLADIMIR.- Es como un ruido de alas.
ESTRAGÓN.- De hojas.
VLADIMIR.- De arena.
ESTRAGÓN.- De hojas. (Silencio.)
VLADIMIR.- Hablan todas al mismo tiempo.
ESTRAGÓN.- Cada una para sí. (Silencio.)
VLADIMIR.- Más bien cuchichean.
ESTRAGÓN.- Murmuran.
VLADIMIR.- Susurran.
ESTRAGÓN.- Murmuran. (Silencio.)
VLADIMIR.- ¿Qué dicen?
ESTRAGÓN.- Hablan de su vida.
VLADIMIR.- No les basta haber vivido.
ESTRAGÓN.- Es necesario que hablen.
VLADIMIR.- No les basta con estar muertas.
ESTRAGÓN.- No es suficiente. (Silencio.)
VLADIMIR.- Es como un ruido de plumas.
ESTRAGÓN.- De hojas.
VLADIMIR.- De cenizas.
ESTRAGÓN.- De hojas. (Largo silencio.)
VLADIMIR.- ¡Di algo!
ESTRAGÓN.- Estoy buscando de qué hablar. (Largo silencio.)
VLADIMIR.- (Angustiado.) ¡Di cualquier cosa!
ESTRAGÓN.- ¿Qué hacemos ahora?
VLADIMIR.- Esperamos a Godot.
ESTRAGÓN.- Es verdad. (Silencio.)
VLADIMIR.- ¡Qué difícil resulta!
ESTRAGÓN.- ¿Y si cantaras?
VLADIMIR.- No, no. (Piensa.) Lo que hay que hacer es empezar de nuevo.
ESTRAGÓN.- Eso no me parece difícil, desde luego.
VLADIMIR.- Lo difícil es el comienzo.
ESTRAGÓN.- Se puede comenzar con cualquier cosa.
VLADIMIR.- Sí, pero hay que decidirse.
ESTRAGÓN.- Es verdad. (Silencio.)
VLADIMIR.- ¡Ayúdame!
ESTRAGÓN.- Estoy buscando algo que decir. (Silencio.)
VLADIMIR.- Cuando se busca, se oye.
ESTRAGÓN.- Es verdad.
VLADIMIR.- Eso impide encontrar.
ESTRAGÓN.- Así es.
VLADIMIR.- Impide pensar.
ESTRAGÓN.-A pesar de todo, se piensa.
VLADIMIR.- De ninguna manera, es imposible.
ESTRAGÓN.- Ya está, contradigámonos.
VLADIMIR.- Imposible.
ESTRAGÓN.- ¿Te parece?
VLADIMIR.- Ya no hay peligro de que pensemos.
ESTRAGÓN.- Entonces, ¿de qué nos quejamos?
VLADIMIR.- Lo peor no es pensar.
ESTRAGÓN.- Claro, claro, pero eso ya es algo.









1952