miércoles, noviembre 04, 2026

«El día de mi muerte», de Pier Paolo Pasolini

Versión de Juan Carlos Villavicencio




En una ciudad, Trieste o Udine,
por una avenida de tilos,
cuando en primavera 
las hojas cambien de color,
caeré muerto
bajo el sol ardiente,
alto y rubio,
y cerraré los párpados
dejando el cielo a su esplendor.

Bajo un tilo tibio de verde
me hundiré en la oscuridad 
de mi muerte que dispersa
a los tilos y al sol.
Jóvenes hermosos
vendrán corriendo por esa luz
que acabo de perder,
saldrán volando de las escuelas
con sus rizos cayendo sobre la frente.

Yo seré joven todavía:
vestiré una camisa clara
y mis dulces cabellos lloverán
sobre el polvo amargo.
Aún estaré caliente,
y un niño corriendo por el tibio
asfalto de la avenida
posará su mano
sobre mi vientre de cristal.



en La religión de mi tiempo, 1961















Il giorno della mia morte

In una città, Trieste o Udine, / per un viale di tigli, / quando di primavera / le foglie mutano colore, / io cadrò morto / sotto il sole che arde, / biondo e alto, / e chiuderò le ciglia / lasciando il cielo al suo splendore. // Sotto un tiglio tiepido di verde, / cadrò nel nero / della mia morte che disperde / i tigli e il sole. / I bei giovinetti / correranno in quella luce / che ho appena perduto, / volando fuori dalle scuole, / coi ricci sulla fronte. // Io sarò ancora giovane, / con una camicia chiara, / e coi dolci capelli che piovono / sull'amara polvere. / Sarò ancora caldo, / e un fanciullo correndo per l'asfalto / tiepido del viale, / mi poserà una mano / sul grembo di cristallo.










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