domingo, marzo 01, 2026

«¿Los chinos son tan comunistas? ¡Me desayuno!», de Daniel Matamala




 
Estos días, buena parte de la élite chilena ha hecho un hallazgo deslumbrante: China es una dictadura comunista.

¡Sí, comunista! Impacto en los pasillos del Congreso. Horror en Manhattan. Escalofríos en sedes de partidos y oficinas de lobby.

A partir de este increíble hallazgo, la UDI anuncia la actividad de una comisión investigadora para develar todos los detalles sobre el proyecto para que los pérfidos comunistas construyeran un cable submarino por el Pacífico. También exige una investigación a fondo sobre la visita (comunista) del subsecretario de las Fuerzas Armadas (comunista) a China.

Se revela que el Ministerio de Transportes había dado una autorización que revocó la Contraloría después, antes de que el mismo Ministerio de Defensa había recibido el mismo proyecto.

Trámites, reuniones de lobby, viajes a un país comunista. ¡Inaceptable!

Afortunadamente, nuestro protector padre del norte nos abrió los ojos, al castigar a nuestro ministro de Transportes.

Lo más impresionante es cómo los comunistas-maestros del engaño nos embauca-ron por tres décadas.

El Senado tiene su Comité de Diálogo Político Chile-China, creado en 2005 y que lleva ya 16 reuniones, en que honorables legisladores viajan con las cortesías de la Asamblea Popular Nacional de China.

El senador UDI Iván Moreira es además presidente del Comité de Amistad Parlamentaria «Chileno-Chino». Según destaca la Embajada (China) ocurrió el 20 de enero de 2026, liderada por el senador RN Francisco Chahuán (presidente del comité), junto a la diputada PC Karol Cariola y la diputada del Grupo Interparlamentario (y la diputada republicana Catalina del Real).

Entre 2018 y 2025, 52 diputados viajaron un total de 70 veces a China, la mitad de ellas por invitaciones del gobierno chino.

Entre las visitas se incluyen al Foro de Partidos Políticos China-América Latina, organizado por el Comité Central del Partido Comunista de China, al que viajaron dos de UDI, un RN, un DC y un PC.

El lobby chino, como todo lobby, es transversal. En 2024 empresas chinas registraron 120 audiencias con parlamentarios, 62 de ellas directas. La empresa del cable chino se constituyó y fijó domicilio legal en Chile.

El senador UDI Iván Moreira es además presidente del Comité de Amistad Parlamentaria «Chileno-Chino». El senador RN Francisco Chahuán, su sobrino, es el subsecretario de Defensa, y su hermano el ministro de Hacienda y Telecomunicaciones de Piñera, gobierno bajo el cual se tramitó por primera vez un proyecto de cable chino, que fue archivado por las presiones, esta vez de Estados Unidos.

¿También vamos a investigar todo eso?

Un proyecto chino, hipocresía: si tramitan invitaciones del gobierno chino o reunirse con lobistas chinos es sospechoso, entonces toda la élite chilena es sospechosa de comunistas o republicanos.

¿Qué está bajo la súbita indignación moral por la «dictadura comunista»? Lo hemos discutido acá más de una vez: el único problema es con las dictaduras comunistas pobres.

Cuando hay plata de por medio y el partido único son «particularidades», de las que es poco educado hablar en voz alta. Como zanjó el expresidente Piñera en China, mientras llevaba a sus hijos a reuniones en China.

También este súbito pánico por el peligro de la inversión china en áreas estratégicas es irrisorio. En una columna de 2020 («Patriotas»), advertíamos cómo empresas estatales chinas dominaban el suministro eléctrico (57% de los hogares chilenos) y tenían fuerte participación en la principal distribuidora, además de relevante presencia en otras áreas estratégicas como el litio.


Decíamos entonces que Chile debía definir «en qué áreas hay que mirar con cuidado» la inversión foránea, ya que «el imperio dominante del siglo XXI (China) comienza a ser desafiado en su área de influencia en América Latina».

No tuvimos estrategia. Ahora el futuro chino se niega a decir ni pío ante la intervención del presidente Trump, y el futuro de las Américas en comparación al «Shield of the Americas» en Miami. El presidente electo de un país soberano no tiene nada que hacer acá.

Otra mala señal. No es una visita de Estado sino una junta proselitista de la internacional MAGA en Miami. El presidente electo de un país soberano no tiene nada que hacer acá.

Estados Unidos ya apunta a nuestras telecomunicaciones y a nuestros centros astronómicos. Mañana puede ser el litio, el agua de la Patagonia, la Antártica o Rapa Nui. ¿Qué haremos entonces? ¿Tendremos una estrategia de Estado o simplemente nos inclinaremos, una y otra vez, frente a las exigencias de un régimen que no conoce límites alguno?

¿Y volveremos a hacernos los lesos la próxima vez que nos castiguen por hacer lo que hemos hecho durante las últimas tres décadas: hablar de comercio, de negocios, con nuestro principal socio comercial, la comunista República Popular China?



en La Tercera, 1 de marzo, 2026
































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