viernes, febrero 13, 2026

«Levantando el puño», de Naomi Shihab Nye

Traducción de Juan Carlos Villavicencio




El hombre olvida que es un muerto que conversa con muertos.
JORGE LUIS BORGES


Por primera vez, en la ruta al norte de Tampico,
sentí que la vida se deslizaba fuera de mí,
como un tambor en el desierto, más fuerte y difícil de escuchar.
Tenía siete años y estaba en el auto viendo 
cómo las palmeras dibujaban un patrón repugnante más allá de la ventana.
Mi estómago era un melón partido dentro de mi piel.

«¿Cómo sabes si vas a morir?»,
le supliqué a mi madre.
Habíamos estado viajando por días.
Con extraña confianza ella respondió:
«Cuando ya no puedas levantar tu puño».

Años más tarde sonrío al pensar en ese viaje,
las fronteras que tuvimos que cruzar por separado,
estampadas con nuestras desgracias sin respuesta.
Yo, que no he muerto, que todavía estoy viva,
todavía yazgo en el asiento trasero con todas mis preguntas,
apretando y abriendo una pequeña mano.


















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