Cama desvencijada, flores de plástico
sobre la mesa, no marchitas, llenas de polvo,
los familiares rodeando con su llanto
al muerto como con una pared
Detrás de la ventana se abren las flores del algodón,
se reflejan en la ventana, como escupitajos de sangre
Comenzamos a ordenar sus pocas cosas:
un cuaderno y un celular, un espejo, peine y sobretodo,
zapatos y medicamentos: entre ellas un reloj Seiko
que sigue haciendo sin pausa tictac
en Un país mental. 150 poemas chinos contemporáneos,
Gog y Magog, 2023

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