Traducción de Sebastián Vargas
Siempre hay viento.
Los ruidos de esas láminas de metal se entrechocan:
la campana envuelta muerde cada uno de los ecos.
Cada sendero se corresponde con un lugar en la iglesia,
no hace falta decir que el crisantemo
es traducción de una escritura sagrada.
No soy la única que alcanzó la salvación a causa del otoño,
pero mantengo la posibilidad de renacer.
Si así no fuera, esos colores que ondean de acá para allá sin caerse
no podrían venir a medianoche a recorrer mis venas.
Sin dudas puede oírse el susurro de un crisantemo en el silencio
pero esto es, como el amor, algo secreto.
¿Qué sentimientos hacen falta
para predecir y tolerar el punto exacto en que el otoño declina?
La flor tiene corazón de fruto,
contiene las lágrimas desde el principio.
Por eso considero cada otoño como el tiempo de volver a casa
rebosante de un espléndido
y completo fracaso.
21 de octubre, 2014

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