Está cerca.
Llegamos a toda prisa
y tomados de la mano partimos
al cobertizo salvaje.
El río se divide
y rompe el contorno del cerro;
el arribo de la primavera revienta de verde
los campos quemados.
Miramos a nuestro alrededor durante tanto,
mientras los pescadores recogieron sus cañas,
hablamos tanto
que las grullas alzaron el vuelo.
No te preocupes, es tarde
para volver;
brillante la luna asciende
por las islas allá en el horizonte.
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