sábado, agosto 12, 2017

"Panqueque", de Shu Hsi

© Versión de Juan Carlos Villavicencio






Ha llegado el invierno; es feroz el frío aquí;
nos encontramos en el nítido aire de la mañana que recién se asoma.
El agua en las narices se congela,
mientras la escarcha va colgando del mentón.
Para los estómagos vacíos, para el castañeteo de los dientes
y las rodillas tiritando,
¿qué mejor que un panqueque?
Suave como una colina en primavera
y más blanco que la lana del otoño.
Denso y ligero el vapor
asciende, crece y se despliega.
La fragancia vuela por el aire,
se dispersa por todas partes,
se desliza a lo largo del viento y moja
la codiciosa boca del transeúnte.
Mozos y sirvientes
echan miradas de reojo, saborean el aire vacío.
Lamen sus labios que sólo sirven,
mientras que hileras de lacayos envidiosos junto a la pared
se mantienen tolerando esto, carentes de toda expresión.











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