A la región memorable viene Qoyllur, espléndida estrella centelleante. Un hombre trafica el acantilado inventando a la mujer en las explosiones de las novas. Hay un punto en el cielo. Una marea líquida en la profundidad le presta las ondas de la materia oscura del espacio. Los testículos del hombre se enrarecen. Traspasados por la ola imaginaria donde va sentada Luz Oblicua. La estrella alza sus pezones cuando el acantilado se tiñe de rojo.
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Te veo reír toda vaporosa…..
Estrella-Luna eres en el sesgo
De tu luz propia iluminada
El beso se abre lento y suave
Por el camino de Tawantinsuyu
Holgada onda venida desde el centro
De la materia que llamamos Tierra
Con golpe de piedra de molar
En el eje produce el bamboleo
La sangre reunida en el abismo
Traza un torbellino interminable
Lo ves asomado en el balcón
De tu pieza en el Hotel Garcilaso
Usted hoy quiere una cazuela
Un ceviche un plato bien condimentado
Hay un suspiro esperándole en la puerta
Hay un rayo de luz incendiando la ventana
Usted ha ordenado unas papas
Un poco de maíz un poco de picante
Hay una culebra metida entre las sábanas
Un hoyo en la Roca de Doce Ángulos
Un té de coca le servirá de bajativo
El doctor viene ya en camino
Acuéstese no esté allí parado
Que así aumenta el escalofrío
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¡Qué doctor tan maravilloso!
Sin hacerte siquiera una sangría
Ha inventado que venías de la selva
Donde el oro negro despierta la codicia
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Estoy aquí revisando un almanaque
Unos años que me traen tus caricias
El rayo de luz prendido a la persiana
Cae directo sobre la abertura del libro
Hay una foto de una trenza azabache
Hay un dibujo de una oreja carcomida
Una momia tendida en el suelo
Me señala con su índice huesudo
No hay amor que venga desde adentro
Dice un título principal del almanaque
La luz es una cosa ondulatoria
Un corpúsculo que deja marcas en la hoja
La bella momia me indica nuevamente
Cuando retrocedo algunas páginas apurado
Veo también un tucán de ojos mínimos
Y una sombra resbalando por el cuarto
En el éter de mi cabeza se confunden
La mirada del esqueleto y la del pájaro
Un sollozo se agita intermitente
A la vista del tucán y de la momia
Una mano se apoya temblorosa
En mi hombro que parece de granito
Veo alzarse una doble sombra
Cinco dedos que inundan el recinto
¡Manari! chilla el tucán embalsamado
Cuando tres golpes que suenan en la puerta
Dicen que el ceviche y las papas han llegado
Usted siempre pide hoy lo mismo que mañana
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Un ruido seco se esparce por el cuarto
El pájaro agranda sus ojos mínimos
Un gran retrato colgado muy arriba
Se infla sobre un fondo nunca visto
El almanaque se ha cerrado abruptamente
Ya no puedo ver la delicada trenza
Un hilo rojo recorre la cubierta
El pescado se me ha ido a la garganta
Desde un óvalo hundido en el retrato
Ha surgido una forma de borde claro
Una mujer avanza con los pies alzados
Atraviesa la doble sombra de falanges
¡Manari! ulula el tucán desde su aroma
El bálsamo esparcido por el cuarto
Se mezcla al vaho del maíz y del picante
Un velo blanco roza mi oreja mientras pasa
La silueta deambula por la pieza
Un gemido del envoltorio sale
¡Manari! se escucha nuevamente
El pájaro dice que ha callado
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Ha llegado el cálido té de coca
Como si nada el mozo se adelanta
Del hombre retratado le pregunto
Me dice que era uno de historias largas
Balbuceo que la mujer allí sentada
Ha salido desde el fondo del cuadro
Envuelta en una gasa pura y blanca
Rozando al escribiente de mirada rara
Es cosa del ceviche y del picante
Manari le llaman a esa forma
Cuídese no mire ese cuadro antiguo
Aguarde el suspiro que ha ordenado
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Hoy sí estoy mejor parece
La fiebre ha ido cuesta abajo
He podido abrir el almanaque
Estoy harto de Manari y del pájaro
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Con gran esfuerzo he abierto el libro
Como una gran lápida pesaba la tapa
La bella momia se ha vestido de negro
Señala hacia arriba desde el rincón donde yace
Miro hacia el techo buscando el retrato
La tela está lisa muy desinflada
El hombre robusto de mirada hosca
Simula escribir con pluma elegante
Empiezo a notar el óvalo hundido
¡Manari! alerta el tucán enjaulado
Suelto la estela sobre la página uno
La doble sombra apenas se escapa
El hilo rojo por la losa resbala
Un canto gemido se escucha atorado
La luz oblicua abarca el espacio
Un suave roce siento a mi lado
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Rápida onda en ti he confiado
En cúmulo de granos abres la roca
La tarde conviertes en amanecer de oro
El tímpano se llena de un sonido claro
Balcón de miradas del Hotel Garcilaso
Una llama blanca distingo a lo lejos
También oigo un ladrido sin perro
El canto gemido lo escucho atorado
Aquí le traigo estos choclos frescos
Un poco de ají y jugosos tomates
De la joven Manari nada sabemos
Encandilado atienda al doble cortejo
La voz tuya la escucho lejana
Tu negra trenza sobre mi pecho se abate
El rayo de luz a la persiana prendido
Me tira hacia adentro mientras el poema se acaba
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¡Ari! Porque eres lo que no eres Estrella fulgurante soy ¡no!
te busco entre las sombras ¡sí!
Ojo acunado desliza tu párpado ¡sí! Mis párpados están abiertos ¡no!
Brote del cielo nocturno... La luz te engaña ¡no!
llamas…¡sí!
El anillo del sol te esconde ¡sí! Ni bajo el sol ni cuando
la luna ¡no!
En vano te busco ¡sí! ¡Mana!
La zorra está en la luna ¡sí! Subió por unas cuerdas ¡no!
Se hundió en su propio peso ¡sí! La zorra es una mancha ¡no!
Le tendieron las cuerdas ¡sí! La zorra está en la luna ¡no!
Tráeme tus ojos ¡ari! Envuélveme en tu ardor ¡no!
Acércame tus capullos ¡sí! Cógeme en tu fuego ¡no!
Dispersa tu trenza ¡sí! Ábreme los ojos ¡no!
Muéstrame tu luna ¡sí! Rompe mis capullos ¡no!
Irradia mi noche ¡sí! Rasga mi trenza ¡no!
Dame tu luna ¡sí! Te doy esta luna ¡no!
Llamarme simulas ¡sí! Cuando llamarte simulo ¡no!
Y alado me acerco ¡sí! Acude con prisa ¡no!
Bajo la tenue luz ¡sí! Me hago de nieve ¡no!
De blanco te pones ¡ari! Derrite mi aqsu ¡no!
¿Acaso ilusión eres? ¡sí! Pues tus labios acércame ¡no!
¿O gélido viento? ¡sí! Tu aliento me alcanza ¡no!
¿O asombrada locura? ¡sí! Que sea locura ¡no!
Aprieto mi noche ¡sí! No pierdas mi huella ¡no!
2004
En la parte inicial del poema se manifiesta la idea de los tres mundos de la cosmología incaica en contacto con concepciones cosmológicas modernas. Así, la “materia oscura” de éstas, con la Yana Phuyu (nube oscura) en las constelaciones de animales de los incas. Así, el bamboleo del eje de la Tierra producido por ondas provenientes de su núcleo, o por cambios físicos en las profundidades oceánicas, con el golpe de la piedra de molar, utensilio básico del mundo andino. Más adelante, en el “almanaque” hay una alusión a la dualidad onda-corpúsculo de la física cuántica, en conexión con la momia y el tucán y el espectro Manari, dándose en el texto una indeterminación de identidad y de localización para la pareja Momia-Manari y para la de Tucán embalsamado-Tucán parlante, insinuándose también una indicación a la dualidad de los personajes míticos andinos. El poema da en la noción del libro como Libro-Tumba (Keats, Mallarmé) −”lápida”, “estela”, “losa”− con un tránsito que lleva a “un ladrido sin perro” de "Sólo la muerte" de Neruda. MANARI * (NOSÍ *) en el diálogo final contiene elementos de la antigua poesía quechua, doble cortejo éste donde pareciera realizarse el ímpetu de un pueblo entero poetante (Croce).
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