martes, octubre 08, 2013

“Dedicatoria (de Enrique de Ofterdingen)”, de Novalis









Sólo tú has despertado en mí el impulso noble
de mirar hondamente el corazón del mundo;
con tu mano me diste entera confianza
que me llevó seguro por todas tempestades.

Alimentaste al niño de profundos presagios
y tú lo condujiste por prados fabulosos;
como imagen perfecta de la mujer más tierna
su corazón llevaste a la emoción más alta.

¿Qué es eso que me ata a las cuitas terrenas?
Mi corazón, mi vida, ¿no serán siempre tuyos?
¿No habrá de protegerme tu amor en esta vida?

Al noble arte quiero por tu amor consagrarme,
pues tú, adorada, quieres convertirte en mi musa,
y en el tranquilo espíritu que proteja mis versos.

Aquí, bajo el secreto poderío del canto,
en sus trasmutaciones eternas nos saluda;
allí el país bendice como paz infinita
y mientras aquí una juventud nos envuelve.

Es él quien en los ojos claridades derrama
y de las artes sabe mostrarnos el sentido,
y el corazón del hombre fatigado o alegre
en él, intensamente, con gran fervor se gozan.

En su pecho abundante he bebido la vida,
por él en todo cuanto yo soy me he convertido,
y hacia él he levantado exultante mi rostro.

Mi más alto sentido, sin embargo, dormía;
vino el canto flotando hasta mí como un ángel,
y me elevé en el aire, despierto, entre sus brazos.



en Antología de la poesía universal, 1968












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