Julio. Desde inicios de junio esperamos
la lluvia.
Es poco decir que no llega.
Recordamos una frase que describe
la primera gota de lluvia contra el vidrio
como una piedrita
recordamos
el final de esa larga frase
larga como salto de agua
ese final muy simple que dice
«es la lluvia»
y nos parece de otro mundo.
Golpeteamos con los dedos
nuestras frentes febriles
para encontrar en los cráneos el ruido de las recias gotas.
Llegamos a echar de menos el invierno.
El manzano al fondo del jardín
suelta todo lo que puede
pierde sus manzanas aún verdes
sus hojas amarillas.
Es su último recurso.
Nosotros
lo que perdemos
es el mundo mismo.
Y el verano como un puño nos aplasta.
Cualquier ser que vemos
árbol
arroyo
reyezuelo
nos preguntamos
si pasará el verano.
Publicado por Las Bacantes Editorial, 2026

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