Camino los senderos bajo la noche sin estrellas
y recuerdo el rescate de la Dama Keai
secuestrada por las sombras
más allá del bosque y los jardines del palacio.
Afuera el sonido de la lluvia
mientas el fuego acariciaba su piel
muy profundo en aquella noche un año atrás
antes de saber que había partido sola
a buscar un árbol en el acantilado junto al mar.
Algunas velas rodean el espejo roto ante su tumba.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario