A veces me cansan las palabras,
espejos rotos de mi sabiduría.
Las llevo a orilla de la quema
pero ellas no inventan realidades.
Ellas no hacen la tristeza
que lame empecinadamente
la bilis del mundo.
A veces me cansan las palabras.
Si no las soporto, las escribo.
Las quito de encima.

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