Dos árboles se alzan en la nieve,
el cielo, cansado de la luz,
se retira a casa, y no hay nada más
que melancolía alrededor.
Y tras los árboles se alzan
oscuras casas allá en lo alto.
Ahora se oye a algo hablar,
ahora ladran los perros.
Ahora aparece el amor, redonda
luna-lámpara en la casa.
Ahora la luz se apaga de nuevo,
como si se abriera una herida.
Qué pequeña es la vida aquí
y qué grande la nada.
El cielo, cansado de la luz,
ha entregado todo a la nieve.
Los dos árboles inclinan
sus cabezas el uno hacia el otro.
Las nubes atraviesan la quietud
del mundo en una danza.
en Gedichte, Verlag Bruno Cassirer, 1909
Drückendes Licht
Zwei Bäume stehen im Schnee, / der Himmel, müde des Lichts, / zieht heim, und sonst ist nichts / als Schwermut in der Näh'. // Und hinter den Bäumen ragen / dunkle Häuser hinauf. / Jetzt hört man etwas sagen, / jetzt bellen Hunde auf. // Nun erscheint der Liebe, runde / Lampenmond im Haus. / Nun geht das Licht wieder aus, / als klaffte eine Wunde. // Wie klein ist hier das Leben / und wie groß das Nichts. / Der Himmel, müde des Lichts, / hat alles dem Schnee gegeben. // Die zwei Bäume neigen / Ihre Köpfe sich zu. / Wolken durchziehn die Ruh' / Der Welt im Reigen.

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