martes, febrero 10, 2026

«Gracias sean dadas…», de Bruno Cuneo




 
Gracias sean dadas 
por la existencia del espino 
por la hierba quemada por el sol 
por la quietud de la roca en el cerro.

Mi ojo ciñe este paisaje 
y pienso que sí, que sería bello
dejarse acunar por esta ruta muerta 
y contemplar un minuto largo 
tu futuro sin miedo, en blanco 
y todo tu pasado, sin remordimiento

sólo estar allí, no ahí 
clavado a un presente eterno 
la mano desasida de todo 
la dura tregua del deseo.



Publicado en el poemario En fin, Lecturas Ediciones, 2024



























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