martes, enero 23, 2024

«Guerrilla», de Hanan Mikhail Ashrawi

Versión de Juan Carlos Villavicencio




Oscuro, inmóvil, tenía
los ojos fijos en el alambre de púas
mientras nadaba entre las luces distantes.
Exigente, posesivo, celoso,
tu amor
no conoce piedad:
tus desiertos, calientes y áridos,
abrasan nuestra carne. Nuestros pies
se hunden en la fangosa trampa del Jordán.
Tus campos, verdes y tiernos, beben
de nuestra sangre. Tus montañas escarpadas
se apoderan de los cielos,
apuñalan a las nubes inocentes y se burlan
de la nostalgia de los árboles centenarios.
Los valles
hacen eco de nuestros pasos, abrazan nuestros huesos perdidos.
Sin rostro, cambiante, sin edad,
cobras una cuota terrible.
Él se dio vuelta, posó su
Kalashnikov sobre la tierra húmeda,
saludó a los luchadores que contaban historias de gloria
sobre los ojos de Hammad
buscando los propios haciendo una propuesta:
«Nunca podríamos amarla si fuera una leyenda».
Y él respondió:
«Sólo sé que ella vive».












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