En
el bosque florido conversan las abejas
mientras
el sol esparce al viento sus dedos oculares.
Los
loros verdes callan. Extrañamente callan.
Incluso
los chucaos se ocultan en las quilas
y
en silencio
recogen
y devoran sus pequeños insectos.
Y
todo el mundo calla
mientras
la bota del hachero resuena contra el mundo.
en Entre ayes y pájaros, 1981
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