domingo, febrero 04, 2024

«cambiando nombres», de Annemarie Jacir

Versión de Juan Carlos Villavicencio





por la noche sueñan
en camas que no les pertenecen
en casas
construidas por fantasmas
en aldeas triunfantes
que han marcado la extinción de otros

beit librin se convierte en beyt guvrin
salamá desaparece
muchachas patinan en
un suburbio de tel aviv
um khalid sepultada en Netanya
un hombre extiende una sombrilla de playa

las tierras de gisarya se convierten en sedot yam
la mezquita de la aldea reconvertida en bar
para otros…
            quedan tres casas, dos santuarios y una escuela
permanecen cubiertos de cactus
            malezas

una historia
            que claman no saber

sueñan
en este país
en verano
                    en la canción
                                             el espíritu
                                                                 de la tierra

por la noche… escucha
luego de que los autos dejen de pasar corriendo
las voces de los vecinos se han retirado
y es menos frecuente el chirrido de los buses y camiones de basura 

silencio

un zumbido silencioso
implacable
constante
un insomne se agita

el viento araña las ventanas
de abajo,
el suelo parece levantar
un silencio audible
que invade
ensordecedor

este es el sonido de bir salim
al mukhayzin
saydun
de pueblos borrados
enterrado en piedras y recuerdos

de niños que se despiertan en la noche

eligen una noche
tan oscura
la línea entre la orilla y la tierra
es indiscernible

las olas infringen
el círculo de la tierra como perros
los hijos de samra
nimrin
tabsur
despiertan a los demás

ellos mantienen el fuego
comen nubes negras
lloran un trueno 

una carta llega

                        cuidado con la ira de los
                        niños no nacidos en Palestina

de noche otros sueñan
con patines en la puerta de casa esperando por mañana
ya dispuesta una mesa para desayunar

y bajo las tablas del suelo 
en la oscuridad 
los niños se 
levantan 

saben esto: 
abu dis es solo 

abu dis
















1 comentario:

Fackel dijo...

No sé por qué pensaba al leer este pomea en Mahmud Darwix. Acabo de descubrir el blog, gracias.

Adjunto otro enlace:

https://ellaberintogrotesco.blogspot.com/2024/02/el-virus-de-pilar-salamanca.html