lunes, marzo 31, 2014

“Huellas”, de Jean Arthur Rimbaud









A la derecha el alba de estío despierta las hojas y los vapores y los ruidos de este rincón del parque, y los taludes de la izquierda conservan en su sombra violeta las mil rápidas huellas del camino húmedo. Desfile de encantamientos. En efecto: carros cargados de animales de madera dorada, de mástiles y de lonas abigarradas, al galope tendido de veinte caballos de circo jaspeados, y los niños y los hombres sobre sus más asombrosos animales: veinte vehículos repujados, empavesados y floridos como carrozas antiguas o de cuentos, llenos de niños ataviados para una pastoral suburbana. E incluso ataúdes bajo su dosel de noche irguiendo los penachos de ébano, pasando al trote de grandes yeguas azules y negras.



en Iluminaciones, 1874