lunes, abril 30, 2012

"Tú la única...", de Paul Éluard

© Traducción de Juan Carlos Villavicencio




Tú la única y oigo las hierbas de tu risa 
Tú eres la cabeza que te quita de sí 
Y desde lo alto de los peligros de la muerte 
Bajo los globos nublados por la lluvia de los valles 
Bajo la grave luz bajo el cielo de tierra 
Tú das luz a la caída. 

Los pájaros ya no son refugio suficiente 
Ni la pereza ni la fatiga 
El recuerdo de bosques y de frágiles arroyos 
En la mañana de caprichos 
En la mañana de visibles caricias 
En la gran mañana de la ausencia la caída. 
Las barcas de tus ojos se extravían 
En el encaje de las desapariciones 
El abismo es revelado a los otros para extinguirlo 
No tienen derecho las sombras que creas a la noche. 







en L'amour la poesie, 1929







Traducción dedicada a mi Fer,
por un Sur ahora nuestro










Fotografía intervenida de Henri Cartier-Bresson, Paris, 1940












Toi la seule...
Toi la seule et j’entends les herbes de ton rire / Toi c’est la tête qui t’enlève / Et du haut des dangers de mort / Sur les globes brouillés de pluie des vallées / Sous la lumière lourde sous le ciel de terre / Tu enfantes la chute. // Les oiseaux ne sont plus un abri suffisant / Ni la paresse ni la fatigue / Le souvenir des bois et des ruisseaux fragiles / Au matin des caprices /  Au matin des caresses visibles / Au grand matin de l’absence la chute. /  Les barques de tes yeux s’égarent /  Dans la dentelle des disparitions /  Le gouffre est dévoilé aux autres de l’éteindre /  Les ombres que tu crées n’ont pas droit à la nuit. 




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