jueves, noviembre 23, 2017

Entrevista a Luis María Bonini, de Óscar García Soto




(1950-2017)



Fue el fiel escudero de Marcelo Bielsa durante años. Ayudante y confidente en sus primeras aventuras en el fútbol de México, o sus pasos por la selección argentina y chilena. Al “Loco” también lo acompañó en su fugaz estancia en el Espanyol, o en sus dos frenéticas temporadas en el Athletic de Bilbao. Precisamente allí, luego de abandonar Lezama, ambos decidieron separar sus caminos, tras más de dos décadas de trabajo conjunto. Si alguien conoce a Bielsa, ese es Luis María Bonini. Aunque su campo es la preparación física, su rol dentro del cuerpo técnico de Bielsa adquiría una mayor relevancia, siendo el nexo entre técnico y plantel. La figura más cercana al futbolista. Amigo y motivador.

“El Profe” nos recibió en Santiago de Chile, su segunda residencia. Lejos de las canchas, dedica su tiempo al análisis futbolístico en la Televisión Nacional de Chile. Aquí tratamos de reproducir, lo más fielmente posible, más de una hora de charla futbolística con el que fuera la mano derecha del “Loco”.

Fueron más de 20 años junto a Marcelo Bielsa. ¿Fue una decisión difícil romper esa relación?
Fue difícil, sí. Con Marcelo llegamos a conocernos tanto que nos mirábamos y sabíamos lo que pensábamos. Pero yo necesitaba parar, por un problema de salud. Venía muy golpeado. Los años del Athletic de Bilbao fueron muy intensos, aunque extraordinarios. Allí tuve la suerte de poder mezclarme mucho con la gente y entender lo que significa el Athletic para el País Vasco. Pero no tuve vacaciones, y fue un trabajo muy intenso. En el segundo año hubo muchos problemas, y hubo que remar mucho. Necesitaba parar. Acordamos con Marcelo hacer algún proyecto individual y reciclarse. No significa que todos los matrimonios tengan que separarse, pero a veces uno se tiene que separar para volver a reinventarse, para volver a ponerse metas individuales y no en conjunto.

¿Por qué fue tan intenso?
Marcelo es un tipo que va año a año. No es un tipo de contratos largos, aunque por ahí en la selección argentina estuvimos casi 8 años. En la segunda temporada del Athletic todo comienza con las famosas diferencias que hubo con las obras que se habían planeado para renovar a Lezama. Pero también fue muy fuerte la venta de Javi Martínez, la no renovación de Llorente, el anuncio de Amorebieta de que quería cambiar de aires. O la pubalgia de Ander Herrera. De salir de una temporada espectacular, como la anterior, arrancamos una nueva temporada sin cuatro titulares. Y eso para un equipo, que no tiene una gran cantidad de jugadores para la competencia, donde hay que jugar Europa, la Liga y la Copa, te condiciona mucho los resultados. Con alguna lesión más que tuvimos, te encontraste que, de un equipo titular, estabas jugando con el 50%. Son procesos, y no quiere decir que los que estaban jugando sean malos. Los que juegan tienen que ir paso a paso mostrando sus cualidades y lleva tiempo. Hubo mucho desgaste.

Lo que es el Athletic, jugar sólo con los de casa...
El reto era lo que un día me dijo Josu Urrutia: “Tenemos que demostrar que somos capaces de competir con lo nuestro únicamente”. Ese era el reto, ser competitivos. Salir o no campeón muchas veces es un accidente.

Fueron dos accidentes...
Sí, claro. Pero era más fácil ser campeón para el Barcelona, no sólo por su poderío, sino que estaba más acostumbrado a jugar en esas instancias. A lo largo de mi carrera entendí que el fracaso no es no salir campeón, sino, no ser competitivo. El fracaso es tener un Ferrari y chocarlo. Y no ha sido el caso nuestro. Para poder acondicionar todos esos problemas que teníamos, hubo que trabajar mucho tiempo. Y uno sufre cuando no le podía dar a la gente del País Vasco lo que le habíamos dado el año anterior.

No tenían jugadores para mantener el nivel...
En otro lado necesitas una contención y lo traés. Acá no. Había que formarlo. Y tenés que esperar su maduración. Y esto no es: “El 25 de mayo de 2016 están listos todos para competir”, no. Cada jugador tiene su tiempo. Y si perdés jugadores que estaban en un nivel altísimo... A mí me dijo hace poco Guardiola, que entendía lo que había hecho Bielsa con Javi Martínez, poniéndolo de central, cuando Javi se le lesionó. A muchos les gustaba jugando de contención. Marcelo, por necesidad, porque lo vio, lo puso de central y llegó a tener un rendimiento altísimo. En el Athletic lo tienes que construir. El Athletic es el equipo que más desarrollo tiene en la formación de jugadores y la captación de jugadores. El trabajo que hace el club en divisiones inferiores es poco valorado en el mundo.

¿Qué le sorprendió al llegar?
El Athletic venía de una temporada buena, porque había clasificado a Europa League, pero sin embargo lo que me sorprendió fue que la gente no estaba encantada con el equipo. No le gustaba como jugaba el Athletic. Cuando nosotros [hicimos que los] jugadores jugar[an] de una manera totalmente diferente, ellos la aceptaron. Hubo que trabajarlo mucho, mucho tiempo, cambiar el sistema de entrenamiento, más horas, doble turno, cosa que al jugador no le gusta. Pero estos chicos lo aceptaron. Los primeros amistosos los perdimos. Pero a medida que íbamos jugando, les iba gustando más esa forma de jugar. Tenés que correr mucho más. Y el Athletic fue el que más corrió.

¿Y de los jugadores?
Marcelo se vio todos los partidos de liga anterior. Todos, y no sólo una vez. Y nos encargaba trabajos sobre tal o cual jugador. Teníamos que verlos a todos. Yo a algunos ya los conocía, como Ander Herrera. Lo vi debutar en el Zaragoza. Yo iba mucho allá por Suazo. Entonces me impresionó, lo seguí. Me impresionó mucho Gurpegui, su profesionalidad. La profesionalidad de Iraola, tipos que eran muy importantes para los jóvenes, para los que venían. No es fácil convivir en un vestuario con chicos jóvenes. Estaban muy concienciados con ir insertándolos en la etapa profesional.

Dicen de usted que era el alter-ego perfecto de Bielsa. El hombre cercano, accesible, cariñoso...
Marcelo es un tipo muy tímido, pero fuerte en sus convicciones. Nosotros teníamos muy buena relación en cuanto a la discusión. Todo se hablaba, aunque en cuanto salíamos, el que daba la línea conductora era Marcelo. Pero Marcelo te permitía la difusión del sistema, de jugadores, y me permitía estar más con ellos. Bielsa llega al jugador como entrenador. Es decir: Bielsa mejora a los jugadores y por eso el jugador lo valora. El jugador lo quiere porque sabe que él lo mejora. Y es su gran argumento para ser un gran entrenador. Yo le pregunté a Guardiola cómo había hecho para llegar a un equipo que había ganado todo y cambiar el sistema. Él me dijo que la única manera de que el jugador te siga, es que te quiera.

¿Su función era la parte física y motivacional?
Si. Yo tenía mucha relación con el jugador. Mi función era saber todo del jugador. Tenés que saber qué pasa con él. Y no sólo con él, con el kinesiólogo o el utilero, porque somos un equipo, y todo el éxito lo conseguimos si todos luchan por el mismo objetivo. Mi función, dentro del cuerpo técnico de Bielsa, era la conducción del grupo. Todo lo que era logística, todo pasaba por mi función. Bielsa era lo futbolístico, manejar el plantel desde la parte táctica, elección de jugadores...

Un ejemplo de eso, muy recordado en Sudamérica, fue su arenga famosa al “Chupete” Suazo: “Te quiero ver y la concha...”
(Se ríe) Una vergüenza. Fue una ordinariez. No sabía que me estaban grabando. Me enteré a los dos o tres días, cuando un amigo me manda un mensaje. La gente lo tenía de “ringtone”. Uno a veces tiene que apelar a estos recursos. En ese momento había que llegar a un jugador que era clave, necesitábamos que Chupete tomara la pelota y viniera a recibirla más atrás, porque la transición de Uruguay era lenta. Teníamos que hacerle entender que era la clave del partido.

¿Cómo llegan a Chile y crean ese vínculo tan especial, que aún hoy existe?
Nosotros salimos de la selección argentina y teníamos ofertas muy interesantes. De España, el Porto... había una oferta de Estados Unidos espectacular. También estaba la selección de Australia. Marcelo buscaba un proyecto que le entusiasmara, porque dirigir la selección argentina fue maravilloso. Ese grupo de jugadores era un Fórmula 1. Y Chile hacía dos mundiales que no clasificaba. Fíjate. Nosotros anunciamos que dejamos la Selección Argentina y unos días más tarde, tras jugar contra el Espanyol, Camacho deja el Real Madrid. Y Marcelo recibe una llamada de una persona importante del Real Madrid para ir allá a dirigirlo. Y él le contestó: “Acabo de dejar la Selección Argentina, ¿le parece que puede ir a dirigir el Real Madrid?”.

¿Bielsa no quiso ir al Real Madrid?
No es que no quisiera ir a dirigir al Real Madrid. El deja la Selección Argentina y la deja con un dolor inmenso en el corazón. La dejamos no porque quisimos, sino porque se dan las circunstancias para que Marcelo no pueda seguir. Pero la selección ya estaba clasificada para el Mundial. No era el momento. ¿Quién no quiere ir al Real Madrid? Pero estábamos en duelo. Veníamos de dirigir a Argentina, que era el sueño nuestro. Fue muy duro.

¿Quién les llamó?
Eso no puedo decirlo. Pero fue duro decirle no al Real Madrid. Sólo Bielsa puede hacer eso. Uno piensa: “Dejo Argentina, me llama el Real Madrid y me voy corriendo”. Él no. No quería que se hablara de que dejaba Argentina por ir al Real Madrid.

Volvamos a Chile. Usted no estaba convencido de entrenar a esa selección.
Tomamos dos años sábaticos. A mí me entusiasmaba Australia, o Estados Unidos, porque era muy virgen para poder construir. Pero él se entusiasmó para venir a Chile y comenzar un cambio generacional. Lo veía en los jóvenes que había. Yo pensaba: “¿Cómo vamos a ir a Chile si hace dos mundiales que no califica, que viene de un fracaso en Copa América y con escándalo? ¿Por qué vamos a ir a Chile?”. “Porque en Chile podemos construir un equipo competitivo.” Él lo vio y fuimos a Chile. La dirigencia nos soportó. Porque Bielsa, Bonini y Berizzo fueron muy pesados, muy muy, planteamos un trabajo muy duro y estos chicos lo aceptaron. Por ahí no fue el logro más importante en mi trayectoria, pero, deportivamente, fue la concreción de un sueño. Yo empecé en Ferrocarril Oeste. Es como decir el Granada. ¡Y salimos dos veces campeones! ¡Y una de ellas invictos! Ferrocarril nunca más volvió a salir campeón. Imaginate lo que es ese logro. Pero este fue un sueño diferente. Lograr jugar a los grandes de tú a tú. Estuvimos 3 años para poder jugarle a España, porque no querían jugarnos. No era nivel para ellos. No nos quería jugar Francia, ¡no había manera! Ese fue el mayor logro, llegar a competir como lo hicimos en el Mundial de Sudáfrica.

Dicen que es la mejor generación del fútbol chileno, pero le sigue faltando un título. ¿Podría ser esta Copa América?
Es muy difícil. Si digo “Vamos a salir campeones”, estoy vendiendo espejitos de colores. Chile hoy tiene un equipo altamente competitivo. Hay que ver cómo llegan los jugadores. Siempre hay que esperar para dar un pronóstico. Es como acertar el tiempo sin satélite. Yo lo veo a Vidal creciendo. El jugador siempre va a ser mejor cuanto más grande sea la competencia. Alexis va de menos a más. Empezó haciendo goles, pero no me gustaba como jugaba. Valdivia, es fundamental.

¿Por qué Valdivia es tan especial, pero no termina de ser el jugador decisivo que todos esperan?
Si Valdivia tuviera continuidad, pero de verdad... Cuando empezaba en esto, un entrenador me dijo: “Luis, los buenos ni se rompen”. Mirá Cristiano, mirá Messi... Xabi Alonso. El jugador bueno es el que juega todos los partidos. Lo aprendí de Maradona. Maradona jugaba con un tobillo hinchado y la rompía. Si Valdivia lograra continuidad, sería uno de los mejores. Podría jugar en cualquier equipo del mundo. Tiene una sapiencia, una lectura del juego, una capacidad de meter pases entre líneas increíble. No se asusta ante nada. Pero tiene un motor BMW en chasis Citröen. Tiene tanta capacidad de juego, que no le aguanta el físico. Cuando estaba Pochettino en el Espanyol y tenía a Dela Peña, le dije: “Poche, el remplazante es Valdivia”. Yo quería sacarlo de Arabia para que jugara en una liga más competitiva. Si Valdivia hubiera ido al futbol español se hubiera completado como jugador. En Brasil no logra ponerse físicamente bien.

Alexis le llamó cuando llegó al Barcelona...
Me sorprendió. Porque no es un chico de andar llamando. Pidió mi número de teléfono y me llamó para agradecernos. Él siempre me decía: “Yo quiero ser el mejor del mundo”. Yo le respondía: “Para ser el mejor tenés que jugar en el Barcelona”. Cuando llegó me llamó para agradecernos lo que había hecho Marcelo, Eduardo Berizzo... es un jugador fenomenal.

¿Tiene usted culpa en su espectacular cambio físico?
Uno como profesional indica. Pero él se lo propuso. Él se quedaba después del entrenamiento, o llegaba antes. Venía fuera de horario y hacía trabajos de fuerza... El cambio no es de Bonini, es de Alexis. Él se lo propuso y lo trabajó todos los días.

¿Estaba Arturo Vidal para jugar el Mundial?
No. Pero cómo se le dice que no a un jugador. Pero no. Para mí jugó al 30% de lo que puede dar. Lo suplió con temperamento y ganas. Recién ahora Vidal está a un 80% del Vidal que es. Las lesiones de rodilla llevan tiempo. Es experiencia pura. Se tarda en llegar a recuperar su nivel.

¿Echa de menos entrenar?
Ahora sí, me empezó a agarrar. Hice un viaje recién, a ver al Bayern, parada previa en Bilbao. Cuando estaba viendo entrenar a Guardiola, ahí me empezó a agarrar el bichito. Pero esto de la televisión también me gusta, me divierte, me entretiene. Ver el fútbol del otro lado. Pero la adrenalina que te da la preparación de un partido, no te la da nada. Por eso uno se empieza a sentir el cosquilleo.

Hay rumores de que podría llegar a algún club chileno. ¿Pronto lo veremos?
Es muy difícil salir de Bielsa. No lo digo peyorativamente para nadie. Pero cuando laburás con Bielsa, lo estás haciendo con uno de los 5 mejores. Y lo digo desde la autoridad de haber visto a casi todos. Marcelo Bielsa, lo que tiene, donde va, lo transforma. Es difícil encontrar de vuelta la pareja para arrancar de nuevo.

¿Y volver con Bielsa algún día?
Porque no. Yo me siento muy cercano con él. Había que plantearse nuevos proyectos.

Si no sigue en Marsella, ¿quizás en el fútbol árabe?
Con el fútbol y con Bielsa, nunca digas nunca. Pero Marcelo es un animal competitivo. Entonces, ir a Arabia no lo veo claro.

(Además de Bilbao y Espanyol, Bonini tuvo un breve paso por el Logronés, junto a Carlos Aimar) ¿Con qué se queda, Barcelona, Bilbao o Logroño?
Logroño era una de las ciudades de mayor calidad de España. Cuando he vuelto, ha crecido mucho. Barcelona es el mundo. Es una ciudad increíble. Lo que aprendí allá es la libertad. El catalán es muy libre para pensar y acepta la diversidad. En Bilbao, el sentido de pertenencia.







en Marca, 19 de mayo, 2015
















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