lunes, diciembre 03, 2012

"En el silencio", de Friedrich Hölderlin

© Traducción de Juan Carlos Villavicencio



Ahí, en la sombra de la quebrada de un bosque engalanado
Saboreo, dormitando bajo las rosas,
La embriaguez de la fuente de tus dioses,
Abanicado por el aliento de tu amor.
Mira, todavía se está quemando en tu mejilla
Adolescente la ardiente y abrasante pasión,
Lleno está para mí el corazón de cánticos,
Y el ala requiere el ímpetu del águila.

Alcé mis osados sentidos hacia el Hades abajo,
Donde ningún mortal aún te vio,
Agitando su temerario plumaje
Hacia Orión, así estuvieras ahí;
Como se deslizan las corrientes en el vasto mar,
Los tiempos te derriban,
En el seno de la antigua eternidad,
En las profundidades del caos donde habitas.

En el desierto, árido paisaje del asombro,
Donde paciente la inanición de los siluros espera,
En la tierra de las tormentas, donde negras y salvajes
Las montañas miran absortas la fría coraza,
En la noche de verano, en los aires de la mañana,
Suspira tu saludo de hermana en las arboledas,
Sobre horribles tumbas del ligero sueño
La predilecta fortalece el beso de tus dioses.

Abanicas descanso en el alma de los héroes
En la sala, cuando comienza la batalla,
Respiras entusiasmo en la cueva,
Donde en la medianoche medita el pensador,
Un ligero sueño goteas sobre la sombría celda,
Que aquel que sufre olvida su pesar,
Sonríes íntima desde el origen de la sombra,
Donde la joven dio su primer beso.

¡Ah! Gotea de ti un dichoso y embriagante desgarro
Y el éxtasis fluyendo por mis huesos,
Millones te construyen altares,
¡No te enojes! ¡También este corazón es tuyo!
Allí, en el valle quiero beber placer,
Retornos al abismo de la sombra
Hasta que los brazos de la diosa hagan una más íntima señal
Hasta que a la novia la llame un silencioso vínculo.

Ningún intruso se acerca al lugar del ligero sueño,
Fresco y sombrío se está en el sudario,
Sacudida ha sido la cadena de la esclavitud,
Un susurro de mayo será maldición de una tormenta;
Más hermoso murmura el lento torrente de los tiempos,
Anillos oscurecidos por un enjambre de preocupaciones;
Como un sueño se desvanecen eternidades,
Duerme el joven con su novia en brazos.











Dedicada por encargo a Hugo Mujica.
Agradecimientos por las visiones y correcciones a Katherina Hochberger.








An die Stille

Dort im waldumkränzten Schattentale / Schlürft' ich, schlummernd unterm Rosenstrauch, / Trunkenheit aus deiner Götterschale, / Angeweht von deinem Liebeshauch. / Sieh, es brennt an deines Jünglings Wange / Heiß und glühend noch Begeisterung, / Voll ist mir das Herz vom Lobgesange, / Und der Fittig heischet Adlerschwung. // Stieg ich kühnen Sinns zum Hades nieder, / Wo kein Sterblicher dich noch ersah, / Schwänge sich das mutige Gefieder / Zum Orion auf, so wärst du da; / Wie ins weite Meer die Ströme gleiten, / Stürzen dir die Zeiten alle zu, / In dem Schoß der alten Ewigkeiten, / In des Chaos Tiefen wohntest du. // In der Wüste dürrem Schreckgefilde, / Wo der Hungertod des Wallers harrt, / In der Stürme Land, wo schwarz und wilde / Das Gebirg' im kalten Panzer starrt, / In der Sommernacht, in Morgenlüften, / In den Hainen weht dein Schwestergruß, / Über schauerlichen Schlummergrüften / Stärkt die Lieblinge dein Götterkuß. // Ruhe fächelst du der Heldenseele / In der Halle, wann die Schlacht beginnt, / Hauchst Begeist'rung in der Felsenhöhle, / Wo um Mitternacht der Denker sinnt, / Schlummer träufst du auf die düstre Zelle, / Daß der Dulder seines Grams vergißt, / Lächelst traulich aus der Schattenquelle, / Wo den ersten Kuß das Mädchen küßt. // Ha! dir träuft die wonnetrunkne Zähre / Und Entzückung strömt in mein Gebein, / Millionen bauen dir Altäre, / Zürne nicht! auch dieses Herz ist dein! / Dort im Tale will ich Wonne trinken, / Wiederkehren in die Schattenkluft, / Bis der Göttin Arme trauter winken, / Bis die Braut zum stillen Bunde ruft. // Keine Lauscher nahn der Schlummerstätte, / Kühl und schattig ists im Leichentuch, / Abgeschüttelt ist die Sklavenkette, / Maigesäusel wird Gewitterfluch; / Schöner rauscht die träge Flut der Zeiten, / Rings umdüstert von der Sorgen Schwarm; / Wie ein Traum verfliegen Ewigkeiten, / Schläft der Jüngling seiner Braut im Arm.






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