miércoles, julio 20, 2011

Entrevista a Jim Morrison, de Jerry Hopkins

Fragmentos


Pocos músicos han despertado tanta controversia como James Douglas Morrison, vocalista y compositor de los Doors. Durante la semana que lo entreviste, en 1969, los Doors habían sido prohibidos en St. Louis y en Honolulu por cargos de exhibicionismo y ebriedad levantados contra Morrison después de un recital en Miami. Nuestro primer encuentro fue en las oficinas de los Doors (ubicados convenientemente tan cerca del sello discográfico Elektra como de varios cabarets de topless) y fuimos a conversar a un bar de las inmediaciones, llamado el día, así que fue sólo cerveza. Nos sentamos en una mesa mientras un pequeño grupo de habituales, desparramados a lo largo de la barra, se invitaban a vueltas y más vueltas y contaban historias en voz muy alta. Cuando Morrison entró, nadie pareció prestarle especial atención y no era que no lo hubieran conocido debido a la flamante barba que se había dejado crecer desde su visita a Miami, sino que allí era un parroquiano más. Cuando el grabador empezó a diferenciar la voz de Morrison de las otras voces del bar, estábamos hablando de música, de los temas "viejos pero buenos" y de como todo el mundo (los Beatles, por ejemplo) parecía estar gritando que lo que había que hacer era volver (“Get back”).

JH: Mailer incluso saco una novela, un capítulo por mes, con fecha de cierre y todo Esquire... Y es brillante. El sueño americano. Probablemente una de las mejores novelas de la ultima década. Es interesante... mucho buen material es concebido específicamente para diarios y revistas, así como mucha música buena es concebida para un disco: todos son cosas descartables, cosas a disposición prácticamente de cualquiera, por poco dinero y que después se tiran o se cambian, o uno se deshace de ellas bastante rápido. Eso hace que muchas formas de arte sean muy transitorias...
JM: Sí, me encanta eso. ¿A ti no? Eso es lo que amo de las películas: son tan perecederas.... Una sola gran explosión atómica y todo el celuloide se derretiría. No habría películas. Hay una escena estupenda en un libro llamado Only Lovers Alive (Sólo los amantes vivos). ¿Lo leíste?

Sí. ¿No se supone que los Stones lo iban a llevar al cine?
Sí, hace mucho tiempo. Sí se hubieran juntado, hubieran hecho algo realmente bueno. De cualquier modo, en esa escena, un tipo está en territorio enemigo -los chicos han heredado la tierra; todos los adultos se han suicidado- y por la noche entra a tropezones en un edificio abandonado y oye un ruido extraño. Resulta que es una pandilla de chiquillos de entre 6 y 12 años, reunidos alrededor de un televisor que no funciona, y uno de ellos esta imitando los viejos programas de televisión. Creo que eso es hermoso. Y es por eso que me gusta tanto la poesía: porque es tan eterna. Mientras haya gente, se podrán recordar palabras y combinaciones de palabras. Nada puede sobrevivir a un holocausto salvo la poesía y las canciones. Nadie puede recordar una novela completa. Nadie puede describir un filme, una escultura, una pintura. Pero en tanto y en cuanto haya seres humanos, las canciones y la poesía pueden continuar.
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Cuando estás escribiendo, ¿diferencias conscientemente entre un poema, que es algo para imprimir, y la letra de una canción, algo para ser cantado?
A mí las canciones me vienen con la música. Un sonido o un ritmo, primero; después le pongo palabras lo más rápido que puedo para mantener la sensación inicial, hasta que la música y la letra vienen casi simultáneamente. Con un poema no hay necesariamente música.

Sin embargo, suele existir un sentido del ritmo.
Correcto. Correcto. Un sentido del ritmo y una cierta música. Pero una canción es más primitiva. Por lo general tiene una rima y una métrica básicas, mientras que un poema puede ir a cualquier lado.

Bien, ¿quién aporta la música que oyes cuando estás escribiendo? ¿La banda? ¿O es algo dentro de tu cabeza?
Bueno, la mayoría de los temas que escribí me vinieron así. No soy un compositor muy prolífico. La mayoría de las canciones que hice las escribí bien al principio, hará unos tres años.

¿Hay algún artista en particular, de las primeras épocas, que te guste realmente?
Es algo parecido a lo que siento respecto de los escritores. Hay tantos que no podría elegir uno. Demasiados como para mencionarlos. En serio. Creo que somos un país increíblemente dotado para la música popular, increíblemente rico. Pensé en la gente que surgió en los Estados Unidos en los últimos diez o veinte años. Realmente va a ser interesante hacer una retrospectiva del blues y del rock. Sucedió tan rápido. Desde un punto de vista histórico, probablemente se vaya a parecer al período de los trovadores en Francia. Estoy seguro de que se verá increíblemente romántico. Míranos a nosotros. Somos increíbles. Supongo que me refiero a gente que anda en moto y que tiene autos veloces y ropa interesante, que dice cosas, que se expresa con honestidad. Gente joven. Sí, me parece romántico. Me alegro de estar vivo en esta época. Es increíble. Creo que la gente del futuro nos va a mirar con muy buenos ojos, porque se están dando muchos cambios y los estamos manejando con talento.

No sé sí sacar el tema, porque se han dicho demasiadas cosas, y supongo que quiero ver tu reacción tanto como quiero saber la verdad. La cosa edípica de “The End”. ¿Qué significa esa canción para ti?
Veamos. Edipo es un mito griego. Sófocles escribió sobre eso. Antes que él, no sé quién. Trata de un hombre que, sin saberlo, mata a su padre y se casa con su madre. Sí, diría que hay algo parecido, definitivamente. Pero, para ser sincero, cada vez que escucho esa canción significa una cosa diferente para mí. Realmente, no sé que intentaba decir. Empezó simplemente como una canción de despedida.

¿Despedida de quién, o de qué?
Probablemente de una chica, pero podría verla como la despedida de algún tipo de infancia. Realmente, no sé. Pienso que es suficientemente compleja y universal en su imaginería como para que sea casi cualquier cosa que quieras. No me importa lo que los críticos escriban, ni nada de eso… (…) podía significar muchas cosas, como un laberinto o un rompecabezas para pensar; cada uno podría relacionarlo con sus propias vivencias. Yo no era consciente de que la gente se tomaba las canciones tan en serio y me hizo cuestionarme sí no debería considerar las consecuencias.

¿Esta letra se relaciona de algún modo con tu familia?
No quiero hablar de eso. No quiero involucrar a nadie a menos que ellos lo deseen.

¿Qué hiciste para probar los límites?
Empujé la situación hasta donde daba.

¿Y sin embargo las cosas nunca se fueron de control?
Nunca.

¿Y, en tu película, cuando se muestra a la policía sacando a los chicos del escenario no bien se suben? ¿Eso no representa una pérdida del control?
Tienes que mirarlo en su lógica. Sí no hubiera polis ahí ¿alguien intentaría subir al escenario? Porque ¿qué van a hacer una vez que subieron? Una vez que están en el escenario, se quedan muy tranquilos, pacíficos. El único motivo para treparse al escenario es que hay una barrera. Sí no hubiera barrera, no habría incentivo. Esa es toda la historia. Creo firmemente que es así: no hay incentivo, no hay ataque. Acción-reacción. Piensa en los recitales gratuitos que se dan en los parques: sin acción no hay reacción, si no hay estímulo, no hay respuesta. Es interesante, sin embargo, porque los chicos ponen a prueba a la policía. Uno siempre los ve caminando con sus armas y sus uniformes, parándose como los más recios de la cuadra, y todo el mundo se pregunta qué pasaría exactamente sí uno los provocara. ¿Qué van a hacer? Creo que es algo bueno, porque les da a los chicos la oportunidad de poner a prueba a la autoridad.

Hay una serie de ciudades donde, bueno, te arrestaron por obscenidad en New Haven. ¿En Phoenix fue distinto?
En la mayoría de los casos uno se mete en problemas únicamente cuando, digamos que alguien va caminando por una calle transitada y sin ningún motivo se saca toda la ropa y sigue andando. Se pueden hacer cosas, siempre y cuando estén en sintonía con el universo, con la naturaleza, con la sociedad, lo que sea. Sí está en sintonía, sí funciona, se puede hacer cualquier cosa. Sí por alguna razón estás en una onda distinta de la que tienen los que están a tu alrededor, vas a joder la sensibilidad de todo el mundo. Y, entonces, o se van a alejar o te van a encerrar por eso. Así que todo es cuestión, para ellos, de ir demasiado lejos, o que todo el mundo esté en un viaje distinto esa noche, y entonces nada cuaja. Sí las cosas conectan y encajan, hasta se puede zafar de un asesinato. Mira la guerra. Mírala del siguiente modo: supón que hay un comando de muchachos, guerrillas, los tipos a los que mandan detrás de las líneas en Vietnam ¿sí? Son asesinos entrenados. Su función es matar. Bueno, ¿qué pasa sí una noche a un tipo del grupo le encanta matar? Le gusta tanto que ni los demás pueden controlarlo. Simplemente, al tipo le gusta matar con tanta fruición que los demás dirán: ¡Hey, a todos nos gusta matar, pero esto está llegando demasiado lejos! Creo que ese tipo de personaje ha sido examinado varias veces en libros y películas. Hay algunos tipos que son muy buenos asesinando, pero terminan en la corte marcial porque van más allá de lo que sus compañeros asesinos pueden tolerar. De todos modos, eso es una metáfora de lo que estaba tratando de decir: es sólo una cuestión de sincronía.

¿Cómo se relacionan los Boinas Verdes de Vietnam con los Doors dando un recital?
Si le das a la gente lo que quiere, o lo que cree que quiere, te van a dejar hacer lo que se te ocurra. Pero sí vas demasiado rápido para ellos y haces una jugada inesperada, los confundes. Cuando van a un encuentro musical, un concierto, una obra de teatro, lo que sea, quieren ser excitados, sentir que han tenido un viaje, algo fuera de lo común. Pero en lugar de hacerlos sentir como sí estuvieran de viaje, como si estuvieran todos juntos, si en lugar de eso muestras un espejo y les muestras cómo son en realidad, lo que realmente quieren, y les muestras que están solos y no todos juntos, les repugna y se confunden. Y van a actuar de ese modo. La única razón por la que en una ciudad hay policía, autoridades, es para mantener el orden, para mantener el statu quo: es decir, asegurar su posición de poder, dejando que la gente haga lo que quiera, siempre y cuando no genere caos. Estoy seguro de que a las autoridades no les importaría qué pasa acá o allá sí la gente misma no empezara a confundirse. Diría que en esos casos lo que sucede es sólo que las autoridades perciben que se ha producido una ruptura del orden existente.

Hay algunas palabras que son recurrentes en tu diálogo. Una es “ritual”. ¿Qué significa para ti?
Es como la escultura humana. En algún sentido es como el arte, porque le da forma a la energía, y de algún modo es una costumbre o una repetición, un espectáculo histórico o un plan periódicamente recurrente, que tiene un significado. Lo abarca todo. Es como un juego.

Me muero por tu definición de moralidad.
Mejor te doy mi definición de política, que en realidad no la pensé bien, pero es hasta donde he llegado hasta ahora. Para mí, la política no es más que la búsqueda del poder privado por parte de determinados individuos. Pueden disfrazarlo con cualquier ideología, ponerlo en los términos de las boludeces románticas o filosóficas que quieran, pero en esencia es una búsqueda privada del poder. Creo que tu religión, tu política, tu filosofía, no son tanto lo que fumas, tomas, usas. Ni tu pelo, tu cara, o lo que has hecho. Tu religión o tu política es aquello a lo que le dedicas más tiempo. Nada más, nada menos. Es una explosión de logros. No creo que importe si eres comunista, anarquista, capitalista. Eso no importa.

Mencionaste la religión al pasar, y veo que muchas veces usas una cruz. ¿Eres católico?
La relación es como la filosofía, es a lo que le dedicas la mayor parte de tu tiempo. Podría ser una mujer. Podría ser una droga. Podría ser el alcohol. Podría ser el dinero o la literatura. Creo que la religión es en lo que piensas y para lo que te esfuerzas más. Yo estoy medio atrapado en el juego del arte y la literatura. Como te dije, mis héroes son artistas y escritores.

¿Y la cruz que usabas era…?
Casi un accidente. Fui criado en una cultura cristiana y la cruz es uno de sus símbolos, eso es todo.

¿Qué opinas de los periodistas?
Yo podría ser un periodista. Creo que las entrevistas son la nueva forma del arte. Creo que la autoentrevista es la esencia de la creatividad. Hacerte preguntas a ti mismo y tratar de encontrar respuestas. Lo que hace un escritor es contestar una serie de preguntas que no han sido pronunciadas.

¿Hay algún otro tema del que quisieras hablar?
¿Qué tal? ¿Te gustaría hablar del alcohol? Sólo un diálogo breve. No una larga crítica. ¿Del alcohol como opuesto a las drogas?

OK. Parte de la mitología te considera un gran bebedor.
En un plano muy básico. Me encanta beber. Pero no puedo soportar tomar sólo leche o agua o Coca-Cola. Lo arruina, para mí. Tienes que tomar vino o cerveza para completar una comida. ( Larga pausa).

¿Eso es todo lo que quieres decir? ( Risas)
¿Emborracharse? Tienes el control hasta un punto. Es tu elección, cada vez que tomas un sorbito. Tienes un montón de pequeñas elecciones. Es como, supongo que es la diferencia entre el suicidio y una capitulación lenta.

¿Qué significa eso?
Que sé yo, hombre. Vayamos acá al lado a tomar algo.









en Rolling Stone, julio de 1969











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