martes, julio 14, 2009

“Oda al Anauco”, de Andrés Bello







Irrite la codicia
por rumbos ignorados
a la sonante Tetis
y bramadores austros;
el pino que habitaba
del Betis fortunado
las márgenes amenas
vestidas de amaranto,
impunemente admire
los deliciosos campos
del Ganges caudaloso,
de aromas coronado.
Tú, verde y apacible
ribera del Anauco,
para mí más alegre,
que los bosques idalios
y las vegas hermosas
de la plácida Pafos,
resonarás continuo
con mis humildes cantos;
y cuando ya mi sombra
sobre el funesto barco
visite del Erebo
los valles solitarios,
en tus umbrías selvas
y retirados antros
erraré cual un día,
tal vez abandonando
la silenciosa margen
de los estigios lagos.
La turba dolorida
de los pueblos cercanos
evocará mis manes
con lastimero llanto;
y ante la triste tumba,
de funerales ramos
vestida, y olorosa
con perfumes indianos,
dirá llorando Filis:
“Aquí descansa Fabio”.
¡Mil veces venturoso!
Pero, tú, desdichado,
por bárbaras naciones
lejos del clima patrio
débilmente vaciles
el peso de los años.
Devoren tu cadáver
los canes sanguinarios
que apacienta Caribdis
en sus rudos peñascos;
ni aplaque tus cenizas
con ayes lastimados
la pérfida consorte
ceñida de otros brazos.







en Presencia de Grecia en la poesía hispanoamericana (Antología), 2004











1 comentario:

proserpina dijo...

Revisando mis correos me he encontrado tu dirección, más de una vez me comentastes en mi blog ¡oh! felicidad, no he podido seguir con el porque algún ser malvado me lo cerró, parece mentira pero es cierto. Ahora he abierto otro pero muy selectivo,aunque publico poco por causas que estan fuera de mi alcance,pero te prometo, si no te parece mal, seguir visitándote aunque yo no publique. Saludos