martes, julio 31, 2007

“Osorno en el camino”, de Ramón Oyarzún




Cuando en algún momento anduve por las tierras del sur haciendo dedo, intentando vivir la vida de Kerouac, me choqueó siempre el encontrar horrible la ciudad de Osorno. Esta percepción, por supuesto, estaba equivocada. Tres veces estuve de paso por ese lugar, una hermosa ciudad muy respirable, con una notable plaza de armas y una costanera algo difusa y oculta por construcciones señoriales clásicas en una manera bastante peculiar y propia. Con el tiempo descubrí que aquello que me golpeara como un ladrillo de hielo en el bajo vientre era un aire de capital y pueblo muy equilibrado, con desmesura de ambas cualidades en el reducido espacio de una ciudad con menos de un millón de habitantes. Osorno es maravillosa ciudad, completamente habitable, con distancias humanas, todavía. Se puede atravesar caminando la ciudad en menos de un día y disfrutar de todos sus claroscuros, el centro histórico con olor a humo de las innúmeras veces que esa ciudad fue quemada durante la guerra de Arauco, las poblaciones nuevas que miran la carretera, los suburbios con enormes parcelas de aristócratas o al menos de dueños de tierras con alguna fantasía de aristocracia. El asunto es que Osorno es una ciudad muy ciudad, por eso resultó chocante para mi búsqueda de pueblerismo, de ignorancia e insofisticación, no era lo que necesitaba en ese viaje, entonces los pueblos de la carretera austral o de la pampa eran lo idóneo, pueblos olvidados, donde pudiera sentirme como el primer y último turista.

Ahora despierto de este sueño de miserias y exotismo, de falsa sofisticación y búsqueda, aburrido, somnoliento. Me arrastro penosamente a contestar el teléfono y al momento de levantar el auricular me golpea como algo que siempre ha estado ahí, Osorno, sus capiteles, sus tiendas de comercio, acabo de volver de la ciudad en un viaje que pasó demasiado rápido, viaje en el que me acompañaron tres personajes de mi pasado no muy remoto, recorrimos las calles en bicicletas, en pequeños autos de karting, vestidos de osorninos nos metimos en festivales de rock y en discotecas de moda, estuvimos en catas de vino y quesos de la zona, nos bañamos en un río lanzándonos en arrojados piqueros desde un puente de ferrocarril, salimos a la carretera a hacer dedo para ir a cualquier parte y el único que nos llevó fue un huaso a caballo dejándonos apenas en el camping más cercano, a escasos pasos de la ciudad, anduvimos en micro y en taxis que allá es como tomar un colectivo, nos metimos en poblaciones a conversar con niños que traficaban licor y drogas duras, conseguimos marihuana recién cosechada en la parcela de un amigo de la abuela de uno de mis amigos y desde entonces todos fuimos amigos. Nos distanciamos por el tiempo, el calor, yo quería seguir viajando y los dejé luego de almorzar completos y bebidas en todos los puestos de la plaza de armas. Caminé hacia el norte hasta encontrar un viejo caserón amarillo donde me dejaron dormir y me dieron churrascas y café de higo para desayunar. Despierto tendí mi ropa en el patio trasero que daba a un río, ahí mismo me puse a bucear hasta que agotado pero contento contesté el teléfono, reconciliándome finalmente con Osorno y con mis viajes de entonces, con todos los pequeños pueblos, Chochenchi, Trewaler, Angasoloa, Venado Sordo, San Pasquín Justo del nuevo frente, en fin, con todos esos lugares a los que quise llegar y en los que finalmente siempre estuve.



Fotografía: Osorno, 1911





4 comentarios:

Anónimo dijo...

Osorno, bochorno le dicen. Naci en esta cuidad y me gusta, siempre la he defendido, todo el que la conoce dice que es fome, pero creo que es porque nadie se da el tiempo de descubrirla, de observarla, de disfrutar de sus calles, de aquellas que van por el borde de rios. Osorno es de esas cuidades que se caminan y es la unica ciudad en que descendientes europeos e indigenas conviven en ella y se nota. Si visitan el sector de rahue, al otro lado del rio del mismo nombre veran que es el barrio indigena, alli ellos llegan de la costa para adquirir algunos viveres y realizar sus tramites. Por la avenida Mackenna se puede ver el legado de los alemanes...
Estoy muy lejos de mi ciudad y la extraño, me alegra saber que un compatriota ha sido capaz de abrir el corazon y descubrir que es una ciudad amigable, magica, indigena, alemana, camionada y hospitalaria entre tantas otras.
Creo saber quien fue aquel que compartio su cultivo de marihuana...

Anónimo dijo...

Primero que todo debo contar que escribo en este momento con un teclado de formato frances, por lo que hay ciertas palabras y puntuaciones que se me han hecho imposible poder decifrar su lugar correcto, por lo tanto paciencia por favor.

Conozco una historia similar, quizas mas triste debido a que aun transcurre, quizas mas dolorosa y agonica porque tal vez no tenga un final... La verdad del esfuerzo y la lucha, como elemento de admiracion. En los amores de verdad, uno busca ese esfuerzo en el otro, esa fortaleza atrayente, pero hay una delgada linea, y quizas mas de una que no logramos percibir... puedo dejar mi vida por una vida que no ha sido vida? pueden ser absurdas mis palabras, y a su vez bastante contradictorias, sin embargo estoy lejos de la cordura, y lejos del guardia, yo personalmente estoy muriendo de a poco, por culpa del guardia... El guardia lo tiene todo escrito en su cabeza y corazon... tal vez estoy enamorado del guardia que tiene hermoso rostro de mujer, de mi mujer, que soy yo en ella... y es eso lo angustioso, que interpretacion le quiero dar a este pequeno documento...tal vez y solo quizas no haber conocido nunca al guardia.
Ella dice reservar la puerta...
Yo morire sin creerlo.

ZV

Anónimo dijo...

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comentoooo dijo...

Osorno: Un lienzo de arte en el sur de Chile

Descubre Osorno, una ciudad que vibra con la creatividad y el talento. Déjate sorprender por:

Su rica tradición artística, con exponentes en pintura, escultura, artesanía y mucho más.
Galerías y museos que albergan obras de artistas locales e internacionales.
Espacios públicos donde el arte se manifiesta en murales, esculturas y otras expresiones.
Eventos culturales que celebran la creatividad y la diversidad.
Osorno es un destino ideal para los amantes del arte, donde podrás encontrar inspiración y nuevas perspectivas.
Fuente: https://noticiasenosorno.cl/