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sábado, septiembre 19, 2026

«Poema 33», de José Ángel Cuevas






desde el Galpón 102 Ejército de Chile
llueve / hay humedad en el espacio negro /
pasan los clase por el patio viejo
cantan / cantan
se oyen los quejidos/ un baño de sangre corre
por mi boca.
Oh, ¿cómo está el mundo allá afuera/ las cosas
de la gente libre?
Desde el Galpón del Ejército de Chile
un fuerte olor a fierro y moho sale de las oficinas gastadas
un trato horroroso
sacan cadáveres, se los llevan
la muerte lo cubre todo.
En el viejo Galpón 102
Ejército de Chile




en Poemas de circunstancia, 
publicados en Diario de Poesía, nº 49, abril de 1999


















jueves, septiembre 17, 2026

«En una noche sin estrellas», de Mosab Abu Toha

Traducción de Juan Carlos Villavicencio




En una noche sin estrellas,
me doy vueltas sin dormir.
Tiembla la tierra y
me caigo de la cama.
Miro por mi ventana. La casa
del lado ya no
está en pie. Yace como una alfombra vieja
en el suelo de la tierra,
aplastada por misiles, pantuflas gordas
volando ya sin piernas.
Nunca supe si mis vecinos aún tenían ese tele pequeño,
si esa vieja pintura todavía colgaba en sus paredes,
si su gata aún tenía gatitos.























martes, septiembre 15, 2026

«Un país que no tiene Cine Documental es como una familia que no tiene álbum de fotografías». Entrevista a Patricio Guzmán, de Mauricio Yánez



(1941-2026)


El Cine en sus orígenes nace como una necesidad de atrapar y mostrar la vida humana en la forma más realista posible. Las primeras imágenes de fines siglo pasado muestran escenas de un «tren llegando a la estación» o una «salida de la fábrica». El documental es una mirada audiovisual, que a diferencia del periodismo, no busca la objetividad ni pretende la imposibilidad de alcanzarla, sino que emplea una narración más personal, más creativa y menos rígida, una mirada crítica, que seduce, que impacta, que argumenta.

En Chile, este género aún está en los albores de un desarrollo más masivo y con alguna perspectiva comercial. Existen directores que han desarrollado el Cine Documental como herramienta de expresión, y han contribuido a mantener vivo en la memoria épocas de la historia que han sido trascendentes en la vida del país y de otros pueblos.

Patricio Guzmán es un gran ejemplo. Él es el director chileno de Cine Documental, que más se ha destacado en este género. Su realización, La Batalla de Chile, que narra lo que fue la experiencia de la Unidad Popular, filmada durante esa época, se ha convertido en un clásico documental latinoamericano. Recientemente estrenó en Chile La Memoria Obstinada, una suerte de continuación de La Batalla, una mirada reflexiva de los 70 con los ojos de los 90.

A Patricio Guzmán lo encontramos en Bogotá, Colombia, como el curador oficial de la muestra de Cine Documental que organiza la Dirección de Cinematografía, seleccionando y presentando las películas que participaron en la muestra y exhibiendo su última película sobre un pueblo mexicano. Nos dio esta entrevista para hablar sobre este arte que él califica como «lo más entretenido que pueda hacerse en materia cultural», y también de su mirada sobre Chile.

¿Cómo entra Patricio Guzmán al Documental?
Estudié dos carreras que no terminé, Filosofía e Historia. Me empezó a interesar el cine cuando vi películas en Santiago que me impresionaron. Noche y Niebla, Europa di Notte, Morir en Madrid. Estas películas yo las vi en el [cine] Bandera y en el [cine] Pacífico, y me encantaron; y descubrí que había una manera de hacer cine donde yo me sentí capaz de entrar.

¿Por qué elige el Cine Documental y no al Cine Argumental?
Porque siempre en todo el mundo y en toda época ha habido cineastas que prefieren contar lo que sienten, ayudándose de la realidad, no inventando una ficción. Una cosa buena que hay en el Cine Documental es que los distintos colegas tenemos menos problemas de egolatría. Como es un cine más barato, más proletario, nos reconocemos más fácilmente. Nos gusta más hablar, ¿cómo hiciste esto?, ¿qué paso aquí?, ¿cómo conseguiste financiamiento?, ¿dónde vendiste?, ¿cómo te ha ido?

¿Cómo trabaja el guion en sus documentales?
Los trabajo bastante. Primero descubro una idea, trabajo esa idea; después hago una sinopsis, como de cinco páginas y después hago un primer tratamiento, un guion, al cual yo le llamo «guion imaginario», porque en un documental no se puede prever lo que va a ocurrir. Pero yo invento lo que podría ocurrir. A eso que yo le llamo «guion imaginario». Dura 25 páginas.

¿Qué elementos nuevos se han introducido en el documental en estos últimos años en cuanto a la temática, a la narración, al tratamiento de las películas?
Lo más importante que ha ocurrido es la innovación en el lenguaje, los recursos narrativos. Antes los documentales eran planos sueltos y una voz, y más o menos funcionaba. Después, cuando vino el sonido directo, entrevistas y planos. Hoy, lo que más se quiere hacer no es entrevistar, sino construir personajes.

Profundicemos un poco más sobre el concepto «construcción de personajes»
Por ejemplo, yo te entrevisto a ti, tú estás en tu trabajo, me interesa lo que tú dices porque el tema lo explicas bien, tienes una facilidad, eres fotogénico, eres claro, síntesis, perfecto. No sólo te entrevisto, sino que voy a tu casa, y te muestro con tu familia, con tus amigos, te muestro el día domingo, te muestro en silencio, muestro tus manos escribiendo, doy vueltas alrededor de tu vida, y tú ya no eres un entrevistado, sino que eres un personaje que va a hablar en muchas direcciones, y que va a cubrir parte del tema, y ya no eres un busto como un locutor, como un telediario, sino que eres un hombre, que se desenvuelve, con su familia, con sus hijos, con sus expresiones, cuando está cabizbajo, cuando está en silencio. Eso es un personaje. Y hoy por ahí va el Cine Documental. También se ha innovado mucho en las elipsis, antes había que explicarlo todo, ahora el público es mucho más receptivo, con cuatro palabras basta y sobra, lo demás sale solo. Hemos perdido el sentido educativo, irritantemente pedagógico, las películas se han vuelto más poéticas, más metafóricas. El documental ha dejado de ser realista. Esa es la clave.

¿Y en cuanto a las temáticas?
Se han diversificado. Te doy una gama: biografías, deportes, ópera, ballet, teatro, literatura, historia, archivo, temas sociales. Esta gama antes era más restringida.

¿Cuál es el papel que usted le asigna al documental?
Es un derecho del ciudadano. Es un derecho que tiene el ciudadano, es decir, ver ensayos cinematográficos, análisis, miradas agudas de problemas. Esto no significa que sean pesados; también hay miradas optimistas de distintos aspectos de la vida. Creo que el documental es mostrar la vida del ser humano en cualquier manifestación. Un país que no tiene Cine Documental es como una familia que no tiene álbum de fotografías.

¿Cómo ve el desarrollo del Cine Documental en América Latina, y a su juicio, qué podría potenciarlo?
El desarrollo está mal, porque las televisiones que son nuestra principal ayuda son atrasadas. Es una televisión arcaica, mercantil, a menudo inmortal, de circo, de risa fácil, de entretención frívola; y entonces no contempla, la mayoría, dentro de sus franjas el Cine Documental, una mirada más analítica del entorno. En ese aspecto estamos mal, porque si ellos no cambian entonces de dónde vamos a sacar la plata para hacerlo. Se puede luchar y se pueden hacer hoy películas con muy poco dinero, con una cámara de aficionados, de video, darla en festivales, vendérsela a los ministerios de cultura, ministerios de educación, poblaciones, centros sociales. Se puede agitar, pero es difícil vivir así. Con el tiempo van a surgir seguramente canales diferentes, canales temáticos que se llaman.

¿Qué piensa de la entrada del video al documental?
Extraordinario, porque ahora cualquiera de nosotros con una cámara modesta podemos llevar a la práctica nuestros sueños. En el documental converge la televisión y el cine, no hay polémica. Lo importante es el lenguaje, no el soporte.

¿Si no fuera cineasta, qué le gustaría ser?
(Ríe maliciosamente mientras se concentra mirando hacia arriba) Profesor.

¿Profesor de qué?
De Cine Documental.

¿Qué está leyendo?
Como la próxima película que tengo que hacer es sobre la justicia internacional, y vengo de Santiago, compré veinticinco libros sobre la Dictadura, que yo no había leído. Acabo de leer uno que se llama Los Zarpazos del Puma, de Patricia Verdugo. Inmediatamente atrás, porque estoy leyendo uno tras otro, de la Gladys Marín, sobre su testimonio, se llama creo Operación Cóndor. De otro lado, lo que más me gusta de mis lecturas es el ensayo. Acabo de terminar de leer Suiza lava más blanco, que es una demostración que Suiza con los millones que se quedó de los judíos, se transformó en un imperio comercial muy discutible. Un libro espléndido. Leí un libro muy interesante que se llama Los pequeños intereses de la vida, que es de un francés, que habla del placer de tomarse un vaso de cerveza, un pincho de tortilla, o que sé yo, fumarse un cigarrillo en la mañana justo antes del café, o sea, pequeños placeres de la vida cotidiana. Es un libro de moda, muy interesante.

¿Qué películas ha visto últimamente?
Veo muchos documentales. Una cosa muy interesante es que cuando tú terminas un documental, el productor en Francia, organiza un estrenito, que no es un estreno en un cine, generalmente es en el mismo lugar donde tú mezclas, pides la sala y mandas una invitación y vienen generalmente cien, ochenta personas que son colegas y se pasa tu película; y tienes la oportunidad de estar en muchos estrenos informales a cada rato.

¿Qué proyectos tiene para el futuro inmediato?
Estoy terminando una película documental sobre la Isla Juan Fernández, la isla de Robinson Crusoe, que tengo que sonorizar en París, la música la hace Jorge Arriagada, otro chileno, que también vive en París; y es una descripción muy ligera, es un documental liviano, de la isla. En el mes de julio comienzo a trabajar en la investigación de una película difícil sobre la justicia internacional, el caso Pinochet.




Una Mirada a Chile


¿Cómo ve a Chile, tanto como ciudadano como documentalista?
Como documentalista, hay una cierta esperanza, en el sentido que FONDART reparte más o menos equitativamente su plata, mejor que en otros países en Latinoamérica. Con eso tú puedes hacer un pequeño documentalito, eso estimula mucho. O sea que estamos mal pero no tan mal. En el aspecto de un país como ciudadano, lo encuentro enormemente entristecedor. Ver que la geste no sonríe, que hay que ir apurado, que cuando hablas de un tema político vuelven la cabeza. La tensión que tú sientes es mucho mayor que la que tú sientes aquí (Colombia). Allá en Chile no hay inflación, o la que hay es pequeña, hay un horizonte económico más o menos decoroso, Lagos va a ser Presidente de la República, es un socialdemócrata de avanzada, ya sabemos que la socialdemocracia no llega muy lejos, pero algo va a ocurrir. Bueno, hay muchos elementos que te deberían hacer sonreír, y sin embargo aquí, la gente es mucho más vital que allá, y este es un país sin destino político, sin destino económico, donde el aparato del Estado se viene abajo, donde la guerrilla perdió el rumbo, los políticos están corruptos, narcotráfico, y sin embargo la gente es más vital, entonces, ¿cómo es posible eso? Allá las relaciones humanas son más difíciles, la gente tú le hablas a un desconocido y vuelven la cara, se asustan. Me da la impresión que estamos en un dilema, un trauma que no lo hemos analizado, no hemos vuelto a recuperar nuestro espíritu liberal de los tiempos de Frei Montalva y de Allende, hemos perdido el espíritu del diálogo.

¿Qué temáticas puede tomar el documental ahí?
Es una cantera Chile, es un campo arqueológico lleno de momias tiradas en el suelo. Es cuestión de coger un saco y empezar a recoger tesoros. Porque cuántos héroes anónimos hay, en todo orden de cosas, desde los que defendieron La Moneda hasta los tipos que estuvieron en Curicó, anda a saber tú donde, haciendo algo útil, de los que arriesgaron su vida durante los dieciséis años de Pinochet, etc. Restablecer los valores, quién fue Allende, qué fue la Unidad Popular, qué fue el Poder Popular, que pasó con esa Revolución.




Santa fe de Bogotá, marzo de 2000





en Revista Chilena de Antropología Visual, 2004




















domingo, septiembre 13, 2026

«Cortezas / Abedules / Letrero / Tienda», de Georges Didi-Huberman

Traducción de Mariel Manrique y Hernán Marturet




Coloqué tres pedacitos de corteza sobre una hoja de papel. Miré. Miré pensando que mirar me ayudaría, tal vez, a leer alguna cosa que jamás fue escrita. Miré los tres pequeños jirones de corteza como las tres letras de una escritura anterior a todo alfabeto. O, quizá, como el inicio de una carta a escribir, pero ¿a quién? Me doy cuenta de que los he dispuesto espontáneamente sobre el papel en blanco en el mismo sentido de mi lengua escrita: cada «letra» comienza a la izquierda, allí donde hundí mis uñas en el tronco del árbol para arrancarle la corteza. Luego se despliega hacia la derecha, como un flujo desdichado, un camino roto: ese despliegue estriado, ese tejido de la corteza que se desgarra demasiado pronto.

Allí están los tres jirones arrancados a un árbol, hace algunas semanas, en Polonia. Tres jirones de tiempo. Mi propio tiempo en sus jirones: un fragmento de memoria, esta cosa no escrita que intento leer; un fragmento de presente, allí, bajo mis ojos, sobre la página en blanco; un fragmento de deseo, la carta a escribir, pero ¿a quién?

Tres jirones cuya superficie es gris, casi blanca. Ya añosa. Característica del abedul. Se deshilacha en volutas, como los restos de un libro quemado. Del otro lado, es todavía —a la hora en la que escribo— rosa como una carne. Se adhería tan bien al tronco. Ha resistido el mordisco de mis uñas. También a los árboles les Importa su piel. Imagino que, cuando pase el tiempo, estos tres jirones de corteza serán grises, casi blancos, de ambos lados. ¿Los conservaré, los ordenaré, los olvidaré? Y si así fuera, ¿en qué sobre de mi correspondencia? ¿En qué estante de mi biblioteca? ¿Qué pensará mi hijo cuando tropiece, y yo ya esté muerto, con estos residuos?

·   ·   ·

Abedules de Birkenau: son los propios árboles —«abedules» se dice Birken, «bosque de abedules», Birkenwald— los que han dado su nombre al lugar que los jerarcas del campo de Auschwltz quisieron —lo sabemos— consagrar específicamente al exterminio de las poblaciones judías de Europa. En la palabra Birkenau, la terminación au designa exactamente la pradera donde crecen los abedules. Es pues una palabra para el lugar, en cuanto tal, Pero sería también, hoy, una palabra para el dolor en sí mismo, como me lo hizo notar un amigo con quien hablaba de estas cosas: la exclamación au!, en alemán, corresponde a la marca más espontánea del sufrimiento, como aïe! en francés o ¡ay! en español. Música profunda y a menudo terrible de las palabras abrumadoramente investidas de nuestras obsesiones. Se dice, en polaco, Brzezinka.

Los abedules son los árboles típicos de las tierras pobres, desoladas o de silicio. Se los denomina «plantas pioneras» porque habitualmente constituyen la primera formación arbórea mediante la que un bosque comienza a ganar terreno sobre la landa salvaje. Son árboles muy románticos, a la sombra de los cuales se desarrollan, en la literatura rusa, por ejemplo, innumerables historias de amor, innumerables elegías poéticas. A la sombra de los abedules de Birkenau —los mismos que he fotografiado, ya que el abedul, que no vive más de treinta años en los países templados, resiste aquí, en la tierra polaca, hasta cien años y más— tuvo lugar el estruendo de miles de dramas que testimonian solo algunos manuscritos borrados a medias, sepultados en la ceniza por los miembros del Sonderkommando, esos prisioneros judíos encargados de la manipulación de los cadáveres y destinados, ellos mismos, a la muerte.

Caminé entre los abedules de Birkenau durante un bello día de junio. El cielo estaba plomizo. Hacía calor, la naturaleza florecía a pleno: inocente, bulliciosa, obstinada en su trabajo de vida. Enjambres que se alborotaban en torno a los árboles. El nombre del abedul, en varias lenguas eslavas, está asociado a la renovación primaveral, evoca la savia que comienza a circular nuevamente en los árboles. En Rusia se festeja, a principios del mes de junio, la «semana verde» que celebra la fecundidad del abedul, el árbol nacional. El abedul es, también, el primer árbol del calendario celta: simboliza, se dice, la sabiduría. 

¿Qué consecuencia de esa luz para mi ojo que buscaba? ¿Qué consecuencia para mi ojo que, sin buscar más, miró fijamente el suelo o se alzó hacia la lejana copa de los árboles?

·   ·   ·

En la Antigüedad, y luego en la Edad Media, la corteza de los abedules fue utilizada como soporte de escrituras y figuras. Una plancha de madera pintada de blanco y con la estampa de una calavera recibe al visitante de este lugar donde dominan el bosque, el ladrillo, el cemento, el alambre de púas. Desde 1945 —desde que este aviso ya no significa nada en lo inmediato—, la pintura blanca y negra se ha descascarado, como la corteza de un abedul. Pero es bien legible todavía y es legible, con ella, el tiempo que la ha vencido. Algunos clavos originales desaparecieron y han debido ajustar el letrero, recientemente, con un moderno tornillo cruciforme.

Llegué al complejo de Auschwitz-Birkenau un domingo por la mañana, muy temprano, a una hora donde el ingreso es todavía libre —qué extraño adjetivo, si uno lo piensa, pero es el adjetivo que otorga sentido a nuestra vida de cada instante, un adjetivo del que habría que saber desconfiar cuando se lee en letras demasiado evidentes, por ejemplo en el hierro forjado del famoso portal Arbeit macht frei—, más precisamente a una hora donde todavía no es obligatorio hacer la visita bajo la autoridad de un guía. Los molinetes metálicos, exactamente iguales a los del metro, aún estaban abiertos. Los cientos de auriculares, todavía colgados en su exhibidor. El pasillo «discapacitados», cerrado todavía. Los letreros nacionales —Polski, Deutsch, Slovensky...— todavía guardados en su estantería. La sala de Kino, aún vacía.

Aquí y allá, otros carteles: la pequeña flecha verde sobre la pared a continuación del molinete, flecha como la conminación a no desviarse del sentido obligatorio, verde como la hoja de los abedules o como una indicación de que el camino está «libre». Carteles para administrar el tráfico humano, como hay realmente, realmente en todas partes. Leo todavía la palabra Vorsicht! («¡Atención!») tachada por un relámpago rojo y seguida de las palabras Hochspannung-Lebensgefahr, es decir, «Alta tensión» y «Peligro de vida» (con las que se quiere Indicar, por cierto, el peligro de la muerte). Pero hoy me parece que esa palabra Vorsicht resuena de un modo muy distinto: más bien como una invitación a conducir la vista (Sicht) hacia un «delante» (vor) del espacio, un «antes» (vor) del tiempo, esto es, una causa de aquello que uno ve (como en la expresión vor Hunger sterben, «morir de hambre»). Esta causa o «cosa originaria» (Ursache) cuya eficacia respecto de la «cosa» de los campos no termina de desentrañarse. 

Otros carteles aparecen aún aquí y allá: estelas funerarias, tal como se las denomina, en las que textos escritos en blanco —en las tres lenguas, polaca, inglesa y hebrea— se destacan sobre un fondo negro. O bien, más prosaicas, las señalizaciones tan familiares de las «conductas prohibidas»: guarde silencio; no circule en traje de baño; no fume; no coma, no beba (la imagen muestra, tachada por un trazo rojo, una hamburguesa junto a un gran vaso de Coca); no utilice su teléfono celular; apague su radio portátil; no ingrese con bolsos a este campo, no circule con carritos de bebé; no utilice el flash fotográfico o su cámara en el interior de los pabellones; deje su perro en la entrada.

·   ·   ·

Esta barraca del campo de Auschwitz ha sido convertida en un stand comercial: vende guías, casetes, libros de testimonios, obras pedagógicas sobre el sistema concentracionario nazi. Vende inclusive un cómic muy vulgar que parece contar los amores de una prisionera y un guardián del campo. Es, por lo tanto, un poco pronto para Ilusionarse por completo. Auschwitz como Lager, ese lugar de barbarie, ha sido transformado, sin duda, en lugar de cultura, Auschwitz como «museo de Estado», y tanto mejor así. La cuestión es saber de qué tipo de cultura devino, este lugar de barbarie, el sitio ejemplar.

Parece que no hubiera medida común alguna entre la lucha por la vida, por la supervivencia, en el contexto de un «lugar de barbarie», como lo fue Auschwitz en cuanto campo, y un debate sobre las formas culturales de la supervivencia, en el contexto de un «lugar de cultura», como Auschwitz es hoy en cuanto museo de Estado. Sin embargo, hay ciertamente una medida común. El lugar de barbarie hecho posible —porque fue pensado, organizado, sostenido por la energía psíquica y espiritual de todos aquellos que trabajaron allí para negar la vida de millones de personas— por una cierta cultura: una cultura antropológica y filosófica (la raza, por ejemplo), una cultura política (el nacionalismo, por ejemplo), e incluso una cultura estética (lo que condujo a decir, por ejemplo, que un arte podía ser «ario» y otro, «degenerado»). La cultura no es la cereza del pastel de la historia: es todavía y en todo caso un lugar de conflictos donde la historia misma cobra forma y visibilidad en el corazón mismo de las decisiones y los actos, no importa cuán «bárbaros» o «primitivos» sean.




en Cortezas, 2011



Publicado por shangril aediciones, 2014

























viernes, septiembre 11, 2026

«Alguien habla», de Soledad Fariña




 
Alguien habla
y la voz se desplaza
mira       observa la oscuridad —la luz—
de las palabras pronunciadas
en el tiempo
Y qué son las palabras ahora,
una entonación oscura       amarga       dulce
como los rostros que pasan bajo el balcón

Ellos cantan       aplauden       Yo sonrío
atesoro en mi mano       la soledad
contenida en el aire (¡ah! mantener el poder
                     como brasa en la mano y soplar las cenizas
                     a la frente del otro)
Yo       que hoy vago conversando       conmigo
y con quienes encuentro en esta tierra
de ánimas que vuelven a pagar su culpa
—a decir lo no dicho—

Nosotros       espíritus errantes
en este cuenco oscuro       en esta ánfora gris
que nos contiene a todos,       tal vez sea Comala
tal vez sólo mi oído 



en Siempre volvemos a Comala, USACH, 2023







































miércoles, septiembre 09, 2026

«Las madres organizan sus dolores de noche», de Maya Abu Al-Hayyat

Traducción de Juan Carlos Villavicencio


Dolor en las articulaciones, niveles altos de azúcar,
enfermedades reumáticas,
un niño que faltó a la escuela por un resfrío:
las madres se sienten tristes por razones misteriosas,
como por la tristeza de otras madres
que se paran en las calles
sosteniendo fotografías de los rostros
bien cuidados de sus hijos
con patillas y bigotes,
esperando que las cámaras los plasmen
como a sus manos agrietadas también.
Madres que sostienen las vigas del hogar,
que abren las ventanas,
que ventilan las alfombras en sus tejados,
que expulsan las polillas del corazón
de los colchones abandonados
en caso de que llegue alguien de visita.
Las madres, que no estipulan
condición alguna para el regreso,
organizan sus dolores de noche
y lavan el cabello de sus hijas con aceite,
mientras que en la cama no dejan de dar vueltas.
Y cuando se quedan dormidas
roncan
y le dan un nombre y una voz a cada hogar.


















lunes, septiembre 07, 2026

«Lejos de mí decirles compañeros», de Mario Montalbetti

[55 versos]


Mario Montalbetti / Premio Iberoamericano de Letras José Donoso 2026

 
compañeros nuestros versos están demasiado pesados demasiado cargados de castellano

demasiado escritos en una lengua muerta el castellano es una lengua muerta

la unidad del idioma la unidad del idioma no tiene la menor importancia compañeros les propongo el idioma no tiene unidad

compañeros de generación nuestros versos podrían estar escritos en una lengua más conjetural están demasiado cargados de castellano de unidad como si fuéramos uno no somos uno está muerto

somos tres cinco con el mundo ¿por qué no seis nueve con la lengua?

compañeros esto no es una ribera del ebrio

esto es una ladera o un arenal o un robo a mano armada esto es un robo a mano armada

¿por qué queremos aparecer como ciudadanos presentables? con nuestros papeles libros bajo el brazo con nuestras sonrisas maletines

algo como un biombo parte en dos nuestras vidas una parte continúa hasta el final del muelle la otra se vuelve naturaleza muerta con papayas mangos tilapia y reloj

vamos a las playas …y así fue como entré a la burguesía

¿por qué es que justo antes de llegar vemos huertas de hortalizas flotando en la niebla?

puestos de chicharrones a ambos lados de la vía anuncios de una fiesta de hace dos semanas

compañeros de generación seamos menos comprensibles menos tolerantes seamos menos

los habitantes salen al camino los peces se ocultan

yo personalmente no me importa la tolerancia porque hace que todo se parezca a todo se vuelva indistinto sacamos una navaja de bolsillo

sacamos una navaja de bolsillo extraemos los clips que unen los cuadernillos extendemos las hojas en blanco para ampliar la superficie hacemos marcas hacemos marcas ¿y?

compañeros lejos de mí decirles qué hacer pero he visto a banqueros hacer lo mismo

nos enfrentamos a una historia elaborada asociando formas visibles susceptibles al sentido una a otra

¿no se nos ocurre algo mejor que contribuir con más imágenes? es posible que hayamos sido seducidos a masturbar al fantasma

¿para qué queremos ser plásticos? mejor la línea recta

¿dónde están las trochas? escribimos sobre vías asfaltadas no me hagan citar

hablar no es solo hablar compañeros hablar es hablar siguiendo ciertos protocolos de inteligibilidad los protocolos no son nuestros nos gusta someternos ¿queremos seguir haciéndolo?

compañeros de generación abandonemos todo eso el que tiene oreja que escriba

el que tiene huachafería que es criba

si no hablamos la misma lengua busquemos otras complicidades no hablamos la misma lengua busquemos otras complicidades

eso fue un modus ponens compañeros pero lejos de mí decirles compañeros

cuerpos cuyas partes recubiertos de grasas duras bronces estirados marcan el no paso del tiempo alrededor de sus ombligos amamos sin querer un hallazgo lejos de mí decirles

compañeros de generación amamos sin querer

¿no es sugerente el enorme esfuerzo que ponen en despedirnos? cada vez que nos invitan a algo algo se convierte en nuestra despedida

un crustáceo recorre dasso en menos tiempo y es menos estúpido pero nos siguen invitando despidiendo

compañeros una palabra a la que no le brote xantomas así creen que quisimos decir fantomas pero decimos xantomas

un objeto neutral que no se combe que no se venza

transparente si visto denso si oído incapaz si palpado inestable si frecuente

hese aquí la oscuridad es una reserva privada rasgada por un cuerno de rex vocabularius rex

o sintaxis rex

no hablamos su lengua no hablemos su lengua describamos los pasteles de crema y fruta con severidad y pesimismo

compañeros de generación primero las malas noticias seguimos en algunas listas

sarcasmos aparte esto es lo que hallo enteramente posible des engancharnos de la unidad de la lengua para hacer nuestro trabajo

economía política estética no lengua no castellano aquí no se habla español no unidad

compañeros es enteramente posible pero dejemos de imaginar cosas el que dijo la imaginación al poder es un fino

el que dijo el trabajo dignifica al hombre es un fino

ya no me siento espiado por el tiempo

que no sea decir así son las cosas resultado el capitalismo es tolerancia infinita

ahora las buenas noticias son dos las buenas noticias la primera hay un cortocircuito que está a nuestra disposición pero supone manchar las páginas de tinta y eso es difícil en nuestro mundo electrónico y la segunda es que estamos en las listas pero no están grabando no nos escuchan no nos oyen no llegamos a casi nada

deje su mensaje después de la señal todavía hablan como si los mensajes todavía fueran todavía señales

compañeros si me pasan la a la b la c la ch y así hasta la x y z y luego les pregunto qué dice más fuerte no se oye qué dice bueno por lo pronto eso nos permitiría tomar la academia peruana de la lengua

una sola lengua que no entendemos que no practicamos que no queremos ¿por qué?

castellano total lengua total en el centro de una pira espero que digan de nosotros se fueron de lengua

eso quiero en mi lápida «se fue de lengua» se liberó se escapó del tesoro

del rey al buey todo el mundo hace lo que le dicen

otro frente impopular un frente frío entendido con una frente fría eso hace que no sepamos si un verso está ahí por necesidad estética o conceptual

ese es el dilema del sastre queremos justificar lo que hacemos hay dos formas le contamos una historia a la lengua o le contamos una historia a nuestros amigos

pero en cualquier caso nos sometemos y no veo por qué debemos hacerlo

compañeros ya no sé qué más decirles

bueno tal vez si agrupamos todo en grupos de a cinco




en 8 Cuartetas en Contra del Caballo de Paso Peruano
Descontexto Editores, 2026










Nota de lectura de JCV:

Lejos de mí decirles Compañeros

demasiado cargados de castellano: castellano y no español al inicio de un discurso político sobre la lengua, el habla, contra las normas a las que les gustaría a los compañeros poetas someterse.

es posible que hayamos sido seducidos a masturbar al fantasma: un fantasma que ahora no sólo recorre Europa, citando el inicio del Manifiesto del Partido Comunista de Karl Marx y Friedrich Engels, publicado en 1848.

tener huachafería: comportarse de manera cursi o afectada para aparentar pertenecer a una clase social o cultural más alta de la que en realidad se tiene.

dasso: la calle Miguel Dasso en San Isidro, Lima, es famosa por ser un lugar de cafés, bancos y moda.

fantomas: reitero lo escrito en mi ensayo sobre Juan Luis Martínez: «personaje literario, Fantomas nace en 1911 por encargo, a manos del dueto Allain-Souvestre. Es un personaje maligno, un asesino que no vacila y que no siente culpa. Sin que los autores lo hayan descrito, Gino Starace lo dibujó en lo que sería su imagen definitiva: un hombre de sombrero de copa y vestido de frac, cubierta la cara con un antifaz, sostiene un puñal ensangrentado en su mano derecha».

hese: vendría del latín ecce, «¡Mira!», luego «He aquí».

rex vocabularius rex o sintaxis rex: el lenguaje como rey, tanto en su contenido como en su forma.



















jueves, septiembre 03, 2026

«Clase de dibujo», de Saleem Al Naffar

Versión de Juan Carlos Villavicencio




¿Si nos detuviéramos
se detendría también lo interminable?
Vociferando desde el fuego,
grito en la oscuridad.
¿Me escucharon?
¿Respondiste?

Los niños mojaron su pan en mis lágrimas
mientras luchábamos contra las cadenas del tiempo
dibujadas para arrastrar la guerra a la belleza.
Un niño me dijo
«Se llevaron a mi padre… ¿puedes verlos?».
Miré, pero no pude ver nada.

Pero estoy cansado
de ver
de viajar
de días ansiosos.
Madre, estoy cansado.
Delirantes nuestras alegrías: delirantes nuestra pena
y el viaje que muerde y muerde y muerde …

Cuando nos detenemos
la vida se convierte en memoria;
cuando dormimos,
con tiempo para hablar 
con nosotros mismos.

En la clase de dibujo
el tiempo está trazado en los contornos de nuestra patria
y en los cuentos de caballeros que marcan el tiempo con sus almas.
Nuestro profesor nos cuenta la historia
y colorea nuestras mentes.
Puso la pregunta en un lugar del corazón:
¿Qué pasó con nuestros profesores?
Hicieron que mi profesor faltara a clases.
Ni dibujos, ni historias, ni sueños bonitos.
Cansado del viaje y las preguntas
y de una vida de dolor,
deambulo apenas.
¿Quién verá mis huellas?
Rechazados por el amor, agotados por la ira,
se pararon sobre las nubes y tomaron
las estrellas del cielo y cambiaron
el ritmo del tiempo.

Si nos detenemos,
¿el tiempo seguirá caminando?
Nunca pensé que llevaríamos a los jóvenes a las olas


¿Qué nos pasa?
¿Debemos aprender de los ausentes?
¿Acaso la naturaleza no protege a la vida?

















domingo, agosto 30, 2026

«Detenidos desaparecidos», de Pablo Delgado




 

No confundan.
Nosotros fuimos naturaleza muerta 
en el territorio de Chile.
Allegados permanentes 
y cruzados de amor bajo las espigas.
Nos hacíamos el injerto para sabernos, 
pero la piel nos acusaba.

Rozadas las muñecas al fervor del gentío, 
nada nos era candoroso, ni siquiera nuestras sombras
que de ti y de mí nos buscaban.

Fuimos proclives en la hora nuestra, 
hasta silabarios de tantas preguntas nos prodigaron 
para seguir de poste en poste, 
de muro en muro, como suponiendo 
que tanta fábula era necesaria.

Lo fortuito era devastado y las consignas 
resignadas al diluvio en la cavidad del estadio, circo, 
manusterio o fogón en el recinto donde fuimos 
coludidos a marchar al son de las fisgas 
que basaron nuestros cuerpos.

Se supo al fin, nos llamaron por nuestros nombres.
M254, H247.
Libres por falta de méritos.




en Revista La Mancha 15/UNO, julio 2010















jueves, agosto 27, 2026

«En la Cúpula de la Roca», de Deema Shehabi

Traducción de Juan Carlos Villavicencio




Por la tarde Jerusalén es la amargura de doscientos
olivos caídos desnudos en pleno invierno a la distancia. Jerusalén
en la suave tarde es una mujer sentada al borde de la mezquita
con las rodillas secas dobladas debajo de ella, oyendo los naufragios
de palabras santas. Si te sientas a su lado bajo el arco de piedra 
          frente a la Ciudad
Vieja, bajo el aire lacado que se engancha en cada grieta de la piel,
tu sangre se desatará con sus sueños, la Cúpula
ondulará oro, y exhaustas sus cicatrices 
brillarán a través de su frente besada en exceso.
Te pedirá que te acerques y, cuando lo hagas,
ella alzará el mar de sus brazos desde los pliegues de su pecho
y dirá: este es el cielo oscuro que he amado desde niña.



















viernes, agosto 21, 2026

Carta al Director (a propósito de los dichos de la ministra de Ciencia del gobierno de Kast), de Felipe Cussen





Sr. Director:

Quienes estudiamos carreras como literatura, música, artes o filosofía, no lo hicimos para fomentar el extractivismo de las empresas de Inteligencia Artificial, ni empeorar aún más el pésimo servicio al cliente de las compañías telefónicas ni convertirnos en «Customer Success Manager». Lo hicimos para ejercer lo que aprendimos: leer, escribir, pensar, relacionar y crear, porque creemos que el conocimiento, la sensibilidad y la reflexión crítica que desde allí generamos es nuestro mayor aporte a la sociedad. Más respeto.

Felipe Cussen
Director Doctorado en Artes y Humanidades USACH




en La Segunda, 21 de agosto, 2026








Nota DscnTxt: La ministra de Ciencia del gobierno de Kast, Ximena Linconao, señaló: «Hay trabajo específicamente para personas que tienen mucho dominio del lenguaje, aunque hayan estudiado otra cosa, o que tengan mucho dominio de cómo comprender hasta dónde puede llegar una herramienta (…) Los profesores también tienen mucha oportunidad de convertirse en vendedores o servicio al cliente».










lunes, agosto 17, 2026

«Letanía para mi padre», de Jessica Abughattas

Traducción de Juan Carlos Villavicencio




Porque los toques de queda de
Porque el registro al desnudo en el puesto de control
Porque la ropa interior de la abuela estaba esparcida
Porque dos hombres armados van camino a
Porque la abuela guarda litros de Coca-Cola de plástico para
Porque sin previo aviso el agua podría ser 
Porque mi padre aprendió a conducir un tractor a la edad
Porque cuatro familias viven en una piedra
Porque los ladrillos de cuarzo de mi abuelo
Porque después de que entierren al abuelo, papá
Porque papá no lloró, enterró su rostro entre sus manos &
Porque el cáncer no puede ser
Porque el hogar está demasiado lejos para el aroma de
Porque las cuentas del rosario cuelgan de
Porque mi abuelo se ganaba la vida tallando cruces en
Porque me duelen las manos al hacer algo de
Porque tengo las manos en carne viva por sujetar las de mi abuela
Porque quité la tapa con mi
Porque revisar el horno catorce veces cada
Porque lo siento papá lo siento yo
Porque la penitencia es para
& los zapatos al revés significan que estás pasando por encima de Dios






en Antología de Poesía de la Resistencia Palestina, Descontexto Editores, 2024












Litany for My Father

Because curfews of / Because strip search at the checkpoint into / Because grandmother’s undergarments splayed on / Because two men with guns on the way to / Because grandmother saves plastic Coke liters to / Because the water could without notice be / Because my father learned to drive a tractor at age / Because four families live in one stone / Because quartz bricks from my grandfather’s / Because after grandfather is buried, dad / Because dad didn’t cry, he buried his face in his hands & / Because the cancer couldn’t be / Because home is too far for the scent of / Because rosary beads hang from / Because my grandfather made a living carving crosses out of / Because my hands ache to make something of / Because my hands are raw from grasping my grandmother’s / Because I pried the lid off with my / Because checking the oven fourteen times every / Because sorry dad I’m sorry I / Because penance is for / & upturned shoes means you’re stepping on God 







lunes, agosto 10, 2026

«En caso de emergencia», de Lena Khalaf Tuffaha

Traducción de Juan Carlos Villavicencio




para Musa Khalaf, nacido en 1938, en Jerusalén, Palestina

De esta manera abres la caja
cuando ya no estoy aquí.

La combinación podría ser una de estas:

1975
El año en que naciste

1967
El año en que perdimos el resto de nuestro país

1936
El año en que tu abuela se tragó sus monedas de oro
para esconderlas de los soldados

Así es como te mantienes
a salvo, guardando partes

de ti misma en cajas distintas.
Nunca le confíes
todo a nadie.

1949
El año en que murió mi padre

1977
El año en que los puestos de control te enseñaron
la diferencia entre tu nombre y tu pasaporte

1999
El año en que arrancaron el último de nuestros olivos
y el año en que el muro oscureció a Jerusalén

Así es como sabes que terminará:

Por la noche, las ventanas de la ciudad se convertirán en espejos,
una llave va recordar la forma de su puerta,

mientas las piedras de esta tierra
serán acurrucadas por manos más jóvenes que las nuestras. 


















martes, agosto 04, 2026

«Me dicen que tengo un claro sentido de propósito», de Sara Abou Rashed

Versión de Juan Carlos Villavicencio




En mi casa no hay lugar 
para la incompetencia. He perdido.
Hace años, en la clase de cerámica,

mis amigos moldeaban estatuas
asimétricas con barro;
las llamaban arte puro, decoración abstracta.

Hice platos, un vaso para los cepillos,
un joyero con su tapa.
No me reten, incluso los tornillos

en mis paredes cargan más peso
que lo previsto. En internet
encontré videos de mi casa

convertida en un museo de la ausencia.
Mi antigua cocina ahora es un esqueleto,
con sus huesos desnudos

de cemento y alambres de cobre. Aún así,
no maldigo a la revolución, ni a la guerra,
ni a los ladrones ni al régimen; sólo me maldigo

a mí misma – todos estos azulejos rotos
y el probable riesgo de morir
electrocutada por el pan nuestro
de un solo día.
















lunes, agosto 03, 2026

«Israel, la banalidad del mal y el mal radical», de Paulo Slachevsky




 
La idea de la banalidad del mal fue acuñada por Hannah Arendt tras los juicios al criminal nazi Adolf Eichmann en Jerusalén a inicios de los años 60. No es necesario ser un psicópata o un «pozo de maldad» para llevar adelante los más horrorosos crímenes y un genocidio. Un simple burócrata o militar, obedeciendo las órdenes y las lógicas del sistema, es capaz de transformarse en un genocida. 

Una década antes, en su libro Los orígenes del totalitarismo, Arendt usaba más bien el término «mal radical»: «Y si es verdad que en las fases finales de totalitarismo aparece este como un mal absoluto (absoluto porque ya no puede ser deducido de motivos humanamente comprensibles), también es cierto que sin el totalitarismo podríamos no haber conocido nunca la naturaleza verdaderamente radical del mal».

Si bien los conceptos de «mal absoluto», «mal radical» y «la banalidad del mal», responden a comprensiones diferentes y en tensión en torno a las experiencias límites del horror, su práctica se instala, como señala Hannah Arendt, cuando un sistema hace superfluos a los seres humanos, inútiles, prescindibles, reinando la inhumanidad. Fue el caso bajo el nazismo donde los judíos y gitanos eran considerados infrahumanos, peligrosos, antisociales, y podían ser tratados como animales. No tuvo límites la crueldad entonces, desde la humillación primera a través de las caricaturas e insultos en la prensa, las golpizas y la tortura, hasta el exterminio a través de las ejecuciones masivas, los campos de concentración y las cámaras de gas. Ese «otro», judío, gitano, comunista, había perdido toda dignidad y humanidad ante los ojos del opresor, y era posible hacer cualquier cosa de él.

Al terminar la Segunda Guerra Mundial, tras salir de la pesadilla de los campos de exterminio y los millones de muertos de la guerra, se buscó instalar un sistema jurídico internacional de derechos humanos que ayudara a prevenir que tales crímenes se repitieran, pero lamentablemente, bajo diversos métodos y expresiones, durante toda la segunda mitad del siglo XX e inicios del XXI, hemos sido testigos de cómo los genocidios y/o crímenes de lesa humanidad se reiteran. Lamentablemente, las prácticas de dominación que se construyen sobre la creación del enemigo interno o externo que justifica el odio, la deshumanización y el exterminio, se perpetúan; basta ver nuestra propia historia y los crímenes de las dictaduras latinoamericanas.

Sin embargo, pese a esa presencia constante del mal como sistema político en la historia contemporánea, de la cual el colonialismo es una de las más brutales expresiones, una y otra trágica realidad no son igualables, dominando la percepción de la experiencia nazi como expresión del último círculo del infierno por su nivel de planificación y sistematización del terror y exterminio, extremando las prácticas de horror implementadas en el mundo colonial. Auschwitz constituye una ruptura civilizatoria del Siglo XX: hay un antes y un después. Es en tal sentido devastador que hoy en día, ocho décadas después de que cayera derrotada la Alemania Nazi, Israel, el Estado que se reclama ser el representante de una de sus principales víctimas –los judíos–, repita el modelo deshumanizador y de exterminio de los nazis con el pueblo palestino. 

A diferencia del genocidio de entonces, que se llevó adelante en secreto y bajo un régimen totalitario, hoy el exterminio se ha convertido en un espectáculo, y lo conducen autoridades de un país que se dice democrático. Las evidencias están a la vista de todos, aunque muchos se nieguen a reconocerlo, y que día tras día el ejército israelí asesine a periodistas y comunicadores que registran los hechos. Desde la total deshumanización de la población palestina, con los recurrentes insultos y caricaturas en gran parte de la prensa y política israelí, la tortura y opresión cotidiana, hasta el planificado y sistemático exterminio y la limpieza étnica con apoyo de todos los adelantos tecnológicos, incluida la Inteligencia Artificial, que se lleva adelante en Gaza y Cisjordania, la matanza prosigue.

La gran Alemania, sueño de Hitler, se refleja hoy en toda la prepotencia del «Gran Israel», abiertamente defendido por Natanyahu y el sionismo. Estamos frente a un estado «Terminator» en Medio Oriente, buscando destrozar todo a su alrededor, incluido el Líbano e Irán.  La tragedia de Gaza se constituye así en una nueva ruptura civilizatoria con la complicidad e inacción de Occidente, donde en vez de castigar a los criminales, se les entrega armamento mientras se reprime la solidaridad con los oprimidos. De este modo, se está enterrando el sueño de un orden jurídico internacional, fundado en el respeto de los derechos humanos, que haga el mundo más humano y vivible. La fuerza bruta, la tecnología y las armas son los dioses que se adoran, exigiendo al resto someterse.

La obstinación y manipulación sionista que busca igualar Israel y todos sus crímenes con «lo judío», y a las resistencias a ese estado criminal con el antisemitismo, fomenta en los hechos el antisemitismo, pues favorece la confusión entre la legítima ira contra esa crueldad criminal que expresa Israel –una sociedad supremacista y desquiciada en su inhumanidad–, con las y los judíos en general. Los artífices de esa falsa equivalencia entre lo judío e Israel, no solo son ejecutores y/o cómplices del crimen contra el pueblo palestino y del caos y destrucción de Medio Oriente, sino también de la de ruina de la cultura e historia judía.  

Como ciudadanos del mundo, no podemos quedar indiferentes ante ello: es imprescindible sumarse a la solidaridad internacional con Palestina. Para quienes tenemos origen judío, es imperativo recuperar las banderas del antisionismo que fueron tan fuertes y significativas entre la población judía antes de la Segunda Guerra Mundial, y manifestarse como lo hacen numerosas/os jóvenes a través del mundo, movilizándose a la vez por una Palestina libre. Ejemplos no faltan para pensar en modos de organización judía articuladas en torno a la lucha contra la opresión, basta recordar el BUND, el partido socialista judío más grande del Yiddishland, zona de Europa del Este donde se concentraba una gran población judía, organización que logró la mayor votación judía en las elecciones del año 1938 en Polonia, justo antes de la Guerra, aunando la lucha antinazi, antifascista y antisionista. Luchas que vuelven a cobrar plena vigencia.
Ante este panorama desolador, las resistencias y las batallas por la memoria y la justicia han sido claramente una luz de esperanza. La lucha de las y los palestinos, «Los indios de Israel» como titula su libro Juan Fujita, o «las víctimas de las víctimas» como expresara Edward Said, igualan el heroísmo y entereza de los insurrectos del Gueto de Varsovia. Al otro lado, el «sistema sionista» es hoy expresión del «mal radical», como de la «banalidad del mal», en la peor de sus manifestaciones, equiparándose al nazismo en pleno siglo XXI.




en CIPER, 10 de mayo, 2026












miércoles, julio 29, 2026

«Desaparecida», de Lía Podestá

Tres días



Día 25

Mis pies reciben ahora el peso de mi culo como el peso de una carne cualquiera. Es el peso de la plegaria, el peso y la rabia de creer que el dios que llevaba en el pecho sobre un medallón de plata y que marcaba las palmas de mis manos en la infancia puede silenciar ahora cada grito que sale de mi boca raspando mi garganta y haciéndose un dolor punzante, desesperado, como si cada sonido pudiera tocar las paredes y rebotar como otro pedazo de carne.

¿Qué dios será el que calle los gritos de mi cuerpo, los gritos de mi boca cuando viene el hombre que son todos los hombres de este infierno, cuando viene sobre mí, me somete como a un animal suyo, traga de mí como pescado y me dice que soy una gran sirena muerta, esclavizada a mi cabello largo entre sus manos, a mi cola quebrada sobre el suelo y desangrada y otra vez esclavizada a la boca torturadora del hombre que intenta un beso vulgar sobre la misma cara en la que otro vació el puño y el esperma?

Mi rostro deja poco a poco sus facciones bajo las botas que lo pisan. Ya no hay tacto que no nos regrese a lo que nos han hecho y en lo que nos han convertido.





Día 34

Dios, halla esta plegaria entre tanta voz. Halla este cuerpo condenado y bésalo para que encuentre la muerte y con él sus heridas. Halla también el cuerpo del hombre que se hizo mi marido en tu palacio cuando yo llevaba un vestido blanco. Acribíllalo en la noche con el arma de otro, dale la muerte por la que rogamos todos y entiérranos juntos para que pueda ir nuestra familia a dejarnos una gran flor y llorar nuestro encierro, tortura, humillación y cada pálpito desesperado de cuando se acercan. Oh, Dios, cuán sagrado es ahora el pasado, la sonrisa de mi esposo, la de mi madre y mis hermanos. Son luz cuando cierro los ojos, son una mañana soleada antes de que ellos y sus risas caigan sobre mi cuerpo con su propia oscuridad.





Día 44

Han hecho de mí la fotografía de la que ruega juntando las manos y cerrando los ojos. Han hecho de mí la torpeza fría de la que ofrece el cuello. Sueño que es arrancado, rueda e intenta una oración, acaso la última. Sueño que el corazón sigue latiendo con fuerza y porque pronto dejará de hacerlo para terminar con el cuerpo: hervido para arrancar de él todo olor a infancia, para arrancar de él toda pureza, enterrarlo y rodearlo de flores insanas, hierbas y espinas. Mi cuerpo terminará así, siendo un objeto curioso cuya cabeza pueda mostrar una sonrisa rodante, de ojos abiertos, viendo por última vez el patio donde creció entre hormigas negras y huertos fértiles sin darse cuenta de que es la misma celda marchita y hecha charco de orín de los últimos días. Despierto y la cabeza humana sigue en su lugar con las heridas y el caminito de sangre que termina entre mis pechos porque han roto mis labios cuando intentaban una maldición que parece haber alcanzado mi cuerpo antes que sus almas.



2025









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