Traducción Andrés Simor y Eliseo Diego
Con una mano en el arado
y Ia otra al arma prendida,
va el pobre, buen pueblo andando,
sangre o sudor derramando
mientras le dure la vida.
¿A qué el sudor que le corre?
Si todo lo que quisiera
para cubrirse o comer,
de sí misma, puede ser
que madre tierra le diera.
Y si el enemigo viene,
¿a qué la sangre, la espada?
¿Por la patria?… ¡Si es un hecho
que donde hay patria hay derecho
y el pueblo no tiene nada!
1846
en Asalto al cielo, Editorial Arte y Literatura, Cuba, 1975

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