Versión de Juan Carlos Villavicencio
«Ahí», indica la abuela.
Ella tenía una tienda que fue un hogar.
Ella tenía una cabra y un camello.
Ella tenía un rastrillo y un trinche y una pala de jardín.
Ella tenía un machete y algo para regar.
Ella tenía un huerto y doscientas plantas.
Ella tenía un hijo y otro y otro más.
· · ·
«Ahí», insiste.
No podía ver
por culpa del muro.
No podía oír
por culpa del ruido.
No podía oler
por culpa de la pólvora.
· · ·
Pero siempre lo sé,
estoy seguro de que la abuela
siempre fue
y sigue siendo
y siempre será.
Ella huele a tierra.
Y sonríe como la tierra.
Y parpadea como la tierra
cuando la lluvia la toca.
· · ·
Ella tiene una casa que es una tienda.
Ella tiene una llave
y un recuerdo.
Ella tiene una esperanza
y doscientos descendientes.
· · ·
La abuela está aquí
pero vive allá.
«¡Sí, allá mismo!»
15 de mayo de 2012

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