viernes, marzo 06, 2015

“Los valores de la literatura”, de Susan Sontag







Discurso pronunciado al recibir el Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2003



Sans un idéal inaccesible,
point de vocation authentique.
Marcel Bénabou

La índole más alta de moralidad
es no sentirnos como en casa en el propio hogar.
T.W. Adorno



La concesión de un premio crea una situación inusitada. Quienes lo otorgan están obligados a creer que su decisión ha sido la óptima. Quienes lo aceptan están obligados a creer que se lo merecen. Ambos supuestos, en una circunstancia determinada, podrían ponerse en entredicho. 

Estos discutibles supuestos son aún más dudosos si el premio no se otorga a una actividad cuyo mérito puede medirse con más o menos objetividad, como el deporte o la ciencia, sino al dominio de la cultura, las artes y el pensamiento. En éste, el mérito parece resistir la medición objetiva. En efecto, parece que, en las artes, el único juicio seguro es el de la posteridad; con ello quiero decir el juicio emitido dos o tres generaciones después de que la obra está concluida y su autor ha desaparecido.

Mueve a la humildad saber que, de todos los libros encomiados, de los libros tenidos por parte genuina de la literatura, y publicados, digamos, en cualquier decenio en particular -nunca más de cinco a diez por ciento de las novelas, la poesía y el ensayo serios publicados en el periodo-, sin duda no más de uno por ciento en efecto perdurarán, es decir, su interés será permanente, parecerán valiosos, aún los disfrutarán las generaciones venideras y merecerá la pena leerlos y releerlos. 

Nadie puede predecir el juicio de la posteridad -que en última instancia es el único que cuenta- acerca de una obra literaria o artística en particular. Por lo que en este sentido toda distinción en el ámbito de la cultura sólo puede expresar un reconocimiento condicional que espera su confirmación o refutación posterior. No obstante, esos galardones nos parecen menos problemáticos si pensamos que manifiestan algo más que reconocimiento o fe en los logros de cualquier escritor o artista. Manifiestan una fe en la propia actividad.

Por lo tanto, la mejor reflexión que puede hacerse sobre un premio literario significativo es que afirma la importancia, la gloria (si se me permite una palabra tan grandilocuente), de la literatura misma. Éstas son al menos mis reflexiones en ocasión tan destacada, en la que he sido distinguida como una de las dos merecedoras del Premio Príncipe de Asturias de Letras.

Cuando pienso en la literatura, en la infinitamente diversa aventura de afanarse con el lenguaje para contar historias y transmitir el conocimiento profundo en el que me he anclado, comprometido, durante toda mi vida como persona moral y consciente, pienso en un amplia escala de valores que en realidad son metas o modelos con los cuales juzgo mis actividades personales y literarias.

En un sentido, el empírico o fáctico, la literatura es meramente la suma de todo lo escrito y tenido por literatura. En otro sentido, el ideal, la literatura es la suma de todo lo que mejora, enaltece y hace más necesaria la actividad literaria.

En esta segunda y más valiosa acepción, la literatura honra -y representa- metas ideales en sentido estricto. Es decir, nunca alcanzadas del todo. Sin embargo, son aún más irresistibles y ejercen mayor autoridad como ideales precisamente porque resulta muy difícil mantenerlos.

Alguien podría rechazar, como una suerte de enternecedor disparate, lo que me propongo encomiar aquí. Pero yo no lo veo así en absoluto. Estas normas morales, estos ideales, no son una ilusión.

Imaginemos la literatura como una utopía... un lugar en el que imperan los modelos más encumbrados, casi inaccesibles. Se pueden deducir unas cuantas normas de una interpretación determinada de la literatura, de la que importa, que sigue importando durante decenios, generaciones y, en pocos casos, durante siglos. 

Ésta es mi utopía. Es decir, aquí están los modelos que infiero o me parece que sustenta la empresa de la literatura.

Uno. Las actividades literarias (la escritura, la lectura, la enseñanza) son una vocación ideal, una prerrogativa, más que una simple carrera, una profesión, que se sujeta a las nociones comunes de "éxito" y al estímulo financiero. La literatura es, en primer lugar, una de las maneras fundamentales de nutrir la conciencia. Desempeña una función esencial en la creación de la vida interior, y en la ampliación y ahondamiento de nuestras simpatías y nuestras sensibilidades hacia otros seres humanos y el lenguaje.

Dos. La literatura es una arena de logros individuales, de méritos individuales. Esto implica que no se confieren premios y honores al escritor porque representa, digamos, a las comunidades débiles o marginadas. Esto implica que no se hace uso de la literatura o de los premios literarios para respaldar fines ajenos a ella: por ejemplo, el feminismo —hablo como feminista—. Esto implica que no se reparten recompensas a los escritores como medio de pagar consecutivo tributo a la diversidad de las identidades nacionales. Así es que si los mejores tres escritores del mundo son, por ejemplo, húngaros, entonces lo ideal es que los jurados de los premios no se inquieten porque los húngaros reciben demasiados galardones.

Tres. La literatura es primordialmente una empresa cosmopolita. Los grandes escritores son parte de la literatura mundial. Deberíamos leer a través de las fronteras nacionales y tribales: la gran literatura debería transportarnos. Los escritores son ciudadanos de una comunidad mundial, en la que todos aprendemos y nos leemos los unos a los otros. Si consideramos que cada logro literario significativo es, en última instancia, parte de la literatura del mundo, nos hacemos más receptivos a lo foráneo, a lo que no es "nosotros". El poder característico de la literatura es que nos deja una impresión de extrañeza. De asombro. De desorientación. De que nos encontramos en otro lugar.

Cuatro. Las diversas pautas de excelencia literaria, en el seno de las literaturas en todos los idiomas y en la gama entera de la literatura mundial, son una lección cardinal sobre la realidad y la conveniencia de un mundo que aún es irreductiblemente plural, diverso y variado. El mundo pluralista actual depende del predominio de los valores seculares.

Es posible, desde luego, exponer lo que denominamos modelos de un modo más enérgico, y acaso más controvertido, como antipatías, como negativas. Así es que, para enunciar de otra manera lo que acabo de decir:

Uno. Desprecio a los valores mercenarios.

Dos. Aversión a hacer uso principalmente instrumental de los escritores; por ejemplo, celebrar a los autores sobre todo en calidad de representantes de comunidades que se imaginan marginadas, con el fin de manifestarles su apoyo.

Tres. Cautela ante el filisteísmo cultural que se encubre con la aplicación de los valores democráticos en materia literaria. Desconfianza permanente de las afirmaciones nacionalistas y las lealtades tribales. 

Cuatro. Eterno antagonismo contra las fuerzas represivas y la censura.

Estos son en efecto valores utópicos. No se han cumplido. Pero la literatura, la literatura en su conjunto, aún los encarna. Aún estimulan a los escritores. Aún nutren a los lectores, a los verdaderos lectores. Y es también lo que celebra todo premio literario importante. Por estos valores me honra que la Fundación Príncipe de Asturias me haya elegido como una de las galardonadas con este destacado premio.



España, octubre 2004










jueves, marzo 05, 2015

"Sensibilidad", de Jake Adam York

© Traducción de Juan Carlos Villavicencio




a Mack Charles Parker, linchado cerca de Poplarville, Mississippi, 24 de abril, 1959,
recuperado del Pearl River, 4 de mayo, 1959


Seis semanas desde que ese susurro se levantó
en la ventana de un escenario
detrás del bar Half Note,
susurro que Mingus dejó extender como un moretón,
Lester Young ha muerto, seis semanas
desde que cayó del cielo,
muerto fuera del avión de París,
y cada noche este adiós se
hace más sensible. Ahora
los planos se ocultaron, y Handy ha aprendido
a plegar el sonido de la respiración
dentro de sus notas –la garganta sangrante,
la última agitación de la lengua epiléptica–
mientras Mingus anima el bajo
en ondas de sonido y fallas
que ningún micrófono puede contener.
Los tragos tiemblan como el río
a mitad de camino de aquí a la tumba,
arrastrados por el viento o desplomándose,
tos de cuerdas bajo su mano,
y en la parte alta de la ciudad una cinta espera
los magnetos para decir esto otra vez,
un teletipo está escribiendo una historia
para el Times de mañana–
un cuerpo halado desde un río
en Mississippi, con sólo dedos
para un nombre. Aquí
sólo los tragos están oyendo
mientras Ervin se levanta, escribiendo el plomo de Handy,
e incluso no pueden oír
cómo los ríos curan su quietud,
cómo llenan sus cicatrices tan perfectamente
que recordar se siente como olvidar.
Entonces la respiración se fue.
La madera tararea un momento más largo,
y cada superficie se hace suave
hasta que los vidrios y las aguas
vuelven a ser de vidrio y dispuestos
para atrapar cada aplauso,
cada nota que cae.




en Persons Unknown, 2010












miércoles, marzo 04, 2015

“A los que babean por la ‘pobreza’ de Mujica”, de Marcelo Padilla






Me tienen harto con la difusión de la "pobreza" de Mujica. Mujica es Mujica y es presidente de Uruguay, pero no tenemos por qué tener todos los países de la región un presidente como Mujica. Pasa que el viejo topo “vende”, no sé si él mismo lo hace a propósito, pero sí sabemos quienes son los compradores-difusores de esa fantasía del “presidente pobre”: los medios, la oposición de centro-izquierda, los Radicales y hasta sectores de la derecha histórica en Argentina viven alabando a Mujica por su austeridad franciscana, como si ello en sí mismo constituyera "la transformación de su país".

Es un mandatario de un país hermano a quien hay que bancar en el marco de un proceso común latinoamericano que busca unirse para hacer más fuerte a Sudamérica (a través de UNASUR, por ejemplo) y no descontextuar simbólicamente su estilo de vida, los trapos que viste y la casa que habita, de aquél.

Sería ideal que pasaran muchas cosas que no pasan en Argentina, pero las gestiones hay que evaluarlas no por cómo se visten y dónde viven los funcionarios (exclusivamente) sino por los resultados en materia de empleo, soberanía política y económica, políticas sociales activas en favor de los que menos tienen, redistribución de la riqueza y de la palabra y comunicación, política de Derechos Humanos, entre otras.

El viejo Mujica es un viejo zorro que me cae bien, aclaro, hace un buen tiempo que la derecha uruguaya no da pie con bola como oposición. Es cierto además que en el país hermano hubo un mejoramiento, tibio,  de la calidad de vida de los uruguayos desde que el Frente Amplio gobierna; tienen a un pueblo hospitalario, buena gente, una cultura ejemplar, son respetuosos y dignos.

Dicho esto, sin embargo, Mujica no solo no ejerce el liderazgo de la región porque en Uruguay todavía no se han realizado cambios estructurales como por ejemplo sí los hizo Fidel, Hugo Chávez, los intentos de Correa y Cristina con sus resultados positivos a la vista, Evo, entre otros; sino que además, en Uruguay se vive un proceso distinto donde el margen de maniobra del estimado Pepe es estrecho frente a los poderes concentrados de su país.

Cruzar a Uruguay por el río es imposible debido al altísimo costo que impone la monopólica Buque-bus que opera en la zona. No hay otra posibilidad de cruzar por agua que no sea a través de Buque-bus.

Punta del Este es el símbolo de la frivolidad en toda Latinoamérica, los canales de televisión uruguayos tienen una programación en la cual gran parte de la misma toma señal de canales argentinos que se ocupan de la farándula. Además, se sabe, siempre fue un paraíso fiscal, una especie de Suiza en el Río de la Plata.

La población afrodescendiente, que llega al 8% vive en condiciones de pobreza, concentrada en los barrios del sur montevideano, en su mayoría. Viven un proceso de importaciones favorecido por las políticas oficiales en detrimento de la tímida industria local de base primaria. La industria frigorífica se encuentra en manos de capitales brasileros y norteamericanos en más del 50%  y se mantienen en buena sintonía con los organismos internacionales de crédito, entre ellos el FMI.

Todo ello y más nos muestra a un país lejos de tomar como modelo, al menos en sus políticas de gobierno.

Pero no es intención de esta nota evaluar a Mujica sino a quienes, repito, hacen uso, en la región, de su imagen de presidente pobre a imitar. Justamente los que lo promueven aquí no se bancarían a un tipo que habla y se viste como un hombre de la calle, un jubilado. Lamentablemente, aclaro.

Y es a la hipocresía a la que me refiero. Con solo decirles que Mujica fue dirigente Tupamaro, ex guerrillero, preso político en dictadura, que apoya discutir sobre la despenalización de la marihuana, la despenalización del aborto, entre otras ideas de avanzada, saldrían espantados. Pero no. La idea de mostrar a un Mujica pobre tiene como objetivo desacreditar en primer lugar a nuestra Presidenta, y de paso a todos los mandatarios sudamericanos que han enfrentado procesos destituyentes por parte de la oligarquía con el apoyo de lo más retrógrado de las clases medias conservadoras y los medios de comunicación.

En fin, se les cayó Capriles en Venezuela, les da vergüenza Piñera en Chile porque no les da para un Macri (que se hizo rico gracias a los negociados de su padre con la dictadura), y ahora babean por Mujica, ya viejo, más cansado, honesto, pero que no deja de parecer un abuelo que da buenos consejos tomando mate.



en Mendoza on Line, 19 de enero de 2013



Una opinión de interés sobre “San Pepe Mujica o cómo nos venden que el Capitalismo puede funcionar con políticos honrados”, en:






martes, marzo 03, 2015

"Tornándose doméstico", de Nicole Krauss

Traducción de Juan Carlos Villavicencio




Cien millones de emigrantes vagan por el planeta.
Levantan un suave polvo, desde el espacio aparecen
para convertirse en tiempo, una pequeña tormenta
            que el viento conduce fielmente.

Cuando llueve levantan sus tazones al cielo.
Duermen con una roca debajo de sus cabezas.
Al amanecer son los primeros en romper el silencio fotográfico.

Han perdido todo sentido de la distancia. Algún tipo de arribo –tardío,
bajo un cielo oscurecido, el olor de millas en sus ropas–
algún tipo de arribo se necesita para decir cuán lejos han viajado.

El crujido de la gravilla en la entrada de autos del vecino.
Él se unirá al camino de esos otros soñadores sedentarios,
los innumerables que han encontrado un hogar sólo para dejarlo.

No hay ninguna buena razón por la que noche tras noche
duerma aquí contigo.
Sólo que aún no ha caído el techo sobre nuestras cabezas.






2001












lunes, marzo 02, 2015

“Los terroristas somos nosotros (la 'gran mentira' sobre el Estado Islámico)”, de Michel Chossudovsky








Bajo el auspicio del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, con el presidente Obama presidiendo la sesión del Consejo, los Estados Unidos han hecho un llamado a que la comunidad internacional adopte fuerte medidas, a nivel nacional e internacional, para impedir el reclutamiento de combatientes por parte del Estado Islámico.

Lo que no se menciona en los reportajes de los medios de comunicación es que los jefes de Estado que han respaldado la campaña de los Estados Unidos contra el Estado Islámico, aconsejados por sus respectivos servicios secretos, saben perfectamente que los servicios de inteligencia de EE.UU. son el arquitecto oculto del Estado Islámico, el cual es parte de una vasta red de entidades terroristas “yihadistas” apoyadas por EE.UU. Los distintos países son, o bien forzados a apoyar la resolución promovida por EE.UU., o bien cómplices de su agenda terrorista. No hay otra opción.

En caso de que lo olvidemos, Arabia Saudita y Qatar han estado entrenando a los terroristas del ISIS (sigla en inglés de “Estado Islámico de Irak y Siria”), por encargo de los Estados Unidos. Así como la OTAN, en contacto con el alto mando turco, ha estado desde marzo de 2011 implicada en la coordinación y el reclutamiento de combatientes yihadistas enviados a Siria. Es más, las brigadas de ISIS, tanto en Siria como en Irak, están integradas por fuerzas especiales y consejeros militares occidentales. Todo esto se sabe y está documentado, y a pesar de ello ni uno solo de los jefes de Estado ha tenido el coraje de señalar lo absurdo de la resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas promovida por EE.UU., que fue adoptada por unanimidad el 24 de septiembre.

Llamar “absurdo” a lo que está pasando es quedarse corto. De lo que estamos siendo testigos es de un proyecto criminal bajo el auspicio de las Naciones Unidas. Pese a que la diplomacia internacional se basa con frecuencia en el engaño, las mentiras de la política exterior de EE.UU. ya no son creíbles. Estamos siendo testigos de una rotura total de la práctica diplomática establecida. La “Verdad Prohibida” es que el Estado Islámico es un instrumento de Washington; un “recurso de la inteligencia” de EE.UU. ISIS no es una entidad independiente, ni un “enemigo exterior” que amenaza la seguridad global, como transmiten los medios de comunicación occidentales.


Aunque todo el mundo sabe esto, la gran mentira prevalece. La Mentira se convierte en la Verdad

La resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas hace un llamado a los estados miembros para que “supriman el reclutamiento, organización, transporte, equipamiento y financiación de combatientes terroristas extranjeros”. Especialmente, la resolución apunta a la “necesidad urgente de implementar esta resolución con respecto a esos combatientes terroristas extranjeros asociados con ISIS, ANF (Frente A-Nusrah), y otras células, afiliados, grupos separados o derivados de Al-Qaeda”.

¿Pero no son estos precisamente los “combatientes por la libertad de la oposición” entrenados y reclutados por la alianza militar occidental en su cruzada para derrocar al gobierno de Bashar Al Assad? Los combatientes del ISIS son los soldados de a pie de la alianza militar occidental. Su mandato tácito es sembrar el caos y la destrucción en Siria e Irak, actuando de parte de sus promotores de EEUU. El objetivo final es transformar países en territorios.

Los líderes políticos presentes en la sesión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aplaudieron la iniciativa contraterrorista de EE.UU. El presidente de Francia, François Hollande, señaló que “el terrorismo ha tomado una nueva dimensión, y quiere ahora conquistar territorio”. Varios aliados de EE.UU. incluyendo Jordania, Turquía, Arabia Saudita y Qatar, que están actualmente implicados en el apoyo a ISIS y Al Nusrah, se han implicado ahora en los ataques aéreos promovidos por EE.UU. que tienen supuestamente como blanco el ISIS dentro de Siria.

Turquía y Jordania son países fronterizos con Siria. Arabia Saudita y Turquía comparten frontera con Irak. La implicación militar directa de estos países apunta a un escenario de escalada de la guerra sectaria extendiéndose desde el Mediterráneo a Asia Central. Al respecto, Turquía ya ha anunciado que se implicará en acciones dentro de Siria e Irak. El recientemente elegido primer ministro Ahmet Davutoğlu anunció (un día antes de la reunión del Consejo de Seguridad) que su gobierno buscará el apoyo del parlamento turco para intervenir militarmente tanto en Irak como en Siria. Lo que está en juego aquí es una llamada “zona de exclusión aérea” disfrazada, una justificación para bombardear Irak y Siria bajo una misión “contraterrorista”, dirigida principalmente contra la infraestructura económica, como también contra la población civil.

Los arquitectos políticos del Estado Islámico, incluyendo el presidente Obama, el primer ministro Cameron y sus homólogos en Francia, Turquía, Arabia Saudita y Qatar, están ahora librando una campaña militar contra el Estado Islámico, el cual crearon ellos mismos. Se contempla también el poner tropas en terreno. Según fuentes del gobierno iraquí, EE.UU. enviará 13.000 soldados a Irak.

¿Los líderes de los países occidentales son totalmente ignorantes y estúpidos, o totalmente corruptos y cómplices? Es más, parecen ignorar completamente las implicaciones a gran escala de sus acciones. La propaganda es un acto criminal según Nuremberg: Crimen contra la Paz. Con su ratificación de las mentiras y montajes de la política exterior de EE.UU., los medios de comunicación de masas son cómplices de crímenes de guerra. En realidad, los terroristas somos nosotros.

El primer ministro de Gran Bretaña, David Cameron, llevará el asunto al parlamento británico. Se contempla la revocación de la ciudadanía tanto en Gran Bretaña como en Canadá para aquellos sospechosos de apoyar el movimiento yihadista. Al tiempo que el primer ministro de Gran Bretaña ha hecho un llamado al gobierno de su Majestad para que “restrinja o rescinda el pasaporte a británicos yihadistas”.

Irónicamente, el primer ministro Cameron es cómplice de facilitar y organizar dentro de Reino Unido el reclutamiento de británicos yijadistas. De hecho, uno puede sugerir, mientras se espera la formulación de cargos criminales, que su pasaporte debería ser revocado por “apoyar al movimiento yihadista”.

George W. Bush afirmó en el año 2001, “o estás con nosotros o estás con los terroristas”. La verdad prohibida es que EE.UU. está implicado en una empresa diabólica: primero, está con los terroristas, ya que ha creado una red de terror islámica con vistas a destruir países soberanos, y, segundo, ahora está librando una guerra contra su propia red de terror: un enemigo creado a la medida el 11/9. Sin la propaganda de los medios de comunicación, esta agenda militar disfrazada de contraterrorismo se vendría abajo, se derrumbaría como un castillo de naipes.

El presidente de EE.UU. y su aliado británico son los verdaderos terroristas. Ellos son los Estados que apoyan el terrorismo, con vistas a librar una posterior guerra de conquista. Y las Naciones Unidas son cómplices en esta empresa.



en Global Research, 8 de enero de 2015

Traducido por Mariola García Pedrajas













domingo, marzo 01, 2015

"Año dos mil", de Matías Ayala

Dos poemas




Asunto de historia


A mí también me contaron historias
de aquel tiempo confuso
y, más que la historia misma,
es el tono lo que ha perdurado.
Había ansiedad en sus bocas
y la lengua oscurecida por el vino,
había rabia agazapada en sus ojos
como en un animal después de atacar.

A mí también me contaron historias
de moraleja rotunda y apellidos frecuentes,
no recuerdo cuándo se detenían,
sólo más tarde supe de la arista y la ceniza,
de la excusa y sus sastres imposibles.

A mí también me contaron historias,
me repitieron sus fragmentos fingidos,
fueron los de mi clase, quizás,
los de mi género creo que fueron,
fue la alegoría
“de un ángel rompiendo las cadenas”
en una moneda de diez pesos.

Así es.

Juguemos al cara y sello: si sale cara,
encaramos; si cae sello, silencio.

Yo también tuve noticia de todo eso,
me refiero al desprecio y la vergüenza
que aún vuelve a recorrer las pupilas
como si el pasado se hiciera presente:

esa madrugada en que los Mapuches
hicieron temblar la tierra
cuando se arrojaron contra la ciudad
como un enjambre rabioso:
y embistieron las armaduras con mazas
y hundieron sus lanzas en la carne
y las piedras, las picas, los gritos,
las flechas con fuego, la sangre afanosa.

Ah, sí, me refiero a Inés de Suárez
–la única mujer del campamento–
que ante el vértigo de la inminente derrota
dejó de curar a los heridos
y degolló a los caciques prisioneros
haciendo rodar sus cabezas por la Plaza de Armas.
Y besaron, por última vez, la tierra fértil
y esta fresca, estaba fría y era blanda.

Así fue.

Y bajo el cuidado de la misma Inés de Suárez,
los tres cerdos y los dos pollos que resistieron
lograron reproducirse en abundancia
durante los años siguientes.

Y a pesar del aislamiento y la penuria
–aun más patente en el fin de la tierra–

fue buen augurio en la lección de la violencia.
Así, a su manera, empezaron a pertenecer,
así comenzaron a contar sus historias,
enterrar a sus muertos y repetir sus refranes.

Ojo por ojo y diente por diente.
En boca cerrada, cuchillo de palo.
El indio bueno es el indio muerto.
A buen entendedor, piedras trae.

Me refiero a eso, a exactamente eso
que no puedo decir ¿entiende?

Moraleja:

Y tomaría el fémur intacto de esta historia
y fabricaría una flauta para digitar
escalas insistentes como décadas o siglos.
Y le cortaría sus brazos con conchas de mariscos
hasta extraer su corazón palpitante.
Y lo acunaría entre mi mejilla y mi hombro
como a una almohada o un recién nacido
que llora certero, sucio y ciego.







Rapsodia


Esta ciudad gris, inmensa e inasible
tendrá algún día todas sus tiendas saqueadas.
El cemento de las calles estará partido,
cortados sus cables, marchita su propaganda.
El río Mapocho desbordado se hundirá en el Metro.
Los edificios que permanezcan en pie
exhibirán sus ventanales rotos
y las aves, indolentes, anidarán en sus pisos.
Como si un ejército las hubiera arrasado
tanto las casas del Barrio Alto
como las viviendas populares
serán ruinas idénticas para el tiempo.
Monumentos, archivos y automóviles
convertidos, por ejemplo, en osamentas.
De sus millones de luces, ninguna volverá a prender.
Sólo quiltros, sapos y ratones harán colonias
en los escombros. Y cada 12 de febrero
el aire, con olor a barro y pantano,
parecerá eléctrico como antes de la lluvia.






2006