sábado, abril 25, 2015

“Inspirado en lo ocurrido”, de Su Manshu








Eres la Diosa de la Belleza,
esbelta y ligera como la brisa.
Un hoja roja en la mano,
me pides con gran cariño
mi firma y mi dedicatoria.
A tu amor sólo puedo responder
con una lágrima de angustia.
Me desespera pensar:
¿Por qué no te hubiera conocido
antes de hacerme fraile?



Traducción de Guojian Chen

en Poesía clásica china, 2001






viernes, abril 24, 2015

"Chile en la turbulencia: ¿Y dónde está el piloto?", de Paul Walder





La idea que ya ha penetrado el espectro político de la Nueva Mayoría es que hay una crisis institucional. Se trata de un trance que apunta al corazón mismo de nuestro sistema presidencialista: porque no es lo mismo que tres ministros o un tercio del Parlamento esté relacionado con los casos de corrupción, a que la presidenta también esté tocada por el fenómeno, comenta el presidente del Partido Comunista, Guillermo Teillier. Se trata de un momento en extremo delicado, en el cual las propuestas de salida cruzan o consideran reflotar a la figura presidencial. Sin una recuperación del liderazgo de Bachelet la crisis seguirá un curso impredecible.

La presidenta inició abril con los peores niveles de apoyo desde su llegada a La Moneda en 2014. Una aprobación que se diluye pero que suma, además, algo inédito: un aumento so stenido en los niveles de rechazo. La figura otrora incombustible de Bachelet ha perdido atributos fundamentales como su cercanía y credibilidad. La encuesta Cadem le daba un escaso 27 por ciento de aprobación hacia finales de marzo, y un 63 por ciento de rechazo. Adimark, en tanto, le otorgaba un 31 por ciento de apoyo y un 61 por ciento de desaprobación hacia la misma fecha. Este periodo, marcado por los escándalos de corrupción de Penta, Soquimich y Caval, coincidió con diversas catástrofes, desde la erupción del volcán Villarrica, el incendio en Valparaíso y La Araucanía y las inundaciones en Atacama. La presencia en terreno de la presidenta no logró revertir la caída de su imagen. Cadem registró que el 64 por ciento reprobó la acción del gobierno tras el desastre del norte.

Hubo, sin duda, otro episodio que reflejó la gravedad del fenómeno que afecta a la Presidencia. El rumor sobre la renuncia de Bachelet recorrió hacia finales de marzo y comienzos de abril los circuitos y redes sociales de la clase política y sus satélites, una espiral del silencio que si bien el gobierno intentó cortar, generó otros diversos efectos perjudiciales. Durante un desayuno off the record en La Moneda con corresponsales extranjeros, en el cual Bachelet aclaró y enfatizó que jamás ha pensado en renunciar, deslizó sus críticas a la prensa nacional, a la que responsabilizó de informar sobre la base de rumores. En su comentario, Bachelet no aludía al duopolio, sino a los medios independientes.

Señaló, según transcribió La Tercera: “Un comentarista dijo que yo había renunciado a la Presidencia de la República y se lo preguntó a alguien. Las redes sociales el sábado decían que yo estaba reunida con mis ministros porque estaba renunciando, y yo estaba en Diego de Almagro y en Tierra Amarilla. Entonces, creo que hemos llegado a un periodismo del rumor y hemos llegado a un periodismo un poquito preso de las redes sociales. (…) la gente, imagínese: ‘la presidenta renunció’, ese es un quiebre institucional. Por si acaso, si alguien tiene dudas, yo no he renunciado y no pienso hacerlo, ni siquiera sé cómo se haría constitucionalmente. No, yo no he pensado en renunciar de ninguna manera”.

Bachelet se refería a Tomás Mosciatti en una entrevista a Camilo Escalona, alusión que horas más tarde desató todo tipo de reacciones por la redes sociales. Desde quienes acusaban al periodista de sedición a una defensa corporativa, con el silencio del duopolio, a la función de la prensa y del periodismo de investigación. Aquella noche los periodistas Daniel Matamala y Mónica Rincón expresaron su molestia en CNN por las declaraciones y acusaciones a la prensa hechas por la mandataria. Es probable que este tipo de intervenciones siga afectando negativamente a Bachelet. Ha perdido su aura de figura intocable y ya es objeto de críticas directas, lo que quedó demostrado con la respuesta que le dedicó Mosciatti días más tarde.

En un comentario de siete minutos, Mosciatti reivindicó la función del periodismo de investigación, sin el cual se conocería poco o nada de los casos de corrupción que hoy remecen al país. En su relato, recordó cuando en febrero fuerzas ocultas, que no fueron simples “rumores”, intentaron sacar de las investigaciones de la arista Soquimich al eficiente fiscal Carlos Gajardo, en tanto finalizó enfatizando que seguirán informando “en contra de la campaña que dice que un rumor no es información”.



La mayor crisis desde el fin de la dictadura

Al rumor de renuncia, el que según la prensa ha sido un malentendido surgido de una reunión con Anatel el 22 de marzo pasado, oportunidad en la cual Bachelet habría dicho que renunciaría si así resolviera la crisis, le han sucedido otros, que especulan con riesgos y amenazas a todo el sistema democrático. La percepción que ronda es de un país atascado en la mayor crisis desde el fin de la dictadura y cuya solución es difícil de aplicar.

Es lo que se percibe de las propuestas para frenar la crisis, que parecen como simples ideas o acciones sin destino. El jueves 9 de abril los partidos de la NM y la Alianza suscribieron un acuerdo sobre probidad y transparencia para separar el dinero de la política, una iniciativa que en conjunto con la Comisión Asesora Presidencial (o Comisión Engel) contribuya a salir del atolladero. Bajo este consenso, los líderes de los principales partidos destacaron el “liderazgo” de la presidenta Bachelet como “articuladora” de iniciativas para generar un nuevo marco institucional.

Un acuerdo de esta naturaleza parece extemporáneo y superficial. De partida, no tendrá efectos retroactivos, por lo cual no podrá sancionar ni obligar a renunciar a los políticos corruptos. Además, es muy probable que su desarrollo se vea obstaculizado por el devenir de los múltiples casos de corrupción que están en curso en los tribunales. Es como ofrecer el medicamento antes de tener claro el diagnóstico. Nadie puede saber cuántos políticos y empresarios más aparezcan en las investigaciones durante las próximas semanas y meses.

El mayor obstáculo, la inviabilidad de un acuerdo de este tipo, es que no tiene suficiente fuerza política para cambiar un proceso histórico malogrado. Al considerar que la raíz de los males en la política está en la dictadura y la transición diseñada por Jaime Guzmán -la que fue aceptada y reforzada por la Concertación-, es muy difícil que un pacto entre actores favorecidos por ese sistema logre alterar la esencia de un periodo que ya tiene más de 25 años.



Caval en la cresta de la ola

El diputado DC René Saffirio, en una entrevista a CNN el 10 de abril, expresó su molestia tanto por los obstáculos puestos por el gobierno ante la Comisión Investigadora de la Cámara para el Caso Caval y manifestó su desconfianza al acuerdo de los presidentes de partido para poner coto a la crisis. Sobre el freno a las investigaciones, dijo que “se quiere aplicar el mismo criterio sesgado de la UDI con Penta. Yo no lo comparto. Eso es un doble estándar en materia de corrupción. Cuando hay que investigar de corrupción hay que investigar independientemente de quiénes sean los responsables de los eventuales ilícitos. Cuando se cree en la justicia, en las facultades fiscalizadoras del Poder Ejecutivo, esas facultades hay que ejercerlas porque estamos viviendo una crisis profunda que evidentemente no se va a resolver con la declaración de seis presidentes de partido, sino que con mucha generosidad, mucho respeto y sobre todo, con mucha conciencia de que estamos en una crisis profunda”.

La idea de quienes firmaron ese acuerdo es que sea presentado por la presidenta junto al informe de la Comisión Engel. Sería otra gran reforma, señala el diputado Teillier. Un acuerdo que requiere, como se ha visto, de una recuperación de la alicaída imagen presidencial.

Esta es una constatación que preocupa a la NM y que ninguna acción del gobierno ha logrado revertir. Es por ello que reclaman ante el gobierno que la presidenta haga un gesto público, una especie de mea culpa institucional para alterar el curso de la crisis. “Que la presidenta tenga una voz clara y firme respecto a todo esto y que hable a nombre del país”, comenta Teillier. Que lo haga cuando reciba el informe de la Comisión Engel el 24 de abril, o para la cuenta del 21 de mayo, propone otro presidente de partido.

Estas declaraciones e ideas son una clara expresión de la profundidad de una crisis que no da señales de amainar. Muy por el contrario, los tres frentes en investigación, Penta, SQM y Caval, amenazan con profundizar y extender aún más el trance. Y la presidenta en medio de ello.

Durante estas semanas se abren nuevas investigaciones en el caso Penta con la formalización por parte de la Fiscalía a ocho políticos. Junto a los miembros de la UDI (Jovino Novoa, Ena von Baer, Iván Moreira, Laurence Golborne, Pablo Zalaquett y Felipe de Mussy) y Alberto Cardemil, de Renovación Nacional, será formalizado el ex ministro de Hacienda del anterior gobierno de Bachelet, Andrés Velasco.

Si esta formalización toca principalmente a la derecha, el caso Caval apunta directamente a la presidenta. Y a partir de ahora, junto a la Fiscalía se suma la investigación de la Cámara de Diputados, que aprobó la creación de una comisión especial por 58 votos a favor, sólo nueve en contra y cinco abstenciones.

El caso Caval crece semana tras semana. Una investigación publicada en Qué Pasa y El Mostrador reveló que Natalia Compagnon tuvo otras reuniones con Andrónico Luksic, el dueño del Banco de Chile. Según estos medios, la cita para gestionar el crédito de 6.500 millones de pesos a la empresa Caval fue solo la primera de varias reuniones. A partir de entonces, Compagnon asumió la función de asesora de la Compañía de Cervecerías Unidas (CCU), una de las empresas de Luksic. En su declaración ante el fiscal, informa La Tercera, la nuera de la presidenta habría reconocido cuatro reuniones con Andrónico Luksic y reveló tener otros dos socios, ambos operadores políticos de la UDI.



Crítica dura a Michelle Bachelet

Entre quienes votaron a favor de la comisión investigadora del caso Caval estuvo el diputado DC Saffirio. “Aquí -dice en aquella entrevista- hay miedo del gobierno. Aquí hay miedo a la verdad. Hay muchas otras personas involucradas. No tengo porqué pensar que sean solo Penta y Soquimich las únicas empresas involucradas, o que los parlamentarios mencionados sean los únicos. Es absurdo pensarlo así. Yo creo que en Caval hay un conjunto de situaciones que todavía no conocemos, no sabemos si las únicas reuniones con Luksic fueron las relacionadas con el crédito para comprar el predio de Machalí. No dejo fuera de sospecha a la presidenta. No me parece sostenible que se haya enterado por la prensa”.

Ante este ambiente turbio, el 12 de abril Bachelet dio una entrevista a TVN y habló sobre el negocio de su nuera. Muchos medios al día siguiente titularon: “Soy una persona honesta, nunca he aprovechado el cargo”. No es predecible qué efectos tendrá en su imagen esta nueva estrategia comunicacional, pero lo cierto es que este tipo de explicaciones confirman que la presidenta perdió su aura carismática.

Toda crisis es también una oportunidad. Para ello, sin embargo, es necesario dejar fluir. Purgar para sanar. Es en este contexto, de una crisis sistémica que abarca desde el modelo neoliberal, el empresariado y hasta la misma Presidencia, que la ciudadanía ha comenzado a pensar que la única salida está en un verdadero cambio de modelo. La citada encuesta Cadem hizo la pregunta sobre el cambio: un 77 por ciento estimó que Chile requiere de una nueva Constitución y un 60 por ciento dijo que debe ser mediante una Asamblea Constituyente. Cada día que pasa se suman más voces a esta posibilidad. Es tal vez la oportunidad que Chile necesita.





en Punto Final, 17 de abril, 2015



















jueves, abril 23, 2015

“La peor campaña terrorista en el mundo es la que está siendo orquestada en Washington”. Entrevista a Noam Chomsky, de Isabel Kumar









El mundo en 2015 parece turbulento, pero en general ¿se siente optimista o pesimista sobre la situación actual?
En la escena global vamos hacia un precipicio al que estamos condenados a caer y que reducirá drásticamente nuestras perspectivas de tener una vida aceptable.


¿Cuál es ese precipicio del que habla?
Hay dos: una es la catástrofe medioambiental, que es inminente y para la que no tenemos mucho tiempo; vamos por mal camino. La otra ha estado aquí desde hace 70 años: la amenaza de guerra nuclear, que de hecho se ha incrementado. Si miramos el historial es un milagro que hayamos sobrevivido.


Veamos los asuntos medioambientales, hemos pedido a nuestros espectadores en las redes sociales que nos manden sus preguntas y nos han llegado muchas. Esta es de Enoa Agoli que pregunta: “cuando observa el medioambiente a través del lente del filósofo, ¿qué piensa del cambio climático?”.
La especie humana ha estado en el planeta cien mil años y ahora se enfrenta a un momento sin precedentes. La especie estará en posición de decidir en pocas generaciones si la llamada vida inteligente puede continuar o está condenada a la destrucción. Los científicos reconocen de forma abrumadora que deberíamos no usar más combustibles fósiles si queremos que nuestros nietos tengan futuro. Pero las estructuras sociales presionan para sacar cada gota. Los efectos, las consecuencias humanas, de los efectos predichos del cambio climático no tan lejano, son catastróficos, y nos acercamos a ese precipicio.


En términos de guerra nuclear vemos el futuro de ese acuerdo preliminar con Irán. ¿Le da algún tipo de esperanza de que el mundo pueda ser un lugar más seguro?
Estoy a favor de negociar con Irán, pero las conversaciones tienen muchas lagunas. Hay dos estados que devastan Medio Oriente llevando a cabo agresiones, violencia, terrorismo, actos ilegales… constantemente. Ambos son enormes Estados nucleares con grandes arsenales. Y sus armas nucleares no se tienen en consideración.


¿A quiénes se refiere exactamente?
Los Estados Unidos e Israel. Los dos son Estados nucleares. Quiero decir que hay una razón por la cual, en las encuestas internacionales, a cargo de empresas estadounidenses, Estados Unidos es considerado como la mayor amenaza a la paz mundial por un margen abrumador. Ningún otro país está ni siquiera cerca. Es bastante interesante que los medios de comunicación de Estados Unidos no publiquen esto. Pero aunque lo hagan no va a cambiar.


Usted no tiene al presidente estadounidense Obama en muy alta estima. Pero, ¿este acuerdo le hace pensar de él un poco mejor? ¿El hecho de que esté tratando de reducir la amenaza de una guerra nuclear?
Bueno, en realidad no es así. Acaba de iniciarse un programa con un costo de billones de dólares para la modernización del sistema de armas nucleares de Estados Unidos, lo que significa la ampliación del sistema de armamento nuclear. Esa es una de las razones por las cuales el famoso reloj del fin del mundo, establecido por el Boletín de Científicos Atómicos hace apenas un par de semanas, se ha acercado dos minutos a la medianoche. La medianoche es el fin del mundo. Estamos a tres minutos de la medianoche. Eso es lo más cerca que ha estado en treinta años. Desde principios de los años Reagan, cuando había una gran amenaza de la guerra.


Usted ha mencionado a los EE. UU. e Israel al hablar de Irán. Ahora, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, obviamente no quiere que exista el acuerdo nuclear de Irán y dice…
Eso es interesante. Debemos preguntarnos por qué.


¿Por qué es?
Sabemos por qué. Irán tiene un gasto militar muy bajo, incluso para los estándares de la región; por no hablar de compararlo con Estados Unidos. La doctrina estratégica de Irán es defensiva, diseñada para mantener a raya un ataque el tiempo suficiente para usar la diplomacia; mientras que los Estados Unidos e Israel no quieren tolerar ningún elemento de disuasión. Ningún analista estratégico con dos dedos de frente piensa que Irán usará un arma nuclear. Incluso si estuviera preparado para hacerlo el país simplemente sería pulverizado y no hay indicios de que los clérigos gobernantes quieran ver todo lo que tienen destruido.


Solo una pregunta más sobre este tema y que llega a través de las redes sociales; de Morten A. Andersen: “¿cree usted que EE. UU. podría llegar a un acuerdo peligroso para Israel?
Estados Unidos está llevando a cabo acciones constantes que son seriamente peligrosas para Israel: la principal de ellas es apoyar la política israelí. Durante los últimos 40 años la mayor amenaza para Israel radica en sus propias políticas. Si uno mira hacia atrás 40 años, decir a 1970, Israel era uno de los países más respetados y admirados del mundo. Había un montón de opiniones favorables. Ahora es uno de los países que más disgustan y son temidos del mundo. A principios de los años 70 Israel tomó una decisión. Tenía una elección y tomaron la decisión de preferir la expansión a la seguridad y esto lleva consigo consecuencias peligrosas, consecuencias que eran evidentes. En ese momento, muchos escribimos sobre ellas: si usted prefiere la expansión a la seguridad esto va a conducir a la degeneración interna, a la ira, a la oposición, al aislamiento y a la destrucción posiblemente definitiva. Y mediante el apoyo a sus políticas, Estados Unidos está contribuyendo a las amenazas que debe encarar Israel.


Eso es me lleva al tema del terrorismo. Porque es realmente una plaga mundial y algunas personas, creo que incluyéndolo a usted, dirán que se trata de un efecto bumerán por la política antiterrorista en todo el mundo. ¿Hasta qué punto son EE. UU. y sus aliados responsables de lo que estamos viendo ahora en términos de ataques terroristas en todo el mundo?
Recuerde que la peor campaña terrorista en el mundo, con mucha diferencia, es la que está siendo orquestada en Washington. Esa es una campaña de asesinatos mundial. Nunca ha habido una campaña terrorista a esa escala.


¿Cuando dice campaña de asesinatos mundial…?
La campaña con los ‘drones’ es eso exactamente. En gran parte del mundo, los Estados Unidos están sistemática, pública y abiertamente (no hay nada secreto sobre lo que estoy diciendo) realizando campañas periódicas para asesinar personas sospechosas de poder dañar al gobierno estadounidense algún día. Y de hecho es, como usted ha mencionado, una campaña de terror; si se bombardea un pueblo en Yemen, por ejemplo, y se mata a alguien (tal vez la persona a la que se proponían, o a lo mejor no) y a la vez a otras personas que se encontraban en el barrio, ¿cómo cree que van a reaccionar? Se van a vengar.


Usted describe a los EE. UU. como el principal estado terrorista. ¿Dónde situar a Europa en este cuadro entonces?
Bueno, esa es una pregunta interesante. Por ejemplo, hubo recientemente un estudio (creo que fue realizado por la Fundación Open Society) sobre la peor forma de tortura: la rendición extraordinaria. Esto significa arrestar a alguien sospechoso de algo y enviarlo a su dictador favorito, tal vez Asad o Gadafi o Mubarak, para que sean torturados con la esperanza de que tal vez haya resultados. El estudio examinó los países que participaron en esto, bueno, obviamente Medio Oriente, las dictaduras porque ahí es donde fueron enviados para ser torturados y Europa. La mayor parte de Europa participó: Inglaterra, Suecia y otros países. De hecho, solo hay una región en el mundo donde nadie participó: América Latina, lo que es bastante dramático. América Latina ha quedado ya muy fuera del control de Estados Unidos. Cuando estaba controlada por los Estados Unidos, no hace mucho tiempo, era el centro mundial de la tortura. Pero ahora no ha participado en la peor forma de tortura, que es la rendición extraordinaria. Europa sí participó. Si los reyes rugen, los siervos se acobardan.


¿Así que Europa es sirviente de Estados Unidos?
Totalmente. Son demasiado cobardes para tomar una posición independiente.


¿Dónde encaja Vladimir Putin en este cuadro? Es retratado como una de las mayores amenazas para la seguridad mundial.
Como la mayoría de los líderes, es una amenaza para su propia población. Ha tomado decisiones ilegales, obviamente. Pero presentarlo como un monstruo enloquecido que sufre una enfermedad cerebral, tiene Alzheimer y es una criatura con cara de rata… eso es fanatismo orwelliano estándar. Quiero decir, sea cual sea la opinión sobre sus políticas, son comprensibles. La idea de que Ucrania pudiera unirse a una alianza militar occidental resultaría inaceptable para cualquier líder ruso. Esto se remonta a 1990, cuando la Unión Soviética se derrumbó. Estaba la cuestión sobre lo que sucedería con la OTAN. Gorbachov aceptó que Alemania se unificara y que se uniera a la OTAN. Era una concesión bastante notable con un quid pro quo: que la OTAN no se expandiría un centímetro hacia el este. Esa fue la frase que se utilizó.


¿Así que Rusia ha sido provocada?
Bueno, ¿qué pasó? La OTAN se trasladó al instante a Alemania Oriental y luego llegó Clinton y expandió la OTAN hasta las fronteras de Rusia. Ahora el nuevo gobierno de Ucrania, el gobierno establecido después del derrocamiento del anterior, ha votado en el Parlamento por 300 a 8, o algo así, su incorporación a la OTAN.


¿Pero usted puede entender por qué quieren unirse a la OTAN, se puede ver por qué el gobierno de Petro Porochenko probablemente lo ve como una protección para su país?
No, no, no, no. Eso no es protección. Crimea fue invadida después del derrocamiento del gobierno, cierto. Y esto no es proteger a Ucrania, es poner a Ucrania bajo la amenaza de guerra. Eso no es protección. La cuestión es que se trata de una grave amenaza estratégica para Rusia a la que cualquier líder ruso tendría que reaccionar. Eso es entendible.


Si nos fijamos en la situación en Europa, sin embargo, también hay otro fenómeno interesante que está teniendo lugar. Estamos viendo que Grecia se mueve hacia el este con el gobierno de Syriza. También estamos viendo a Podemos, que está ganando poder en España, también vemos Hungría… ¿Usted ve que haya potencial en Europa para iniciar un cambio y que se alinee más con los intereses de Rusia?
Eche un vistazo a lo que está sucediendo. Hungría es una situación completamente diferente. Syriza llegó al poder sobre la base de una ola popular que clama que Grecia ya no debe estar sujeta a las políticas de Bruselas y los bancos alemanes, que están destruyendo el país. El efecto de sus políticas han sido en realidad aumentar la deuda de Grecia en relación con su producción de riqueza; probablemente la mitad de los jóvenes están desempleados, probablemente un 40% vive bajo el umbral de pobreza, Grecia está siendo destruida.


¿Entonces se le debe perdonar la deuda?
Sí, al igual que a Alemania en 1953 cuando Europa condonó la mayor parte de su deuda. Fue por eso que fueron capaces de reconstruir los daños de guerra.


Pero entonces ¿qué pasa con todos los demás países de Europa?
Lo mismo.


¿Así que Portugal debería tener su deuda condonada y España también?
¿Quién incurre en esta deuda? La deuda fue contraída, en parte, por dictadores. Así que en Grecia la dictadura fascista que los EE. UU. apoyó incurrió en una gran parte de la deuda. La deuda creo que es más brutal que la dictadura; y eso es a lo que se llama, en el derecho internacional, la “deuda insoportable” que no necesita ser pagada, y ese es un principio introducido en el derecho internacional por los Estados Unidos cuando estaba en su interés hacerlo. La mayor parte del resto de la deuda, son pagos debidos a los bancos, los alemanes y los franceses, que decidieron hacer préstamos con mucho riesgo con bajo interés y ahora se enfrentan con el hecho de que no pueden ser devueltos.


Me gustaría hacerle la pregunta de Gil Gribaudo: “¿cómo va a cambiar Europa frente a los desafíos existenciales que encara?”. Porque sí, está la crisis económica y también hay un aumento del nacionalismo. Usted ha descrito algunas fallas culturales que se han creado a través de Europa. ¿Cómo ve la transformación de Europa?”.
Europa tiene problemas graves. Algunos de los problemas son resultado de las políticas económicas diseñadas por los burócratas de Bruselas, la Comisión Europea, etc… bajo la presión de la OTAN y de los grandes bancos, en su mayoría alemanes. Estas políticas tienen sentido desde el punto de vista de sus diseñadores: por un lado quieren que se les devuelvan sus préstamos e inversiones arriesgadas y peligrosas, y por otro lado que esas políticas erosionen el estado del bienestar, que nunca les ha gustado. El estado de bienestar es una de las principales contribuciones de Europa a la sociedad moderna, pero a los ricos y poderosos nunca les ha gustado, y el hecho de que estas políticas lo estén erosionando es bueno desde su punto de vista. Hay otro problema en Europa: que es extremadamente racista. Yo siempre he sentido que Europa es probablemente más racista que los Estados Unidos. No era tan visible en Europa porque las poblaciones europeas en el pasado tendían a ser bastante homogéneas. Si todo el mundo es rubio y de ojos azules, entonces no tiene sentido ser racista, pero tan pronto como la población comienza a cambiar el racismo viene de la nada. Muy rápido. Y eso es un grave problema cultural en Europa.


Me gustaría terminar, porque estamos muy cortos de tiempo, con una pregunta de Robert Light en un tono más positivo: “¿hay algo que le dé esperanza?”.
Lo que me da esperanza son un par de cosas que hemos hablado. La independencia de América Latina, por ejemplo, eso es de importancia histórica. En las recientes reuniones hemisféricas Estados Unidos ha estado completamente aislado. Un cambio radical con respecto a hace 10 o 20 años, cuando Estados Unidos manejaba los asuntos latinoamericanos. De hecho, la razón por la que Obama ha hecho sus gestos hacia Cuba ha sido para tratar de superar el aislamiento de Estados Unidos. Son los EE. UU. los que están aislado, no Cuba. Las señales para el optimismo en Europa son Syriza y Podemos. Esperemos que, por fin, haya un levantamiento popular contra las aplastantes y destructivas políticas económicas y sociales que provienen de la burocracia y de los bancos. Eso es muy esperanzador.



Entrevista para el programa The Global News

en Euronews, 17 de abril de 2015










miércoles, abril 22, 2015

"Doppelgänger", d​e Ángel Díaz Miranda





He aquí el tigre. Es flor de paradojas
Francisco Matos Paoli

El tigre
no juega en los jardines
ni se eleva sobre las cumbres de la decepción

No se encuentra solapado entre memorias
que se van a la huída con una simple oración
Es él, espíritu incorrecto
Otra llama mutilada

Los espejismos no son el tigre
Es él la selva
La orilla no alcanzada

¿Qué puede hacer el tigre frente a la rosa?
Si todos
Terminan ahogados de palabras

La historia negada ante la belleza

Contaminado el miedo
ante el reflejo
Violento es el pasado

                                                                                  *

El tigre reposa

                                       La rosa
                                                                                              continúa
                                                                                              continua
                                                                                              continua
                                                                                              continua


nunca (regresará)
















Fotografía de Juan Carlos Villavicencio, 2013














martes, abril 21, 2015

“David Foster Wallace”, de Jonathan Franzen



 

Palabras pronunciadas en el funeral de David Foster Wallace, 
el 23 de octubre de 2008





Como a tantos escritores, pero incluso más que a la mayoría, a Dave le encantaba tener las cosas bajo control. Las situaciones sociales caóticas enseguida lo estresaban. Sólo lo vi ir dos veces a una fiesta sin Karen. A una de ellas, ofrecida por Adam Begley, casi tuve que llevarlo a rastras, y en cuanto cruzamos el umbral y aparté la mirada de él durante un segundo, dio media vuelta y regresó a mi apartamento para mascar tabaco y leer un libro. En la segunda no tuvo más remedio que quedarse, porque se celebraba la publicación de La broma infinita. Sobrevivió diciendo “gracias” una y otra vez, con formalidad penosamente exagerada.

Una de las razones por las que Dave era un profesor extraordinario se debe a la estructura formal de ese trabajo. Dentro de esos confines, podía recurrir sin peligro a su enorme bagaje natural de bondad, sabiduría y conocimientos. De forma análoga, la estructura de las entrevistas también estaba exenta de peligro. Cuando Dave era el tema, podía relajarse y ocuparse él del entrevistador. Si él mismo era el periodista, realizaba sus mejores trabajos cuando encontraba a un técnico —un cámara que seguía a John McCain, un técnico de sonido en un programa de radio— a quien le entusiasmara conocer a alguien sinceramente interesado en los misterios de su trabajo. A Dave le encantaban los detalles por sí mismos, pero los detalles constituían también una válvula de escape para el amor acumulado en su corazón: una manera de conectar con otro ser humano en una tierra de nadie relativamente segura. La cual era, más o menos, la descripción de la literatura a la que él y yo llegamos en nuestras conversaciones y correspondencia a principios de los años noventa.

Quise a Dave desde la primerísima carta que recibí de él, pero las primeras dos veces que intenté conocerlo en persona, allá en Cambridge, me dejó plantado. Incluso después de empezar a vernos, nuestros encuentros eran a menudo tensos y precipitados: mucho menos íntimos que las cartas. Como mi amor por él fue a primera vista, siempre me esforzaba por demostrar que yo podía ser lo bastante gracioso e inteligente, pero su tendencia a fijar la mirada en un punto a kilómetros de distancia me hacía sentir que estaba fracasando en mi propósito. A lo largo de mi vida, con pocas cosas he experimentado una mayor sensación de logro que al arrancarle una risa a Dave.

Llegamos a la conclusión de que la narrativa era esa «tierra de nadie neutra donde establecer una profunda conexión con otro ser humano», para eso servía. «Una escapatoria de la soledad» fue la formulación en que coincidimos. Y en ninguna otra parte fue Dave más absoluta y magníficamente capaz de mantener el control que en su lenguaje escrito. Poseía un virtuosismo retórico más extenso, apasionante e imaginativo que el de cualquier escritor vivo. Allá en la palabra número 70 o 100 o 140 de una frase, ya bien entrado un párrafo de tres páginas de humor macabro o de autoconciencia extraordinariamente reticulada, uno olía el ozono de la tersa precisión de su estructura sintáctica, su desplazamiento sin esfuerzo y tonalmente perfecto entre niveles de dicción alta, baja, media, técnica, moderna, tecnológica, filosófica, vernácula, vodevilesca, exhortatoria, desconsolada, lírica. Esas frases y páginas, cuando era capaz de producirlas, constituían para él un hogar tan verdadero, seguro y feliz, como cuantos tuvo durante la mayor parte de los veinte años de nuestra relación. Así que podría contarles anécdotas del breve viaje por carretera salpicado de discusiones que emprendimos en cierta ocasión, o hablar del olor mentolado que su tabaco de mascar dejaba en mi apartamento siempre que se quedaba unos días, o de las torpes partidas de ajedrez que jugábamos y los peloteos de tenis aún más torpes que a veces hacíamos —la reconfortante estructura de los juegos frente a las extrañas y profundas rivalidades fraternales que bullían bajo la superficie—, pero ciertamente lo principal era la escritura. Durante la mayor parte del tiempo desde que lo conocí, la interacción más intensa con él fue estar sentado a solas en mi sillón, noche tras noche, durante diez días, leyendo el manuscrito de La broma infinita. Ese fue el libro en el que, por primera vez, organizó el mundo y a sí mismo tal como quería. Al nivel más microscópico: entre cuantos han pasado por esta tierra, nadie ha puntuado la prosa de una manera tan apasionada y precisa como Dave Wallace. Al nivel más global: produjo un millar de páginas de bromas de talla mundial que —si bien la modalidad y calidad del humor nunca flojeaban— eran cada vez menos graciosas, capítulo tras capítulo, hasta que, al final, uno pensaba que el título podía haber sido igualmente La tristeza infinita. Eso Dave lo captó como nadie.

Y ahora resulta que este hombre del Medio Oeste atractivo, brillante, gracioso, con una mujer asombrosa y una red de apoyo local magnífica y una magnífica carrera y un magnífico empleo en una magnífica universidad con unos alumnos magníficos, se ha quitado la vida, y los demás nos quedamos aquí preguntándonos (por citar una frase de La broma infinita): «A ver, hombre, ¿qué te traes entre manos?».

Una buena respuesta, sencilla y moderna, sería: «Una personalidad encantadora, con talento, fue víctima de un severo desequilibrio químico en el cerebro. Por un lado, estaba la persona de Dave, y por el otro, la enfermedad, y ésta mató al hombre igual que podía haberlo matado el cáncer». Esta respuesta es más o menos cierta, pero a la vez insuficiente. Si quedan satisfechos con ella, no necesitan leer los relatos que Dave escribió, en especial tantos y tantos relatos en los que la dualidad, la separación entre persona y enfermedad aparece como problema o directamente es blanco de mofa. Una paradoja obvia es, naturalmente, que el propio Dave, al final, se dio por satisfecho con esta respuesta sencilla y dejó de establecer conexión con esos relatos más interesantes que había escrito en el pasado y podría haber escrito en el futuro. Su tendencia suicida salió ganando y todo lo demás en el mundo de los vivos pasó a ser intrascendente.

Sin embargo, eso no significa que no nos queden más relatos significativos por contar. Podría ofrecerles diez versiones distintas de cómo llegó a la noche del 12 de septiembre, algunas muy sombrías, algunas muy indignantes para mí, y en la mayoría teniendo en cuenta las numerosas adaptaciones de Dave, como adulto, en respuesta a su intento de suicidio al final de la adolescencia. Pero en concreto hay un relato no tan sombrío que me consta que es verdad y que quiero contar ahora, porque ha sido una gran felicidad, un privilegio y un desafío infinitamente interesante gozar de su amistad.

Las personas a quienes les gusta tener las cosas bajo control pueden pasarlo mal en la intimidad. La intimidad es anárquica e incompatible por definición con el control. Uno busca tener las cosas bajo control porque siente miedo, pero hace unos cinco años, Dave, muy perceptiblemente, dejó de sentirlo. En parte se debió a que había conseguido un empleo bueno y estable en el Pomona College. Pero sobre todo a que por fin encontró a una mujer adecuada para él, una mujer que por primera vez le abrió la posibilidad de llevar una vida más plena y menos rígidamente estructurada. Cuando hablábamos por teléfono, empezó a decirme que me quería, y yo de pronto ya no tenía que esforzarme tanto para hacerlo reír o demostrarle que era inteligente. Karen y yo conseguimos llevarlo a Italia durante una semana, y en lugar de pasarse los días en la habitación del hotel viendo la televisión, como podría haber hecho años atrás, almorzó en la terraza y comió pulpo, y se dejó llevar a las cenas y de hecho disfrutó de la compañía de otros escritores en reuniones informales. Sorprendió a todos, y quizá en especial a sí mismo. Fue algo verdaderamente divertido que quizá volviera a hacer.

Más o menos un año después, decidió dejar la medicación que había dado estabilidad a su vida durante más de veinte años. También aquí hay distintas versiones de por qué lo decidió exactamente. Pero una cosa que me dejó muy clara, cuando lo hablamos, fue que deseaba tener la oportunidad de llevar una vida más corriente, con menos control obsesivo y más placer normal. Fue una decisión surgida de su amor por Karen, de su afán por producir textos nuevos y más maduros, y de haber vislumbrado un futuro distinto. Fue por su parte un intento extraordinariamente aterrador y valiente, porque Dave rebosaba amor, pero también miedo: accedía con demasiada facilidad a esas profundidades de la tristeza infinita.

Así pues, fue un año de altibajos, en junio tuvo una crisis y pasó un verano muy difícil. Cuando lo vi en julio, volvía a estar en los huesos, como en la última etapa de la adolescencia, durante su primera gran crisis. Una de las últimas veces que hablé por teléfono con él, en agosto, me pidió que le contara en forma de historia cómo llegaría a irle mejor la vida. Le repetí muchas de las cosas que él me había dicho en nuestras conversaciones del año anterior. Le dije que se encontraba en un momento terrible y peligroso porque intentaba realizar auténticos cambios como persona y escritor. Le dije que, la última vez que había vivido experiencias cercanas a la muerte, había salido de ellas y escrito, muy deprisa, un libro que estaba a años luz de lo que había estado haciendo antes de su desmoronamiento. Le dije que era un recalcitrante obseso del control y un sabelotodo —«¡Y tú también!», replicó— y que las personas como nosotros tememos tanto abandonar el control que a veces la única manera que tenemos de obligarnos a abrirnos y cambiar es dejarnos llevar a un acceso de pesadumbre y al borde de la autodestrucción. Le dije que él había emprendido aquel cambio en la medicación porque quería madurar y llevar una vida mejor. Y le dije que, en mi opinión, su mejor literatura estaba por venir. Y él dijo: «Esta historia me gusta. ¿Podrías llamarme cada cuatro o cinco días y contarme otra parecida?».

Por desgracia, sólo tuve una oportunidad más de contársela, y para entonces él ya no la oía. Se hallaba sumido en un horrible estado de angustia y dolor, minuto a minuto. Después, las siguientes veces que intenté llamarlo no cogía el teléfono ni devolvía los mensajes. Se había hundido en el pozo de la tristeza infinita, fuera del alcance de las historias, y ya no consiguió salir. Pero poseía una inocencia hermosa y anhelante, y estaba intentándolo.



en Más afuera *, 2012




* El título del libro hace referencia a la isla Alejandro Selkirk —denominada Más afuera hasta 1966—, el islote más apartado de los tres que componen el archipiélago Juan Fernández, situado a unos 800 kilómetros de la costa continental de Chile. Hasta ese remoto lugar, poblado sólo por aves, osos marinos y una veintena de familias de pescadores temporeros, se desplazó Jonathan Franzen para reponerse de una agotadora gira promocional, con la intención de releer Robinson Crusoe y depositar las cenizas de su amigo y colega David Foster Wallace, muerto dos años antes.