domingo, febrero 09, 2014

“Haber recorrido en espiral…”, de Andrés Anwandter









Haber recorrido en espiral la enciclopedia
para encontrar en su centro el otoño,
esa palabra que aún no alcanzara a articular
un sólo verso que por fin te describa.
Y tu retrato se deshoja en la memoria
Como un tomo descuadernado y viejo.



en El árbol del lenguaje en otoño, 1998















sábado, febrero 08, 2014

"La vida", de Po Chü-i





El pino muere a los mil años, la flor del hibisco no dura un día.
Ambos se hunden en la nada.
¿Por qué envanecernos de nuestros meses y de nuestros años?
P'eng Tsu* prolongó su muerte; pero murió al fin como nosotros.
Más vale aprender a no nacer,
No nacer es asimismo no desaparecer.





* P'eng Tsu es el Matusalén de los chinos. Según la leyenda vivió cien años.









Versión de Álvaro Yunque









viernes, febrero 07, 2014

“Oña a Sampayo”, de Pedro de Oña









¿Quién diablo te ha metido en ser poeta
siendo para aguador un buen moreno,
o para andar vendiendo alfalfa o heno,
o dando el cordobán con la maceta?

¿Por qué, retrato al vivo de soleta,
lebrel, podenco, galgo, y mastín bueno,
estando como estás de pulgas lleno
te dejas de rascar y sigues veta?

Tú, Pachón, para aquí, échese el perro,
y no se me levante ni me ladre,
ni gruña, ni se enrosque ni alce el ceño;

ni piense con las uñas de su madre
escarbando sacar del santo entierro
los venerables huesos de mi padre.



en El soneto chileno, 2013















jueves, febrero 06, 2014

"Poema en línea recta", de Álvaro de Campos

© Traducción de Juan Carlos Villavicencio




Nunca conocí a quien le hubiesen dado de bofetadas.
Todos mis conocidos han sido campeones en todo.

Y yo, tantas veces insignificante, tantas veces cerdo, tantas veces vil,
Yo tantas veces indiscutiblemente parásito,
Inexcusablemente sucio,
Yo, que tantas veces no he tenido paciencia para tomar un baño,
Yo, que tantas veces he sido ridículo, absurdo,
Que tengo públicamente envueltos los pies en alfombras de etiquetas,
Que he sido grotesco, mezquino, sumiso y arrogante,
Que he sufrido afrentas y callado,
Que cuando no he callado, he sido más ridículo aún;
Yo, que he sido cómico a las criadas de hotel,
Yo, que he sentido el guiñar de ojos de los mozos de putas,
Yo, que he pasado vergüenzas financieras, pedido prestado sin pagar,
Yo, que, cuando llegó la hora del puñetazo, me agaché,
Más allá de la posibilidad del puñetazo;
Yo, que he sufrido la angustia de las pequeñas cosas ridículas,
Verifico que no tengo par en todo esto en este mundo.

Todo la gente que conozco y que habla conmigo
Nunca cometió un acto ridículo, nunca sufrió de afrentas,
Nunca fue sino príncipe –todos ellos príncipes– en la vida...

Quién me diera oír de alguien la voz humana
Que confesase no un pecado, sino una infamia;
¡Que contase, no violencia, sino cobardía!
No, son todos lo ideal, si los oigo y me hablan.
¿Quién hay en este ancho mundo que me confiese que una vez fue vil?
Oh príncipes, mis hermanos,

¡Arre, estoy harto de semidioses!
¿Dónde hay gente en el mundo?

¿Entonces soy sólo yo el que es vil y erróneo en esta tierra?

Podrán las mujeres no haberlos amado,
Pueden haber sido traicionados – ¡pero ridículos nunca!
Y yo, que he sido ridículo sin haber sido traicionado,
¿Cómo puedo hablar con mis superiores sin titubear?
Yo, que he sido vil, literalmente vil,
Vil en el sentido mezquino e infame de la vileza.














Poema em linha recta

Nunca conheci quem tivesse levado porrada. / Todos os meus conhecidos têm sido campeões em tudo. // E eu, tantas vezes reles, tantas vezes porco, tantas vezes vil, / Eu tantas vezes irrespondivelmente parasita, / Indesculpavelmente sujo, / Eu, que tantas vezes não tenho tido paciência para tomar banho, / Eu, que tantas vezes tenho sido ridículo, absurdo, / Que tenho enrolado os pés publicamente nos tapetes das etiquetas, / Que tenho sido grotesco, mesquinho, submisso e arrogante, / Que tenho sofrido enxovalhos e calado, / Que quando não tenho calado, tenho sido mais ridículo ainda; / Eu, que tenho sido cómico às criadas de hotel, / Eu, que tenho sentido o piscar de olhos dos moços de fretes, / Eu, que tenho feito vergonhas financeiras, pedido emprestado sem pagar, / Eu, que, quando a hora do soco surgiu, me tenho agachado, / Para fora da possibilidade do soco; / Eu, que tenho sofrido a angústia das pequenas coisas ridículas, / Eu verifico que não tenho par nisto tudo neste mundo. // Toda a gente que eu conheço e que fala comigo / Nunca teve um ato ridículo, nunca sofreu enxovalho, / Nunca foi senão príncipe — todos eles príncipes — na vida... // Quem me dera ouvir de alguém a voz humana / Que confessasse não um pecado, mas uma infâmia; / Que contasse, não uma violência, mas uma cobardia! / Não, são todos o Ideal, se os oiço e me falam. / Quem há neste largo mundo que me confesse que uma vez foi vil? / Ó príncipes, meus irmãos, // Arre, estou farto de semideuses! / Onde é que há gente no mundo? // Então sou só eu que é vil e erróneo nesta terra? // Poderão as mulheres não os terem amado, / Podem ter sido traídos — mas ridículos nunca! / E eu, que tenho sido ridículo sem ter sido traído, / Como posso eu falar com os meus superiores sem titubear? / Eu, que tenho sido vil, literalmente vil, / Vil no sentido mesquinho e infame da vileza.










miércoles, febrero 05, 2014

"Delirio a dúo", de Eugène Ionesco

Fragmento



ELLA: ¡La vida que me prometiste! Y la que me das! Dejé a un marido por seguir a un amante. ¡El romanticismo! El marido valía diez veces más, ¡seductor! Él no me llevaba la contra estúpidamente.
ÉL: Yo no te llevo la contra por capricho. Cuando dices cosas que no son verdad, no puedo aceptarlas. Tengo la pasión de la verdad.
ELLA: ¿De qué verdad? Te digo que no hay diferencia. Esa es la verdad: caracol, tortuga, es lo mismo.
ÉL: De ninguna manera, No son el mismo animal.
ELLA: Tú si que eres animal. ¡Idiota!
ÉL: La idiota eres tú.
ELLA: ¡Tú me insultas, imbécil, repugnante, seductor!
ÉL: Pero, escucha. Por lo menos, escucha.
ELLA: ¿Qué quieres que escuche? Después de diecisiete años que llevo escuchándote. Diecisiete años ya, que me arrancaste a mi marido, a mi hogar.
ÉL: Pero eso no tiene nada que ver con la cuestión
ELLA: ¿Con qué cuestión?
ÉL: Con la cuestión que estamos discutiendo.
ELLA: ¡Se acabó! Ya no hay cuestión. El caracol y la tortuga son el mismo animal.
ÉL: No, no son el mismo animal.
ELLA: Sí, son el mismo.
ÉL: Todo el mundo te va a decir que no.
ELLA: ¿Qué mundo? La tortuga, ¿no tiene caparazón? Responde.
ÉL: ¿Y qué?
ELLA: ¿El caracol no la tiene también?
ÉL: Sí. ¿Y qué?
ELLA: El caracol y la tortuga, ¿no se encierran en su caparazón?
ÉL: Sí. ¿Y qué?
ELLA: La tortuga o el caracol, ¿no es un animal lento, baboso, de cuerpo curvo? ¿No es una especie de reptil pequeño?
ÉL: Sí. ¿Y qué?
ELLA: Entonces, ya lo ves. Yo pruebo lo que afirmo. ¿No se dice: “Lento como una tortuga, lento como un caracol?” Y el caracol, es decir, la tortuga, ¿no se arrastra?
ÉL: No exactamente.
ELLA: ¿No exactamente qué? ¿Querrás decir que el caracol no se arrastra?
ÉL: Sí.
ELLA: Entonces, ya lo ves. Es lo mismo que la tortuga.
ÉL: Te digo que no.
ELLA: Testarudo, caracol. Explica por qué.
ÉL: Porque sí.
ELLA: La tortuga, es decir, el caracol, se pasea con la casa a cuestas. La construyó él mismo.
ÉL: La babosa tiene parentesco con el caracol. Es un caracol sin casa. Pero la tortuga no tiene nada que ver con la babosa. ¡Ah! Ya estás viendo que no tienes razón.
ELLA: Pero, explícame, zoólogo, explícame por qué no tengo razón.
ÉL: Bueno, porque...
ELLA: Dime las diferencias, si las encuentras.
ÉL: Porque... Las diferencias... también hay parecidos, no puedo negarlo.
ELLA: Entonces ¿por qué lo niegas a pesar de todo?
ÉL: Las diferencias consisten en que... En que... Es inútil, porque no quieres admitirlas, y además yo estoy muy cansado. Ya te lo he explicado todo, no vamos a volver a empezar. Estoy harto.
ELLA: No quieres explicarlo porque no tienes razón. No puedes dar razones sencillamente porque no las tienes, Si tuvieras buena fe lo confesarías. Tienes mala fe, siempre tuviste mala fe.
ÉL: Dices tonterías, siempre dices tonterías. Vamos a ver, la babosa forma parte... O, mejor dicho, el caracol... y en cambio, la tortuga...
ELLA: Ay, basta! ¡Cállate! Mejor será. No puedo seguir oyéndote divagar.
ÉL: Yo tampoco puedo seguir oyéndote. ¡No quiero volver a oír Nada!
ELLA: No nos entenderemos nunca.
ÉL: ¿Cómo nos vamos a entender? No nos entenderemos nunca. (Pausa) Vamos a ver. ¿La tortuga tiene cuernos?
ELLA: No me fijé nunca.
ÉL: El caracol los tiene.
ELLA: No siempre. Cuando los saca. La tortuga es un caracol que no saca los cuernos. ¿de qué se alimenta la tortuga? De lechuga. El caracol también. Por lo tanto, son el mismo animal. Dime lo que comes, te diré quién eres. Por otra parte, la tortuga y el caracol son comestibles.
ÉL: No se preparan del mismo modo.
ELLA: Y, además, no se comen entre ellos. Los lobos tampoco. Porque son de la misma especie. Lo cual quiere decir, a lo más, que el uno es una variedad de la otra. Pero es la misma especie, la misma especie.
ÉL: Especie de tarada.
ELLA: ¿Qué estás diciendo?
ÉL: Decía que tú y yo no somos de la misma especie.
ELLA: Podías haberte dado cuenta hace mucho tiempo.
ÉL: Me di cuenta desde el primer día. Ya era demasiado tarde. Debería haberme dado cuenta antes de conocerte. El día anterior. Desde el primer día, comprendí que no nos íbamos a comprender nunca.
ELLA: Tendrías que haberme dejado con mi marido, con el cariño de los míos, tendrías que habérmelo dicho, y dejarme cumplir mi deber. Un deber que era un placer de todos los instantes, de día y de noche.
ÉL: ¿Qué idea te dio de venir conmigo?
ELLA: Fuiste tú quien me arrastró, ¡seductor! ¡Hace diecisiete años! A esa edad no sabe una lo que hace. Abandoné a mis hijos. No tenía ninguno. Pero habría podido tenerlos. Todos los que hubiese querido. Habría podido tener hijos que me hubiesen rodeado, que habrían podido defenderme. ¡Diecisiete años!
ÉL: ¡Y habrán otros diecisiete! Diecisiete años más va a seguir dando vueltas a la máquina!
ELLA: Porque no quieres admitir las evidencias. Empezando porque la babosa seguro que tiene su casita escondida. Entonces, es un caracol. Por lo cual, es una tortuga.
ÉL: ¡Ah!, pero el caracol es un molusco, un molusco gasterópodo.
ELLA: El molusco eres tú. El molusco es un animal blando. Como la tortuga. Como el caracol. No hay diferencias. Si asustas al caracol se esconde en su cáscara, exactamente como la tortuga. Una prueba más de que son el mismo animal.
ÉL: Después de todo, me da lo mismo. Años enteros llevamos disputando por la tortuga y el caracol.
ELLA: El caracol, es decir, la tortuga.
ÉL: Como se te antoje. Ya no quiero oír hablar más de ello. (Pausa) Yo también dejé a mi mujer. Claro, es verdad, que ya estaba divorciado. Uno se consuela pensando que eso le ha sucedido a muchísima gente. Uno no se debe divorciar. Si no me hubiera casado, no me habría divorciado. Uno nunca sabe.
ELLA: Ah, sí, ¡contigo nunca se sabe! Eres capaz de todo. No eres capaz de nada.
ÉL: Una vida sin porvenir no es nunca otra cosa que una vida sin porvenir. Ni siquiera eso.
ELLA: Hay personas que tienen suerte. Los afortunados. Los desafortunados no la tienen.
ÉL: Tengo demasiado calor.
ELLA: Yo tengo frío. Éstas no son horas de tener calor.
ÉL: ¿Ves cómo no nos entendemos? Nunca nos entendemos. Voy a abrir la ventana.
ELLA: Quieres que me hiele. Me querrás matar.
ÉL: No quiero matarte. Quiero aire.
ELLA: Decías que había que resignarse a la asfixia.
ÉL: ¿Cuándo dije eso yo? Nunca dije eso.
ELLA: Sí, lo dijiste. El año pasado. Ya no sabes ni lo que dices. Te contradices.
ÉL: No me contradigo. Son las estaciones.
ELLA: Cuando tienes frío, bien que me impides abrir la ventana.
ÉL: Eso es lo que tengo que echarte en cara; que tengas frío cuando tengo calor, que tengas calor cuando tengo frío. Nunca tenemos frío ni calor al mismo tiempo.
ELLA: Nunca tenemos frío ni calor al mismo tiempo.
ÉL: No. Nunca tenemos calor ni frío al mismo tiempo.
ELLA: Es porque no eres un hombre como los demás.
ÉL: ¡Que no soy un hombre como los demás!
ELLA: No, desdichadamente, no eres un hombre como los demás.
ÉL: No. No soy un hombre como los demás, afortunadamente.
ELLA: ¡Desdichadamente!
ÉL: ¡Afortunadamente! No soy un hombre vulgar, soy un idiota. Como todos los idiotas que conociste. ¡No soy un cualquiera! He estado invitado en la casa de Princesas que iban descotadas hasta el ombligo y para tapar el escote se ponían encima chaquetitas, sin lo cual habrían estado desnudas. Tenía ideas geniales, hubiese podido escribirlas, me lo habrían pedido. Habría sido un poeta.
ELLA: Piensas que eres más vivo que los demás; yo también lo creí, un día en que estuve loca. No es verdad, fingí creerlo. Porque me sedujiste, pero no eres más que un cretino.
ÉL: ¡Cretina!
ELLA: ¡Cretino! ¡Seductor!
ÉL: No me insultes. No vuelvas a llamarme seductor. ¿No te da vergüenza?
ELLA: No te insulto. Te desenmascaro.
ÉL: ¡Tortuga!
ELLA: ¡Caracol!





1962








Fotografía de Irving Penn













martes, febrero 04, 2014

“Por eso no escribe de noche”, de Marcela Parra










Por eso no escribe de noche /
                                               con toda esa soledad / pescado fuera
del agua que le viene / siempre se arrepiente al otro día porque en
la noche / creyendo encontró una verdad / luego se lava la cara /
se empelota demasiado dice / se acuerda de su mamá y sus perras
/ mañana llamará para decirle / puede terminar confesando que
la tele / los monos le miran y hablan a través.
            Le da vergüenza decir lo que hace / como que le pillen
haciéndose el solo / se vuelve animal parece / domesticado sí
porque duele / no le queda claro al otro día / por eso no escribe
de noche / se empelota demasiado y le sucede.



en Silabario, Mancha, 2008















lunes, febrero 03, 2014

Entrevista a Philip Seymour Hoffman, de Edward Douglas

Fragmentos

1967-2014

I.   Actuar

Después de hacer una película como [Sinécdoque, Nueva York] o Antes que el diablo sepa que has muerto, que son tan intensas, ¿sientes que quieres volver a hacer más comedia? Supongo que en cierto modo ésta podría ser vista como una comedia, pero ¿quieres alejarte de las cosas dramáticas después de hacer tantas películas intensas?
Ten cuidado con lo que deseas, ¿sabes? Quiero decir, ¿qué es una comedia? ¿Qué mierda es una comedia? ¿Sabes? Creo que las cosas son divertidas cuando son divertidas, donde quiera que terminen, ¿entiendes? Creo que ustedes estarían de acuerdo. Es como algo divertido cuando es divertido y estás contento de que sucediera. Podría ser en el medio de la película más triste del mundo, pero si es putamente divertido, es divertido. Puedo entrar en una película que se basa en algo que no está preocupado en ser gracioso, pero que sea algo que tenga humor. (…) Creo que hay algunas personas, como Ben Stiller que es un hombre divertido. Creo que él sabe cómo hacer las cosas divertidas, y creo que él sabe cómo hacer las cosas como su última película (Tropic Thunder), pensé que era histérica. Pero sí, es divertido hacer ese tipo de cosas pero creo que sólo hay un par de tipos que saben cómo hacerlo.

Cuando estás trabajando en una película como ésta o Doubt (La duda) y tienes un concepto del personaje, ¿puede éste cambiar en el transcurso de la producción?
Claro, evoluciona, yo diría, evoluciona. Con suerte te mantienes haciendo preguntas y a veces en el medio del rodaje o durante la ejecución de una obra, dices “Oh, wow, así es como es” y te golpeará, así que eso va a cambiar la manera en que lo hacías. Con suerte estás evolucionando todo el tiempo.
¿Alguna vez has estado en alguna producción que se haya salido de control, ya sea que dirigiste o en la que apareciste?
Tu vida puede así salirse de control. Para mí eso es lo que realmente está sucediendo ya que es su vida [la de Caden]. Él está tratando de hacer algo con su vida, que es, básicamente, responder a la pregunta de la vida, algo así. No es algo que termina. Es ilimitado y así literalmente ves lo ilimitado de ella y entonces ves el finito acto final.
¿Qué es lo que quieres de un director con el que vas a trabajar?
(Respira profundamente) Lo que quiero de un director es que inculque en todos el hecho que están trabajando en algo especial, único, que lo que hacen es un evento extraordinario. Que la gente lo vea o no es algo que realmente no importa, pero sí el hacer la vida excitante. Pienso que si un director no te infunde ese entusiasmo para que hagas algo especial con tu trabajo, no hace lo que debería. Y cuando un director tiene empatía con la mente del actor y entiende cómo funciona, creo que esa empatía es muy inteligente, agiliza el proceso cuando el director da alguna directiva y realmente sabe cómo hacerlo. Es muy complicado ser un buen director porque estas cualidades no son fáciles de concretar adecuadamente. Son las que tienes que querer de verdad. No quieres ir a trabajar con un director del tipo “Bueno, aquí estamos así que… tú estás ahí…” o incluso del tipo “¡Sí, es increíble! ¡Deberíamos estar tan contentos de trabajar juntos!”. Yo soy del tipo “No, no quiero ser feliz sólo por estar trabajando”. Nos pagan buena plata por estar aquí haciendo esto. Es muy cínico en verdad… y un poco letal, pero aquellos directores que muestran que tienen un sentido serio de entusiasmo, del tipo “Hagamos algo especial. Pongamos algo por ahí de lo que todos podamos sentirnos orgullosos”, esos son directores con los que deseas estar.

¿Intentas hacer esas cosas cuando estás dirigiendo teatro?
Sí, quieres que los actores se sientan como que están en el único lugar en el que quieren estar, pero eso significa crear un desafío que sea tan imposible de enfrentar que los hará siempre plantearse cómo superarlo. Ése es el tipo de cosas por las que la gente sigue en esto.

¿El actuar se convierte en un trabajo diario como cualquier otro? Creo que cualquiera, por mucho que ame su empleo, llega a un punto en el que dice “uff, tengo que ir al trabajo”.
Oh, sí, totalmente. Estoy bastante quemado actualmente. (…) En cuanto a los actores, creo que fue Elia Kazan quien dijo alguna vez, que todos hemos sido cortados o heridos, entonces la piel se cura y nos queda una costra, y cuando se va nos deja una marca o algo. Bueno, los actores se cortan, tienen la costra pero antes de que sane totalmente se la quitan y se tiene que curar de nuevo, y de nuevo se la sacan, y es bastante dramático, tan cliché como suena, es en realidad muy cierto, y creo sinceramente que llega un punto en que tienes que apartarte y estar solo por un tiempo.



II.   Sinécdoque, Nueva York

Charlie Kaufman nos dijo que a él no le gusta explicar las cosas. Como actor al trabajar con él, ¿puedes ir y decirle que no entiendes algo y te lo explicará o seguirá queriendo que lo interpretes a tu manera ?
Él quiere que encuentres tu propio camino, pero tiene una opinión y tiene una toma y va a tener sugerencias. Creo que ahora que la película está lista, la película no se trata de él teniendo que explicártela. Es una película para ser experimentada y entenderla de la manera que quieras entenderla. Es una película que debe ser vista más de una vez. No es un cuento que ves y sabes lo que viste. Es, definitivamente, una película para ser experimentada, creo.

¿Cuán surrealista fue para ti haber interpretado a un director antes, pero también siendo un director? Uno podría asumir que este rol sería emocionalmente intenso.
Sí, sí, sí, es una película muy emocional. La vida es una cosa emocional y en esto, realmente, alcanzas las cumbres y valles de la vida de un hombre de alguna manera. Como dije, siempre están aquellas tres o cuatro escenas, aquellos días que sabes que van a ser realmente duros. “Esa escena va a ser dura y esa escena…” Esta película como cualquier otro día en el que sabía que estaría haciendo una escena que iba a ser sobre perder a mi esposa o perder a mi hija o caer en esto o ser rechazado o tratando de enamorarme… él realmente estaba cubriendo toda la gama de experiencias.
¿Es muy descriptivo en su guión, describiendo las escenas?
Sí, sí… tiene una especie de idea, pero las cosas también lo golpean mientras las está rodando, así que va a haber cosas que pone que no están en el guión que sólo vienen mientras está rodando, pero sí, en última instancia se puede ver, realmente no puedes saber, no se sabe muy bien hasta que estás ahí.

En ese sentido, cuando viste la película terminada, ¿qué te sorprendió de ella?
Bueno, no es tan sorprendente ya porque en realidad la rodaste. Lo que es más sorprendente es cuando en realidad te presentas. (risas) Al ver la película es un poco más inquietante porque es como “Oh, eso es raro. No sabía eso” o “Oh, eso es bueno”. Es una cosa diferente cuando me presenté en el set por primera vez y entré en la bodega y lo estaban construyendo y quedé como “Wow”. Esa experiencia de estar dentro de nuestro apartamento que tengo con el personaje de Michelle Williams con la que vivo y luego volver a eso y Tom Noonan, y ella está representándose a ella misma y Tom me está representando y estoy viendo esa escena que viste antes de lo que en realidad sucedió en la vida real. Ése es el set real, eso es un apartamento real que filmamos y ellos, literalmente, construyeron ese apartamento en un set en una bodega, y caminamos dentro y te quedas como “Fuck, wow.” (risas) Era heavy, fue increíble, ¡INCREÍBLE! Así que en realidad estábamos viviendo la realidad de eso, de lo que Caden estaba en realidad haciendo así que todo fue muy literal, era muy narrativo para nosotros; él en realidad estaba construyendo su vida, así que fue muy claro para mí lo que era y no era mi vida en última instancia. Fue muy claro para mí y en última instancia, todo era mi vida, al igual que hablar contigo ahora mismo, estás en mi vida porque estoy hablando contigo. Si estoy dirigiendo una obra, ese actor representando algunas personas ficticias está en mi vida. Pero se pone raro porque empiezas a ver narrativas en la vida de las personas y sus historias y empezamos a mirarlos como historias y por lo tanto se convierte en algo independiente de la vida y se convierten en algo más que simplemente lo que podemos ver para entretenernos, ya sabes todas esas cosas, así es que eso era nuevo y emocionante para mí durante el rodaje, pero cuando lo estás leyendo, tú no sabes, y al final sabes y estás sólo queriendo un poco de esperanza de que pusieron todo junto de una manera que seas feliz con ello.





Editada de ComingSoon.net, octubre 2008















domingo, febrero 02, 2014

“Nada importante muere esta noche…”, palabras finales de The Count (Philip Seymour Hoffman) en The Boat That Rocked






Philip Seymour Hoffman

23 de julio de 1967 – 2 de febrero de 2014




 

A todos nuestros oyentes, esto es lo que tengo que decirles.  Dios los bendiga a todos… Y en cuanto a ustedes, bastardos, los que están a cargo, no sueñen con que esto se acabó. Pasarán los años y los políticos harán lo posible por evitar que este sea un mundo mejor. Pero en todo el mundo, hombres y mujeres jóvenes seguirán teniendo sueños y pondrán esos sueños en una canción. Nada importante muere esta noche. Sólo un par de tipos feos en un barco de mierda. Lo único triste hoy es que en los próximos años habrá muchas canciones fantásticas que no tendremos el privilegio de tocar para ustedes. Sin embargo, créanme, estas canciones están por ser escritas, están por ser cantadas, y serán la maravilla de este mundo.


2009