miércoles, enero 08, 2014

“Jean Echenoz canta boleros”, de Félix Cábitat









En el fondo de su corazón
se asoma una guitarra,
cansado de llorar
se auto-impone una salida.

Letra de extraños ribetes
se acordona los zapatos frente al tren;
no mira el entorno descompuesto,
tampoco el aire singular teñido.

Radiografía de un perfecto estado
de inacción, transitoria, especular…
Se aleja rápido, imposible,
en el riesgo adorno de las cosas.

Se despide apenas llega
con un fuerte abrazo y sonrisa estrecha,
no se expande el edificio ni el cartel publicitario.
Se adoquina frente al parque, solo, silencioso.

Quien cruza piensa ‘este está durmiendo’,
sin embargo él piensa en cómo hacer,
cómo observar a través del ojo de un cartel publicitario.
Saca cuentas, ya no olvida.

La salida es esa,
la salida del final es la del inicio.
Recrear, transitar, tararear esta canción.
No expresar movimiento, ni sonido.

Sus zapatos olvidados frente a la estación.
Su nariz congestionada.
Su visión acorde al ruido citadino.
Y, aún así, esconde el tiempo y las acciones.

Se acomoda en un rincón del prado,
sus pies descalzos recuperan el color.
Ya no llueve, ya no llora, ya respira
el aire de colores de hace un rato.

Duerme-y-velado, aleja el abatido ánimo.
No provoca la sorpresa, la mirada adusta.
Es como si no respirara.
Es como si no existiera.  



en Un libro escrito en el verano, 1996













martes, enero 07, 2014

"Estancia-Club", de Michel Houellebecq

© Versión de Juan Carlos Villavicencio
 



El poeta es aquel que se cubre con aceite
Antes de haber usado máscaras de supervivencia
Ayer por la tarde el mundo era dócil,
Una brisa soplaba sobre las radiantes palmeras

Y estaba yo a la vez en otra parte y en el espacio,
Conocía el Sur y las tres direcciones
En el empobrecido cielo se dibujaban huellas,
Imaginé a los ejecutivos sentados en sus aviones

Y los pelos de sus piernas, muy similares a las mías
Y sus valores morales, y sus amantes hindúes
El poeta es aquel que, casi como nosotros,
menea la cola en compañía de los perros.

Habría podido pasar tres años al borde de la piscina
Sin realmente distinguir el cuerpo de los veraneantes,
La agitación de los cuerpos atraviesa mi retina
Sin despertar en mí deseo vivo alguno.





en Le sense du combat, 1996









Séjour-club


Le poète est celui qui se recouvre d'huile / Avant d'avoir usé les masques de survie / Hier après-midi le monde était docile, / Une brise soufflait sur les palmiers ravis // Et j'étais à la fois ailleurs et dans l'espace, / Je connaissais le Sud et les trois directions / Dans le ciel appauvri se dessinaient des traces, / J'imaginais les cadres assis dans leurs avions // Et les poils de leurs jambes, très similaires aux miens / Et leurs valeur morales, et leurs maîtresses hindoues / Le poète est celui, presque semblable à nous, / Qui frétille de la queue en compagnie des chiens. // J'aurai passé trois ans au bord de la piscine / Sans vraiment distinguer le corps des estivants, / L'agitation des corps traverse ma rétine / Sans éveiller en moi aucun désir vivant. //










lunes, enero 06, 2014

“Tal es la instancia”, de Rolando Cárdenas









Tal es nuestra instancia extrema.
Tu ocupación entre nosotros
era poner en claro mensajes y respuestas
lluviosa planta solanácea,
de tren en tren,
ceremoniosamente convertida en trigo
sonriente y sin oficiantes
para tu cansancio enardecido
de tiempos felinos,
hacia un mediodía sin pesadumbres.

Se ha dicho que no hay
usurpación más alta
en el bajel de la deserción.



en Vastos imperios, 1994
















domingo, enero 05, 2014

"Los fabricantes de barómetros en la isla mágica", de Ferdinand Raimund

Fragmento




El Coro: Todos los luchadores consagran su vida en el encantamiento de la guerra y muestran su valor en vano.

Hassan: Un poder desconocido, sobrenatural se cierne sobre la indignidad de los humildes habitantes de esta isla. Una fuerza que cubre a hombres, mujeres, niños, elefantes, tigres y monos.

Mercurio: Creo comprender.

Hassan: Señor, me atrevo incluso en mi calidad de esclavo, y en conciencia, a suplicarte que les rindas un merecido homenaje.

Mercurio: ¿Por qué ese extra? ¿No es suficiente su presencia entre los monos?

Hassan: En realidad no, señor. Me atrevería a presentar mi sumisión incluso en verso.

Mercurio: ¿Qué? ¿Quieres dirigirte a mí en verso? Es como si un buey quisiera volar.

Hassan: Soy un hombre atractivo, pero también sensible.

Mercurio: Por la noche tendremos un gran espectáculo con fuegos de artificio, la pirámides serán iluminadas con doscientas ruedas de fuego y –señalando a Hassan– tú me hablas de una belleza superior. Debo leer el código de la Ley anterior para saber qué hacer con alguien tan desagradecido.







1823








sábado, enero 04, 2014

“Única sangre”, de Mario Santiago Papasquiaro








Para Rebeca López


Naciste del semen de Gerard de Nerval
Exactamente a las plantas de su horca
De sus ojos radiantes / destrozados
De la entraña de su videncia inmaculada
De su poderosa mente extraterrena
De su charrasqueado & singular destino
Brotaste / buscándome
Enfrentando los océanos imposibles
Librando el albedrío de las tormentas
/ Como fuera /
Con tal de llegar a besar todas mis llagas
A los pies alados de esa misma horca
De la que también soy hijo



en Jeta de santo, 2008













viernes, enero 03, 2014

"Arte poética", de Vicente Huidobro





     Que el verso sea como una llave
Que abra mil puertas.
Una hoja cae; algo pasa volando;
Cuanto miren los ojos creado sea,
Y el alma del oyente quede temblando.

       Inventa mundos nuevos y cuida tu palabra;
El adjetivo, cuando no da vida, mata.

       Estamos en el ciclo de los nervios.
El músculo cuelga,
Como recuerdo, en los museos;
Mas no por eso tenemos menos fuerza:
El vigor verdadero
Reside en la cabeza.

       Por qué cantáis la rosa, ¡oh Poetas!
Hacedla florecer en el poema;

Sólo para nosotros
Viven todas las cosas bajo el Sol.

       El Poeta es un pequeño Dios.




en El espejo de agua, 1916











jueves, enero 02, 2014

“Ramón Aguilera en Chañaral”, de Carlos Almonte







Ha buscado el pasaporte de los años
esa voz temible que se asoma en el cuerpo antiguo,
en el cuerpo añoso
que resulta en cuatro mesas bien dispuestas,
un mantel floreado
y unos vasos de aguerrido vino
marcan cada paso,
cada prueba o dificultad que la vida interpone
en su camino.

Las moscas llenan el lugar,
de suciedad y desierto,
de sol, silencio y soledad.
Ya no quedan ganas
sólo la necesidad vacía de seguir un día más.
Ya no queda espacio,
las luces han callado su temblor de mano,
su mirada fija al horizonte,
su ebriedad de hombre adulto.

Busca entre la gente de la calle
algún espectador. Busca con desgano,
sabiendo que sólo esta mesa quedará encendida.
Cigarrillos, conchas quebradas, negras por el uso,
por la vida que transcurre en un pueblo
en la mitad de nada;
más allá el camino sube o se desvía,
más allá el baile intacto del indígena
enlazado por el cactus, por la savia verde, amarga,
por el aire del espíritu
recobra el ánimo.

Aguilera es un hombre de palabra.
Sorbe lentamente una caña demencial
que vacía en seis segundos.
Mira hacia la calle, la puerta, la dueña del local,
a nosotros que, expectantes, sobrios y descarnados,
lo miramos como al ídolo que siempre fue.
Torpemente acerca los parlantes,
y una temblorosa cinta puesta en el volumen diez.
Afuera no se mueve el tiempo
y el continente de las sombras reaparece
bajo el sol que cae sobre el gran océano.
Hasta los pelícanos, sobre un filón ardiente y seco
se detienen, procuran atisbar.

Abro la ventana un poco más.
Lentamente el aire se completa y la música comienza.
Aguilera mira de soslayo un póster viejo
de una virgen africana.
Toma un trago corto, se persigna
y sube al escenario.



en Cincuenta y un poetas en el Reyno de Chile, Inédito












miércoles, enero 01, 2014

"Coróname de rosas...", de Ricardo Reis





Coróname de rosas,
de verdad coróname
          De rosas
Rosas que al quemar
Sobre una frente queman
          Demasiado Rápido!
Coróname de rosas
Y con el volátil follaje,
Que así sea.





12 de junio, 1914









Versión de Rafael Díaz Borbón