miércoles, noviembre 01, 2006

"Ejecuciones y represión. Un punto de vista de clase" (Segunda parte), de Alan Woods y Roberto Sarti



La "izquierda" cede a la presión del imperialismo

Éste es nuestro punto de partida siempre que analizamos lo que está ocurriendo en Cuba. Debemos basarnos en una posición de clase. En primer lugar se encuentran los intereses de la clase obrera, tanto fuera como dentro de Cuba. Si no hacemos esto corremos el riesgo de hacer un balance desequilibrado y caer en la trampa de discutir en abstracto sobre la "democracia" o la "justicia" y no sobre las cuestiones reales que están implícitas en este caso. Desgraciadamente, esta última es la posición de algunos intelectuales de izquierdas con relación a esta cuestión.

Los ataques contra la revolución cubana desde Washington, los medios de comunicación burgueses de EEUU y Europa no son nada nuevo. En esta ocasión, las críticas al régimen no han venido sólo desde la burguesía europea o estadounidense. Al coro ruidoso de denuncias se han unido muchos antiguos "amigos" de Cuba, como el premio Nobel de literatura José Saramago o el escritor Eduardo Galeano. En los partidos de izquierda de Europa y América Latina también se ha producido un acalorado debate sobre esta cuestión.

Estos "amigos de Cuba" han olvidado lo fundamental. En la actual sociedad capitalista no existe algo parecido a la "democracia" o la "justicia" absolutas. La democracia burguesa formal es sólo una hoja de parra que oculta la dictadura de un puñado de banqueros ricos y bandidos empresariales. Estos últimos ni siquiera se molestan en ocultar cual es la verdadera situación. Basta con mirar las elecciones en todos los países capitalistas, especialmente en EEUU, donde todo el mundo sabe que George W. Bush salió elegido gracias a amañar los votos.

Lo mismo ocurre con el concepto de "justicia". El principio de que "todos los hombres son iguales ante la ley" es válido si ignoramos el tamaño de su billetera. Existe una ley para los ricos y otra para los pobres. Hace mucho tiempo que el escritor Anatole France escribió sobre la majestad de la ley, que permite por igual a los ricos y a los pobres pasar hambre y dormir bajo un puente.

Hay muchas cosas del régimen cubano con las que no estamos de acuerdo. Pero no se puede negar que la revolución cubana expropió a los imperialistas y a la burguesía y estableció las condiciones para un enorme avance de la riqueza, la educación y las condiciones de vida de las masas. Ése es el "crimen" que para los imperialistas ha cometido Cuba. Durante más de tres décadas han utilizado todo tipo de métodos sucios para destruir las conquistas y conseguir que Cuba regrese al redil de los imperialistas y capitalistas. En esta lucha no podemos ser neutrales. Siempre debemos defender a Cuba frente a los agresores imperialistas.

Los "amigos de Cuba" responderán que están en contra de la violencia. Esta melodía no es nueva. Muchos de los pacifistas-reformistas de izquierda en Europa a menudo se quejan del uso de la violencia "en general". Nosotros también creemos que el uso de la violencia es lamentable. Pero también debemos tener en cuenta que vivimos en un mundo donde cada día la clase dominante utiliza los métodos más brutales y violentos. La guerra en Iraq habla por sí misma. La única forma de erradicar la violencia es derrocando al sistema que la genera, es decir, al sistema capitalista con todas sus diferenciaciones sociales y toda la injusticia que genera. Estamos a favor de esto. Pero en la medida que los imperialistas estadounidenses utilizan la violencia para imponer sus objetivos en todo el mundo, los pequeños países tienen el derecho a defenderse como mejor puedan.

Hegel solía decir que la verdad es siempre concreta. Y también debemos ser concretos. En este caso, el país capitalista más poderoso y feroz del mundo, EEUU, está en conflicto con una pequeña isla, que ha conseguido liberarse del grillete del imperialismo y donde los medios de producción están nacionalizados. Desde el colapso de la URSS, Cuba está luchando desesperadamente por sobrevivir, mientras que sus enemigos intentan aislarla y estrangularla.

En este conflicto la clase obrera internacional no puede ser neutral. Estamos con Cuba contra el imperialismo de EEUU. Estamos con un país que ha eliminado el analfabetismo y donde el sistema sanitario es uno de los más avanzados de América Latinas. Esto se ha conseguido gracias a la planificación de los recursos y la consiguiente abolición de la anarquía del mercado capitalista.

Esto actúa como un faro para las masas de América Latina y eso es lo que no pueden tolerar los imperialistas.

Una vez que hemos trazado esta línea de clase que separa claramente los dos campos, podemos analizar la situación desde un punto de vista de la clase obrera, tanto en Cuba como internacionalmente.

La lucha del imperialismo estadounidense para socavar a Cuba se está produciendo en muchos frentes. Se ha visto favorecida por las dificultades internas que siguieron a la finalización de la ayuda económica procedente de la Unión Soviética. Después del colapso del régimen estalinista en Rusia, Cuba se quedó aislada a principios de los años noventa y sin el apoyo de los países del antiguo bloque estalinista. Esto llevó a Cuba a un período muy difícil. Entre 1989 y 1993 el PIB cayó un 35%.

Para intentar superar la crisis el gobierno cubano introdujo desde mediados de los años noventa algunas "reformas" de la economía de mercado. Como resultado de esto, en Cuba hay seiscientas empresas que pertenecen a las multinacionales. El régimen ha dado a las empresas extranjeras la libertad de exportar capital y les permite también establecer sociedades conjuntas en Cuba. El monopolio estatal del comercio exterior en parte se ha abolido y de una forma limitada se permite a los individuos crear empresas, principalmente en la industria turística. Ahora el turismo representa la fuente principal de ingresos de la isla.

Hoy en Cuba existen elementos de un sistema económico dual, el sector controlado por el estado coexiste junto a elementos capitalistas, y con dos monedas paralelas: el dólar y el peso cubano. Esto ha profundizado las desigualdades sociales y ha expuesto a Cuba a las alzas y bajas de la economía mundial. En los últimos dos años los ingresos por turismo han sufrido una dura caída. El precio del azúcar, otra de las principales importaciones cubanas, también ha caído. Cuba se enfrente a serios problemas económicos. Según algunas fuentes, el desempleo está ahora en el 10% de la fuerza laboral, y otro 10% es clasificado como subempleado.

Este incremento de las diferencias sociales representa una seria amenaza para la revolución cubana. Una capa de la sociedad se está enriqueciendo gracias a las reformas de "mercado", entre esta capa de "nuevos ricos" el imperialismo puede encontrar más fácilmente una base de apoyo para sus planes de restauración del capitalismo en Cuba.

La difícil situación económica y la cristalización de una capa de elementos que se han aprovechado de la introducción parcial de la empresa privada representa un gran peligro para Cuba. La naciente burguesía cubana consiste en todo tipo de especuladores y ladrones que quieren volver a los "buenos y viejos días" anteriores a 1959, cuando Cuba era un gran casino y un burdel dirigido por las grandes empresas estadounidenses y la mafia. El imperialismo estadounidense intenta basarse en esta capa a la que está financiando y animando para que lleve a cabo actos de sabotaje y subversión.

El régimen ha intentado frenar esta actividad recurriendo a métodos de represión. No simpatizamos con estos elementos contrarrevolucionarios ni tampoco apoyamos el coro hipócrita de denuncias de la derecha o la "izquierda".

Debemos situar estos últimos acontecimientos en su contexto adecuado. En América Latina no hay un solo régimen burgués estable, desde Tierra del Fuego a Río Grande. Los últimos acontecimientos demuestran que los imperialistas estadounidenses están preparándose para intervenir contra la revolución, ya sea abiertamente (como en Colombia) o (como en Venezuela) conspirando con las fuerzas contrarrevolucionarias internas. En esta situación, la existencia de Cuba es una fuente permanente de irritación para Washington. Y quieren eliminar este problema lo antes posible. Fidel Castro, en respuesta a sus críticas dijo lo siguiente: "Ahora estamos inmersos en una batalla contra las provocaciones que están intentando llevarnos a un conflicto y una agresión militar de EEUU".

Sin duda tiene razón. A consecuencia de la guerra criminal contra Iraq, el centro de gravedad de la administración Bush ha girado profundamente a la derecha. La camarilla reaccionaria imperialista que se aglutina alrededor de Rumsfeld y Cheney ahora tienen el control. Estos elementos están buscando un nuevo país para atacar. La severidad con la que ha reaccionado el Estado es un reflejo de que son conscientes de estar en el punto de mira de EEUU. Cuba tiene el derecho a defenderse frente al imperialismo y la contrarrevolución, y esto no es un juego de niños.


martes, octubre 31, 2006

"Solos", de Carlos Almonte






A
trapados en un tiempo que no llega, tibios soles se destruyen a sí mismos. Este fuego ya no quema; tampoco arde el río o la montaña que se viene abajo. Sin otro interés que el rocío en la mañana, observo el movimiento de tres sombras en la fila del que espera. Me reflejo en mil lagunas subterráneas, en estepas secas, en osarios de fachada. Guardo el testimonio de una gran mentira, o apariencia, y bajo al bosque y los árboles plateados me reciben esparciendo entornos y hojas secas, como si supieran, también ellos, el secreto de hace tanto. El incendio ha concluido. La magia encierra el trino de mi pensamiento, fulgurando en túneles de luz, caída libre y detonantes... A pesar del raudo avance, alcanzo el domo en el que un ser medita en posición de loto. En sus manos recupera rosas místicas y entre aquellos pétalos de sal, un escritor anciano adquiere la energía de los hielos. Mucho me place el alegre tiempo, Que hace nacer hojas y flores, Me place oír el dichoso ruido, De los pájaros que hacen resonar, Sus cantos por el bosque, Y me place ver sobre los prados, Tiendas y pabellones levantados. Recita un verso-mantra y en su voz reúne parte de la historia, a las tribus nómades y atlantes, al ardiente y rojo sol, a sabios ramtas y videntes, a sí mismo.

Los demás recorren playas solitarias y cavernas. Se complacen ante el espectáculo en declive, pero ignoran la presencia de las sombras en la nieve. Inocentes, reconstruyen inocentes órdenes. Lo fácil complementa a lo difícil. El antes y el después se suceden, porque el ser y el no-ser se engendran mutuamente. Nadie más observa. Nadie más escapa. Nadie restituye el caos. Sólo el escritor anciano, un ingente aroma a rosas y las sombras que me siguen donde vaya. No hay posible huida. No hay rescate. No hay señales. No existe vida, o ilusión, más allá del contorno de esta isla... Y en la puerta, no sé cómo, se grabó mi altanería: Dejad fuera la esperanza.













lunes, octubre 30, 2006

"Ejecuciones y represión. Un punto de vista de clase" (Primera parte), de Alan Woods y Roberto Sarti



La ejecución en abril de tres hombres que habían secuestrado un barco y las duras sentencias judiciales contra 74 oponentes del régimen cubano, han generado una condena casi universal, al menos por parte de los medios de comunicación y de la mayoría de los gobiernos. El portavoz del Departamento de Estado estadounidense, Richard Boucher, dijo que EEUU estaba "escandalizado" y el Secretario de Estado, Colin Powell, exigió que Cuba liberase a los "prisioneros de conciencia".

Sin embargo, antes de analizar la situación debemos mirar los hechos reales. Los tres individuos ejecutados por secuestrar un barco de pasajeros intentaban llegar a EEUU. Este era el tercer intento de secuestro en Cuba en sólo dos semanas. Esta situación se ve favorecida por la ley estadounidense que garantiza asilo a todos los cubanos que lleguen por sus propios medios a EEUU, independientemente de los métodos utilizados.

En el mismo período el gobierno cubano comenzó a detener disidentes, incluidos algunos miembros del "Proyecto Varela". La demanda principal de este grupo es un referéndum, algo que consideran como parte de un "acercamiento gradual" hacia la eliminación del estado actual surgido en 1959 fruto de la revolución y también para terminar con la economía nacionalizada.

Los 74 "disidentes" fueron condenados a penas que van entre los seis y los veintiocho años de prisión.

La acusación formal contra la mayoría de los acusados era que habían cometido "crímenes contra la independencia o integridad territorial del estado". Había muchas pruebas que demostraban, más allá de cualquier duda, que la mayoría de los oposicionistas habían recibido grandes sumas de dinero del gobierno de EEUU a través de James Cason, el agregado comercial estadounidense en La Habana, de facto, la embajada estadounidense. Powell nunca ha negado esto, ni tampoco ningún otro portavoz estadounidense. En realidad, toda esta información está disponible en páginas web oficiales del gobierno de EEUU.

En el año 2000, la Agencia Internacional para el Desarrollo de EEUU (USAID) donó 670.000 dólares a tres organizaciones cubanas para ayudar en la "publicación en el extranjero de la obra de periodistas independientes de la isla... y distribuir sus escritos dentro de Cuba". (Informe USAID, Evaluation of the USAID Cuba Program, 2001).

Con estos métodos los imperialistas estadounidenses buscan promover el trabajo de fuerzas contrarrevolucionarias en Cuba y otros países. Constantemente interfieren en los asuntos internos de otros estados cuando no les gusta la política que están llevando a cabo. No hay duda de que la embajada estadounidense y la CIA están activamente implicados en los intentos contrarrevolucionarios de derrocar al gobierno de Hugo Chávez en Venezuela.

El Departamento de Estado de EEUU describe oficialmente esta actividad como "prestaciones". Cuando alguien actúa de esta forma para defender los intereses del imperialismo estadounidense frente a un gobierno extranjero entonces es considerado como algo legitimo. Sin embargo, si una fuerza extranjera intenta aplicar los mismos métodos contra EEUU entonces es una historia diferente. Bajo el Código Penal estadounidense estas "prestaciones" por parte de un diplomático extranjero en EEUU pueden provocar la persecución criminal y diez años de prisión. Esto se aplica a todo aquel que "actúe dentro de los EEUU y esté sometido a la dirección o control de un gobierno o funcionario extranjero" (Título 18. Sección 951 del Código Penal de EEUU).

La hipocresía del gobierno estadounidense es incluso mayor cuando miramos la situación de cinco cubanos que actualmente están cumplimento largas condenas en prisiones (incluyendo dos cadenas perpetuas) federales de EEUU. Los cinco estaban intentado detener a grupos terroristas cubanos de ultraderecha exiliados en Miami y que iban a perpetrar actos violentos contra Cuba. EEUU dice que estaban implicados en "guerra global contra el terrorismo". Pero el gobierno estadounidense a través de la CIA ha proporcionado la mayor parte de la ayuda financiera, el entrenamiento y las armas a la alianza ultraderechista de la mafia cubana de Miami, que desde hace años está detrás de todos los ataques terroristas contra Cuba. Cuando el FBI capturó a los cinco agentes cubanos, en los medios de comunicación burgueses no apareció ninguna protesta hipócrita o artículos moralizadores y esto demuestra el doble rasero que tiene la administración estadounidense.


Ejecuciones en EEUU

La hipocresía del gobierno estadounidense es aún más clara cuando vemos cómo Washington llora por las penas de muerte en Cuba pero "olvida", convenientemente, que cada años cientos de hombres y mujeres son condenados a muerte en las prisiones estadounidenses. Desde 1976 EEUU ha ejecutado a más de 700 personas, 248 en el estado de Texas. Además, de los ejecutados desde 1973, 95 de ellos fueron más tarde exculpados completamente por los tribunales. El gobierno de EEUU no tiene ningún derecho a quejarse de que Cuba utilice la pena de muerte cuando su país tiene uno de los peores registros del mundo. Y George W. Bush, menos que nadie, tiene el derecho a protestar. Cuando era gobernador de Texas, que cuenta con casi un tercio de todas las ejecuciones de EEUU desde 1976, se hizo famoso por el uso indiscriminado de la pena de muerte y su negativa a responder a las peticiones de clemencia.

Esto también es una cuestión de clase. La gran mayoría de la población que está en prisión en EEUU y la gran mayoría de los que están condenados a muerte son personas pobres, principalmente negros e hispanos. EEUU es el único país del mundo, excepto Somalia, que se negó a firmar la Convención de la ONU sobre los Derechos del Niño. ¿Por qué? Porque en EEUU incluso los que cometieron crímenes cuando todavía no tenían dieciocho años pueden ser condenados a muerte; en dieciocho estados la ejecución puede realizarse a partir de los dieciséis años de edad. La Convención tiene una cláusula que dice que esto es ilegal.

El gobierno estadounidense tiene un largo record de apoyar intentos de golpe de estado contra el gobierno cubano. Incluso intentaron invadir el país en 1961 a través de sus mercenarios en el infame episodio de Bahía Cochinos. También impusieron un embargo a la isla prácticamente desde el principio de la revolución.

A la burguesía estadounidense no sólo le preocupa Castro. Lo que teme es la naturaleza del régimen que existe en Cuba. No pueden tolerar que a noventa millas de sus costas haya un país donde se ha abolido el capitalismo. La revolución cubana fue un punto de referencia para las masas oprimidas de América Latina. Por esa razón los imperialistas estadounidenses odian Cuba, no porque estén preocupados por los derechos humanos.

domingo, octubre 29, 2006

“Para Cenar”, de Tanya Victoria





L
a mejor palabra para definir mi vida es “frivolidad”. Me casé hace un par de años, así a secas, sin pasiones, ni fervores, ni romanticismos. Me casé con el marido perfecto: guapo y forrado de dinero. Mis padres lo escogieron como los suyos a ellos. Y es que a los 36 y soltera, los llené de dudas y temores. Entre mi marido y yo, nunca ha existido el intento de encendernos en la cama, mucho menos en otro lugar, o tan siquiera salir a caminar. Quizás exista cariño… No, no lo creo. Es una situación difícil cuando nuestros lánguidos y aburridos cuerpos se confrontan en la cama. Me siento sucia. En su rostro agitado he llegado a ver no sólo el de actores y vecinos, sino hasta el de amigas de la infancia. Nunca se lo he confesado a nadie, por vergüenza, miedo, o simplemente por mi bagaje cultural. Hasta que una amiga me introdujo al mundo cibernético. Jamás lo hubiera hecho. Tuve una conexión inmediata y me alejé de todo.

Así nació mi amor incondicional por los chats. Ahí es donde conocí gente menos plástica, con quien deliberadamente se puede conversar acerca de las frustraciones y complejos de la vida. No sé cómo ni a qué hora apareció un hombre. Se hizo llamar “Tritón del mar”. Después de varios orgasmos en seco, y sin habernos visto las caras me invitó dos días a la playa: hotel de tres estrellas y autobús de primera. Era el escape de mi vida: 38 años de vivir para otros… Estos eran dos días sin pensar en el mañana, un lugar cerca de Puerto Escondido, en la Playa Conde.

Mi esposo no me hizo muchas preguntas. Sólo se atrevió a hacer recomendaciones. “Cualquier cosa, llama. Viajar sola te ayudará a crecer… No le diré a tus padres, me parece que ya estás grandecita para hacer lo que quiera. ¿Cuánto dinero en efectivo necesitas? No puedo llevarte, deberías irte en avión... Bla bla bla”, y un beso frío en los labios.

Tritón y yo quedamos de encontrarnos en ese hotelito amarillento, descarapelado, limpio, como salido de un sueño. No había ningún huésped y sin pensarlo tanto me desnudé frente al mar. Tritón era un hombre hecho a mano, con cara mediterránea. Inútilmente, traté de cubrirme con la toalla. Se acostó a mi lado en la arena caliente, y sabiendo que me había perturbado con la mirada comenzó a deslizar sus manos en medio de mis muslos, así tan desnudos, tan extraños. Nos besamos en medio de una nube de arena que me volvió loca. No podía creer lo que estaba sucediendo. Mis piernas estaban temblorosas y mis ojos tan húmedos como mi cuerpo. Me pidió que me quedara ahí para siempre. Yo acepté de inmediato y nos metimos al mar. Bajo la luna llena, asombrosamente, pude nadar y respirar sin dificultad en medio del agua. Vi cómo sus piernas se llenaron de escamas convirtiéndose en una hermosa cola de pez. Llegamos al fondo, a ese lugar en el que habitaban otros tritones similares a él. También había sirenas. Una de ellas se acercó y me dijo al oído: “cada 28 días, con la luna llena, celebramos el rompimiento de esa barrera entre tu mundo y el nuestro, se escoge a uno para que salga a copular con la presa que esta noche cenaremos”.



sábado, octubre 28, 2006

"Con el sol de los avellanos", de Jorge Teillier



No creí nunca
Que vería brillar de nuevo a Venus
Sobre los techos lejanos del Regimiento
Ni que en la mañana
Reverdecieran los pasos de la infancia
Bajo esos pinos donde las ovejas lamen tiernamente el sol,
Ni que una voz adolescente
Me preguntara cómo se llaman las estrellas
A las que nunca me he preocupado de dar nombre.

Tú eres el mediodía misterioso
Del silencio de parque
Donde vemos luchar a un niño hace años con un ganso,
Allí el sol al abandonar los avellanos
Nos deja los relatos
De los muertos que amamos
Y se me reveló tu presencia
Con el mismo resplandor
Del hacha con que el amigo corta leña.

Alguien pasa silbando
Una canción que habla de nosotros.
Nunca me has preguntado qué será de nosotros:
Sólo me has preguntado el nombre de una estrella.

Junto a ti he sido quien debiera haber sido.



Publicado en Para un pueblo fantasma, 1978.

viernes, octubre 27, 2006

“Inquietudes sentimentales”, de Teresa Wilms Montt





VII

Dos senos de una blancura inquietante; dos ojos lúbricamente embriagados y una mano audaz de sensualidad, se han atravesado en mi camino. Una voz indefinible, como el hipo de un sollozo histérico, me ha dicho: Soy el erotismo: ¡Ven!

Y yo iba; iba siguiendo a esa bacante estrambótica, como sigue la hoja de acero al imán. Iba empujada por el misterio... Mis labios se helaban, y tenían en la garganta una opresión de hierro. Iba la mirada húmeda, los ojos claros como brillantes en alcohol...

Retorné, y mis labios estaban mustios, y mis ojos no veían, y mis manos enconadas contra ellas mismas, sólo querían destrozarse. Y en el alma, como una marca de fuego, traía la más horrible decepción. No estaba ahí; no llevaba esa bacante loca el remedio para mi mal de amor.



XXXI

Los sombreros me causan la sensación de cabezas cortadas y momificadas, y aquéllos de los cuales cuelgan bridas de colores, se me antojan cabezas arrancadas por mano brutal, donde ha quedado adherida una vena sanguinolenta.

Nunca puedo ver un par de guantes sin imaginar que son piel de manos disecadas y, en aquellos de color amarillo, encuentro algo repugnante de lo que empieza a podrirse.

Detesto las prendas de vestir olvidadas sobre la cama; hay entre ellas y los muertos mucha analogía.Vi una vez, en un asilo, a una loca muerta; y era lo mismo que ver un trapo violáceo tirado dentro del ataúd.



 

Buenos Aires, otoño 1917



jueves, octubre 26, 2006

"La Mirada de Ulises: intertextos de un siglo", de Federico García Morales


Love
Old
Sweet
Song
Comes love'old
It's a kind of a tour, don't you see? Mr Bloom said...


James Joyce, Ulysses, cap. "Lotus Eaters".


A la memoria de Reinaldo Moreno, viejo marino, que ya cruzó el mar.

Las Parcas tejen su red y cortan sus hilos con ojos ciegos. Buscan una mirada, una mirada perdida en una placa no revelada, primera y última reflexión, en un siglo repleto de desencuentros en formato de tragedia. Porque en la película La Mirada de Ulises la cámara reconstruye las tragedias históricas, las tragedias culturales, las tragedias políticas e individuales que echan a volar en la imaginación como en la apertura de una caja de Pandora. Este es cine inteligente, que sumó a un grupo talentoso: director, actores, guionistas, fotógrafos, músicos de casi toda Europa. Y desde lejos la aventura de Ulises, y sus versiones, en Homero, Kazantzakis y Joyce. La Mirada de Ulises debe mucho a cada uno. Y la profunda humanidad del héroe aqueo crea la distancia necesaria para un recorrido y la adquisición de un sentido sobre lo que está ocurriendo en estos días nuestros. Hay otra referencia muda: en el espacio ofrecido por los Balcanes y, sobre todo, por Sarajevo. Es, en su suma trágica, una elegía. Y como elegía un homenaje a estos pueblos desgarrados, al ser humano aventado a este exilio de la esperanza. Y a quienes quisieron construir algo diferente en este siglo. En el ciclo de nuestras vidas. En algún momento hay un brindis para todos ellos.

En este artículo vamos a elaborar sobre los créditos.

Primero está Ulises, "ese varón ilustre de multiforme ingenio que, después de destruir la sacra ciudad de Troya, anduvo peregrinando larguísimo tiempo, vio las poblaciones y conoció las costumbres de muchos hombres y padeció en su ánimo gran número de trabajos en su navegación por el ponto, en cuanto procuraba salvar su vida y la vuelta de sus compañeros a la patria. Mas, ni aun así pudo librarlos, como deseaba, y todos perecieron por sus propias locuras..." (La Odisea, 1, 1-8).

La Odisea se asoma de tantas maneras en esta película: en la sucesión de sus rapsodias, convertidas en episodios de la película; en su recuperación mítica de contradicciones que sobreviven los milenios; en el multiforme personaje femenino, una suerte de "eterno femenino", que encarna Maia Morgenstem, que ya es Penélope, una obsesión, un recuerdo y un fantasma, ya es Circe con sus embrujos y su afanada voluntad de retener al viajero en la casa de orillas del río, ya es Nausicaa en las brumas de Sarajevo . La cámara se embelesa en cada recodo recobrando pequeños objetos que se extraen del poema homérico, que retienen su valor simbólico original. Pero también se muestran versos enteros que recuperan una nueva significación. También aquí, hay una voz que pregunta por una identidad, y desde el barco que conduce a Lenin alguien responde "nadie". (Rapsodia IX 364: "¿Cíclope! Preguntas cual es mi nombre ilustre, y voy a decírtelo: mi nombre es Nadie.")

Para no dudar de una remitencia hacia esos otros textos está entre los episodios el aparecimiento constante de un sustrato viejo de la película primordial que muestra a las tejedoras. Queda allí su mirada. Que establece desde el inicio una lucha silenciosa con la mirada que sostiene la narración, la del viajero, y la cámara la refrenda, de frente, de perfil, en el fondo de los ojos, en la vigilia y el sueño. En el mitema de vida y muerte que trabaja la película se retiene ese aspecto vital del héroe griego encarnado en el director de cine "A", en la construcción del sujeto como exilio, en una dolida búsqueda de patria, de amor, de alianza con otros, de una continuidad negada, y de corresponsal de diálogos inconclusos. Algo que podría llamarse en una encarnación moderna, posagustiniana, el drama de la conciencia. Porque el tema de Ulises nos conduce en esta película hacia la conciencia de nuestro tiempo, y ya en este plan es pura historia, como ya fue la tentación del texto madre.

Luego viene La Odisea, la Secuencia Moderna, de Nikos Katzansakis, el gran escritor cretense que alguna vez realizó su propio periplo junto con Panait Istrati al corazón de una Unión Soviética que celebraba sus primeros diez años y que ya se caía en el abismo burocrático de donde ya no saldría nunca más. Es Kazantzakis el que inspira la modernización de la mirada de Ulises, ese traspasar por un mundo donde respira la tragedia y sobre todo los síntomas del alumbramiento de un tiempo que ojalá no podamos ver. Y es en Kazantzakis también en donde se puede refundar la vuelta de un Ulises que sostiene la condición humana en la conciencia revolucionaria y en el reclamo por los derechos del hombre, y sobre todo por espacios de libertad. Como contrapartida y exigencia de contexto, están esos viajes funerarios a lo largo de ríos donde no florece la esperanza y sólo hay humaredas, un viaje que en la secuencia es ese trayecto por el Nilo, en el comienzo, a través de un Egipto asolado por la guerra. Como se recordará, en la versión de Kazantzalús Ulises sufre un segundo exilio, luego de su regreso homérico a Ítaca, y persiguiendo el fantasma de Helena llega a Egipto donde se vincula a una rebelión de esclavos y vive de nuevo, pero en una más vasta escala, las condiciones de una guerra eterna en busca de la libertad. En esta obra el personaje Ulises, a través de sus andanzas mundiales nos da la prueba metafórico de su contemporaneidad y de que es capaz, en la bogada final junto a Caronte, de seguir alumbrando una visión utópica.

En la película, la conciencia y la humanidad se sostienen en esa voluntad de búsqueda. En la resistencia y en el rechazo al horror que florecen en A y en otros personajes. Las condiciones de la agresión las provee el mundo balcánico en un discurso ya centenario. Pero podría ser cualquier lugar de la tierra. La película no escatima para eso llamadas a la guerra de los Balcanes, a principios del siglo, a los episodios de la segunda guerra y sus secuencias inmediatas, al establecimiento de diversas dictaduras. Las escenas de los allanamientos policiales, pueden encontrar sus intertextos en la Rusia al Desnudo de Pana¡ Kazantzakis y de algún modo Victor Serge, y en la impronta de búsqueda y persecución que se aborda en la Secuencia Moderna.



La tercera aproximación intertextual inevitablemente proviene del Ulysses de Joyce, otra recomposición moderna del texto madre. De allí proviene sobre todo una capitulación, una atmósfera, diálogos, y la adaptación de algunas escenas, como por ejemplo la del capítulo "Eumeus" con el encuentro de Stehen Daedalus y Bloom y su conversación "acerca de sirenas y enemigos de la razón" y tantos homenajes, o el capítulo de los Lastrygonios que pone los términos "God wants blood victims" para el episodio de la matanza en la neblina. Las tomas de Sarajevo proveen los escenarios que arrancan de una novela que de algún modo "destruyó nuestra civilización". El personaje A, (Ulises para todos los efectos) y su amigo, tienen mucho de Stephan Daedalus/ Bloom. Sobre todo en esas operaciones oníricas y esos bruscos despertares que lo arrojan hacia corrientes encontradas de destino. La película mantiene la crítica joyceana a esta civilización, aunque James Joyce no alcanzó a imaginar la capacidad de representación de ese desastre que nos donaría la historia de todo lo que restaba de este siglo. Aquí el personaje múltiple de Morgenstem, nos conduce a presentar de nuevo la posibilidad vital que planteó Joyce en el discurso "inagotable" de Molly Bloom (con todos sus intertextos femeninos enlazados al texto madre), pero también la película no nos ahorra su macabro final: algo que está más de acuerdo con los tiempos de Auschwitz, Hiroshima, Ruanda, y Acteal. Quizás por eso, ni las palabras ni las imágenes pueden tener más sentido que el tremendo aullido de Keitel / A.

Esta obra del director griego Theo Angelopoulus, tiene una duración de cerca de tres horas y es una meditación. Y fue un indudable acierto suyo recurrir a Ulises, ese héroe que se negó a ser dios y dejar de ser hombre, para ponemos "en situación' a través de todos los tiempos. Muchas veces ese viaje interior in cámara pareciera resolverse en el puro placer de alguna visión sorprendente que no se puede interrumpir, y da a pensar en una intención de la suerte del fáustico "detente, eres tan bello". Pero es que la cámara extiende también su trabajo para elaborar esos momentos de meditación que tanto necesitamos. Y permitirnos atraer junto a la imagen otros materiales, los del contexto vivido y todavía recordado, por ejemplo. La cámara encuentra aquí una posibilidad analítica.

En la actuación destaca la solidez que sabe hacer uso del silencio, de Harvey Keitel, que ya habíamos sabido estimar en El Piano y en alguna obra de Tarantino. El argumento persigue el regreso de un director exiliado, A, que presenta una película que divide opiniones. Él lleva un designio en su regreso: rescatar tres rollos filmados por los hermanos Manakis a principios de siglo, y en donde supuestamente se habría capturado algún testimonio esencial del pasado balcánico, que podría tener alguna importancia explicativa "ahora que Grecia está muriendo". Pero a lo largo de su búsqueda irá descubriéndose en otros encuentros que definirán, darán con la verdadera densidad de su vida. Como decíamos, algo del contenido de las películas perdidas asoma entrelazando los tiempos y las escenas, marcando la importancia de la memoria y de los símbolos. Pero sólo así todo quedaría en arqueología si no fuera por las epifanías de los personajes de la Morgenstem que marcan la otra línea, el otro mensaje de este fílm, que lo empuja hacia el presente vivido.

La película se inicia con el primer encuentro con la Desconocida tras la escena que prefigura un mundo dividido entre la burguesía y un sector social integrista, para traspasarse al espacio de los exilios y de los registros policiales que ya no terminarán. En el trayecto, el héroe se encontrará con el embarque de una gigantesca estatua de Lenin que da ocasión para otros encuentros textuales, esta vez con la pintura de Margritte, y sus representaciones pétreas que levitan en el espacio. La frase de Morgenstem que comenta: "Es un largo viaje y habrá que comprar alimentos", parece referir una apuesta de resistencia y de algún término para ese viaje, alguna llegada. En la superficie se relata un hecho verdadero: la compra de una estatua de Lenin por un millonario de Occidente. El viaje por el río da lugar a otro espectáculo cargado de sentido, en el homenaje que el pueblo de las orillas va rindiendo al gigante. Un monstruo -comentaría un periodista- que a lo mejor no está tan muerto ni sepultado. De todos modos, es indudable que la película lo ubica en el centro del escenario, y por un largo tiempo. El suficiente como para establecer, ya se sabrá, si un resumen o una profecía.

"A" continúa sus viajes. Ya a través de Rumania, ya entrando a Yugoslavia. Se nos recuerda que es posible viajar por toda Europa, y en las edades medias se hacía, viajando por los ríos. Esta vez ríos estrechados por la guerra. Llega así a un lugar donde vive alguien, que es otra y es la misma, también encarnada por Maia Morgenstem, para todos los casos Circe, la encantadora, que trata de retenerlo. Pero todos sus caminos, y su voluntad lo dirigen hacia Sarajevo. Lo que origina una impresionante visión de una ciudad acribillada de impactos de misiles y morteros. En esa ciudad "A" encuentra a quien guarda todavía esas miradas griegas inocentes. El viejo cineasta, Personalizado por uno de los más notables actores bergmanianos, Erland Josephson, que guarda los rollos y podrá llegar a revelarlos, y su hija, también Morgenstem, para todos los casos y desde siempre Nausicaa, la hija del rey Alcinoo, una promesa de vida. El destino deseado nunca deberá cumplirse, como tampoco la promesa de esta civilización. Una tarde, en donde la música realza su belleza, pero una tarde de neblina, cede el espacio de la imagen a ordenes que en el nombre de la voluntad de Dios ejecutan a los amigos de "A", y destruyen un amor que nace. "El amor, esa vieja canción que vino de tan lejos" (Joyce).

Es impresionante el apoyo que rinde a estas escenas la música de Eleni Karaindrou, que ya había acompañado a Theo Angelopoulus en otras producciones (La Trilogía del Silencio). Será dificil encontrar otra película como ésta, quizás porque nos pone frente a un mundo, y a sus héroes que tampoco volveremos a ver. Aunque uno no sabe si sigue vigente la promesa de la Égloga IV de Virgilio: "habrá otra Argos, y otros esforzados navegantes..."


 27 de abril de 1935 - 24 de enero de 2012








miércoles, octubre 25, 2006

“Carta a los directores de asilos de locos”, de Antonin Artaud




Señores:

Las leyes, las costumbres, les conceden el derecho de medir el espíritu. Esta jurisdicción soberana y terrible, ustedes la ejercen con su entendimiento. No nos hagan reír. La credulidad de los pueblos civilizados, de los especialistas, de los gobernantes, reviste a la psiquiatría de inexplicables luces sobrenaturales. La profesión que ustedes ejercen está juzgada de antemano. No pensamos discutir aquí el valor de esa ciencia, ni la dudosa realidad de las enfermedades mentales. Pero por cada cien pretendidas patogenias, donde se desencadena la confusión de la materia y del espíritu, por cada cien clasificaciones donde las más vagas son también las únicas utilizables, ¿cuántas nobles tentativas se han hecho para acercarse al mundo cerebral en el que viven todos aquellos que ustedes han encerrado? ¿Cuántos de ustedes, por ejemplo, consideran que el sueño del demente precoz o las imágenes que lo acosan, son algo más que una ensalada de palabras?

No nos sorprende ver hasta qué punto ustedes están por debajo de una tarea para la que sólo hay muy pocos predestinados. Pero nos rebelamos contra el derecho concedido a ciertos hombres -incapacitados o no- de dar por terminadas sus investigaciones en el campo del espíritu con un veredicto de encarcelamiento perpetuo.

¡Y qué encarcelamiento! Se sabe -nunca se sabrá lo suficiente- que los asilos, lejos de ser “asilos”, son cárceles horrendas donde los recluidos proveen mano de obra gratuita y cómoda, y donde la brutalidad es norma. Y ustedes toleran todo esto. El hospicio de alienados, bajo el amparo de la ciencia y de la justicia, es comparable a los cuarteles, a las cárceles, a los penales.

No nos referimos aquí a las internaciones arbitrarias, para evitarles la molestia de un fácil desmentido. Afirmamos que gran parte de sus internados -completamente locos según la definición oficial- están también recluídos arbitrariamente. Y no podemos admitir que se impida el libre desenvolvimiento de un delirio, tan legitimo y lógico como cualquier otra serie de ideas y de actos humanos. La represión de las reacciones antisociales es tan quimérica como inaceptable en principio. Todos los actos individuales son antisociales. Los locos son las víctimas individuales por excelencia de la dictadura social. Y en nombre de esa individualidad, que es patrimonio del hombre, reclamamos la libertad de esos galeotes de la sensibilidad, ya que no está dentro de las facultades de la ley el condenar a encierro a todos aquellos que piensan y obran.

Sin insistir en el carácter verdaderamente genial de las manifestaciones de ciertos locos, en la medida de nuestra aptitud para estimarlas, afirmamos la legitimidad absoluta de su concepción de la realidad y de todos los actos que de ella se derivan.

Esperamos que mañana por la mañana, a la hora de la visita médica, recuerden esto, cuando traten de conversar sin léxico con esos hombres sobre los cuales, reconózcanlo, sólo tienen la superioridad que da la fuerza.



 

martes, octubre 24, 2006

"Amanecí de bala", de Víctor "El Chino" Valera Mora





Amanecí de bala
amanecí bien magníficamente bien todo arisco
hoy no cambio un segundo de mi vida por una bandera roja
mi vida toda la cambiaría por la cabellera de esa mujer
alta y rubia cuando vaya a la Facultad de Farmacia se lo diré
seguro que se lo diré asunto mío amanecer así
esta mañana cuando abrí las puertas con la primera ráfaga
alborotando tumbando todo entraron a mis pulmones
los otros poetas de la Pandilla de Lautréamont
grandes señores tolerados a duras penas por sus mujeres
al más frenético le pregunto por su libro vagancia city
como me gusta complicar a mis amigos los vivo nombrando
el diablo no me llevará a mí solo
ella antiguamente se llamaba Frida y estaba residenciada en Baviera
en una casa de grandes rocas levantadas por su amante vikingo
sus locuras en el mar de los sargazos
hay sol hasta la madrugada y creo que jamás moriré
sin embargo deseo que este día me sobreviva
soy desmesurado o excesivo y no doy consejos a nadie
pero hoy veo más claro que nunca y quiero que los demás participen
hermoso día me enalteces desenfrenada alegría
no tengo comercio con la muerte no le temo
llevo en la sangre la vida de cada día soy de este mundo
bueno como un niño implacable como un niño
guardo una fidelidad de hierro a los sueños de mi infancia
en este punto soy socrático él y yo elevamos volantines
restituimos la edad de oro el "qué habrá" al final del arco suspendido
ahora mismo se está mudando un río
hoy una morena de belleza agresiva me dijo pero si estás lindo
entonces yo le dije acaso no sucede cada dos mil años pierdo el hilo
día de advenimiento de locos combates de amor a altas temperaturas
desnudos nos hundimos en las aguas del mismo río







1971








lunes, octubre 23, 2006

Poemas de Ko Un




Monte Kyongho

¿Tú no serías tú
si no supieras todo
del vino y las mujeres?
Pero de lo demás nada sabrías,
así que mira
la pareja de urracas
que pusieron su nido en tu cabello.



Una sonrisa

Shakiamuni sostuvo un loto
y Shakiapa sonrió.
Mentira.
El loto sonrió
y Shakiapa sonrió.
¡No había Shakiamuni!



Ropa limpia

Ondea limpia al viento
y no sabe que es
un Boddhisattva.



En la nave del templo

¡Gran error!
Haberse vuelto antes de entrar
habría sido mejor.



El rollo del maestro

Ta hui, antiguo monje Sung,
quemó el rollo de su maestro:
los recuerdoos del risco Azul.
Bien hecho. Muy bien hecho.
Pero aquí está la obra referida.




de Poemas Zen (1988-1999)

 

domingo, octubre 22, 2006

"La obra y el poeta", de R.F.Burton



El poeta hindú Tulsi Das, compuso la gesta de Hanuman y de su ejército de monos. Años después, un rey lo encarceló en una torre de piedra. En la celda se puso a meditar y de la meditación surgió Hanuman con su ejército de monos y conquistaron la ciudad e irrumpieron en la torre y lo libertaron.




sábado, octubre 21, 2006

“Como ha de ser el Samurai”, de Yamamoto Tsunetomo





T
engo la impresión de que los jóvenes Samurais de hoy en día se han fijado objetivos lamentablemente bajos. Tienen la mirada furtiva de los ladrones. La mayoría sólo busca su interés personal o hacer gala de su inteligencia. Incluso los que parecen tener el alma serena sólo muestran una fachada. Esta actitud no es conveniente. Un Samurai sólo lo es verdaderamente en la medida que no tiene otro deseo que morir rápidamente -y de volverse puro espíritu- ofreciendo su vida a su amo, en la medida donde su preocupación constante es el bienestar de su Daimyo, al que rinde cuentas continuamente, sin cesar, de la manera mediante la cual resuelve los problemas para consolidar las estructuras del dominio. De este modo, Daimyo y servidores deben estar determinados de la misma manera. Es indispensable que nadie, ni siquiera los dioses y los Budas, puedan haceros desviar de la meta fijada.




de El Camino del Samurai



 

viernes, octubre 20, 2006

“Rashòmon", de Ryunosuke Akutagawa




Habiendo comenzado a llover a mediodía, todavía continuaba después del atardecer. Perdido en un mar de pensamientos incoherentes, buscando algo que le permitiera vivir desde el día siguiente y la manera de obrar frente a ese inexorable destino que tanto le deprimía, el sirviente escuchaba, abstraído, el ruido de la lluvia sobre la Avenida Sajaku. La lluvia parecía recoger su ímpetu desde lejos, para descargarlo estrepitosamente sobre Rashòmon, como envolviéndolo. Alzando la vista, en el cielo oscuro veíase una pesada nube suspendida en el borde de una teja inclinada. “Para escapar a esta maldita suerte” -pensó el sirviente-, “no puedo esperar a elegir un medio, ni bueno ni malo pues si empezara a pensar, sin duda me moriría de hambre en medio del camino o en alguna zanja; luego me traerían aquí, a esta torre, dejándome tirado como a un perro. Pero si no elijo...” Su pensamiento, tras mucho rondar la misma idea, había llegado por fin a este punto. Pero ese “si no elijo...” quedó fijo en su mente. Aparentemente estaba dispuesto a emplear cualquier medio; pero al decir “si no...” demostró no tener el valor suficiente para confesarse rotundamente: “no me queda otro remedio que convertirme en ladrón”. Lanzó un fuerte estornudo y se levantó con lentitud. El frío anochecer de Kyoto hacía añorar el calor del fuego. El viento, en la penumbra, gemía entre los pilares. El grillo que se posaba en la gruesa columna había desaparecido.


1915


jueves, octubre 19, 2006

“El vestido blanco”, de Felisberto Hernández





I

Yo estaba del lado de afuera del balcón. Del lado de adentro, estaban abiertas las dos hojas de la ventana y coincidían muy enfrente una de la otra. Marisa estaba parada con 1a espalda casi tocando una de las hojas. Pero quedó poco en esta posición porque la llamaron de adentro. Al Marisa salirse, no sentí el vacío de ella en la ventana. Al contrario. Sentí como que las hojas se habían estado mirando frente a frente y que ella había estado de más. Ella había interrumpido ese espacio simétrico llena de una cosa fija que resultaba de mirarse las dos hojas.


II

Al poco tiempo yo ya había descubierto lo más primordial y casi lo único en el sentido de las dos hojas: las posiciones, el placer de posiciones determinadas y el dolor de violarlas. las posiciones de placer eran solamente dos: cuando las hojas estaban enfrentadas simétricamente y se miraban fijo, y cuando estaban totalmente cerradas y estaban juntas. Si algunas veces Marisa echaba las hojas para atrás y pasaban el límite de enfrentarse, yo no podía dejar de tener los músculos en tensión. En ese momento creía contribuir con mi fuerza a que se cerraran lo suficiente hasta quedar en una de las posiciones de placer: una frente a la otra. De lo contrario me parecía que con el tiempo se les sumaría un odio silencioso y fijo del cual nuestra conciencia no sospechaba el resultado.


III

Los momentos más terribles y violadores de una de las posiciones de placer, ocurrían algunas noches al despedirnos.

Ella amagaba a cerrar las ventanas y nunca terminaba de cerrarlas. Ignoraba esa violenta necesidad física que tenían las ventanas de estar juntas ya, pronto, cuanto antes.

En el espacio oscuro que aún quedaba entre las hojas, calzaba justo la cabeza de Marisa. En la cara había una cosa inconsciente e ingenua que sonreía en la demora de despedirse. Y eso no sabía nada de esa otra cosa dura y amenazantemente imprecisa que había en la demora de cerrarse.


IV

Una noche estaba contentísimo porque entré a visitar a Marisa. Ella me invitó a ir al balcón. Pero tuvimos que pasar por el espacio de esos lacayos de ventanas. Y no se sabía qué pensar de esa insistente etiqueta escuálida. Parecía que pensarían algo antes de nosotros pasar y algo después de pasar. Pasamos. Al rato de estar conversando y que se me había distraído el asunto de las ventanas, sentí que me tocaban en la espalda muy despacito y como si me quisieran hipnotizar. Y al darme vuelta me encontré con las ventanas en la cara. Sentí que nos habían sepultado entre el balcón y ellas. Pensé en saltar el balcón y sacar a Marisa de allí.


V

Una mañana estaba contentísimo porque nos habíamos casado. Pero cuando Marisa fue a abrir un roperito de dos hojas sentí el mismo problema de las ventanas, de la abertura que sobraba. Una noche Marisa estaba fuera de casa. Fui a sacar algo del roperito y en el momento, de abrirlo me sentí horriblemente actor en el asunto de las hojas. Pero lo abrí. Sin querer me quedé quieto un rato. La cabeza también se me quedó quieta igual que las cosas que habían en el ropero, y que un vestido blanco de Marisa que parecía Marisa sin cabeza, ni brazos, ni piernas.




A María Isabel G. De Hernández


 

miércoles, octubre 18, 2006

"Verdes colinas de África", de Ernest Hemingway

-Fragmento-


Los buenos escritores son destruidos en su país y sus talentos marchitados por exceso de ambición, por los elogios desmedidos, por sus pretensiones de intelectualismo y de superioridad.
...
En cierta época de sus vidas, los escritores suelen convertirse en líderes. ¿ A quiénes conducen? Poco importa. Si no tienen discípulos los inventan. Y es inútil que aquellos que han sido escogidos como discípulos, protesten. En este caso se los acusa de deslealtad... Hay otros que ensayan salvar su alma con lo que escriben. Es un medio fácil. Otros, todavía se arruinan por la primera suma de dinero recibida, la primera alabanza, el primer ataque, la primera vez que descubren que no pueden escribir, o bien se asustan e ingresan a asociaciones que piensan en lugar de ellos.
...
Piojos de la literatura, gusanos para anzuelo, metidos en una botella, que tratan de derivar conocimientos y alimento de su propio contacto.




1935




martes, octubre 17, 2006

“Las tres carreras”, de Marcel Schwob






L
as higueras han dejado caer sus higos y los olivos sus aceitunas, porque algo extraño ha ocurrido en la isla de Scira. Una muchacha huía, perseguida por un muchacho. Se había levantado el bajo de la túnica y se veía el borde de sus pantalones de gasa. Mientras corría dejó caer un espejito de plata. El muchacho recogió el espejo y se miró en él. Contempló sus ojos llenos de sabiduría, amó el juicio de éstos, cesó su persecución y se sentó en la arena. Y la muchacha comenzó de nuevo a huir, perseguida por un hombre en la fuerza de su edad. Había levantado el bajo de su túnica y sus muslos eran semejantes a la carne de un fruto. En su carrera, una manzana de oro rodó de su regazo. Y el que la perseguía cogió la manzana de oro, la escondió bajo su túnica, la adoró, cesó su persecución y se sentó en la arena. Y la muchacha siguió huyendo, pero sus pasos eran menos rápidos. Porque era perseguida por un vacilante anciano. Se había bajado la túnica, y sus tobillos estaban envueltos en un tejido de muchos colores. Pero mientras corría, ocurrió algo extraño, porque uno después de otro se desprendieron sus senos, y cayeron al suelo como nísperos maduros. El anciano olió los dos, y la muchacha, antes de lanzarse al río que atraviesa la isla de Scira, lanzó dos gritos de horror y de pesar.



 

lunes, octubre 16, 2006

"Posmodernidad y perversidad política", de James Petras



No dejan de recordarnos nuestros líderes que vivimos en el mejor de los mundos posibles gracias a la capacidad de producción de unos pueblos libres que operan en un mercado libre. Con todo, hay un factor de perversidad en la lógica que acompaña a estas eufóricas declaraciones.

Alan Greenspan, el presidente de la Reserva Federal norteamericana, declaraba recientemente que «Estados Unidos entra en el nuevo milenio con un sistema económico que ha producido la mayor prosperidad que ha visto el mundo». Sin embargo, los trabajadores norteamericanos laboran el mayor número de horas del mundo industrializado –2.000 al año–, casi 200 horas (el equivalente a cinco semanas) al año más que en España y 440 horas más que en Alemania (once semanas más). Trabajan más tiempo... pero reciben menos beneficios sociales. Las universidades públicas cuestan más de 3.500 dólares al año, 44 millones de personas carecen de cobertura médica y menos de un tercio de los norteamericanos dispone de algún tipo de pensión financiada por la empresa. Según Greenspan, la economía va estupendamente; son sólo las personas las que no van bien.

En un estilo parecido, el primer ministro inglés, Tony Blair, declara que la tercera vía representa el camino hacia una mayor prosperidad, al tiempo que propone elevar la edad de jubilación a los 70 años a fin de asegurarse de que el grueso de la clase obrera empleada en actividades de riesgo pague por unas pensiones que quizá nunca llegue a percibir. Mientras este charlatán portavoz de un nuevo laborismo recibe entusiastas vítores de los financieros de la City londinense, se disparan los beneficios de éstos y las mujeres de más edad se convierten en el grupo de más rápido crecimiento entre los pobres de las ciudades. La tercera vía parece que se refiere a las tres vías para enriquecer a los ya ricos: pagar salarios bajos, cobrar rentas altas y reducir las pensiones. En el área de los derechos humanos, el sangriento ex dictador chileno Pinochet es descrito por Margaret Thatcher como un “héroe del pueblo latinoamericano” que es objeto de una persecución política porque se le acusa de asesinatos y torturas en masa. Las más preclaras mentes de la abogacía británica, graduadas en Oxford y Cambridge, sostienen que, bajo Pinochet, la tortura en Chile “no obedecía a motivos políticos”. He aquí la razón por la que sólo se aplicaban tratamientos eléctricos de choque a los sindicalistas y no a los banqueros; por la que se ejecutaba sumariamente a los campesinos y no a los terratenientes. Por supuesto, cabe en lo posible que aquéllos de nosotros que no tenemos ni la más remota idea de las sutilezas de la legislación de Su Majestad confundamos lo que los abogados describen como “brutalidad policial” con los asesinatos masivos dirigidos desde el Estado, especialmente bajo una dictadura totalitaria.

Además, casi ninguno de nosotros tiene ni la erudición ni los conocimientos que nos permitirían entender cómo es posible que un dictador, cuya policía secreta controlaba hasta el mínimo detalle de la actividad civil y del Estado, no supiera lo que pasaba. Es más, sólo un picapleitos británico puede explicar con absoluta solemnidad que la aplicación de electrodos en los genitales constituye, de acuerdo con las leyes británicas, “maltrato político” y no “tortura”. Una pena para Mussolini que no sobreviviera a las iras de los partisanos y que se le sometiera a juicio en Inglaterra, pero, en fin, vivimos en un mundo posmoderno en el que las cosas no son como parecen.

Nos encontramos luego con que el gobierno checo de Vaclav Havel aprueba la construcción de muros alrededor de las comunidades romaníes (gitanos) y envía a los niños romaníes a escuelas para retrasados mentales. Con toda coherencia, el ministro checo de Asuntos Exteriores, Jan Kovan, solicitó de la Unión Europea que financiara unos proyectos de educación especial, no para reeducar a los checos racistas, sino para integrar a los romaníes en la sociedad checa. Estamos seguros de que el presidente Havel, en tiempos un héroe del humanismo occidental y crítico del Muro de Berlín, está en condiciones de ilustrarnos con una grandilocuente explicación acerca de esta perversa lógica política.

Y el Fondo Monetario Internacional (FMI), que predica la austeridad a los países pobres del mundo y luego suelta alegremente 4.500 millones de dólares para consolidar la cleptocracia en Rusia. Al parecer, los yacimientos rusos de petróleo y gas ayudan a explicar la lógica perversa del FMI. Nos encontramos después con el caso de Indonesia y Timor Oriental. Según The Observer de Londres, consejeros militares norteamericanos entrenaron hasta 1999 a fuerzas paramilitares indonesias, las mismas fuerzas que han atacado salvajemente Timor Oriental.

Eso no le impide al presidente Bill Clinton proclamar solemnemente su “preocupación por el pueblo timorense” y defender la ausencia del ejército norteamericano como consecuencia de un excesivo número de compromisos en misiones humanitarias. “No podemos ser la policía del mundo”, declara Clinton con beatería. Y muy especialmente, podría añadirse, cuando a Washington se le invita a atacar a unos leales clientes terroristas que podrían resultar útiles en el futuro si los timorenses del Este se inclinan por emprender una vía de evolución independiente. Nos encontramos luego con el tema de la entrada de Turquía en la Comisión Económica Europea. Bajo la mirada complaciente de Europa, Turquía se prepara para la entrada mediante la invasión del norte de Irak y el envío de miles de soldados y helicópteros para machacar a los kurdos que han declarado unilateralmente un alto el fuego.

Éstas son las satisfacciones de vivir en la absoluta normalidad de los tiempos posmodernos. Cuando la tortura ya no es tortura, cuando las economías florecen y las personas nacen para trabajar y morir, cuando se considera normal el entrenar a asesinos paramilitares y el adoptar posturas humanitarias, cuando se envía a los hijos de las minorías perseguidas a escuelas para retrasados mentales, allí donde la tortura sistemática se reduce a simple «maltrato», en realidad vivimos en la lógica perversa de un sistema social perverso.

La lógica perversa que enseñorea el mundo occidental sólo puede entenderse en razón del cada vez mayor abismo entre la ideología democrática que legitima a Occidente y sus gobernantes y sus prácticas profundamente autoritarias e imperialistas. Y cuanto mayor es la distancia entre ideología y realidad, más perversa es la lógica con la que pretende salvarse esa diferencia.


Publicado en El Mundo, el 11 de noviembre de 1999.

sábado, octubre 14, 2006

"Tristeza", de Juan Carlos Villavicencio



a C.B.

There is a silence where hath been no sound
There is a silence where no sound may be in the cold grave
In the cold grave, under the deep deep sea.

Thomas Hood

Sabe que tras los desiertos están sus ojos húmedos, escapando a un sueño distante donde los gatos sonrientes la miraban i el viento bajaba a acariciarle el rostro con sus lluvias. Ahí ella está desnuda, escuchando breves huellas del piano junto al bosque, en la arena de mar que sería un paraíso. Ahí también un hombre con la cara tatuada la observa adivinando, ahí su pequeña hija baila blanca en el aire u otro sueño. Esto no ha sucedido aún. Él recuerda en el silencio de las cavernas que ha forjado el último de los sueños mutuos i aún la piel i el fuego de los labios rozando su cuello, en las horas perdidas que no vuelven i que insiste en reiterar.



De Breaking Glass, poemario escrito en colaboración con Carlos Almonte.








viernes, octubre 13, 2006

“El microrrelato: Ese arte pigmeo”, de Pedro de Miguel





Microcuento, minicuento, cuento minúsculo, cuento en miniatura, incluso cuentículo. Existen demasiadas denominaciones para dar cuerpo al cuento brevísimo, entre las que parece imponerse la de “microrrelato”.

Un fenómeno en absoluto nuevo en la literatura, que sin embargo parece ponerse de moda en el último medio siglo, de la mano de insignes cultivadores de la ficción hispanoamericana como Borges, Cortázar, García Márquez, Arreola, Denevi y Monterroso. Porque, aunque el microrrelato no es ajeno a todas las literaturas contemporáneas -basta recordar la extraña belleza de los cuentos breves de Kafka o el impagable humor de los de Slawomir Mrozek-, parece haber irrumpido con mayor fuerza al otro lado del Atlántico, donde también se ha intentado dotarlo de base teórica y distinguirlo de especies afines.

El microrrelato hunde sus raíces, como toda literatura, en la tradición oral, en forma de fábulas y apólogos, y va tomando cuerpo en la Edad Media a través de la literatura didáctica, que se sirve de leyendas, adivinanzas y parábolas. Algunos han visto el microrrelato como la versión en prosa del haiku oriental y otros lo han hecho derivar de la literatura lapidaria.

Pero es en la época moderna, al nacer el cuento como género literario, cuando el microrrelato se populariza en la literatura en español gracias a la concurrencia de dos fenómenos de distinta índole: la explosión de las vanguardias con su renovación expresiva y la proliferación de revistas que exigían textos breves ilustrados para llenar sus páginas culturales. Algunas de las greguerías de Ramón Gómez de la Serna son verdaderos cuentos de apenas una línea, y también Rubén Darío y Vicente Huidobro publicaron minicuentos desde diversas estéticas. Junto a estos autores, la crítica señala también al mexicano Julio Torri y al argentino Leopoldo Lugones como decisivos precursores del actual microrrelato.

En la segunda mitad del siglo XX el microrrelato llega a su madurez. Ya no se trata de un ejercicio de estilo, de una pirueta de agudeza o de un retazo más o menos misterioso de prosa poética. El microrrelato se presenta como una auténtica propuesta literaria, como el género idóneo para definir, parodiar o volver del revés la rapidez de los nuevos tiempos y la estética postmoderna. Algo que tiene que ver con Italo Calvino y sus “Seis propuestas para el próximo milenio”, con sus “hibridaciones multiculturales”, como ha señalado Enrique Yepes, uno de los estudiosos de este arte pigmeo. El cuento brevísimo es la arena ideal donde se bate la moda de la destrucción de los géneros, hasta el punto de que resulte imposible -e inútil- tratar de definirlo, distinguirlo o envolverlo de legalidad.

Proliferan así estos “cuentos concentrados al máximo, bellos como teoremas” -según expresión del argentino David Lagmanovich- que, con su despojamiento, ponen a prueba “nuestras maneras rutinarias de leer”. Para diferenciarlos de los aforismos, las frases lapidarias o los miniensayos, deben cumplir los principios básicos de la narratividad, aunque de una forma extravagantemente concentrada. Son, casi siempre, ejercicios de reescritura, o minúsculo laboratorio de experimentación del lenguaje, o ambiciosa pretensión de encerrar en unas líneas una visión trascendente del mundo. Pero queda una sospecha: ¿no habrá en todo esto un poco de pereza?

Con su humor de siempre, Augusto Monterroso parece sembrar la duda cuando escribe: “Lo cierto es que el escritor de brevedades nada anhela más en el mundo que escribir interminablemente largos textos en que la imaginación no tenga que trabajar, en que hechos, cosas, animales y hombres se crucen, se busquen o se huyan, vivan, convivan, se amen o derramen libremente su sangre sin sujeción al punto y coma, al punto”.




 

jueves, octubre 12, 2006

"La pluma destapada", de Anthony Seidman



Entre estas palabras hay una selva: las lianas se anillan alrededor de la piedra diosa: la mitad serpiente, la mitad puta, con una corana de granito como plumas de colibrí y pies con garras. Insectos, y huecos en las sombras de los rayos del blanco sol, y la humedad apesta como los pies de los vendedores de queso en el mercado. Cada fronda de palmeras que abro revela el filo de un risco, y abajo las nubes ruedan lentamente arrastando la lluvia sin remedio. La diosa a veces me habla, aquí, en el pico de un Himalaya tropical. Yo retumbo y retumbo los tambores pero las nubes no me alcanzan. Yo descifro esta selva, piedra sobre piedra, porque solamente el miope puede mirar la estrella bajo el sol. Las lianas se mueven y el viento acaricia sus musgos de granito. Yo retumbo y retumbo los tambores, esperando las palabras llover. Cuando ellas caen el sol revienta en otro hemisferio, la nevada se deshiela y un siseo escapa de su boca de granito: una oración callada por la selva entre palabras.









Versión de Miguel Ángel Zapata.