miércoles, abril 11, 2018

“Hijo”, de Forrest Gander

Traducción de Juan Carlos Villavicencio





No es el espejo el que está cubierto pero
es lo que queda sin decir entre nosotros. ¿Por qué

decir algo sobre la muerte, cómo
el cuerpo despliega esa miríada de gusanos

como si fuera un concepto manejable que no
abrasa una exquisita singularidad? Que sirva como

un elogio o un cuento mío o tu propio
sufrimiento. Una especie de autodegradación.

Y así continuamos despertando un sol decapitado y árboles
que continúan fastidiándome. El corazón de la caridad

resiste su propio conjunto de genomas. Arrastras un enjambre bacteriano
en el recodo de tus rodillas y, a través de mis entrañas,

hay parásitos que se retuercen. ¿Quién fue siempre solo ellos mismos?
En Leptis Magna, cuando tu madre y yo éramos jóvenes, nos topamos con

estatuas de dioses con sus rostros y pies agrietados por vándalos. Excepto
por la fila de cabezas de la guardiana Medusa. Nadie tan valiente
            para desfigurarlas.

Cuando ella habló, cuando tu madre habló, incluso el galgo
amarrado se quedó paralizado. Me quedé paralizado.

Di mi vida a extraños; la mantuve lejos de aquellos que amo.
El único hijo arterial de ella. Solo en ti es que corre su sangre.












“Son”, de Forrest Gander


It’s not the mirror that is draped but / what remains unspoken between us. Why // say anything about death, how / the body comes to deploy the myriad worm // as if it were a manageable concept not / searing exquisite singularity? To serve it up like // a eulogy or a tale of my or your own / suffering. Some kind of self-abasement. // And so we continue waking to a decapitated sun and trees / continue to irk me. The heart of charity // bears its own set of genomes. You lug a bacterial swarm / in the crook of your knee, and through my guts // writhe helminth parasites. Who was ever only themselves? / At Leptis Magna, when your mother and I were young, we came across // statues of gods with their faces and feet cracked away by vandals. But / for the row of guardian Medusa heads. No one so brave to deface those. // When she spoke, when your mother spoke, even the leashed / greyhound stood transfixed. I stood transfixed. // I gave my life to strangers; I kept it from the ones I love. / Her one arterial child. It is just in you her blood runs.