miércoles, noviembre 04, 2015

“Lo que piensa el que se ahoga”, de Malcolm Lowry









Que otros peleen a propósito de mi dolor
Que disputen como lobos hasta el último trozo de mi carne
Mi dolor es ahora propiedad del Estado
Por tanto tiempo hambriento, vive de la caridad
Muchos de ellos, llenos de felicidad, la necesitan

La tarde se oscurece con la sensación de culpa
La tormenta vuelve negro el arrecife
Y ensucia el cercenado precipicio de una vida
Como el gesto que hace un niño en contra de la noche
Los turistas esperan con ridículas sonrisas de triunfo
Y acongojados brazos
En la playa cubierta por murmuraciones.
Haber conocido al muerto,
Les confiere un aire de grandeza momentánea.



en Un trueno sobre el Popocatépetl, 2000

Traducción de Mario Spachiaro











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