sábado, abril 07, 2012

"La ciudad", de Werner Aspenström





No soy una persona apolítica.
Tengo mi opinión sobre cómo las muelas de afilar
deberían girar en este país.
Considero la paz nuestra más importante preocupación.
Pero no quiero cortar la telaraña del más pequeño sueño
con las tijeras del sueño más grande.
Es esa hora del día
cuando el remolcador Rex sale para el archipiélago
para recuperar el amanecer.
Es esa época del año
en la que el gigante de las montañas de Skinnarviks
lleva racimos de lilas en el pelo.
Pronto abrirá su mandíbula y escupirá
una bandada de gaviotas sobre la ciudad.
Pienso que eso es hermoso, después de todo.
Pienso que es humano, de alguna manera.







en Trappan, 1964










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