miércoles, mayo 11, 2011

"La tierra baldía. I. El entierro de los muertos", de T.S.Eliot

© Traducción de Juan Carlos Villavicencio




Abril es el mes más cruel, engendrando
lilas de la tierra muerta, mezclando
memoria y deseo, removiendo
pálidas raíces con lluvia de primavera.
El invierno nos mantuvo cálidos, cubriendo
la Tierra con nieve que olvida, alimentando
una pequeña vida con tubérculos secos.
El verano nos sorprendió, viniendo por la Starnbergersee,
con un aguacero. Entramos en el colonnade,
y salimos junto con la luz del sol hacia el Hoftgarten,
y bebimos café y conversamos por una hora.
Bin gar keine Russin, stamm' aus Litauen, echt deutsch.
Y cuando fuimos niños, estando en lo del archiduque,
mi primo, me sacó a pasear en trineo.
Y tuve miedo. Dijo: Marie,
Marie, agárrate fuerte. Y bajamos.
En las montañas, ahí te sientes libre.
Leo, casi toda la noche, y me voy en invierno al sur.

¿Cuáles son las raíces que se agarran, qué ramas crecen
De esta basura pedregosa? Hijo de hombre,
No puedes decir, o suponer, ya que sólo conoces
Un montón de imágenes rotas, donde el sol golpea,
Y el árbol muerto no da refugio, el grillo ningún alivio,
Y la piedra seca ningún sonido del agua. Sólo
Hay sombra bajo esta roca roja,
(Entran bajo la sombra de esta roca roja),
Y te mostraré algo diferente de uno o del otro
Tu sombra por la mañana cruzando de un tranco detrás tuyo
O tu sombra al arribo de la tarde para encontrarte;
Te mostraré miedo en un puñado del polvo.

            Frisch weht der Wind
            Der Heimat zu.
            Mein Irisch Kind,
            Wo weilest du?

‘Me diste jacintos hace un año;
‘Ellos me llamaban la joven de los jacintos.’
—Sin embargo cuando volvimos, tarde, del jardín de los jacintos,
Tus brazos llenos y tu pelo mojado, no podía
Hablar y mis ojos fallaban, no estaba ni
Vivo ni muerto, y no sabía nada,
Mirando en el corazón de la luz, el silencio.
Od' und leer das Meer.

Madame Sosostris, famosa clarividente,
Tenía un fuerte resfriado, pero aún así
Es conocida por ser la mujer más sabia de Europa,
Con una baraja infame. Aquí, dijo ella,
Está su carta, el Marinero Fenicio ahogado,
(Éstas son perlas que fueron sus ojos. ¡Mire!)
Aquí está Belladonna, la Dama de las Rocas,
La dama de las situaciones.
Aquí está el hombre de los tres bastos, y aquí la Rueda,
Y aquí el mercader tuerto, y esta carta,
Que está en blanco, es algo que él carga en su espalda,
Que me está prohibido ver. No encuentro yo
Al Ahorcado. Teme la muerte por agua.
Veo multitudes de gente, dando vueltas en un círculo.
Gracias a usted. Si ve a mi querida Mrs. Equitone,
Dígale que yo misma le llevaré el horóscopo:
Una debe ser cuidadosa en estos tiempos.

Ciudad irreal,
Bajo la parda niebla de un amanecer de invierno,
Una multitud fluía sobre el Puente de Londres, tantos,
Que no había pensado que la muerte hubiera deshecho a tantos.
Suspiros, breves y poco frecuentes, eran exhalados,
Y cada hombre fijó la vista en sus pies.
Corrió colina arriba y abajo King William Street,
Hacia donde Saint Mary Woolnoth mantuvo las horas
Con un sonido muerto en la última campanada de las nueve.
Ahí vi a uno que conocía, y lo detuve, gritando: "¡Stetson!
‘¡Tú que estuviste conmigo en los barcos en Mylae!
‘Aquel cadáver que plantaste el año pasado en tu jardín,
‘¿Ha empezado a brotar? ¿Florecerá este año?
‘¿O la repentina helada perturbó su lecho?
‘¡Oh mantén el Perro lejos de aquí, que es amigo de los hombres,
‘O con sus uñas lo va a desenterrar de nuevo!
'¡Tú! hypocrite lecteur!—mon semblable,—mon frère!'







1922






2 comentarios:

roberto marconi dijo...

Se brinda de pie,

saludos,

RM

E-Man dijo...

Eliot es el que me espanta mí el más.