sábado, julio 31, 2010

Visión de Satanás, de Elena G. de White







Se me mostró a Satanás tal como había sido antes: un ángel excelso y feliz. Después se me lo mostró tal como es ahora. Todavía tiene una regia figura. Todavía son nobles sus facciones, porque es un ángel caído. Pero su semblante denota viva ansiedad, inquietud, desdicha, malicia, odio, falacia, engaño y todo linaje de mal. Me fijé especialmente en aquella frente que tan noble fuera. Comienza a inclinarse hacia atrás desde los ojos. Vi que se viene dedicando al mal desde hace tanto tiempo que en él las buenas cualidades están degradadas, y todo rasgo malo se ha desarrollado. Sus ojos, astutos y sagaces, denotaban profunda penetración. Su cuerpo era grande; pero las carnes le colgaban fláccidas en la cara y las manos. Cuando lo vi, tenía apoyada la barbilla en la mano izquierda. Parecía estar muy pensativo. Se le entreabrieron los labios en una sonrisa que me hizo temblar por lo cargada que estaba de malignidad y astucia. Así se sonríe siempre que está por asegurarse una víctima, y cuando la sujeta en sus lazos, esa sonrisa se vuelve horrible.





en Primeros Escritos, 1976 (6ta ed.)












3 comentarios:

Jorgge dijo...

No hay otra version mas exacta que esta.

jose fernando giraldo dijo...

Ósea que Satanás tiene carne y hueso?

Unknown dijo...

No es que satanás tenga carne y hueso es una visión de el y para que nosotros podamos comprender bien, Dios le revelo la apariencia de el a Elena de una manera en la que estemos familiarizados